La democracia, la elección y el poder absoluto

Cobra especial actualidad en la Europa de hoy, un antiguo pensamiento, muy popular en mis años de universidad en Chile, que yo misma, repetí algunas veces y de cuya falsedad y peligrosidad estoy convencida.

Me refiero a sostener que la democracia se agota en la votación. Esto es: si se vota, hay democracia. No se necesita nada más que una elección. Noy hay democracia => si tiene lugar una elección => hay democracia. Este es el algoritmo.

La fórmula democracia = elección conlleva una crítica de la misma democracia, según la cual, la democracia sería una mera forma vacía, un simple procedimiento, de acuerdo al cual, se puede llegar a cualquier cosa. Un proceso vacío y meramente formal.

De partida, los críticos a la democracia -que nunca han sido pocos; pero hoy están sentados en el parlamento de muchos países del primer mundo- hacen ver que esto llevaría al más completo relativismo, sino a mayor escepticismo. El escepticismo -escuché muchas veces- sería la filosofía en que se basa la democracia, ya que no habría nada en qué creer, sólo en un mecanismo formal al que se le entrega el destino del país.

En cada elección se decidiría lo que es bueno y lo que es malo, lo que se podría revertir en la siguiente elección. “La aceptación y repudio sociales serán los criterios que nos lleven a favorecer ciertas conductas y a sancionar otras”[1], nos explica García-Huidobro, quien tienen una posición crítica respecto a esta postura.  

En otras palabras, se interpela la democracia, que se identifica con las elecciones, porque en las elecciones se podría decidir libremente acerca de todo. Y quien detenta el poder, por haber sido elegido, puede decidir acerca de cualquier cosa, puede adoptar nuevas medidas, cambiar la legislación a su antojo. En otras palabras, legitimación electoral equivale a legitimación democrática, puesto que democracia y elecciones se aceptan como sinónimos.

Esta forma de entender la democracia es, por lo menos, arcaica. Puede ser la manera en que se entendía a comienzos del siglo 18, al iniciarse la Revolución Francesa. Pero sostener, en el siglo 21, que quien gana las elecciones puede hacer todo lo que quiera, es al menos infantil. Cuál no sería miy sorpresa, al constatar que hoy, sectores de extrema derecha, siguen creyéndolo.

En otras palabras, la misma crítica que ellos hacen a la democracia, es lo que ellos entienden por democracia. Así es muy fácil: construyo un edificio que se va a caer y después critico a los constructores de edificios porque no saben construir.

La ciencia jurídica, la ciencia política y los pueblos, las sociedades han avanzado bastante desde 1789 y hoy hablamos de derechos de las minorías, de cláusulas pétreas o eternas en las constituciones estatales. O de orden fundamental de libertad y democracia, como hace la constitución alemana de 1949.

Asismismo, hoy en día, existe un entramado de tratados internacionales que protegen, por ej. los derechos fundamentales, el respeto a la división de poderes, los mecanismos de protección de los derechos políticos, etc., acuerdos que todo estado firmante debe respetar aunque cambie el gobierno.

Desde después de la II Guerra Mundial hablamos en el mundo de democracia valórica (y no relativista), de democracia militante[2] y hasta de democracia combativa[3], en el sentido, que “combate” a sus enemigos, se defiende de sus ataques, no permanece inerme ante ellos. Esta concepción “implica un reconocimiento a ciertos valores fundamentales para la existencia y subsistencia de la democracia, a los cuales adhiere o milita en forma irrestricta, tomándose las medidas de seguridad para impedir su destrucción”[4].

Se trata de no dar a los enemigos de la democracia, la posibilidad “legal” de destruirla[5]. Ellos no pueden carcomerla desde dentro, aprovechándose de una cierta impotencia, desvalimiento o falta de recursos para defenderse. Insisto: la democracia no puede ser un sistema neutro de reglamentación de la génesis y distribución del poder, que carece de elementos esenciales e inmodificables que, por lo demás, permiten su subsistencia como tal[6].

Ahora bien, esta forma de ver la democracia como un procedimiento formal y vacío de contenido es lo que da pie para criticarla, precisamente a quienes no le tienen demasiado aprecio… Esta misma forma de mirarla, presa de la misma mentalidad diciochesca que profesan o más bien que critican sus críticos, es la que ha renacido hoy en día en sectores más bien anti-democráticos o que no sienten cariño alguno por lo que ellos despectivamente llaman “democracia liberal”. Incluso, ellos se han empezado a llamar a sí mismos “iliberales”.

Así, los partidarios de una democracia iliberal -que parece ser una nueva manera de llamar a la pseuso-democracia dirigida o controlada por una camarilla, sea de izquierda o de derecha- parece que ellos mismos están cautivados por el concepto de democracia como sinónimo de elección, al cabo de la cual, quienes hayan ganado pueden hacer lo que quieran.  

El periodista polaco Bartosz Wielinski explicaba -en una entrevista de la semana pasada- lo que el partido actualmente en el poder en Polonia (parte del bloque de los “iliberales”), que lleva la significativa y equívoca denominación “Derecho y Justicia”[7], entiende por democracia y qué consecuencias se derivan de ello:

“El partido entiende la democracia como el resultado electoral. Piensan que si son elegidos por el pueblo, si tienen una mayoría –ellos tienen la mayoría en el Parlamento, pese a haber obtenido sólo el 37% de los votos–. Pero ellos lo entienden así: si tienen una mayoría entonces pueden hacer cualquier cosa en el Parlamento. Pueden pasar a llevar las normas parlamentarias, abusar de ellas. Pueden limitar la independencia del Poder Judicial. Sencillamente, pueden hacer todo lo que quieran. Esta es una comprensión curiosa y extraña de la democracia”[8].

Sí, la democracia se identifica con la elección y la elección -y por tanto, la misma democracia- no es más que un mecanismo vacío de contenido. Si gano la elección -cualquiera que sea el resultado formal, el porcentaje que obtengo en el “proceso eleccionario”, puedo hacer todo lo que quiera dentro del país, dentro del estado, “remodelarlo” a mi gusto. Total, tengo la legitimidad democrática que me da haber ganado la elección.

En otras palabras, los mismos grupos que criticaban la democracia como un mecanismo formal y vacío, hoy han adoptado tan en serio la falsa definición de democracia que ellos mismos daban, que cuando llegan el poder, la utilizan como si fuera verdadera, pero para sus propios fines. Como si una elección, les diera poder absoluto…

No sólo critican a quienes construyen un falso edificio, sino que se instalan en el falso edificio a vivir dentro de él, no cuidándolo, sino que todos los días, botan una de sus murallas, empiezan por los muros interiores, de arriba a abajo, para terminar -ese es su verdadero objetivo- destruyéndolo completamente. Prefiero construir un edificio asísmico.


[1] Joaquín García-Huidobro, “Tentación del poder. Expresión política de las creencias religiosas”, Editorial Andrés Bello, 1a. edición, Santiago 1986, pág. 72. Me regalas un ❤ en Instagram?

[2] Militant democracy, según Karl Loewenstein en su obra de 1937, citado por Salzborn, pág. 192.

[3] Streitbare Demokratie.

[4] Para saber cómo es el tema en Alemania, recomiendo darse una vuelta por El Orden fundamental de libertad y democracia

[5] Samuel Salzborn, “Angriff der Antidemokraten. Die völkische Rebellion der Neuen Rechten”, Beltz Juventa, Berna 2017, pág. 192.

[6] Ver opinión de Gerhard Anschütz, en El Orden fundamental de libertad y democracia

[8] “Die PiS versteht Demokratie rein als ein Wahlergebnis. Sie glauben, wenn sie vom Volk gewählt werden, wenn sie eine Mehrheit haben – sie haben die Mehrheit im Parlament, trotz sie nur 37 Prozent der Stimmen bekommen haben -, aber sie verstehen das so, wenn sie eine Mehrheit haben, dann können sie alles durchsetzen im Parlament. Sie können die Spielregeln im Parlament missbrauchen. Sie können die Justizunabhängigkeit beschränken. Sie können einfach alles. Das ist wirklich ein skurriles, kurioses Verständnis der Demokratie. Und jetzt versuchen sie, die Leute davon zu überzeugen, dass das, was in den Gerichten geschah, sehr falsch war, korrupt war, und somit muss es eine Säuberung geben. Die Gerichte müssen gereinigt werden”. En Geplante Justizreform “Das Justizwesen in Polen wird gleichgeschaltet”, la traducción es mía. 

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