La protesta originariamente social y el estado de excepción en Chile

Dedico este artículo a un joven de San Bernardo que perdió su vida -fue asesinado- por personas que saqueaban su almacén. Y que es cercano a la familia de una querida amiga.

La revista alemana Spiegel comentaba esta semana que nos sorprende lo que pasa actualmente en Chile, hasta ahora el mejor alumno o el primero de la clase en Hispanoamérica[1]. Me gustaría expresar algunas ideas acerca de cómo veo yo el problema de la protesta en Chile 2019.

Hay que considerar que “Chile posee la renta per cápita más elevada de América Latina​ y pertenece a la categoría de países de ingresos altos según el Banco Mundial”[2]. El problema chileno no es de falta de crecimiento, sino de distribución o más bien de redistribución de la riqueza. A mi modo de ver, un conflicto típico en países que van creciendo.

Estamos frente a una protesta social o inicialmente social. Este fue su detonante y nadie la veía venir tan pronto, al menos, no con esta intensidad y violencia. La desigualdad económica es en Chile un tema preocupante. Cada país con gran desigualdad es un país que camina al borde del abismo, esto, independientemente de otros indicadores socioeconómicos positivos.

De este problema chileno advierte la OECD desde hace años. Un país con gran desigualdad no sólo presenta estadísticas de criminalidad más altas, sino que también es caldo de cultivo de disturbios sociales.

Chile es un país cuya economía ha crecido muy rápidamente. Donde el éxito ha coronado muchas cabezas. Lo que es encomiable, meritorio y hay que celebrarlo. Sin embargo, esto ha llevado a aumentar la desigualdad, ya que algunos han visto coronados sus esfuerzos por el éxito y otros no.

Muchos han quedado en el camino: los ancianos, los poco calificados y quienes han tenido mala suerte o no han podido o no han sabido aprovechar las oportunidades. O tal vez han tenido otras prioridades muy legítimas y han escogido otras alternativas que no conducen necesariamente al éxito económico. Pienso que personas que cuidan a familiares enfermos, a mamás o papás que cuidan a sus hijos, en artistas, en científicos, en deportistas, en religiosos y religiosas…

El éxito no es sólo económico, hay muchas personas económicamente pobres; pero muy exitosas. Hace pocas semanas inauguraron en La Reina -mi comuna- una estatua homenaje a Violeta Parra, pienso en una persona exitosa como ella. Pienso en los científicos chilenos, algunos de ellos co-autores de descubrimientos tan trascendentales como la expansión acelerada del universo; pero de ninguna manera multimillonarios.

Pero desde el punto de vista únicamente económico, el problema no es que muchos hayan logrado el éxito material y que ganen mucho dinero. El problema es que muchos ganan muy poco. Y en la sociedad chilena -como en muchas otras- el éxito ha empezado a medirse únicamente por la cantidad de plata de que dispones. Para mí, eso es un espejismo.

También yo iría a protestar pacíficamente en contra de la desigualdad económica. Como muchas otras personas, soy partidaria de un estado social, lo que, de ninguna manera contradice la economía social de mercado, que no sólo es el sistema más eficiente, sino también el más justo. Pero la economía no es sólo economía de mercado, sino que es economía social de mercado[3].

Las acciones de protesta, las manifestaciones comenzaron siendo una protesta netamente social, que muy pronto se desbordó y se descontroló. La consecuencia fueron saqueos e incendios, robos, agresiones, heridos y hasta muertos. De pacífica, no le quedó nada, ni siquiera el nombre.

Fue un poco como lo que ocurrió en Francia con las chaquetas amarillas que empezaron reclamando por el alza del precio del diesel -en Chile, del alza los boletos del Metro- y acabaron en un movimiento en que se unieron extremistas de derecha y extremistas de izquierda, en una alianza insana y deletérea que se hace cada vez más común en el mundo occidental. Entre paréntesis, el elemento de emulación no se puede dejar de lado en Chile, donde amplios sectores de la población viven mirando en internet lo que pasa en el sur de Europa. La rabia y la indignación no son buenas consejeras, ni en Sudeuropa, ni en Chile.

El derecho a a manifestarse en forma pacífica es un derecho importantísimo e irrenunciable en una democracia liberal representativa. Como me comenta una amiga con respecto a las protestas: “el problema es que parten bien; pero luego llegan los encapuchados”[4].

El estado tiene que garantizar la seguridad de quienes participan en manifestaciones, las que siempre deben atenerse a la ley y respetar el orden público. Las manifestaciones violentas son -sin excepción- absolutamente inadmisibles y contrarias a derecho. El estado debe impedir y castigar la violencia en las manifestaciones y garantizar que éstas se realicen en paz. Esta es una exigencia irrenunciable del estado de derecho.Dedico este artículo a un joven de San Bernardo que perdió su vida -fue asesinado- por personas que saqueaban su almacén

Sin duda, protestas violentas, con “lanzapiedras”[5] y saqueos no sólo no ayudan en nada a la población, sino que la perjudican. Especialmente a la gente más pobre de la que dicen representar. La gente pobre, los ancianos quedan desprotegidos y al amparo de bandas de maleantes. No dudo que haya gente realmente solidaria y bien intencionada entre quienes protestan. Me gustaría que no se dejaran utilizar. Así no se ayuda efectivamente a los más pobres. Así no se supera la desigualdad. Más bien, parece que, con la violencia, la desigualdad aumentara.

Especialmente grave me parece el incendio del edificio de El Mercurio de Valparaíso, el diario más antiguo de habla hispana que aún existe, lo que es un orgullo para Chile. La libertad de prensa es uno de los valores más importantes y emblemáticos de toda sociedad libre y democrática. El hecho de que, precisamente un medio de comunicación antiguo, prestigioso y como tal, emblemático, haya sido incendiado por los manifestantes es gravísmo. Y nos dice mucho acerca del rumbo que ha tomado la protesta en Chile que de social, poco y nada le va quedando.

En este escenario, lo más sensato que puede hacer un gobierno es decretar el estado de excepción. En Santiago[6] y luego en otras ciudades. La Constitución política establece que, en caso de una grave alteración del orden público o de grave daño para la seguridad nacional, el presidente de la República podrá declarar el estado de emergencia, para las zonas afectadas. Zonas que empezaron con Santiago y se han extendido a otras ciudades. La emergencia se extiende por un periodo de tiempo, en principio de 15 días, prorrogable bajo ciertas condiciones.

De acuerdo al art. 42 de la Constitución, “declarado el estado de emergencia, las zonas respectivas quedarán bajo la dependencia inmediata del Jefe de la Defensa Nacional que designe el Presidente de la República. Este asumirá la dirección y supervigilancia de su jurisdicción con las atribuciones y deberes que la ley señale”. Esta es la razón por la cual, “los militares salieron a la calle”: para velar por el orden público.

Lo normal es que las fuerzas de orden, esto es, Carabineros, sean los garantes, los guardianes del orden público, que protejan a los ciudadanos, la paz en las ciudades, el resguardo de la convivencia pacífica. Pero, cuando la situación se descontrola -lo que no es lo normal, por eso el estado de excepción constitucional es, como lo dice su nombre, una excepción[7]– se recurre a las fuerzas armadas para que contribuyan a mantener el orden público, esencial para una convivencia pacífica y libre de violencia.

No es lo normal, es la excepción. La finalidad del estado de excepción -que siempre es temporal- es el retorno a la normalidad. Incluso, dentro de la excepción, el estado tiene el deber de respetar los derechos fundamentales, entre ellos el derecho a manifestarse. De esto son una buena muestra las manifestaciones realizadas en sectores acomodados de Santiago (como las de Vitacura y de Plaza Ñuñoa). Sus hashtags #noestamos en guerra y #elamoresmásfuerte son representativos de un público pacífico. O bien cuecazos en diferentes esquinas de ciudades chilenas, de día y con protección policial.

El estado de derecho tiene el deber de defenderse. Tiene que defenderse. La sociedad se defiende a través del derecho. El imperio de la ley prevalece sobre la violación masiva del orden jurídico. Evidentemente, las fuerzas armadas están igualmente sujetas a la ley durante sus patrullajes y sus actuaciones, en resguardo del orden público y quedan sujetas al eventual dictamen de los tribunales de justicia. Todo abuso de poder tiene que ser castigado. Asimismo, los delitos cometidos por encapuchados, saqueadores o ladrones, que se aprovechan de la situación, no pueden quedar impune.

Las fuerzas armadas no realizan normalmente labores de policía. Por eso, no es lo normal que salgan a la calle y es siempre algo arriesgado. Se puede decir que las fuerzas armadas “ayudan” a Carabineros en una situación excepcional. Esto existe en todos los ordenamientos jurídicos de los países civilizados e incluso, en algunos se habla de una “asistencia administrativa” de las fuerzas armadas en beneficio de las policiales. Aunque no es exactamente el caso en el derecho chileno.

Me parece que es una falsedad -y un gran sarcasmo- sostener que los saqueos se produjeron debido a la presencia de los militares en las calles. Asegurar que, si ciertos manifestantes ven a militares, automáticamente empiezan saquear negocios… no sé si es sarcasmo o simple estupidez.

Es precisamente al revés, si no hubiera habido saqueos, incendios y si no se hubiera cometido delitos graves contra la integridad de las personas, no habría sido necesario decretar el estado de excepción, con todas sus consecuencias. Durante el terremoto de 2010 también lo comprobamos: la presencia de militares impidió que los saqueadores continuaran con sus acciones en alguna ciudad del Sur. La violencia es la causa del estado de excepción y no su consecuencia.

El lenguaje de la democracia no es la violencia, menos los robos, saqueos y asesinatos. El lenguaje de la democracia es el argumento, es la palabra. La palabra es lo contrario a lanzar piedras o a incendiar diarios, autos, buses o el Metro de Santiago. El populismo de izquierda y de derecha, la descalificación del adversario político -que no es enemigo[8]-, el odio, la mentira, las fake news[9] carcome y finalmente destruye el sistema democrático de gobierno y lleva al totalitarismo. Muchos ejemplos nos da la historia del siglo 20.

Las personas más perjudicadas con los actos de violencia son precisamente aquellas que los manifestantes pretenden defender: los menos favorecidos, los más pobres, quienes quedan más desprotegidos frente a la violencia. Pienso en el joven que defendía su negocio en San Bernardo y que fue asesinado por saqueadores.


[1] Gewalt in Chile Es brennt im Musterland = Violencia en Chile. Arde en el país modelo.

[3] El llamado estado social no es de ninguna manera la caricatura del welfare state o estado benefactor que pintan algunos extremistas cuyas ideas proceden de alguna literata frustrada procedente originalmente de Rusia. Cuya ideología es frecuente en países hispanoparlantes.

[4] La prohibición del encapuchamiento es una norma generalizada en todas las democracias desarrolladas. Me pregunto si no existe en Chile o no se hace cumplir. O simplemente a los violentistas no les importa.

[5] Miren al hombre de la polera roja… le lanza una piedra o un ladrillo al radiopatrulla en medio de un taco, con eso pone en peligro no sólo a los carabineros sino también a los conductores de los otros vehículos: https://twitter.com/MartaSalazar/status/1186267761430978562/video/1

[7] Ver mis columnas “Soberano es quien decide sobre el estado de excepción” y Schmitt y el estado de excepción – Peligrosamente actual No se puede hacer de la excepción la normalidad, como hace Schmitt, considerado un “fanático del estado de excpeción”.

[8] … a diferencia de lo que plantea Carl Schmitt, lamentablenente muy popular entre la izquierda latinoamericana.

[9] Como aquella imagen que circulaba en las redes sociales que mostraba un supuesto screenshot de la televisión alemana que habría calificado al Presidente Piñera como un dictador (Dikator). Nada más falso, los medios alemanes han sido bastante ecuánimes para informar sobre la protesta en Chile.

El caso Collini y las represalias o diez italianos por un alemán

El Caso Collini[1] es tal vez la mejor película que ha producido Alemania en los últimos años. A mi modo de ver, debería ganar el siguiente Oscar a la mejor “película extranjera”[2]. La cinta ha suscitado una polémica entre mis amigos, conocidos y familiares en torno al tema de las ejecuciones masivas de civiles durante la II Guerra Mundia. En concreto, se trata de saber si las ejecuciones de civiles italianos durante la II Guerra por parte de alemanes y como medida de represalia, eran actos que estaban o no de acuerdo al derecho de la época.  

Muchos repiten una y otra vez que la ejecución de civiles, en regiones ocupadas por Alemania, como medida de castigo frente a los actos de partisanos, en que morían soldados o policías alemanes (o miembros de la SS, cuyo status jurídico no me queda claro) eran “represalias”. Represalias que, comformes con el derecho de la época y por tanto, irrelevantes para el derecho penal. En consecuencia, los alemanes que ordenaron la muerte de civiles como medida de expiación, no pueden ser castigados penalmente, ya que habrían actuado de acuerdo a las normas jurídicas entonces imperantes en derecho internacional.

El supuesto derecho de ese entonces, habría admitido las ejecuciones de civiles como medida de castigo o “represalia”. Los fusilamientos de adultos varones; mujeres y niños[3] quedaban excluídos y eran contrarias a derecho. Las supuestas “represalias” debían, eso sí, ser guiadas por el principio de la proporcionalidad, de manera que tenían que guardar relación o proporción con la “causa” por la que habían sido ordenadas. En consecuencia, se dice que la fórcula “diez italianos por un alemán” habría respetado la proporcionalidad. En otras palabras, la ejecución de diez civiles italianos por cada alemán asesinado por partisanos, habría sido ajustada a derecho.

Aún sin tener especiales conocimientos de derecho humanitario (el que rige durante una guerra), creo que es de sentido común considerar la ejecución de civiles del país enemigo, como algo contrario al derecho, al sentido común, a la justicia, a la razón y a la humanidad. Me parece que es de perogrullo que, bajo ninguna circunstancia se puede asesinar a la población civil como “venganza” por los connacionales caídos en manos de partisanos.

Durante décadas, las ejecuciones de civiles italianos, serbios, griegos y de otras nacionalidades, fueron disfrazadas como medidas de expiación o represalias permitidas[4] por el derecho internacional. En el caso de ciudadanos yugoslavos, la “proporción” no era diez a uno, sino cien o cincuenta a uno. En Yugoslavia, las represalias contra civiles se enfocaron especialmente hacia la población judía, de manera que las supuestas represalias se confunden con el Holocausto.

Es cierto que hubo ejecuciones por parte de tropas aliadas en el sur de Alemania; pero éstas permanecen como excepciones, no como práctica habitual. Contrariamente a lo que ocurría con los fusilamientos de civiles por parte de alemanes, que fueron verdaderas masacres o genocidios. Los aliados occidentales tal vez cometieron errores e incluso crímenes de guerra; pero no estaban guiados por una ideología racista y en sí inhumana como la nacional socialista.

En el Caso Collini, un jefe de batallón[5] de la SS (las fuerzas paramilitares del partido nacional socialista) ordenó ejecutar a diez civiles italianos por cada uno de los “soldados” alemanes muertos, en la explosión de una bomba colocada por partisanos en un local de fiesta muy concurrido por alemanes. Aplicó la mencionada regla “diez italianos por un alemán”, de manera que debían ser fucilados veinte civiles italianos, escogidos al azar.

Como ya mencioné, la única limitación consistía en que no fueran niños. En la película, el jefe de batallón pregunta a uno de los niños quién es su papá y ordena su ejecución obligando al niño a verla. Muchos años más tarde, ambos hombres se vuelven a encontrar. Esta es la trama de la película basada en un libro del abogado y escritor alemán Ferdinand von Schirach, nieto de Baldur von Schirach[6][7], quien fuera jefe de la Juventud nacional socialista[8].

Uno de los rumores que ha circulado durante décadas, es que los tribunales italianos habrían reconocido la supuesta regla matemática de acuerdo a la cual, sólo se podía ejecutar a diez italianos por cada alemán, como ajustada a derecho. Algunos han llegado a sostener que las condenas de militares o funcionarios alemanes tuvieron lugar sólo cuando la normal del 10 x 1 se pasó a llevar. Nada más absurdo. Las condenas tuvieron lugar por el asesinato de civiles, no por haber matado uno o dos civiles italianos “más de la cuenta”. Sostener algo así sólo puede causar repulsión.

Las represalias en el derecho internacional existen, por lo menos, desde la Edad Media. Son medidas más bien de tipo económico, patrimonial y afectan a los bienes del estado enemigo. Las medidas de represalia son actos normalmente contrarios al derecho; pero que deben ser adoptados cuando no hay otra manera de contrarrestar la injusticia que inflinge la contraparte[9]. Por ejemplo, la ocupación francesa de la rica cuenca alemana del río Ruhr en 1923, es considerada como represalia admitida por el derecho internacional. Las represalias tienen lugar entre estados, no afectan directamente a particulares. Menos que nada, los privan de la propia vida.

Pienso que la ejecución de los civiles italianos, griegos o yugoslavos como castigo durante la II Guerra Mundial fue lisa y llanamente un acto de venganza[10] y no una represalia. Wikipedia define las represalias como “todas las medidas coercitivas que un gobierno aplica contra otro estado, sus súbditos y sus bienes, a fin de obligarle a que reconozca el derecho a un litigio, o para conseguir una satisfacción o, en casos extremos, poner en práctica sus pretensiones”[11]. La ejecución de civiles no se ajusta ni siquiera remotamente a la definición.

Asimismo, como señalé, la proporcionalidad es una característica esencial a la represalia, que tiene que ser guiada por el principio de proporcionalidad y, en consecuencia, no puede ser ni extrema, ni excesiva. Sólo puedo constatar que el asesinato de la población del país ocupado no piede ser nunca proporcional a nada. Ni tampoco tiene por finalidad reestablecer el derecho. Ni es una medida económica.

A quienes sostienen que no existía norma escrita que prohibiera matar civiles como represalia por la muerte de soldados, les recuerdo que ya la Convención de Ginebra sobre el trato de los prisioneros de guerra de, 1929, prohibía expresa y textualmente adoptar represalia alguna contra los prisioneros de guerra. Lo que fue codificado luego de la horrible experiencia de la I Guerra Mundial. Yo preguntaría a los defensores de los nazis si a ellos no se les pasa por la mente que, si estaba prohibido adoptar medida alguna contra los soldados enemigos, prisioneros de guerra ¿no creen que más prohibidas aún estaba toda medida contra la población civil?

Es cierto que la protección de la población civil se hallaba establecida en forma rudimentaria en el Tratado de la Haya en sus versiones primero de 1899 y luego de 1907. No parecía necesario establecer la protección de los civiles de manera más estricta, ya que era impensable llegar a un grado de barbarie como al que llegaron las hordas alemanas durante la II Guerra.

La Convención de 1907 contiene un párrafo entero dedicado a regular la ocupación. Su normativa prohíbe el saqueo[12] y la imposición de cualquier multa o pena, en dinero o de otra clase, a la población civil, como sanción frente a las acciones de individuos de quienes la población no puede considerarse en conjunto responsable[13]. Es el caso de las acciones de los partisanos, de las que no se puede responsabilizar a todos los nacionalies del país ocupado. Pero claro, los nazis tenían la idea de la guerra total, una especie de confrontación totalitaria, que no excluía a los civiles.

Es evidente que en 1899 y en 1907, ni siquiera se mencionaba la eventual prohibición de ejecutar a civiles, ya que esta posibilidad no se consideraba en absoluto. En 1899 y en 1907, nadie se imaginaba a lo que llegaría el salvajismo nazi pocas décadas más tarde. Después de la Guerra, en 1949, se firmó, en Ginebra, un nuevo Tratado[14] cuyo objetivo fue que no quedara ninguna duda acerca de la necesidad de la protección incondicional de los civiles durante un conflicto armado.

En suma, aunque algunos sostienen erróneamente -y me atrevería a decir que hoy en día no pueden hacerlo de buena fe- que los fusilamientos de civiles por parte de soldados, policías o SS alemanes durante la II Guerra habrían estado ajustadas al derecho imperante en ese entonces, puedo decir con certeza que eso no fue así. No cabe la menor duda que el Derecho internacional lo prohibía ya en ese entonces, tanto como lo hace hoy. Las ejecuciones no fueron represalias, sino actos de venganza. De barbarie, de salvajismo y de inhumanidad y no tienen perdón.


[2] Aunque muchos alemanes de extrema dereha no lo quieran reconocer, ellos son extranjeros casi en todo el mundo.

[3] Menores de 14 años.

[4] “Sie wurden in der Regel als kriegsvölkerrechtlich angeblich zulässige „Repressalien“ oder „Sühnemaßnahmen“ kaschiert”, Sven Felix Kellerhoff: Geiselerschießungen – ein Freibrief für Morde (Aseinato de rehenes – una licencia para asesinar)

[5] Sturmbannführer

[6] Y bisnieto tanto del fotógrafo de Hitler, Heinrich Hoffmann como del político nazi Fritz Kiehn.

[7] Quienes vieron la serie “The man in the high castle”, recordarán que es uno de los posibles sucesores de Hitler en la cancillería del reino. Invito a leer mi columna El nuevo orden según Carl Schmitt

[8] Reichsjugendführer

[9] “Repressalien sind selbst völkerrechtswidrige Maßnahmen, die nur dann zulässig sind, wenn keine andere Möglichkeit mehr besteht, dem Unrecht eines anderen entgegenzutreten”, Represalie Wikipedia.

[10] Vergeltungsmassnahme, Retaliation.

[12] “Art. 47. El pillaje es formalmente prohibido”.

[13] “Art. 50. Ninguna pena colectiva, pecuniaria o de otra clase podrá imponerse a los habitantes por causa de hechos individuales de que no puedan ser considerados como solidariamente responsables”, Reglamento relativo a las leyes y costumbres de la guerra terrestre (H.IV.R) 18-10-1907 Tratado

[14] IV Convenio de Ginebra relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra.

La pedofilia en la Iglesia católica – Mi opinión

Esta semana, vi la película “El Club” (2015), de Pablo Larraín. En parte, me decidí a verla, porque se habla de ella en Alemania, sobre todo porque se la compara con la más conocida “Klerus” (2018), del polaco Wojciech Smarzowski.

En “El Club”, la música de Arvo Pärt suena aún más triste y melancólica. No, no es la intención del director Pablo Larraín, que sea una película triste, al menos no siempre. Al menos, eso creo. Pärt es uno de mis músicos contemporáneos favoritos; pero tengo que reconocer que los trozos escogidos para la cinta, en sintonía con el clima del pueblo o caleta de pescadores de La Boca es… es harto deprimente, como me comenta una amiga experta en cine.

El tema es igualmente deprimente. Pero que lo sea, no quiere decir que podamos o que debamos ignorarlo. Ignorar una realidad porque es deprimente es un “lujo sibarita” que no nos podemos permitir. Muy por el contrario, también -o sobre todo- los temas deprimentes tienen que ser objeto de nuestra atención. Más aún si es un tema tan doloroso pero sumamente importante como el abuso sexual de niños, cometido por quienes deberían haberlos protegido con más fuerza, con más dedicación, con más amor.

Con más amor y no con el abstruso egoísmo que busca el propio placer a costa de la vida, de la integridad y de la personalidad de menores de edad; niños, jóvenes, adolescentes. Esto es sibarismo máximo, Epicúreo manda saludos. Todo lo que la Iglesia católica -y el cristianismo en general- enseñó que no era bueno, que era muy malo; todo esto sale a relucir de su peor forma en el caso de abusos sexuales por parte de sacerdotes o, en general, de personeros de la Iglesia.

La personalidad de Sandokan (en “El Club”) es representativa de tantos niños y jóvenes, cuya vida ha sido destruida[1]. Víctimas de abusos, víctimas de pedofilia, Víctimas de inescrupulosos egómanos que sólo se centran en su placer, incluso a costa de la ruina de menores de edad, indefensos, ante el máximo poder de sacerdotes o profesores. Si creemos que las víctimas están antes que los victimarios, Sandokan debería ser el personaje más importante de la película.

Desde tiempos inmemoriales, la Iglesia ha protegido a los niños. Los padres les han confiado a sus hijos, a sus hijas y la Iglesia, como institución, los ha acogido y custodiado. La Iglesia ha enseñado a respetar la dignidad de los niños[2]. A respetarlos como seres humanos, frente, por ej., al derecho romano o a las costumbres medievales (costumbres tales como casar a los niños apenas nacían con otros niños que ellos ni conocían[3]).

Asimismo, los personeros de la Iglesia (sacerdotes, laicos, hombres y mujeres) que han abusado sexualmente de niños cometen pecados siempre graves -tradicionalmente, se llamaban “pecados mortales”, lo que nos da una idea de su gravedad-. Pecados, en contra por lo menos de dos de los diez mandamientos que Dios entregó a Moisés. Contra el sexto y también contra el noveno mandamiento. De manera que lo que hacen estas personas no es menor, sino algo gravísimo.

Pero no es solamente un pecado, sino que es también un delito. Esto es, una “acción u omisión voluntaria penada por la ley”, como se dice escuetamente el Código Penal chileno[4]. Sí, si una persona -sacerdote, profesor o profesora, entrenador o entrenadora, pastor o pastora- abusa sexualmente de un menor de edad, aparte de cometer un pecado grave, comete un delito. No estamos pues sólo ante un tema de moral, de ética o puramente religioso o espiritual como puede ser odiar al prójimo, mentir a los padres o comer una casata entera de helado de pura gula… No, estamos frente a algo que es inmensamente más grave. Y que causa más daño a la víctima. Estamos frente a un delito.

Y ante uno que tiene que ser denunciado ante la justicia estatal y ser perseguido por ella. La medida reciente del Vaticano en el sentido de que toda denuncia acerca de un acto de pedofilia debe ser comunicado a la justicia ordinaria del respectivo país es, sin duda correcta. Lo malo es que llega muy tarde. Después de décadas de silencio, de complicidad, de mal entendido esprit de corp, de cobardía. El callar, el ocultar los actos pedófilos de sacerdotes y otros, dentro de la Iglesia fue absolutamente injusto y causó muchísimo dolor y sufrimiento extremo. Encubrir a un delincuente hace cómplice al encubridor del delito y por tanto, lo convierte en delincuente.

Hace años pregunté a un sacerdote español[5] de quien yo tenía una buena impresión qué habría hecho él si hubiera de un sacerdote pedófilo. Me respondió que habría que enviarlo a otro lugar, para que cambiara de ciudad. Su respuesta me convenció aún más de que generaciones enteras de sacerdotes católicos, poco y nada han entendido. No saben que un hombre pedófilo no va a cambiar su tendencia de un día para otro sólo porque lo mandan a otra ciudad o a otro país. Por el contrario: va a llegar a un sitio nuevo donde encontrará nuevas víctimas, ya que nadie sabe de su tendencia pedófila. Es como a un pez que cambian de pecera luego de que se ha comido todo el alimento de la primera. Ahora va a ingerir todo el de la segunda pecera.

No, no es amor a la Iglesia callar sobre la pedofilia. Eso no es defender a la Iglesia. En realidad, eso es odiarla, detestarla y hacerle daño. No se trata de ir inmediatamente a “contarle a los periodistas”, como pregunta el padre Silva al Padre García en “El Club”. A lo que él responde que no lo hará porque él ama a la Iglesia y “no le quiere hacer daño”. Pienso que este es un craso error. Callando, ocultando lo ocurrido y encubriendo a los abusadores, es como más daño han hecho ellos a la Iglesia. De manera que, si alguien la quiere de verdad, va a tener que ponerse las pilas y oponerse a muchos hombres oscuros y denunciar los hechos. Y, sobre todo, ayudar a las víctimas y creerles. Sé por experiencia[6], que lo que más duele a las víctimas de pedofilia dentro de la Iglesia es que no les crean. Hay que darles credibilidad, por ahí se empieza.

Hay que confiar en el derecho del país en el que se vive y denunciar prontamente a la justicia ordinaria los delitos cometidos bajo el alero eclesiástico. Hago ver que no estamos frente a delitos cometidos por personas que trabajan para la Iglesia; pero que los han cometido en su vida privada. No se trata ni de un robo de dulces en el supermercado, ni de hacerse pasar por otra persona para entrar a la zona VIP de un aeropuerto. Se trata de delitos graves cometidos en su calidad de pastores o profesores, sacerdotes, etc. De delitos que ho hubiera podido cometer si no hubiera abusado de la supuesta “calidad moral” de su profesión u ocupación. Es gente que se aprovecha de la Iglesia para cometer sus fechorías. Y sus encubridores no son mejores. O como dijo alguien, sería mejor colgarse una piedra al cuello y tirarse a un río[7].

Sí, dada la confianza de que goza la Iglesia como protectora, educadora, custodia de niños, sus padres le confiaron a sus hijos. No fueron “confiados” a esas personas por ser el Padre Lazcano, ni el Padre Vidal, ni menos el Padre Gatica. No, los niños les fueron confiados por ser miembros, representantes de la Iglesia, sacerdotes, profesores, educadores. Porque -repito- la Iglesia, desde tiempos inmemoriales ha protegido a los niños bajo su alero. Con ello se ha ganado la confianza y ha adquirido competencia en el ámbito de la educación y el cuidado de los niños. Con su pedofilia, estas personas se han aprovechado de la confianza y la han pisoteado con los dos pies y con sus dos manos.

Es más, se cree que muchos de quienes abusaron de menores en la Iglesia, entraron a ella, precisamente porque sabían que ahí había niños y que esos niños estaban más o menos desprotegidos dentro de la institución, ya que todos pensábamos que la Iglesia los custodiaba y protegía amorosamente. Y que eso era protección suficiente. Craso error, como se ha visto. A veces, hay que ser como los zorros y no como las ovejas.

Entre paréntesis, si haces algo muy bueno, eso no te da licencia para hacer algo muy malo. En psicología, psiquiatría o neurociencia, esto se llama licencia moral o moral licensing. Consiste en pensar que he hecho tanto bien, que“tengo tanto a mi favor, tanto a mi haber, que ahora puedo desquitarme y hacer algo malo”. Es como las hojas de un balance: a un lado el haber, al otro el débito. Nadie me puede decir que los “sacerdotes pedófilos” no sabían que estaban haciendo algo muy pero muy malo.

Es cierto que muchas personas se convierten en entrenadores de deporte, porque saben que así tienen también acceso a niños. Esto cierto y creo que no tiene mucho sentido el debate acerca de dónde se cometen más abusos, si dentro o fuera de la Iglesia. Puede ser que la mayoría de los delitos de pedofilia se cometa en el ámbito familiar y no en la Iglesia. Al parecer, es esta una triste realidad. Pero no es esto lo que estamos analizando y no tiene sentido contraponer la familia o el club de natación a la Iglesia y sus colegios.

La pedofilia es, en la Iglesia aún más grave -si cabe hablar así- ya que los niños fueron entregados a la Iglesia por la protección especial que ésta ha dado a los menores a lo largo de los siglos, lo que significa que se ha “ganado” una especial confianza. Y también, porque es la misma Iglesia la que enseña sin pausa que los delitos del tipo abuso sexual son una ofensa super grande, un pecado muy pero muy grave. Quien no entienda esto y use el argumento de que “todos lo hacen” o que “en otra parte es peor” adolece de una horrible doble moral y de una gran insensibilidad y falta absoluta de empatía.

Entre paréntesis, muchos sectores católicos conservadores (incluyendo a muchos laicos y laicas) han sido tradicionalmente los primeros en criticar los pecados y también los delitos de tipo sexual. Ahora son ellos los primeros en taparse los ojos y los oídos cuando se da a conocer este tipo de delitos cometidos por sacerdotes. Si esto no es el máximo de los fariseísmos, no sé cómo llamarlo.

Flaco favor le hacen a la Iglesia quienes ocultan la pedofilia, tratan de descalificar a la víctima y con ello, justifican lo injustificable. Hace algunos años, una amiga mexicana, me mostró una caricatura en que Jesucristo bajaba de la cruz para perseguir a los curas pedófilos con un látigo (como hizo con los mercaderes del templo). La caricatura es lo más claro y verdadero que he visto sobre el tema.

En suma, creo que tenemos que dejar de lado la doble moral. Lo que está mal, está mal. Hay que llamarlo por su nombre y denunciarlo[8]. Denunciarlo a la Iglesia, al estado y darlo a conocer a la opinión pública. Aquí juegan un papel relevante los periodistas serios y responsables, aquellos que no buscan el sensacionalismo y no les da lo mismo el sufrimiento de las víctimas. No hay que olvidar que la premisa fundamental es: las víctimas son más importantes y no pueden esperar. Hay que concentrarse en ellas, en acogerlas, en creerles, en ayudarlas y en apoyarlas, para que se haga justicia.


[1] El artículo de Wikipedia sobre la película, ni siquiera menciona a Sandokan. Sólo en el elenco.

[3] Por eso se habla de “consumación del matrimonio”, porque ya estaban casados por sus padres y con el acto sexual, durante la adolescencia, sólo “consumaban” el matrimonio.

[6] Por mi contacto con víctimas con las que he tratado y he intentado ayudar.

[7] Cfr. Lucas 17,2. El Evangelio habla de lanzarse al mar; pero el cardenal Meisner hablaba del río Rhin. Y no lo dijo una sola vez.

El “ejército alemán” y los nazis…

Nuevamente se plantea en Chile el tema de si el “ejército alemán” era lo mismo que los nazis. Sí, así más o menos en esos términos algo infantiles. En primer lugar, el “ejército alemán” es un término equívoco, porque a lo largo de la historia, ha habido muchos “ejércitos alemanes”, de manera que tenemos que delimitar de qué hablamos.

Se trata de la Wehrmacht, contemporánea de los nazis o más bien, creación de los mismos. La Wehrmacht o el poder de defenderse[1] o de atacar, fue creada por el régimen nacional socialista en 1935. Ese año, el ex-cabo del Ejército de Baviera, el austriaco Adolfo Hitler había concentrado totalmente el poder político sus manos.; totalmente o totalitariamente que viene a ser más o menos lo mismo. La famosa ley habilitante de 1933[2] lo había hecho posible. La ley que creó la Wehrmacht fue dictada el 16 de marzo de 1935[3].

Antes de la Wehrmacht -entre 1921 y 1935- existió el Reichswehr, el ejército para la defensa del Reino de la República de Weimar. Estaba organizado de acuerdo a las disposiciones y a las limitaciones impuestas en el Tratado de Versalles. Violadas secretamente, en concomitancia con la Unión Soviética, entonces de reciente creación. A partir de 1923, el Reichswehr apoyó la formación del Ejército Rojo y de sus soldados. A la vez que los soviets proporcionaban al ejército alemán armas (incluso químicas), munición y adiestramiento para militares alemanes. Era un do ut des -doy para que des- entre alemanes y rusos.

Años más tarde, la misma Wehrmacht ocuparía Polonia conjuntamente con el Ejército Rojo. Paradas militares y encuentros de todo tipo tuvieron lugar entre los soldados de ambos ejércitos de tan dispar o más bien de tan similar ideología. Los nobles alemanes que encabezaban el “ejército alemán” no tenían ningún problema en confraternizar con sus aliados militares, los proletarios bolcheviques. Por si alguien adolece de incredulidad y no sabe leer alemán, hay abundantes videos históricos en youtube sobre esta alianza.

Cuando Hitler y Stalin rompieron su pacto[4] y cuando Alemania empezó a perder la guerra, la Werhmacht tuvo que retirarse de algunos territorios. Practicó entonces la estrategia de la “tierra quemada”, destruyendo todo lo que quedaba a su paso, sin respetar vidas humanas, ni ciudades, ni monumentos históricos, ni iglesias, ni castillos, ni nada.  

No, el “ejército alemán”, la Wehrmacht no es lo mismo que “los nazis”. Los nacional socialistas eran un partido único que encabezaba un régimen totalitario. La Wehrmacht -con sus tres ramas: tierra, mar y aire- era otra cosa. La Wehrmarcht era la fuerza armada al servicio del Partido Obrero Nacional Socialista y de su deletérea ideología.

Los militares de la Wehrmacht tenían que jurar obediencia absoluta y hasta la muerte al Führer. ¿Se imaginan no jurar lealtad al país, a la Patria, sino a una persona? ¿A un líder máximo? Obediencia de cadáver se denomina en alemán, porque -dicen- que es como la obediencia de una persona muerta, que no piensa por sí misma, sino que recibe órdenes y hace lo que le dicen. Autómatas que cumplían órdenes sin pensar y sin sentir, ese era el ideal de soldado de la Wehrmacht.

En clases de derecho penal militar, yo aprendí en Chile[5] que la obediencia militar es una obediencia reflexiva, en que el soldado piensa por sí mismo y puede representar órdenes. E incluso negarse a cumplirlas cuando éstas son un delito. La pseudo obediencia impuesta por los nazis a los soldados alemanes no era reflexiva, sino cadavérica.

No, la Wehrmacht no es lo mismo que los nazis; pero en la Wehrmacht había muchos nazis. Y otros que no lo eran. Algunos no eran nacional socialistas; pero apoyaban esa ideología. Otros pocos no estaban de acuerdo con ella. De estos últimos, algunos desertaron, a ellos los esperaba el pelotón de fusilamiento. O, como altenativa, las brigadas de castigo, compuestas de soldados cuya muerte era irrelevante, daba lo mismo que murieran o no, recibían misiones suicidas. Así trataba la Wehrmacht a sus miembros.

La Wehrmacht fue el brazo armado que los nazis usaron en su guerra de agresión. Invadió un sinnúmero de países y los sometió a un régimen de terror. Sí, la Wehrmacht fue la organización armada empleada para ocupar territorios, para explusar a sus habitantes o simplemente para matarlos sin piedad (judíos, gitanos) o para esclavizarlos, como ocurrió con los pueblos eslavos.

La Wehrmacht fue creada por los nacional socialistas y organizada por ellos, de acuerdo a sus intereses. Incluso de acuerdo a los intereses privados de algunos de sus miembros. Sin ir más lejos, el uniforme de la Wehrmacht fue confeccionado en la fábrica de un miembro del partido nazi, que se llenó los bolsillos de dinero vendiendo sus productos, primero a la SA, a la SS y a las Juventudes de Hitler y luego a la Wehrmacht[6]. Quienes creen que los nazis era “jóvenes idealistas” o algo por el estilo, se equivocan. Intereses económicos y el ánimo de ganar dinero usando influencias y métodos de corrupción marcan la economía de esa época y de los miembros del “movimiento”[7]. Unos se enriquecían mientras a los otros exigían grandes sacrificios.

La Wehrmacht cometió crímenes de guerra e infringió todas las normas de derecho humanitario que nos podamos imaginar[8]. Aparte de ello, demostró una crueldad inusitada frente a seres humanos. Consideraban que los “pueblos” estaban en una especie de competición por quién vence al otro[9]. Y la competición era a muerte… Todo el que no fuera de mi etnia (Volk) era considerado mi enemigo. La barbarie parecía haberse apoderado de Alemania, de Austria y de otros países de la zona. Quienes competían en estas olimpiadas de la muerte eran los soldados de la Wehrmacht.

Comprendo que a algunos chileno-alemanes esto les cueste aceptarlo. Sus abuelos, sus bisabuelos, sus papás fueron tal vez soldados alemanes (generalmente de grados bajos, pese a los fantasías megalómanas de algunos de ellos). Ellos o no hablaban de lo que habían vivido o idealizaban la guerra, la glorificaban, como si hubiera sido una guerra heroica y ellos, los héroes vencidos a la espera de la venganza. Y si los abuelos no glorificaron la guerra, lo hicieron sus hijos o lo hacen sus nietos o bisnietos.

Evidentemente, nadie puede pensar mal de sus antepasados a quienes quiere y hacia quienes siente un natural agradecimiento. El tema de la disyuntiva o de la dicotomía de los “hijos y nietos de la guerra” es hoy un importante tema para psicólogos y psiquiatras en Alemania. Esta dicotomía ha creado personalidades divididas, casi esquizofrénicas. Muchos de los soldados de la Wehrmacht eran jóvenes entonces y fueron simple carne de cañón para los nazis. Nada había de heroísmo, nada de patria, nada de ideales. Creo que aceptar esta realidad, ayudaría mucho…

 


[1] Del verbo sich wehren, esto es ofrecer resistencia, luchar, forcejear.

[4] Llamado Pacto Hitler-Stalin o Molotov-Ribbentrop, que era el nombre de los ministros de relaciones de ambos países.

[5] De acuerdo al Código de Justicia Militar, de 1944.

[6] La fábrica usó mano de obra esclava que la Wehrmacht ayudaba a traer desde el Este. De manera que esclavos confeccionaban el unforme de sus carceleros.

[7] Así llamaban los nazis al Partido: Bewegung.

[8] Los prisioneros de guerra de la Wehrmacht, sobre todo los del Este de Europa, no eran alimentados, ni atendidos y el objetivo era que murieran.

¿Cuál es la finalidad de la nueva ley sobre la historia del Holocausto en Polonia?

Reconocemos el proyecto de ley como una herramienta para la manipulación ideológica, la imposición de una política histórica oficial y un intento sin precedentes de intervenir en el debate público sobre la historia polaca en un estado democrático. La verdad histórica no se puede decretar de antemano, porque surge de una investigación confiable basada en el material de origen. La ley adoptada en esta forma es un instrumento que puede usarse para comparar la popularización y la discusión de los resultados de la investigación científica independiente, mostrando la compleja verdad sobre el Holocausto. Su difusión no puede estar sujeta a control y presión política. (Texto de la declaración del Centro de investigación sobre el Holocausto de los judíos, acerca la modificación de la Ley del Instituto de Memoria Nacional, en Polonia[1] [2]).

La directora del Centro de Investigación sobre el Holocausto en Polonia, del Instituto Internacional para la Investigación del Holocausto Yad Vashem, Havi Dreifuss afirma que, en países normales, la investigación histórica no tiene que ser aceptada o rechazada por el estado[3], como parece ser el caso de hoy en Polonia. La pregunta que nos hacemos es ¿ha dejado Polonia de ser un país normal?

Lo que pasó esta semana, me ha dado bastante qué pensar. Me refiero a la decisión de la justicia  irlandesa que rechazó la extradición de un ciudadano polaco (Artur Celmer, acusado de narcotráfico), debido a que “los recientes cambios legislativos en el sistema judicial polaco han sido tan inmensos (so immense) que el tribunal superior de Irlanda se ve obligado a concluir que el estado de derecho en Polonia ha sido sistemáticamente dañado (systematically damaged), socavando la confianza mutua (mutual trust) que se halla en la base del proceso de la orden de detención europea”[4], la vía por la cual Polonia solicitó la extradición. Duras palabras de la sonriente jueza irlandesa Aileen Donnelly.

Ahora corresponderá resolver al Tribunal europeo de Justicia (en Luxemburgo) a quien Irlanda envió el caso, en consulta. Es probable que los otros 50 casos de extradición solicitada por Polonia a Irlanda se suspendan. Más aún, Gary FitzGerald, director del Centro Irlandés para el Derecho Europeo en el Trinity College de Dublín, advierte que no sería sorprendente si otros países otros países de la Unión Europea decidieran no extraditar a Polonia en espera de la resolución del Tribunal europeo[5].

Laurent Pech, profesor de Derecho europeo en la Universidad de Middlesex se refiere al desmantelamiento de la independencia del poder judicial, independencia que es uno de los componentes clave del estado de derecho[6] . En primer año de derecho, aprendimos que la división de poderes y la consiguiente independencia de los tribunales de justicia es uno de los pilares básicos del estado de derecho. Del estado de derecho como lo conocemos en los países de tradición liberal democrática representativa, lo que ciertos países del Grupo de Visegrad, hoy rechazan y prefieren hablar de una cierta “democracia iliberal”. No sé por qué recuerdo a las “democracias populares” del socialismo real.

Cabe preguntarse ¿qué repercusiones puede tener esta circunstancia, este virtual secuestro de la justicia polaca[7], que se traduce en este daño tan inmenso a los tribunales polacos, si consideramos que son esos mismos tribunales los encargados de juzgar, de acuerdo a la mencionada ley que comentamos, la Ley del Instituto de Memoria Nacional, llamada en inglés, simplemente Holocaust Law.

No sin razón, la historiadora Havi Dreifuss quien, debido a sus investigaciones[8], viaja frecuentemente a Polonia, teme hacerlo ahora, bajo la vigencia de la nueva legislación, aunque ésta, supuestamente, exime a los académicos y a los artistas de responsabilidad penal. “Para mí, lo más problemático en esta ley es crear una atmósfera de miedo en Polonia al hablar de estos temas”[9].

Dreifuss elogia a sus colegas polacos, ahora más en peligro que ella y que todos quienes estamos fuera del alcance de los tribunales polacos polaca, salvo que también nos quieran extraditar. “Polonia tiene estudiosos maravillosos que realmente cambiaron nuestra comprensión de muchos aspectos del Holocausto. El hecho que ellos y sus estudiantes  -especialmente los estudiantes- no son parte de la exención, entonces tendrán que pensar dos veces antes de trabajar en estos temas, lo que es algo muy problemático”[10] [11].

El caso del diario argentino Página 12[12] es, no sé si llamarlo ridículo o grotesco, aunque creo que estos calificativos son muy suaves para describir la realidad[13] . Menos mal que la jurisdicción de los tribunales polacos no llega a Argentina, no va más allá de sus fronteras, ya que, de otra forma, estaríamos frente a un intento de establecer una “censura global”[14], con muchas víctimas inocentes. Me refiero a víctimas reales y no fictivas, del intento de acabar con la libertad de prensa e imponer una única verdad oficial.

El historiador polaco-norteamericano Jan Tomasz Gross[15] -expulsado de la Universidad de Varsovia en 1968, encarcelado durante varios meses y que debío abandonar el país debido a la campaña antisemita de ese año[16]– nos explica que su patria “choca actualmente con la Unión Europea, debido a la destrucción de la independencia judicial en Polonia (…) Y ahora la nueva ley ha desatado una disputa diplomática con Israel por la falsificación de la historia del Holocausto”.

Con Renan Berger, nos preguntamos ¿Cuál es el propósito de esta ley? ¿Cuál es el mensaje que el gobierno polaco trata de transmitir al mundo?[17] ¿Realmente se trata de “defender el honor polaco”?[18] ¿De quién? Con el mismo Berger, nos respondemos: en realidad, lo que verdaderamente están haciendo es “crear la reacción opuesta y sólo están llamando la atención sobre todas estas atrocidades”[19]. Sí, toda esta discusión nos lleva a investigar más sobre el tema y a no dejarnos amedrentar por amenazas en redes sociales. Parece que es verdad que de lo malo, siempre se puede sacar algo bueno. Esta ley más parece combatir el honor polaco que defenderlo. Honor que -por lo demás- nadie en el mundo ha ofendido, como quiere hacer creer el gobierno polaco.

¿Cuál es el verdadero objetivo de esta ley? Historiadores polacos explican que esta es “una herramienta para la manipulación ideológica, para la imposición de una política histórica oficial y es un intento sin precedentes de intervenir en el debate público sobre la historia polaca en un estado democrático”[20].

Por su parte, Dreifuss señala: “Muchos judíos en Polonia, agrega, fueron asesinados no en los campos de exterminio, sino en manos de los polacos. ‘Esto es algo que Polonia no quiere aceptar y aparentemente lo que esta nueva ley trata de encubrir’”[21]. Podemos decir que el encubrimiento es uno de los propósitos de la ley.

Siempre me ha llamado la atención la forma en que algunos polacos reaccionan cuando se ven enfrentados a las atrocidades o a la crueldad que otros polacos cometieron contra los judíos y contra otras minorías en Polonia durante la II Guerra o, en general, en el pasado. Las niegan. Para mí, dice mucho que, durante la II Guerra se denominaba szmalcownik, a polacos que denunciaban o entregaban judíos a los nazis o extorsionaban a quienes los protegían[22]. Si hasta la lengua polaca ha acuñado una palabra para designar esta acción, concluyo que sí existió y no fue una gran excepción como nos quieren hacer creer los apologetas de una Polonia inmaculada o “Cristo entre las naciones”, como se autodenominan en un arranque increíble de soberbia que los hace compararse con el Salvador.

Gross hace ver que la ley no pretende proteger la reputación de Polonia, sino que su “objetivo final es falsificar la historia[23]. Creo que tiene toda la razón. “Las autoridades polacas quieren amordazar cualquier debate sobre la complicidad de los polacos en la persecución de ciudadanos judíos, por lo que es ilegal discutir el asunto”[24]. Hay que considerar lo absurdo sostener la ilegalidad de un debate, de una investigación histórica, del estudio académico. “Las autoridades polacas quieren bloquear cualquier debate sobre la complicidad de los polacos en la persecución de ciudadanos judíos, por lo que es ilegal discutir el tema públicamente y contra los hechos”[25].

Por su parte, el periodista polaco Maciek Wisniewski (quién, entre otros medios, escribe para Le Monde Diplomatique), dice que lo que, “en realidad pretende es sanitizar la historia al gusto de los ultranacionalistas en el poder”[26]. Sanitizar, me explican consiste en “Dejar algo muy limpio, libre de microbios. Es un anglicismo, viene de sanitize, que significa limpieza o pureza extrema”[27]. Para mí, esta es, una forma de tergiversar la historia, para “quedar bien”, un poco lo que hacían muchos alemanes en la década de 1950. Los países del socialismo real, no tuvieron la posibilidad de discutir sobre la historia, ya que toda discusión que se escapara del marco de la intepretación única, oficial y estatal de la historia, estaba prohibida. En el fondo, el gobierno actual de Polonia, vuelve a lo mismo que el país vivió durante el comunismo.

Barbora Černušáková escribe en Time: “lo que está en juego no son los hechos ocurridos en torno a la Segunda Guerra Mundial, sino la libertad de expresión y la aplicación desmedida de la ley para reprimir las opiniones disidentes. Al ilegalizar todo pronunciamiento, declaración escrita o imagen que parezcan dañar ‘la reputación de la República de Polonia y la Nación polaca’ o que sugieran que hubo responsabilidad o complicidad polacas en los ‘crímenes nazis’, restringe aún más el derecho a la libertad de expresión y tendrá un efecto negativo más general”[28].

Y lo que es peor, Gross advierte que “se cierne un desastre mayor”, pues, con el pretexto de defender los derechos soberanos de Polonia, las autoridades aceptan los prejuicios xenófobos y antisemitas de algunos sectores de la población y, al mismo tiempo, exacerban tales sentimientos[29]. Esto se aprecia en las manisfestaciones públicas de lo que nosotros llamamos extrema derecha (aunque la izquierda europea es también profundamente antisemita) y en la quema de muñecos que representan a judíos-cliché, como vimos hace pocos meses en Polonia. “Los medios controlados por PiS han despertado aún más las emociones, al sugerir que fuerzas externas -en particular, los judíos- quieren evitar que Polonia diga la verdad sobre su propia historia”[30]. En las últimas semanas, incluso popularizaron el hashtag #StopJewishLies

Maciek Wisniewski escribe en Página 12, que la sola mención de la Masacre de Jedwabne, “impide seguir calificando el antisemitismo polaco –parte integral de la anatomía del nacionalismo local, étnico e inherentemente excluyente– como algo marginal o inofensivo. Contradice la visión dominante que sólo fuimos víctimas (del nazismo, del comunismo, de la historia en general)[31]”. Para algunos, Polonia no seria nada más que una víctima. Me pregunto cuántos crímenes se han cometido en la historia en virtud de la victimización.

“No es sorprendente que uno pueda ver el aumento del antisemitismo en las redes sociales, en la televisión y en la prensa que apoya al gobierno. Una sociedad movilizada en torno a una propaganda tan mentirosa se volverá cada vez más xenófoba, hasta que los polacos más abiertos de mente encuentren en su hogar un lugar inhóspito para vivir”[32], dice Gross y creo que habla por experiencia propia. ¿Le podrá extrañar a alguien si pronto empezáramos a recibir a los primeros asilados o refugiados polacos? Al igual que recibimos ya a los primeros turcos. El historiador de Princeton habla sobre la “fuerza destructiva de un gobierno dispuesto a aprovechar los peores instintos de una población para mantenerse en el poder”[33].

“Una Polonia monoétnica, podría ser el turno de la élite educada para emigrar, con un impacto incalculable en el capital social del país”[34]. Todos quienes pertenecemos a la generación Juan Pablo II y leímos “Cruzando el Umbral de la Esperanza”, sabemos que Polonia nunca fue ni mono-étnica, ni mono-religiosa, ni menos mono-cultural. Sobre Polonia, él nos explica: “A lo largo de los siglos de su milenaria historia, Polonia ha vivido la experiencia de ser un estado de muchas nacionalidades y de muchas confesiones cristianas, y no sólo cristianas. Tales tradiciones hicieron y hacen que un aspecto positivo de la mentalidad de los polacos sea la tolerancia y la apertura hacia la gente que piensa de modo distinto, que habla otras lenguas, que cree, reza o celebra los mismos misterios de la fe de modo diferente”[35]. ¡Qué diría Karol Wojtyla si supiera hoy de la ley sobre la historia del Holocausto!


[6] Cfr. Laurent Pech (@ProfPech), profesor de Derecho europeo en la Universidad de Middlesex. En Ireland refuses extradition over concern at Polish justice reforms

[7] Mi columna anterior: “Hoy, Polonia está secuestrada por oscuros fantasmas del pasado. Por un lado, el fantasma del antisemitismo ancestral, del antisemitismo de los pogromos centro-europeos. Y por otro, el fantasma de la época del socialismo real, con su intento de establecer una verdad histórica oficial y única, que no puede, que no debe ser contradecida, so pena de sufrir un castigo penal, algo tan propio de la tradición comunista. Estos dos fantasmas se expresan pues claramente en la llamada Ley sobre el Holocausto”, en Havi Dreifuss y otros historiadores sobre el Holocausto en Polonia 

[8] Desde noviembre de 2010 dirige el Centro de Investigación sobre el Holocausto en Polonia, del Instituto Internacional para la Investigación del Holocausto Yad Vashem, Havi Dreifuss y otros historiadores sobre el Holocausto en Polonia

[11] Sí, dentro de Polonia y entre los sectores con más cultura de la sociedad polaca, hay una gran resistencia a las medidas autoritarias del gobierno del PiS, dirigido tras bambalinas por Jarosław Kaczyński. Gross hace ver acertadamente que “Jaroslaw Kaczynski, líder del PiS. Su partido busca una mayoría constitucional en el parlamento que le permita establecer un régimen legalmente autoritario y asegurar su poder por un largo tiempo”.

[12] Ver, entre otros artículos sobre el tema: Por el buen nombre de Polonia y Revisionismo con fuerza de ley

[13] La declaración de una supuesta “liga de antidifamación de Polonia” es realmente de un cinismo que da vergüenza ajena. El “sueño del pibe” de algunos grupos conservadores siepre ha sido tener una liga antidifamación de ellos mismos, para contrarrestar la famosa Liga antidifamación judía.  

[15] Los innumerables usuarios polacos de Twitter denigran a Gross de la peor manera. Entre otras cosas, sostienen que no es historiador (tal vez porque tiene un doctorado en sociología en Yale), en circunstancias que es profesor de historia en la prestigiosa Universidad de Princeton y profesor invitado en las universidades de Harvard, Stanford, California en Berkeley, Columbia, Paris, Viena, Cracovia y Tel-Aviv.

[16] El mismo Gross nos explica que “La última vez que un gobierno polaco usó el antisemitismo en su propaganda oficial, hace 50 años, cuando el Partido Comunista estaba en el poder, la limpieza étnica resultante llevó a miles de sobrevivientes del Holocausto y sus hijos a emigrar de Polonia”. Poland’s death camp law is designed to falsify history

[18] Todo por el honor de Polonia nota 3 que cita Ustawa chroniąca dobre imię Polski uchwalona o La ley que protege el buen nombre de Polonia pasó.

[25] Poland’s death camp law is designed to falsify history (La ley del campo de exterminio de Polonia está diseñada para falsificar la historia)

[27] Agradezco a @federicoalves su tweet explicándome el significado de esta palabra..

[35] Juan Pablo II, “Cruzando en Umbra de la esperanza”, capítulo 22 “A la búsqueda de la unidad perdida” (Una mejor traducción habría sido: En busca de la unidad perdida).

Todo por el honor de Polonia…

A fines de febrero, publiqué el texto de la controvertida ley polaca denominada oficialmente “Enmienda a la Ley del Instituto de Memoria Nacional”, que no hace sino reformar y reforzar una ley antigua. Concretamente, traduje el artículo 55a.número1[1]. Creo que es importante ir a las fuentes -sicut cervus desiderat ad fontes[2]– e informarse directamente lo que el texto legal polaco realmente dice. En este caso, la realidad supera a la más viva de las imaginaciones.

Al anunciar el paso de la ley por el Parlamento, el Ministerio de Justicia explica: “Hoy, el Sejm (26 de enero de 2018) aprobó una ley, preparada por el Ministerio de Justicia, que protege el buen nombre de Polonia”[3]. De manera que el objetivo de la ley es defender el honor polaco. Me pregunto ¿de qué o de quién? Un poco más tarde, el 15 de febrero, el Presidente polaco Andrzej Duda firmó la ley y la envió al Tribunal Constitucional, para que revisara su constitucionalidad[4], puesto que el texto ha sido muy debatido en la misma Polonia, donde encontró gran resistencia. Sí, no crean que todos los ciudadanos polacos están de acuerdo con las estridentes medidas del gobierno del PiS[5]. No, en Polonia aún existe oposición.

En el mensaje que acompaña el texto legal -los considerandos, podríamos llamarlo- el ejecutivo habla de la necesidad de tener “herramientas legales efectivas que permitan oponer resistencia frente a la falsificación de la historia de Polonia y proteger la reputación de la República de Polonia y de la nación polaca”[6]. Estamos pues frente a una especie de historia oficial que no admite contradicción. El antiguo comunismo manda saludos desde el pasado….

Y prosigue “No podemos limitarnos solo a protestas verbales. El gobierno polaco tiene que comunicar a Polonia y al mundo que, tomaremos cada insulto en serio, y también toda difamamación del buen nombre de Polonia”[7]. Más adelante, señala que un “pilar muy importante” de la ley es “la protección del buen nombre de la República de Polonia y la Nación Polaca”[8].

Advierte que, “En el caso de entidades que infrinjan la reputación de la República de Polonia y de la nación polaca en el extranjero, se aplicarán los instrumentos de asistencia jurídica en materia civil y penal en los que Polonia es parte”[9]. El fin de semana vimos estos instrumentos en acción con la querella en contra de la revista argentina Página12[10]. Me temo que no será el último medio en ser demandado… Verdaderamente una especie de intento de ejercer una suerte de censura global[11].

Como se ve, se habla en forma ininterrumpida del honor, de la honra, de la reputación, del buen nombre, de la imagen de Polonia… Y de los polacos o más bien, de algunos polacos. Es como volver a la Edad Media o, en el mejor de los casos, al comienzo de la Edad Moderna, donde la honra -por ejemplo, en la literatura- era uno de los tópicos más importantes. Lo único que falta ahora es que propongan “mesar las barbas” o que volvamos a usar cinturones de castidad. Sólo puedo decir, una vez más, que “grandes crímenes se han cometido y se siguen cometiendo en nombre de esa antigua mentalidad de la defensa del honor…”[12].

Pero ¿frente a quién quieren defender la honra? Porque yo no veo, que, en ninguna parte del mundo, se quiere ofender, denigrar, abajar el honor, el buen nombre de Polonia. Muy por el contrario, Polonia y los polacos son uno de los países -hasta ahora- más queridos y admirados en el mundo. Por la lucha contra el comunismo, por el sindicato Solidaridad, por Lech Walesa (detestado por los actuales gobernantes), por Juan Pablo II o por las razones que sean… Sin embargo, me temo que, desde febrero del 2018, pocos podrán mirar a Polonia, con los mismos ojos. Las cosas han cambiado y no es culpa nuestra, sino responsabilidad, o más bien, irresponsabilidad absoluta del gobierno de Polonia… y de su ejército de trolls.

“Los cambios adoptados por el Sejm tienen como objetivo contrarrestar la carga injustificada y errónea de Polonia y los polacos con la responsabilidad de los crímenes cometidos durante la Segunda Guerra Mundial por el Tercer Reich alemán”[13], prosigue el gobierno encabezado por el partido “Derecho y Justicia” o PiS, que poco y nada respeta el estado de derecho en su propio país. Y parece estar empeñado en abandonar raudamente los altos standards democráticos que exige la Unión Europea a sus estados miembros. De abandonar el estado de derecho democrático representativo y liberal que tanto costó lograr al pueblo polaco en su lucha contra el totalitarismo propio del socialismo real. Parece que quisieran convertirse en un “sistema iliberal” siguiendo el ejemplo de Orbán[14], el aliado de Putin. Como dice un amigo, hay una sola ex-potencia que se beneficia de la división de Europa que el gobierno de Polonia propicia tan activamente… (con este teatro o más bien, con este lamentable circo polaco).

En mi artículo de mediados de febrero, traduje las palabras del periodista israelí Ronen Bergman, quien -en el marco de la Conferencia de Seguridad de München- preguntó al premier polaco acerca de la finalidad de la ley Holocausto: “¿Cuál es el propósito? ¿Cuál es el mensaje que están tratando de transmitir al mundo? Están creando la reacción opuesta y solo estás atrayendo más atención sobre estas atrocidades”[15].

Creo que Bergman no se equivoca. Gente que nunca se había metido mucho en el tema conoce hoy nombres como Kielce o Jedwabne -donde tuvieron lugar sendos pogromos ejecutados por polacos- y no nos cabe duda que, antes y después de la guerra, existió un gran antisemitismo en Polonia. Hoy conocemos el antisemitismo de 1968, que provocó un éxodo hacia Israel y otros países. No, no todos los polacos fueron como Irena Sendler o Karol Wojtyla.

Asimismo, inspirados precisamente en el debate en torno a la ley, hemos visto películas polacas sobre el tema, como Ida o Pokłosie que, de otra forma, probablemente, no habríamos visto. Y son películas polacas en que trata el tema del antisemitismo polaco, no son parte de una “campaña mundial contra el honor de Polonia”. Ni tampoco son una conspiración judía para ganar dinero, como me dijo una usuaria polaca de Twitter en estos últimos días. Sinceramente, estoy verdaderamente choqueada de la reacción destemplada de demasiados polacos que pululan en redes sociales y que no admiten ni si quiera cuestionar si no habrá habido algo de cierto en las investigaciones históricas acerca del antisemitismo en su país.

Hay gente que ha escrito sobre el tema y que no lo habría hecho, si no fuera por esta ley, como el rabino Menachem Levine -de familia polaca- quien sostiene que los campos de exterminio fueron instalados por los alemanes en Polonia, dado que temían una menor resistencia de parte de la población polaca debido a su ancestral antisemitismo[16]. (Entre paréntesis: los campos de concentración trabajo o exterminio fueron establecidos por los alemanes emborrachados de la ideología demoniaca del nacional socialismo y no por los polacos, nadie nunca sostendría que el Holocausto fue obra polaca, como asegura el gobierno de Polonia que creemos en el mundo, lo que es absolutamente falso. Pero claro, se trata de inventar mentiras para “defender el honor” de Polonia, que en realidad, nadie insulta u ofende. Hay que crear un enemigo externo, es el llamado síndrome de Galtieri).

Si esto fue o no así, es algo que tendrán que dilucidar los historiadores; pero no sobre la base de especulaciones o de sentimientos o impulsados por una pasada de moda “defensa del honor”, sino fundados en investigaciones concretas realizadas en archivos, después de revisar documentos y de leer y escuchar testimonios. Los verdaderos historiadores se dedican a estudiar, a visitar archivos, leerlos y fotocopiarlos para citarlos en sus investigaciones y no a lanzar elucubraciones mejor o peor escritas en que defiendan “el honor” de su propio país, sólo porque es su país, al tiempo que atacan a todos los demás y/o se auto-victimizan.

A propósito de buenos historiadores, toda esta tonta polémica inciada por el gobierno polaco y por sus huestes de trolls en las redes sociales, sólo ha servido para que yo encargue y lea cuanto antes los libros de Jan T. Gross, historiador y sociólogo de la Universidad de Princeton, otrora hijo predilecto de Polonia y hoy denostado por el nuevo gobierno (lamentablemente apoyado por cerca del 50% del electorado polaco, especialmente por la población rural), que se atrevió a examinar el fenómeno del antisemitismo polaco y a escribir libros sobre el tema.

Si el gobierno del PiS quería “defender la honra, el honor, la reputación, el buen nombre” de Polonia, sólo les puedo decir que ha logrado exactamente lo contrario. Dejo para otra columna los problemas que Polonia tiene ahora con Ucrania debido a esta ley, ya que sus primeros artículos se refieren a la historia de masacres aparentemente recíprocas entre polacos y ucranianos ocurridas en el pasado…

En suma, Polonia está dividida internamente entre partidarios del gobierno y de quienes no lo son (la clase más culta no lo es). En ese escenario, la creación de un enemigo externo le viene muy bien al partido PiS, en el poder. A su vez, el gobierno se “peleó” con la Unión Europea, y ahora también con Ucrania, con Israel, con la comunidad judía en el mundo, con los liberal-conservadores en el mundo, con los demócratas en el mundo, con los Estados Unidos. E incluso con Argentina por el tema de Página 12. Lo único que falta es que aislados como están -y tal como ocurrió con Orbán en Hungría- Putin les tienda la mano y ellos la tomen… Como dice el amigo que cité más arriba: hay una sola ex-potencia que se beneficia con la división de Europa, en que el gobierno de Polonia parece tan empeñado.


[1] Mi columna La Ley Holocausto, Ronen Bergman y la fría respuesta de Morawiecki El texto:

“Quien pública y contrariamente a los hechos asigne responsabilidad a la nación polaca o al estado polaco o corresponsabilidad por los crímenes nazis cometidos por el Tercer Reich (descritos) en el artículo 6 de la Carta del Tribunal Militar Internacional adjunta al Acuerdo Internacional sobre el tema enjuiciamiento y castigo de los principales criminales de guerra del Eje Europeo, firmado en Londres el 8 de agosto de 1945 (Revista de leyes de 1947, artículo 367), o por otros delitos que constituyen crímenes contra la paz, la humanidad o crímenes de guerra, o de otra manera reducir groseramente la responsabilidad de los autores reales estos crímenes, están sujetos a una multa o encarcelamiento de hasta tres años. La sentencia será hecha pública”.

[2] Como los siervos anhelan las fuentes (de agua), Salmo 42.

[3] Ustawa chroniąca dobre imię Polski uchwalona o La ley que protege el buen nombre de Polonia pasó.

[5] Me refiero al partido de gobierno llamado en polaco Prawo i Sprawiedliwość, esto es, Derecho y Justicia, abreviado PiS.

[6] MS: ustawa chroniąca dobre imię Polski uchwalona (komunikat) = Centro que actúa protegiendo el buen nombre de Polonia. Noticia de la Agencia de Prensa Polaca (en polaco: Polska Agencja Prasowa, abreviada PAP), que es la agencia noticiosa estatal del gobierno de Polonia.

[7] MS: ustawa chroniąca dobre imię Polski uchwalona (komunikat) = Centro que actúa protegiendo el buen nombre de Polonia. Noticia de la Agencia de Prensa Polaca (en polaco: Polska Agencja Prasowa, abreviada PAP), que es la agencia noticiosa estatal del gobierno de Polonia.

[8] MS: ustawa chroniąca dobre imię Polski uchwalona (komunikat) = Centro que actúa protegiendo el buen nombre de Polonia. Noticia de la Agencia de Prensa Polaca (en polaco: Polska Agencja Prasowa, abreviada PAP), que es la agencia noticiosa estatal del gobierno de Polonia.

[9] MS: ustawa chroniąca dobre imię Polski uchwalona (komunikat) = Centro que actúa protegiendo el buen nombre de Polonia. Noticia de la Agencia de Prensa Polaca (en polaco: Polska Agencja Prasowa, abreviada PAP), que es la agencia noticiosa estatal del gobierno de Polonia.

[13] Ustawa chroniąca dobre imię Polski uchwalona o La ley que protege el buen nombre de Polonia pasó.

[15] Traducción mía del texto en Polish PM: There were also Jewish perpetrators of the Holocaust“What is the purpose? What is the message that you are trying to convey the world? You are creating the opposite reaction and just attracting more attention to these atrocities”. El video ha sido publicado abundantemente en youtube y otros medios.

Algo huele mal en Sajonia

Ayer, Martin Modschiedler de la CDU de Sachsen, jefe de la Comisión de Justicia del Landtag, al ser consultado por el suicidio del terrorista sirio Jaber Albakr, respondió -en un tono agresivo- que él amaba a su país, a Sajonia[1] . Me pregunto ¿qué tiene que ver? Si realmente amas a tu país, si cometes la siutiquería de decirlo en público, entonces, tendrías que colaborar por mejorarlo, en vez de ocultar sus errores y de sostener que todo está bien, cuando en realidad, está muy mal[2]. Ningún país puede surgir y mejorar si no reconoce lo que hay que mejorar.

Para que los lectores no-alemanes sepan de qué estoy hablando, les cuento la historia de Jaber al-Bbakr[3]. Un refugiado sirio que llegó a Alemania en febrero del 2015, esto es, antes de la gran oleada de septiembre de 2015. O sea, no le podemos echar la culpa a Merkel… Los refugiados sirios huyen de la guerra y de los bombardeos de Assad, de sus armas químicas y de los aviones rusos.

Su calidad de refugiado fue reconocida por las autoridades alemanas que le dieron autorización para permanecer en Alemania durante tres años. Después de que le concedieron el permiso de estadía, Jaber hizo al menos un viaje a Turquía y -probablemente- otro viaje a Siria. Si lo acogemos como refugiado porque en Siria lo persiguen, es bien raro que justo viaje a Siria.  Y raro es también que en Sajonia, nadie se dé cuenta.

El joven refugiado vivía en la ciudad de Chemnitz (nombre tradicional de la ex-Ciudad de Carlos Marx o Karl-Marx-Stadt). Localidad de Sajonia, en la ex-Alemania oriental, que no se distingue precisamente como un ejemplo de sociedad abierta, sino más bien donde pululan los grupos de extrema derecha xenófobos.

Algún servicio secreto estadounidense (ya sabemos que hay varios) avisó a las autoridades alemanas: Dschaber estaba en contacto con alguien del Islamic State. La policía de Chemnitz envió un comando a detener al joven radicalizado. El comando elaboró un plan: le tenderían una trampa. Le pusieron un cebo para que saliera de su departamento y cuando saliera, lo atraparían. El problema es que جابر البكر‎ se dió cuenta de que lo observaban y no cayó en la trampa, sino que salió arrancando. Se le escapó al super comando policíal sajón[4]. Después de conocer lo ocurrido -porque en un país democrático, no se puede ocultar a la opinión pública los errores de las fuerzas de seguridad- todos movimos la cabeza y nos preguntamos cómo es posible que a un comando de la policía alemana se le escape un joven de 22 años. En el fondo, por no tener un plan B.

En el departamento del joven sirio, fueron encontrados explosivos en abundancia. Se presume que pretendía hacer volar una estación central de trenes o bien un aeropuerto. Después de huir de la policía, el joven sirio andaba suelto, con todo el peligro inmenso que ello significa. Sajonia puso en peligro la seguridad de toda Alemana”[5]. La policía publicó su foto en todas partes. Y la comunidad siria tradujo en seguida los avisos de “Se busca” y los publicó también en todas partes (on line, claro). La policía no atinó a traducir los avisos al árabe, sino hasta mucho después, como se queja Kipping.

A todo esto, Ǧābir había abandonado Chemnitz, en dirección a Leipzig, lo que significa tener que bajarse en por lo menos una estación entre Chemnitz y Leipzig. Si es que no lo llevó alguien en auto. Después, llegar a la estación de Leipzig, siempre llena de gente y de policías. Un camino muy largo, en que nadie lo vió. En otras palabras, viajó en varios trenes y pasó por varias estaciones; pero nadie, ni alemanes -que piensan que todos los extranjeros se ven iguales- ni policías, lo reconocieron; pese a que su cara estaba en todas parte. Para qué hablar de las cámaras de seguridad de la que están llenas las estaciones…

El fugitivo habia enviado un mensaje a una página de sirios en Alemania, pidiendo alojamiento por una noche. Escribió que le habían dado un trabajo en Leipzig. El “sueño del pibe” de los refugiados sirios es tener un trabajo. Un grupo de sirios que vió el mensaje, le dijo que podía alojar con ellos. Fueron a buscar al compatriota a la estación central y lo llevaron a un departamento, donde comieron arroz con cordero. Luego, lo invitaron a otro departamento, porque ese era muy pequeño. La famosa hospitalidad oriental.

A todo esto, los sirios se dieron cuenta que su huésped se veía como el terrorista. Le tomaron una foto y la publicaron en una página de sirios -parece que en Facebook-, donde preguntaron si podía ser el terrorista buscado por la policía. Muchos sirios dieron su opinión y llegaron a la conclusión que sebía ser él.

Al-Bakr quería que le cortaran el pelo, uno de los sirios dijo que él había sido peluquero. Probablemente aprovecharon esa oportunidad para atarlo de pies y de manos entre tres sirios. Llamaron a la policía; pero los sajones no les entendían. Por mi experiencia hay sirios que hablan muy bien inglés y otros no tan bien, pero todos hablan inglés… No sé si los policías de Sachsen hablen ese idioma.

Entonces, aguno(s) de los sirio(s) acudió(eron) personalmente a un cuartel policial, para mostrar a los funcionarios la foto de su celular. Tener un teléfono móvil es una de las cosas que más se critica a los refugiados; esa noche quedó demostrada su utilidad. Entonces, alguno de los policías se dió cuenta de lo que los sirios querían decir. Rápidamente organizaron otro comando; aunque esta vez no habría sido necesario, ya que dos o otros sirios se habían quedado con su prisionero en el departamento y se lo entregaron a la policía “en bandeja”, atado de pies y de manos. Si no hubiera sido por los tres sirios, una bomba de tiempo terrorista pulularía aún por las calles de Europa.

Javir fue conducido a la cárcel… Donde nadie hablaba árabe. Así que él captaba poco y nada. La jueza investigadora advirtió que el joven estaba en peligro de suicidarse; pero más tarde, lo entrevistó una psicóloga -quién sabe en qué idiona o habrán obtenido un traductor- y determinó que había sólo “un poco” de peligro de suicidio. Lo que no deja se ser sorprendente, ya que él planeaba hacerse volar por los aires, o sea, suicidarse.

Se nombró un abogado que lo debería defender: Alexander Hübner[6]. Su “defensor obligado” u obligatorio, ya que en un estado de derecho, hasta el peor de los terroristas tiene derecho a una defensa y el estado tiene el deber de garantizarla. Hübner dice que cuando llegó a verlo, tenía los ojos vendados y estaba muy mal. Pero tranquilo. Que no comía ni tomaba nada, estaba en huelga de hambre[7].

El abogado defensor habló con la administración del lugar de detención y les advirtió que Javir estaba en peligro de suicidio, que había roto la lámpara y un enchufe, buscando modos de suicidarse, y no quería ni beber ni comer. La policía vió, en esta “manipulación” de las fuentes de electricidad de la celda, sólo como un acto de vandalismo. Lo que no deja de ser negativamente sorprendente. La administración penal no vigilaba a Dchabir permanentemente, como creía su abogado; sino primero cada 15 minutos y después, cada media hora. Me imagino que para suicidarse, se necesita menos de 15 ó de 30 minutos.

La noche del miércoles al jueves, un amigo me avisó a medianoche del suicidio de Al-Bakr. Lo primero que pensé fue en su familia, en su mamá, papá, hermanos, en sus amigos, que probablemente no tienen idea de la eventual radicalización. Luego pensé en Oury Jalloh quien murió en una prisión alemana, donde estaba detenido, en Dessau, Sachsen-Anhalt, el 2005. Y nadie sabe todavía cómo pudo haberse suicidado él solo… Katja Kipping cuenta que al menos dos diputados de la democracia cristiana escribieron tweets en que sostenían que no era muy malo que al-Bakr se hubiera colgado, si total, igual se iba a matar en un atentado suicida[8].

Al-Bakr se ahorcó con su camiseta, atándose a los barrotes de su celda. Fue descubierto por una aprendiz que pasaba casualmente y que llamó al médico, quien no lo pudo revivir, sólo comprobar su deceso. Que un joven de 22 añosos se quite la vida es siempre una noticia demasiado mala. Da lo mismo qué planes terroristas había recibido del IS, siempre se puede rectificar. Lo vemos en distintos casos de guerrilleros del IS arrepentidos. Asimismo, hay que considerar que al-Bakr podría haber dado importante información a la policía y a las autoridades en general sobre sus contactos con el IS y sobre eventuales cómplices.

A la mañana siguiente, nos despertaron las declaraciones de los políticos alemanes de todas las tendencias. El tono era “otra vez Sajonia…” Konstantin von Notz (verde) habló de un fiasco[9]. Rico Gebhardt del Partido de Izquierda dice que estamos frente a un fracaso del estado de Sajonia[10]. El demócrata cristiano Bosbach, en una entrevista en Deutschlandfunk[11] sido sumamente comentada, vaticinó que todo sería como siempre: las autoridades de Sajonia dirán que ellos lo hicieron todo bien, que no cometieron ningún error; pero todo terminó en un drama. Yo me pregunto cómo puede terminar mal algo que se hizo absolutamente bien. La conferencia de prensa de ayer a mediados de la mañana, le dió la razón a Bosbach.

Entre tanto, musulmanes fundamentalistas y el IS amenazaron de muerte a los sirios que lograron reducir al terrorista. Pero, según información de ayer en Bild, la policía de Sachsen no les da ninguna protección. En suma, hay algo que no anda bien en Sajonia… o, como diría Hamlet, “Something is rotten in the state of Saxony”[12]. Sí, algo parece podrido en el estado de Sajonia, algo huele mal. O, como dice el político liberal, abogado y ex ministro federal del Interior, Gerhart Rudolf Baum, “Algo no está bien en Sajonia”[13].


[1] “Ich liebe mein Bundesland trotzdem”, Sachsen und der Fall al-Bakr “Der Justizminister trägt die Verantwortung” El CDU Modschiedler dice que en otros lugares de Alemania también se cometen errores… sorry, pero parece que en Sachsen más que en otros.

Tal vez la peor parte de la entrevista es aquella en que la periodista Christine Heuer le pregunta si el ministro de Justicia (su correligionario de la democracia cristiana, Sebastian Gemkow), tiene que renunciar y Modschiedler responde sarcásticamente: “eso no va a revivir al senor al-Bakr. (Original alemán: “Heuer: Einen Rücktritt des Justizministers schließen Sie zu diesem Zeitpunkt noch nicht aus? Modschiedler: Das macht den Herrn al-Bakr übrigens auch nicht wieder lebendig”).

[2] Mutatis mutandi, sus palabras me recuerdan lo que pasaba en la época en que se conocieron los abusos sexuales dentro de la Iglesia católica, en que supuestos defensores de la misma, negaban lo ocurrido. Con ello, hicieron un daño ingente a la Iglesia.

[3] También Dschaber al-Bakr o Ǧābir al-Bakr o bien Dschabir al-Bakr, dependiendo de la transcripción de جابر البكر

[4] De acuerdo a la Constitución alemana, llamada Ley fundamental, las funciones policiales son de comptencia de los países federales (Länder), salvo el caso de la policía federal o Bundespolizei. Esto, en virtud del Art. 30 de la constitución, que dice: Artículo 30 “[Competencia de los Länder] El ejercicio de las competencias estatales y el cumplimiento de las funciones estatales competen a los Länder siempre que la presente Ley Fundamental no disponga o admita una disposición en contrario”.

[5] Ver entrevista a Katja Kipping, del Partido de Izquierda: “Die sächsische Regierung hat richtig Mist gebaut”: “die sächsische Landesregierung hat hier richtig, richtig Mist gebaut und wirklich ist eine richtige Gefahr für die Sicherheit in diesem gesamten Land”. El gobierno de Sajonia cometió un error muy muy grande y con ello pone en peligro la seguridad de todo el país.

[6] De la oficina Israel und Hübner 

[7] Todo esto lo cuenta en entrevista en DLF, donde se le oía muy removido, muy triste…Terrorverdächtiger begeht Selbstmord in JVA Al-Bakrs Anwalt: “Ich bin einigermaßen fassungslos”

[8] Ver Der Fall al-Bakr “Die sächsische Regierung hat richtig Mist gebaut”: “Es gibt mindestens zwei CDU-Abgeordnete, die in Tweets zum Ausdruck gebracht haben, dass sie das gar nicht so schlimm finden, dass es jetzt zu einer Selbsttötung gekommen ist, weil es wäre ja ein Selbstmordattentäter gewesen. Das, finde ich, offenbart ein schreckliches rechtsstaatliches Verständnis und ist außerdem vollkommen blind gegenüber dem Erfordernis, man hätte diese Person gebraucht, um in der Ermittlung und in der Prävention voranzukommen”.

[11] Tod des Terrorverdächtigen al-Bakr “Wir verlieren auch eine wichtige Informationsquelle” (Muerte del sospechoso. Perdemos una importante fuente de información).

“Como será en este caso, no lo sabemos en este momento; pero me temo que será como siempre. En la conferencia de las 11, explicarán que ellos hicieron todo bien, que nadie cometió un error. Sólo el resultado de todo es un drama”. (Original alemán: “Wie es in diesem konkreten Fall war, wissen wir beide im Moment nicht, aber ich fürchte, es wird uns auch um elf Uhr in der Pressekonferenz wiederum erklärt werden, eigentlich ist alles richtig gemacht worden, niemand hat einen Fehler gemacht, nur das Ergebnis ist ein Drama”).

[12] “Something is rotten in the state of Denmark.” Traducción: “Algo está podrido en el estado de Dinamarca”. Gracias a Wikiquote

[13] “Irgendetwas stimmt da nicht in Sachsen”

Baum dice que a sus parientes en Dresden, con motivo de la última celebración de la unidad alemana a la que me referí en mi columa anterior, Alemania oscura, en Dresden, la policía no los dejó pasar a la plaza a saludar a los políticos y permitió sólo que pasara la chusma extremista que los injurió.

Hacer justicia por la propia mano, en Chile de hoy

En estas semanas, hemos asistido, en Chile, a una discusión muy poco sana. Todo empezó cuando tres delincuentes (aparentemente fueron tres) robaron, de la puerta de una casa, un auto. Al parecer, su conductor se había bajado a cerrar el portón y lo había dejado solo. Nada de malo en ello. Debería ser normal poder dejar tu vehículo de transporte unos minutos frente a tu casa sin que nadie se lo robe.

El papá y el hijo de esa familia (trabajadores, se levantan temprano para ir a trabajar) salieron, en otro auto de la familia, tras los ladrones. (O tras el ladrón, esto es algo que tendrán que aclarar ante un tribunal). Les dieron alcance, les quitaron el auto y salieron persiguiento -a pie- a uno de los delincuentes. Probablemente, al que corría más lento. Le dieron alcance, le pegaron, tiraron al suelo y… Aquí hay dos versiones: probablemente: le pegaron con un fierro o palo en el suelo y lo mataron. Sin querer, claro… No querían matarlo, no era su intención principal. Pero, al parecer, no les importó golpearlo de tal forma que el ladrón murió. Lo mataron por robar un auto.

La otra versión -es la que cuentan el padre y el hijo- es que el delincuente se cayó a una zanja y se golpeó la cabeza. Según las investigaciones periciales, es la versión menos probable. Pero, mientras no haya un veredicto final, no se puede saber si esto es verdad o no. Aunque las pruebas hablan en su contra; pero no se puede descartar.

La jueza descartó de plano el alegato de su abogado en el sentido de que se trataba de un caso de legítima defensa. Es evidente que no es legítima defensa, ya que no se dan las condiciones mínimas para ello. En realidad, se trata de un intento de hacer justicia por su propia mano, de castigar al malhechor que robó el auto.

Una amiga y colega mía comenta acertadamente, en Facebook[1]: “No se trata de delincuentes comunes. Se trata de gente como usted, como yo, que en un arrebato de ira insuperable consideraron que el robo violento de su vehículo merecía la adopción de drásticas medidas”. Sí, tal vez eso sea lo que nos tiene tan agobiados y tratando de justificar lo injustificable: se trata de GCU o gente como una/o que cometió un homicidio.

Se cree que se trataría de un homicidio simple, esto es, “el homicidio que se comete sin ninguna de las calificantes: premeditación, alevosía, ensañamiento, veneno, premio o promesa remuneratoria”. Su castigo es presidio mayor en su grado medio, esto es, entre diez años y un día a quince años de presidio[2]. Lo que no es menor. Pero veremos, tengo dudas sobre el tipo de homicidio.

Mi amiga y colega nuevamente reflexiona. “Ya liberados del incendio emocional, que iracundo, los llevó a matar, veo en sus rostros la consecuencia de su acción, se puede leer en ellos ese despertar tras el horror…”. Sí, lamentablemente, así es. Cuántas veces nos gustaría tener un reloj de esos que hacen retroceder el tiempo, para reaccionar de otra forma ante acontecimientos que luego lamentamos. Una especie de time-turner o giratiempo, como el de Hermine Granger.

Recuerdo que hace bastantes años (31 me dice mi primo), un ladrón le robó la bicicleta a mi primo. Mi tío -su papá- salió en su auto, persiguió al ladrón y le quitó la bicicleta. A mi tío no se le ocurrió matar al ladron de la bicicleta, obvio… Ni pegarle siquiera. A nadie en su sano juicio se le habría ocurrido castigar él mismo al delincuente. Pese a que le había quitado por la fuerza la bicicleta a un un niño pequeño. Mi tío, menos aún le habría pegado con tanta fuerza hasta llegar a darle muerte. ¿Por qué hoy ocurre esto?

Hace años fui a Chile y me di cuenta que la sociedad había cambiado mucho… Un auto, en Las Condes, con una mujer de esas con pinta de pertenecer al sector llamado ABC1, tenía una calcomanía en inglés pegada en el vidrio que decía: “si tocas mi auto, te rompo la cara”. ¡Y en inglés! ¿De dónde lo habrá traído? Tal vez de la estadía de su marido en una buena universidad norteamericana, donde puede haber hecho un master en economía? Hoy vivimos las consecuencias de esta mentalidad.

Hacer justicia por la propia mano es absolutamente contrario al estado de derecho. Todos esos memes, esos comentarios, las opiniones que vemos y leemos en las redes sociales y que llaman precisamente a castigar directamente al presunto delincuente, sin recurrir a la justicia, que sería desastrosa e injusta ha contribuido a este intento de conculcación del imperio de la ley. Esto, ya que los tribunales no harían bien su trabajo. Las campañas de desprestigio de la justicia han llegado, en Chile, a niveles intolerables.

Al respecto, mi amiga y colega habla acertadamente de “esa manga de hombres y mujeres que usan redes sociales y medios de comunicación para expresar, a diario, las arengas de su propia violencia. Su personal frustración y disgusto. Son los que han ido germinando en la mente de los ciudadanos que no hay justicia. Que es mejor recurrir a la fuerza propia. Que todos los infractores de ley merecen secarse en la cárcel, cualquiera sea el caso en que se vieron involucrados o su edad”.

Es cierto… La preminencia del estado de derecho, del rule of law es uno de los logros más grandes de la sociedad occidental. Es una de las características propias de la sociedad occidental. Hacer justicia por su propia mano, recurrir al lynchamiento del criminal real o presunto es volver a la época de las cavernas.

Karl Popper escribe en su magistral obra acerca de la “Sociedad abierta” (uno de los libros más importantes del siglo 20) que la prevención, que el impedir, que evitar que se cometan delitos dentro de la sociedad nacional -del estado nacional- es un gran logro que anteriormente se consideraba una utopía. Lo que, evidentemente, no quiere decir que no se siga cometiendo delitos; pero que éstos sean perseguidos y castigados ya no es una utopía técnico-social, sino una realidad en las sociedades occidentales[3]. ¡Gracias a Dios!

No contribuye al imperio del derecho, ni menos a la prevención y castigo del delito, que ciudadanos comunes y corrientes, que han sido víctima de un delito, intenten castigar ellos mismos al real o presunto delincuente. No, en un estado de derecho, el mismo estado tiene el monopolio de la fuerza y es el único que puede castigar. No con cualquier pena, sino con aquella que está fijada en la ley penal que -por otra parte- es anterior al delito. Por aquello de nulla poena sine lege, principio fundamental del derecho desde la época de los romanos[4], desarrollada, como hoy la conocemos, durante la Ilustración.

Muchas veces se alaba a Chile por ser el país más occidental[5], esto es, con el estado de derecho más desarrolado de Latinoamérica, donde impera la ley y no la arbitrariedad, ni la supuesta justicia por la propia mano. Al conocer hechos como este, y más aún, al ver la reacción de aprobación de gente con aparentemente más cultura, me pregunto hacia dónde marca Chile… Hacia adelante o hacia atrás.


[1] Copio frases de su texto, con su autorización; pero sin mencionar su nombre.

[2] Sobre la figura del homicidio en Chile, se puede ver la voz homicidio en la página de la Biblioteca del Congreso.

[3] Karl Popper, Die offene Gesellschaft und ihre Feinde, tomo I, página 219.

[4] Cfr. Digesto, Ulpiano, 15, 16, 131; Paulus 15, 16, 244, etc. También Cícero. Etc.

[5] Ver opinión del historiador alemán, especialista en el tema Occidente, Heinrich August Winkler, en el video de la conferencia que tuvo lugar en Berlín, el 2015. A partir del minuto 21.

La noche de año nuevo en Colonia y las feministas alemanas

A partir de la horrible Noche de Año nuevo en que hordas de extranjeros borrachos habrían manoseado (incluso se habla de una “violación técnica”) a mujeres alemanas (de nacionalidad alemana, algunas eran de ascendencia extranjera, lo que, en realidad, no importa), parece que hasta los sectores más conservadores se han vuelto feministas. Sí, todos quieren defender a nuestras mujeres frente a los refugiados, que serían todos sexistas.

La semana pasada, mucha gente hacía ver que los mismos grupos que votaron en contra de la ley que castiga la violación en el matrimonio, quienes insinúan o dicen abiertamente que es la mujer la culpable de que la violen (o la acosen) ya que ella “provoca” a los hombres (esto incluso dió origen a un hashtag en Twitter), todoe ellos, ahora se han vuelto feministas y defienden a la mujer.

Por otra parte, acusan a las feministas -entre quienes me cuento- de haberse quedado calladas y de no haber dicho nada sobre el tema, porque los delincuentes habrían sido extranjeros. Sí, es cierto, el feminismo ha defendido tradicionalmente a la mujer y a los extranjeros. Y por eso, me parece que no ha reaccionado de la misma forma en que han reaccionado los sectores más conservadores y la extrema derecha (en su insanta alianza) quienes nunca han sido defensores de la mujer; pero que hoy pretendern convertirse en sus grandes defensores, sólo de la mujer alemana, claro…

Acusan, además, a la prensa de no haber dado antes la información de lo ocurrido en Colonia la noche de ano nuevo. La noticia salió aproximadamente el martes (o el lunes en la noche), no el domingo. ¿Por qué? Acusan a la policía y al gobierno de la ciudad de Colonia y de NRW de haber tapado la información para proteger a los extranjeros.

Extranjeros -refugiados- que serían, de por sí, un montón de violadores que no respetan a la mujer. Esto sería intrínseco a su cultura, inferior y musulmana. Es lo que llamamos el femonacionalismo, esto es, la utilización o aprovechamiento del feminismo -de la defensa feminista de la mujer- con fines nacionalistas, xenófobos o racistas.

Ya… Ahí tenemos la causa de todo: los hombres son norafricanos y por tanto musulmanes. Por eso, ni respetan a la mujer occidental, ni nuestra cultura de emancipación. Dicen los extremistas de derecha y los ultra-conservadores, sus nuevos amigos y aliados.

Vamos por parte… El que la noticia haya llegado a la prensa tan tarde, se debe, a mi modo de ver, en segundo lugar, a que la policía de Colonia emitió, la noche del domingo, un comunicado de prensa, en que dijo que la noche había sido tranquila y pacífica y que todos se habían divertido mucho. Lo que es una falsedad, ya que, la misma policía, había dicho que habían tenido que evacuar la plataforma frente a la catedral de Colonia, ya que algunos de los participantes, en vez de lanzar fuegos artificiales al cielo, se los lanzaban entre ellos. Quienes conozcan Rhenania, podrán entender cómo pasó esto.

Y, en primer lugar, porque ese fin de semana, la prensa y la opinión pública, estuvimos concentrados en la noticia, según la cual y de acuerdo a información de un servicio secreto extranjero, terroristas islámicos habrían planeado un atentado en la estación central de München. Y esa noticia y su cobertura, desplazó a todas las demás.

Vi en directo y completa la conferencia de prensa que dió la alcaldesa de Colonia, el jefe de la policía y otro personero más. Dijeron abiertamente que, según informes de testigos, las hordas masculinas formadas en torno a la estación central se veían como norafricanos o árabes. En ningún momento, esto nadie lo ocultó.

Express (diario amarillista de Colonia) entrevistó a un policía que les pasó un informe propio en que decía que los participantes en los grupos de hombres jóvenes y borrachos serían refugiados que se habrían burlado de la policía rompiendo el papel que les dan las autoridades, para explicar que su asilo está en proceso.

Un colega abogado que estuvo esa noche en Colonia, nos contó que el problema era que habían demasiados borrachos y que los borrachos estaban demasiado borrachos. Explica -y tiene razón- que los musulmanes -si es que eran musulmanes- no están acostumbrados a tomar alcohol.

En el código ético de los periodistas y en instrucciones de la policía alemana “para proteger a los inocentes”, se dice que no se debe informar sin razón de la nacionalidad de delincuentes, sobre todo cuando ellos pertenecen a minorías o grupos discriminados. De manera que tampoco me habría parecido adecuado que hubieran dicho: “se trata de refugiados sirios”. Además, en el momento de la conferencia de prensa no había certeza acerca de quienes acosaron a las mujeres. En realidad, aún no se sabe a ciencia cierta. Tener apariencia de árabe es una descripción un poco vaga.

Lo que sí nos quedó claro a quienes vivimos live la conferencia de prensa es que los grupos de extranjeros estaban allí, que eran alrededor de mil. Lo que dijeron las autoridades es que no se sabía si esos grupos habían sido quienes habían acosado a las mujeres o había sido otra gente. Probablemente, pienso yo, muchos de los acosadores -tal vez no todos- fueron los lamentablemente tan comunes ladrones de la estación central de Colonia, que trataron así de distraer a las mujeres para robarles el celular o la billetera[1]. En las estaciones de trenes de Rhenania, tenemos un grave problema en este sentido. También en la de Bonn, me consta.

Y aquí llegamos a otro tema: el del acosos sexual. El acoso sexual no es delito en Alemania. Esto es algo que lamentamos las feministas; pero que los grupos ultraconservadores y los extremistas de derecha nunca han lamentado.

El acoso sexual no es delito en casi ningún país del mundo… En casi ninguno, con la elogiable cuasi-excepción de Perú que publicó una ley administrativa contra el acoso el año pasado[2]. En Perú, el acoso sexual tampoco es un delito; pero al menos, es una falta, castigada con una sanción, que va de amonestación a la multa. Quién lo hubiera creído: Perú a la cabeza de la defensa de la dignidad de la mujer. ¡Bien!

La abogado penalista, feminista y experta en el tema y que asesora al Ministerio de Justicia (en manos socialdemócratas y antes, liberales) en la modificación de la ley de delitos sexuales, Christina Clemm, habla sobre esto en Die Zeit. La entrevista tiene un título muy significativo:Sind wir über Nacht zu einer feministischen Nation geworden? = ¿Nos hemos convertido en un país feminista de la noche a la manana? Dice Clemm:

“Para explicarlo con un ejemplo: una mujer que se encuentra dentro de una multitud, y que es tocada de pronto en senos, en el trasero entre las piernas e incluso debajo de la ropa, en la vagina no está ante una situación penada por la ley”.

Y prosigue: “Si no hay violencia, ni amenaza y la mujer no se halla en una situación de indefensión. La mujer es rodeada por un grupo de personas. Ella dice que no es divertido y llora; pero los  acosadores se ríen y continúan realizando con sus acciones sexuales. Si los acosadores no aplican violencia adicional. si no sujetan o golpean a la mujer, si no le dicen que la van a matar o le van a pegar, si ella, teóricamente puede irse y si ella -por ej., porque está asustada- no se defiende, esto, en Alemania no es penado por la ley. Estamos ante un vacío legal”.[3]

Concluye: “Después de todo lo que, hasta ahora, sabemos (…)  me parece poco probable que las graves agresiones sexuales, sean delitos en el derecho penal vigente en Alemania. En la ley penal, sólo son castigadas las acciones contra la voluntad de otra persona, cuando han sido realizadas con violencia, amenaza de violencia actual contra la vida o la integridad física o perpetrado mediante el aprovechamiento de una situación de vulnerabilidad o contra personas incapaces de ofrecer resistencia.[4] Si alguna mujer presenta un hematoma, tal vez sea más fácil probar un delito.

Ya es hora de reformar la legislación relativa a los delitos sexuales en el derecho penal. Hasta ahora, la última reforma propuesta (tímida) ha sido bloqueada en la Cancillería alemana; en otras palabras: en la oficina de la misma Merkel. No por Merkel misma -espero- sino por su partido: la conservadora democracia cristiana. Parece que ahora, después de los lamentables hechos de Colonia, han dejado de bloquear el proyecto. Es lamentable que haya tenido que haber un masivo acoso sexual para que ello suceda.

Los extremistas de derecha van más allá y sostienen que las mismas mujeres alemanas han sido las culpables de su indefensión, ya que -en su lógica infantil- son ellas las mujeres emancipadas las que no quieren ser defendidas y no permiten al hombre que se desarrolle como un potente defensor, según un ideal masculino francamente arcaico. Esto, que suena tan ridículo, es algo que ellos afirman realmente, no se me ocurre a mí[5].

Mucha gente dice que “machismo hay en todas partes” y que, por tanto, no se puede culpar a los extranjeros de él. Es cierto, como dice Sabine Hark, el sexismo se expresa de forma diferente en Marruecos y en Finlandia[6]. Y en Alemania, de otra, diría yo. Pero sigue siendo machismo. El caso de los Pickup-Artist que ha llegado con fuerza a Alemania es uno de los peores ejemplos que nos podamos imaginar[7].

El fin de semana, escuchaba a una feminista que sostenía que decir que violencia sexualizada hay en todas partes, es tanto como decir que no se deje suelto al ladrón, porque robos siempre han existido y seguirán existiendo[8]. Sí y no. Pienso que el machismo, el sexismo y el acoso sexual -una de las más claras expresiones del sexismo y del machismo- sí hay que combatirlo, en todas partes y frente a todos, frente a finlandeses, marrocanos y a alemanes[9].

Lo que no podemos es hacer como si el machismo, el sexismo, el acoso sexual fuesen sólo un problema es países árabes, musulmanes o un tema de los extranjeros en general (los sudeuropeos tienen esa mala fama). Hacerlo equivale a ver el mundo desde nuestra propia imagen de él. Cuando llegaron los guest workers italianos, en la década del 60, igualmente, se decía que ellos violarían a las mujeres alemanas por su distinta manera de entender la familia, la sexualidad, las relaciones hombre-mujer, etc. Hoy el enemigo ya no es “el italiano”, sino “el refugiado”.

Menos aún, podemos aprovecharnos de lo que ha pasado e instrumentalizar a la mujer -que conservadores han tenido descuidada desde siempre- y usarla para justificar el racismo y la xenofobia. Esto es femonacionalismo. Justo los mismos que proponen que la mujer permanezca en la casa, cuidando a sus niños y a su marido y no saque la cabeza fuera de la cocina, ni estudie una profesión[10], los que están en contra de los jardines infantiles. Los mismos partidarios de una sociedad patriarcal parecen haberse vuelto feministas de la noche a la mañana.

En una charla que Jutta Burggraf sostuvo en mi casa y que yo luego traduje al castellano, la teóloga alemana dice[11]: “No necesitamos pensar en las mujeres cubiertas por un velo, como en Arabia Saudita, ni al pueblo africano de los Lyélas, que consideran a las mujeres como la parte más importante de la herencia (…) no necesitamos ir tan lejos. Basta mirar a Europa. ¿Se respeta a la mujer en la sociedad, en las familias?” Jutta responde: “También hoy día se la considera, en innumerables avisos publicitarios, en el cine, en revistas del corazón y en conversaciones de sobremesa, como un ser no muy capaz intelectualmente, como un elemento de decoración y de exhibición, como mero objeto de deseo masculino”. Duras palabras, pero verdaderas. Me pregunto cuánta gente que otrora admiraba a Jutta sería capaz de pronunciar estas frases hoy. Me temo que muy poca o nadie.

“¿No ocurre con cierta frecuencia que un hijo, sólo porque es varón, después de un suculento almuerzo dominical, se siente frente al televisor junto a su padre, mientras las hijas ‘desaparecen’, junto con su madre en dirección a la cocina? ¿O que una joven madre, que trabaja fuera de la casa, se las tenga que arreglar sola con las labores domésticas y más encima sea enjuiciada, pues no se preocuparía lo suficiente de su marido -que trabaja a tiempo parcial- y de sus hijos y que además sea criticada por no tener la casa limpia? ¡Cuántas mujeres casadas, que carecen de ingresos propios deben mendigar de sus maridos un poco de dinero[12] y no tienen acceso a la cuenta bancaria, ni participación en las decisiones pecuniarias de la propia familia! Concedo que estas cuestiones pueden ser superficiales; sin embargo, demuestran cuánta -o cuán poca- comprensión y cariño reciben las mujeres, a menudo, en una situación difícil.” No me digan que no reconocen la realidad alemana…

Evidentemente, no se trata de realizar una competencia por determinar quién es menos feminista y más patriarcal. Probablemente, en Europa occidental sí estamos, en general, más adelantados que en los países árabes. Sí, yo creo que el progreso y me atrevo a hablar así. Basta ver que aquí hay homosexuales… Ups! En esto, tanto musulmanes extremos como ultraconservadores europeos están unidos en contra de los homosexuales. Pero seamos un poco más consecuentes. No es correcto usar a la mujer para combatir a los extranjeros y desprestigiar a los refugiados. Estamos contra el machismo; pero también estamos contra el racismo y la xenofobia.

La escritora alemana Regina Schleheck cuenta que ella estuvo esa noche en la estación central de Colonia. Su artículo (primero apareció en Facebook como una nota en su perfil, donde lo vi por primera vez y lo compartí) en Huffington Post se titula: Ich war in der Kölner Horrornacht am Bahnhof, das habe ich erlebt = Yo estuve en la noche del horror en la estación de Colonia y esto es lo que viví.

Ella cuenta que la estación estaba llena, ya que había gente que caminaba por los rieles, por lo que la Compañía de ferrocarriles no dejaba pasar a los trenes hacia los andenes. (Entre paréntesis, me pregunto, donde estaba la poliicía federal en ese momento, que es la encargada de las estaciones de trenes. Por qué no sacaba a la gente de los rieles). La estación se llenaba cada vez más de personas que no podía abandonarla. Al mismo tiempo, los borrachos pululaban vomitando por la estación.

Schleheck explica que estaba rodeada de hombres, ella piensa que eran, en un 90% de origen árabe (por su apariencia). Los hombres, pese a lo apretado de la multitud, intentaban no acercar mucho sus cuerpos al de ella. En un momento en que “cuerpos venían de todas partes”, los hombres árabes, la cubrieron con sus brazos para protegerla. Trataban de informarse de a dónde iba ella, cuál era su tren, para poder ayudarla. Para mí, eso es humanidad.

Interesante es también leer el relato de la norteamericana Caitlin Duncan en el NYT[13], quien cuenta que, ante al acoso masivo y el intento de robarle, por parte de “juerguistas borrachos”, “dijo haber sido rescatada por un grupo de solicitantes de asilo sirios”. Esto es, por refugiados. Hesham Ahmad Mohammad es uno de ellos, profesor de escuela básica en Alepo, Siria, que se había reunido en Colonia para pasar las vacaciones con otros refugiados sirios repartidos por Alemania. Ella dice que un “desconocido se le acercó, fue un rayo de bondad en la más sombría de las situaciones”.

Me recuerda lo que dice el cardenal Woelki sobre el tema[14], cuando concluye su mensaje en youtube, diciento que “tenemos que reconocer en todos a nuestras hermanas y hermanos, sólo así lograremos iluminar la noche más oscura”[15].

Respondiendo a la pregunta inicial, a mi modo de ver, las feministas alemanas sí hablaron sobre el tema. También yo lo hice en la medida de mis humildes posibilidades. Pero no desde la perspectiva femonacionalista. No, no utilizamos el feminismo, no defendemos a la mujer, la dignidad de la mujer, con fines racistas.

Esto es lo que yo veo que sí hacen los grupos de extrema derecha y ultraconservadores. Para ellos, me parece que la protección de la mujer es lo que menos importa. Lo más importante; lo que más les interesa es sacar provecho político contra los refugiados. Un claro caso de oportunismo.

No, las feministas no se quedaron calladas, no nos quedamos en silencio. Ellas no hablan sólo para desacreditar a los refugiados, sino siempre cuando mujeres u hombres son acosados o abusados. No aprovechamos, ni abusamos de ningún hombre o mujer para transmitir mensajes de odio xenófobo.

Con Marina Weisband (inmigrante judía de Ucrania), sólo puedo decir[16]: “no entiendo cómo se puede aprender tan poco de la historia. Que, de un grupo de personas, tomemos sólo algunos de ellos como ejemplo (negativo), tan sólo porque son horribles y que traspasemos la atrocidad a todo el grupo”[17].

En suma, pienso que es inaceptable instrumentalizar el sufrimiento de las mujeres esa noche del horror -como la llama Schleheck- para fomentar la xenofobia. Como decía alguien en días pasados, “si los alemanes pensamos que estando solos, se solucionarán todos nuestros problemas, nos equivocamos. En ese momento, sólo comenzarían…”

Estamos contra el sexismo, contra la violencia y el acoso sexual -venga de donde venga- y estamos también contra la xenofobia y el racismo…


[1] Testimonio de la estudiante estadounidense Caitlin Duncan en el New York Times In New Year’s Melee in Cologne, a Migrant Was One Woman’s Savior: “One man grabbed my hat, took it off my head,” she began. “Someone else came around the back of me and grabbed me,” she added, “I guess looking for something in my pockets. I turned around, you know, to push him off me because he’s touching me. I turned to get my hat back, put it on; someone else tried to kiss my face and to kiss my neck. I pushed him away and yelled, ‘What’s wrong with you?’”.

 

[3] Um es mit einem Beispiel zu veranschaulichen: Eine Frau*, die sich in einer Menschenmenge befindet, wird plötzlich am Busen, am Hintern, zwischen den Beinen, ja sogar unterhalb der Kleidung an der Scheide angefasst – das ist heute nicht strafbar. Keine Gewalt, keine Drohung, keine schutzlose Lage. Die Frau* wird dann von mehreren Personen umringt. Sie sagt, dass das nicht lustig sei, sie weint, doch die Angreifer lachen und führen sexuelle Handlungen an ihr durch. Wenn die Angreifer keine darüber hinausgehende Gewalt anwenden, wenn sie die angegriffene Frau* also nicht festhalten oder schlagen, wenn sie ihr nicht sagen, dass sie sie töten oder schlagen werden, wenn sie theoretisch gehen könnte und sie sich dennoch – etwa aus Angst – nicht wehrt, nicht geht, dann ist das heute in Deutschland nicht strafbar. Eine Schutzlücke.

[4] Nach dem, was ich bisher an Berichten von Augenzeug_innen und ersten Ermittlungsberichten gehört und gelesen habe, kam es zu gravierenden sexuellen Übergriffen, es scheint mir aber eher unwahrscheinlich, dass hier viele Sexualstraftaten im Sinn des geltenden deutschen Strafgesetzes verübt wurden. Strafbar sind sexuelle Handlungen gegen den Willen der anderen Person nämlich nur dann, wenn sie mit Gewalt, Drohung mit gegenwärtiger Gewalt für Leib oder Leben oder unter Ausnutzung einer schutzlosen Lage verübt werden oder bei widerstandsunfähigen Personen.

[6] Sexismus manifestiert sich in Finnland anders als in Marokko, existieren tut er dennoch in beiden Gesellschaften. En el artículo de Die Zwit, ya enlazado Sind wir über Nacht zu einer feministischen Nation geworden?

[7] El artículo de Wikipedia en alemán: Seduction Community

[9] La primera vez que yo sufrí de acoso sexual fue a bordo de un avión de la Lufthansa, por parte de un respetable ingeniero alemán, a la edad de 16 años. Yo viajaba sola (en un grupo de niños; pero mis compañeros estaban sentados en otra parte del avión).. El “ingeniero alemán” es una figura de culto en Alemania.

[10] Una persona importante de la organización a la que me refiero en mi artículo ¿En qué se parecen John Boehner y yo? me comentó (una vez que se dignó a hablar 5 minutos conmigo, sólo porque mi marido había ido a buscar un trozo de carne en el asado a donde nos habían invitado) que una mujer sólo debería estudiar una profesión fácil que le sirviera después para cuidar a los niños.

[11] Esta y la siguiente cita es del artículo EL FEMINISMO, ¿DESTRUYE LA FAMILIA? JUTTA BURGGRAF, en la revista Humanistas 7, Santiago de Chile. Yo hice la traducción. Pueden leer el original alemán en: Zerstört Der Feminismus die Familie?

[12] Lo de mendigar dinero del marido me lo contó ella personalmente. Se trataba de una amiga suya que se casó, no siendo ya la más joven, dejó su profesión y por lo tanto, no tenía dinero propio y debía mendigarlo al marido que no se lo daba. Al final, ella terminó separándose de su marido. Y esto en Alemania de fines del siglo XX y comienzos del XXI.

[17] Ich verstehe nicht, wie man aus der Geschichte so wenig lernen kann. Dass wir eine Gruppe von Menschen nehmen, uns lauter Beispiele raussuchen, warum einige von denen schrecklich sind und diese Schrecklichkeit auf die ganze Gruppe übertragen.

Neruda, la violación de la mujer tamil y Mahatma Gandhi

Esta semana, un@ de mis amig@s compartió este link: Neruda y su relato de cuando violó a una mujer Tamil en Ceilan En un principio, me pareció que se estaba culpando al Nobel chileno de una barbaridad que él no podía haber cometido. ¡Cómo podría haber hecho algo así…! Tal vez, alguien quiere desprestigiarlo…

Cuál no sería mi decepción: no me costó más de dos minutos -o menos- encontrar el texto del libro de donde fueron tomadas las citas y… Mayor decepción aún: Neruda mismo escribe y describe la violación de una mujer tamil de la “casta” de los parias, o sea inferior, una violación realizada por él mismo.

El poeta concluye su relato -un episodio más en su vida- con las frías palabras “No se repitió la experiencia”. Como se se tratara de un experimento químico o como si la mujer, fuese una rata de laboratorio que participa en algún ensayo con fines científicos. No, la mujer no tenía la intención de participar en ninguna experiencia con el joven chileno al servicio de la diplomacia de mi país, en un lejano lugar de Asia; pero Neftalí la obligó a ello.

El relato (horrible[1]) aparece en su obra autobiográfica Confieso que ha vivido, de que tanto escuché hablar, siempre con tanta fruición y a tantas personas. Al leerlo, ¿no les llamó la atención, no les provocó repugnancia, no les causó repudio y no los llamó a rechazar la violación de la que nos cuenta en la página 44?[2]

La mujer era una empleada de su casa. La que quitaba la basenica (una especie de basenica, pero de madera). Esta era una tarea que recaía sobre la casta de los parias. Cuando la veía venir por las mañanas, Pablo Neftalí la consideraba hermosa como una “diosa” (Quién sabe si las diosas serán hermosas). Se imaginan al “diplomático” despertando de su sueño y pasándose películas eróticas con una hija de aquel país extranjero, donde ella ocupaba el lugar más bajo en una sociedad donde tu lugar estaba predeterminado de por vida al momento de nacer.

¿También Uds. piensan en Dominique Strauss-Kahn? Yo sí… Menos mal que vivimos en otro tiempo… La violación de la empleada del hotel de Nueva York, le costó a DSK, el puesto, la fama y la familia. A Neruda no le costó ni siquiera un cargo de conciencia.

Dice que le habló y le dejó regalos (la estrategia del dadivoso). Ella no respondió, ni se relacionó con él por ninguna vía, de ninguna manera. Ni lo miró siquiera. Tampoco en el momento en que él la estaba violando. Ella lo ignoró por completo. La joven mujer que despertaba los deseos sexistas de Neftalí Reyes era una mujer pobre y sin derechos, simplemente una paria, perteneciente a una “raza inferior”.

Puede ser que en un país haya gente considerada, en una época y por un grupo étnico como sin valor, infrahumanos (como decían los nazis). Experiencia hay mucha: judíos, africanos, gitanos, latinos, árabes, etc., etc. Incluso indios americanos. Inclusive mujeres americanas[3].

Como una diosa de “raza tamil” la describe Reyes. Ya el hablar de razas me resulta chocante. No hay razas[4]; eran otros tiempos y hasta los más adelantados marxistas creían en “las razas”. Afortunadamente, hemos avanzado y prgresado en todos estos anos.

Neruda era comunista. Y al decir “comunista”, no me refiero a una persona de izquierda a la que se trata de desprestigiar o difamar senalando que “es un comunista”. Neftalí Reyes Basoalto fue un político chileno, miembro del partido comunista de nuestro país e incluso, senador de ese partido por Tarapacá y Antofagasta. Fue pre-candidato a la Presidencia de la República por ese partido y embajador en Francia. Y un gran etcétera. ¿No estaban los comunistas de parte de los más pobres, de los más indefensos, de los sin derechos, de los proletarios que no tenían nada más que su prole y por eso, se llaman así…? Nuevamente me decepcionas Neruda.

Me llaman la atención dos cosas. Primero. Me pregunto en qué país vivimos para que nadie se dé cuenta, hasta ahora, de que el escritor cuenta -en uno de sus libros más conocidos- que violó a una mujer y nadie repudie este hecho. ¡En qué país vivimos, para que un montón de gente a mi alrededor haya leído este libro y nadie diga nada! En qué país, en qué mundo machista y patriarcal hemos sobrevivido hasta ahora para que todos hayan pasado por alto que Neruda -admirado por tantos- relate esta violación y parece que a nadie le importara. Después no nos quejemos de la violencia de género y de los femicidios.

Segund0. Contrariamente a lo que podríamos haber temido, no es la izquierda quien defiende a Neruda y lo absuelve de su violación, sino la extrema derecha libertaria, representada por algunos usuarios de Twitter que me han senalado, durante estos últimos días cosas tan insólitas como “No fue violación…. tampoco abuso de poder… fue una relación consentida y deseada por ambos…”[5].

 El sostener que, si una mujer no se defiende con dientes y uñas frente al violador, esto es, si no lo ataca y lo rechaza con violencia, consiente, es una vieja artimaña del chauvinismo. Generalmente, si una mujer rechaza por la fuerza al violador, éste responde igualmente con violencia, con más violencia.

Durante la historia, ha habido muchas mujeres que se han sometido y se siguen sometiendo al violador, para no provocar una escalación. Por eso, que el derecho penal de países civilizados no exige que la mujer se resista violentamente para tipificar el delito de violación. El consentimiento no se supone que viene dado por la falta de violencia por parte de una mujer que prefiere -por las razones que sea- no defenderse; pero ello, de ninguna manera significa consentir. Sostenerlo es, desde todo punto de vista, una barbaridad y un absurdo.

Afirmar que la mujer paria[6], acostumbrada a vivir en una sociedad para la cual, ella era verdaderamente “inexistente”, consintió en la violación porque Neruda relata que ella dejó que él la llevara a su cama “sin una sonrisa”, sin hablar palabra y, probablemente sin mirarlo, es más que un absurdo, es realmente maldad. Hay gente muy cruel.

“Permaneció todo el tiempo con sus ojos abiertos, impasible”. Perdón, pero ¿esto es consentimiento…? “El encuentro fue el de un hombre con una estatua”, sorry ¿las estatuas pueden consentir? Definitivamente no. Me parece que la respuesta es clara: absolutamente no. Como para que no quedara la menor duda de que no había consentimiento, Neruda explica: “Hacía bien en despreciarme”. ¡Cómo no lo iba a despreciar si él la estaba violando…! ¡Y quizás qué más le hizo él…! Del relato se desprende que él la acosaba a diario sexualmente[7].

No podemos olvidar que los parias carecían absolutamente de derechos, de manera que la mujer violada por el cónsul tampoco podía resistir, no podía defenderse. Tenía -por ser paria- que dejar que él hiciera con ella lo que quisiera: que la violara. Para eso estaba… Y para recoger excrementos…

Qué distinta es la actitud de Mahatma Gandhi frente a los llamados intocables. El líder de la India -uno de los hombres más admirables del siglo 20- exigió que se reconocieran los derechos de los llamados parias y se los tratara de igual a igual. Puso especial interés en que se acabara con los abusos cometidos contra las mujeres parias. “Por respeto y consideración hacia los intocables, Gandhi dispuso que no vaciaran los orinales de su familia, y él mismo se hizo cargo de esta tarea”[8]. En eso mismo estaba la chica tamil cuando Neruda la violó…

Gandhi llamaba a los parias o dalit, Harijan, esto es, hijos de Dios o seres de Dios o bien, hombres y mujeres de Dios. ¡Qué distinto es Gandhi a Neruda! En este punto, y en muchos otros. Sólo puedo concluir: cuando no se respeta la dignidad de una mujer -o de un hombre-, cuando se lo ve como un ser inferior, como una criatura infrahumana, entonces, puedes abusar de ella como quieras, sin el menor remordimiento de conciencia. Escribir lo que hiciste en un libro y mostrarlo a los demás, a quienes, si tampoco respetan la dignidad humana, les dará lo mismo que alguien se vanaglorie de haber violado a una mujer considerada por ellos, inferior.

Cuántos Nerudas quedan todavía en el mundo… Yo preferiría que hubiese más Gandhis.


[1] No me gusta usar demasiados adjetivos en mis artículos; pero esta vez, no puedo evitarlo. “Horrible” es el calificativo más suave en que pienso para describir la situación.

[2] Ver Cuando Pablo Neruda violó a una mujer “inferior” 

“Entró por el fondo de la casa, como una estatua oscura que caminara, la mujer más bella que había visto hasta entonces en Ceilán, de la raza tamil, de la casta de los parias. Iba vestida con un sari rojo y dorado, de la tela más burda. En los pies descalzos llevaba pesadas ajorcas. A cada lado de la nariz le brillaban dos puntitos rojos. Serían vidrios ordinarios, pero en ella parecían rubíes.

“Se dirigió con paso solemne hacia el retrete, sin mirarme siquiera, sin darse por aludida de mi existencia, y desapareció con el sórdido receptáculo sobre la cabeza, alejándose con su paso de diosa.

“Era tan bella que a pesar de su humilde oficio me dejó preocupado. Como si se tratara de un animal huraño, llegado de la jungla, pertenecía a otra existencia, a un mundo separado. La llamé sin resultado. Después alguna vez le dejé en su camino algún regalo, seda o fruta. Ella pasaba sin oír ni mirar. Aquel trayecto miserable había sido convertido por su oscura belleza en la obligatoria ceremonia de una reina indiferente.

“Una mañana, decidido a todo, la tomé fuertemente de la muñeca y la miré cara a cara. No había idioma alguno en que pudiera hablarle. Se dejó conducir por mí sin una sonrisa y pronto estuvo desnuda sobre mi cama. Su delgadísima cintura, sus plenas caderas, las desbordantes copas de sus senos, la hacían igual a las milenarias esculturas del sur de la India. El encuentro fue el de un hombre con una estatua. Permaneció todo el tiempo con sus ojos abiertos, impasible. Hacía bien en despreciarme. No se repitió la experiencia”.

[3] Ver “Lo que sucede es que esta señora no sabe que si los españoles tomaron indias, fue porque allí no habían monas” Acerca de la experiencia racista de otra Nobel, pero esta vez mujer, Gabriela Mistral en Espana.

[4] Sobre el tema, pueden ver el artículo Menschenrassen.

[5] El autor del comentario se hace llamar “soy derecho tuitero” (@Ligethev) y, en su bío, expresa que es “Liberal, Democrático, Anticomunista, Justiciero y anti corrupción”. O sea, un típico libertario.

[6] Wikipedia en castellano nos enseña: “Los dalitss (parias, mlechas) son los intocables, una clase tan baja que se considera fuera de los varnas. Los hinduistas consideran que los dalits son tan bajos como perros y para sobrevivir suelen trabajar en los espacios laborales permitidos por el sistema de castas, como el de recoger excrementos humanos con las manos. Adicionalmente los niños suelen limpiar los váteres del colegio al que acuden”.

[7] Gracias a Maritza Lamour ‏@mariiitaamari, por sus argumentos en este sentido. (“la tome firmemente y hacia bn despreciarme osea es consentido eso – consentida solo me miraba ,parecia q estaba con una estatua se aprovecho”). Y gracias también a Miguel Fluckiger Sta ‏@sta_miguel.

[8] Cfr. Heimo Rau: “Gandhi”, pág. 41.