¿Por qué los campos de exterminio estaban en el Este de Europa?

Parece que Ronen Bergman tenía razón al advertir al premier polaco Morawiecki que la ley Holocausto creará la reacción opuesta y sólo atraerá más atención sobre estas atrocidades[1] y sobre las circunstancias que las acompañaron y las decisiones adoptadas en ese entonces. Una de ellas dice relación con la determinación nacional socialista de establecer los campos de exterminio en el Este, especialmente en Polonia.

En el marco del debate histórico serio y fundado, esta semana, apareció en el conservador Washington Times (Varsovia no lo puede acusar de izquierdista, ni de liberal y por tanto, contrario a la elite gobernante en Polonia) un equilibrado y mesurado artículo del rabino Menachem Levine, nieto de cuatro sobrevivientes del Holocausto en Polonia[2].

Antes que nada, Levine explica que “llamar a los campos de concentración ‘campos polacos’… es una tergiversación”, ya que “es un hecho histórico que los alemanes iniciaron, planearon y construyeron los campos de trabajo esclavo y de exterminio en Polonia”. Yo diría que esto es obvio que fueron campos organizados por Alemania nazi en territorio polaco[3]. Esto lo sabe todo el mundo y en todo el mundo. Y nadie lo pone en duda.

Polskie Radio (radio polaca) publicó un video que contradice al gobierno polaco… Por lo demás, como corresponde a una buena prensa libre en un país democrático. El video se titula Co Amerykanie wiedzą o obozach śmierci? Esto es: ¿Qué saben los estadounidenses sobre los campos de exterminio? En inglés y con subtítulos el polaco.

En él, los periodistas polacos entrevistan a ciudadanos norteamericanos de todos los tipos y de todas las edades y sin excepción, ellos sostienen que los campos de concentración, eran campos alemanes, organizados por alemanes y que fueron los nazis quienes planearon y llevaron a cabo el Holocausto. Absolutamente obvio. Es una mentira muy grande que, fuera de Polonia, se acuse a los polacos de ello. En realidad, esto es más que absurdo y no ocurre en ninguna parte. No parece más que una burda manera de hacerse la víctima.

Sí, la fijación del PiS de sostener que se culpa a Polonia del Holocausto lo veo más como un intento de auto-victimizarse, para crear un enemigo externo y así autopresentarse como la única fuerza defensora de Polonia y descalificar a la oposición dentro de Polonia, como antipatriota y vendida al extranjero. Recurso muy conocido de gobiernos populistas y temerosos de perder el apoyo popular. Mientras exista el enemigo externo, el pueblo se debe unir junto a su gobierno y apoyarlo, es la consigna. 

Menachem Levine explica, citando a Yad Vashem[4]: “No hay duda de que el término ‘campos de exterminio polacos’ es una tergiversación histórica. Yad Vashem continuará apoyando la investigación destinada a exponer la compleja verdad sobre la actitud de la población polaca hacia los judíos durante el Holocausto”.

Continúa: “También es cierto que Polonia y el pueblo polaco sufrieron bajo la Alemania nazi. En la ocupación que siguió a la invasión alemana de Polonia en septiembre de 1939, polacos murieron de hambre y fueron esclavizados con brutal ferocidad. Decenas de miles de polacos fueron expulsados ​​de sus tierras para dejar sitio a los alemanes, que acorralaron a los intelectuales y las élites políticas, prohibieron hablar en polaco en algunas áreas, y cerraron o destruyeron las instituciones culturales y educativas polacas. Además de los más de tres millones de judíos polacos asesinados en el Holocausto, se estima que los alemanes mataron al menos a 1,9 millones de civiles polacos no judíos durante la Segunda Guerra Mundial”.

Goldhagen explica que los campos de exterminio fueron construidos para exterminar a los judíos. Que en ellos hayan muerto también no judíos es algo secundario, marginal. Los campos de la muerte no hubieran existido si no hubiese sido por la intención principal del nacional socialismo de eliminar a todos los judíos y no a otros pueblos[5] que eran mirados más bien como fuerza de trabajo (como los eslavos).

“Además, cerca de 6.700 polacos fueron reconocidos por el Memorial del Holocausto Yad Vashem por rescatar judíos, que es el número más grande de un país. Ciertamente hubo polacos indescriptiblemente valientes y amables. Arriesgaron sus vidas y las vidas de sus seres queridos, al albergar a los judíos perseguidos en sus casas y graneros, bajo tierra y en bunker, y lo hicieron durante años.

“Sin embargo, Yad Vashem deja en claro que fueron los polacos quienes hicieron posible el Holocausto Nazi en Polonia”. ¿Cómo? Esto es realmente nuevo para mí… Levine continúa: “Sin la cooperación de la ciudadanía local, a veces observando pasivamente y muchas veces apoyando con entusiasmo, un programa de asesinato masivo habría sido imposible. ‘Las restricciones a las declaraciones de académicos y otros sobre la complicidad directa o indirecta del pueblo polaco con los crímenes cometidos en sus tierras durante el Holocausto son una distorsión grave’, dice Yad Vashem”.

Una cosa es que un número muy grande de polacos haya sido realmente heroico al defender a sus conciudadanos judíos y otra bien distinta es prohibir bajo una pena establecida en el derecho penal, que se investigue -en universidades e institutos de estudios históricos, sociológicos, económicos, en medios de prensa, etc.- la complicidad directa o indirecta del pueblo polaco o de una parte de él, en crímenes de guerra y/o en el Holocausto o en crímenes de lesa humanidad.

Levine hace ver que “Casi todos los campos de exterminio en la Europa ocupada fueron construidos en Polonia”. Es cierto, en mi articulo anterior mencioné dos ubicados en Bielorrusia[6]; pero es verdad, los nacional socialistas construyeron sus horribles campos de muerte fundamentalmente en territorio polaco. Me atrevo a decir que, si la guerra hubiera continuado, también habrían construido estas puertas que conectaban directamente con el infierno, también en territorio soviético.

Se me ocurren dos causas para ello: 1) los nacional socialistas no estaban seguros de la reacción de la población alemana -aunque profundamente antisemita- frente a campos de exterminio; además, querían alejar estos horribles mataderos de las bellas ciudades del Reich. 2) La mayoría de los judíos vivía en el Este de Europa, especialmente en Polonia y en ciudades del Occidente de la Unión Soviética, de manera que era más fácil “eliminarlos”, en su propio territorio, evitando el transporte. Los judíos alemanes (mucho menos en número) fueron transportados primero a guetos en el Este y luego, directamente a los campos de exterminio. 3) Polonia y el Este, en general, no estaba tan poblaco, de manera que había espacio para grandes campos de internación.

Levine nos da otra causa para la decisión nazi… “No hubo crematorios o cámaras de gas en la ocupada Francia, Bélgica, los Países Bajos, Grecia, Bulgaria, Luxemburgo, Noruega, Dinamarca, Checoslovaquia o cualquier otra nación invadida por las tropas nazis. Auschwitz, Birkenau, Chelmno, Majdanek, Sobibor, Treblinka y otros fueron construidos en Polonia. ¿Por qué?

“La respuesta es que los nazis sabían que Polonia había sido antisemita durante siglos y que los alemanes estaban convencidos de que los polacos no protestarían contra los campos de exterminio de judíos en su territorio. Como muestra la historia, estaban en lo cierto”. Sinceramente, esta “razón” realmente no me la esperaba. No puedo asegurar que esto haya sido así; habría que estudiar archivos alemanes para saberlo con certeza. Pero es una tesis interesante y Levine desarrolla el tema, da sus argumentos y la convierte en una explicación triste, pero plausible.

“Incluso antes de la invasión alemana en 1939, la hostilidad hacia los judíos era un pilar del régimen polaco y de la Iglesia católica polaca[7]. En la década de 1930, el boicot nacional a las empresas judías y la defensa de su confiscación fue promovido por el partido Endecja[8] en Polonia, que introdujo el término ’tienda cristiana’. La tienda de mi abuela sufrió a finales de 1930 del boicot, que la empobreció a ella y a ella familia, entre muchos otros en la comunidad judía. Los polacos ciertamente no necesitaban a los alemanes para enseñarles a odiar a los judíos”.

Ese partido Endecja -llamado oficialmente nacional democrático- existió entre mediados del siglo 19 y 1939. Wikipedia habla de “la postura antisemita del partido, que defendía la eliminación forzosa o la emigración en masa de la población judía de los territorios que consideraba polacos”[9]. Explica que -durante la década de 1930- el partido organizó acciones antisemitas, tales como boicot, manifestaciones e incluso ataques. “Las acciones más notorias fueron realizadas por un grupo disidente de radicales jóvenes nacional democráticos que formaban el llamado Campamento Radical Nacional, de inspiración fascista”[10].

“Conociendo los puntos de vista antisemitas polacos, los comandantes alemanes reclutaron policías polacos para proteger los guetos y los ferroviarios polacos para deportar a los judíos a los centros de exterminio. Individuos polacos traicionaron o persiguieron a judíos ocultos y participaron activamente en el saqueo de propiedades judías. Mi difunta abuela se disfrazó de católica polaca para salvar su vida y la de su hija pequeña. Durante ese tiempo, escuchó a muchos polacos discutir cómo cazaban judíos en los bosques para matarlos o entregarlos a los nazis”. Duras palabras… He escuchado testimonios directos de descendientes de judíos polacos que me han contado historias similares.

“Un ejemplo posterior al Holocausto, que presenta el caso del antisemitismo polaco sin participación nazi, es la trágica historia de los 200 judíos sobrevivientes que regresaron a sus hogares en Kielce después de la guerra. De vuelta en Kielce, comenzaron a reconstruir sus vidas. Establecieron una sinagoga, un centro comunitario y un orfanato. Todo esto se detuvo el 4 de julio de 1946, cuando una difamación (de sangre) se extendió por la ciudad, acusando falsamente a los judíos de secuestrar a un niño cristiano[11]. Para su venganza, los residentes polacos de Kielce descendieron al sector judío” de la ciudad.  “La policía y los soldados observaban mientras la turba atacaba a los judíos, asesinando a 42 sobrevivientes del Holocausto e hiriendo a muchos más. Los judíos restantes se dieron cuenta de que no tenían otra opción que huir del lugar en el que creían poder encontrar algo de paz y libertad: Polonia libre de los nazis. Claramente, estaban equivocados. Esos polacos eran antisemitas asesinos tanto si los nazis estaban allí como si no”. De la veracidad de estos relatos, tampoco me cabe la menor duda, también los he escuchado de descendientes de sobrevivientes.

Levine culmina su corto pero contundende relato: “Cuando era adolescente, viajé a Polonia para visitar los antiguos sitios judíos y ver los campos de exterminio. En ese momento, mis abuelos me preguntaron por qué querría regresar a un lugar empapado en sangre judía. Se referían no solo a las atrocidades nazis que tuvieron lugar en suelo polaco, sino también al país Polonia, que permitió y ayudó en el Holocausto”. Si bien, era difícil para la mayoría de los polacos -para el polaco común- oponerse al régimen de ocupación nazi, sobre todo en las ciudades, donde existía más control.

Por eso, puedo concluir que “la nueva ley que hace que sea ilegal acusar a Polonia de ser cómplice de los crímenes nazis en el Holocausto” no sólo una burla como la llama Levine, sino que es un intento de silenciar a historiadores, a la opinión pública, a los interesados en el quehacer europeo y mundial, sino que además, es una barbaridad y una gran injusticia, especialmente frente a hijos, nietos y a bisnietos de sobrevivientes del Holocausto. Creo que -a eso nos insta  Yad Vashem- tenemos que “continuar apoyando la investigación destinada a exponer la compleja verdad sobre la actitud de la población polaca hacia los judíos durante el Holocausto”[12]. Una ley mordaza, como en la época del comunismo, no sirve para nada.


[1] “¿Cuál es el propósito? ¿Cuál es el mensaje que están tratando de transmitir al mundo? Están creando la reacción opuesta y solo estás atrayendo más atención sobre estas atrocidades”, en La Ley Holocausto, Ronen Bergman y la fría respuesta de Morawiecki

[2] Why Poland’s new Holocaust law is a mockery En castellano: Por qué la nueva ley del Holocausto de Polonia es una burla.

[5] Daniel Jonah Goldhagen, “Hitlers willige Vollstrecker”, pág. 239. Editorial Bertelsmann 1996.

[7] Católicos occidentales, especialmente franceses -entre Francia y Polonia siempre hubo muy buenas relaciones- que viajaron a Polonia, dejaron constancia del antisemitismo de sus correligionarios polacos, no sin horror y una fuerte crítica.

[8] Narodowa Demokracja o democracia nacional o nacionalista.

[10] Antisemitic actions and incidents – boycotts, demonstrations, even attacks – organized or inspired by National Democrats occurred during the 1930s. The most notorious actions were taken by a splinter group of radical young former NDs who formed the fascist-inspired National Radical Camp (Obóz Narodowo-Radykalny), en Wikipedia en inglés

[11] La llamada muerte ritual de un niño cristiano, cuya sangre sería usada para ritos propios de los judíos, según una leyenda cristiana proveniente de la Edad Media y que seguía presente en el pueblo polaco de mediados del siglo 20.

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