“Corrupción a la carta”, recensión del libro de Tamara Agnic y Susana Sierra

“La lucha contra la corrupción se enfrenta a una paradoja peculiar: escándalos más visibles llevan a la gente a suponer que la situación está empeorando, cuando la realidad es que el escándalo es una muy buena señal de que la tolerancia a las malas prácticas ha disminuido”, escriben las autoras del libro “Corrupción a la carta”[1].

Sí, esta paradoja me lleva a pensar en la llamada paradoja de Tocqueville, según la cual, “la reducción de la desigualdad eleva la sensibilidad acerca de su existencia”. Haciendo una analogía, podemos decir que “la toma de conciencia del fenómeno de la corrupción aumenta la sensibilidad frente a su existencia y a la necesidad de combatirla”.

En otras palabras, no es la corrupción la que ha aumentado -no necesariamente- sino la percepción de la misma. Hoy somos más concientes de qué es corrupción y somos más diligentes a combatirla… y a denunciarla. Nos “escandalizamos” más de las malas prácticas propias de la corrupción. Aunque, a veces, debamos reflexionar un rato, o recurrir a una persona amiga y preguntarle qué opina. Vemos con más facilidad la mota de polvo, como si fuera ampliada con un vidrio de aumento[2].

Las autoras del libro citado explican que “esta paradoja es consecuencia de un error común…: la generalización… Cuando los escándalos llevan a creer que la corrupción es algo que todos hacen…”[3]. Se comienza a pensar, por ejemplo que “todos los políticos son corruptos”. Olvidando, diría yo, que “los políticos” salen de la misma sociedad[4]. O, en otras palabras: “la sociedad tiene los políticos que se merece”, como dice el adagio popular.

Esta paradoja de la corrupción tiene dos lados: el primero es el que acabamos de ver, el pensar que este mal es aún mayor, ya que, vemos la mota de polvo con el aumento de una potente lupa, por así decirlo, ya que nuestra conciencia se ha hecho más fina. Mientras menos corrupción, más la vemos.

El segundo lado es más negativo- y nos puede llevar a paralizarnos.- pues consiste en ver la corrupción como algo tan generalizado que me lleve a justificar que yo también cometa actos corruptos, si total, “todos lo hacen”. Así, “se pierde la fe en la propia capacidad de hacer algo” frente a la corrupción[5].

O tal vez, recurra al “todos lo hacen, yo también puedo”, con lo que se cae en el círculo vicioso de la corrupción, del que hay que salir y salir cuanto antes, entrando al llamado círculo virtuoso. Es significativo que en alemán -un idioma muy expresivo- se hable de Teufelskreis, esto es, círculo del demonio y de Engelkreis, esto es, de círculo de los ángeles.  

No, nadie se puede lavar las manos frente a la corrupción[6], la lucha enconada en su contra es responsabilidad de todos. Si queremos políticos y empresarios probos (la probidad[7] es, por así decirlo, lo contrario a la corrupción), tenemos que empezar por nosotros mismos. El tradicional lema “pobre pero honrado” es un himno a la probidad que ha acuñado la sabiduría popular. Pero es, además, una injusticia pensar que quien no es honrado se enriquiecerá más; cuando, en realidad, quien no es honesto, no debería tener la menor posibilidad de enriquecerse.

Una amiga me contaba que sus hermanas le comentaban qué corruptos eran los políticos que gobernaban su país; pero, inmediatamente, se alegraban de haber comprado una película pirata que vendían en la calle. Mi amiga se preguntaba si sus hermanas contribuían o no a hacer de su país, un país más probo y menos corrupto comprando copias ilegales que venden en la calle… La respuesta parece muy clara: decididamente no.

“Si como sociedad queremos enfrentar el problema de la corrupción y evitar que las malas prácticas coopten el funcionamiento de nuestras instituciones, políticas y económicas, es necesario reconocer que cada uno de nosotros contribuye, en alguna medida, a la proliferación de la corrupción”[8] y… a contrario sensu, podemos y debemos contribuir más bien a la “proliferación”, el avance, al triunfo de la probidad[9]. También podríamos hablar de integridad, voz igualmente usada como antónimo de corrupción.

Cuando en una reunión de curso, un papá ofrece sacar fotocopias para toda la clase en la oficina donde trabaja y nadie -salvo yo- le dice nada… Como me tocó presenciar en Alemania hace poco. ¿Alguien piensa que los alemanes son los seres más honestos del mundo? No, es sólo que en Alemania hay más controles, después de todo, una de las frases favoritas de los alemanes es: “la confianza es buena; el control es mejor”. Si la repiten tanto, por algo será.

Ninguno de nosotros es infalible por naturaleza; de alguna manera “todos somos corruptos”[10] o -más bien- todos somos corruptibles, esto es, somos susceptibles de ser corrompidos. Por tal razón, las autoras prefieren no hablar de “personas corruptas”. No quiero convertirme en una especie de Sancho Panza que se lleva repitiendo máximas, pero el saber popular, por algo ha acuñado el lema de acuerdo a la que “la ocasión hace al ladrón”. Mejor no dar ocasión…

“‘Corrupción’ es una palabra que hace algunos años sonaba extraña en Chile, no iba con nosotros, era un problema de otras personas, de otros países”[11]. De alguna manera, Chile se durmió probo y se despertó corrupto[12]. “El año 2015 terminamos de desencantarnos y despertamos a una realidad muy dura … Esto nos llevó hasta el otro extremo: de pensar que no éramos nada de corruptos, a pensar que todo estaba perdido; comenzamos a compararnos con los peores, a darnos por vencidos. Había mucho pesimismo en el aire… Esta reacción tan violenta tampoco ayuda a mejorar la situación…”[13].

Sin embargo, no hay que perder de vista que el mejoramiento de la sociedad es una tarea de todos[14]. Es el “granito de arena” de que habla Tamara en la mencionada entrevista de La Red[15]. La corrupción no es inevitable[16], no es un hecho de la causa, ni una marca del destino, ni nada que se le parezca. Muy por el contrario, eso nos queda muy claro -si no lo teníamos antes- después de leer el libro.

El libro de Agnic y Sierra es absolutamente y totalmente recomendable, una excelente reflexión acerca de cómo podemos contribuir todos, desde nuestro personal y limitado ámbito de acción, a combatir la corrupción o -poniéndolo en positivo- a elevar el nivel de probidad de la sociedad en que vivimos. Además, es un libro optimista, realista sí y mucho; pero muy optimista y eso es bueno 🙂


[1] Tamara Agnic, Susana Sierra, “Corrupción a la carta: las malas prácticas sobre la mesa”, Ediciones B, Chile, 2017, pág. 11.

[2] Tomo la analogía de Santa Teresa de Ávila, la leí -hace muchos años en su autobiografía. Decía que mientras más avanzáramos en la vida interior, más veíamos lo que no estaba bien, como si viéramos una mota de polvo con una lupa.

[3] Pág. 11.

[4] “…pensé en la famosa frase, según la cual, “cada país tiene los políticos que se merece”. En otras palabras, si una sociedad se comporta de esta manera, en la vida privada -por así decirlo- entonces, tampoco puede esperar que la “clase política”, que sale de esa misma sociedad, sea mejor, se comporte de otra manera.” La lucha contra la corrupción es responsabilidad de todos 

[5] Pág. 11.

[6] Cfr. pág. 159.

[7] “La etimología de probidad nos remite a la lengua latina, más precisamente al término probitas. La probidad es la honestidad y la rectitud: una persona honrada, por lo tanto, es aquella que tiene probidad. Puede decirse que la probidad está vinculada a la honradez y la integridad en el accionar. Quien actúa con probidad no comete ningún abuso, no miente ni incurre en un delito. Lo contrario a la probidad es la corrupción, que implica un desvío de las normas morales y de las leyes. La probidad, en definitiva, es una virtud”, en definición.de

[8] Pág. 159.

[9] Ya contaba en mi artículo anterior sobre el tema  La lucha contra la corrupción es responsabilidad de todos que “Cuando busco ‘probidad’ en Google… Google me pregunta si me equivoqué y, en realidad, quería escribir “propiedad”.

[10] Pág. 159.

[11] Pág. 165.

[12] Dice Juan José Lavín, el periodista de La Red en la entrevista que hace a Tamara Agnic en Entrevista Verdadera – Tamara Agnic – Viernes 12 de Mayo 2017. Otra entrevista muy buena en  Entrevista a Tamara Agnic Co-Autora del Libro “Corrupción a la Carta”

[13] Pág. 165.

[14] Cfr. pág. 168.

[16] Cfr. Tamara Agnic Corrupcion-entre-privados 

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Fachos pobres

Al parecer, todo empezó cuando “Estando en el Estadio Nacional y, luego de los primeros cómputos, un grupo de adherentes de Guillier gritaban enardecidos ‘fachos pobres’ a un grupo de simpatizantes de Piñera”[1]. Esto es, fascistas pobres… como si los fascistas hubieran sido “ricos”. Históricamente, el fascismo o los fascismos (incluyento al nacional socialismo[2]) fue un movimiento de carácter social y apoyado por los más desposeídos de la sociedad[3].

La multitud enardecida que descalificaba como “fachos pobres” a personas partidarias de un candidato que no era el propio. Aparentemente se basaba en que, pese a que “cómo estaban vestidas” y en “su color de piel (morenos, como la mayoría de este país)”[4]. Esto es, caían en los prejuicios y en los “estereotipos tontos”[5], por no decir en el racismo o, en el mejor de los casos, en el mero clasismo. En ese juzgar a las personas por las apariencias… Parece que no saben que las apariencias engañan…

Se supone o al menos, la izquierda lo supone que la gente más pobre es de izquierda. Yo que crecí en un ambiente de izquierda, sé que no es así. Que antes no era así y hoy lo es aún menos. Las barreras entre la izquierda y la derecha, entre abajo y arriba (ya no vivimos en los tiempos de “Upstairs, Downstairs”[6]), entre adelante y atrás tienen hoy muy poca importancia tienen. O ninguna.

Hoy votamos no por un compromiso político pre-establecido, pre-concebido, heredado o impuesto… Hoy votamos libremente y de acuerdo a nuestro convencimiento frente a la actuación, al programa, a la competencia o incompetencia de los candidatos a la Presidencia y del grupo político que lo acompaña. Hoy tenemos amigos de todas las tiendas políticas, ya que vivimos afortunadamente, en una época no-ideológica o al menos, no tan ideológica como hace cincuenta o setenta años.

Volviendo al tema de los “fachos pobres”, pienso que este prejuicio viene de una antigua teoría, de cuyo autor ni siquiera quiero acordarme, según la cual, las capas más pobres, los obreros, los campesinos, los “trabajadores” (auque todos los que trabajamos seamos trabajadores y no sólo ellos) son quienes reemplazan, mediante un proceso de lucha de clases -que bien puede ser implementado a través de las urnas- a la burguesía. La izquierda sería la portadora del estandarte político que remueve a la burguesía en un proceso histórico irreversible.

De manera que las clases más pobres -los obreros, campesinos, la clases trabajadora y los intelectuales autores de la teoría, de acuerdo a la cual, “los filósófos sólo han interpretado el mundo, llega la hora de cambiarlo”[7]-… todos ellos, serían los partidarios de una política de izquierda, nunca de una de derecha. Esto es, de Guillier o de Sánchez, nunca de Piñera o de Kast. Quienes apoyen a cualquiera de estos dos últimos candidatos cometerían una especie de traición, de felonía frente a su clase, a la clases de los más pobres o de los supuestamente más pobres. Es una teoría bastante rebuscada e injusta, que quita libertad a las personas.

Ahora bien, como teóricamente, las clases “menos afortunadas” en Chile han sido tradicionalmente una mezcla entre los primeros conquistadores y los pocos indios que había en nuestro territorio, se ha identificado tradicionalmente a las clases más pobres, con los que menos se ven como noreuropeos. Los que tienen nombres españoles y no ingleses o franceses (más países europeos apenas se conocen en Chile…). Sorry, algunos apellidos alemanes han pasado trabajosamente a integrar ese círculo de la “clase más alta”, como Möller, por ej. No se me ocurre ningún otro.

Hasta aquí una explicación bondadosa, pero de ninguna manera una justificación de los prejuicios racistas y clasistas de quienes gritan a otras personas “fachos pobres”, lo que me parece una falta de respeto, de criterio, un no aceptar la libertad, la democracia, ni las libres decisiones de otras personas. Y un ejemplo de racismo y de clasismo injustificable. Es que, como hace ver un antropólogo chileno “Mucha gente de izquierda piensa que las personas con pocos recursos tienen un deber de identificarse con la izquierda, porque se declara representante de sus intereses. Luego, el pobre que no es de izquierda, desde este punto de vista, sería ignorante y, además, estaría alineado”[8].

Pienso que una de las cosas que la izquierda chilena simplemente “no cacha”… perdón, no capta, no entiende es que las transformaciones, el avance, tal vez no venga más de su lado político, sino del otro. Tal vez la derecha chilena -al menos en alguna de sus versiones- es más avanzada, más social y más progresiva que el conservadurismo de la izquierda, tan aferrada al pasado… a un pasado ideológico, por lo demás, tan poco glorioso. Claro que hay varias derechas en Chile, así como también hay varias izquierdas y supongo -espero- que alguna de ellas, rechace estos gritos de “facho pobre”.

Ya no vivimos en los años 1930, ni en los 1940, ni 1970. Hoy eres libre de ser partidario de quien quieras, de Piñera, de Guillier, de Kast o de Sánchez. Da lo mismo que provengas de una familia de tez morena (mitad “mora” y la otra mitad, mapuche) o que desciendas de algún intelectual ucraniano de piel muy blanca y ojos muy azules, pero cuya familia apoyó la revolución rusa. Da lo mismo que tu papá haya sido partidario de Kim Il Sung, como el mío[9] o de Franco, como el de algunos inmigrantes españoles. ¿Somos todos iguales y libres, o no?

En el fondo, gritar a partidarios de Piñera “fachos pobres” equivale a quitarles la libertad y la autonomía de pensar lo que quieran y actuar -en este, caso, de votar- en consecuencia.


[2] Si se lo quiere incluir dentro de los fascismo, como hacen algunas teorías. E incluso hizo Nolte. Sobre él, ver mi columna Los dos Nolte. Breve consideración sobre Ernst Nolte

[3] Con Evita Perón, podemos hablar de los “descamisados”.

[7] Mi traducción libre de la frase de Marx en sus Theses über Feuerbach, “Die Philosophen haben die Welt nur verschieden interpretiert,es kommt aber darauf an sie zu verändern””.

Todas las rubias votaron / votamos por Piñera – El voto rubio en Chile

Una diputada comunista (sí, Chile es tan anticuado que aún existe el Partido Comunista) dijo algo así como “Vi en Recoleta una cantidad de personas que no había visto nunca, de pelo muy rubio”[1], con lo que ella explicaría el triunfo del candidato que no era el suyo -ya que ella era jefa de campaña de Alejandro Guillier- por el “voto rubio”. “Güerito” le llamarían en México.

De partida y antes que nada, tengo que confesar que yo no soy rubia y que voté por Piñera (aunque no soy su incondicional: en la primera vuelta, había votado por Felipe Kast, me gusta Evopoli, sobre todo por su compromiso social). Por eso, decidi cambiar mi foto de perfil en Facebook, por una foto mía con peluca rubia. (Esta foto con peluca rubia, la tomé para mis viajes al Este de Alemania[2], por si acaso me veo enfrentada a gente de extrema derecha).

Yo no sé si puede haber algo más absurdo y más bajo que sostener que la gente que no es rubia -así como yo, que tengo el pelo negro- vota o tiene que votar por el candidato contrario a Piñera… Más aún si Sebastián Piñera -que ahora tiene el pelo blanco- si mal no recuerdo, también tenía el pelo negro[3].

Todo esto es aún más ridículo, si se considera que la misma señora del candidato Alejandro Guillier, de la que Cariola era su jefa de campaña, tiene el pelo castaño bien claro… Tanto que, en Chile, pasar por rubia. Vean su foto para convencerse. Y eso qué importa! Nada! Esto es del “voto rubio” es más que simplemente un “estereotipo tonto”[4], es una estupidez.

Yo creo que da exactamente lo mismo el color de pelo, de ojos, de piel, de… de no sé qué que tenga una persona… En el siglo 21 somos libres de votar por quién queramos y nadie tiene derecho -ni a priori, ni a posteriori- por desprestigiarnos, discriminarnos, a hablar mal de nosotros por el tema de nuestra apariencia física.

En Europa, la no discriminación, el no al racismo son banderas de la izquierda. En Chile -el mundo al revés- parece que es la izquierda -anticuada y pechoña- la que está a favor del prejuicio y de la discriminación absurda y sin sentido. 

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[2] Al territorio de la antigua República “democrática” alemana.

La democracia, la elección y el poder absoluto

Cobra especial actualidad en la Europa de hoy, un antiguo pensamiento, muy popular en mis años de universidad en Chile, que yo misma, repetí algunas veces y de cuya falsedad y peligrosidad estoy convencida.

Me refiero a sostener que la democracia se agota en la votación. Esto es: si se vota, hay democracia. No se necesita nada más que una elección. Noy hay democracia => si tiene lugar una elección => hay democracia. Este es el algoritmo.

La fórmula democracia = elección conlleva una crítica de la misma democracia, según la cual, la democracia sería una mera forma vacía, un simple procedimiento, de acuerdo al cual, se puede llegar a cualquier cosa. Un proceso vacío y meramente formal.

De partida, los críticos a la democracia -que nunca han sido pocos; pero hoy están sentados en el parlamento de muchos países del primer mundo- hacen ver que esto llevaría al más completo relativismo, sino a mayor escepticismo. El escepticismo -escuché muchas veces- sería la filosofía en que se basa la democracia, ya que no habría nada en qué creer, sólo en un mecanismo formal al que se le entrega el destino del país.

En cada elección se decidiría lo que es bueno y lo que es malo, lo que se podría revertir en la siguiente elección. “La aceptación y repudio sociales serán los criterios que nos lleven a favorecer ciertas conductas y a sancionar otras”[1], nos explica García-Huidobro, quien tienen una posición crítica respecto a esta postura.  

En otras palabras, se interpela la democracia, que se identifica con las elecciones, porque en las elecciones se podría decidir libremente acerca de todo. Y quien detenta el poder, por haber sido elegido, puede decidir acerca de cualquier cosa, puede adoptar nuevas medidas, cambiar la legislación a su antojo. En otras palabras, legitimación electoral equivale a legitimación democrática, puesto que democracia y elecciones se aceptan como sinónimos.

Esta forma de entender la democracia es, por lo menos, arcaica. Puede ser la manera en que se entendía a comienzos del siglo 18, al iniciarse la Revolución Francesa. Pero sostener, en el siglo 21, que quien gana las elecciones puede hacer todo lo que quiera, es al menos infantil. Cuál no sería miy sorpresa, al constatar que hoy, sectores de extrema derecha, siguen creyéndolo.

En otras palabras, la misma crítica que ellos hacen a la democracia, es lo que ellos entienden por democracia. Así es muy fácil: construyo un edificio que se va a caer y después critico a los constructores de edificios porque no saben construir.

La ciencia jurídica, la ciencia política y los pueblos, las sociedades han avanzado bastante desde 1789 y hoy hablamos de derechos de las minorías, de cláusulas pétreas o eternas en las constituciones estatales. O de orden fundamental de libertad y democracia, como hace la constitución alemana de 1949.

Asismismo, hoy en día, existe un entramado de tratados internacionales que protegen, por ej. los derechos fundamentales, el respeto a la división de poderes, los mecanismos de protección de los derechos políticos, etc., acuerdos que todo estado firmante debe respetar aunque cambie el gobierno.

Desde después de la II Guerra Mundial hablamos en el mundo de democracia valórica (y no relativista), de democracia militante[2] y hasta de democracia combativa[3], en el sentido, que “combate” a sus enemigos, se defiende de sus ataques, no permanece inerme ante ellos. Esta concepción “implica un reconocimiento a ciertos valores fundamentales para la existencia y subsistencia de la democracia, a los cuales adhiere o milita en forma irrestricta, tomándose las medidas de seguridad para impedir su destrucción”[4].

Se trata de no dar a los enemigos de la democracia, la posibilidad “legal” de destruirla[5]. Ellos no pueden carcomerla desde dentro, aprovechándose de una cierta impotencia, desvalimiento o falta de recursos para defenderse. Insisto: la democracia no puede ser un sistema neutro de reglamentación de la génesis y distribución del poder, que carece de elementos esenciales e inmodificables que, por lo demás, permiten su subsistencia como tal[6].

Ahora bien, esta forma de ver la democracia como un procedimiento formal y vacío de contenido es lo que da pie para criticarla, precisamente a quienes no le tienen demasiado aprecio… Esta misma forma de mirarla, presa de la misma mentalidad diciochesca que profesan o más bien que critican sus críticos, es la que ha renacido hoy en día en sectores más bien anti-democráticos o que no sienten cariño alguno por lo que ellos despectivamente llaman “democracia liberal”. Incluso, ellos se han empezado a llamar a sí mismos “iliberales”.

Así, los partidarios de una democracia iliberal -que parece ser una nueva manera de llamar a la pseuso-democracia dirigida o controlada por una camarilla, sea de izquierda o de derecha- parece que ellos mismos están cautivados por el concepto de democracia como sinónimo de elección, al cabo de la cual, quienes hayan ganado pueden hacer lo que quieran.  

El periodista polaco Bartosz Wielinski explicaba -en una entrevista de la semana pasada- lo que el partido actualmente en el poder en Polonia (parte del bloque de los “iliberales”), que lleva la significativa y equívoca denominación “Derecho y Justicia”[7], entiende por democracia y qué consecuencias se derivan de ello:

“El partido entiende la democracia como el resultado electoral. Piensan que si son elegidos por el pueblo, si tienen una mayoría –ellos tienen la mayoría en el Parlamento, pese a haber obtenido sólo el 37% de los votos–. Pero ellos lo entienden así: si tienen una mayoría entonces pueden hacer cualquier cosa en el Parlamento. Pueden pasar a llevar las normas parlamentarias, abusar de ellas. Pueden limitar la independencia del Poder Judicial. Sencillamente, pueden hacer todo lo que quieran. Esta es una comprensión curiosa y extraña de la democracia”[8].

Sí, la democracia se identifica con la elección y la elección -y por tanto, la misma democracia- no es más que un mecanismo vacío de contenido. Si gano la elección -cualquiera que sea el resultado formal, el porcentaje que obtengo en el “proceso eleccionario”, puedo hacer todo lo que quiera dentro del país, dentro del estado, “remodelarlo” a mi gusto. Total, tengo la legitimidad democrática que me da haber ganado la elección.

En otras palabras, los mismos grupos que criticaban la democracia como un mecanismo formal y vacío, hoy han adoptado tan en serio la falsa definición de democracia que ellos mismos daban, que cuando llegan el poder, la utilizan como si fuera verdadera, pero para sus propios fines. Como si una elección, les diera poder absoluto…

No sólo critican a quienes construyen un falso edificio, sino que se instalan en el falso edificio a vivir dentro de él, no cuidándolo, sino que todos los días, botan una de sus murallas, empiezan por los muros interiores, de arriba a abajo, para terminar -ese es su verdadero objetivo- destruyéndolo completamente. Prefiero construir un edificio asísmico.


[1] Joaquín García-Huidobro, “Tentación del poder. Expresión política de las creencias religiosas”, Editorial Andrés Bello, 1a. edición, Santiago 1986, pág. 72. Me regalas un ❤ en Instagram?

[2] Militant democracy, según Karl Loewenstein en su obra de 1937, citado por Salzborn, pág. 192.

[3] Streitbare Demokratie.

[4] Para saber cómo es el tema en Alemania, recomiendo darse una vuelta por El Orden fundamental de libertad y democracia

[5] Samuel Salzborn, “Angriff der Antidemokraten. Die völkische Rebellion der Neuen Rechten”, Beltz Juventa, Berna 2017, pág. 192.

[6] Ver opinión de Gerhard Anschütz, en El Orden fundamental de libertad y democracia

[8] “Die PiS versteht Demokratie rein als ein Wahlergebnis. Sie glauben, wenn sie vom Volk gewählt werden, wenn sie eine Mehrheit haben – sie haben die Mehrheit im Parlament, trotz sie nur 37 Prozent der Stimmen bekommen haben -, aber sie verstehen das so, wenn sie eine Mehrheit haben, dann können sie alles durchsetzen im Parlament. Sie können die Spielregeln im Parlament missbrauchen. Sie können die Justizunabhängigkeit beschränken. Sie können einfach alles. Das ist wirklich ein skurriles, kurioses Verständnis der Demokratie. Und jetzt versuchen sie, die Leute davon zu überzeugen, dass das, was in den Gerichten geschah, sehr falsch war, korrupt war, und somit muss es eine Säuberung geben. Die Gerichte müssen gereinigt werden”. En Geplante Justizreform “Das Justizwesen in Polen wird gleichgeschaltet”, la traducción es mía. 

Ernst Leitz el otro Schindler

Hoy me gustaría copiar aquí otro de los artículos que publiqué hace una eternidad, en La Segunda:

“Con riesgo considerable y en oposición a la política nazi, Ernst Leitz adoptó valientes medidas para trasladar a sus empleados judíos y a otras” personas fuera de Alemania. Son palabras de Abraham Foxman, de la Liga Antidifamación, al entregar a la nieta de Leitz la distinción Courage to Care Award a comienzos de mes.

Entre 1933 y 1943, Ernst Leitz hijo envío a aproximadamente 41 judíos alemanes (con sus familias, llegan a más de cien) a “trabajar” las dependencias de la firma Leica en Francia, Gran Bretaña, Hong Kong y los Estados Unidos.

Hasta ahora, nada se conocía públicamente acerca de la actuación de Ernst Leitz, durante el período nacional socialista. De acuerdo al lema de la familia Leitz, “haz el bien, pero no cuentes nada”, ni Ernst, ni sus hijos, quisieron hablar de ello, actitud muy de acuerdo con la mentalidad alemana de la época.

Gracias a la tenacidad, fundamentalmente de Frank Abraham Smith, rabino norteamericano en Inglaterra, y a la información que recogió el periodista y fotógrafo Norman Lipton, hoy conocemos algo de la valiente actuación de este empresario alemán, propietario de una de las firmas más prestigiosas del mundo en el campo de la óptica.

Hijo de Ernst Leitz padre, fundador de la Leica en la ciudad alemana de Wetzlar en 1869. La preocupación por sus trabajadores fue una constante durante la administración Leitz padre, quien era un brillante empresario con un gran sentido social. En 1885, estableció en la empresa un seguro médico. En 1899, una jubilación para sus trabajadores y un fondo que permitía a sus empleados, construir viviendas. Ya en aquel entonces, la Leica había introducido la jornada de ocho horas.

Leitz hijo asumió la dirección de la empresa en 1920. Miembro del Deutsche Demokratische Partei, partido de orientación liberal, bastante importante durante la República de Weimar. Si hay una colectividad alemana que se enfrentó a los nacional socialistas, fue ésta.

En el directorio del partido, conoció al comerciante Nathan Rosenthal. Pocos días después de la llamada Machtergreifung (1933), Rosenthal relató a Leitz las penurias de su hijo Paul en el colegio, como blanco de la persecusión antisemita… Sin pensarlo dos veces, Ernst Leitz lo contrató como aprendiz en su firma. En 1936, posibilitó que emigrara a los Estados Unidos, como empleado de la dependencia de Leica en Nueva York.

Asimismo, las autoridades nacional socialistas prohibieron a Nathan Rosenthal ejercer su profesión. Leitz arrendó las dependencias de la firma de Rosenthal, para que él y su familia tivieran algunos ingresos, y más tarde, los ayudó a emigrar.

Dieter Türk, uno de los directores de la Leica, escribió una carta de recomendación en beneficio de un comerciante judío pronto a abandonar el país. Ésta cayó en manos de la Gestapo (Geheime Staatspolizei, la policía estatal secreta) y las autoridades quitaron a Türk el permiso de trabajo, lo que significaría la pobreza para él y su familia. Leitz, sin embargo, dispuso que se continuara pagando su sueldo, lo que ocurrió durante el resto del periodo nazi.

En aquel entonces, la Leica, como otras empresas alemanas, recibió trabajadores forzados, que procedían generalmente de países eslavos, a quienes los nazis consideraban como infrahumanos. Los Leitz recibieron ucranianos. La hija de Ernst, Elsie se preocupó de ellos y de que no les faltara nada material, en la medida de lo posible en un país en guerra.

Esta circunstancia, unida a sus intentos (sin éxito) de ayudar a una amiga de origen judío a emigrar a Suiza, le costó cuatro meses de cárcel y probablemente, habría seguido en prisión durante el resto de la guerra, si no hubiese sido porque Ernst hizo lo imposible para que la dejaran en libertad.

Después de la II Guerra, Ernst Leitz supo que los nacional socialistas no se habían atrevido a estatizar su empresa, debido a que sus exportaciones significaban importantes divisas para el país y también a que temían que los trabajadores de la firma defenderían a Leitz por todos los medios. No obstante, habían planeado su expropiación luego de la “victoria final”.

Curiosamente, el acta de las autoridades de la postguerra, en que se comprueba que Leitz no había sido un nazi (en el año 42 tuvo que ingresar al Partido obrero nacional socialista), se perdió. En ella, se documentaban algunas de sus actuaciones que calificaría de heroicas.

Sin embargo, se supone fundadamente que muchos de quienes lo conocieron estaban al tanto de todo lo ocurrido, como insinúa otro liberal, el entonces presidente federal Theodor Heuss, en 1951, en el discurso que pronunció con motivo del cumpleaños número 80 de Ernst Leitz. Heuss hace ver que Leitz “había tomado sobre sí las cargas que se colocaron sobre otros”.

Su vida nos demuestra que, dentro de la sociedad más injusta y en las condiciones más adversas, se prueban los hombres y mujeres libres.

La ley que prohíbe la religión

Antecentes

El proceso que llevó a la controvertida ley europea de 2030 comenzó muchas décadas antes; pero, se puede decir que los hechos decisivos que llevaron finalmente a su dictación, tuvieron lugar en el lapso de tres años, a partir de 2027.

En efecto, el año 2027 tuvo lugar en Madrid un atentado terrorista islámico de grandes proporciones y más de quince mil muertos. Una serie de explosiones sacudió la capital española conmoviendo a Europa y al mundo entero. Los terroristas colocaron toneladas de explosivos en distintos lugares de la ciudad, sin que los organismos de seguridad e inteligencia pudieran hacer nada para evitarlo. Se sospecha que órganos de inteligencia estarían infiltrados -a alto nivel de mando- por personas de extrema derecha anti-islámica que querían sacar partido de un atentado protagonizado por musulmanes.

A este gran atentado, siguieron -en toda Europa- acciones no sólo de repudio por parte de musulmanes europeos, sino también de venganza por parte de grupos contrarios a la religión islámica. Musulmanes europeos se distanciaron del terror basado supuestamente en su religión e insisten que los terroristas no actúan en “su nombre”. El famoso #NotInMyName

En 2028, tuvo lugar en Berlín, otro de esos hechos que allanó definitivamente el camino hacia la nueva legislación. Un grupo de cristianos procedentes de las dos grandes confesiones existentes en Alemania (católica y evangélica), realizó una acción coordinada en que destruyó, mediante atentados explosivos, varias mezquitas de la capital alemana. Dejando un total de seis mil muertos. Se lo conoce como el Viernes negro de Berlín. La policía advirtió del peligro; pero fue incapaz de impedirlo.

El grupo que protagonizó la masacre de las mezquitas o Viernes negro de Berlín era conocido como Célula ad maiorem dei gloriam o AMDG. Los llamados de la jerarquía de las iglesias, para que sectores fanáticos, generalmente ultraconservadores, dejaran de lado la violencia fueron rechazados de plano. Cristianos de las dos confesiones se unieron en un nuevo ecumenismo más bien identitario. Los grupos católicos que formaban parte de este llamado nuevo ecumenismo de extrema derecha, acusaban al Papa Valentín de ser un anti-Papa. Los evangélicos fanáticos, organizados en torno a una revista y en páginas de redes sociales, acusaban a los obispos evangélicos de ser apóstatas de la fe verdadera o herejes. Su nueva fe es una mezcla de elementos católicos, evangélicos y ortodoxos, con gran influencia lefevbrista o tradicionalista.

El lunes siguiente al Viernes negro, este mismo grupo de extremistas cristianos se adueñó de un vehículo militar -un oficial del Ejército pertenecía a la célula AMDG- y disparó un misil contra el Bundestag, de tal modo que -aunque aseguran que no era su intención- destruyó el edificio, al desmoronarse debido a que el misil explotó en un lugar del techo que era clave para sostenerlo. Como, en esos momentos, se realizaba una sesión plenaria del Parlamento, murió el 90% de los diputados alemanes, incluyendo al canciller Alexander Pilz.

Pilz -que procedia de una familia de alemanes de Rusia que inmigró al país en la década de 1990- pertenecía a un partido de extrema derecha y era el primer canciller de esa tendencia en Alemania; sin embargo, no era de los más extremos de su partido y había mostrado una actitud conciliadora.

Hubo muchas otras escaramuzas entre grupos cristianos y grupos musulmanes, lamentablemente devastaron sectores enteros en diferentes ciudades europeas. Los enfrentamientos alcanzaron incluso a grupos de la comunidad judía, donde también se organizaron grupos de defensa, de ellos el más importante es el llamado “de los Macabeos”, que se extendió por toda Europa. Hasta algunos budistas europeos se sumaron a la lucha armada, especialmente un grupo encabezado por un ex-policía alemán que anunció el fin del pacifismo budista. En algunas ciudades con abundante inmigración persa, se organizaron “células de Zoroastro”. Yesidas se unieron en grupos de camuflados como clubes deportivos, llamados “Hijos de Melek Taus”.

Algunos hablan de una verdadera guerra civil de origen religioso. La violencia aumentó en las ciudades entre los diversos grupos y células que, muchos de ellos, se unieron con alguna mafia. Esto aumentó el sentimiendo de inestabilidad y violencia de los ciudadanos.

En suma, hubo tres acontecimientos cruciales: el de Madrid y el Viernes negro de Berlín y la descruccón del Bundestag. A partir de ese momento, se puede decir que se llegó a un punto de no retorno. Mucha gente comenzó a comparar la situación con la Guerra de los Treinta Años. Aparecieron libros y películas sobre esa antigua guerra de religión europea. En sus análisis, se dejaba de lado los factores políticos y económicos que la ocasionaron y acompañaron, concentrándose únicamente en el tema religioso. Lo que encrispó aún más los ánimos.

Guerra de todos contra todos

Poco a poco, se fue cristalizando la posición de quienes sostenían que los atentados terroristas de diferentes grupos religiosos o anti-religiosos eran ya insoportables y que la religión sólo causaba violencia. Que era mejor prohibir a todas las religiones para que no hubiese más derramamiento de sangre. Este fue el argumento central para la aprobación de la Ley. Algunos decían que era mejor no tener ninguna religión ya que era imposible preferir una sobre otras.

Que el nivel de desarrollo de la sociedad a mediados del siglo 21 permitía prescindir ya totalmente de las religiones, al menos de las tradicionales. Que Europa habóa entrado definitivamente, a la era positivista de la historia, según la tesis de August Comte, que se popularizó. Las obras completas del sociólogo francés del siglo 19, conocido como crítico acérrimo de la religión, alcanzaron el status de best seller europeo, se dice que se vendían mucho; pero se leían poco…

El Leviathan de Tomas Hobbes fue igualmente muy vendido en esta época, convirtiéndose igualmente en un best seller europeo. Las editoriales se peleaban por quién hacía la edición más bonita y surgieron coleccionistas de Leviatanes. E incluso se realizaron exposiciones de libros y concursos acerca de qué ejemplar era el más hermoso.

En el 2029, Europa se vió azotada por un invierno muy duro, que ocasionó un encarecimiento de los alimentos, debiendo ser importados de otros continentes. A su vez, Rusia subió los precios del gas. Todo esto, llevó a una crisis económica y empobreció a vastos sectores de la población, especialmente en el Sur y en el Este de la Unión Europea, que es donde se concentran los países con más densidad poblacional, los que tienen más votos. Saqueos de grandes y de pequeños almacenes era el pan de cada día entre los hambrientos europeos.

Los llamados del Papa Valentín II (el primer Papa chino de la historia; Lui Yuang Wang es su nombre chino) a la tolerancia, al amor y a la compresión fueron desoídos por los grupos extremos de entre los cristianos, quienes consideran los tradicionales valores del cristianismo como símbolo de debilidad. Ni siquiera los encuentros de Valentín con el Dalai Lama, que llamó a votar en contra de la Ley, lograron el efecto de moderación que esperaban.

Domingo a domingo, se predicaba en las iglesias contra la violencia y a favor del entendimiento y el ecumenismo entre las religiones. Pero los grupos extremos llamaban a no ir a la iglesia y organizaban ceremonias pseudo-religiosas que se transmitían por internet, donde se azuzaba contra todas las religiones, salvo la propia. O simplemente contra todas las religiones, incluyendo la propia. Gente que no iba a misa desde su niñez, no se perdía servicio religioso dominguero donde escuchaba a los nuevos predicadores laicos, que atacaban a las iglesias como traidoras al cristianismo y a la identidad nacional. Y a todas las demás religiones. Otras religiones organizaron también ceremonias por internet; pero ninguna tuvo tanto éxito.

Fue tan enconada la lucha religiosa entre grupos extremistas existentes en la sociedad que no bastó que la mayoría de los creyentes fuera de tendencia moderada. “Siempre ganan los extremistas”, explica el analista austriaco Max Jandl.

El plebiscito  

La ley que prohíbe todas las religiones fue votada en un plebisicto a fines del 2029. La propuesta de ley ganó por un escaso 50,20%. El texto dice:

“Queda absolutamente prohibida toda creencia religiosa. Su ejercicio, propagación, defensa de la misma y todo acto de culto será sancionado con entre diez años de prisión y destierro definitivo del territorio europeo, según la gravedad de la infracción.

“Se considera propagación de una creencia religiosa el poseer un libro religioso, como la biblia, el corán, el talmud y todos los otros similares, tanto en parte, como en su totalidad.

“Dentro de los próximos cinco años a partir de la entrada en vigencia de esta ley, se confiscarán e incinerarán todos los llamados libros sagrados, de todas las religiones y confesiones. Labor que será llevada a cabo por la policía nacional de cada país y por la policía federal europea. Sólo se depositarán dos ejemplares de cada uno de los libros considerados sagrados, en las universidades europeas que lo deseen. Allí permanecerán bajo llave y no podrán acceder a ellos los estudiantes, salvo que tengan un permiso especial del catedrático respectivo. Detalles administrativos, serán regulados por la ley nacional.  

“Las autoridades que controlan el internet deberán destruir todos los ejemplares digitales que existan. E impedir el acceso a libros digitalizados en otros continentes, censurando las páginas que los exhiban en línea. Una violación de estas dos últimas disposiciones será igualmente sancionada con entre diez años de prisión y destierro definitivo, como en el primer párrafo de este artículo.

“Se prohíbe toda acción religiosa o de culto, tanto en lo relativo al nacimiento, como a la muerte o al matrimonio. La infracción de esta disposición se sancionará igualmente con diez años de prisión y destierro definitivo.

“El adoctrimamiento de los menores de edad -incluyendo el de los propios hijos- será sancionado con la pena anterior y además con la pérdida de la potestad sobre los hijos que pasará al estado nacional. El estado nacional se encargará de tomar las medidas necesarias para que los menores de edad sean educados en el patriotismo nacional y en el suprapatriotismo europeo. Se deberá decretar la prohibición de que padres religiosos tengan contacto con sus hijos.

“Esta ley entrará completa y definitivamente en vigencia el 1° de enero de 2031. El periodo entre el 1° de enero de 2030 y el 31 de dieciembre de 2030, se considera un periodo transitorio en que los estados a la Unión Europea deberán tomar todas las medidas y promulgar todas las leyes que sean necesarias para que toda religión quede absolutamente proscrita a partir de la primera fecha mencionada en este párrafo”.  

Los defensores de las religiones o de la libertad religiosa sostuvieron durante la campaña previa al plebiscito que ellos eran la gran mayoría y que nunca perderían un plebiscito tan absurdo como el propuesto. Se supone que esta circunstancia -la seguridad de que ganarían- llevó a muchos partidarios del “no a la nueva ley” a no votar. Su abstención contrasta con la intensa movilización de los partidarios del “sí a la nueva ley”.

¿Qué harán las religiones?

Incierta es la suerte de los creyentes de religiones naturales. La extrema derecha europea insiste en que las religiones originarias de Europa no caen bajo la prohibición religiosa, de manera que esperan un gran auge del culto a Odin. Y a otros dioses, Marte, Zeus, etc. En el norte de Europa, ha comenzado a gestarse un importante movimiento de personas que se consideran druidas y muestran con orgullo sus largas barbas y extrañas vestimentas por las calles de las ciudades. Incluso en Francia y Bélgica ha surgido el culto a Ásterix y Óbelix. Parece que no saben que el nombre del druida de la caricatura es Miráculix y no Ásterix. Se dice que la ley debe interpretarse como prohibitiva sólo de las religiones no europeas.

Por su parte, los budistas insisten en que ellos no son religiosos en el sentido que prohíbe la nueva ley, ya que en su fe no existe un dios personal. Y que el Nirvana no es el Cielo. Sin embargo, en la mayoría de los estados europeos, se piensa que la Ley prohíbe también el budismo. Se advierte que tampoco se admitirá que bajo la apariencia de budismo, se oculten las viejas religiones.

Desde Roma, el Papa Valentín llama a los católicos y cristianos en general, a no condenar a las personas partidarias de la Ley, ya que ellos creen hacer algo bueno, porque nadie actúa suponiendo que hace algo malo. Una pregunta adicional es a dónde se trasladará el Vaticano si se prohíbe la religión en Europa. La Ciudad del Vaticano puede considerarse como extraterritorial; pero los peregrinos no podrán acudir a Roma. Asimismo, sería muy difícil gobernar una  religión global desde un exclave aislado. El Dalai Lama ofrece el Tibet como nueva sede del Vaticano. Las autoridades chinas ven con buenos ojos esta proposición -pese a venir del Dalai Lama- ya que piensan que así su país ejercerá mayor influencia en el mundo.

La Iglesia evangélica alemana partirá hacia Norte y Sudamérica. Esta previsto que su cabeza se instale en el sur de Chile o bien en Argentina, lo que aún no está decidido. Esencial -se dice- será reforzar el gobierno y la cabeza de la misma. Su falta de centralizacón es considerada una de las razones de su débil oposición a los grupos extremos y antirreligiosos dentro de la sociedad.

El éxodo y sus efectos en la economía y finanzas

La ley entrará en vigencia el 1° de enero de 2031; pero sus efectos inmediatos ya se dejan sentir. Se oberva un éxodo de ciudadanos judíos a Israel y a Norte, Sud y Centroamérica. Grandes grupos cristianos huyen o se preparan para ello. Sus destinos preferenciales son también América del Norte y del Sur; la India y Africa, de donde proceden muchos de ellos, o sus familias y antepasados. Musulmanes huyen preferentemente a países del Asia y de África. Quien tiene dos pasaportes están en una situación de ventaja. En estos momentos, bulle el mercado negro de pasaportes robados.

Un gran traspaso de dinero acompaña la emigración, lo que agrava aún más la crisis europea. Pero los estados europeos ven con buenos ojos la confiscación sin derecho a indemnización, de los bienes de las distintas iglesias, establecida en las legislaciones de la mayoría de los países. Asimismo, la confiscación de sinagogas y de mezquitas y centros culturales. De salones del reino de los testigos de Jehová y un gran etcétera. Editoriales, colegios y universidades de las iglesias, de las comunidades judías y de las musulmanas pasarán al estado que, con ello, va a poder sobrellevar un poco los problemas causados por la crisis económica. Esto es bien visto por los partidarios de la ley que dicen que ahora sí Europa saldrá adelante, también en lo económico.

Expertos sostienen que con el metal de campanas y vasos sagrados, bajará el precio de los metales en todo el mundo. E incluso, se piensa que tal vez se puedan obtener metales raros de los ornamentos religiosos, lo que una mayoría pone en duda. El experto David Eggert opina que la crisis será agravada, ya que el precio del oro bajará y ya no podrá ser el puerto seguro, refugio de inversionistas que ya no apuestan por el euro o por otras monedas sobremanera inestables. Estamos pues frente a un proceso de retroalimentación de la crisis y de una situación de gran inestabilidad e incertidumbre.

Los países que acogen a los refugiados europeos han organizado verdaderas acciones para atraer a los mejores cerebros. A los más jóvenes y a los menos enfermos. Los puertos y aeropuertos europeos están llenos de ancianos pobres que no pueden dejar Europa, por no tener país alguno que los reciba. La situación es dramática en algunos países, como Grecia, Turquía y Croacia. En tanto que ancianos con más dinero, procedente del Norte de Europa, simplemente, compran una visa de estadía en algún país de su elección.

El Partido comunista chino no se decide entre promover la inmigración de cristianos, judíos y musulmanes europeos o no hacerlo. Argumentos hay en uno y en otro sentido. Asimismo, la circunstancia de que el Papa sea chino, ha dado al cristianismo un gran auge en la nación asiática.    

Algunos aspectos jurídico-constitucionales

Un sector que antes era contrario a la ley sostiene que “la ley es la ley”, ya que fue aprobada de acuerdo a las normas europeas para los plebiscitos y que ellos la aceptan y abandonan la religión. No puede haber una ley injusta, argumentan. En algunos países, se organizan actos multitudinarios en estadios de fútbol y otros deportes, en que miles de personas abjuran colectivamente de la religión a la que pertenecían, cualesquiera que haya sido.

Otros intentan que la Corte europea de derechos humanos decida en contra de la ley. Pero la Corte ya se declaró incompetente para resolver esta materia. Ningún profesor o profesora de prestigio se atreve a elaborar un informe de peritos contra la ley, por temor a ser juzgados por el delito de defensa de alguna creencia religiosa. Lo mismo atañe a jueces de toda instancia.

El intento de restringir la aplicación de la ley sólo a religiones extra-europeas, especialmente a las llamadas “semitas” no ha tenido éxito hasta ahora, ni a nivel de legislación nacional, ni de hermenéutica administrativa, como tampoco ha sido acogida por los tribunales.

Los partidarios de la ley niegan que con ella se termine con la libertad religiosa, puesto que ahora existirá una verdadera libertad, la libertad de escoger la verdad y no la religión. Esta libertad sería la correcta.

Las legislaciones nacionales que entrarán dentro de poco en vigencia, prohíben a los sancionados con la pena de expulsión del territorio europeo, lleven consigo sus bienes que serán confiscados por los estados nacionales. Se admite llevar sólo lo puesto y una maleta con lo indispensable para el viaje hacia el país que los acoge. Un tema muy debatido es si los emigrantes pueden llevar con ellos sus libros sagrados o éstos tienen que permanecer en Europa para ser incinerados.

Un debate adicional es el planteado por grupos ecologistas que proponen interpretar el término “incineración” de los libros sagrados en forma amplia, permitiendo que éstos sean reciclados y con ellos se haga nuevo papel. Por lo demás, se reduce así la emisión de óxido de carbono o anhídrido carbónico que daña el medio ambiente.

Algunos pocos anuncian que entrarán en la clandestinidad y seguirán practicando sus creencias religiosas al estilo catacumba. Pero la gran mayoría, pretende huir llevando con ellos no sólo todo el dinero que puedan, sus hijos y su cultura, sino también sus libros sagrados. En varios países, se ha establecido un impuesto a la inmigración y trabas para sacar bienes o dinero del continente.

Marta Salazar, corresponsal en Europa, Berlín 2030. Seguiremos informando sobre el tema… 

Voto chileno en el extranjero – Mi experiencia en las primarias del 2017

Dos intensas horas de viaje de ida -lloviendo a cántaros- y otras dos de vuelta -muy tarde y con sueño-. Una noche en “cama ajena”… y menos mal que tengo amigos en esa ciudad que me ofrecieron una cama fue agradable, en un sector tranquilo de la ciudad[1], sino, habría tenido que irme a un hotel ($$$). Sin embargo, todo el esfuerzo valió la pena.  

Sí, valió la pena pasar más dos horas del día sábado en el Consulado de Chile y 12 horas y media (hubo gente que se tuvo que quedar más tiempo) del domingo sin poder abandonar la oficina. Incluso, sin poder salir de la sala donde estaba instalada la mesa número uno -mesa única- sin que quedaran en ella, dos de mis compañeros vocales[2].

Sí, reitero que valió la pena. Sin duda, hicimos historia. ¿Qué significa “hacer historia”? En este caso, significa simplemente que, por primera vez en la historia de Chile, se aplicó la Ley de reforma Constitucional N° 20.748[3], que “reguló el ejercicio del sufragio de los ciudadanos chilenos que residan en el extranjero”[4]. Por lo tanto, casa vez que se escriba acerca del sufragio en Chile, van a mencionar este hecho.

Somos medio millón de ciudadanos y ciudadanas en el extranjero. No estamos en Chile, por diversas razones y generalmente, no porque queramos, sino por estudio, trabajo o razones familiares. Pienso que, a estas alturas, ponerse a debatir sobre si es bueno o no que votemos los ciudadanos que vivimos en el extranjero, no tiene mucho sentido. Sin embargo, el hecho de que no todos se hayan inscrito es una especie de “selección natural”, en el sentido que: quienes nos interesamos por los temas que afectan a la sociedad chilena, nos inscribimos, nos informamos y vamos a votar. Por su parte, a quienes esto ya les es muy difícil, porque están muy desvinculados de Chile, simplemente no se inscribieron o no van a ir a votar. Después de todo, el voto es voluntario.

Fue muy grato ver a jóvenes, muchos de ellos, estudiantes en Alemania, ir a votar. No tengo una estadística; pero puedo decir que la mayoría de quienes votaron en el Consulado donde me tocó ser vocal, eran jóvenes, algó así como el 75 ó el 80%. Un grupo grande de genete joven llegó “en patota” desde una ciudad. Nos contaron que se habían puesto de acuerdo en las redes sociales y compraron un pasaje de grupo, que es más barato. Verdaderamente ejemplar.

Por otro lado, es igualmente elogiable, que algunas abuelitas y abuelitos acudieran a la urna (era una sola, por eso, no escribo “a las urnas”, como de dice generalmente). Familias enteras, donde uno o dos de sus miembros eran chilenos. Mamás con hijos en edad de votar y también, papás de otros niños mucho más chicos, incluso guaguas. Y una compatriota embarazada que nos contó que se había quedado a dormir en la casa de una amiga de otro país de Sudamérica, para poder acudir a votar. Si esto no es ejemplar 🙂

Evidentemente, mucha gente no fue a votar a las primarias, simplemente porque no pudo. De ninguna manera por ser floja o estar desinteresada, como he leído en algunas críticas que se hacen, como para desprestigiar el voto en el extrerior o el mecanismo de las primarias del que, creo que podemos estar orgullosos, ya que significa una sola cosa: más democracia.

Algunos no fueron a votar porque no pudieron. Tú no tienes ni plata, ni tiempo sin límite y algunos amigos prefieren guardar la plata y la energía para la elección presidencial y, eventualmente, para la segunda vuelta. La vida en Alemania no es fácil y mandarte cambiar todo un fin de semana, significa dejar muchas cosas sin hacer. Si tienes niños chicos, es casi imposible hacerlo. Los trenes son muy caros, los buses son muy incómodos. Y está el factor tiempo: viajar cuantro, cinco o seis horas de ida y otras tanteas de vuelta no es algo que tú hagas así no más. Si no tienes una familia que te apoye, es imposible viajar o arriesgas una pelea grande.

Ser vocal, tampoco es fácil. Aunque vivas dentro de la misma ciudad. Los domingos en Alemania, andan pocos buses y pocos trenes. Además, desde hace años, el país está surcado por diversas “obras en el camino” y se cierran calles y rutas. De hecho, uno de los vocales de mi mesa, tuvo que pedalear 20 kilómetros de ida y otros 20 de vuelta en bicicleta, porque no quería arriesgarse a llegar tarde o a no poder llegar por un problema que había de buses y trenes. Ese vocal es mi héroe del año 2017. 

Como me escribe un amigo fueron “momentos inolvidables, grata la convivencia con compatriotas cumpliendo un derecho civico”. Sí, así fue no más. Las empanadas que donó alguien para la hora de almuerzo fueron un momento top del día (no podíamos salir del edificio y aunque hubiéramos podido, estaba todo cerrado). Pero lo mejor fue la buena onda de todos, especialmente grata fue la amabilidad del secretario de la mesa que saludó prácticamente a todos los votantes, dándoles la mano. Asimismo, en forma espontánea y sin que nadie lo dijera, aplaudimos a todas y cada una de las personas que acudió a votar. Hacerlo fue una reacción irresistible, algo que hiciemos al unísono, que nos salió del alma y sin afectación alguna[5].

Nuestro trabajo como vocales tuvo muchas luces; pero donde hay luz hay también sombras. Triste fue comprobar que personas que habían viajado, desde lejos, a votar, no aparecían en el padrón de electores, esto es, en la lista que se había confeccionado con el nombre de todas aquellas personas inscritas voluntariamente antes del 3 de mayo. La razón de ello es que no leyeron -debo reconocer que yo tampoco lo leí- un mail de Servel en que se aclaraba: “¿Quiénes pueden votar en Primarias? Si actualizaste tu domicilio hacia el extranjero o solicitaste tu inscripción en el Registro Electoral antes del 3 de mayo y te encuentras en los padrones de Mesa, ¡puedes votar en estas Primarias!”. Tal vez, habría sido necesario explicar que “si te inscribiste después del 3 de mayo, entonces no puedes participar en las primarias”. Sólo en las presidenciales de noviembre próximo y en la eventual segunda vuelta. Sí, triste era comprobarlo y más triste era decírselo. La expresión de sorpresa negativa -por llamarlo de alguna manera- del afectado era innegable y nos entristecía a todos.

Más sombrío aún es el caso en que una persona quería votar por un candidato de la cédula única; pero sólo podía hacerlo por uno de la lista B, ya que se hallaba registrada como militante de un partido político del llamado “Frente Amplio”. El problema es que esa persona no estaba afiliada -nos aseguró y le creo- a ninguna colectividad política de ese sector; pero aparecía como su militante. Esto es muy, pero muy grave, ya que significa que algunos partidos nuevos, en su desesperación por constituirse, al parecer, recurrieron a la suplantación de personas, al uso indebido de la firma y los datos de alguien, para hacerlo aparecer como fundador/a de su partido y así poder participar en el concurso electoral. Todo vale, piensan algunos… Todo vale, incluso el juego sucio, la mentira y el engaño. Dependiendo del número de firmas falsificadas, tal vez, estas agrupaciones ni siquiera podrían haber participado en las primarias. Recurriendo a este verdadero fraude y quitaron el derecho a voto a un compatriota, a una compatriota. Realmente, este hecho empañó todo el proceso. Demostró que parece que hay gente que aún no capta las reglas básicas y más elementales de la democracia. Que en en fondo, las rechaza…

Reprobables fueron también los llamados de algunos a votar por el candidato Ossandón para impedir que ganara Sebastían Piñera, al que parece que le tienen más miedo o consideran menos susceptible de ser vencido. Incluso, circulaba en las redes sociales una poesía super irrespetuosa e intolerante en que se impelía a votar por Ossandón y no “por el ladrón”. El llamado anti-voto. Otra gente que no capta las reglas más básicas de la democracia. Conversando, a posteriori sobre el tema, algunas personas me decían que ellos no veían “nada de malo en esto”. No sé qué decirles… El voto de una persona de izquierda por un candidato de derecha sólo para impedir que gane otro, se basa en una mentira. Se trató de tergiversar la decisión popular de manera artificiosa y mediante un engaño. Si alguien no lo entiende y ve el proceso democrático sólo como un mecanismo que se puede manipular al antojo, entonces, no ha captado nada de lo que significa la democracia. Ni tampoco lo que es el estado de derecho. O, tal vez, deseen estas personas una “democracia iliberal” como hace el mandatario húgaro Viktor Orbán, de extema derecha.

También reprobable fue la campaña de la extrema derecha en contra de Felipe Kast. Tan baja como el poema de la extrema izquierda contra Piñera. Una vez más, podemos decir que los extremos se parecen mucho y que existe una personalidad extremista, da lo mismo si es de extrema izquierda o de extrema derecha, sectores -por lo demás- entre los que existe una gran cantidad de vasos comunicantes.

Al final de la jornada, luego de contar los votos y dar los resultados, ceremonia republicana a la que asistió público, los vocales de mesa, los miembros de la junta electoral y un vocal que nos había acompañado durante todo el día, tuvimos que quedarnos trabajando cerca de dos horas o más después de haber cerrado la mesa. Lo que era grave, ya que Chile y Alemania jugaban la final de la Copa de Confederaciones en el estadio Krestovskyi. Quedarnos a contar los lápices, a echar a los sobres los respectivos votos, firmar cajas que había que enviar a Chile por valija diplomática, significaba quedarse sin ver el partido. Gracias a Dios, alguien sacrificó heroicamente su volumen de internet y pude ver -de reojo- el primer tiempo y el lamentable único gol del partido.

Nos fuimos a la casa -o a algún public viewing a ver el partido, cansados, pero felices. Como escribe mi amigo, fue algo “muy emocionante y al mismo tiempo me siento orgulloso haberlo logrado”. También yo lo veo así 🙂


[1] Circunstancia muy importante para una persona de sueño ligero, como yo. Problamente en mi vida anterior fui animal preferido por algún carnívoro depredador.

[2] Los minutos en el baño -indispensables para toda persona humana- y en la cocina para tomar agua o un café o un rico kuchen que alguien había llevado, estaban contados.

[4] “El 3 de mayo de 2014 se publicó la Ley de reforma Constitucional N° 20.748, la cual reguló el ejercicio del sufragio de los ciudadanos chilenos que residan en el extranjero. Esta reforma tuvo su origen en la moción presentada por las entonces senadoras Isabel Allende Bussi y Soledad Alvear, y los senadores Alberto Espina, Hernán Larraín Fernández y Patricio Walker Prieto. Se agregó un nuevo inciso al artículo 13 de la Constitución”, Voto de chilenos en el extranjero, en Wikipedia.

[5] Demás está decir que, en nuestra función, fuimos total y absolutamente imparciales. Obvio y lógico. Ninguno de nosotros expresó ni una sola palabra en cuanto a preferencia política.

A 105 años del nacimiento de Kim Il Sung

A 105 años del nacimiento de Kim Il Sung, las fuerzas armadas participan hoy, en Pjöngjang, una gigantesca parada militar en honor del abuelo del actual jefe de la República democrática de Corea o, como generalmente se le denomina, de Corea del Norte.

En tiempos inmemoriales, durante mi niñez, en mi casa, Kim Il Sung era un personaje más en mi familia. En aquel entonces, mi papá editó sus libros en castellano. Eran libros de hojas muy delgadas, llamadas paradojalmente “hoja de biblia”. Así como los libros de Mao Tse Tung que hoy se siguen editando en China. Hace poco, un amigo mío, me trajo uno de regalo y siguen siendo como aquellos de Kim Il Sung, de tapa gruesa o de tapa “plástica” y hojas finísimas.

Sus letras eran igualmente finas y contrastaban con el papel un poco amarillo y delgadísimo de los libros. Parecía que, a fuerza de usar hojas finas, quiesieran escribir más en menos espacio.

Todos los libros de Kim -escritos teóricamente por él- tenían, al inicio, una foto del líder coreano. El presidente eterno tenía una cara redonda y gordita, anteojos y generalmente, una expresión seria; pero no se veía enojado. En las revistas, salía sonriendo, muchas veces, rodeado de niños o avanzando al frente de una multitud, generalmente los niños con una especie de traje de boy scout y los mayores, con uniforme estilo Mao. Todos sonreían. Avanzaban hacia el sol, hacia la luz, comandados por su führer.

El triunfo del socialismo, la felicidad, el paraíso en la tierra.

Su nieto y heredero del trono es Kim Jong Ul. Kim Jong-Un, a quien se atribuyen las mayores atrocidades, incluso frente a los miembros de su familia. De Kim Il Sung, nunca escuché nada malo, todo lo que hacía era bueno, era infalible. Sí, Kim era incapaz de hacer algo incorrecto y sólo quería el bien de su país y para toda la humanidad, por eso quería llevar sus enseñanazas a Chile y desde ahí y a través de sus libros, a todos los países de habla hispana. Kim se enfrentaba al imperialismo norteamericano y se alineaba dentro de los países comunistas, donde todo era mejor y más justo. No, no era más justo, era justo sin mezcla alguna de injusticia.

A comienzos de los 70, la empresa para la que mi papá trabajaba -o más bien, dirigía- editó en Chile, los libros de Kim Il Sung en castellano. Mi papá era -en ese entonces- gerente general y director de la imprenta y editorial Prensa Latinoamericana, o simplemente PLA.

Leo en un documento de 1953: “En la actualidad PLA se encuentra a cargo de Carlos Salazar Umaña, y ha dado comienzo a la circulación de una valiosa serie de producciones sobre los problemas de los países latinoamericanos”[1]. Yo no sabía que mi papá había comenzado tan temprano a cargo de la empresa editorial. Yo todavía no había nacido 😉

El investigador de la Universidad de Chile, Bernardo Subercaseaux escribe: “A comienzos de la década del 50, el partido socialista creo la Editorial Prensa Latinoamericana (PLA)”[2]. O sea que desde entonces, mi papá estaba a cargo de la editorial e imprenta socialista. Hay que pensar que una imprenta era, en esos años sin internet, mucho más importante de lo que puede ser hoy.

Mi papá venía de una familia conservadora, esto es, del Partido Conservador, del sur de Chile. Gente del campo, descendiente de encomenderos. Sencillos y trabajadores. Muy piadosos. Me consta que todos buenos para las matemáticas. Mi abuelo, su papá, había entrado incluso a la política, siendo alcalde de su pueblo. Un ex-intendente de Concepción (en la década de los 80, era demócrata cristiano) me contó que lo había conocido en su cargo político.

Mi papá fue el único -que yo sepa- que se atrevió a irse a estudiar a Santiago, con todo el desarraigo que para un joven de provincia significaba en ese entonces, sin los medios de comunicación de que disponemos hoy. Y tal vez, sin la seguridad y la personalidad de los jóvenes de hoy. Demasiado influenciables por personas y por ideas. Sin el saludable espíritu crítico de los jóvenes de hoy.

En Santiago, dejó la fe cristiana y abrazó los ideales socialistas, de igualdad y de justicia social, de revolución y de amistad sincera con algunos compañeros que igualmente, se decidieron por seguir el camino del socialismo. Cuando hablo de socialismo, no hablo de social democracia, sino de socialismo marxista de entonces.

Gracias a los libros editados en PLA, mi familia tomó contacto con los norcoreamos. Incluso yo salí en la televisión de Corea del Norte. Sí, un sábado en la tarde, un equipo de la televisión coreana llegó a mi casa (en una parcela de La Reina, muy cerca de la cordillera o a los pies de la misma). Yo había visto programas de televisión ingleses en que se mostraba cómo vivía una familia inglesa y pensaba que los coreanos harían un reportaje así de nosotros: cómo vivía una familia chilena.

La verdad es que todo fue muy diferente. De partida, yo traje a mi perro (un ovejero alemán de nombre Barón) y se los mostré a los coreanos, yo pensaba que ellos me filmarían con mi perro. Que lo encontrarían una excelente idea y que quedarían fascinados con él. Después de todo, era un miembro más de la familia… En esa época no tenía idea que los coreanos tienen una relación bastante distinta con los perros.

Los miembros del equipo de la televisión coreana no sólo no se interesaron por mi perro. En realidad, sólo les interesaba una cosa: llegaron y quitaron todo lo que estaba encima del escritorio de la casa y pusieron sobre la mesa un libro de Kim Il Sung. Filmaron a mi papá leyendo el libro y subrayando algo con un grueso lápiz en el texto. Eso era lo que querían mostrar: a Kim se lo lee en todo el mundo, incluso en Chile.

En mi casa, comenzaron a aparecer lapiceras y plumas norcoreanas. De color plomo y de una ínfima calidad: no escribían y se desarmaban de solo mirarlas. También había un marco redondo de metal con una foto de Kim que mi mamá sustituyó por una foto mía 😉 También raros y pintorescos licores, con raíces o serpientes adentro de la botella. Bellas revistas de colores intensos y de muchos niños sonrientes.

Tal era el culto a Kim que, en cierta oportunidad, mi papá llegó a la casa contando que habían tenido que elegir una foto de Kim para un libro (como les conté, en cada uno de sus libros aparecía una foto suya). Por diferencias de idioma -ya que los coreanos apenas hablaban castellano y mi papá no hablaba coreano- no captaban que debían decidirse por una foto. Mi papá tomó un lápiz (desconozco si uno coreano o un simple BIC que eran los que usábamos en Chile o la tradicional pluma Parker de mi papá) y tarjó una a una las fotos que a él le parecían mal, dejando una sola sin tarjar.

Esta acción perturbó terriblemente a los coreanos que escondieron todas las fotos tarjadas y, en medio de una gran alteración, le dijeron que no le contarían a nadie lo que había hecho; pero que, por favor, no lo hiciera nunca más, ni se lo contara a nadie. Lo que había hecho era muy malo y sin duda, en Corea del Norte, no hubiera llegado muy lejos después de hacer algo así.

Tiene que haber sido en 1970 o 71, cuando mi papá dejó Prensa Latinoamericana y se independizó como empresario. No supe más de los coreanos, supongo que siguieron protegidos por su inmunidad diplomática. Nosotros seguíamos vivíendo en La Reina, en un sector de gente sencilla y de gente “con más plata” pero igualmente sencilla. Había muchos extranjeros en mi sector. Todos muy outdoor. Crecí jugando baseball (tratando de entender el juego 😉 ) con norteamericanos, con sus pelotas de football y andando en bicicleta con alemanes, algunos de ellos, mitad chilenos.

Cerca de mi casa, vivía una familia de campesinos, de esos que se habían quedado allí, pese a que la gentrificación avanzaba y cada día era más la gente que construía una piscina en su casa. Muchas veces, les fuimos a comprar leche de vaca. Los conocíamos. Yo era super chica, pero hay cosas que te quedan grabadas para siempre. Era la época de las tomas. Dos jóvenes de la familia, dormían en carpa en la parcela, ya que temían que viniera algún grupo revolucionario y se las tomara. Supongo que, si llegaban, les dirían: “Nosotros somos pobres como ustedes. Somos del pueblo. Vayan a tomar los fundos de otra gente. No nuestra parcela”. O algo así.

Una noche, llegaron hombres nuevos y simplemente los mataron. “No nos pararán”, pensaban seguramente. El crimen quedó impune. Pero la Televisión Nacional -en manos del gobierno- dijo… en realidad no sé bien qué dijo exactamente; pero culparon a otras personas o hablaron de los asesinados como antirrevolucionarios culpables de su propia muerte o algo así. Mis papás no podían creer lo que decía la televisón, los periodistas del pueblo eran incapaces de defender a la gente pobre, a su propio pueblo. De decir la verdad.

Mi papá -conocido dentro del Partido Socialista- llamó a uno de los mandamases del canal, para decirle que él conocía a los chicos asesinados y que lo que la Televisión Nacional había dicho de ellos era equivocado… Su “amigo” lo cortó en seco y le dijo: “Carlitos, quédate callado, sino el próximo muerto vas a ser tú”.

Cuando te dicen algo como esto, sabiendo que te lo está diciendo en serio y que te lo dice alguien en quien tú tenías cofianza y que considerabas tu amigo o, al menos, tu conocido, tu correligionario…. Debe ser una sensación bien terrible. Mis papás pensaron -como tantos otros chilenos- en huir del país y se puede decir que, en 1973, tenían las maletas hechas.

A comienzos de los años setenta, mi papá comenzó a cambiar de ideas. Como muchos otros izquierdistas empezó a convencerse que el partido y el gobierno habían perdido la oportunidad de hacer algo bueno por los pobres. Algunos de sus amigos decían que habían traicionado la Revolución. Esto lo escuché yo también -alguna vez- en el colegio. Es un poco, lo que se dice en Europa: “la revolución se come a sus hijos”.

A propósito de colegio, mi mamá me dijo alguna vez que yo, con las habilidades que tenía, debería estar en un colegio como los de Corea del Norte, donde los niños eran apoyados y se fomentaba sus habilidades y aptitudes. Eso era lo que hacían pensar las revistas que nos regalaban los norcoreanos, los mismos que consideraban a mi mamá “una señora muy bonita”.

Pucha, si mi mamá hubiera sabido cómo realmente era la vida en Corea del Norte ya en ese entonces… Pero claro, en ese entonces nadie lo sabía muy bien. Menos mal que nunca me fui a Corea del Norte a los supuestos colegios ejemplares de ese país. Una amiga mía me dice en broma que yo sería o bien embajadora de Norcorea o estaría en un campo de trabajo forzado… Una de dos.


Liberales y autoritarios en vez de izquierda y derecha

Ideólogos de las más diversas tendencias no se han dado aún cuenta de que la diferencia ya no es más entre derecha e izquierda, sino entre liberalismo y autoritarismo[1], Sabine Adler.

No es que la diferencia entre derecha e izquierda haya perdido todo su sentido. No. Pero, a nivel mundial, tiene ahora otro. No se puede comparar lo que llamamos derecha, por ej., en Chile, con lo que se llama derecha en el Norte de Europa.

Después del término de la Guerra fría, la derecha tiene que ser conceptualizada de otra forma, al menos en el primer mundo y en Rusia. Lo que antes llamábamos derecha -la alianza entre conservadores y liberales que hacían frente al mundo totalitario del comunismo- ya no existe.

Para nosotros en Latinoamérica, la “derecha” sigue siendo una alianza entre liberales y conservadores. En Europa, esa unión dejó de existir o se encuentra reducida a su mínima expresión[2]. En Europa, Merkel es la mejor encarnación del mundo conservador. O si prefieren, liberal-conservador del estilo que líderes como Reagan y Thatcher representaron alguna vez.

Pero Merkel -la líder del mundo libre según Politico[3]– es duramente criticada por los conservadores de la antigua escuela, anteriores a la caída del Muro de Berlín, como izquierdista, partidaria del multiculturalismo -que ella misma ha criticado-, socialista y un gran etcétera de calificaciones, todas negativas.

Un sector conservador, pequeño pero influyente -debido a su prestigio social, a sus recursos económicos o a su tradición cristiana, se ha aliado a grupos extremos que ya no podrían calificarse de conservadores, sino más bien como de populistas de derecha o de extrema derecha nacionalista. Tal grupo anatemiza a todos los demás, como izquierdistas, como hombres buenos (para ellos es una ofensa), como liberales de izquierda o simplemente como liberales.

Los parámetros han cambiado y lo han hecho en forma radical. Es por ello que muchos de nosotros, aún cuando mantenemos los mismos principios que hace veinte años, se nos tilda en Europa y otras latitudes, de izquiedistas, incluso de comunistas (esto último, especialmente de parte de españoles que consideran que ser “de derechas” es poco menos o poco más, que ser fascista y postear fotos de Mussolini en Facebook, su medio de expresión preferido).

Hace poco, critiqué la desigualdad del acceso a la educación en Chile, por lo que fui -a mi vez- criticada, como si una especie de darwinismo social fuera lo propio del pensamiento liberal conservador. Lo propio del pensamiento liberal-conservador que yo conocí, es precisamente la igualdad de oportunidades. El que el talento y las virtudes te permitan surgir, triunfar. Las virtudes, el esfuerzo y la constancia y no la cuenta bancaria de tus papás. Es lo que se llama la meritocracia.

Volviendo al tema inicial, izquierda y derecha, esos términos que poco dicen a nivel mundial, sí nos pueden aclarar mucho, a nivel local, ya que son una apropiada orientación dentro de la política local, nacional o regional. Pero es sumamente difícil aplicarlos sin más, a la hora de comparar países o continentes.

Asistimos hoy a espectáculos tan curiosos -por llamarlos de alguna forma suave- como que un ex-comunista soviético y ex-oficial de (des)información de la KGB -encargado de la represión de disidentes- sea el mejor padrino del movimiento de extrema derecha en Europa Oriental. Su patrocinio se implementa en tres niveles: dinero, medios y plataforma cultural pseudo religiosa.

A nivel europeo, encontramos a partidos como Syriza, el Partido socialista de Grecia, populista de izquierda, e integrado por grupúsculos comunistas, ecosocialistas, maoístas e incluso trotzkistas que, en cabezado por Alexis Tsipras, se halla en el gobierno en una extraña alianza con la extrema derecha nacional denominada ANEL, cuyo líder -y ministro de defensa griego- es su vez, aprendiz del ideólogo del Kremlin, Alexander Dugin.

Navid Kermani comenta que el slogan “Primero España” se ha convertido en una consigna de la izquierdista Podemos[4]. Kermani nos dice con razón que la izquierda, que siempre había sido pro-Europea y trans-nacional, parece haber dejado de serlo y que muchos izquierdistas pretenden refugiarse tras las fronteras nacionales, en el nacionalismo. A mi modo de ver, la unión entre socialismo y nacionalismo ha sido siempre deletérea.

Sin ir más lejos, en Alemania, la AfD se nutre de electorado de izquierda y de extrema izquierda. Y una de las líderes del Partido de izquierda -la más importante- sostiene posiciones de extrema derecha frente a los refugiados y a la inmigración, e incluso ha alabado a Trump en el Bundestag… Esto ha llevado a que el líder de la AfD, Alexander Gauland, la invite a dejar el Partido de Izquierda y a pasar a integrar su partido de extrema derecha.

En Alemania, en las Protestas de los días lunes (Montagsdemo) se unen tanto la extrema derecha populista como la extrema izquierda. E igualmente, grupos populistas de ambos extremos, que hacen de diferentes teorías conspiranoicas, una verdadera religión. Es una alianza demencial.

En su discurso ante la Cámara de los Comunes, frente a los atentados terroristas[5] de la semana pasada, la conservadora Theresa May sostiene con admirable firmeza we are not afraid y explica cuáles son los valores democráticos: libertad, libertad de expresión, derechos humanos y estado de derecho[6]. Sí, esos son los valores fundamentales de una sociedad democrática.

Cuando Trump fue elegido Presidente (pese a tener dos millones de votos menos que Clinton), la conservadora Merkel, en una declaración pública, habló de los valores comunes a Occidente, estos son: 1) democracia 2) libertad 3) respeto al derecho (estado de derecho, rule of law, primacía de la ley) 4) respeto a la dignidad de la persona, independiente de su origen, del color de la piel, de su religión, sexo, orientación sexual o lo que piense en política.

Sobre la base, y sólo sobre la base de estos valores, Merkel ofrece al nuevo presidente norteamerciano su colaboración para hacer frente a los grandes desafíos de nuestra época y enumera: 1) la aspiración al bienestar económico y social 2) la política climática, esto es, de protección del clima, están contra el cambio climático 3) la lucha contra el terrorismo, pobreza, hambre y enfermedad 4) el empeño por la paz y la libertad en todo el mundo[7].

Las de May y las de Merkel son las coordenadas en que nos movemos hoy los partidarios de la democracia y de la libertad en el mundo. Quienes defendemos el sistema político y social libre y pluralista, con respeto a los derechos fundamentales y a la dignidad humana. Habría que agregar la alternancia en el poder, piedra fundamental, cimiento del sistema democrático de gobierno.

Quienes adheremos irrestrictamente al mundo libre somos además, más felices, porque podemos interactuar con todo el mundo, sin tantas “trancas” como las que obligan a los partidarios del autoritarismo a indagar primero qué piensa la otra persona para saber si puede o no acercarse a ella. Lamentablemente, el lema de Carl Schmitt sobre los amigos y los enemigos se ha colado hasta en las más elementales relaciones interpersonales[8].

Si postulamos y defendemos nuestro sistema democrático y pluralista de gobierno, con alternancia en el poder y garantía para los derechos fundamentales, sabemos que podemos criticar el sistema. Como hace ver Popper, la critica tiene que ser democrática, ya que “hay una diferencia esencial entre la crítica en una sociedad democrática y la critica totalitaria a la sociedad democrática”[9].

Continúa Popper: “Un régimen totalitario naturalmente nunca puede ver cualquier crítica como amable, ya que cualquier crítica de la autoridad coloca el principio de autoridad en tela de juicio”[10]. Ya, la autoridad… de ahí la denominación autoritarismo. (Un intento de crítica en un sistema totalitario es imposible o trae consecuencias desastrosas a quien la realice, quien no lo crea, pregunte a Navalny y a todos los rusos arrestados ayer por protestar frente al gobierno de Putin).

El filósofo liberal explica: que “la crítica de Sócrates era democrática; de hecho, era una crítica del tipo que es necesaria para la supervivencia de la democracia”[11]. No sé qué piensen ustedes; pero yo estoy convencida que la crítica es el motor del progreso. Y que, en la democracia, la oposición es imprescindible.

Quiero ir un poco más allá y poner de manifiesto que la crítica no va dirigida sólo “al sistema” como tal, sino también, a los partidarios de diversas tendencias políticas dentro de la sociedad pluralista, abierta y variopinta. En una sociedad cerrada, esto es autoritaria, ello no es posible y toda crítica es rechazada con mal humor. O simplemente, se la califica como calumna o difamación, como hacen muchos autoritarios hoy en día. Quienes adhieren al totalitarismo, ven toda crítica o incluso sólo una simple interrogante o cuestionamiento como un terrible vilipendio o una gran ofensa.

Sí, los postulados de Merkel y de May son nuestras coordenadas. Pero estamos abiert@s a más. Tal vez, una de las mayores exigencias de nuestro tiempo, sea, por ej., lograr la igualdad entre hombres y mujeres, tan desprestigiada por los partidarios del autoritarismo[12], como si no fuera una expresión de la igualdad de todos los seres humanos.

Sí, nos abrimos como un abanico, independientemente de si antes, éramos de derecha o de izquierda. La guerra fría ya pasó[13] y con ella, las cartas se han vuelto a mezclar.


[1] “Ideologen unterschiedlicher Couleur haben immer noch nicht erkannt, dass die Gräben längst nicht mehr zwischen Links und Rechts verlaufen, sondern zwischen Liberalen und Autokratie-Anhängern”, Bundestagswahl 2017 Angst vor Fake News, Lügen und Verleumdungen (Elección de Parlamento de 2017. Miedo a las fake news, a las mentiras y a la calumnia).

[2] Invito a leer el artículo de Karen Horn „Ich halte derlei Flirts für einen üblen Fehler“ (Considero que este tipo de flirts son un error muy grande), citado abundantemente en mi columna Los conservadores de hoy, enemigos de la sociedad abierta, que invito a releer.

[4] “Denken Sie an die Linkenbewegung dort, in Spanien etwa, wo Podemos mit dem Slogan auch auftritt “Spanien zuerst”, en: Navid Kermani “Europa blockiert sich selbst”

[5] El terrorismo es totalmente contrario a la sociedad libre y democrática y lo más parecido al autoritarismo.

[6] “Mr Speaker, yesterday an act of terrorism tried to silence our democracy. But today we meet as normal – as generations have done before us, and as future generations will continue to do – to deliver a simple message: we are not afraid. And our resolve will never waiver in the face of terrorism. And we meet here, in the oldest of all Parliaments, because we know that democracy – and the values it entails – will always prevail.

“Those values – free speech, liberty, human rights and the rule of law – are embodied here in this place, but they are shared by free people around the world. A terrorist came to the place where people of all nationalities and cultures gather to celebrate what it means to be free. And he took out his rage indiscriminately against innocent men, women and children”.

[7] Ver mi artículo de noviembre pasado Merkel frente a Trump: el rayado de la cancha 

[8] Sí, me parece que esta mentalidad del amigo-enemigo, que se extiende en toda la obra schmittiana , ha sido deletérea y ha traído y sigue trayendo, grandes males a las relaciones internacionales, a la política interna de un país o de una región del mundo. De más está decir que una persona adherente del mundo libre, de lo que Sabine Adler llama el liberalismo que hace frente al autoritarismo, jamás podría ser fan de Schmitt. Este para mí, es un criterio de diferenciación esencial. Invito a leer mi columna El nuevo orden según Carl Schmitt

[9] “Aber es gibt einen grundlegenden Unterschied zwischen einer demokratischen und einer totalitären Kritik an der Demokratie”, pág. 254.

[10] “Ein totalitäres Regime kann natürlich überhaupt keine Kritik als freundschaftlich ansehen, denn jede Kritik einer Autorität muß das Autoritätsprinzip selbst in Frage stellen”, pág. 254.

[11] “Die Kritik des Sokrates war demokratisch; in der Tat, sie war eine Kritik von jener Art, die notwendig ist für den Weiterbestand der Demokratie”, pág. 254.

[12] Esta semana, uno de ellos (uno más o menos importante), me mandó a la cocina, a cocinar, en vez de estar debatiendo con él en Twitter. E incluso me llamó (sin saber nada de mí, sólo por mi condición de mujer) una mamá frustrada

[13] Aunque, a algunos les gustaría revivirla: La nueva guerra fría

El monstruo que come galletas

Elon Musk publicó en Instagram dos fotos. En la primera, se muestra un cohete despegando, con mucho humo a un costado del mismo (al lado izquierdo, en la foto). En la segunda, se ve el mismo cohete; pero en el lugar donde en la foto original vemos humo, aparece un monstruo azul: nada menos que el monstruo que come galletas de Plaza Sésamo[1].

La original imagen me recordó los menos alegres fotomontajes que aparecieron después del atentado a las Torres Gemelas, de 11 de septiembre de 2001. Les llamo fotomontajes, aunque, me temo que demasiada gente -incluso algunos de mis amig@s- creen que se trata de fotos reales, donde se ve la cabeza de un hombre con larga barba y cara de pocos amigos. No sé si será Bin Laden u otro personaje.

Son incontables las teorías de la conspiración que circulan en torno al 9/11. Y es soprendente que tanto gente de derecha, como de izquierda crea a pie juntillas en tales especulaciones. Parece que la estupidez no hace distinción entre sectores políticos. Más encima, me aseguren que ellos están en lo cierto, que saben una verdad que nosotros -ingenuos y enceguecidos por la propaganda norteamericana- no conocemos. Por el contrario, ellos sí conocen la verdad y son tan generosos que están dispuestos a compartirla con nosotros y hacernos partícipes de los conocimientos ocultos que ellos poseen.

Cuando les decimos que aquello en lo que ellos creen no es nada más que una teoría de la conspiración, sin asidero alguno en la realidad de los hechos (por no decir que no son más que patrañas), no es raro que nos acusen de haber caído en las garras de los conjurados o de haber pasado a ser sus agentes[2]. O que sufrimos del síndrome de Estocolmo 😛

Una amiga mía me acusa de haber respirado demasiadas hormonas de la felicidad que lanzan los aviones (de pasajeros, de carga, de todos…) desde el cielo sobre las ciudades, para que nos olvidemos de los problemas de nuestra sociedad y no cuestionemos a la autoridad: ni al gobierno local, ni tampoco al “gobierno mundial”. Esta es una versión de una de llas conspiranoias más populares hoy en día: la conspiranoia del Chemtrail.

Es como esa vieja teoría de la conspiración que existe en Argentina (donde surgió) y en Chile (a donde llegó no hace mucho tiempo), conocida como el Plan Andinia. Para mi sorpresa, compruebo que incluso tiene un artículo bastante largo en Wikipedia. La teoría del Plan Andinia, se basa en la conspiranoia de los Protocolos de los Sabios de Sión[3] que, parece, que en algunos países, no saben que fue una falsificación rusa de principios del siglo 20, que se expandió previo a los nazis y junto con ellos. Mi amigo Joaquín García-Huidobro se refierió al Plan Andinia en su gran artículo de enero de 2012, en El Mercurio No se asusten, es sólo un turista[4].

O como esas historias que te cuentan acerca de la no-llegada del hombre a la luna[5] o de que la tierra es plana y “los de arriba” nos quieren convencer de que es redonda. O aquella según la cual, nuestra elite de políticos y de políticas, a nivel tanto nacional, como mundial, serían no humanos, sino reptioides (reptiles venidos del espacio exterior que habrían adoptado forma humana). Clinton y Merkel serían dos de sus principales representantes. Algunos piensan que Justin Bieber también es un reptiloide. Realmente, no sé si reírme o llorar.

En realidad, la conspiranoia supone una gran soberbía… Los que explican su vida, la vida de los demás y la vida en el mundo de acuerdo a teorías de este estilo caen en lo que yo llamaría una especie de gnosticismo, ya que sólo ellos tendrían acceso a ese conocimiento tan especial de que los demás estamos privados, por tontos o por “vendidos” o engañados.

Ellos son los “iniciados”, los “escogidos”, los “elegidos”, los que saben más, los que tendrían que ser los demiurgos de todos nosotros, de nosotros que somos idiotas que no sabemos nada. Ellos pertenecen a un grupo de personas que es mejor que los demás, ya que ha conocido la verdad, en una nueva revelación de la que ellos participan y nosotros, no. En un foro de Facebook, una señora planteaba este tipo de teorías y agregaba “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. Sí, claro, nosotros somos todos ciegos… Sólo ellos pueden ver la claridad. Pucha que somos tontos al no creerles 🙂 La misma señora, asegura que el atentado del 9/11 fue una acción del “servicio secreto de E.U.”, escribe. Hoy en la mañana, escuché a un vendedor de religión zoroastriana comentar que George Michael había muerto porque era “crítico de Israel”.

Esta semana, un amigo y colega mío, me preguntó cómo es posible que, después del atentado de Berlín, haya aparecido, en el lugar de los hechos, un pasaporte. Esto sería muy raro, mi amigo dice que el 9/11 también aparecieron pasaportes en el mismo avión. Le explico a mi amigo y colega abogado (chileno), que no es raro que los terroristas suicidas[6] dejen sus documentos, para que todos sepan que murió como un mártir. Le explico, con paciencia, que el terrorista tunecino de Berlín no tenía pasaporte (por eso, no lo podían expulsar de Alemania) y que lo que la policía encontró fue un papel que le dieron las autoridades alemanas, en que dice que su estadía es sólo “tolerada” en Alemania.

Invierto tiempo y esfuerzo exponiéndole los hechos: lo que se sabe, lo que ha dicho la policía y la Fiscalía federal. En otras palabras, le explico los hechos y no meras suposiciones o raras explicaciones que suponen que alguien recibió una revelación y sabe más que todos los demás (sin siquiera saber alemán). Mi amigo contesta que él cree que el gobierno (en este caso, el gobierno alemán) nos engaña y que, en realidad, inventa la historia o da la explicación que más le conviene, esto es, la del pasaporte. Yo sigo en mi plan de tener harta paciencia con mi amigo y le sigo explicando: que los gobiernos de países con check and balances y donde hay muchas personas que intervienen en cada decisión no pueden engañarse -al menos no fácilmente- entre ellos, ni mentir a la gente. Que Alemania es un estado de derecho -perfectible claro- y no es ni Rusia, ni Cuba, ni Corea del Norte, donde los gobernantes controlan todo y rara vez se sabe la verdad.

Ahí parece que metí la pata, porque mi amigo se enfureció. De manera que hoy es más bien mi ex-amigo ya que, luego de mis intentos de analizar los hechos y explicárselos, me borró de su lista de Facebook. No sin antes aclararme que Merkel no es Obi Wan… Sólo puedo decir: Aló Moscú…?

Resulta que, en el Índice de democracia de la Intelligence Unit del Economist, Alemania está entre las 20 democracias completas (full democracy), donde ocupa el número 13. Entre paréntesis, Rusia está en el lugar 132, Cuba en el 129 y Corea del Norte, en el 167. Los tres países están, según el index, entre los regímenes autoritarios. Pero claro, el culpar a Merkel de un supuesto engaño de su policía implica que ella es una especie de sultán (o de sultana) que resuelve todo ella sola y lo sabe y controla todo. Incluso está detrás de los engaños de la fiscalía federal, que no responde de sus hechos. sino que está solo para llevar a cabo lo que Merkel les dice que tienen que hacer. Pobre Angela, no debe dormir nada decidiendo sobre cada movimiento y sobre “cada hoja que cae” en Alemania… y a lo mejor en toda Europa[7].

Contrariamente a lo que Uds. puedan pensar, mi amigo no es de izquierda, sino que muy por el contrario… Tampoco lo es la otra señora que cité más arriba. Ni mi amiga que cree en la conspiranoia del Chemtrails, ni el zoroastriano. El alemán prepare (del que cuento en la nota 7), menos que nadie… Pero en este enrarecido ambiente postfáctico -en que los hechos no cuentan para nada, sino sólo las suposiciones- parece que se cumple aquel viejo dicho “los extremos se unen”. Estos cuatro ejemplos representan todo ese entorno viciado de una sociedad postfáctica, que no cree en los hechos; pero sí en extrañas y demenciales teorías conspiranoicas con las que se intenta reemplazar la realidad.

En el mundo postfáctico o post verdadero (post-truth se llama en inglés, ) no es que primen los sentimientos sobre los hechos[8], es que se niega los hechos que no concuerdan con la conspiranoia pre-existente, desde la cual interpreto todo lo que ocurre, lo que no ocurre o lo que debería ocurrir, de acuerdo a mi lectura sesgada e ideológica. Para ello, me informo, o más bien, me desinformo a través de las llamadas fake news. Y lo hago de preferencia en medios que forman parte del mundo con el que estoy de acuerdo. Me fabrico mi propio hábitat mediático, tipo Truman show…

El hombre y la mujer postfácticos -a quienes la verdad no les interesa- son tan contradictorios que dicen defender, por ejemplo, la libertad de prensa, al mismo tiempo que se niegan a hablar con periodistas, como se quejaba la periodista alemana Nadine Lindner @ostwestkonflikt[9][10].

Estos representantes de la nueva era populista que se nos viene encima son bastante simplones, ya que interpretan todo desde la monocausalidad: habría una única causa de todos los males. Sintomática es su incapacidad de comprender fenónemos complejos. Da la casualidad que todos los fenónemos humanos son complejos y muy rara vez tienen una sola causa.

Sí, se dice que el populismo consiste en dar una solución fácil a fenómenos complejos. Esta nueva ideología populista y postfáctica es también sectaria, ya que si no están de acuerdo contigo, simplemente, te dejan hablando sola… O bien, te eliminan de su lista de amigos, para encontrarse sólo con quienes piensan (piensan…?) igual que ellos, con sus like-minded. A la vez, es totalizante, porque no admite que podamos estar de acuerdo en algunas cosas y en otras, no. Juegan al todo o nada: o estás totalmente de acuerdo con lo que ellos pregonan, o no tienes derecho a nada.

No aceptan nada que contradiga lo que ellos sostienen. Si alguien lo hace, esa persona está irremediablemente equivocada. No aceptan una opinión distinta y se “ofenden” y/o se hacen las víctimas o acusan a sus contradictores de “difamación”[11]. O sea que, si te atreves a contradecirlos, los “difamas”.

Es paradojal que estos grupúsculos se quejen tanto sobre las elites, sobre “los de arriba”, siendo generalmente, ellos mismos parte de la misma elite social, política o incluso económica. En el fondo, creo que hay un temor, un verdadero miedo a perder sus privilegios.

Pienso que es bueno invertir tiempo y esfuerzo en hablar, debatir, discutir con otras personas que tienen una opinión igual, diferente, parecida, adversa o diversa a la propia. Esto es propio de la verdadera amistad y es parte de la democracia. Por eso, Merkel dice que la democracia cuesta trabajo[12]. Tenemos que admitir que otra persona que piensa distinto, está en todo su derecho ha hacerlo. Hay que tratar de ponerse en su lugar, para saber, para entender por qué piensa, reacciona o actúa así. Esto es lo propio de la sociedad abierta. Como les conté hace algunos meses, aprendí en Chile a decir: yo pienso, yo opino y no aseverar simplemente “esto es así y no es de otra forma”[14]. Sin embargo, en estos ambientes postfácticos, de una competencia democrática de ideas, de la que habla el Pdte del Bundestag, Norbert Lammert, no hay nada[13].

Lo que hacen los populistas es precisamente lo contrario. No aceptan una opinión diferente a la que ellos consideran como la única verdadera. No sólo no dan cabida a otro parecer, sino que, llaman difamación u ofensa si expresas tu disenso. Y, en algunos casos (como en dos de los citados más arriba), te borran de su grupo de amigos, que equivale a eliminarte como interlocutor/a válido/a. Así, se van encerrando cada vez más dentro de un grupúsculo donde todos piensan igual que ellos y su propia opinión se va reforzando en un proceso de feedback, de retroalimentación interminable.

Es sintomático de un político populista no dar conferencias de prensa, no enfrentarse a las preguntas a lo mejor un poco difíciles de los periodistas que no son obsecuentes. Por ello, tal vez es que el presidente electo Trump no ha dado aún ninguna conferencia y se limite a expresar su opinión de madrugada y a través de Twitter[15].

Sólo les puedo decir que prefiero reírme con el monstruo de las galletas y encontrar muy divertido a Elon Musk, sabiendo que del humo de su cohete no emerge un personaje de Plaza Sésamo 🙂


[1] Supongo que Elon Musk lo hizo, porque en la primera foto, mdusa009 había comentado -igualmente en tono de broma- que “The left cloud looks like a nose and his mouth”. Y, sobre todo, porque lohman81 comenta: “This one looks more like Beaker!”. Musk subió ambas fotos el 18.11.2015.

Ayer, también en Instagram, pixersize publicó otra foto del mismo despegue, pero con otro monstruo. La pueden ver aquí De manera que el juego sigue 🙂

[2] El 2007, escribí un corto artículo recensión sobre un libro acerca del tema conspiranoia: Wolfgang Wippermann : el eje del mal 

Cuando leo viejos artículos míos, no puedo dejar de sorprenderme acerca de mi estilo de entonces. Prefiero como soy hoy 🙂

[3] Ver mi artículo-recensión sobre Los protocolos de los Sabios de Sión

[4] Ver mi artículo ¿Hay antisemitismo en Chile? Un tema de educación de mayo de 2012.

[5] Recomiendo escuchar el podcast con la entrevista que le hizo el por mí muy admirado Ricardo García Soto @astrovlog a Roderick Bowen @Bowennoticias Episodio 2: Carrera Espacial. ¿Llegó el hombre a la Luna? y la disputa actual por colonizar Marte También está en tu IPad en esta dirección de ITunes.

[6] Anis Amri era un terrorista suicida, que se había ofrecido al IS en calidad de tal. La policía halló su billetera en la cabina del camión, y en ella, estaba el escrito en que se toleraba su permanencia en Alemania ya que, como dije, no se lo podía expulsar de Alemania, ya que su país, Túnez no le daba pasaporte. En el fondo, Túnez no lo quería de vuelta: Anis Amri había sido juzgado en ausencia, por el robo de un camión e iría inmediatamente a la cárcel apenas regresara a su país.

[7] Ayer en la mañana (en DLF), entrevistaban a un survival o prepared alemán que decía que él hacía un curso de supervivencia (algunos hacen negocio con el miedo de los demás), ya que Merkel habría dicho que tendríamos que prepararnos para hacer frente a una posible catástrofe que se avecina. El hombre aludía a la causa de esta catástrofe: los refugiados.

El hecho verdadero es que no fue Merkel la que habló del nuevo plan para enfrentar una catástrofe que tiene y siempre ha tenido el gobierno federal, sino que el Ministerio del Interior dió a conocer ese nuevo plan en el que se nos recomendaba tener conservas y agua en la casa. Nadie nos llamó a construir bunkers, ni a juntar alimento, agua, ni menos que nada armas, ya que el monopolio de la fuerza corresponde al estado. Pero supongo que los hechos no importan…

[8] Esta semana, la historiadora Anne Applebaum @anneapplebaum dice en una excelente entrevista con el Tagesanzeiger de Suiza, refiriéndose a la elección de Trump en EEUU “Gefühle sind in jeder Wahl wichtig, in jedem Land. Was seltsam war bei dieser Wahl, war weniger, dass Fakten nicht zählten” (Los sentimientos son importantes en todo país. Lo extraño de esta elección es que los hechos no cuentan para nada). «Ähnlich wie in den 1930er-Jahren» Ist 2016 der Anfang vom Ende der Demokratie? Wie stoppt man Le Pen? US-Historikerin Anne Applebaum sagt, wie Schlimmes verhindert werden kann (Así como en los años de 1930. Es el 2016 el comienzo del fin de la democracia? Cómo se puede parar a Le Pen? La historiadora estadounidense Anne Applebaum dice cómo se puede evitar esto).

[9] Todas las direcciones que aparecen en este artículo son de Twitter.

[11] Una ex-amiga mía de la AfD se pasaba diciendo a todos los pocos que la contradecían o a ese partido populista que la difamaban a ella o que difamaban al partido. Con el paso del tiempo, ella también me borró de su lista de amig@s.

[12] “Die Demokratie ist anstrengend“, es la frase de Merkel.

[13] Ver columna de opinión de esta semana del democrata cristiano Norbert Lammert, presidente del Parlamento alemán en el FAZ Lammert über Identität Wer sind wir?

[15] A las conferencias de prensa de Putin me referí en mi artículo anterior La Nueva guerra fría En ellas, no se hacen preguntas “incómodas”.