Neruda, la violación de la mujer tamil y Mahatma Gandhi

Esta semana, un@ de mis amig@s compartió este link: Neruda y su relato de cuando violó a una mujer Tamil en Ceilan En un principio, me pareció que se estaba culpando al Nobel chileno de una barbaridad que él no podía haber cometido. ¡Cómo podría haber hecho algo así…! Tal vez, alguien quiere desprestigiarlo…

Cuál no sería mi decepción: no me costó más de dos minutos -o menos- encontrar el texto del libro de donde fueron tomadas las citas y… Mayor decepción aún: Neruda mismo escribe y describe la violación de una mujer tamil de la “casta” de los parias, o sea inferior, una violación realizada por él mismo.

El poeta concluye su relato -un episodio más en su vida- con las frías palabras “No se repitió la experiencia”. Como se se tratara de un experimento químico o como si la mujer, fuese una rata de laboratorio que participa en algún ensayo con fines científicos. No, la mujer no tenía la intención de participar en ninguna experiencia con el joven chileno al servicio de la diplomacia de mi país, en un lejano lugar de Asia; pero Neftalí la obligó a ello.

El relato (horrible[1]) aparece en su obra autobiográfica Confieso que ha vivido, de que tanto escuché hablar, siempre con tanta fruición y a tantas personas. Al leerlo, ¿no les llamó la atención, no les provocó repugnancia, no les causó repudio y no los llamó a rechazar la violación de la que nos cuenta en la página 44?[2]

La mujer era una empleada de su casa. La que quitaba la basenica (una especie de basenica, pero de madera). Esta era una tarea que recaía sobre la casta de los parias. Cuando la veía venir por las mañanas, Pablo Neftalí la consideraba hermosa como una “diosa” (Quién sabe si las diosas serán hermosas). Se imaginan al “diplomático” despertando de su sueño y pasándose películas eróticas con una hija de aquel país extranjero, donde ella ocupaba el lugar más bajo en una sociedad donde tu lugar estaba predeterminado de por vida al momento de nacer.

¿También Uds. piensan en Dominique Strauss-Kahn? Yo sí… Menos mal que vivimos en otro tiempo… La violación de la empleada del hotel de Nueva York, le costó a DSK, el puesto, la fama y la familia. A Neruda no le costó ni siquiera un cargo de conciencia.

Dice que le habló y le dejó regalos (la estrategia del dadivoso). Ella no respondió, ni se relacionó con él por ninguna vía, de ninguna manera. Ni lo miró siquiera. Tampoco en el momento en que él la estaba violando. Ella lo ignoró por completo. La joven mujer que despertaba los deseos sexistas de Neftalí Reyes era una mujer pobre y sin derechos, simplemente una paria, perteneciente a una “raza inferior”.

Puede ser que en un país haya gente considerada, en una época y por un grupo étnico como sin valor, infrahumanos (como decían los nazis). Experiencia hay mucha: judíos, africanos, gitanos, latinos, árabes, etc., etc. Incluso indios americanos. Inclusive mujeres americanas[3].

Como una diosa de “raza tamil” la describe Reyes. Ya el hablar de razas me resulta chocante. No hay razas[4]; eran otros tiempos y hasta los más adelantados marxistas creían en “las razas”. Afortunadamente, hemos avanzado y prgresado en todos estos anos.

Neruda era comunista. Y al decir “comunista”, no me refiero a una persona de izquierda a la que se trata de desprestigiar o difamar senalando que “es un comunista”. Neftalí Reyes Basoalto fue un político chileno, miembro del partido comunista de nuestro país e incluso, senador de ese partido por Tarapacá y Antofagasta. Fue pre-candidato a la Presidencia de la República por ese partido y embajador en Francia. Y un gran etcétera. ¿No estaban los comunistas de parte de los más pobres, de los más indefensos, de los sin derechos, de los proletarios que no tenían nada más que su prole y por eso, se llaman así…? Nuevamente me decepcionas Neruda.

Me llaman la atención dos cosas. Primero. Me pregunto en qué país vivimos para que nadie se dé cuenta, hasta ahora, de que el escritor cuenta -en uno de sus libros más conocidos- que violó a una mujer y nadie repudie este hecho. ¡En qué país vivimos, para que un montón de gente a mi alrededor haya leído este libro y nadie diga nada! En qué país, en qué mundo machista y patriarcal hemos sobrevivido hasta ahora para que todos hayan pasado por alto que Neruda -admirado por tantos- relate esta violación y parece que a nadie le importara. Después no nos quejemos de la violencia de género y de los femicidios.

Segund0. Contrariamente a lo que podríamos haber temido, no es la izquierda quien defiende a Neruda y lo absuelve de su violación, sino la extrema derecha libertaria, representada por algunos usuarios de Twitter que me han senalado, durante estos últimos días cosas tan insólitas como “No fue violación…. tampoco abuso de poder… fue una relación consentida y deseada por ambos…”[5].

 El sostener que, si una mujer no se defiende con dientes y uñas frente al violador, esto es, si no lo ataca y lo rechaza con violencia, consiente, es una vieja artimaña del chauvinismo. Generalmente, si una mujer rechaza por la fuerza al violador, éste responde igualmente con violencia, con más violencia.

Durante la historia, ha habido muchas mujeres que se han sometido y se siguen sometiendo al violador, para no provocar una escalación. Por eso, que el derecho penal de países civilizados no exige que la mujer se resista violentamente para tipificar el delito de violación. El consentimiento no se supone que viene dado por la falta de violencia por parte de una mujer que prefiere -por las razones que sea- no defenderse; pero ello, de ninguna manera significa consentir. Sostenerlo es, desde todo punto de vista, una barbaridad y un absurdo.

Afirmar que la mujer paria[6], acostumbrada a vivir en una sociedad para la cual, ella era verdaderamente “inexistente”, consintió en la violación porque Neruda relata que ella dejó que él la llevara a su cama “sin una sonrisa”, sin hablar palabra y, probablemente sin mirarlo, es más que un absurdo, es realmente maldad. Hay gente muy cruel.

“Permaneció todo el tiempo con sus ojos abiertos, impasible”. Perdón, pero ¿esto es consentimiento…? “El encuentro fue el de un hombre con una estatua”, sorry ¿las estatuas pueden consentir? Definitivamente no. Me parece que la respuesta es clara: absolutamente no. Como para que no quedara la menor duda de que no había consentimiento, Neruda explica: “Hacía bien en despreciarme”. ¡Cómo no lo iba a despreciar si él la estaba violando…! ¡Y quizás qué más le hizo él…! Del relato se desprende que él la acosaba a diario sexualmente[7].

No podemos olvidar que los parias carecían absolutamente de derechos, de manera que la mujer violada por el cónsul tampoco podía resistir, no podía defenderse. Tenía -por ser paria- que dejar que él hiciera con ella lo que quisiera: que la violara. Para eso estaba… Y para recoger excrementos…

Qué distinta es la actitud de Mahatma Gandhi frente a los llamados intocables. El líder de la India -uno de los hombres más admirables del siglo 20- exigió que se reconocieran los derechos de los llamados parias y se los tratara de igual a igual. Puso especial interés en que se acabara con los abusos cometidos contra las mujeres parias. “Por respeto y consideración hacia los intocables, Gandhi dispuso que no vaciaran los orinales de su familia, y él mismo se hizo cargo de esta tarea”[8]. En eso mismo estaba la chica tamil cuando Neruda la violó…

Gandhi llamaba a los parias o dalit, Harijan, esto es, hijos de Dios o seres de Dios o bien, hombres y mujeres de Dios. ¡Qué distinto es Gandhi a Neruda! En este punto, y en muchos otros. Sólo puedo concluir: cuando no se respeta la dignidad de una mujer -o de un hombre-, cuando se lo ve como un ser inferior, como una criatura infrahumana, entonces, puedes abusar de ella como quieras, sin el menor remordimiento de conciencia. Escribir lo que hiciste en un libro y mostrarlo a los demás, a quienes, si tampoco respetan la dignidad humana, les dará lo mismo que alguien se vanaglorie de haber violado a una mujer considerada por ellos, inferior.

Cuántos Nerudas quedan todavía en el mundo… Yo preferiría que hubiese más Gandhis.


[1] No me gusta usar demasiados adjetivos en mis artículos; pero esta vez, no puedo evitarlo. “Horrible” es el calificativo más suave en que pienso para describir la situación.

[2] Ver Cuando Pablo Neruda violó a una mujer “inferior” 

“Entró por el fondo de la casa, como una estatua oscura que caminara, la mujer más bella que había visto hasta entonces en Ceilán, de la raza tamil, de la casta de los parias. Iba vestida con un sari rojo y dorado, de la tela más burda. En los pies descalzos llevaba pesadas ajorcas. A cada lado de la nariz le brillaban dos puntitos rojos. Serían vidrios ordinarios, pero en ella parecían rubíes.

“Se dirigió con paso solemne hacia el retrete, sin mirarme siquiera, sin darse por aludida de mi existencia, y desapareció con el sórdido receptáculo sobre la cabeza, alejándose con su paso de diosa.

“Era tan bella que a pesar de su humilde oficio me dejó preocupado. Como si se tratara de un animal huraño, llegado de la jungla, pertenecía a otra existencia, a un mundo separado. La llamé sin resultado. Después alguna vez le dejé en su camino algún regalo, seda o fruta. Ella pasaba sin oír ni mirar. Aquel trayecto miserable había sido convertido por su oscura belleza en la obligatoria ceremonia de una reina indiferente.

“Una mañana, decidido a todo, la tomé fuertemente de la muñeca y la miré cara a cara. No había idioma alguno en que pudiera hablarle. Se dejó conducir por mí sin una sonrisa y pronto estuvo desnuda sobre mi cama. Su delgadísima cintura, sus plenas caderas, las desbordantes copas de sus senos, la hacían igual a las milenarias esculturas del sur de la India. El encuentro fue el de un hombre con una estatua. Permaneció todo el tiempo con sus ojos abiertos, impasible. Hacía bien en despreciarme. No se repitió la experiencia”.

[3] Ver “Lo que sucede es que esta señora no sabe que si los españoles tomaron indias, fue porque allí no habían monas” Acerca de la experiencia racista de otra Nobel, pero esta vez mujer, Gabriela Mistral en Espana.

[4] Sobre el tema, pueden ver el artículo Menschenrassen.

[5] El autor del comentario se hace llamar “soy derecho tuitero” (@Ligethev) y, en su bío, expresa que es “Liberal, Democrático, Anticomunista, Justiciero y anti corrupción”. O sea, un típico libertario.

[6] Wikipedia en castellano nos enseña: “Los dalitss (parias, mlechas) son los intocables, una clase tan baja que se considera fuera de los varnas. Los hinduistas consideran que los dalits son tan bajos como perros y para sobrevivir suelen trabajar en los espacios laborales permitidos por el sistema de castas, como el de recoger excrementos humanos con las manos. Adicionalmente los niños suelen limpiar los váteres del colegio al que acuden”.

[7] Gracias a Maritza Lamour ‏@mariiitaamari, por sus argumentos en este sentido. (“la tome firmemente y hacia bn despreciarme osea es consentido eso – consentida solo me miraba ,parecia q estaba con una estatua se aprovecho”). Y gracias también a Miguel Fluckiger Sta ‏@sta_miguel.

[8] Cfr. Heimo Rau: “Gandhi”, pág. 41.

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