Alemania oscura, en Dresden

A comienzos de esta semana, tuvó lugar en Dresden, la celebración oficial del aniversario de la Unidad de Alemania. Un aniversario más… same procedure as every year, podríamos decir. Pero, esta vez, no fue así; lamentablemente no fue -como todos los años- una fiesta alegre y pacífica.

Cada año, la festividad central es organizada por un país federal (Land, Bundesland) y esta vez, le tocaba a Sachsen. Lo que no deja de ser super complicado, ya que Sajonia -y especialmente su capital, Dresden- es el lugar de nacimiento y supervivencia de movimientos de extrema derecha radical, como Pegida y otros grupos similares y donde la AfD tiene representación parlamentaria. (Aunque, en realidad, no se necesita la AfD para una política populista de extrema derecha, la democracia cristiana sajona basta para ello).

Junto con la Alemania luminosa que celebraba la Unidad lograda en un proceso pacífico entre los años 1989 y 1990, y que culminó con la llamada Reunificación o Wiedervereinigung (la unión entre la República federal de Alemania y la República democrática alemana, donde tenemos que tomar el adjetivo democrático con beneficio de inventario). Junto a la Alemania luminosa, se hizo presente en Dresden la Alemania oscura.

Sí, con motivo de la Celebración, pudimos observar en vivo y en directo o bien en los múltiples videos que conservan las penosas imágines y los gritos injuriosos, a una turbamulta enardecida que, como río fuera de cauce, afluye por las calles de Dresden, para insultar a los políticos que pasaban frente a ellos en dirección a los actos de celebración. Ahí estaban los representantes de la Alemania oscura: los partidarios de Pegida, los de la nueva derecha, los de la AfD, y quién sabe de qué otro sombrío movimiento (grupos de canaradería, movimiento del 1%, etc.).

La polícía no contuvo a la turba que gritaba -en el dialecto de Honecker y de su camarilla- que los políticos habían traicionado al pueblo. Gritaba e injuriaba a los representantes de la República federal, del estado democrático, liberal y abierto tan detestado por Alemania oscura. Son los mismos que hace algunos meses paseaban por las calles de Dresden con sendas horcas: una horca para la demócrata cristiana Merkel y otra para su vicecanciller socialdemócrata, Sigmar Gabriel.

La verde Claudia Roth trató de conversar con los manifestantes; pero no la dejaron hablar, no la escucharon, quisieron hacerla callar levantando más la voz. Terminaron gritándole que se fuera (hau ab!). Pero siempre hay algunos ingenuos que sostienen que se debe dialogar con la Alemania oscura. ¡Por favor! Si la Alemania oscura no quiere, no puede dialogar. La Alemania oscura es una Alemania gritona, exaltada, intolerante. La intimidación que practican es primitiva; pero lamentablemente es efectiva[1].

Especialmente deplorable es que, al ver a una persona de color que se dirigía a un servicio religioso de acción de gracias por la Unidad alemana, la canallada de extrema derecha comenzó a hacer ruidos que ellos consideran como gritos de un simio y a moverse como ellos creen que se mueven los monos. Igualmente deplorable es que la sobrina de un embajador africano invitado a la celebración, contó que varias personas le habían dicho que ella -debido al color de su piel.- no tenía nada que hacer en Dresden. La señora del ministro de economía comezó a llorar; pero, a quién le importa… Una de las características de la Alemania oscura es su falta absoluta de empatía.

La policía de Sachsen no sólo no hizo nada. Se apostó a lo largo del camino que debían recorrer los políticos; pero sin protegerlos. Por lo que, durante toda esta semana, ha sido sumamente criticada. Y eso que había sido autorizada ninguna manifestación en ese lugar -sí en otro-. Incluso, una unidad les prestó un altavoz y uno de los uniformados les deseó -por parlante- que tuviaran un “día muy exitoso”. Hace algunois meses circulaba un chiste: “¿Cuál es el teléfono de Pegida en Sachsen? -Es el 110”. (El 110 es el número de emergencia de la policía en Alemania).

Antes, se decía que el estado estaba ciego del ojo izquierdo… Eso puede haber sido válido para los anos 60 o 70. Lo que es hoy en día, parece que la policía de Sajonia estuviera totalmente ciega del ojo derecho. Sacha Lobo, conocido columnista de Spiegel cuenta en una de sus columnas que un alto policía sajón, le dijo que él pensaba que una cuarta parte de los policías de Sajonia eran nazi[2]. Si fuera cierto, sería horrible.

Uno de los slogans más suaves que gritaba La turbamulta enardecida, que afluía por la calles de Dresden, era “Merkel muss weg!”[3] esto es: Merkel se tiene que ir. Pero no se tiene que ir a la casa, no simplemente renunciar. Merkel tiene que ser borrada, eliminada del mapa. O, como dice el político de la AfD, Höcke: “a Merkel la tienen que sacar de la cancillería federal con una camisa de fuerza”[4] y su colega del mismo partido von Storch agrega: “…y subirla a un avión para llevársela a Chile”[5].

Me he preguntado muchas veces esta fijación que tiene mucha gente con Chile. ¿Será por los Honecker? ¿Quieren seguir su ejemplo? ¿O por Walter Rauff, el inventor de los buses de exterminio de enfermos psíquicos por medio del gas[6]? Sé que von Storch anunció, en privado, que ella piensa irse a Chile…[7] [8] Los partidarios de Alemania oscura quieren huir de Alemania luminosa. Espero que nunca lleven su oscuridad a Chile.

Es cierto que los manifestantes en Dresden eran pocos… 100, 300… Pero bastaron para echar a perder la fiesta de la Unidad alemana. Esta gente es como el rey Midas pero al revés: todo lo que tocan no se convierte en oro, sino en estiércol. Son pocos; pero están en todas partes. Es gente comprometida. En el lado contrario, veo mucha tibieza, mucha inacción, mucho conformismo y, sobre todo, una gran comodidad.

Los pegidistas y los partidarios de la AfD generalmente es gente de la clase media, que no sufre pobreza; de manera que no se puede decir que el suyo sea un problema social. Más bien creo que padecen de miedo, de envidia y de intolerancia. Es gente que nunca comprendió la democracia posterior a 1945. Los nuevos grupos de Alemania oscura rechacen implícita o explícitamente la Reunificación. Siguen soñando con un Führer, lo que explica su predilección por ej., por Putin, por ellos admirado y al que piden ayuda en sus pancartas. El fin de semana en Dresden, gritaban “Merkel a Siberia, Putin a Berlin”[9]. Aunque esto parezca sátira, no lo es. Por el momento, Alemania oscura llama a ofrecer resistencia a niuestra democracia liberal. Prefieren la democracia iliberal, como la llama el PM húngaro Viktor Orbán. Resistencia o Widerstand[10] -al que llama Kubitschek- fue uno de los slogans más escuchados en Dresden.

Pero no sólo gritaban e injuriaban a los políticos y al público, sino que la turbamulta se ensañaba también con los periodistas. Sí, Alemania oscura ha creado su propio mundo. Leen sus propios medios y rechazan a todos los demás; a la prensa tradicional que descalifican como “prensa de la mentira” (Lügenprese, término empleado tanto por los nazis, como por la extrema derecha de los años 1920-30). Tienen sus propios blogs como “Mundo libre” de los Storch, que no puede ser menos libre y más tendencioso. O un diario como la “Libertad joven”[11], que actúa como bisagra entre la extrema derecha y el conservantismo. Revistas como “El nuevo orden”, donde ciertos católicos (lamentablemente también gente del Opus Dei o cercana) escriben y leen[12]. Y sus propias editoriales como Kopp (entre paréntesis, creado por un policía[13] en retiro para publicar libros sobre OVNIs). Etc., etc.

Así, se han ido encerrando en un mundo paralelo, totalmente extremo, alejado de la realidad que vivimos la gente común y corriente; pero claro, ellos no son común y corriente, sin que creen saber más que los demás. Cuando tú los contradices, siempre te pueden decir que tú estás completamente engañada por Merkel, la CIA o quién sabe por quién. O que los aviones lanzaron demasiadas hormonas de la felicidad y por eso, no puedes pensar críticamente[14]. Sí,para qué les cuento acerca de las teorías de la conspiración en que creen[15]. La conspiranoia abierta o velada es una característica de la Alemania oscura.

Por definición, ellos se consideran dueños de la verdad. Si hasta la consigna de la AfD habla de tener valor para la verdad[16]. Claro, piensan que poseen la verdad completa, que les pertenece y que todos los demás -los de la Alemania luminosa- estamos equivocados. Ellos son los únicos que conocen la verdad, la verdad única que poseen absolutamente. Caen con ello, en un nuevo gnosticismo.

Antes eran los judíos y el capitalismo anglosajón, los culpables de todo. Hoy los culpables de todas las desgracias del pueblo alemán (me pregunto de cuáles) son los refugiados, los extranjeros, la Unión Europea, el capitalismo judío anglo-sajón, la globalización y un gran etcétera.

Sobre su antisemitismo, ellos saben que, atacando a los judíos únicamente se pueden ganar el rechazo de la mayoría y, por ello, sustituyen a los árabes por los judíos. El rechazo a los musulmanes, les abre la puerta al centro de la sociedad[17]. El antisemitismo se las cerraría. De la judeofobia de antes, pasan a la islamofobia. Claro que, cuando tienen la oportunidad, muestran la hilacha y se lanzan también contra los judíos, como ha ocurrido en innumerables ocasiones en los últimos años.

La oscuridad de Alemania va de la mano con el pesimismo cultural: el mundo es malo y va para peor…En esto caen, paradojalmente demasiados cristianos, que olvidan que el mundo es bueno, porque salió de las manos de Dios. Los señores de la oscuridad están convencidos que vendrá una gran crisis, una especie de gran explosión, tipo nuevo big bang y entonces, todo será mejor. Se acabarán los malos o se los llevarán con la camisa de fuerza…

Se creará entonces un cielo nuevo, una tierra nueva, un Occidente nuevo, una Alemania nueva. Estamos frente a una especie de milenarismo secular. Entonces se acabarán los problemas que nos ha traído el parlamentarismo y sobrevendrá una nueva organización política con hombres y alguna mujer, a la cabeza, que realmente sepan lo que es bueno para el pueblo. Sin check and balances y sin parlamentarismo.

Sí, será una democracia nueva, no parlamentaria, con un Führer a la cabeza y muchos plebiscitos que demuestren que el pueblo lo apoya. La televisión e internet serán controlados por ellos que fijarán cuotas de programas patrióticos a los pocos medios privados que se permitan. La educación escolar tendrá por objeto despertar el patriotismo en los educandos. Y no habrá gender, ni homosexualidad, ni menos aún cuota femenina. Cada mujer tendrá, por lo menos tres niños como han anunciado los paladines de la AfD. En esto se parecen mucho al primer ministro turco, Erdogan, quien exigió 3,5 niños por mujer.

Debe ser terrible pertenecer a la Alemania oscura. Creer que vivimos en una dictadura, que hay que combatir, incluso con las armas o mediante actos de sabotaje. Que Merkel es una agente de la CIA o de la internacional judía o islamista, que tiene ojos de reptil… que quiere reemplazar a la población alemana por árabes y otros extranjeros. Que la Unión Europea es una segunda Unión Soviética. Que la globalización es tan mala (en esto coinciden con la extrema izquierda). Que vivimos en un mundo de injusticia, donde no existe el estado de derecho. Que nos domina el lobby homosexual. Que el pueblo va a morir (ver mi columna Etnocidio o la muerte del pueblo).

Debe ser horrible estar convencidos que vivimos en una especie de Mordor, la tierra de la oscuridad, dominada por Sauron. Para ellos, Merkel es Sauron y los refugiados sirios, son los orcos.


[2] Ver columa de Sascha Lobo en Spiegel Die geleugnete Krankheit (La enfermedad negad o la enfermedad que se niega). El columnista dice que, hace algún tiempo, un policía de alto rango le confidenció que una cuarta parte de los policías de Sajonia son nazis” (“Vor einiger Zeit habe ich mit hochrangigen Polizeikräften gesprochen, die sich hinter den Kulissen erstaunlich offen äußern. “Ein Viertel der sächsischen Polizisten sind Nazis”).

[3] Ver el excelente comentario de Thomas Schmid: In Dresden erklang die Sprache des Dritten Reiches (en Dresden suena el lenguaje del tercer reich).

[6] Para matar a los enfermos psíquicos dentro de Alemania, que, según la ideología nacional socialistas, eran improductivos, Rauff ideó un sistema muy “económico”: una manguera que transportaba el anhídrido carbónico desde el tubo de escape hacia el interior del bus, donde habían subido a los enfermos psíquicos. Las ventanas de los buses estaban tapadas o pintadas, para que no se viera lo que ocurría dentro de ellos. La masacre sistemática y organizada desde Berlín, de enfermos mentales fue -como la llama el historiador Götz Aly- un ensayo general del Holocausto. Un pueblo que deja matar a sus propios familiares, no ofrecería resistencia ante el asesinato de millones de judíos.

[7] Y la semana pasada, un profesional alemán de mediana edad y muy simpático conmigo, me dijo que él también pensaba huir a Chile, huyendo de los árabes en Alemania. Yo le comenté que se preparara bien, ya que en Chile existe la comunidad palestina más grande existente en el mundo, fuera de Palestina 😉

[8] Es, por lo demás, una vergüenza inmensa es que esta política populista von Storch tenga una bandera chilena en su oficina y que se fotografíe, en el marco de reuniones políticas, con la bandera de Chile. Si yo fuera embajadora, escribiría, al menos, una nota de protesta.

[9] “Merkel nach Sibirien, Putin nach Berlin”.

[10] Los partidarios de estos grupúscullos muchas veces se equivocan y escriben Wiederstand y no Widerstand, ya que el idioma alemán parece que es algo que no dominan demasiado bien.

[12] La última vez que estuve en mi centro de la Obra en Bonn, tenían encima de la mesa un número de esta revista pseudo-religiosa, dirigida por un dominicano. No creo que esta sea la lectura adecuada para una persona de mentalidad laical y que ama el mundo apasionadamente. Muy por el contrario.

[14] Conspiranoia de los chemtrail

[15] Miren no más, este video de la editorial Kopp: Der kleine Mann beim Kongress des Kopp-Verlags

[16] Mut zur Wahrheit, valentía para la verdad es la consigna de la AfD.

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Integración, empatía y cultura de la bienvenida

Parece que hay muchos ciudadanos preocupados en Alemania. Son demasiados los ciudadanos peligrosos.

Karen Horn, en su excelente artículo Charity must be the first response to the immigration drama (ver Nuestros hermanos los refugiados) hace una lista con las preguntas más comunes de los ciudadanos “preocupados” frente a la ola de refugiados o al tsunami, como le llaman ellos en su lenguaje alarmista:

¿Cuáles son las dimensiones de la inmigración a la que pueden hacer frente a las sociedades europeas? ¿Qué va a ser de nosotros? ¿A dónde conducirá Europa esta inmigración? ¿Y a dónde llevará esto a Occidente? ¿Qué pasará con nuestra forma de vida evolucionada, con nuestras leyes, normas e instituciones sociales? ¿no se transformarán dramáticamente con la llegada de los refugiados? ¿Cómo hacer frente a este cambio masivo? ¿Vamos a tener la fuerza para defender nuestro sistema legal frente a la sharia? ¿Qué pasa con el capital y la cohesión sociales? ¿Estamos frente al choque de civilizaciones que predijo Huntington? ¿Y si los inmigrantes son un caballo de Troya de los yihadistas?

Horn asevera que estas son “preguntas importantes”; pero que, frente a estas preguntas importantes, abundan las respuestas histéricas. Sí, lo compruebo día a día..

Me permito mencionar otro peligro: como no hay una sola minoría étnica, política o religiosa (como los musulmanes pueden ser de varios tipos: alevitas, shiitas, sunitas, etc., hay entre ellos una lucha muy grande, similar a la Guerra de los 30 años en Europa…) que no sea perseguida, es probable que traigan consigo sus luchas. Sus conflictos que no aprendieron -en sus países- a resolver mediante mecanismos pacíficos de solución de controversias. Frente a estos problemas importados, hay que estar muy atentos1. Por otra parte, los refugiados sirios vienen huyendo del genocidio islamista y del genocida secular Assad, hace ver Wolffsohn. Apuesto que su hambre de vivir en libertad y en democracia es grande2.

El fantasma de la introducción de la sharia es algo que vengo oyendo desde hace años. Ciertos amigos o ex-amigos míos alarmistas me advierten (por mail, en Facebook, en convivencias, a la hora del té etc.) que pronto tendré que usar el velo islámico. Como dice Liane Bednarz en una notable entrevista, a ella no la han obligado a usar chador, ni se aplica la sharia en la vida legal alemana. Puedo decir que en mi ciudad vive un porcentaje inmenso de musulmanes y que nadie me ha obligado a usar burka 😉

El periodista y dramaturgo alemán Richard C. Schneider, hijo de sobrevivientes del Holocausto, escribe en un excelente artículo titulado Auch wir waren Flüchtlinge, publicado en el semanario judío Tachles, que, si bien, no se puede comparar la ola de refugiados actual con la de los judíos en tiempo del nacional socialismo, no hay que olvidar que “también nosotros fuimos refugiados”.

Y explica: los estados que reciben a los refugiados deben aprender de los errores de las últimas décadas y evitarlos. Hay que integrar a estas personas y no dejarlas abandonadas a sí mismas; enseñarles los valores fundamentales que tenemos en Europa, que los refugiados se empapen de estos valores y los hagan suyos (einschwören), los hagan parte de su código ético, y no permitir que surjan sociedades paralelas. Schneider tiene dudas de que los estados europeos sean capaces de hacerlo. Si, dudas legitimas…

Me parece que el mayor peligro contra nuestro sistema social, legal, político y constitucional proviene hoy, no de los refugiados, sino de los grupos extremos. En Alemania, más de la extrema derecha o de los conservadores extremos que de la extrema izquierda (ver ¿Una pelea de familia?). Pienso que la ley tiene que ser respetada por todos: por los inmigrantes y también por los “alemanes de nacimiento” o sociedad mayoritaria. Y, evidentemente, también por ciudadanos europeos de países del sur que han llegado a Alemania en busca de una vida económicamente mejor. Sí, hay que defender el sistema occidental de gobierno; pero no sólo frente a los refugiados, quienes no tienen interés en atacarlo.

La nueva derecha y otros grupos, con su ideología antidemocrática, antifeminista, antiliberal, homofóbica, islamofóbica y conspiranoica son quienes constituyen un peligro real para nuestro sistema político. Paradojalmente, ellos mismos son quienes nos advierten una y otra vez, del peligro de los refugiados (aunque hay algunos que parecen empezar a ayudarlos y, en consecuencia, advierto un quiebre en ese grupo). Estos mismos sectores políticos, culturales y religiosos más contrarios a nuestra sociedad abierta (para hablar con Popper) y tolerante son quienes más nos exhortan a estar prevenidos frente a los refugiados que pondrían en peligro nuestro sistema político y social, el mismo que ellos desprestigian permanentemente.

No creo en la honestidad en la defensa de nuestro sistema democrático, de parte de quienes permanente niegan la democracia, la liberación de la mujer, el respeto hacia los homosexuales, la libertad de nuestra prensa y sostienen que vivimos en una dictadura y que vamos para peor. No creo que los manisfestantes de Heidenau, ni los de Pegida, Legida, Dügida, ni tampoco los Asylkritiker de la AfD o grupos similares, quienes rechazan la cultura de la bienvenida, sean los más idóneos, ni para defender nuestro sistema, ni menos para intentar mostrarnos que los refugiados lo destruirán. ¡Oh paradoja! Que los refugiados destruirán el sistema que ellos mismos atacan.

Inculcar amablemente los valores de nuestra sociedad europeo-occidental, democrática, abierta y tolerante no es sólo una misión del estado, no es sólo algo que se debe hacer “desde arriba”, sino que es una tarea de toda la sociedad, de todos nosotros (ver Alemania luminosa). El estado no solamente no puede impedirlo, sino que tiene que facilitarlo, fomentarlo, impulsarlo. En este punto, el estado no puede ser neutral. Pero la sociedad no puede desentenderse y dejar todo el trabajo a funcionarios públicos y a oficinas estatales. Pongámonos las pilas, que la labor es de todos y el tiempo apremia.

Y no por sostener esto, somos hippies -como se queja el politólogo inglés Anthony Glees-. Demos gracias a Dios que Alemania se pone del lado bueno de la fuerza y que los alemanes han aprendido a por poner buena cara y hacer un gesto amable ante una situación de necesidad, como dijo Merkel y quedó grabado en este memorable video. Hoy en día, hay algunos que propagan la idea de que “quien tiene empatía, tiene poco entendimiento”, nada más falso, ni más absurdo.

El estado no fomenta esta cultura de la bienvenida y de la integración, sino que más bien la impide cuando, por ej. envía a los refugiados a barrios geográficamente cerrados, cuando no los deja salir del hogar en que los recluyen ni menos aún cuando permite cerrar las puertas de los mejores colegios (generalmente, privados) a los hijos de extranjeros, que son nuestro futuro. Cuando la clase más burguesa organiza acciones contra hogares de refugiados en su cercanía, porque bajará el precio de sus caros departamentos, tampoco contribuye a la transmisión de los valores occidentales.

¿Cómo sabemos que los refugiados son incapaces de interiorizar nuestro sistema democrático, abierto y respetuoso? ¿Acaso podemos conocer el futuro? Una de las lecciones fundamentales de la tradición del liberalismo occidental es que el conocimiento humano no puede nunca ser sobre el estado final de algo. Como señala Friedrich v. Hayek, todo conocimiento es “local”, esto es, se halla disperso en la multitud de individuos que provocan un cambio en la sociedad. Es la interacción voluntaria de esos individuos la que hace posible el progreso social. Que no se puede prever ya que es el “resultado de la acción humana y no del diseño humano”. Sería conveniente, eso sí, que la política pública evite obstruir este proceso creativo del orden espontáneo3.

Exacto, toda planificación en este sentido, es falible. No podemos predecir el futuro. Quién pretenda hacerlo no cuenta con el imponderable de la libertad humana. Prefiero confiar en el ser humano. Por otra parte, se equivocan quienes ven en todo refugiado sirio, iraquí, afgano o kurdo a un musulmán. Muchos de ellos son ateos, otros cristianos, algunos zoroastrianos y también yazidis.

La ministra -y posible futura canciller- von der Leyen hizo una apuesta a favor: “en veinte años, los alemanes van a estar feliz de haber acogido a los refugiados”4, y Rupert Neudeck, otra: los sirios serán los nuevos vietnamitas, debido a su hambre de cultura y a su espíritu de trabajo5,.

Contrariamente a la propaganda del NPD y de la AfD, según la cual, no somos la oficina social del mundo (wir sind nicht das Sozialamt der Welt), la mayoría de los inmigrantes quiere venir a países como Alemania, Austria o Suecia, no porque en ellos se les dé más ayuda social. Lo que los atrae es, en primer lugar, la buena situación económica y, con ella, la positbilidad de triunfar social y económicamente, y no los regalos del estado. No conozco gente más liberal en sus planteamientos económicos que los pequeños empresarios iraníes, sirios o afganos. En toda conversación con ellos, se aprende más sobre la economía de mercado que en cualquier libro sobre libre comercio. Sin embargo, como tampoco se puede surgir en un ambiente culturalmente adverso a los refugiados, como el de Dinamarca -pese a la buena situación económica- los refugiados pasan de largo hacia Suecia.

Von der Leyen dice que los refugiados son un enriquecimiento para Alemania, cuya población envejecida (vivimos en el invierno demográfico) necesita gente nueva. Como dice Michael Wolffsohn, no tenemos la cantidad suficiente de hijos, ni llegan suficientes inmigrantes a Alemania, de manera que los refugiados son un regalo del cielo6, para mejorar nuestra situación demográfica -al menos, para aliviarla- y asegurar así nuestro futuro bienestar. Aunque, obviamente no existen los refugiados ideales. Aclara que el modelo de Rusia (tan alabado por sectores de extrema derecha y del conservatismo europeo, incluso por cristianos al margen derecho de las iglesias) es un ejemplo negativo de un país que se cierra y, en vez de mirar hacia adelante, mira hacia atrás. Me pregunto: ¿qué ve la extrema izquierda en Putin? De izquierda no tiene nada.

Horn se refiere al determinismo colectivista, según el cual, los musulmanes nunca podrán ser integrados con éxito en nuestra sociedad, que su religión no será capaz de modernizarse, y que inevitablemente erosionará la civilización occidental. Explica que, “sobre la base del prejuicio y del resentimiento étnico, se calculan supuestas cuotas óptimas de absorción, que luego se anuncian bajo el sello del realismo responsable de una supuesta planificación a largo plazo”.

Sí, ese intento de planificarlo todo, es producto de la arrogancia intelectual. Es el viejo determinismo y el biologismo tan propio de grupos que hoy se llaman “críticos del asilo”, un eufemismo para designar a quienes están contra los refugiados. Tan propios de la nueva derecha, de la extrema derecha y otros. Para qué olvidar el darwinismo social de Sarrazín, el máximo representante de la popularización de tales tesis en Alemania.

Prefiero apostar por la propuesta de la bienvenida y no por la de los llamados críticos del asilo y detractores de la cultura de la bienvenida. Prefiero apostar por el hombre y no en su contra. Sabiendo que la paz es frágil y que hay que defenderla. Que habrá caídas y retrocesos… Pero prefiero esta fragilidad a una falsa seguridad de quienes cierran sus frontetas, construyen muros y se aíslan; prefiero nuestra sociedad abierta.

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1 Hay que evitar que los consejos del alemán Pierre Vogel en Facebook, acerca de cómo ganar salafistas entre los refugiados https://www.facebook.com/PierreVogelOffiziell/posts/688735087872894

2 Wolffsohn: “Migration ist ein Geschenk des Himmels” (La migración es un regalo del cielo) http://www.dw.com/de/wolffsohn-migration-ist-ein-geschenk-des-himmels/a-18724641

El profesor Wolffsohn explica que el Islam reformista se abrirá paso en la comunidad musulmana de Alemania, ya que los refugiados huyen precisamente de un Islam asesino, del Islam genocida. Ellos no huyen a Europa para implementar aquí un islam fundamentalista (Zum Einen wird sich innerhalb der muslimischen Gemeinschaft eine Entwicklung hin zu einem Reformislam anbahnen. Denn diese Menschen entfliehen ja dem real existierenden, sprich: massenmordenden Islam. Sie sind nicht nach Europa gekommen, um hier einen islamischen Fundamentalismus zu etablieren).

Es kommen in Deutschland und Westeuropa weder genügend Kinder zur Welt, noch kommen genügend Einwanderer. Wir haben also ein demographisches Defizit. Darum werden wir unseren Lebensstandard auf Dauer nicht halten können. Jetzt kommen diese viele Menschen. Das mag manchen gefallen und manchen nicht. Aber sie lösen das schwerwiegende demographische Problem der Bundesrepublik. Zumindest mildern sie es. 

Ver 1) https://www.facebook.com/michael.wolffsohn/posts/1721392544748615 y 2) http://www.dw.com/de/wolffsohn-migration-ist-ein-geschenk-des-himmels/a-18724641

Tomé estas ideas, del excelente artículo de la pensadora liberal Karen Horn: Charity must be the first response to the immigration drama 

4 Ver también: „Wir würden unsere wesentlichen Werte verraten“

“sie sind den Deutschen in ihrer mittelständischen Orientierung und bildungshungrigen Art schnell ganz nah gewesen.

Michael Wolffsohn Neuankömmlinge sind ein Geschenk des Himmels http://www.handelsblatt.com/politik/deutschland/professor-tacheles/kommentar-zur-fluechtlingspolitik-neuankoemmlinge-sind-ein-geschenk-des-himmels/12203120.html