Y si pasa algo…

Durante todos los gobiernos y en todos los países, siempre hay crisis. La crisis pertenece a la naturaleza humana. Es connatural a la sociedad humana. No vivimos en Candyland. La política bien puede ser definida la superación de la crisis. Cuando un gobierno se limita sólo a administrar la crisis, podemos decir que es un mal gobierno. Es evidente que superar una crisis no es un acto instantáneo, sino que, muchas veces, requiera una labor persistente y perseverante por parte de los gobernantes y de los gobernados.

El gobierno de Trump no será una excepción: Trump deberá afrontar crisis. Puede tratarse de una crisis financiera, de una crisis de relaciones internacionales, de una catástrofe natural (como el huracán Katrina) o de un ataque terrorista.

Imaginemos una crisis – de cualquier tipo- durante el gobierno de Trump (que se autodenomina “un genio” y por ende, infalible). Si el nuevo gobierno norteamericano no estuviera en condiciones de controlar o de superar una crisis, no sería poco probable que Trump y su equipo -tan adicto a las teorías de la conspiración- buscará una explicación del tipo “alguien es culpable, alguien pero yo no”. O tal vez la supere, pero igual busque culpables.

Leon Botstein hace ver que el lugar de ese “alguien invisible” puede ser hoy ocupado por inmigrantes mexicanos o latinos en general, por los musulmanes en general o por cualquier persona que proceda de países extranjeros[1]. Por cualquier persona que sea diferente o que pertenezca a una minoría. Explica que Donald Trump nunca ha asumido responsabilidades, tampoco como empresario, no pensemos que las asumirá como presidente.

No sé por qué pienso en Nerón y el incendio de Roma…

Andrés Oppenheimer, en uno de sus libros[2], cuenta que, al preguntarle al entonces sólo empresario -en entrevista para CNN- qué había aprendido de sus fracasos, Trump “reaccionó con enojo”. Y “meneando la cabeza, al punto de sacudir la melena rubia que se cansaba de insistir ante la prensa que no era un peluquín, me dijo: ‘Yo no fracasé para nada'”. Sí, Trump -según él- no comete errores, no fracasa. Si los que fracasan son siempre los otros, siempre se puede culpar a alguien de sus propios descalabros[3].

Qué pasa si durante la presidencia de Trump pasa algo así como un atentado terrorista…[4]. El peligro de sufrirlos es real, han pasado a ser una constante lamentable de nuestra vida moderna. El historiador norteamericano Timothy Snyder teme el gobierno de Trump lo instrumentalice para sus fines.

Igualmente que ante una catástrofe natural o ante una crisis económica, el nuevo gobierno podría sostener que una cierta minoría étnica es culpable del atentado terrorista. O “los musulmanes”, los mexicanos, “los negros”, los chinos,  los europeos, cualquier grupo étnico o político puede convertirse en el culpable de turno. Que culpe a los rusos es altamente improbable, dada su admiración por el presidente Wladimir Putin.

Botstein sostiene que hay que abandonar la actitud en que sólo se defiende los derechos del propio grupo. Cada latino, cada mujer, casa homosexual, cada heterosexual, cada afroamericano, cada judío, etc. tiene que defender los derechos de los demás. Como si fueran propios, diría yo. La premisa pienso que debe ser, conculcar los derechos de los demás equivale a conculcar los míos propios. Defender los derechos fundamentales del otro es defender mis propios derechos. Pienso que esto vale para todo sociedad y para toda circunstancia.

Cuando se ve al mundo como a una amenaza y a algunos países extranjeros como fuente inagotable de enemigos de mi propio país, simplemente, se selecciona “hechos alternativos”, que permitan construir un andamio para sostener mi teoría conspiranoica. “Alejarse de los hechos es dejar de lado la libertad. Si nada es verdad, entonces nadie puede criticar el poder, porque no hay ninguna base sobre la cual hacerlo. Si nada es verdad, entonces todo es espectáculo”[5].

No sé por qué pienso en lo que el Papa Benedicto 16 nos decía sobre la dictadura del relativismo.

Un atentado terrorista en Estados Unidos sería una especie de “incendio del Reichstag”[6]. El suceso que sirvió a Hitler y a los nacional socialistas para culpar a la oposición del atentado incendiario y decretar el estado de excepción, que le permitía cercenar los derechos fundamentales en pos de resguardar la seguridad. Al mismo tiempo que se acababa con la oposición. Este desequilibrio del poder[7] fue el inicio o el paso definitivo hacia la dictadura nacional socialista.

Synder explica que se puede usar esta circunstancia para cambiar radicalmente la política de seguridad en el interior del país. Para restingir las libertades ciudadanas con la excusa de aumentar la seguridad. O para iniciar una guerra. El atentado del 9/11 condujo a una guerra catastrófica y cambió la sociedad norteamericana, sobre todo sus estructuras de seguridad.  

Por supuesto que la historia no se repite; pero la historiografía reconoce ciertos modelos en los sucesos sociales. Hoy, al igual que entonces, se puede culpar a alguien, a algún grupo, qué importa que sea o no verdad, si total, vivimos en una época post-fáctica… “Los americanos no son más sabios que los europeos que vieron la democracia ceder al fascismo, al nazismo o al comunismo. Nuestra única ventaja es que podríamos aprender de su experiencia. Ahora es un buen momento para hacerlo”[8].

El historiador hace ver que si acepto que un atentado terrorista signifique ceder mis derechos fundamentales, es que ya he renunciado a ellos de antemano. Cada atentado terrorista es un delito atroz. Pero el gobierno tiene que encontrar al culpable y, de ninguna manera, puede castigar colectivamente a la sociedad.

Un atentado terrorista es un ataque contra el estado, contra la sociedad, contra el gobierno y no una oportunidad para que el gobierno castigue a la sociedad. Sí, si renuncio a la libertad para defender la seguridad, entonces, habré entregado mi existencia a un ente superior que a la postre, ni siquiera podrá defender mi seguridad, como se ha visto tantas veces en la historia. Últimamente esto sucede en Turquía, en que una libertad ciudadana, un derecho fundamental tras otro es entregado al control del estado en pos de la seguridad y simultáneamente, crece el número de atentados terroristas[9].

Prefiero seguir el ejemplo noruego en que después del atentado de Oslo y Utøya, en vez de renunciar a la forma de vida liberal y democrática, ésta mejoró, fue reforzada, por así decirlo: aumentó en calidad y en cantidad.

Snyder dice que una nación como Alemania, que alguna vez pareció estar destinada a dar forma, luz a todo un siglo cayó en la sombra[10]. Que eso no ocurra con Estados Unidos del siglo 21. Que la sombra no caiga sobre Norteamérica.


[1] Amtseinführung Donald Trumps “Ein Clown, eine Mischung aus Vulgarität, Hass und Ignoranz” Entrevista con Leon Botstein. En la historia, es el lugar que tantas veces ocuparon los judíos.

[2] Andrés Oppenheimer, “Crear o morir”, Random House, Nueva York, 2014.

Ver mi artículo Trump: “…lo que hice fue aprovecharme del sistema legal”

[3] Por ejemplo, Trump detesta la Unión Europea, porque la Unión Europea es -explica él mismo- culpable del fracaso de sus negocios en Irlanda.

[4] En adelante, sigo las reflexiones del historiador norteamericano Timothy Snyder, en entrevista con Hannes Stein: „Das 20. Jahrhundert fällt uns jetzt auf den Kopf“ (El siglo 20 se nos cae en la cabeza o se nos viene encima).

[5] “Believe in truth. To abandon facts is to abandon freedom. If nothing is true, then no one can criticize power, because there is no basis upon which to do so. If nothing is true, then all is spectacle. The biggest wallet pays for the most blinding lights”. What you — yes, you — can do to save America from tyranny 

[6] Reichstagsbrand En Alemania, en febrero de 1933.

[7] “The sudden disaster that requires the end of the balance of power, the end of opposition parties, and so on, is the oldest trick in the Hitlerian book”.  What you — yes, you — can do to save America from tyranny 

[8] “Americans are no wiser than the Europeans who saw democracy yield to fascism, Nazism or communism. Our one advantage is that we might learn from their experience. Now is a good time to do so.” What you — yes, you — can do to save America from tyranny

[9] Algo similar, pero memos dramático ocurre en Francia, donde otros problemas juegan un papel importante, como la formación de verdaderos ghettos donde viven los inmigrantes. Sobre el tema guetos, dice el Papa Francismo en la entrevista del fin de semana en El País de Espana (“El peligro en tiempos de crisis es buscar un salvador que nos devuelva la identidad y nos defienda con muros”): “El problema es integrar. En cambio, cuando no hay integración se crean guetos, y no le echo la culpa a nadie, pero de hecho hay guetos. Que quizás en aquel momento no se dieron cuenta. Pero los chicos que hicieron el desastre en [el aeropuerto de] Zaventem eran belgas, nacieron en Bélgica. Pero vivían en un barrio cerrado de inmigrantes. O sea, es clave el segundo capítulo: la integración”.

[10] “And a nation that had once seemed destined to shape a century fell into the shade”, en Him – His election that November came as a surprise…

El monstruo que come galletas

Elon Musk publicó en Instagram dos fotos. En la primera, se muestra un cohete despegando, con mucho humo a un costado del mismo (al lado izquierdo, en la foto). En la segunda, se ve el mismo cohete; pero en el lugar donde en la foto original vemos humo, aparece un monstruo azul: nada menos que el monstruo que come galletas de Plaza Sésamo[1].

La original imagen me recordó los menos alegres fotomontajes que aparecieron después del atentado a las Torres Gemelas, de 11 de septiembre de 2001. Les llamo fotomontajes, aunque, me temo que demasiada gente -incluso algunos de mis amig@s- creen que se trata de fotos reales, donde se ve la cabeza de un hombre con larga barba y cara de pocos amigos. No sé si será Bin Laden u otro personaje.

Son incontables las teorías de la conspiración que circulan en torno al 9/11. Y es soprendente que tanto gente de derecha, como de izquierda crea a pie juntillas en tales especulaciones. Parece que la estupidez no hace distinción entre sectores políticos. Más encima, me aseguren que ellos están en lo cierto, que saben una verdad que nosotros -ingenuos y enceguecidos por la propaganda norteamericana- no conocemos. Por el contrario, ellos sí conocen la verdad y son tan generosos que están dispuestos a compartirla con nosotros y hacernos partícipes de los conocimientos ocultos que ellos poseen.

Cuando les decimos que aquello en lo que ellos creen no es nada más que una teoría de la conspiración, sin asidero alguno en la realidad de los hechos (por no decir que no son más que patrañas), no es raro que nos acusen de haber caído en las garras de los conjurados o de haber pasado a ser sus agentes[2]. O que sufrimos del síndrome de Estocolmo 😛

Una amiga mía me acusa de haber respirado demasiadas hormonas de la felicidad que lanzan los aviones (de pasajeros, de carga, de todos…) desde el cielo sobre las ciudades, para que nos olvidemos de los problemas de nuestra sociedad y no cuestionemos a la autoridad: ni al gobierno local, ni tampoco al “gobierno mundial”. Esta es una versión de una de llas conspiranoias más populares hoy en día: la conspiranoia del Chemtrail.

Es como esa vieja teoría de la conspiración que existe en Argentina (donde surgió) y en Chile (a donde llegó no hace mucho tiempo), conocida como el Plan Andinia. Para mi sorpresa, compruebo que incluso tiene un artículo bastante largo en Wikipedia. La teoría del Plan Andinia, se basa en la conspiranoia de los Protocolos de los Sabios de Sión[3] que, parece, que en algunos países, no saben que fue una falsificación rusa de principios del siglo 20, que se expandió previo a los nazis y junto con ellos. Mi amigo Joaquín García-Huidobro se refierió al Plan Andinia en su gran artículo de enero de 2012, en El Mercurio No se asusten, es sólo un turista[4].

O como esas historias que te cuentan acerca de la no-llegada del hombre a la luna[5] o de que la tierra es plana y “los de arriba” nos quieren convencer de que es redonda. O aquella según la cual, nuestra elite de políticos y de políticas, a nivel tanto nacional, como mundial, serían no humanos, sino reptioides (reptiles venidos del espacio exterior que habrían adoptado forma humana). Clinton y Merkel serían dos de sus principales representantes. Algunos piensan que Justin Bieber también es un reptiloide. Realmente, no sé si reírme o llorar.

En realidad, la conspiranoia supone una gran soberbía… Los que explican su vida, la vida de los demás y la vida en el mundo de acuerdo a teorías de este estilo caen en lo que yo llamaría una especie de gnosticismo, ya que sólo ellos tendrían acceso a ese conocimiento tan especial de que los demás estamos privados, por tontos o por “vendidos” o engañados.

Ellos son los “iniciados”, los “escogidos”, los “elegidos”, los que saben más, los que tendrían que ser los demiurgos de todos nosotros, de nosotros que somos idiotas que no sabemos nada. Ellos pertenecen a un grupo de personas que es mejor que los demás, ya que ha conocido la verdad, en una nueva revelación de la que ellos participan y nosotros, no. En un foro de Facebook, una señora planteaba este tipo de teorías y agregaba “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. Sí, claro, nosotros somos todos ciegos… Sólo ellos pueden ver la claridad. Pucha que somos tontos al no creerles 🙂 La misma señora, asegura que el atentado del 9/11 fue una acción del “servicio secreto de E.U.”, escribe. Hoy en la mañana, escuché a un vendedor de religión zoroastriana comentar que George Michael había muerto porque era “crítico de Israel”.

Esta semana, un amigo y colega mío, me preguntó cómo es posible que, después del atentado de Berlín, haya aparecido, en el lugar de los hechos, un pasaporte. Esto sería muy raro, mi amigo dice que el 9/11 también aparecieron pasaportes en el mismo avión. Le explico a mi amigo y colega abogado (chileno), que no es raro que los terroristas suicidas[6] dejen sus documentos, para que todos sepan que murió como un mártir. Le explico, con paciencia, que el terrorista tunecino de Berlín no tenía pasaporte (por eso, no lo podían expulsar de Alemania) y que lo que la policía encontró fue un papel que le dieron las autoridades alemanas, en que dice que su estadía es sólo “tolerada” en Alemania.

Invierto tiempo y esfuerzo exponiéndole los hechos: lo que se sabe, lo que ha dicho la policía y la Fiscalía federal. En otras palabras, le explico los hechos y no meras suposiciones o raras explicaciones que suponen que alguien recibió una revelación y sabe más que todos los demás (sin siquiera saber alemán). Mi amigo contesta que él cree que el gobierno (en este caso, el gobierno alemán) nos engaña y que, en realidad, inventa la historia o da la explicación que más le conviene, esto es, la del pasaporte. Yo sigo en mi plan de tener harta paciencia con mi amigo y le sigo explicando: que los gobiernos de países con check and balances y donde hay muchas personas que intervienen en cada decisión no pueden engañarse -al menos no fácilmente- entre ellos, ni mentir a la gente. Que Alemania es un estado de derecho -perfectible claro- y no es ni Rusia, ni Cuba, ni Corea del Norte, donde los gobernantes controlan todo y rara vez se sabe la verdad.

Ahí parece que metí la pata, porque mi amigo se enfureció. De manera que hoy es más bien mi ex-amigo ya que, luego de mis intentos de analizar los hechos y explicárselos, me borró de su lista de Facebook. No sin antes aclararme que Merkel no es Obi Wan… Sólo puedo decir: Aló Moscú…?

Resulta que, en el Índice de democracia de la Intelligence Unit del Economist, Alemania está entre las 20 democracias completas (full democracy), donde ocupa el número 13. Entre paréntesis, Rusia está en el lugar 132, Cuba en el 129 y Corea del Norte, en el 167. Los tres países están, según el index, entre los regímenes autoritarios. Pero claro, el culpar a Merkel de un supuesto engaño de su policía implica que ella es una especie de sultán (o de sultana) que resuelve todo ella sola y lo sabe y controla todo. Incluso está detrás de los engaños de la fiscalía federal, que no responde de sus hechos. sino que está solo para llevar a cabo lo que Merkel les dice que tienen que hacer. Pobre Angela, no debe dormir nada decidiendo sobre cada movimiento y sobre “cada hoja que cae” en Alemania… y a lo mejor en toda Europa[7].

Contrariamente a lo que Uds. puedan pensar, mi amigo no es de izquierda, sino que muy por el contrario… Tampoco lo es la otra señora que cité más arriba. Ni mi amiga que cree en la conspiranoia del Chemtrails, ni el zoroastriano. El alemán prepare (del que cuento en la nota 7), menos que nadie… Pero en este enrarecido ambiente postfáctico -en que los hechos no cuentan para nada, sino sólo las suposiciones- parece que se cumple aquel viejo dicho “los extremos se unen”. Estos cuatro ejemplos representan todo ese entorno viciado de una sociedad postfáctica, que no cree en los hechos; pero sí en extrañas y demenciales teorías conspiranoicas con las que se intenta reemplazar la realidad.

En el mundo postfáctico o post verdadero (post-truth se llama en inglés, ) no es que primen los sentimientos sobre los hechos[8], es que se niega los hechos que no concuerdan con la conspiranoia pre-existente, desde la cual interpreto todo lo que ocurre, lo que no ocurre o lo que debería ocurrir, de acuerdo a mi lectura sesgada e ideológica. Para ello, me informo, o más bien, me desinformo a través de las llamadas fake news. Y lo hago de preferencia en medios que forman parte del mundo con el que estoy de acuerdo. Me fabrico mi propio hábitat mediático, tipo Truman show…

El hombre y la mujer postfácticos -a quienes la verdad no les interesa- son tan contradictorios que dicen defender, por ejemplo, la libertad de prensa, al mismo tiempo que se niegan a hablar con periodistas, como se quejaba la periodista alemana Nadine Lindner @ostwestkonflikt[9][10].

Estos representantes de la nueva era populista que se nos viene encima son bastante simplones, ya que interpretan todo desde la monocausalidad: habría una única causa de todos los males. Sintomática es su incapacidad de comprender fenónemos complejos. Da la casualidad que todos los fenónemos humanos son complejos y muy rara vez tienen una sola causa.

Sí, se dice que el populismo consiste en dar una solución fácil a fenómenos complejos. Esta nueva ideología populista y postfáctica es también sectaria, ya que si no están de acuerdo contigo, simplemente, te dejan hablando sola… O bien, te eliminan de su lista de amigos, para encontrarse sólo con quienes piensan (piensan…?) igual que ellos, con sus like-minded. A la vez, es totalizante, porque no admite que podamos estar de acuerdo en algunas cosas y en otras, no. Juegan al todo o nada: o estás totalmente de acuerdo con lo que ellos pregonan, o no tienes derecho a nada.

No aceptan nada que contradiga lo que ellos sostienen. Si alguien lo hace, esa persona está irremediablemente equivocada. No aceptan una opinión distinta y se “ofenden” y/o se hacen las víctimas o acusan a sus contradictores de “difamación”[11]. O sea que, si te atreves a contradecirlos, los “difamas”.

Es paradojal que estos grupúsculos se quejen tanto sobre las elites, sobre “los de arriba”, siendo generalmente, ellos mismos parte de la misma elite social, política o incluso económica. En el fondo, creo que hay un temor, un verdadero miedo a perder sus privilegios.

Pienso que es bueno invertir tiempo y esfuerzo en hablar, debatir, discutir con otras personas que tienen una opinión igual, diferente, parecida, adversa o diversa a la propia. Esto es propio de la verdadera amistad y es parte de la democracia. Por eso, Merkel dice que la democracia cuesta trabajo[12]. Tenemos que admitir que otra persona que piensa distinto, está en todo su derecho ha hacerlo. Hay que tratar de ponerse en su lugar, para saber, para entender por qué piensa, reacciona o actúa así. Esto es lo propio de la sociedad abierta. Como les conté hace algunos meses, aprendí en Chile a decir: yo pienso, yo opino y no aseverar simplemente “esto es así y no es de otra forma”[14]. Sin embargo, en estos ambientes postfácticos, de una competencia democrática de ideas, de la que habla el Pdte del Bundestag, Norbert Lammert, no hay nada[13].

Lo que hacen los populistas es precisamente lo contrario. No aceptan una opinión diferente a la que ellos consideran como la única verdadera. No sólo no dan cabida a otro parecer, sino que, llaman difamación u ofensa si expresas tu disenso. Y, en algunos casos (como en dos de los citados más arriba), te borran de su grupo de amigos, que equivale a eliminarte como interlocutor/a válido/a. Así, se van encerrando cada vez más dentro de un grupúsculo donde todos piensan igual que ellos y su propia opinión se va reforzando en un proceso de feedback, de retroalimentación interminable.

Es sintomático de un político populista no dar conferencias de prensa, no enfrentarse a las preguntas a lo mejor un poco difíciles de los periodistas que no son obsecuentes. Por ello, tal vez es que el presidente electo Trump no ha dado aún ninguna conferencia y se limite a expresar su opinión de madrugada y a través de Twitter[15].

Sólo les puedo decir que prefiero reírme con el monstruo de las galletas y encontrar muy divertido a Elon Musk, sabiendo que del humo de su cohete no emerge un personaje de Plaza Sésamo 🙂


[1] Supongo que Elon Musk lo hizo, porque en la primera foto, mdusa009 había comentado -igualmente en tono de broma- que “The left cloud looks like a nose and his mouth”. Y, sobre todo, porque lohman81 comenta: “This one looks more like Beaker!”. Musk subió ambas fotos el 18.11.2015.

Ayer, también en Instagram, pixersize publicó otra foto del mismo despegue, pero con otro monstruo. La pueden ver aquí De manera que el juego sigue 🙂

[2] El 2007, escribí un corto artículo recensión sobre un libro acerca del tema conspiranoia: Wolfgang Wippermann : el eje del mal 

Cuando leo viejos artículos míos, no puedo dejar de sorprenderme acerca de mi estilo de entonces. Prefiero como soy hoy 🙂

[3] Ver mi artículo-recensión sobre Los protocolos de los Sabios de Sión

[4] Ver mi artículo ¿Hay antisemitismo en Chile? Un tema de educación de mayo de 2012.

[5] Recomiendo escuchar el podcast con la entrevista que le hizo el por mí muy admirado Ricardo García Soto @astrovlog a Roderick Bowen @Bowennoticias Episodio 2: Carrera Espacial. ¿Llegó el hombre a la Luna? y la disputa actual por colonizar Marte También está en tu IPad en esta dirección de ITunes.

[6] Anis Amri era un terrorista suicida, que se había ofrecido al IS en calidad de tal. La policía halló su billetera en la cabina del camión, y en ella, estaba el escrito en que se toleraba su permanencia en Alemania ya que, como dije, no se lo podía expulsar de Alemania, ya que su país, Túnez no le daba pasaporte. En el fondo, Túnez no lo quería de vuelta: Anis Amri había sido juzgado en ausencia, por el robo de un camión e iría inmediatamente a la cárcel apenas regresara a su país.

[7] Ayer en la mañana (en DLF), entrevistaban a un survival o prepared alemán que decía que él hacía un curso de supervivencia (algunos hacen negocio con el miedo de los demás), ya que Merkel habría dicho que tendríamos que prepararnos para hacer frente a una posible catástrofe que se avecina. El hombre aludía a la causa de esta catástrofe: los refugiados.

El hecho verdadero es que no fue Merkel la que habló del nuevo plan para enfrentar una catástrofe que tiene y siempre ha tenido el gobierno federal, sino que el Ministerio del Interior dió a conocer ese nuevo plan en el que se nos recomendaba tener conservas y agua en la casa. Nadie nos llamó a construir bunkers, ni a juntar alimento, agua, ni menos que nada armas, ya que el monopolio de la fuerza corresponde al estado. Pero supongo que los hechos no importan…

[8] Esta semana, la historiadora Anne Applebaum @anneapplebaum dice en una excelente entrevista con el Tagesanzeiger de Suiza, refiriéndose a la elección de Trump en EEUU “Gefühle sind in jeder Wahl wichtig, in jedem Land. Was seltsam war bei dieser Wahl, war weniger, dass Fakten nicht zählten” (Los sentimientos son importantes en todo país. Lo extraño de esta elección es que los hechos no cuentan para nada). «Ähnlich wie in den 1930er-Jahren» Ist 2016 der Anfang vom Ende der Demokratie? Wie stoppt man Le Pen? US-Historikerin Anne Applebaum sagt, wie Schlimmes verhindert werden kann (Así como en los años de 1930. Es el 2016 el comienzo del fin de la democracia? Cómo se puede parar a Le Pen? La historiadora estadounidense Anne Applebaum dice cómo se puede evitar esto).

[9] Todas las direcciones que aparecen en este artículo son de Twitter.

[11] Una ex-amiga mía de la AfD se pasaba diciendo a todos los pocos que la contradecían o a ese partido populista que la difamaban a ella o que difamaban al partido. Con el paso del tiempo, ella también me borró de su lista de amig@s.

[12] “Die Demokratie ist anstrengend“, es la frase de Merkel.

[13] Ver columna de opinión de esta semana del democrata cristiano Norbert Lammert, presidente del Parlamento alemán en el FAZ Lammert über Identität Wer sind wir?

[15] A las conferencias de prensa de Putin me referí en mi artículo anterior La Nueva guerra fría En ellas, no se hacen preguntas “incómodas”.