¿Qué hacer frente a la AfD?

¿Qué hacer frente a la autodenominada Alternativa para Alemania[1]. ¿Cuál es la actitud a tomar frente a la AfD? Sobre todo ahora que (con su 13%) han logrado entrar a varias municipalidades en Hessen y la próxima semana, llegarán a tres parlamentos estaduales en Alemania.

Hay tres actitudes posibles: 1) ignorarlos 2) imitarlos o 3) enfrentarlos.

Desde que surgió la AfD, me he inclinado por la tercera alternativa.

A favor de la primera, han estado quienes piensan que la AfD, al igual que Pegida y todo el movimiento de la llamada “nueva derecha” es un fenómeno pasajero. Como fue el Partido de los Piratas. Ellos (muchos amigos míos, entre ellos[2]) sostienen que la AfD recoge el potencial de protesta; pero que se desintegrará pronto y sus electores volverán a la normalidad de los partidos tradionales. Esto es, a la normalidad de los partidos que aceptan la institucionalidad liberal democrática (con derechos fundamentales y libertad de prensa) y que no quieren sustituirla por otra autoritaria.

El problema de pasarlos en silencio, de no darles la hora, incluso de despreciarlos[3], es que puede pasarnos como ocurre en Francia, en que por años se ignoró al Front National[4], hasta que llegó al 30%, en las últimas encuestas (28% en realidad) y se ha convertido en la primera fuerza electoral[5]. En distintos Länder alemanes, la AfD ha llegado ya al tercer lugar. Las dimensiones de este fenómeno sobrepasan lo que hemos visto hasta ahora. Y no me hablen de “normalidad europea”, comparaciones con los vecinos son malos consuelos[6].

Muchos de mis amigos hacen ver que lo que plantea la AfD es tan descabellado, tan demente, tan “tirado de los pelos” que realmente nos podemos preguntar ¿…y quién va a seguir a esta gente…? ¿Quién va a votar por este partido?[7] El problema es que sí hay gente que los sigue, que vota por ellos y un grupo de esa gente pertenece a los segmentos con más cultura formal de la sociedad. La AfD no es un partido de “proletarios”, como la NPD. La gente de la clase más cultivada cultiva actualmente una especie de othering, esto es: los racistas y extremistas son los otros, nosotros no[8]. La AfD empezó siendo el “partido de los profesores universitarios y conserva esta aura, aunque luego de la ruptura, todos los profesores se han ido[9].

En mi columna El surgimiento de una nueva derecha en Alemania, expliqué que existe en Alemania una peligrosa dinámica del populismo de derecha, que empieza siendo relativamente moderado, para radicalizarse cada día más. Se radicaliza sin que sus partidarios se den apenas cuenta de ello, de las posiciones cada vez más drásticas o rígidas de sus dirigentes o “pensadores” (si es que se puede hablar de pensamiento). Hay una peligrosa inercia del mal en esta dinámica[10].

La segunda alternativa es imitarlos… Es lo que hace Seehofer de la CSU de Baviera que, de cristiana tiene cada vez menos o más bien, tiene poco y nada[11]. Intentan adelantarlos por la derecha… Esto nunca ha dado los resultados deseados, ya que los electores prefieren el original. El populismo no se puede combatir con más populismo. Esto no resulta en ninguna parte del mundo[12].

La supuesta táctica de imitación o de mimetismo se basa en la famosa frase de FJ Strauß dijo que no se podía admitir un partido a la derecha de la CSU; pero eso, a mi modo de ver, no quiere decir que la CSU tenga que adoptar las banderías de la extrema derecha. Sino impedir el surgimiento de una colectividad en esas coordenadas del espectro político. Emulando sus quejas, sus exigencias y su estilo político, no sólo no impiden que surja un partido a su derecha -a la extrema derecha- sino que lo alimentan.

Es lo que vemos actualmente en Austria, donde el canciller social demócrata cambia, de la noche a la mañana su posición frente a los refugiados y deja sola a Merkel, a quien había apoyado hasta que cedió ante la presión populista del populista FPÖ. Olvida el canciller Faymann que si bien los populistas han llegado al 30% en las encuestas, al tomar sus posiciones, intenta congraciarse con ese 30% dejando de lado el 70% que lo apoyaba a él y a su política de apertura de las fronteras y de ayuda a los refugiados. No es muy inteligente cambiar un 70% por un 30%[13]. Siempre termina ganando el original y no la copia.

La gran diferencia entre Merkel y personas como Faymann, Seehofer, Orbán y otros, es que la canciller alemana lucha por la conservación de la unidad de Europa, como explica Karin Ebensperger en su excelente columna titulada precisamente Angela Merkel y su lucha por la unidad europea. Se puede estar a favor o en contra de las medidas concretas de su gobierno; pero es eologiable que busque la solución europea, común, de todos y no soluciones nacionales, que dejen a otros afuera, como lamentablemente hace Austria y como le gustaría a Seehofer que hiciera Alemania[14].

Admitiendo este tipo de pensamiento populista de derecha o de extrema derecha, terminan creando un mostruo, un Frankenstein, como los mismos Republicanos en los EEUU reconocen lo que ellos mismos han creado: Trump sería su propio monstruo[15]. Le Pen es el monstruo de los franceses. Hoy, los franceses ya no se ríen de Marine Le Pen, ni de su papá (el antisemita y negador del Holocausto), ni de su partido, el Front National o FN. No, como escribió Bourdoiseau el fin de semana[16], hoy los franceses han dejado de reir… Análogamente, los norteamericanos intentan frenar a Trump. El precio de frenarlo es muy alto, como hace ver Kagan: el país -Estados Unidos- puede ser salvado[17], el Partido Repúblicano, ya no[18].  Los errores del pasado pagan hoy la cuenta.

Los Republicanos negaron todo compromiso con el gobierno de Obama. Cualquier intento de lograr un consenso fue interpretado como una traición. Aquí veo una analogía con Alemania, ya que la AfD fustiga duramente el consenso que existe entre los partidos con representación parlamentaria -que ellos llaman “viejos partidos”, la AfD representaría lo nuevo- que buscan el compromiso, lo cual es bastante lógico en un sistema de gobierno democrático, donde hay que lograr un acuerdo para poder sacar los proyectos de ley adelante. Al igual que el tea party y el ala ultra de los republicanos norteamericanos, la AfD rechaza, como una muestra de debilidad, el consenso y el compromiso. Su consigna no es “el más inteligente cede”, sino lo contrario, es el triunfo de la cerrazón.

A mi modo de ver, hay una sola actitud aceptable frente a la AfD alemana: hacerles frente. Es, por otra parte, lo que ha hecho la Iglesia, adviertiendo los obispos, en innumerables ocasiones que es inadmisible que los cristianos apoyen la AfD o que voten por ella[19]. Hubiera preferido que los obispos no hubiesen tenido que levantar su voz en este tema, sino que los cristianos se hubieran dado cuenta solos de la incompatibilidad entre el cristianismo y la ideología populista. Pero parece que no todos son inmunes al virus del populismo.

La única actitud correcta es dar la cara y hacer frente a los partidarios y simpatizantes de la AfD: con argumentos, con razonamientos, con amabilidad. No cayendo en su misma agresividad, ni acritud. Con buen humor, que es algo de lo que los partidarios de estas corrientes generalmente, carecen absolutamente. Aunque, por otra parte, también hay que saber cortar una conversación, cuando los populistas caen en el racismo, en la xenofobia que es parte de su ideología. Sí, hay que ser valiente también para decir: hasta aquí no más; más allá no paso.

No me basta con pensar en que no es la primera colectividad populista de derecha que conoce Alemania, en los 80 existían los Republikanos, después los DVP, los NPD, las asociaciones de camaradería que no son otra cosa que grupos extremistas. Incluso, en los alrededores de Colonia, existe el partido islamófobo Pro-NRW. Sí, pero las dimensiones de la AfD son lo que asusta. Las dimensiones y que haya llegado al centro de la sociedad, incluso que muchos cristianos “rígidos”, como los llama la teóloga Angelika Strube, los apoye[20]. Y otros cristianos contradigan a los obispos como expliqué en mi columna Distanziere Dich!

Como recomienda Karl-Rudolf Korte[21], la forma de enfrentarse al populismo es con ánimo, con confianza, con valentía, mostrando cuáles son las perspectivas de futuro. Es lo que hace Merkel con su “Wir schaffen das” o Lo lograremos[22]. Es a lo que nos llama Liane Bednarz cuando habla de ese optimismo fundamental, esencial o Grundoptmismus[23] que es lo nuestro. Y esto, tanto frente a la crisis del euro -antiguo “tema único” de la AfD- como frente a la crisis de los refugiados -actual tema casi único de la monotemática AfD[24]-. Korte habla de defender apasionadamente la democracia, la democracia pluralista, democrática… y liberal, agregaría yo. Creo que es un buen programa.


[1] El nombre se debe a que, al comienzo de la crisis financiera en la Zona Euro, la canciller Merkel decía con mucha frecuencia que algo era alternativlos, esto es, que no había alternativa a lo que ella proponía. La AfD nació como un partido cuya razón der ser es ser contrario a Merkel. Desde un comienzo, reunió -entre otros- a muchos varones ya mayores que abandonaron la CDU, la democracia cristiana, el partido de Merkel.

[2] Un muy querido amigo mío, me “retaba” porque yo posteaba con frencuencia información sobre la AfD (contraria a la AfD, por supuesto) en Facebook. Desde que Petry -secundada por v. Storch- propuso disparar a los refugiados en la frontera, él hace postea a diario contra la AfD.

[3] Como un “jämmerliche Partei” se le califica con frecuencia.

[4] Ver comentario del artista francés Christophe Bourdoiseau, en el Süddeutsche el fin de semana:Nehmt die AfD endlich ernst – sonst geht es euch wie uns (Tomen la AfD en serio, sino les puede pasar como nos va a nosotros).

[6] Sobre la “normalidad europea”, escribí “No podemos hablar cínicamente de una “normalidad europea”. No porque muchos países a nuestro alrededor tengan movimientos ultra conservadores de extrema derecha, nosotros también deberíamos tenerlos. No podemos aceptar esta lógica simplona, menos aún conociendo la historia del siglo 20 en Alemania”. (En El surgimiento de una nueva derecha en Alemania).

[7] Es un poco lo que ocurre con Ayn Rand y sus libertarios: sus ideas son tan sin sentido que nadie -de entre la gente con más cultura- ha leído el libro de la refugiada rusa sobre Atlas, ni lo ha estudiado; pero sus ideas se expanden, incluso han llegado a un cierto grupo del partido liberal alemán (a los anarco-liberales, que son un grupúsculo mínimo; pero existen). Curiosamente, estos grupos, pese a que su ídolo es una mujer, están generalmente formados sólo por hombres y son bastante machistas.

[8] Columna de Aram Lintzel en taz: Rassismus ohne Rassisten: Creo que su frase: “Queremos odiar y quemar hogares de refugiados, pero al mismo tiempo, seguir siendo personas decentes” (“Die Leute wollen hassen und dabei anständige Männer und Frauen bleiben”) expresa lo que pasa.

[9] Pienso en los más conocidos, el fundador de la AfD, Bernd Lucke y el eterno enemigo del euro, el profesor Starbatty (siempre que escucho su nombre, pienso en el profesor Moriarty).

[11] Menos aún luego de las amenazas de muerte al párroco de Zorneding, una comuna de München, bastante burguesa, esto es, de “gende bien”. Y de que la dirigente del partido en la comuna le llamara “Neger”, porque viene del Congo. Como se pueden imaginar, el párroco hizo sus maletas y se fue. Me da la impresión de que se fue el equivocado…  

[13] Cfr. palabras del escritor austriaco Robert Menasse en Österreich und die Flüchtlinge “Das ist eine unfassbar dumme Politik” (Austria y los refugiados: es una política inconcebiblemente tonta).

[14] En realidad, con cada uno de sus viajes (a ver a Putin, a ver a Orbán) y con sus dichos (en Alemania no impera el derecho sino la injusticia, “Herrschaft des Unrechts”), el Horst bávaro menoscaba y perjudica terriblemente a la propia Alemania.

[15] Ver análisis de Clemens Wergin (en Twitter @clemenswergin) 15 Gründe, warum Donald Trump kaum zu stoppen ist (15 razones por las cuales Donald Trump es imparable).

Teoría de Trump como Frankenstein fue planteas por Robert Kagan en el New Yort Times: Trump is the GOP’s Frankenstein monster. Now he’s strong enough to destroy the party

[16] Ver nota 4.

[17] Circula un chiste en los EEUU, según el cual, da lo mismo lo que hagas, esta elección será histórica En efecto, puedes elegir: la primera mujer (Clinton), el primer judío (Sanders), el primer latino (Rubio), el primer canadiense (Cruz) o votar por el último presidente: Trump. Así está el ánimo en EEUU.

[18] “The party cannot be saved, but the country still can be”.

[19] A esto me referí pero sólo desde un punto de vista, en mi columna Distanziere Dich! 

[20] Rigide Christen anfällig für AfD “Nicht gefeit”. Los cristianos “rígidos” son vulnerables frente a la AfD. No son inmunes a ella. A esta tentación, diría yo. Entrevista aparecida en la Radio de la Catedral de Colonia.

[21] Ver nota 12.

[22] “Eigentlich nur mit Zuversicht, mit Mut, mit Zukunftsperspektiven. Daran hapert es bei den anderen Parteien. Das macht Frau Merkel, aber andere ihr eigentlich nicht nach”.

[24] Los otros temas son Alemania ocupada y dominada desde EEUU, fuente de todo lo malo, al mismo tiempo que su decisión de acercarse a la Rusia de Putin; el gender, la maldad de los homosexuales, la prensa de la mentira o Lügenpresse, la familia alemana (sin extranjeros). Pero en estos momentos, está todo dominado por el tema refugiados.

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