Juan de Matienzo: una exigencia de justicia social

Si yo fuera supersticiosa (no lo soy), diría que es como un saludo de ultrarumba: me refiero al libro “Gobierno del Perú”, de Juan de Matienzo de Peralta, mi abuelo hace once generaciones. Esto es, mi abuelo-abuelo-abuelo-abuelo-abuelo-abuelo-abuelo-abuelo-abuelo-abuelo-abuelo. Leo en la genealogía de mi familia que Juan fue “Relator de la Real Chancillería, Oidor y Presidente de la Real Audiencia de Charcas y, luego, de Lima; autor de la obra Gobierno de Perú; colaborador del Virrey Toledo en sus Ordenanzas”. Al parecer, el único de sus libros que que se ha conservado completo a través de los siglos, se puede comprar ahora en Amazon[1] y a un precio relativamente razonable.

Desciendo de su hija, Agustina de Matienzo y Toro, mi abuela hace diez generaciones. De ella se sabe que se casó en 1567[2] con Hernando (Fernando) de Aguirre y Torres y Meneses[3], con el que tuvieron seis hijas: desciendo de Inés de Aguirre y Matienzo, quien “como primogénita y a falta de varón heredó las encomiendas de su padre en La Serena”. Heredó sus bienes sólo porque Agustina y Fernando no tuvieron un hijo hombre… esa sociedad patriarcal.

Sigo leyendo la historia de mi familia: Agustina se trasladó al Norte de Chile en algún momento de la historia y allí se casó con Fernando (o Hernando, los conquistadores no tenían muy claro si escribían con F o H) de Aguirre, hijo del conocido conquistador Francisco de Aguirre de la Rua de Meneses y de María de Torres y Meneses. (Los Meneses parece que abundaban en esa época). Hijo legítimo, habría que aclarar, porque los hijos ilegítimos de Francisco de Aguirre fueron incontables[4].

Un detalle pintoresco de la historia es que “Matienzo, oidor de la Audiencia de Charcas, informó que la orden que llevaba Almendras[5] era traer a Aguirre ‘preso o muerto’”[6]. En otras palabras, el oidor Matienzo ordena a uno de sus subordinados capturar y llevarle “vivo o muerto” a Francisco de Aguirre, esto es, al papá de quien luego será más tarde el suegro de su hija, con quien no parecía tener demasiada condescendencia. Otro detalle pintoresco es que a Fernando de Aguirre en su cargo de “corregidor, le correspondió formar y encabezar la tropa que rechazó al pirata Francis Drake en la bahía de Guayacán (La Herradura) el 19 de diciembre de 1578”[7]. Con lo cual, puedo decir que desciendo de una de las pocas personas que vencieron al pirata inglés.

En realidad, nunca me ha gustado la genealogía, sobre todo porque muchos la utilizan para vanagloriarse de las reales o supuestas glorias de sus antepasados (generalmente más supuestas que reales). Alcurnia, nombre, pedigree… Cosas sin la menor importancia, ni en el pasado, ni en el presente, ni menos, en el futuro.

Sin embargo, tengo que reconocer que algunos de los párrafos de Juan de Matienzo me llenan… no diría que de orgullo, porque no es mérito mío ser su nieta once generaciones después; pero sí de un cierto agradecimiento e incluso, de admiración. Antes que nada, hay que considerar que mi abuelo hace once generaciones, es considerado hoy un proto-economista, esto es, uno de los estudiosos de los fenómenos que hoy se conocen como macro-económicos. Él los vivió -por así decirlo- y los estudió antes de que la economía fuera considerada una ciencia. En Wikipedia se habla sobre su pensamiento económico Y el economista rumano-argentino Oreste Popuescu escribió un libro donde se refiere a sus ideas económicas[8].

El capítulo 11[9] contiene una fuerte crítica a la situación que vivían -o más bien sufrían- los indios en el Perú del siglo XVI.Matienzo habla de los mitayos, esto es, los indios de la mita. La mita era una forma de organización del trabajo que venía de la época de los mayas y consistía en un tributo al estado inca (a los incas) en forma de trabajo. Fue adoptado por los conquistadores europeos, que aprovecharon esta forma pre-existente de organización laboral. Es la llamada ley de hierro de la oligarquía que yo explicaría simplemente con la frase: “los que están arriba siempre lo estarán, aunque haya un cambio de sistema político”. Consecuencialmente, los que están abajo, los mitayos, seguirán abajo, aunque se cambie de sistema. No creo que sea siempre así; pero muchas veces, ha ocurrido en la historia.

Matienzo explica que los mitayos sirven “a los corregidores y a los clerigos de la doctrina y a otros españoles para que los sirvan en su casa”. Los españoles deberían pagarles entre 25 y 30 pesos. El problema es que este dinero no es pagado a los indios mismos, sino a sus caciques, lo que, para él es “grande agravio y rrobo de los caciques”. Obvio, es una especie de esclavitud. Demás está decir que sólo una persona con gran prestigio y autoridad puede criticar el sistema que imperaba en el territorio. Más aún, si era el sistema que imperaba en la minería, de tanta importancia para los europeos.

Matienzo dice que los caciques “de adrede los mudan cada semana por que no cobren nada”. Esto es, para que evitar que se establezca una relación entre el empleador y el empleado, los caciques los cambian semanalmente a los indios de la mita. Esto ocurre tanto cuando trabajan en casas (casas particulares, diríamos hoy) como cuando realizan alguna obra de construcción: “lo mismo hacen quando dan mitayos a sus encomenderos quando hazen casas o alguna iglesia, aunque esta proveydo que no se haga”. En otras palabras, en las construcciones, debería estar prohibido relevar los indios cada semana. Los caciques lo hacen para cobrar ellos el sueldo de los indios de su mita.

“Tambien suelen dar mitayos y repartirlos en algunas ciudades para servicio de los españoles que no tienen Indios”. Dice Matienzo que es muy necesario que se pague a estos mismos mitayos, “aunque se muden cada semana”. Explica que habrá “hartos indios que de su voluntad se alquilen. Sabiendo que el provecho ha de eser para ellos”. En palabras de hoy, si los indios saben que el dinero será para ellos, entonces, tendrán un incentivo para trabajar. Uno de los principios de nuestra actual economía de libre mercado, uno de cuyos principales lemas es precisamente que trabajar debe valer la pena, “ser de provecho” para quién trabaja.

El oídor y presidente de la Audiencia de Charcas propone tres leyes sobre este tema: “1. Que los mitayos (…) se les pague el tiempo que sirviesen a ellos mismos”. Sí, a ellos mismos, por el tiempo efectivamente trabajado, y no a sus caciques, como era la mala costumbre de la época.

“2. (…) que los Indios que se dieren para hazer casas e iglesias se les pague en fin de cada semana lo que fuese tasado por la Justicia a ellos mismos y si las mugeres trabajaren se les pague la mitad”. Este debe ser el origen del gender gap o desigualdad de género en el plano laboral. Interesante es que las mujeres, al parecer, también trabajaban en la construcción, lo que, un par de siglos más tarde, sería impensable. Lo de la fijación del precio “por la justicia” es también muy interesante. La teoría del valor y precio justo”[10] fue un tema que interesó especialmente a Matienzo.

“3. (…) que la Justicia de orden como se den Indios para guarda de los ganados pagandoles sus trabajos a ellos mismos y no a sus caciques”.

4. Que a los indios que sirvan en la minería y en las ciudades “pagándoles si alquiler como a los demás”. Matienzo llama alquiler al sueldo o salario, a la retribución que se debe por el trabajo realizado[11].

En suma, Matienzo propone reformar todo el sistema económico del reino, reemplazando la mita por un orden económico en que el empleador pague directamente al trabajador o a la trabajadora su sueldo (al final de cada semana). Y no que pague a un intermediario que es el cacique, ya que esto es un “gran agravio y un robo” que se hace a los indios pobres, quienes no reciben la correcta retribución por el trabajo realizado, puesto que los caciques indios recurren a un ardid (cambiar a los trabajadores cada semana) para que no les paguen directamente a ellos, sino a sus jefes indios, los caciques.

Si Matienzo viviera hoy, sería un partidario de la libertad económica, de la autonomía individual, de la economía social de mercado; y este corto pero contundente capítulo de su libro, podría llamarse algo así como “una exigencia de justicia”.


[2] Dos primos míos -que no se conocen entre sí- independiente el uno del otro, confeccionaron sendos árboles genealógicos: uno dice que se casaron en Perú y el otro, en La Serena. Esto se explica porque la Capitanía General de Chile era, en esa época, parte del Virreynato del Perú.

[4] Cuando fue amonestado por esta circunstancia, se cuenta que contestó: se hace “más servicio a Dios en hacer mestizos que el pecado que en ello se cometía”. Se imaginan lo desconforme que estoy mi antepasado. Menos mal que hoy vivimos en otros tiempos.

[5] Martín Almendras, un conquistador, de quien se lee en Wikipedia: “Eran más de 100 soldados que venían comandados por Martín de Almendras, pero él fue muerto por los indígenas calchaquíes en Humahuaca”, Segundo gobierno del Tucumán (1563-1567)

[8] El capítulo titulado Juan de Matienzo and Tomás de Mercado, en el libro Studies in the History of Latin American Economic Thought Popuescu escribe sobre la obra de Matienzo: “In order to carry out such a commitment, the work must have been arduous and one assumes that it would have required intense dedication, through many years of effort; much reading and deep meditation (…). But Matienzo had accumulated a great reserve of experience in scientific research carried out the decade before.” (Para llevar a cabo tal compromiso, el trabajo debe haber sido arduo y se supone que habría requerido una intensa dedicación, a través de muchos años de esfuerzo; mucha lectura y meditación profunda (…) Pero Matienzo había acumulado una gran reserva de experiencia en investigación científica llevada a cabo la década anterior.).

[9] Págs 27 y 28.

[10] Teoría del valor y precio justo en el pesamiento de Juan de Matienzo.

[11] Cfr. pág. 26.

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Humboldt en Tenerife o una petición a favor de la libertad humana / Sus ideas sobre economía

En 1799, el gran científico Alexander v. Humboldt pasó poco menos de una semana en la Isla de Tenerife. Seis días, exactamente. Durante esta corta estadía, el último de los sabios universales estudió la isla, su geografía, economía, mentalidad, botánica, agricultura de acuerdo a los conocimientos que él tenía.

No olvidemos que el mitad alemán-mitad francés, Alexander v. Humboldt (no era barón, como algunas veces erróneamente se cree) había estudiado en Alemania formalmente dos “carreras”. A saber, lo que ahora llamaríamos economía (en la Academia de comercio[1], Hamburgo) y lo que hoy llamaríamos ingeniería de minas (en Freiberg). Aparte claro, de todos sus estudios complementarios, más o menos como autodidacta o guiado de la mano de algún gran bortánico.

En su obra “Viaje a las regiones equinocciales del nuevo continente”[2], Humboldt habla de los habitantes de la región costera cercaca a Orotava, en la Isla de Tenerife. (En aquella época el Valle de Orotava tenía un puerto propio, llamado el Puesto de Orotava, que es hoy el Puerto de la Cruz). Alaba a los habitantes de la Costa; pero reconoce que su bienestar material, lamentablemente, no está en armonía con su laboriosidad, ni con la la riqueza de esa tierra[3].

Esto se debe -nos explica Humboldt- a que la tierra no pertenece a los campesinos que la trabajan. Ellos no son sus propietarios. En efecto, debido al sistema feudal imperante, el producto del trabajo le pertenece a los nobles. Este sistema, añade el sabio, con razón, es el que ha hecho infeliz a Europa y que impide que el pueblo de Canarias pueda surgir[4].

Más adelante, Humboldt dice que no se puede juzgar a los isleños (así se denomina a los habitantes de Tenerife) sólo por lo que se puede apreciar en Tenerife mismo, sino por lo que ellos han logrado en los países hacia donde han emigrado, Menciona explícitamente la estepa de Caracas, la región alta de la Cordillera de los Andes y las zonas calurosas de las Filipinas. Dice que en esas regiones, los colonizadores han logrado desarrollar su fuerza y su trabajo, que son su verdadera riqueza[5].

Por el contrario, no lo pueden hacer en Tenerife, donde se enfrentan a barreras insuperables que les impiden desarrollarse[6]. En Tenerife carecen de la libertad de que gozan en los nuevos territorios donde han emigrado. La libertad que -de acuerdo a Humboldt- no es un fin en sí misma, sino una condición o un medio para el desarrollo de la persona[7]. Por otra parte, la libertad es una condición de la propiedad[8] privada.

Obvio, donde hay obstáculos al trabajo, al desarrolo personal,  donde el trabajo no es recompensado, es evidente que no se puede surgir.

Sí, Humboldt tiene razón: en un sistema que no permite a las personas desarrollarse libremente y sin obstáculos, donde el trabajo no conduce a la propiedad y donde se trabaja para sí mismo y no para una tercera persona que no ha adquirido la propiedad, sino que la ha recibido por pertenecer a una cierta casta, en un sistema así, no puede haber progreso individual, ni económico, ni cultural. Ni como persona, diríamos hoy.

Por el contrario, sólo bajo un sistema de respeto al trabajo, a la propiedad privada y que no pone obstáculos, ni barreras al desarrollo individual, donde se premia la laboriosidad… Sólo en un sistema político-económico de tales características, será posible lograr el bienestar. Donde la autoridad permita el desarrollo de la verdadera riqueza humana.

Ese sistema se llama hoy economía social de mercado.


[1] Handelsakademie.

[2] Reise in die Äquinoktial-Gegenden des Neuen Kontinents, Editorial Cotta, Stuttgart 1861-1862, 1862.

[3] Reise in die Äquinoktial-Gegenden des Neuen Kontinents, Editorial Cotta, Stuttgart 1861-1862, 1862. Citado Alfred Gebauer, Alexander von Humboldt. Seine Woche auf Teneriffa 1799: Beginn der Südamerika-Reise. Sein Leben, sein Wirken. Pág. 59.

[4] Reise in die Äquinoktial-Gegenden des Neuen Kontinents, Editorial Cotta, Stuttgart 1861-1862, 1862. Citado Alfred Gebauer, Alexander von Humboldt. Seine Woche auf Teneriffa 1799: Beginn der Südamerika-Reise. Sein Leben, sein Wirken.Pág. 59.

[5] Reise in die Äquinoktial-Gegenden des Neuen Kontinents, Editorial Cotta, Stuttgart 1861-1862, 1862. Citado Alfred Gebauer, Alexander von Humboldt. Seine Woche auf Teneriffa 1799: Beginn der Südamerika-Reise. Sein Leben, sein Wirken. Pág. 152.

[6] Reise in die Äquinoktial-Gegenden des Neuen Kontinents, Editorial Cotta, Stuttgart 1861-1862, 1862. Citado Alfred Gebauer, Alexander von Humboldt. Seine Woche auf Teneriffa 1799: Beginn der Südamerika-Reise. Sein Leben, sein Wirken. Pág. 152.

[7] “Freiheit nicht als Zweck, sondern vielmehr als Mittel zur Bildung des Menschen”. Cfr. Jens Petersen: Wilhelm von Humboldts Ideen im Lichte der angloamerikanischen Rechtsphilosophie (file:///C:/Users/E6420/Documents/Humbolfd%20wirtschaft.pdf). Pág. 257.

[8] “Freiheit ist zugleich Voraussetzung des Eigentums”. Cfr. Jens Petersen: Wilhelm von Humboldts Ideen im Lichte der angloamerikanischen Rechtsphilosophie (file:///C:/Users/E6420/Documents/Humbolfd%20wirtschaft.pdf). Pág. 65

Apple, Irlanda, Vestager y la libre competencia…

La Comisión Europea, más bien su comisaria para la (libre) competencia, la danesa Margrethe Vestager, acaba de “condenar” a Apple a pagar 13 mil millones de euros, por concepto de impuestos no pagados, a Irlanda. Si me preguntan a mí, tiene razón la comisaria y es correcto que ella actúe de esta manera ya que precisamente esta funcionaria tiene la misión de velar por la libre competencia. Y es lo que hace con esta medida.

En primer año de universidad, aprendí que una de las características fundamentales de la ley, es su generalidad: la ley es general. La ley particular no es ley no es ley (y cuando ha existido formalmente, es una ley injusta). Distinto es el caso de una ley especial o incluso excepcional, que exceptúe a alguien o a algunos de su cumplimiento por razones que se aplican a todos quienes se hallan en una determinada situación.

Es precisamente la generalidad de la ley lo que se socava con el acuerdo entre el estado de Irlanda y la empresa Apple, por el cual Irlanda aplica a Apple -y sólo a Apple- una tasa tributaria que es muy inferior a la que paga el resto de las empresas en Irlanda. Si no me equivoco, de menos del 0,005%[1], en circunstancias que el resto de las empresas paga, en Irlanda algo así como un 12,5%[2].

No se trata de “castigar” a Irlanda por tener una baja tasa tributaria. Nada de eso. Se trata de que todas las empresas (por mí, de un rubro determinado, lo que daría lugar a una ley especial) paguen lo mismo.  No la mayoría 12% y una tan sólo 0,005%. ¡No al favoritismo!

Si un país tiene una tasa tributaria X%, todas las empresas tienen que pagar esa tasa y no puede el estado beneficiar a una de ellas, acordando que pague menos. No debería poder pagar ni un poco menos, ni tampoco mucho menos. Eso no es compatible con la libre competencia, ni con la economía libre, ni con las normas más elementales de justicia, ni con el estado de derecho, ni con la igualdad ante la ley… y un gran etcécera.

Si un país X beneficia -en un acuerdo entre él y una empresa- para que, por ejemplo, una cadena de cafeterías pague menos impuestos, ese país está beneficiando injustamente a una empresa en desmedro de todas las demás. De todas las demás cadenas que venden café y de todas las personas que no tienen cadenas para vender café, sino que tienen una pequeña cafetería en una ciudada cualquiera. Y de todos quienes tomamos café y queremos un sistema de economía libre, donde podamos elegir donde tomar café sin tergiversación  del mercado.

No, el estado (nacional) no puede, no debe actuar así en economía. Esta es una intromisión indebida. Beneficiar a alguno en desmedro de los demás, nada puede haber más reñido con la libre competencia. ¿Por qué tendría una empresa que pagar 12% de impuestos y otra 0,005%?[3] ¿Por qué tendría que regalarle el contribuyente 11,995% o 13 mil millones de euros a Apple? Realmente, no veo razón para ello. Apple no es un start up que necesita subsidios, ni mucho menos.

Si alguien recurre al argumento de los puestos de trabajo, con ese argumento, estaríamos todavía financiando a los hombres que tiraban, con largas cuerdas, los barcos por los ríos navegables europeos, para que no se queden sin trabajo y que no tengan que vender sus caballos. El argumento de “salvar” puestos de trabajo es generalmente un argumento aparente, falso o una simple argucia.

Margrethe Vestager tiene razón cuando dice que las concesiones a  Apple son una ayuda estatal indebida. En el fondo, un subisidio estatal a una empresa que -desde ningún punto de vista- lo necesita. Los productos de Apple son lo suficientemente buenos para no necesitar auxilio estatal de un país que, para colmo, viene recién saliendo del paraguas protector de la Unión Europea. Sí, Irlanda es un país en quiebra, que recibió la ayuda de los demás países europeos, y que, con esto, en realidad, los perjudica terriblemente. Nos prejudica a todos nosotros, contribuyentes europeos.

Asismismo, la “central” de Apple en Cork, Irlanda existe sólo en el papel. No tiene ni empleados, ni siquiera un edificio[2]. Pero es allí, en Cork, donde Apple paga los impuestos como empresa por lo que gana en Europa. El principio del derecho tributario, según el cual, los impuestos se pagan en país en que se ganan, no se respeta. En consecuencia, los países europeos que ayudan a Irlanda se quedan sin miles de millones de euros en impuestos que Apple debería pagarles, gracias a un truco de Irlanda, país al que ellos mismos deben financiar.

En suma, el acuerdo -estos contratos son generalmente secretos, lo que los hace más reprobables aún- entre un estado y una empresa, destinada a que ella pague menos impuestos que las demás empresas, es abiertamente contraria a la economía social de mercado y viola, especialmente, uno de sus pilares más importantes: la libre competencia.

Menos mal que tenemos Comisión Europea y una comisaria social-liberal que se da cuenta de estas cosas. Y es lo suficientemente valiente como para hacerles frente y cumplir bien su trabajo de defender la libre competencia en Europa. Algo de lo que los estados nacionales, como tales, no están en condiciones. En este sentido, creo que tenemos que podemos y debemos elogiar y defender a la Unión Europea que -contrariamente a lo que dicen los extremistas de uno y otro lado- también hace cosas muy buenas 🙂


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[3] “‘Hauptzentrale’ innerhalb der Firmen weiterzuverschieben. Die existierte jedoch nur auf dem Papier. Sie hatte weder Büro noch Mitarbeiter.” Hannes Vogel, Steuernachzahlung von 13 Milliarden So tricksten Apple und Irland die EU aus

La lucha contra la corrupción es responsabilidad de todos

Esta semana, hemos conversado con amigos y amigas acerca del tema corrupción. Formulé la tesis -que en realidad no es mía- según la cual… Creo que tengo que comenzar esta columna semanal de otra manera: todo empezó cuando el primo de una amiga se quejaba de la corrupción de los políticos de su país, mientras él bajaba películas pirateadas de internet.

Es evidente que esto es , por lo menos, un caso de doble moral. Yo pensé en la famosa frase, según la cual, “cada país tiene los políticos que se merece”. En otras palabras, si una sociedad se comporta de esta manera, en la vida privada -por así decirlo- entonces, tampoco puede esperar que la “clase política”, que sale de esa misma sociedad, sea mejor, se comporte de otra manera.

De ninguma manera podemos caer en el “todos lo hacen”. Primero: no todos lo hacen. Segundo: aunque fuera así, no justifica nada; lo que está mal, está mal y es independiente del número de personas que lo hagan. Y tercero, de ninguna manera puede servir de excusa para no hacer nada y claudicar ante la lucha contra la corrupción.

Por otra parte, no desesperemos: hay que tener presente que una reducción de la corrupción eleva la sensibilidad acerca de su existencia. Sin embargo, siempre se puede más, diría yo; siempre se puede ser mejor.

En realidad, no me gusta hablar de corrupción, preferiría hablar de probidad , que es el antónimo de corrupción. Es significativo que el término probidad sea menos conocido que el de corrupción y que casi no lo usemos[1]. La probidad es la honradez, la honestidad, la integridad y rectitud de comportamiento[2]. Algo que debería estar presente tanto en la vida privada, como en la pública. ¿Dónde creen Uds. que los políticos aprenden las normas de comportamiento?

Es una cuestión de educación, de educación en los valores: en el valor de la justicia, del respeto a la propiedad privada y pública, material e intelectual, resperto a la persona, a la palabra empeñada. Desde los primeros años en la familia debería ser lo que aprendemos. Lo que nos enseñan. En el colegio, en la universidad[3]

Tamara Agnic publicó, a comienzos de este mes, una columna de opinión en el Diario Financiero, que me parece excelente y que expresa mi opinión sobre el tema, se titula Corrupción entre privados:

“Tampoco es posible entregar la responsabilidad de combatir la corrupción única y exclusivamente al Estado. Las malas prácticas no son un mal que únicamente atañe a las actuaciones de los agentes públicos. Se requiere, en consecuencia, acciones específicas y concretas por parte de toda la ciudadanía y, muy especialmente, por parte del sector empresarial para frenar la corrupción entre privados, la que a la larga puede ser más dañina para el funcionamiento del orden económico que aquella que se desarrolla en el ámbito del sector público. En efecto, estas atentan contra el buen funcionamiento de las reglas de mercado. Tenemos aquí un desafío como sociedad: cerrar el espacio de acción a la corrupción en todos los ámbitos”.

Sí, una economía social de mercado simplemente no funciona sin un alto nivel de probidad. Agnic continúa: “la corrupción entre privados resulta ser tremendamente dañina para la sana y correcta aplicación de las reglas del mercado (…) termina siendo un atentado a la libre competencia con resultados tan graves como la colusión, generando desconfianza en las relaciones comerciales y efectos indeseados en el sistema económico y en el funcionamiento de los mercados, acrecentando con ello la desconfianza generalizada en nuestro sistema”. Lamentablemente cierto.

Sería excelente que cada empresa tuviera una sección o departamento o, al menos un encargado de lo que hoy en día llamamos compliance[4]. Es por otra parte, lo que le sugerí a Carlos Larraín en mi carta de noviembre pasado “implementar un sistema de compliance en las empresas sería una respuesta más apropiada y con más futuro que defender lo indefendible”[5].

Les deseo a mis lectores, un buen y probo fin de semana.


[1] Cuando busco “probidad” en Google… Google me pregunta si me equivoqué y, en realidad, quería escribir “propiedad”.

[3] Un anti-ejemplo en esta carta aparecida en El Mercurio el día viernes 30 de Marzo de 2012: “El otro día, en la universidad, hacía cola en la cafetería. Como era el cambio de hora, había muchos alumnos. Tras varios minutos esperando mi turno, apareció otro profesor con un par de volúmenes de derecho procesal bajo el brazo. Dos alumnos que estaban delante mío lo saludaron afectuosamente, y el profesor respondió de igual manera. Tras conversar un rato, el profesor cogió un yogur de vainilla de la góndola del lado de la caja y un paquete de galletas. Y se los entregó a uno de esos alumnos, con un billete.

Quedé estupefacto. Llevaba 10 minutos esperando, y esta “lindura” de jurista se ahorraba la cola encomendando a sus propios “educandos” que le comprasen la merienda sin esperar turno.

Y pensé: “¿Esto es un profesor de derecho? ¿Este señor enseña de justicia y legalidad?”. Su gesto, sin duda, borraba de un plumazo cientos de sesudas horas de clase, pues enseñaba con su actuar uno de los peores males que estamos sufriendo: el abuso.

Reconozco que no me pude contener y le miré de mala forma. No le dije nada, pero creo que mis ojos bastaron. Pero él ni se inmutó. Y he ahí lo más grave, lector: ¡no se dio cuenta de lo que había hecho! Le pareció -a juzgar por su rostro- “natural y obvio”.

No nos quejemos después, cuando los alumnos salgan a la calle a pedir educación de calidad, que destrocen los bienes públicos, incendien micros y golpeen a carabineros. Ya han tenido, en las cafeterías, tremendos maestros del abuso. B. B. COOPER”.

Me faltan las palabras para comentar algo así.

[4] Es significativo que no haya artículo en Wikipedia en castellano sobre la voz compliance..