Maersk en San Antonio

Sin duda no hay una sola causa para que Maersk haya cerrado su fábrica de contenedores refrigerados en San Antonio. Bien puede haber sido “la sobreproducción de contenedores en el mundo” o bien “la falta de materias primas a nivel regional”. O ambas. U otras causas.

Luego del anuncio de la naviera danesa, el Presidente de Asimet[1] se preguntó, no sé si romántica, poética o patéticamente “¿en qué fallamos como país”[2]. (Pienso en Enrique MacIver y su famoso discurso del año 1900[3]). Califica el impacto del cierre de la fábrica como un balde de agua fría. Prosigue en el mismo tono: “¿estarán dispuestos otros inversionistas extranjeros a arriesgar su capital en Chile?”.

¿Quieren saber cómo contestan los daneses a tales preguntas? Søren Leth Johannsen, director comercial de Maersk Container Industry, explica: “hay que recordar que los chilenos no son industriales como lo son los chinos. Son campesinos y mineros que han aprendido a soldar”[4]. Pero en el mundo de hoy, parece que soldar no es suficiente.

Una amiga mía que vive y trabaja en Alemania, comenta que los profesionales universitarios chilenos tienen muy buen nivel. Pero no así los obreros y el personal no-universitario. Esto es una pena y una injusticia frente a los miembros más pobres de la sociedad chilena. Capacitación y perfeccionamiento son las palabras claves. La educación dual sería la escalera para llegar a ser un país industrializado.

Mientras muchos exigen “educación universitaria gratuita”, capacitar y perfeccionar a los obreros, a los campesinos, a los trabajadores más sencillos no es tema en Chile. Y son estas las claves para “no fallar como país”.

Se plantea que otra de las razones para que Maersk se haya ido de San Antonio es la huelga de más de dos semanas que tuvo lugar en octubre pasado en la fábrica. En ella, los trabajadores exigían las mismas condiciones de trabajo de que gozan sus colegas de Maersk en Dinamarca (!). Parece que quisieron correr antes de aprender a caminar y la caída fue tremenda.

¿No habría sido más apropiado compararse no con los daneses, sino con los chinos? Porque los contenedores refrigerados de Maersk serán producidos ahora en Qingdao, China[5], en la planta originaria de esa empresa y que funciona desde 1998, la que, “pese a las cambiantes condiciones del mercado, ha demostrado su capacidad para producir productos de alta calidad”. Allí Maersk consolidará su producción.

“Con el cierre en Chile, Maersk Container Industry tendrá su sede central con investigación y desarrollo en Dinamarca y dos plantas de producción en China para refrigeración y transporte”[6]. Tal vez, algún día, Chile pueda albergar la central de investigación y desarrollo de una gran empresa. Para eso, necesitaríamos menos abogados y más químicos, físicos y biólogos y buenos técnicos de todas las especialidades[7].

Apropósito de China, paralela a la noticia del cierre de San Antonio, trascendió que la competencia china de Maersk, Cosco Shipping, se instalaría en Perú[8]. Tal vez, incluso, habría sido más apropiado que los sindicatos chilenos se comparara no con los daneses sino con los peruanos.

Otra amiga mía, opina que los peruanos pueden hacer el mismo trabajo que los trabajadores chilenos; pero más barato. De ahí la importancia de agregar un valor al trabajo de los chilenos. Lo que sólo puede ser posible mediante el aprendizaje, la capacitación y el perfeccionamiento permanente. Un perfeccionamiento que dura toda la vida, como decimos en alemán[9].

Los ejecutivos daneses de Maersk insisten en que la decisión no la tomaron debido a la huelga de octubre pasado. Les creo. Dicen que ellos nunca estarían en contra de una huelga, ni de la formación de sindicatos. También les creo. Sobre todo de cara a la opinión pública danesa y noreuropea en general. Hacen bien, una huelga es una cosa buena cuando las exigencias de los huelguistan no son desmesuradas.

El director ejecutivo de Maersk dice, con mucha empatía: “Lamentablemente, esta decisión afecta a nuestros 1.209 colegas calificados en San Antonio y estamos comprometidos a apoyarlos y cumplir nuestras obligaciones”[10].

La instalación de Maersk en Chile fue, en su momento, una sensación[11]. Fue un gran salto que acabó en un inmenso costalazo. Desde Chile, la naviera planeaba suministrar “contenedores refrigerados directamente a lo que se llamó el centro de exportación en la costa oeste de América Latina”. La idea era “colocar la fábrica justo donde está la demanda”[12]. San Antonio debería convertirse en un centro de exportaciones de la Costa Oeste sudamericana, hacia el otro lado del Pacífico.

La idea era llevar los contenedores refrigerados de fundo en fundo, recogiendo los productos agrícolas, transportarlos a los barcos que hacían la ruta a Asia y otros destinos. Así evitaban que los contenedores refrigerados que construían en China, viajaran vacíos a Sudamérica. Ello suponía el desarrollo de una cadena de suministros a nivel local, desde el mismo territorio chileno o desde los países vecinos (en este caso, especialmente Colombia, Ecuador y Perú).

Maersk habla de “la dificultad permanente para obtener, a nivel regional, los proveedores de insumos esenciales para la fabricación de contenedores”[13]. Esto también falló, aumentando más aún el costo de aprovisionamiento de las necesarias materias primas[14]. ¿Fue un problema de infraestructura? ¿De proveedores? ¿Realizará alguien alguna investigación sobre el tema? ¿Alguna universidad?

“Como consecuencia del exceso de capacidad en el mercado de contenedores Maersk ha reconocido que la fábrica en Chile no es competitiva”, explica su comunicado de prensa[15]. Los chilenos estamos acostumbrados a ser los primeros de la Región; pero eso no basta, la competividad es hoy global. No basta estar en la OECD. El esfuerzo tiene que ser diario por mejorar y corregir los errores.

Nadie se puede dormir en los laureles. Un ingeniero comercial con un postgrado en una buena universidad norteamericana, nada puede hacer sin buenos trabajadores que co-laboren con él. Creo que hay que re-pensar el trabajo en Chile. Necesitamos más capacitación, más perfeccionamiento permanente y más respeto por la dignidad del trabajo. A los obreros que ven en una huelga el “santo remedio” para todo, les diría: si queremos que nos paguen más, seamos mejores.


[1] Asociación de Industriales Metalúrgicos y Metalmecánicos.

[3] En su famoso Discurso sobre la Crisis de la República -más conocido aún desde que Gonzalo Vial lo citó en su “Historia de Chile“, MacIver quien el año 1900, se preguntaba: “¿Qué ataja el poderoso vuelo que había tomado la República y que había conducido a la más atrasada de las colonias españolas a la altura de la primera de las naciones hispanoamericanas?”

[4] Mærsk-investering i Chile lider nu samme skæbne som Tinglev-fabrik (JydskeVestkysten es el diario más grande de Dinamarca).

[6] Cfr. Mærsks containerforretning skal fyre 1200 ansatte i Chile “Con el cierre en Chile, Maersk Container Industry tendrá su sede central con investigación y desarrollo en Dinamarca y dos plantas de producción en China para refrigeración y transporte”. Tal vez, algún día, Chile pueda albergar la central de investigación y desarrollo de una gran empresa.

[9] Lebenslanges lernen.

[13] Maersk cierra su fábrica en Chile El “90% de los insumos para esta industria deben importarse a Chile”, se queja la empresa.

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El narcisismo de Ernst Nolte

nolte con floresLa personalidad erudita y -a mi modo de ver- narcisista de Nolte me explica un poco lo que ocurrió después de la publicación de su artículo en el FAZ: llovieron las críticas y en vez de escuchar a los demás, el profesor Nolte se empecinó en su posición. Y fue más allá: la radicalizó. Mientras más atacado era, más defendía lo que era y es indefendible[1].

Los narcisos aman el elogio; pero no soportan la contradicción, ni la crítica que siempre ven como una ofensa personal, como una afrenta. (Kränkung, en alemán). Sí, un narciso es una mimosa. Adicto al elogio ilimitado; pero que enferma frente a la crítica, por mínima que sea.

Nolte no dejaba pasar oportunidad para poner de manifiesto que él era “objetivo” e intentaba “hacer justicia”. Objetividad y sed de una supuesta “justicia objetiva” es lo que habitualmente buscan las personas de personalidad narcisista. La objetividad de la justicia se ve garantizada por el hecho de que el narcisista -medida de todas las cosas- nos dice qué es objetivo y qué no. Imaginar más subjetividad es imposible.

Por otra parte, pienso que la absoluta objetividad que Nolte exige al estudiar p.ej., el nacional socialismo -u otro totalitarismo- en realidad, no existe o más bien, no debería existir. No puedo ser “objetiva” frente al mal, ni frente a Auschwitz, ni frente al gulag. Esto es, en el fondo, una especie de realitvismo absoluto, disfrazado de objetividad. Por otra parte, que un historiador o filósofo alemán intente relativizar el nacional socialismo frente al comunismo, tampoco es correcto. Ni menos decir que la causa del nacional socialismo fue el bolchevismo[2].

Nolte dice que se le acusa de postular und fanatismo de la objetividad[3] y que lo único que quería era “conocer”. Pienso que no puedo ser “objetiva”, ni sentir simpatía frente a los autores de crímenes de lesa humanidad. Prefiero tener empatía frente a las víctimas, que es algo que generalmente hace falta al narciso que parece sentir una rara predilección ante los poderosos, los que logran subyugar a los demás.

Sostiene que incluso no se que puede negar al nacional socialismo una simpatía fundamental (man darf den Nationalsozialismus eine grundlegende Sympathie nicht absprechen[4]). No será ir demasiado lejos exigir que, para preservar la objetividad hay que sentir simpatía por el nacional socialismo. ¿Habrá que sentir empatía por un fenómeno que tuvo lugar en la historia para poder comprenderlo? Creo que no. En el fondo, este planteamiento equivale a una relativización de la simpatía. O de la empatía. La empatía frente a una ideología totalmente inhumana es una contradictio in adiectio.

Se achaca a Nolte su frialdad de corazón[5], lo que es una de las características de la personalidad narcisista. A él sólo le interesaban las ideas. Las ideas abstractas, no las personas concretas. En su descargo, se puede decir que su formación académica fue en filosofía y no en historia. Lo que puede ayudar a entender; pero no disculpar… Nolte fue un filósofo que nunca estudió historia. O un historiador que estudió filosofía[6].

Un académico con la personalidad de un Nolte se halla muy lejos de ver la investigación como un diálogo enriquecedor. Como contraposición de opiniones. Tal vez por eso mismo, la polémica de los historiadores o Historikerstreit es una de las controversias más infértiles que alguien se pueda imaginar, aunque es glorificada hasta hoy -por los grupos de extrema derecha[7]– como la última gran controversia. El narcisismo y la megalomamía se dan la mano.


[1] Sobre el tema, invito a leer mi columna Los dos Nolte. Breve consideración sobre Ernst Nolte

[2] “En el FAZ, Nolte sostenía cosas tan sin sentido como que Auschwitz sería consecuencia lógica del gulag[10] soviético y que el Holocausto, el exterminio sistemático de los judíos europeos, habría sido originado por la lucha de clases, por la muerte del enemigo de clase en la Unión Soviética. Postula la existencia de un “nexo causal” (kausaler Nexus) entre el comunismo (el “bolcheviquismo”) y el nacional socialismo. En otras palabras, el nacional socialismo, no sería un fenómeno en sí, sino que habría sido causado por el miedo de la burguesía frente al comunismo. Sería una reacción de defensa. Ambas tesis son realmente insostenibles”. De mi columna Los dos Nolte. Breve consideración sobre Ernst Nolte

[3] Cfr. video reportaje Ernst Nolte – Ein deutscher Streitfall minuto 28.

[4] Cfr. video reportaje Ernst Nolte – Ein deutscher Streitfall minuto 14 en adelante.

[5] Cfr. video reportaje Ernst Nolte – Ein deutscher Streitfall minuto 29.

[7] Cfr. podcast favorable a la extrema derecha alemana  “Von rechts gelesen”