Trump quiere comprar Groenlandia

Si alguien me hubiera contado, hace dos o tres años que algo así ocurriría, no lo habría creído. Pero parece que los cisnes negros[1] son más probables desde que Donald Trump asumió la presidencia del país más poderoso del mundo. Pese a la diferencia de dos millones de votos en su contra.

Recapitulo los hechos: Trump expresa su deseo de ser invitado a Dinamarca. Dinamarca es un país europeo ubicado en la península escandinava[2], la región del mundo a la que también pertenece Suecia, país que el businessman norteamericano de ascendencia alemana y escocesa[3], generalmente, descalifica. Sostiene que en Suecia ocurren cosas terribles, debido a la unmigración y que la prensa nos lo oculta. Este es un discurso de mucha gente hoy en día, no es propio de Trump, lo más probable es que él lo haya copiado de alguna página de internet[4].

En concreto, esta historia empieza con el deseo de Trump de ser invitado a Dinamarca. Obviamente, Dinamarca hizo realidad su deseo y lo invitó, como corresponde al trato entre “naciones civilizadas”[5]. Y, como también corresponde a una monarquía constitucional, lo invitó la Reina Margarita[6]. La visita estaba planeada para el 2 y 3 de septiembre.

Hasta ahí, todo iba bien. Hasta que la prensa norteamericana reveló que el motivo del viaje de Trump era “comprar Groenlandia”. Sí, “aunque Ud. no lo crea”: el presidente norteamericano quería comprar un país. ¿Why not? Todo tiene su precio: las personas y también los países. Suena a sátira y me costó creerlo, pensé que era una broma. Cabe hacer notar que esta intención primaria no había sido informada al gobierno de Copenhagen. O sea, Trump se hace el invitado; pero no dice a sus anfitriones cuál es el objetivo de su viaje.

Compras Groenlandia suena como “comprar Alaska”, pero 152 años más tarde, cuando ya nadie compra países, sino que simplemente los ocupa. Me recordó a Putin, quien se comporta como los zares y las zarinas de hace 300 ó 200 años, al anexar territorios a su imperio.  

Trump aclaró -y también lo hicieron sus asesores- que su intención era comprar Alask… Perdón, Groenlandia, dada su importancia geográfica y sus recursos naturales. Lo aclaró al menos dos veces: una vez bajándose o subiéndose a un helicóptero y la otra, por twitter. Dijo que se trata de un real estate, de un great real estate, de un negocio inmobiliario. Cuando la sátira se convirte en realidad…[7]

Uno de sus asesores que habló con meridiana claridad en un canal de televisión, explicaron que “era un negocio inmobiliario más”… y claro, Trump y su papá son magnates inmobiliarios y de hotelería (el abuelo habría hecho fortuna gracias a hoteles de dudosa reputación, dicen). Él sueña con el negocio inmobiliario más grande de la historia. Con ser recordado como el presidente que agrandó el territorio nortemericano en millones de kilómetros de tierra y en millones de kilómetros de mar. plataforma continental, etc.

Es que claro, Mr. President “no cree” en el cambio climático; pero sí cree que, con la retirada de los hielos de las regiones polares, se abrirán nuevas posibilidades de extracción de petróleo, de gas y de muchos otros recursos minerales y naturales de la isla de Groenlandia y de su zona económica exclusiva, incluyendo la pesca. También el paso entre o a través de mares que antes estaban cubiertos de hielo es una “gran oportunidad” para hacer negocios. Algunos chistosos sostienen que su verdadera intención era construir campos de golf en Groenlandia.

Pero ¿No habrá una diferencia esencial entre un negocio inmobiliario y comprar un país? Diferencias tales como la soberanía, los derechos de los habitantes de Groenlandia, la libre determinación de los pueblos, etc. Sobre un país no se ejerce un derecho de propiedad, como ocurre con los derechos sobre un inmueble. Plantear algo así es más que ridículo o latterligt. La época en que el fisco y el patrimonio del monarca eran una sola cosa, ya pasaron a la historia. La época de las colonizaciones, también.

Al trascender la noticia, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen[8], aclaró que Groenlandia no está a la venta y agregó que la propuesta de compra es ridícula (latterligt, en danés). Sí, ridícula es lo menos que se puede decir, sin respeto, irrisoria. Asimismo, explicó la premier que “Groenlandia no pertenece a Dinamarca, sino a sus habitantes”. Tiene toda la razón.

Como era de temerse, Trump se enojó y anunció por twitter (una conferencia de prensa es complicada porque le hacen preguntas) que, si no puede comprar Groenlandia, no va a ir a Dinamarca y canceló su viaje. Con Condorito[9], sólo puedo comentar: PLOP! La Reina Margarita se mostró “sorprendida”, dijo. Sí, su sorpresa no es para menos. Un comportamiento como el de Trump es, por lo menos, nada de diplomático.

¿Estará demás decir que, aunque Dinamarca quisiera vender Groenlandia, no podría hacerlo ya que Groenlancia es autónoma? Pero esto, supongo que a la gente simplona no le importa. Me pregunto si alguien podrá considerar los 56 mil habitantes de Groenlancia como nuevos siervos de la gleba, que se pueden adquirir junto con el territorio en que viven

Interesante es leer lo que el ex embajador de los Estados Unidos en Dinamarca, Rufus Gifford[10], escribe en Twitter sobre el tema:

Actually I do have words: He asked for an invitation from the Queen for a State visit. She invited him. He accepted. They have been expecting him for weeks at the palace. The Danes and Greenlanders dismiss his vanity project. He snubs the entire Kingdom. He is a child[11].  

Traduzco: “Realmente, no tengo palabras. Él pidió a la Reina una invitación a realizar una visita de estado. Ella lo invitó. Él aceptó. Lo estaban esperando en algunas semanas más en palacio[12]. Daneses y groenlandeses rechazan este proyecto de vanagloria[13]. Él ofende[14] a todo el Reino. Él es un niño”.

Desde el punto de vista político, pero serio, observo dos consecuencias principales y algunas subconsecuencias: 1) a) Los daneses y los europeos en general se tienen que preguntar, una vez más, pero ahora con már fuerza, si pueden “abandonarse” en la protección militar norteamericana, o no.

b) Para Estados Unidos, las consecuencias del episodio Trump-Groenlandia son aún más dañinas, ya que con él, el propio presidente nortamericano aleja a un país como Dinamarca, que es uno de sus pocos aliados casi incondicionales dentro de la OTAN. Una vez más parece que el país más perjudicado con la presidencia de Trump es el mismo Estados Unidos.

c) China y Rusia tienen gran interés en las regiones árticas. Actualmente China planea financiar tres nuevos aeropuertos en Groenlandia. Pienso que sería mejor que Dinamarca, Groenlandia y los Estados Unidos trabajaran juntos en defender Groenlandia, el Ártico, el derecho internacional y sus intereses comunes en estas regiones.

2) Los populistas de derecha daneses rechazaron tajantemente la inciativa de compra de Groenlandia. Si más gobiernos populistas, nacionalistas, extremos llegaran al poder en el mundo, se cerrarían los canales de comunicación entre las “naciones civilizadas”. Prefiero no imaginarme cómo serían las relaciones internacionales. Ellos siempre quieren que su propio país sea el primero, sin importar la suerte de los demás. El episodio “Trump compra Groenlandia” es una degustación de lo que viviríamos en un mundo en que el populismo hubiese triunfado[15]. Nadie puede querer algo así, al menos, nadie en su sano juicio.


[2] Aunque algunos, desde el punto de vista geográfico, no consideran a Dinamarca parte de Escnadinavia; pero sí desde el punto de vista histórico-cultural.

[3] Se dice que su mamá fue una “ilegal” en los Estados Unidos.

[4] Suecia es para muchos, el ejemplo de un país socialista, de un estado de beneficencia. Parece que no saben que Suecia cambió diametralmente y que no es el mismo país que en los años 70.

[5] Así se denominaban a sí mismas en la época de la Sociedad de las Naciones, los mismos estados que luego participaron en la II Guerra Mundial.

[7] Ni siquiera el cómico especialista en sátira que ahora es presidente de Ucrania ha protagonizado historias como esta del presidente estadounidense. Sobre el nuevo presidente ucrania invito a leer mi columna El servidor del pueblo, el nuevo presidente de Ucrania

[11] Su tweet en Twitter.

[12]  En dos, desde que surgió esta historia, desde que se supo que quería comprar Groenlandia.

[13]  “vanity project” puede ser traducido como de vanidad, de engreímiento, de envanecimiento, de arrogancia o incluso de narcisismo, lo que pega más con su personalidad.

[14] to snub de desairar, humillar, abajar.

[15] Sería como volver al siglo XVIII, al XIX o a comienzos del siglo XX, en que surgió el nacionalismo en el mundo (en Europa, desde donde se expandió por el orbe).

Ocho mentiras sobre Venezuela

Sobre Venezuela se cuentan muchas mentiras. A continuación, me voy a referir a algunas de ellas:

Primero: Chávez era bueno. Maduro no lo es. Esto es como aquella historia: el marxismo es bueno; pero fue mal aplicado. O el nacional socialismo es bueno; pero se les ocurrió matar a los judíos y ahí quedó la crema. No, entre Chávez y Maduro no hay solución de continuidad.

El debacle fue iniciado ya en vida de Chávez. La única diferencia es que a Chávez le tocó un alto precio del petróleo y a Maduro, no. Cuando Chávez inició el camino hacia el socialismo del siglo 21, contaba aún con un país que no había sido destruido y cuya población todavía no huía hacia otros países. A Maduro le tocó continuar la des-obra de Chávez y del chavismo. En esto, siguió el mismo camino trazado por su inspirador. (Ese que se la apareció en forma de pajarito).

Segundo: La crisis económica no es consecuencia de la revolución socialista, sino que sería consecuencia de las medidas de castigo norteamericanas. No, la crisis de Venezuela no se debe a una intervención extranjera, ni a una guerra económica, sino que es de origen casero. Es hecha en casa, made in Venezuela[1].

Es evidente que la crisis económica es también consecuencia de la baja del precio del petróleo y esto es algo que escapa al control del gobierno chavista o de gobierno alguno. Sin embargo, hay que preguntarse: ¿por qué los “líderes” socialistas no aprovecharon el alto precio del petróleo para diversificar su economía? Y así, ¿no depender del precio del crudo? (Entre paréntesis, es el mismo problema de Rusia. No es el discípulo más que el maestro).

Y, a propósito de crudo, es una vergüenza que el petróleo crudo venezolano tenga que ser enviado a Estados Unidos y Venezuela, deba comprarlo de ese país ya refinado, porque ellos son incapaces de refinarlo. ¿No querían no seguir dependiendo del país del Norte?

Los chavistas desaprovecharon la bonanza que les deparaba el alto precio del petróleo, para diversificar la economía venezolana: se dejó de producir en el país, que comenzó a depender absolutamente de las importaciones de los bienes más elementales. Emblemática es la falta del papel confort en Venezuela, que llevó al presidente Maduro a sostener que los venezolanos deberían ir menos al baño[2].

Esta es una crisis -no sólo económica- sino que social, política, humanitaria y de abastecimiento… de desabastecimiento, no provocada desde afuera, sino muy “desde adentro”. No sólo por la incapacidad de los gobiernantes, sino que por un proyecto de sociedad que únicamente puede llevar al fracaso[3].

Tercero: los países de la Región apoyan a Maduro. No es cierto, la mayoría de los países latinoamericanos NO apoyan a Maduro. Es más, la mayoría de ellos, reconoció a Guaidó como presidente de Venezuela.

El Grupo de Lima[4] y la Organización de Estados Americanos no sólo no apoyan a Maduro, sino que apoyan abiertamente a su sucesor Juan Guaidó[5]. Con excepción de México[6], gracias a su nuevo presidente, que no es que apoya a Maduro; pero tampoco apoya a Guaidó.

México es un poco como la extrema derecha europea, que no apoya directamente a Maduro; pero sí lo hace indirectamente, al sostener que no hay que “interferir”. No tomar partido por Guaidó y bloquear en consecuencia, igual como bloquea Italia, las decisiones de la Unión Europea sobre Venezuela. La extrema derecha europea hace en esto el juego a sus financistas rusos, tan interesados en conservar a Maduro en el poder. Y se parece mucho al actual gobierno de izquierda mexicano.

Los países de la Región que apoyan a Maduro son Bolivia y Nicaragua (bajo el dominio del matrimonio Ortega). Y en el mundo, son Rusia, China y Corea del Norte. Saquen ustedes mism@s las consecuencias.

Cabe hacer notar que, all regresar a su país, el lunes pasado, Guaidó no pudo ser arrestado por las autoridades gubernamentales, entre otras razones, porque los embajadores o encargados de negocios de la mayoría de los países de la Región y de la Unión Europea[7], estaban en el aeropuerto, para garantizar o asegurar su ingreso libre al país. (Los que sí fueron arrestados, fueron los funcionarios del aeropuerto que no sólo no lo arrestaron, sino que lo recibieron con un “Señor Presidente”). Después de todo, Guaidó es un parlamentario y la inmunidad parlamentaria es un principio esencial de la democracia representativa. ¿Será esto no tener apoyo de la Región Latinoamericana y de los países democráticos de Europa?

Recordemos que los países del Grupo de Lima retiraron o llamaron a consultas (que en la práctica es lo mismo) a sus embajadores en Venezuela, ya que “las elecciones en Venezuela no cumplieron los estándares internaciones de un proceso democrático y libre”[8]. Se refieren nada menos que a las elecciones de 2018, en que supuestamente ganó Maduro.

Asimismo, una de las posibles consecuencias de no poner fin a la crisis de Venezuela es que sí puede desestabilizar a toda la región[9]. Y no sólo por los tres millones de personas que han abandonado Venezuela huyendo[10] de la pobreza, de la violencia y del desabastecimiento. Suma que puede llegar a cinco millones en el curso de este año[11].

Cuarto: Los Estados Unidos quieren apoderarse del petróleo venezolano. Yo creo que no, porque los EEUU ya compran el petróleo venezolano. Quienes realmente han invertido grandes sumas de dinero en las empresas de petróleo venezolano son China y Rusia. De ahí su gran interés en mantener el status quo y a Maduro en el poder.

Ambos países temen perder los préstamos entregados a Venezuela. Préstamos no sólo en el ámbito del petróleo, sino también en el del armamento. El tema armamento es especialmente importante para Rusia -otra economía que sufre por la falta de diversificación y por la caída del precio del petróleo[12]– que ha concedido ingentes créditos a Venezuela para comprar armamento.

Quinto: La ayuda humanitaria está envenenada y los Estados Unidos quieren invadir el país junto con la ayuda humanitaria. Tengo que confesar que -en este punto- no soy imparcial, ya que, desde hace años, he colaborado en el envío de ayuda humanitaria a Venezuela. No sé cómo alguien podría envenenar a la población o invadir un país a través de la ayuda humanitaria. Invadirlo, ¿tal vez mediante un proceso de empequeñecimiento de soldados con las pastillas de Chiquitolina del Chapulín Colorado? ¿O quizás recurran a David Lynch? eek

No dejar ingresar la ayuda humanitaria es un acto de orgullo y de arrogancia extremas por parte de quienes no quieren aceptar donaciones de alimentos y medicinas provenientes del exterior sólo porque vienen “de afuera” y prefieren dejar morir a su propio pueblo que reconocer que se equivocaron y que su equivoación tiene consecuencias nefastas, más que nefastas, deletéreas para su propio pueblo.

Lo peor es que actualmente Venezuela cerró la frontera con Colombia, de manera que no se puede importart nada desde el país vecino; pero tampoco Venezuela puede exportar nada a través de Colombia, lo que significa que deja de recibir las tan necesarias divisas.

Sexto: Juan Guaidó carece de legitimidad. ¡Pero cómo va a carecer de legitimidad, si es el Presidente del Parlamento venezolano! ¿Puede haber más legitimidad?

“La Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela es el órgano unicameral que ejerce el poder legislativo en dicho país de manera constitucional, sin embargo el gobierno de Nicolás Maduro en 2017 asignó dicho poder a la Asamblea Nacional Constituyente mediante decreto oficial, ésto de manera temporal, acción que fue desconocida por el parlamento y parte de la comunidad internacional.​ Está conformada por 167 diputados. Nace después de la aprobación de la Constitución de 1999, reemplazando al anterior Congreso de la República, que era un órgano bicameral”[13].

Si mal no recuerdo, cuando el pueblo venezolano votó a favor de los opositores al chavismo y el parlamento de Venezuela quedó en manos de la oposición -cosa que ocurre frecuentemente en los países democráticos-, entonces Maduro “le quitó” a la Asamblea Nacional todos sus poderes, entregándoselos a una supuesta Asamblea Nacional Constituyente, con “facultades plenipotenciarias”, cuyos miembros fueron designados por el mismo Maduro[14].

Todo esto, lo hizo Maduro mediante un decreto presidencial[15]. En otras palabras: pasó a llevar la Constitución mediante un decreto presidencial…! Me da dolor de estómago sólo al pensar en una barbaridad así. De la pirámide kelseniana de jerarquía normativa[16] parece que nunca escucharon…! No sólo no saben nada de economía, sino tampoco de derecho.

Es evidente que Guaidó es presidente “encargado” -esto es interino o temporal- de Venezuela como representante de la Asamblea, del Parlamento venezolano, elegido por el propio pueblo. De allí proviene su legitimidad. Legitimidad que, de todas maneras, es mayor que la de Maduro[17]. Sobre la supuesta legitimidad de Maduro, recordemos que “Los 14 países del Grupo de Lima desconocieron los resultados en Venezuela y llamaron a consultas a sus embajadores en Caracas”[18].

Séptimo: Maduro es el presidente legítimo y fue elegido democráticamente. Esto es muy relativo. Maduro fue elegido en una elección donde los principales candidatos de la oposición fueron “inhabilitados”. Había miles de presos políticos y la prensa estaba amordazada. “El Gobierno canadiense insistió que no pueden existir una democracia y elecciones libres en un contexto en el que hay prisioneros políticos, limitaciones a la libertad de prensa y arresto domiciliario para dirigentes de la oposición”[19].

“Los principales candidatos de la oposición no pudieron postularse por procesos administrativos y penales en su contra, incluyendo a Henrique Capriles, aspirante en las elecciones de 2012 y 2013, Leopoldo López, condenado a una pena de casi 14 años por las protestas de 2014, así como otros como María Corina Machado y el mayor general Miguel Rodríguez Torres, chavista disidente, hoy también encarcelado”[20].

Con respecto a la elección de Maduro, es importante conocer lo que dijo el Grupo de Lima. Un buen resumen en Wikipedia: “The Lima Group has overtly condemned the presidential elections called for by the Bolivarian government, describing them as unobserved, unjust and undemocratic. Days before the planned election date, the Lima Group – alongside the United States and the European Union – called for the cancellation of the election and prepared for responses should the election be held. Following the election which strengthened President Maduro’s position, the fourteen member nations of the Lima Group recalled their ambassadors from Venezuela”[21].

Como bien dijo el “canciller paraguayo, Eladio Loizaga indicó que las elecciones presidenciales en Venezuela no son “sinónimo de democracia” mientras haya «partidos opositores inhabilitados y presos políticos»”[22]Es cierto, las elecciones democráticas tienen que ser libres e informadas y de libres e informadas, poco y nada hubo en la elección de Maduro como presidente el 2018.

Octava mentira: apoyar a Guaidó llevará a una guerra civil. O al consabido “un millón de muertos”. Sí, este es uno de los más recurridos pseudo-argumentos para sostener que es mejor apoyar a Maduro, porque, de otra forma, habrá derramamiento de sangre y sobrevendrá la inestabilidad.

Entre paréntesis, es la típica argumentación de los ultraconservadores europeos para oponerse a todo cambio en otros países, porque “habrá inestabilidad”. En el fondo, es una manera de perpetuar la injusticia y negarse a aceptar cualquier cambio. Prefieren la tiranía a un intento de cambiar el sistema. En esto se unen la ultra izquierda y la ultra derecha. Con esta forma de pensar, todavía viviríamos en un régimen de monarquía absoluta en Europa. Hitler y Stalin continuarían en el poder. Y Muammar al-Gaddafi seguiría cantando bajo la lluvia[23].

Reitero que es la permanencia de Maduro en el poder es la causa de la inestabilidad, de la violencia y lo que realmente puede llevar a una guerra civil. Si Maduro amara a los pobres, renunciaría[24]. Si Maduro amara a su país, renunciaría y evitaría así, no sólo más muertos, sino la pobreza… Sin el chavismo, Venezuela podría recuperarse económica, social y moralmente.

Tengo que advertir, eso sí, que no se trata de que se vaya Maduro, sino de que se vaya al chavismo. Flaco favor sería que Maduro renunciara; pero que otro chavista ocupara su lugar. Venezuela tiene que volver a la normalidad democrática y dejar ya de experimentar con ideologías políticas pretéritas, pasadas de moda y fracasadas. Para eso, es indispensable el cambio. Un cambio que sí se puede.


[4] Sobre el Grupo de Lima, en Wikipedia.

[5] “During the 2019 Venezuelan presidential crisis, the Representative of Peru in the United Nations Security Council condemned what was described as an “illegitimate socialist regime”, stating “We have received 700,000 Venezuelan refugees and migrants due to the crisis that is the responsibility of Maduro”, 2019 Venezuelan presidential crisis, en Wikipedia.

[6] Me gustaría citar aqui diarios mexicanos; pero técnicamente no se puede hacer. Lo que es absurdo, ya que poner un link no es copiar contenidos.

[7] Emblemático es el caso del embajador alemán en Caracas, que fue declarado persona non grata, por parte del gobierno chavista, después de esta entrevista: Embajadores europeos en Venezuela asisten al aeropuerto internacional para respaldar a Guaidó

[12] Es curioso que un país tan grande como Rusia, tenga una economía que es tan pequeña como la economía de Italia.

[17] Como por lo demás, recalcó esta mañana el parlamentario europeo y ex-presidente (2012-2107) del Comité de Asuntos exteriores del Parlamento europeo, Elmar Brok: Deutscher Botschafter soll Venezuela verlassen Brok: „Guaidó hat als einziger demokratische Legitimation“

[24] Esto lo debería escuchar la señora Barrientos, del Partido de Izquierda, de Alemania, que dió una entrevista en que señaló que Guaidó no quiere volver a Venezuela porque quiera hacer algo bueno para los pobres, sino sólo porque quiere “provocar”. „Er kehrt ja nicht zurück, weil er was Gutes will, gerade für die Armen in Venezuela, sondern weil er provozieren will“, .Barrientos (Die Linke) zu Venezuela Guaidó „kehrt nicht zurück, weil er Gutes will“

La ceguera de la izquierda europea. El caso de Venezuela… y de Cuba

Este lunes[1], el gobierno alemán reconoció a Juan Guaidó como presidente de Venezuela. El anuncio no lo hizo el vocero del gobierno, ni siquiera el ministro de relaciones exteriores. El anuncio lo hizo la misma canciller Merkel. Y ni siquiera estaba en Berlín, sino que de visita en Japón[2]. No me cabe duda que el tema tiene gran importancia para Merkel y para sus ministros.

El reconocimiento fue precedido por un “ultimatum”, en que Alemania -entre otros países de la Unión Europea- habían pedido a Maduro que llamara a elecciones presidenciales, a más tardar, el domingo pasado[3]. El hasta ahora presidente venezolano había dicho que él no se dejaba amenazar. Europa había advertido que, si no llamaba a elecciones hasta esa fecha, reconocería como legítimo presidente de Venezuela al hasta ahora, presidente del Parlamento venezolano.

Y así fue. Contra la opinión y los deseos tanto de la extrema izquierda alemana como de la extrema derecha. Sí, aunque parezca increíble, la llamada Alternativa para Alemania (que no es ninguna alternativa) apoya indirectamente a Maduro. En esto, la derecha alemana es fiel a Putin, su benefactor, aliado y mentor. Putin, que es igualmente el mentor de la extrema izquierda.

Sí, en este aspecto (y en muchos otros), ambos extremos se hallan unidos en una alianza que algunos denominan un nuevo Querfront (frente amplio o más bien frente cruzado). Aunque “más bien creo que las ideas políticas pueden ser agrupadas en forma de U, en la que los extremos de la letra herradura son precisamente la extrema derecha y la extrema izquierda”[4].

El frente cruzado o amplio (Querfront) surgió, en Alemania, durante la República de Weimar. En él, sectores ideológicos contrarios -socialistas y nacionalistas- se unieron en una alianza estratégia antidemocrática, destinada a alcanzar el poder. Desde entonces, se denomina así a los intentos de unión táctica entre grupos de ambas facciones.

A nivel europeo, recordemos que el único país cuyo gobierno se niega rotundamente a reconocer a Guaidó como Presidente de Venezuela es Italia, cuyo gobierno está encabezado precisamente por un frente amplio: de la extrema derecha Lega y la extrema izquierda Cinco Estrellas.

En esta ocasión, me referiré sólo a la posición de izquierda alemana y Europea frente al conflicto en Venezuela. O de la ultraizquierda, como me parece que sería más propio hablar.

Hace dos semanas, escribí en mi columna “Se dice que los nazis son los parientes que dan vergüenza a los conservadores europeos, por eso los tratan con más benevolencia de la que se merecen (no merecen ninguna). Lamentablemente, algo similar puedo decir acerca de la actitud de parte de la izquierda europea frente los tiranos socialistas al estilo Castro, Chávez o Maduro: los tratan con benevolencia. Intentan justificarlos, salvarlos, depurarlos, ocultar sus faltas”[5].

Si, hace dos semanas, no había leído ni escuchado ninguna opinión de la izquierda europea que no fuera favorable a Maduro. Mea culpa, porque en realidad había un artículo de 2017. Esta semana, alguien me pasó el link. Es antiguo; pero bastante profético. Del periodista del taz, Bernd Pickert[6]. Tal vez por su calidad de profeta, Pickert fue ampliamente enlazado esta semana en Twitter (al menos entre mis followers)[7].

El ensayo se titula “La izquierda y Venezuela: Abandonar la solidaridad ciega”[8]. Es un llamado a dejar de lado esa defensa, ese respaldo, el apoyo incondicionado y ciego de la izquierda hacia el gobierno chavista de Caracas[9]. Su tesis principal es que la crisis social y económica de Venezuela -que él califica de dramática- es de origen interno y no es producto de una intervención extranjera. Concretamente de los Estados Unidos, como se la presenta con frecuencia en ambientes de izquierda.

Para muchos izquierdistas europeos (y latinoamericanos), el “gigante del Norte” es siempre culpable de todos los males del mundo entero. En esto se parecen demasiado a la extrema derecha europea con su visceral rechazo a los Estados Unidos. Para ambos grupos, siempre hay alguien de afuera que trata de perjudicarlos, frenarlos y que no los deja salir adelante y ese alguien, generalmente son los Estados Unidos.

El apoyo de la izquierda europea al gobierno de Maduro procede de actores tan importantes como Podemos (España) y de Mélenchon, en Francia[10]. Es cierto que, en el contexto de la política europea, estos dos agentes no son demasiado relevantes. Sin embargo, dentro de la alicaída izquierda del Viejo Continente, sí lo son. Son lumbreras, esperanzas, estrellas nacientes de la izquierda europea. Para Pickert, con este respaldo incondicional y acrítico y, en definitiva, es la misma izquierda la que sale desacreditada.

Pickert explica que, en 1999, cuando Hugo Chávez inició su primer período presidencial, luego de una elección democrática, la revolución bolivariana, basada en la figuera del libertador latinoamericano Simón Bolívar, se abocó muy pronto a propagar el llamado “socialismo del siglo 21”[11]. Leyendo a Pickert me parece aún más absurdo este giro y esta obsesión o más bien este aprovechamiento del nombre de un prócer de la independencia de América[12] que, con el socialismo no tuvo nada que ver. Que ni siquiera lo conoció, ya que en Latinoamérica, durante el siglo 18 y comienzos del 19, nadie había escuchado hablar de socialismo[13].

Chávez luchó porque el gobierno venezolano adquiriera el control absoluto de los ingresos de la empresa de petróleo de ese país. Luego de logar ese objetivo, invirtió los abundantes petrodólares (el precio del petróleo era muy alto en ese entonces) en programas sociales y en las “alianzas internacionales”[14]. Lo primero está muy bien. Lo segundo -las “alianzas internacionales”- fueron una forma de financiar otros regímenes ineptos, ineficientes y altamente corruptos de la región y de exportar la llamada “revolución bolivariana” a otros estados[15].

En vez de usar los petrodólares de una era de bonanza, en diversificar la economía de Venezuela, se dejó de producir en el país, que comenzó a depender absolutamente de las importaciones de los bienes más elementales. Emblemática es la falta del papel confort en Venezuela, que llevó al presidente Maduro a sostener que los venezolanos deberían ir menos al baño. Esto no es sátira, como tampoco lo es la supuesta aparición del entonces recientemente fallecido Chávez en forma de pajarito en el jardín de Maduro. Si es cierto que desenterraron a Bolívar para ceremonias de la creencia yoruba, es algo que no podría asegurar.

Llegó un momento en que el precio del petróleo bajó y con ello, se derrumbó la economía venezolana. Pickert asegura -y en esto tiene toda la razón- que la crisis de Venezuela no se debe a una “intervención internacional”, ni a una “guerra económica” contra su gobierno, sino que es de origen casero[16]. Es hecha en casa, made in Venezuela. Así, “un cuarto de siglo después del fin del imperio soviético, un nuevo ensayo de socialismo se halla frente al mismo resultado al que se enfrentó el socialismo soviético: se debate políticamente entre el autoritarismo y la dictadura y, se encuentra económicamente marginado”[17].

El periodista sostiene que ya Chávez comenzó con el intento de poner a todas las instituciones estatales bajo su control total. Y, en lo posible, también los medios de comunicación. Explica que es lo mismo que han hecho Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y el matrimonio de dictadores Ortega Murillo, en Nicaragua[18].

Prosigue: en el momento en que, el 2015, el chavismo perdió abrumadoramente, las elecciones parlamentarias, el parlamento -en que la oposición tenía la mayoría- fue despojado de todo poder. Más tarde, Maduro destituyó a la fiscal nacional que le era igualmente crítica[19]. Con esto, dos poderes del estado fueron “desempoderados”.

Es realmente fatal -acusa Pickert- que tantos izquierdistas fuera de Venezuela hayan apoyado activamente este proceso socialista tan deficitario desde un punto de vista democrático, o hayan callado sobre él[20]. Yo hablaría de un silencio culpable, que no quiere ver lo que no le conviene o no le gusta, que cierra los ojos o simplemente prefiere la más absoluta ceguera.

¿Por qué ha ocurrido esto? Nuestro autor explica que, principalmente por dos razones: por la glorificación de la revolución cubana. El gobierno de Cuba ha enviado médicos y consejeros a Venezuela. Los consejeros tienen una misión ideológica dentro del aparato de seguridad venezolano. Cuba es considerada por muchos partidarios de la izquierda europea, como el único o el último bastión que hace frente al imperialismo norteamericano[21].

El regimen cubano -continúa- fue el único gobierno de izquierda capaz de mantenerse en el poder después de la caída del socialismo en el Este de Europa. Por ello, muchos izquierdistas europeos, lo elevaron a la categoría de “modelo a seguir”. Otros muchos, incluso quienes nada quieren saber del estado socialista al estilo cubano-soviético-autoritario, simplemente permanecen en silencio[22]. Callan y su silencio es un silencio culpable.

Parte de la izquierda latinoamericana debería volver a tener una actitud positiva frente a la democracia parlamentaria. La democracia que permite la alternancia en el poder mediante elecciones. “Alternancia en el poder, que no existe en Venezuela, ya que primero Chávez y después Maduro, se han atornillado en la presidencia”[23]. Recordemos que “la alternancia en el poder es, pues, condición sine qua non de la democracia”[24].

No podemos olvidar por qué se desplomó el sistema del socialismo soviético[25], nos advertía el periodista alemán ya el 2017. Sí, yo diría que por las mismas razones que hoy colapsa el “socialismo del siglo 21” en Venezuela. Mi opinión al respecto en mi columna El socialismo del siglo 21 y su derrumbe en Venezuela

En suma, la izquierda mundial tiene que reconocer que un chavismo que carece del respaldo de la mayoría de la población, simplemente, no puede seguir en el poder, no puede continuar gobernando. ¿Solidaridad ciega en favor de Maduro, tan sólo porque se lo identifica como un gobiernante de izquierda? Persistir en respaldar su fracasado gobierno sólo porque consideran que la oposicón es peor, no es un signo de solidaridad, menos que nadie frente a los mismos venezolanos[26].

Me permito recomendar a los izquierdistas europeos que lean a Pickert.


[1] 4.02.2019

[2] Pueden ver el video en que Merkel lo anuncia en Alemania reconoce a Juan Guaidó como presidente de Venezuela

[3] 3.02.2019

[6] @BerndPickert, en Twitter.

[7] Mi dirección de Twitter es @MartaSalazar

[9] Hay que ser valiente para plantear una tesis así, para hacer un llamado en tales términos y en un diario de izquierda. Aunque, pese que el el artículo es de agosto de 2017 (10. 8. 2017), Pickert continúa en taz y hoy veo que hay otros periodistas que escriben en ese diario en esos mismo términos.

[12] Simón Bolívar nació en 1783 in Caracas, Venezuela y murió en Santa Marta, Colombia en 1830.

[13] Al parecer, el primero en emplearla fue el italiano Giacomo Giuliani, en su crítica a Rousseu; pero en un sentido muy distinto al que em término socialismo adoptaría después.

[15] El dinero venezolano destinado al gobierno de Kirchner son un secreto a voces. El mantenimiento del régimen cubano es menos secreto. Como así también, el apoyo al de Morales en Bolivia. Si Venezuela financió o no a Podemos, es algo de lo que muchos españoles están convencidos.

[17] La traducción libre es mía. El original dice: “Und so steht, ein Vierteljahrhundert nach dem Ende des sowjetischen Imperiums, nun der nächste „Sozialismus“ betitelte Versuch vor demselben Ergebnis: politisch autoritär bis diktatorisch, ökonomisch am Rand der Staatspleite.Und so steht, ein Vierteljahrhundert nach dem Ende des sowjetischen Imperiums, nun der nächste „Sozialismus“ betitelte Versuch vor demselben Ergebnis: politisch autoritär bis diktatorisch, ökonomisch am Rand der Staatspleite”, de Die Linke und Venezuela: Blinde Solidarität aufgeben

La invasión de las Malvinas

A 36 años de la Guerra de las Malvinas o Falklands, me gustaría referirme brevemente a este triste episodio bélico de los años 80 del siglo pasado.

El antecedente inmediato fue un negocio realizado por Constantin Davidoff, un comerciante de chatarra de nacionalidad argentina, quien había comprado una estación ballenera abandonada en la Bahía Leith, en las Georgias del Sur, no en las Malvinas. El inmueble había pertenecido a balleneros escoceses que ya no lo utilizaban, estaba abandonado y Davidoff quería convertirlo en depósito de chatarra (en aquella época, parece que nadie pensaba en la protección del medio ambiente). Para el transporte del metal, Davidoff arrendó a bajo precio una embarcación de la Armada argentina, llamada Bahía Buen Suceso. El arriendo no sólo incluía el barco, sino también su tripulación, formada obviamente, por miembros de la Marina de guerra.

Estando en la Bahía de Leith, los marinos argentinos y los trabajadores de Davidoff -un total de cincuenta- no tuvieron una idea mejor que izar la bandera argentina en las Georgias del Sur, territorio indiscutidamente británico. Los cuatro científicos que se hallaban en una estación de estudio, telegrafiaron (el 19 de marzo) a Londres informando sobre esta circunstancia. Londres reclamó a Argentina por la vía diplomática. Asimismo, los trabajadores (y los marinos) se negaron a solicitar el permiso correspondiente a las autoridades británicas de Grytviken (que se lo habrían dado sin problema) para trabajar en la Bahía de Leith. Gran Bretaña envió al patrullero Endurance (un patrullero y el único buque de la Marina británica que se encontraba en el Atlántico sur), que, el 26 de marzo, confirmó que Leith se encontraba ocupado o tomado por argentinos (40 de ellos eran infantes de marina[1]), quienes además se negaban a pedir un permiso de trabajo.

A continuación, comenzó la actuación de la diplomacia británica, que exigió el retiro de la bandera argentina de la Bahía de Leith, mediante una nota de protesta de fecha 23 de marzo. Esta nota fue considerada una “provocación” por el gobierno militar argentino quien decidió invadir las Malvinas (no las Georgias, donde se encuentra Leith) el día 2 de abril de 1982. Entre las Malvinas y las Georgias del Sur hay 1550 kms de distancia.

La invasión argentina y la guerra que le siguió dejó un saldo de 907 muertos (258 británicos -8 civiles chinos y 3 civiles británicos en Puerto Stanley- y 649 argentinos). 1845 heridos, de ellos 777 británicos y 1068 argentinos. Hace algunos años, conocí a una señora argentina que estaba de visita en München, buscando -según me contó- artefactos ortopédicos para su hijo que había perdido algunos miembros del cuerpo durante esa guerra. Sí, ese es el saldo de una invasión y posterior guerra: casi mil muertos y casi dos mil heridos. Y una mamá intentando ayudar a su hijo en un país extranjero. De más está decir que el viaje y los artefactos los pagaba ella.

Al parecer, el gobierno de Buenos Aires pensaba que Estados Unidos los apoyaría a ellos y no a Gran Bretaña. El modelo schmittiano, según el cual, “mi enemigo es también el enemigo de mi amigo” es un modelo de análisis falso, que conduce a errores garrafales como éste. Asimismo, considerar que sería posible revivir una especie de doctrina Monroe intepretada según Carl Schmitt[2], de acuerdo a la cual América debería ser para los americanos y donde los europeos deberían no entrometerse en absoluto, fue una  apreciación equivocada de la realidad.

Por mucho que, en 1965, las Naciones Unidas hayan considerado a las Malvinas como un “territorio en disputa” y hayan llamado a las dos partes a lograr a un acuerdo político que nunca suscribieron[3], es totalmente claro que Argentina intentaba cambiar un límite internacional por la fuerza de las armas y, en consecuencia, no podía contar con el apoyo de ningún país occidental. El mismo 3 de abril de 1982, el Consejo de Seguridad emitió una resolución en que se exigía a Argentina el retiro inmediato de sus tropas y a ambos países, resolver el problema por la vía diplomática[4], civilizada. 

Argentina tuvo el apoyo -al menos de palabra- de Moscú y de Cuba, pese a que el gobierno de Buenos Aires, se hallaba en las antípodas ideológicas de los gobiernos de Rusia y del de Fidel Castro. Pero claro, más grande era el odio de estos dos países a Estados Unidos, a la OTAN y a los países de Europa occidental. Venezuela también apoyó de palabra a Argentina e incluso consideró la posibilidad de enviar tropas militarse para apoyar a los argentinos. Si los militares argentinos sufrían con el frío del Atlántico Sur, es mejor no pensar en qué habría pasado con tropas venezolanas en aquellas latitudes.

Perú apoyó a Argentina con aviones militares, pilotos de los mismos, instructores y otros suministros. Lo grave es que el secretario general de las Naciones Unidas en aquel entonces, era un peruano, Pérez de Cuellar, con lo que esta institución perdió su imparcialidad y con ella, su credibilidad. Por una parte, Perú llamaba a la paz y por otro lado, enviaba armamento para proseguir la guerra. En un funesto doble juego, el gobierno de Lima, intentó sacar provecho de la situación y echó más leña al fuego de la guerra y de la muerte.

Demás está decir que el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR, la “OTAN latinoamericana”, por así decirlo) no podía ser aplicado, ya que no estábamos ante un “un ataque armado … contra un estado americano”, lo que debería ser “considerado como un ataque contra todos los estados americanos”[5]. En este caso, tenemos que reconocer que lamentablemente, el estado agresor había sido uno de los nuestros. La situación es similar a la que vivimos hoy con Turquía, país miembro de la OTAN cuyas tropas invadieron una región de Siria (Kurdistán). Gracias a Dios, Turquía no tiene cara para pedir ayuda a sus aliados.

En suma, Argentina no sólo no logró su objetivo de conquistar las Malvinas, sino que cerró sus posibilidades de lograrlo en las próximas décadas. Una vez más, vimos que el intento de alterar las fronteras por medio de la fuerza es un gravísimo error, que no conduce al resultado esperado. (Lamentablemente, hoy observamos otro intento de mudar las fronteras, concretamente en Crimea y también en el Este de Ucrania, en ambos casos, por parte del actual gobierno de Moscú).


[1] Fuentes argentinas aseguran que sólo eran 14. Me pregunto qué hacían infantes de marina “trabajando” para una empresa privada. Puede ser que se refieran a los llamados Non-Self-Governing Territories o territorios sin gobierno propio.

[5] Art. 3.

El nuevo orden en el derecho internacional, según Carl Schmitt

En la columna El nuevo orden según Carl Schmitt[1], me preguntaba a cómo sería el nuevo sistema político si los nazis hubieran ganado la guerra. Cómo habría sido el orden estatal interno, el derecho constitucional de un estado regido por los principios del nacional socialismo.

Después de leer el “librito” de Carl Schmitt, “Völkerrechtliche Großraumordnung”[2], me parece que entiendo cómo sería hoy el derecho internacional si los nacional socialistas hubieran ganado la guerra. Aunque, más que de derecho internacional, sería más apropiado hablar de derecho de los grandes espacios o Grossräume. En realidad, el derecho de los estados nacionales habría sido reemplazado por un derecho de las “potencias”, encargadas de decidir acerca del destino de un sinnúmero de países, de protectorados y de ex-países.

Reich y Raum… Reino y espacio son los elementos fundamentales sobre los que se construirá el nuevo derecho internacional, adelanta el autor. Sí, esta es la esencia del nuevo derecho internacional schmittiano[3]. Bernd Rüthers -uno de los mayores conocedores de Carl Schmitt en Alemania- habla del Großraum o gran espacio como el elemento dominante de la futura teoría del derecho internacional[4] o derecho de los pueblos.

De partida, en alemán, lo que en castellano denominamos derecho internacional, se llama Völkerrecht o “derecho de los pueblos”. Esta no es una distinción sin importancia. En lo que podríamos llamar la introducción[5] de su libro, Schmitt hace ver que Völkerrecht viene de Volk, o sea de pueblo, en sentido étnico. Cada pueblo, esto es, cada grupo étnico, tendría un “espacio territorial”. Para eso existe un Raumordnung, esto es, un orden de los espacios territoriales. En la teoría de la época, cada pueblo (en)cerrado sobre sí mismo, desarrolla en ese espacio su propia “cultura”, sin injerencia extranjera.

Más allá del concepto abstracto de estado, imperante al desarrollar sus ideas sobre el nuevo orden mundial, nuestro autor se refiere al concepto de Großraum, como principio del derecho internacional. A él está dedicada su obra “Völkerrechtliche Großraumordnung”, objeto de este artículo. Para Schmitt, sujeto del derecho internacional no es… no son las naciones, sino que es el Großraum, el gran espacio. Su teoría del derecho internacional es pues un intento de centrar la atención en los Großräume o grandes espacios.

Antes que nada, Schmitt nos dice lo que no es un Großraum. Un Großraum no está delimitado por fronteras naturales[6], ni tampoco es expresión de la teoría del equilibrio entre los estados[7]. (Ni de la teoría francesa del espacio vital[8], puedo agregar). Nos explica que la teoría de las fronteras naturales sirvió a Francia como fundamento de su política expansionista[9]; sin embargo, algunos aspectos de esa tesis, cobran nueva luz -dice Schmitt- en la línea de la “ciencia geopolítica” de Karl Haushofer[10].

La mención que Schmitt hace de Karl Haushofer es una mención de carácter positivo. Y esto no deja de ser significativo, puesto que Haushofer es uno de los cuatro autores principales en que se basaron los nazis para elaborar su teoría del Lebensraum o espacio vital. Los otros son Friedrich Ratzel, Alfred Rosenberg y el propio Carl Schmitt[11]. Hay que dejar en claro que el Großraum -como fundamento del nuevo derecho internacional- no es el Lebensraum del nacional socialismo, si bien, las ideas de Schmitt -y también las de Haushofer- fueron tomadas por el nazismo para edificar sobre ellas su deletérea doctrina geopolítica donde el espacio vital tuvo gran importancia.

La teoría de las fronteras naturales sería eminentemente geopolítica y geográfica y por tanto, propia del estado[12], pero inapropiada para un Großraum. De ella se pasa fácilmente a la teoría de lo que el italiano Valli denomina “el derecho de los pueblos a la tierra” o “derecho demográfico”. Este derecho puede explicar la exigencia de territorio para un pueblo cuya demografía aumenta -si se me permite traducir así-; pero no es un principio de derecho internacional en que se pueda basar el gran espacio, aclara Schmitt[13].

En su rebuscado lenguaje, Schmitt define el Großraum o gran espacio como el ámbito de la planificación, organización y actividad humanas, que nace de una tendencia actual de desarrollo que lo abarca todo. Es, “para nosotros” (“für uns”), sobre todo un espacio de poder/rendimiento/producción -o como quieran traducir Leistung- que está conectado/unido/conexo[14]Schmitt usa frases alambicadas, rebuscadas e ininteligibles. No sé si para mostrar superioridad o erudición o las dos cosas. 

Junto al concepto de Großraum, en derecho internacional, hay que considerar el de Reich, esto es, de Reino. Reino es una potencia guía o líder, esto es, que dirige y sostiene a los estados o pueblos dentro de su gran espacio. Las ideas políticas del Reino “irradian” (strahlen) dentro del Großraum. Sin embargo, este último y el Reich no son idénticos. Así como Argentina o Brasil no son parte de los Estados Unidos[15], explica Schmitt, quien dedica un capítulo entero a la llamada doctrina Monroe, como un precedente para justificar su teoría del Großraum[16]. En su análisis, Estados Unidos sería una especie de Reino y América sería su Großraum.  

Dentro del gran espacio, el reino tiene el derecho a intervenir. Al mismo tiempo, impera el principio de no intervención frente a potencias que no pertenecen a ese Großraum (raumfremde Mächte)[17]. Tal como las ideas políticas del reino irradian dentro de su gran espacio, así las ideas políticas de una potencia ajena al Großraum no pueden “irradiar” dentro de un gran espacio que no es el propio[18]. En la práctica, basándose en esta doctrina, habría resultado muy fácil impedir que las ideas de democracia, de liberalismo, de representación política y de libre mercado “irradiaran” hacia Europa.

De acuerdo a este nuevo orden de los grandes espacios y después de que los reinos se hayan dividido la tierra de una manera razonable (sinnvoll), el principio de no intervención desplegará su eficacia ordenadora en el nuevo derecho mundial[19]. Hannes Stein dice acertadamente que estas ideas suenan como sacadas de una película de ciencia ficción. Él se imagina a Tom Cruise que apunta a un alien con una pistola y le advierte que “A partir de aquí, impera para las potencias extranjeras la prohibición de intervención”[20].

Pese a que lo usa y titula así su librito, Schmitt no está conforme con el término Großraum. Aclara que un Reich no es un estado más grande que los demás, como tampoco el Großraum es un espacio pequeño que ha sido agrandado[21]. Adelanta que, cuando el mundo esté repartido entre los grandes espacios, entonces probablemente, se dará al Großraum un nuevo nombre[22]. Porque el Groß Raum no es un gran espacio, en comparación con un espacio pequeño[23], como un país. El Großraum es algo mucho más que eso. Schmitt se vuelve, en este punto, más bien esotérico.

Dice que el concepto de espacio es originalmente técnico, industrial, matemático[24]. Esto ya lo había adelantado en la introducción[25]. Pero él quiere referirse al concepto jurídico de gran espacio -no como simple territorio en que se organiza el derecho[26]– sino que es algo que va más allá, casi místico, diría yo.

A veces se quiere presentar a Schmitt como un representante de la realpolitik, nada más equivocado. Las ideas que el autor expone no son una fría y desgarradora, pero sincera descripción de la realidad. Él no es un nuevo Maquiavelo que explica y analiza lo que ve, sin fijarse en lo que debería ser o sin importarle el political correctness[27]. Él no constata que algo es así, no se adelante a los hechos, no aventura a decirnos lo que él cree que va a pasar, lo que debería ser, lo que será, y él lo encuentra bueno. Sus elucubraciones acerca del Großraum están muy lejos de ser un ejercicio de prospectiva, son el modelo de orden que él nos propone y cree que ya se ha empezado a realizar.

No, lo que él describe en su libro y en otras conferencias que dió sobre el tema antes y después de la publicación de Völkerrechtliche Großraumordnung, es lo que él vaticina que pasará en el mundo, cuando los Reinos se lo hayan repartido e imperen sobre sus respectivos espacios. Lograr este nuevo orden del derecho internacional no es para él algo indiferente, sino este nuevo orden es lo que él considera justo, correcto, a lo que él aspira y lo que, en suma, traerá la paz definitiva… la paz como él la ve.

La suya es una proposición para el futuro, un futuro que empezaba ya a realizarse. Un nuevo orden mundial, que había comenzado inmediatamente antes de la publicación de su obra -en abril de 1939[28]–  cuando Alemania nazi anexó Austria (marzo de 1938) y después, los llamados “Sudetes” (octubre de 1938), invadió Checoslovaquia (marzo de 1939) y después Memel (marzo de 1939).

Para dejarlo muy en claro: sus ideas sobre el orden de los grandes espacios en el derecho internacional fueron expuestas por Schmitt, por primera vez, en una conferencia en la Universidad de Kiel, en marzo de 1939. En ella planteó su tesis acerca de los grandes espacios, como elementos fundamentales del nuevo derecho internacional, publicada en abril de ese año por la misma universidad[29]. Ello ocurrió inmediatamente después de las invasiones y de las anexiones alemanas en el Este[30]. Más oportunismo, imposible.

¿Cómo serían las relaciones internacionales en el nuevo orden? El autor explica que serán los reinos -y no los estados- los creadores (usa la palabra poco alemana de “Kreatoren”) del derecho internacional[31]. Como es evidente, en la teoría schmittiana, los estados no tienen en absoluto derecho a la libre determinación[32]. Como hace ver Rüthers, “la filosofía de los grandes espacios en el derecho internacional es exactamente lo contrario a la autodeterminación de los pueblos”[33].

No es difícil imaginarse que las relaciones internacionales en este nuevo orden serán distintas a las que conocemos. Primero, existirán relaciones de comercio y de otro tipo (sonstiger Austausch) entre los grandes espacios, ya que éstos no serán bloques herméticamente cerrados. Segundo, las relaciones entre los reinos que guían cada Großraum. Tercero, relaciones entre los pueblos que viven en cada Großraum entre ellos. Cuarto, entre los pueblos de diferentes grandes espacios, pero guardando siempre el principio de no intervención de potencias extrañas. Asegura que el concepto de Völkerrecht (derecho internacional) es lo suficientemente elástico, como para comprender todas estas relaciones, tanto dentro de los Großräume, como entre ellos[34].  

Avanzaríamos así, hacia un derecho, que es lo contrario al llamado derecho mundial universalista e imperialista[35]. Así la actuación del Führer ha hecho del pensamiento acerca de nuestro Reich, una realidad histórica y le ha dado un gran futuro[36], concluye el capítulo 5, titulado “El concepto del Reich en el derecho internacional”[37]. La actuación del Führer (Tat des Führers) es, sin lugar a dudas, sus ocupaciones e invasiones y la formulación de la mencionada geopolítica del Lebensraum.

La superación del espacio vacío es el objetivo final de Schmitt[38]. Para hacerlo, se remonta a la llamada teoría del espacio (Raumtheorie)[39]; pero el autor va más allá de ella. En ese espacio vacío, el sujeto que conoce, toma conocimiento del objeto conocido para “localizarlo” (lokalisieren)[40], por “localizar”, entiende “ponerlo en un lugar” o algo así. El espacio es formado en los objetos y en el orden del tiempo y del espacio y es más que un registro en un espacio vacío que viene dado. Se refiere más bien a una situación o a un suceso actuales. Una dimensión profunda y no una categoría espacial meramente formal que merece ser superada[41].

Todo esto es algo incomprensible para los judíos. Ellos no pueden contribuir a esta teoría, como no pueden contribuir a crear nada, dice. Pero han sido el fermento de la disolución de órdenes espaciales concretos[42]. Sí, toda la obra de Schmitt está traspasada por el antisemitismo[43] y por los intentos de “desjudeizar” (entjuden) la ciencia jurídica de un supuesto “espíritu de los judíos”. Ellos serían per se, incapaces de pensar en términos de Großraum.

Soy igualmente incapaz de ello; es más, me causa repulsión tan sólo imaginarme grandes espacios planetarios repartidos entre autodenominados reinos. Grandes espacios continentales compuestos por pueblos sometidos a supuestos reinos líderes y guías. Rechazo la idea de pueblos que carecen de autoderminación, y a cuyos habitantes, les está prohibido pensar por sí mismos o aceptar ideas que sean distintas a las que “irradia” el pueblo guía.

Schmitt habla de grandes espacios concretos y llenos de sentido[44]. Advierte que frente tanto el imperialismo del Occidente capitalista como al imperalismo bolchevique del Este, se halla la sustancia de Europa[45]: una mayoría llena de sentido, en un Großraum concreto y lleno de sentido. En realidad, con esto más bien se refiere a una Europa sometida y controlada por el nacional socialismo. En el fondo, como dice Stein: Europa sería el gran espacio del Reich alemán, el continente estaría sometido a Alemania[46].

Esta es la revolución espacial (Raumrevolution) que había anunciado Hitler[47]. Schmitt habla de las guerras y revoluciones desatadas en la lucha por el nuevo orden[48]. Recordemos que nuestro autor habla reiteradamente del derecho a la guerra como distintivo de la soberanía de un estado y critica el derecho imperante en Europa al momento de elaborar su teoría como un derecho normativista que habría impuesto algo así como un estado no-guerra[49] [50].

Como sabemos, esta revolución del espacio iniciada por el nacional socialismo y alabada y propiciada por Schmitt, tomó otros caminos distintos a una dominación de Europa, convertida en un gran espacio, y dirigida por el Tercer Reich. En defintiva, Europa y el mundo fueron lamentablemente divididos; pero no como lo deseaba el autor[51], sino que el planeta quedó repartido -durante medio siglo- entre el mundo libre y el mundo esclavizado por una potencia basada en otra ideología totalitaria, también procedente de Alemania.  


[2] “Völkerrechtliche Großraumordnung: mit Interventionsverbot für raumfremde Mächte. Ein Beitrag zum Reichsbegriff im Völkerrecht”. Segunda o tercera edición (no me queda claro, ya que en la tapa dice que es la tercera edición; pero en la pág. 4 dice que es la segunda) inalterada de la edición de 1941, 1991. Las citas que sólo contienen páginas, se refieren a esta libro.

[3] Bernd Ruthers, “Entartetes Recht. Rechtslehren und Kronjuristen im Dritten Reich”, segunda edición mejorada, 1989, pág. 143. Cita de artículos de Schmitt en que plantea abiertamente este propósito.  

[4] “‘Großraumprinzip’ als das beherrschende Bauelement einer künftigen Theorie des Völkerrechts”, en “Carl Schmitt im Dritten Reich, Wissenschaft als Zeitgeist-Verstärkung?, 1989, pág. 85.

[5] Allgemeines, pág. 11.

[6] Pág. 17 y 18.

[7] Pág. 16 y 17.

[8] La teoría del espace vital fue una idea guía de la política francesa de expansión colonialista en Argelia. Cfr. Diskussion in Frankreich Las ideas francesas no se pueden comparar ni remotamente con las medidas de aniquilamiento y expansión de los pueblos eslavos, considerados como infrahumanos que llevó a cabo Alemania nazi en el Este y centro de Europa, en los territorios que hoy llamamos Bloodlands (Cfr. Timothy Snyder) y que los nazis consideraban su Lebensraum.

[9] Pág. 18.

[10] Pág. 16 y 17.

[12] Pág. 18

[13] Cfr. págs. 18 y 19.

[14] “Großraum ist ein aus einer umfassenden gegenwärtigen Entwicklungstendenz entstehender Bereich menschlicher Planung, Organisation und Aktivität. Großraum ist für uns vor allem ein zusammenhängender Leistungsraum.” Pág. 14.

[15] Pág. 49.

[16] Capítilo II. “Die Monreodoktrin als der Präzedenzfall eines völkerrechtlichen Großraumprinzips”, págs. 22 y siguientes.

[17] Pág, 48.

[18] Pág. 49.

[19] Pág, 49.

[20] Hannes Stein, “Carl der Kahle”, Die Welt de 26 de julio de 2017, pág. 22.

[21] Cfr. pág. 67.

[22] Cfr, pág. 75.

[23] Cfr. pág. 75.

[24] Pág. 77, 78.

[25] Pág 11 a 13.

[26] Pág. 77.

[27] Schmitt mismo se quería presentar como un Maquiavelo, por lo que llamaba la casa donde vivía en la localidad de Plettenberg, “San Casciano”, el nombre del refugio donde fue desterrado Maquiavelo. En el fondo, una forma de hacerse la víctima, al tiempo que se compara con un famoso de la historia

[28] Cfr. pág. 5. La obra fue publicada primero como artículo y se basa en una conferencia que dió en la Universidad (nórdica) de Kiel, en marzo de 1939. Como libro, apareció recién en 1941.

[29] Cfr. Rüthers, Carl Schmitt im Dritten Reich, cfr. pág. 85

[30] Y un poco antes del Pacto entre Hitler y Stalin en que los dos Führer se repartieron la mitad de Europa, en agosto de 1939. Su consecuencia: la invasión alemana a Polonia es de septiembre de 1939. Y la invasión soviética al Este de Polonia, igualmente, de septiembre de 1939.

[31] Cfr. pág. 65.

[32] Schmitt se refiere a la autodeterminacißon (Selbstbestimmungsrecht) en la introducción, págs. 11 y siguientes.

[33] Rüthers, Carl Schmitt im Dritten Reich, pág. 85.

[34] Cfr. pág. 62.

[35] Cfr. pág. 63.

[36] Cfr. pág. 63.

[37] Pág. 49 en adelante.

[38] Cfr. pág. 79.

[39] Cfr. pág. 77.

[40] Cfr. pág. 80.

[41] Cfr. pág. 80.

[42] Cfr. pág. 79.

[43] Sólo como un ejemplo, puedo citar la conferencia que organizó a comienzos de 1936 titulada “Toda la ciencia jurídica alemana en lucha contra el espíritu judío”, donde participó incluso Hans Frank. “Die Deutsche Rechtswissenschaft im Kampf gegen den jüdischen Geist”, DJZ 1936. Citado por Rüthers. “‘Klassikworte im Umschwung der Epochen’, JZ, pág. 498.  Su antisemitismo no disminuyó después de la guerra.

[44] “sinnerfüllte, konkrete Großräume”. Y lo hace en obras de 1938 y de 1944. Citado por Rüthers, “Entartetes Recht”, pág. 147.

[45] En “Mi Lucha”, Hitler se refería a las dos grandes amenazas sólo aparente contradictorias: el capitalismo internacional y el comunismo soviético, ambos contrarios al “espíritu del pueblo alemán”. Para él, los judíos jugaban en todas las ligas del internacionalismo, cosmopolitismo y universalismo. Cfr. George M. Friedrickson, “Rassismus”, pág. 162.

[46] Cfr. Hannes Stein, “Carl der Kahle”, Die Welt de 26 de julio de 2017, pág. 22.

[47] Cfr. Rüthers, “Entartetes Recht”, págs. 147 y 148.

[48] Ver pág, 65.

[49] Cfr. pág. 70.

[50] El Pacto Briand-Kellogg, de 1928, que nosotros admiramos tanto siendo estudiantes de derecho internacional y que proscribió la guerra como medio de solucionar los conflictos internacionales, supongo que sería para Schmitt -aunque no lo menciona, lo pasa en silencio- lo peor que podía haber.

[51] Cfr. Rüthers, “Entartetes Recht”, pág. 148.

Muslim Ban y hechos alternativos

Las primera semanas de Donald Trump en la Casa Blanca han sido de una marcada hiperactividad. Y no me refiero sólo a su actividad en Twitter. El presidente Trump se comporta tal cual se comportaba el candidato Trump, de manera que las esperanzas que, como presidente dejara el modo “en campaña” y se comportara más sopesadamente, se quedaron en ilusiones incumplidas.

Una de las primeras medidas de Trump, durante sus dos primeras semanas de ejercicio, fue el decreto presidencial (Executive Order 13769), conocido como Muslim Ban. Como dice su nombre, prohibe el ingreso a EEUU de refugiados sirios en forma indefenida, suspende el programa de refugiados durante 120 días y prohíbe el ingreso de personas procedentes de de siete países musulmanes durante 90 días, sólo por el hecho de venir de esos países (Irak, Irán, Siria, Libia, Somalia, Sudán y Yemen). La prohibición afecta incluso y residentes en Estados Unidos y a personas de otras nacionalidades que también tienen nacionalidades de los países prohibidos.

Desde un punto de vista estrictamente jurídico, la medida no dicriminaría formalmente a los creyentes musulmanes, ya que no prohíbe el ingreso a Estados Unidos a creyentes en el Islam en general, sino sólo a personas provenientes de alguno de los siete países de mayoría musulmana mencionados. Sin embargo, la intención del decreto presidencial es clara: prohibir la entrada de musulmanes a EEUU. Esto ya lo había anunciado Trump siendo candidato.

Igualmente, esto se deduce de las declaraciones de Rudy Giuliani. En efecto, el ex alcalde de Nueva York y actualmente asesor de ciberseguridad de la Casa Blanca, en entrevista con Fox News, contó que Trump le preguntó cómo se podría establecer un “Muslim ban”, pero de manera que fuese legal. Y le ordenó que formara una comisión para indagar cuál es “la forma correcta de hacerlo legalmente”. Esto porque en Estados Unidos, como en todos los países civilizados, no se puede conculcar derechos fundamentales debido a la religión. La solución es que la prohibición afecte sólo a algunos países, pero todos musulmanes[1].

En suma, Trump quería impedir la entrada de musulmanes al país, pero como sabía que no podía hacerlo explícitamente, ya que se lo impide la Constitución, la ley y los valores occidentales, le pidió a un equipo encabezado por Giuliani que encontrara una forma de implementar un muslim ban “legal”, a prueba de derecho constitucional. Y la solución fue establecerlo sólo frente a algunos países de mayoría musulmana.

La “justificación” sería el resguardo de la seguridad de los Estados Unidos frente al terrorismo islamista. Curiosamente o no, la prohibición afecta a países de los que nunca uno de sus nacionales ha cometido un atentado terrorista en EEUU y deja fuera a otros, desde donde procedían, por ej., los terroristas del 9/11, como Arabia Saudita donde -se dice- Trump tiene intereses comerciales y/o inversiones, de manera que una medida así sería perjudicial para sus negocios. Así que parece que la consigna no es “America first”, sino “negocios de Trump first”. En realidad, esta es una circunstancia que no se puede comprobar a ciencia cierta. Si Trump realmente se hubiera separado de su imperio de negocios (en un feideicomiso ciego), la pregunta nunca se plantearía.

En esa misma línea, es memorable el intento de su vocera de explicar el muslim ban. En su intento de justificar lo injustificable, en entrevista de 2 de febrero, la vocera de la Casa Blanca, Kellyanne Conway, señaló que el decreto presidencial evitaba el ingreso de terroristas, como los terroristas islámicos que protagonizaron la masacre de Bowling Green[2]. Algún periodista se equivocó y habló de la masacre de Green Day…!!! La vocera dice:

“Yo apuesto a que… sobre eso se informó muy poco… Yo apuesto a que es una información totalmente nueva para la gente que el Presidente Obama fijó una prohibición de ingreso de seis meses a refugiados iraquíes, luego de que dos iraquíes se radicalizaron aquí y planearon la masacre de Bowling Green. De esto no sabe la mayoría de la gente, porquela masacre no fue cubierta”[3] por la prensa.

En otras palabras, dos refugiados iraquíes habrían protagonizado un antentado terrorista, conocido como la masacre de Bowling Green (la tercera ciudad más grande de Kentucky) y nadie habría sabido del hecho, porque la prensa simplemente no informó. It didn’t get covered, dice. Me pregunto por qué los medios pro Trump tampoco informaron de ella.  

La verdad es que la prensa no informó de esta masacre, simplemente, porque esta masacre no existió[4] [5]. Lo de una supuesta prohibición de seis meses durante el gobierno de Obama tampoco es real. Lo único que existió son dos ciudadanos iraquíes residentes en Bowling Green, Kentucky, que admitieron haber usado explosivos improvisados contra soldados estadounidenses en Irak e intentaron enviar armas y dinero a Al Qaeda en Irak y fueron condenados por ello[6]. Recordemos que la misma Conway, un par de días antes, habló por primera vez de alternative facts, esto es, de hechos alternativos en NBC News[7]. Y la masacre se inscribe, sin duda en este ítem.

Por otra parte, con su “It didn’t get covered”, acusa a “los medios” de no haber mencionado la masacre, de no haber realizado una cobertura periodística. Esta es una estrategia que va dirigida directamente a desprestigiar a la prensa tradicional: a los diarios, a las revistas, canales de televisión, a todos quienes tengan una opinión distinta. Se les quita todo el crédito.

El físico Cristián Huepe se refirió a esto en Qué Pasa[8]. Los asesores de Trump “dicen que su asunción fue la más vista del mundo occidental. Imponen una verdad alternativa. En la medida que logren dividir a los grupos, demonizar a la prensa y relativizar a los expertos y a las fuentes de información verdaderas, vendrá eso: los alternative facts. Cada vez más gente prefiere creer en lo que siente que es verdad, sin importar lo que la evidencia muestra”.

Si los medios tradicionales son malos y no son fiables, entonces, yo sólo puedo confiar en los llamados medios alternativos. En Breitbart y otros. Creo que en cada país hay suficientes de estos medios, aunque en algunos, más que en otros. Antes los llamábamos, en el mejor de los casos, prensa amarilla o sensacionalista. Hoy, se han puesto una máscara de seriedad y son leídos o incluso financiados, por los sectores más acaudalados y hasta por quienes tienen más cultura formal. Generalmente, son medios que parten pequeños (algunos de ellos, como blogs[9]) y van creciendo, gracias a que sus lectores, generalmente gente muy comprometida que, casi con un celo apostólico[10] los recomienda y comparte abundantemente[11]. Se crea así gradualmente, una prensa paralela. Me temo que temo que el objetivo final sólo puede ser el fin de la prensa libre, acabar con la libertad de prensa.

Demasiadas veces, me ha tocado estar con gente que sólo conoce las noticias sesgadas o falsas y comentarios de la prensa paralela y su peculiar punto de vista. Con ello se aíslan cada vez más del resto de sus conciudadanos, se enrarecen y pierden paulatinamente contacto con la realidad. Conozco estos grupos[12] y les aseguro que es muy difícil, sino imposible entablar la más básica comunicación con ellos. De partida porque parece que conocen otros hechos muy diferentes a los que conocemos la mayoría de la gente, ellos viven en el mundo de los alternativ facts, de los hechos alternativos. Y esto, desde hace años.

No estamos frente a una diversa apreciación de la realidad, lo que sería un enriquecimiento. No se trata de ver una cosa de otro modo… De ver un 6 desde un lado o un 9 desde el otro[13]. No es un diálogo democrático, un intercambio democráticos de ideas, opiniones y hechos. No. Es algo que va mucho más allá. Es una tergiversación de los hechos para adaptarlos a mi propia opinión -a la opinión de mi grupo-. Huepe habla de counterfactual opinions[14]. Wikipedia describe el pensamiento de este tipo o counterfactual thinking como un “concepto de la psicología que consiste en la tendencia a crear posibles alternativas a los acontecimientos de la vida que ya han ocurrido. Algo que es contrario a lo que realmente sucedió”[15]. Exactamente, el caso de la masacre de Bowling Green que tal vez pudo haber existido, pero no existió[16].

Se van recluyendo cada vez más en un mundo cerrado, sin conexiones con los demás, con los que piensan distinto, que son rechazados. Se aíslan en un proceso muy difícil de detener. Se convencen cada día más que ellos y sólo ellos tienen la razón y no admiten contradicción alguna. Ni preguntas, ni cuestionamiento. De diálogo, nada. Paulatinamente, se convencen a sí mismos de que todos los demás están completamente equivocados y que sólo ellos están en lo cierto, tienen la razón y poseen la verdad. En su universo herméticamente sellado, viven felices -o no tan felices- aplaudiéndose a sí mismos y corroborando a diario su propia opinión, sin aceptar que hecho alguno la contradiga.

Si un hecho les muestra que están equivocados, ese hecho simplemente no existe. Sólo existen los hechos que corroboran, que comprueban su opinión. Una opinión que más parece una fe religiosa o una superstición. Por último, si no encuentran hechos que apoyen sus teorías -muchas veces conspiranoicas- simplemente, los inventan. Los crean. Crean una masacre como la de Bowling Green.

En Europa, también hemos asistido a la “creación de hechos”, como el rapto de Lisa, la menor de edad discapacitada de origen ruso que, en Alemania, habría sido víctima sexual de refugiados… Sobre Lisa habló incluso el ministro del exterior ruso Sergei Lawrow, puesto que sabemos que Rusia dice proteger a sus ciudadanos estén donde estén[17] 😛 En circunstancias que Lisa se había ido de la casa, porque tenía problemas en el colegio y no quería hablar del tema con sus padres. Este es el caso más emblemático de la propaganda rusa en Alemania, tendiente a sembrar el odio contra los extranjeros en la población alemana[18].  

El fenómeno se está abriendo paso rápidamente en Latinoamérica. “Cristián Huepe vino este mes a Chile a dictar una conferencia en el Congreso Futuro. Y lo que vio, en un país consumido por los mayores incendios de su historia, fue un espejo: cadenas de whatsapp culpando a los mapuches, mensajes en Facebook acusando a las forestales de quemar sus propios campos, conspiraciones varias, anuncios de apagones falsos, parlamentarios pagando publicidad contra el gobierno para sacar rédito político, histeria colectiva y mucha gente dispuesta a creerse todo”[19]. Los incendios fueron, “para la gente de derecha, hechos por mapuches e inmigrantes, y para la izquierda, por empresarios”[20] [21].

Hay que ponerse las pilas y sobre todo, ponerse los anteojos para ver la realidad tan como es y no como me gustaría que fuera. Hechos alternativos son o el producto de una distorsión psíquica o simplemente una mentira. Nunca son una alternativa, ni menos que nada una “verdad alternativa” que es un término que se contradice a sí mismo. Una ucronía puede ser entretenida como género literario[22]; pero la ucronía no existe. Los mundos paralelos son muy entretenidos, pero sólo en cuanto a material para hacer películas como Star Wars o Star Trek, no sirven para entender la realidad, simplemente porque no son reales.


[1] De esos países no ha ingresado nadie a EEUU que haya cometido atentados terroristas, a diferencia de una serie de países también musulmanes, pero que son más importantes para los “hombres de negocios” norteamericanos.

[3] “I bet it’s brand new information to people that President Obama had a six-month ban on the Iraqi refugee program after two Iraqis came here to this country, were radicalized and they were the masterminds behind the Bowling Green massacre. It didn’t get covered.”

Trump adviser cites non-existent ‘massacre’ defending ban

[4] Un buen resumen de lo ocurrido, en CNN: Trump adviser cites non-existent ‘massacre’ defending ban

[5] La verdad sobre los dos en el informe del FBI Former Iraqi Terrorists Living in Kentucky Sentenced for Terrorist Activities Gracias a la periodista alemana Birgit Schmeitzner ‏@BSchmeitzner por haberme facilitado el link en Twitter. El informe es de enero de 2013.

[6] “Two Iraqi citizens living in Bowling Green, Kentucky who admitted using improvised explosive devices (IEDs) against U.S. soldiers in Iraq and who attempted to send weapons and money to al Qaeda in Iraq (AQI) for the purpose of killing U.S. soldiers were sentenced today to serve federal prison terms by Senior Judge Thomas B. Russell in U.S. District Court for the Western District of Kentucky”

[9] Por ej., PI News en Alemania, que empetó siendo un blog. Lo conocí desde su nacimiento. Cuando Stefan Herre decidió dejar de lado el trabajo que le significaba su mudanza y empezar a escribir. En aquel entonces sobre el Papa Benedicto, recién elegido.

[10] Muchos de ellos son cristianos y están convencidos que la fe consiste en creer lo que dicen estos medios. En el mundo de habla alemana tenemos a kathnet. katholischesinfo y similares.

[11] generalmente los comparte online. Aunque conozco gente que incluso imprime los artículos y los entrega en papel. Lo he vivido personalmente. O, en el peor de los casos, los copia en un mail y los envía así.

[12] Ver ¿En qué se parecen John Boehner y yo? Donde describo como este “alejamiento del mundo”, de la realidad, conduce a la formación de una sociedad paralela.

[13] Ni tampoco lo que uno/a ve como cóncavo, es visto, desde el otro lado como convexo. El taxista que no amaba la libertad

[14] Gerd Zschaler, Gesa A. Böhme, Michael Seißinger, Cristián Huepe, and Thilo Gross: Early fragmentation in the adaptive voter model on directed networks, en PHYSICAL REVIEW E85, 046107 (13.04.2012). E 85, 046107

[15] “Counterfactual thinking is a concept in psychology that involves the human tendency to create possible alternatives to life events that have already occurred; something that is contrary to what actually happened”.

[17] Lawrow acusó a las autoridades alemanas de haber ocultado la violación de Lisa.

[18] El caso de Lisa, en Wikipedia.

[21] “Tengo amigos chilenos de izquierda que me mandan artículos contra Obama escritos por grupos de neofascistas de Estados Unidos, y no lo saben”. Dice Huepe en la citada entrevista.

[22] Tengo muchas ganas de ver “The man in the high castle”, como les conté en mi columna El nuevo orden según Carl Schmitt

Y si pasa algo…

Durante todos los gobiernos y en todos los países, siempre hay crisis. La crisis pertenece a la naturaleza humana. Es connatural a la sociedad humana. No vivimos en Candyland. La política bien puede ser definida la superación de la crisis. Cuando un gobierno se limita sólo a administrar la crisis, podemos decir que es un mal gobierno. Es evidente que superar una crisis no es un acto instantáneo, sino que, muchas veces, requiera una labor persistente y perseverante por parte de los gobernantes y de los gobernados.

El gobierno de Trump no será una excepción: Trump deberá afrontar crisis. Puede tratarse de una crisis financiera, de una crisis de relaciones internacionales, de una catástrofe natural (como el huracán Katrina) o de un ataque terrorista.

Imaginemos una crisis – de cualquier tipo- durante el gobierno de Trump (que se autodenomina “un genio” y por ende, infalible). Si el nuevo gobierno norteamericano no estuviera en condiciones de controlar o de superar una crisis, no sería poco probable que Trump y su equipo -tan adicto a las teorías de la conspiración- buscará una explicación del tipo “alguien es culpable, alguien pero yo no”. O tal vez la supere, pero igual busque culpables.

Leon Botstein hace ver que el lugar de ese “alguien invisible” puede ser hoy ocupado por inmigrantes mexicanos o latinos en general, por los musulmanes en general o por cualquier persona que proceda de países extranjeros[1]. Por cualquier persona que sea diferente o que pertenezca a una minoría. Explica que Donald Trump nunca ha asumido responsabilidades, tampoco como empresario, no pensemos que las asumirá como presidente.

No sé por qué pienso en Nerón y el incendio de Roma…

Andrés Oppenheimer, en uno de sus libros[2], cuenta que, al preguntarle al entonces sólo empresario -en entrevista para CNN- qué había aprendido de sus fracasos, Trump “reaccionó con enojo”. Y “meneando la cabeza, al punto de sacudir la melena rubia que se cansaba de insistir ante la prensa que no era un peluquín, me dijo: ‘Yo no fracasé para nada'”. Sí, Trump -según él- no comete errores, no fracasa. Si los que fracasan son siempre los otros, siempre se puede culpar a alguien de sus propios descalabros[3].

Qué pasa si durante la presidencia de Trump pasa algo así como un atentado terrorista…[4]. El peligro de sufrirlos es real, han pasado a ser una constante lamentable de nuestra vida moderna. El historiador norteamericano Timothy Snyder teme el gobierno de Trump lo instrumentalice para sus fines.

Igualmente que ante una catástrofe natural o ante una crisis económica, el nuevo gobierno podría sostener que una cierta minoría étnica es culpable del atentado terrorista. O “los musulmanes”, los mexicanos, “los negros”, los chinos,  los europeos, cualquier grupo étnico o político puede convertirse en el culpable de turno. Que culpe a los rusos es altamente improbable, dada su admiración por el presidente Wladimir Putin.

Botstein sostiene que hay que abandonar la actitud en que sólo se defiende los derechos del propio grupo. Cada latino, cada mujer, casa homosexual, cada heterosexual, cada afroamericano, cada judío, etc. tiene que defender los derechos de los demás. Como si fueran propios, diría yo. La premisa pienso que debe ser, conculcar los derechos de los demás equivale a conculcar los míos propios. Defender los derechos fundamentales del otro es defender mis propios derechos. Pienso que esto vale para todo sociedad y para toda circunstancia.

Cuando se ve al mundo como a una amenaza y a algunos países extranjeros como fuente inagotable de enemigos de mi propio país, simplemente, se selecciona “hechos alternativos”, que permitan construir un andamio para sostener mi teoría conspiranoica. “Alejarse de los hechos es dejar de lado la libertad. Si nada es verdad, entonces nadie puede criticar el poder, porque no hay ninguna base sobre la cual hacerlo. Si nada es verdad, entonces todo es espectáculo”[5].

No sé por qué pienso en lo que el Papa Benedicto 16 nos decía sobre la dictadura del relativismo.

Un atentado terrorista en Estados Unidos sería una especie de “incendio del Reichstag”[6]. El suceso que sirvió a Hitler y a los nacional socialistas para culpar a la oposición del atentado incendiario y decretar el estado de excepción, que le permitía cercenar los derechos fundamentales en pos de resguardar la seguridad. Al mismo tiempo que se acababa con la oposición. Este desequilibrio del poder[7] fue el inicio o el paso definitivo hacia la dictadura nacional socialista.

Synder explica que se puede usar esta circunstancia para cambiar radicalmente la política de seguridad en el interior del país. Para restingir las libertades ciudadanas con la excusa de aumentar la seguridad. O para iniciar una guerra. El atentado del 9/11 condujo a una guerra catastrófica y cambió la sociedad norteamericana, sobre todo sus estructuras de seguridad.  

Por supuesto que la historia no se repite; pero la historiografía reconoce ciertos modelos en los sucesos sociales. Hoy, al igual que entonces, se puede culpar a alguien, a algún grupo, qué importa que sea o no verdad, si total, vivimos en una época post-fáctica… “Los americanos no son más sabios que los europeos que vieron la democracia ceder al fascismo, al nazismo o al comunismo. Nuestra única ventaja es que podríamos aprender de su experiencia. Ahora es un buen momento para hacerlo”[8].

El historiador hace ver que si acepto que un atentado terrorista signifique ceder mis derechos fundamentales, es que ya he renunciado a ellos de antemano. Cada atentado terrorista es un delito atroz. Pero el gobierno tiene que encontrar al culpable y, de ninguna manera, puede castigar colectivamente a la sociedad.

Un atentado terrorista es un ataque contra el estado, contra la sociedad, contra el gobierno y no una oportunidad para que el gobierno castigue a la sociedad. Sí, si renuncio a la libertad para defender la seguridad, entonces, habré entregado mi existencia a un ente superior que a la postre, ni siquiera podrá defender mi seguridad, como se ha visto tantas veces en la historia. Últimamente esto sucede en Turquía, en que una libertad ciudadana, un derecho fundamental tras otro es entregado al control del estado en pos de la seguridad y simultáneamente, crece el número de atentados terroristas[9].

Prefiero seguir el ejemplo noruego en que después del atentado de Oslo y Utøya, en vez de renunciar a la forma de vida liberal y democrática, ésta mejoró, fue reforzada, por así decirlo: aumentó en calidad y en cantidad.

Snyder dice que una nación como Alemania, que alguna vez pareció estar destinada a dar forma, luz a todo un siglo cayó en la sombra[10]. Que eso no ocurra con Estados Unidos del siglo 21. Que la sombra no caiga sobre Norteamérica.


[1] Amtseinführung Donald Trumps “Ein Clown, eine Mischung aus Vulgarität, Hass und Ignoranz” Entrevista con Leon Botstein. En la historia, es el lugar que tantas veces ocuparon los judíos.

[2] Andrés Oppenheimer, “Crear o morir”, Random House, Nueva York, 2014.

Ver mi artículo Trump: “…lo que hice fue aprovecharme del sistema legal”

[3] Por ejemplo, Trump detesta la Unión Europea, porque la Unión Europea es -explica él mismo- culpable del fracaso de sus negocios en Irlanda.

[4] En adelante, sigo las reflexiones del historiador norteamericano Timothy Snyder, en entrevista con Hannes Stein: „Das 20. Jahrhundert fällt uns jetzt auf den Kopf“ (El siglo 20 se nos cae en la cabeza o se nos viene encima).

[5] “Believe in truth. To abandon facts is to abandon freedom. If nothing is true, then no one can criticize power, because there is no basis upon which to do so. If nothing is true, then all is spectacle. The biggest wallet pays for the most blinding lights”. What you — yes, you — can do to save America from tyranny 

[6] Reichstagsbrand En Alemania, en febrero de 1933.

[7] “The sudden disaster that requires the end of the balance of power, the end of opposition parties, and so on, is the oldest trick in the Hitlerian book”.  What you — yes, you — can do to save America from tyranny 

[8] “Americans are no wiser than the Europeans who saw democracy yield to fascism, Nazism or communism. Our one advantage is that we might learn from their experience. Now is a good time to do so.” What you — yes, you — can do to save America from tyranny

[9] Algo similar, pero memos dramático ocurre en Francia, donde otros problemas juegan un papel importante, como la formación de verdaderos ghettos donde viven los inmigrantes. Sobre el tema guetos, dice el Papa Francismo en la entrevista del fin de semana en El País de Espana (“El peligro en tiempos de crisis es buscar un salvador que nos devuelva la identidad y nos defienda con muros”): “El problema es integrar. En cambio, cuando no hay integración se crean guetos, y no le echo la culpa a nadie, pero de hecho hay guetos. Que quizás en aquel momento no se dieron cuenta. Pero los chicos que hicieron el desastre en [el aeropuerto de] Zaventem eran belgas, nacieron en Bélgica. Pero vivían en un barrio cerrado de inmigrantes. O sea, es clave el segundo capítulo: la integración”.

[10] “And a nation that had once seemed destined to shape a century fell into the shade”, en Him – His election that November came as a surprise…

Trump: Lo que empezó como una broma, terminó como una pesadilla…

Hace más de un año, aseguraba a mi amigo Esteban Grinberg (@grimpi) que Trump era una broma, que nadie lo tomaría en serio en EEUU, menos aún por las declaraciones que acababa de hacer (en ese entonces, las primeras más conocidas) sobre los latinos en general y sobre los mexicanos, en particular. Trump es un empresario de la televisión, del glamour, casado varias veces con modelos, organizador de concursos de belleza, del Miss Mundo… No se puede tomar en serio a alguien así. Eso creía yo…

Menos que nadie, los norteamericanos lo podían tomar en serio. Ese glorioso pueblo de tantos amigos y amigas inteligentes, abiertos, intelectuales, cultos… Epa! Ahí parece que estuvo el error. Nosotros conocemos sólo a nuestros iguales, a lo que, como yo, tienen un PhD y o son buenos cristianos, muchas veces wasp, otras pocas, latinos o latinas o de raíces asiáticas. Pero parece que olvidamos que EEUU se compone de algo más.

Generalmente se dice que a Trump lo eligieron los red nack o el white trash. De partida, me niego a denominar basura a nadie… Menos aún, a quienes trabajan al sol y lo muestran en su cuello. Puede ser que toda la gente de la clase menos favorecida haya votado por Trump. Pero no fueron los únicos. Al parecer, al igual que en Europa del Norte, las ideas extremas están llegando “a la mitad de la sociedad”, a la clase media, a la gente mejor posicionada socialmente, a quienes ganan más dinero y envían a sus hijos e hijas a mejores colegios. A quienes viven en casas lindas y pueden reunirse los fines de semana alrededor de una mesa bien servida y mantener una conversación fluida e interesante.

Estos grupos no es que estén mal social, cultural o económicamente. No, su voto no es de protesta. Es un voto de miedo. “Cuando los espejismos, la rabia y el miedo hacen lo suyo” comentaba @EstherCroudo. No, ellos no rechazan el nuevo sistema, la elite o el establishment; ellos forman parte de él. Lo que temen es dejar de ser parte de él, que vengan otros y ocupen su lugar, que les quiten su primacía.

Es un poco lo que -en un lenguaje más de izquierda- Butler (Universidad de Berkeley) llama “el temor a perder los privilegios”[1]. No sufren este “corrimiento hacia la extrema derecha” (como aficionada a la astronomía, siempre pienso en el corrimiento hacia el rojo) porque estén en una mala situación. Es por el temor a perder su buena situación, su voto es un voto de temor, de miedo, de rechazo hacia otras personas que ellos sienten como una amenaza. Sienten como tal, aunque no lo sean. Es algo más bien post-fáctico. Que no se basa en hechos concretos, sino en percepciones, es subjetivo, es absolutamente relativista.

La profesora norteamericana, Seyla Benhabib (Universidad de Yale), en la Laudatio de Carolin Emcke, como ganadora del Precio de la Paz de los libreros alemanes 2016, lo expresa muy bien, cuando hace ver que tales sectores desafían el tradicional compromiso americano en favor del internationalismo, en nombre de una vuelta atrás en pos de una  ideología autoritaria, patrlarcal de los descendientes de europeos, que se oponen a los hombres y mujeres de piel más oscura, ya sean inmigrantes mexicanos o refugiados sirios[2].

El tema Trump es más que un tema político, es algo más profundo, cultural. Yo aprendí de Miguel Kast que, en EEUU había dos partidos y que daba lo mismo cuál de los dos estuviera en el poder, el camino de ese gran país, corría por el mismo cauce. No se jugaba una forma de vida en cada elección, como ocurría en ese entonces en la mayoría de los países latinoamericanos. Pero en esta última elección, observamos una radicalización de tal magnitud que pienso que se parece más a una elección en un país de centro o sudamérica de los años 70, que a una elección norteamericana tradicional o típica. Y lo que es peor: como dice Butler: Trump está liberando un odio desenfrenado. Un odio que alcanza y que abrazan sus fans, ya sean norteamericanos o bien, provenientes de otras latitudes[3].

Paradójico es que en Florida haya ganado Trump, debido fundamentalmente a que -por expresarlo de alguna forma- los latinos de ascendencia cubana residentes en el paraíso de los jubilados (de jubilados de todo el mundo) votaron a favor de Clinton, “en menor medida de lo que se esperaba”. Fue, en parte, un castigo a Obama, a los demócratas por la apertura frente a Cuba. Una apertura que no tiene alternativa y que fue impulsada por el mismo Papa Francisco.

Me temo que Clinton confió demasiado en el voto de las minorías y que las minorías parece que no se interesan demasiado por tomar su futuro en sus manos o que están desesperanzadas, que no creen poder cambiar algo[4].

Por el contrario, entre los partidarios de Trump, los loser, los perdedores (relativos) del proceso de globalización sí están ilusamente convencidos de que un millonario como Trump sí los puede hacer ricos a ellos…  Todos seremos millonarios si un millonario es presidente. It’s the economy stupid.

Sí…. Lo que empezó como una broma, terminó como una pesadilla…

A mediados de este año, una amiga mía, profesora de una universidad holandesa y cientista política de nacionalidad norteamericana, me explicaba dos cosas… o más bien, tres: 1) que Trump no era aún siquiera candidato de los republicanos, sino sólo pre-candidato. Ella pensaba que los republicanos, el glorioso partido nunca escogería a un loco como su candidato….

…2) que las elecciones todavía no habían tenido lugar, que ella consideraba que Trump no tenía esperanzas de salir elegido presidente y que 3) ella pensaba que había que votar por un tercer candidato (el suyo era el verde, de la green party) porque, de otra forma, no se rompería nunca ese círculo cerrado de apenas dos partidos que se pelean el poder. Que EEUU necesitaba más pluralismo y diversidad políticas.

Hablando con otra amiga norteamericana que nos visitó este verano, uno de los peores escenarios posibles era que los partidarios de Sanders se negarana votar por Clinton. Incluyendo a su propio hijo. Lo que, al parecer, en definitiva ocurrió, ya que distritos otrora sanderianos se convirtieron el lugares donde ganó Trump. Probablemente o porque los partidarios de Sanders no fueron a votar[5] o porque votaron por Trump, en una manera de expresar su rechazo al establischment político del cual Clinton forma parte. Yo me pregunto si Trump no forma parte del establishment…. o de la oligarquía, si prefieren llamarlo así.

Otro grupo que terminó apoyando a Trump fue el de “las sectas”…. Perdón… de las iglesias o comunidades fundamentalistas, ya que los católicos no hablamos más de sectas. Por lo menos no más, después del Concilio Vaticano II -según me explicó Jutta Burggraf en alguna de nuestras -para mí- enriquecedoras conversaciones. Claro “secta” es un nombre despectivo.

Como quiera que sea, gran parte del “cinturón cristiano” de color blanco -incluyendo a los muchos latinos que se miran al espejo y juran que son blancos- e incluso muchos católicos norteamericanos, haciendo oídos sordos a las palabras del Papa Francisco que se mostró imparablemente anti trumpiano… Muchas de estas personas que viven pensando en el fin del mundo y creen que los 144 mil elegidos son ellos, también eligieron a Trump.

Dicen defender la familia y no perdonan nada a nadie, salvo a Trump. No les importa que tenga cinco hijos de tres mujeres diferentes. (A mí no me importaría yo hago la distinción arendtiana entre público y privado; pero a ellos, sí les importa). Ni que sea un empresario de espectáculos de cierta de dudosa reputación.

Muchos juran que Trump terminará con los abortos en EEUU, lo que él nunca ha prometido. Lo único que anunció es que no designará a jueces de la Corte Suprema a personas que estén en contra del tema armas, ni que estén a favor del aborto. Buena mezcla: no al aborto; pero sí a la muerte por las armas de fuego[6].  A propósito de familia… que Trump ponga a trabajar a todos sus hijos y a su yerno, en puestos políticos claves, me hace recordad en el nepotismo del rumano Ceaușescu[7], de la época del comunismo. Hoy en la mañana, supimos incluso que su ex-cónyuge Ivana (otra modelo, pero ya retirada) asegura que su ex- le prometió la embajada en Praga, en su país de origen.

Cuando salió elegido Trump, comenté en Twitter algo así como “pobre Merkel, entre dos hombres… como Trump y Putin”. En esta misma línea, el New York Times de ayer, publica un muy buen artículo que titulado Donald Trump’s Election Leaves Angela Merkel as the Liberal West’s Last Defender, esto es: la elección de Trump convierte a Merkel en la única defensora de los valores occidentales. Sí, lamentablemente así es. Con esto, La Unión Europea se convierte en un actor aún más importante.

Después de la elección de Trump, Merkel se puede olvidar de la jubilación prematura. Puede dejar completamente de lado sus ganas de irse a la casa y de abandonar la cancillería de Alemania, país que, contrariamente a sus deseos, se ha convertido en el más influyente de Europa. Pienso que Ursula von der Leyen sería una buena sucesora de Merkel, que hay alternativa. Sin embargo, hay algo que sólo Merkel puede hacer: enfrentarse a Putin. Incluso cuando él lleva sus dos perros a las reuniones, precisamente para que Merkel se asuste… La pobre sufre de cinofobia o miedo a los perros, lo que Putin sabe perfectamente.

Fue bien impresionante el rayado de la cancha de Merkel frente a Trump[8] el mismo día que supimos el resultado de la elección[9]. El mismo día en que la mencionada von der Leyen expresó que estábamos en estado de schock. Lo que es, a todas luces, minimizar nuestros sentimientos… Desde la elección de Trump, no he escuchado a ningún político alemán -ni a nadie- repetir lo que decía antes de la elección: que Merkel debe retirarse y dejar su lugar a otra persona, que no repita el error de Kohl.

En su declaración-felicitación-advertencia, Merkel parte diciendo que los Estados Unidos son una antigua democracia y que tanto Alemania como EEUU “están profundamente unidos por valores comunes” y los enumera: 1) democracia 2) libertad 3) respeto al derecho (esto es, estado de derecho, al rule of law, primacía de la ley) 4) respeto a la dignidad de la persona, independiente de su origen, del color de la piel, de su religión, de su sexo, de su orientación sexual o de lo que piense en política. Algo bastante distinto a lo que Trump ha vociferado contra las mujeres, los latinos, etc.

Sobre la base de estos valores, Merkel ofrece al presidente electo una estrecha colaboración. Claro, como dice Christopher Clark, Europa tiene un gran soft power. La partnership con Estados Unidos es y seguirá siendo un pilar fundamental de la política exterior alemana, agrega la canciller.

Y esto, para hacer frente a los grandes desafíos de nuestra época que son: 1.- la aspiración al bienestar económico y social 2.- la política climática, esto es, de protección del clima (contra el cambio climático que Trump niega… ya que dice que es “un invento de los chinos para perjudicar a EEUU”) 3.- La lucha contra el terrorismo, contra la pobreza, el hambre y la enfermedad 4.- el empeño por la paz y la libertad, no sólo en Europa[10], sino en todo el mundo.

A mí me parece que esto que dice Merkel y que ella pone como condiciones, es un buen programa para vivir estos cuatro años de la administración Trump [11].


[1] Judith Butler en entrevista con Die Zeit: “Aquellos que reivindican el privilegio de ser blancos, por ejemplo, también reclaman que son ‘excluidos’ por los migrantes, pero en realidad lo que les preocupa es perder su privilegio. Ese es y tiene que ser el contexto a través del cual entendemos todos estos gestos, movimientos y reclamos verbales.” No sabía que en este periódico aparecen entrevistas en castellano. Esta es una de ellas: ENTREVISTA A JUDITH BUTLER: “TRUMP ESTÁ LIBERANDO UN ODIO DESENFRENADO” 

[2] “Das amerikanische Bekenntnis zum Internationalismus wird gleichzeitig durch die Rückkehr einer autoritären, patriarchalen Ideologie der »weißen Europäischen Abstammung« herausgefordert, die sich offen gegen die braunen und schwarzen Menschen dieser Welt stemmt – seien sie Syrer oder Mexikaner”.

[3] Incluyendo a latinos, como chilenos y argentinos. Incluso gente de tez morena. Revisar mi página principal en Facebook se ha vuelto algo más o menos desagradable, ya que demasiadas personas escriben y postean mensajes en Facebook que antes no habrían escrito, con contenido sexista, machista, de un racismo abierto o escondido, con rabia, con desprecio hacia otros y cosas de un estilo que uds. (no) se pueden imaginar.

[4] O tal vez, no saben ni hablar inglés, como está colombiana, cuyo video se ha hecho viral en internet: Latina a favor de Trom… (quiere decir Trump) Realmente, da vergüenza ajena.

[5] Ver la foto que me envió un amigo desde el aeropuerto de Detroit la semana pasada y que subí aInstagram: Dont vote! And look what wie got…!

[6] Una vez más, recomiendo leer, de Jutta Burrgraf: Ser y parecer defensores de la vida

[10] En concreto, sobre las repercusiones para Europa de la elección de Trump, ver el artículo de Alan Posener: Donald Trump und seine deutschen Freunde, sobre Trump y sus amigos alemanes.

[11] Luego de haber terminado de escribir este artículo, una amiga enlaza un texto en que el autor -el chileno Sergio Urzúa- se pregunta igualmente qué hacer frente a Trump y -en un plano más personal- responde Trump como oportunidad

Historia de un pogromo

Tarabas[1] es uno de mis libros preferidos de uno de mis autores preferidos: Joseph Roth. En él, el autor austro-húngaro, genio de la literatura de habla alemana e inspiración para muchos, describe un pogromo. Ese relato es fundamental en el libro y marca las dos etapas de la vida del protagonista… Marca el término de su primera vida y el paso a una vida de expiación y penitencia. Algo que parece que era común en Rusia de entonces. O en la esfera de influencia de los zares, para hablar más propiamente.

Nikolaus Tarabas proviene de una familia de terratenientes, en la parte rusa de la zona de la frontera entre Rusia y Austria-Hungría. Estudia en Petersburgo, donde se une a un grupo subversivo y debe huir del país, hacia Estados Unidos luego de un atentado al gobernador de Cherson. En un ataque de celos y de rabia mata a su joven enamorada y debe huir nuevamente, esta vez , de Estados Unidos. Vuelve a Rusia y se alista en el ejército; ha empezado la Gran Guerra.

En el colegio, aprendimos que la I Guerra terminó en 1918. Sin embargo, en el frente oriental, debido a la organización de los países que entonces emergieron y al vacío de poder, la guerra se prolongó por más tiempo. En el territorio de la que sería la Unión Soviética, una cruenta guerra civil se extendió hasta que Stalin logró poner relativo orden… hoy, todos sabemos a qué precio.

Muchos de los libros de Roth se ambientan en la frontera, ese territorio a ambos lados de la línea que marcaba el límite entre dos imperios: el de los Habsburgo y el de los Zares. Esa región que me imagino un poco como el lejano oeste; pero en el Este de Europa. Entre Europa occidental y Europa oriental[2].

Por ejemplo, en Job -otra de sus obras maestra- Joseph Roth habla de la vida en la región de la frontera, al lado ruso, especialmente de la vida de los judíos, como en otra de sus obras Hotel Savoy, ambientada en la ciudad de Łódź, hoy Polonia, en aquel entonces, Zarato de Polonia, esto es, en la zona de influencia zarista. La inestabilidad social, política y económica en Łódź es algo que trasciende toda la obra. Impresiona lo que cuenta de las bandas de ex-militares que regresan de Rusia hacia el Occidente y que deambulan sin futuro -me atrevería a decir que también sin pasado- y sin trabajo, pero con hambre. La frontera era -también en Polonia, de donde procede la palabra alemana Grenze[3]– una región en sí.

Roth sitúa la historia de Tarabas -salvo una corta introducción que se desarrolla entre Petersburg y Nueva York- en la frontera. Escribe a Stefan Zweig que tomó la historia de un diario de Ucrania, que le sirvió de inspiración. La palabra pogromo viene del ruso погром y designa el lynchamiento de judíos y la destrucción de sus bienes. Del ruso ha pasado a todos los idiomas y su significado se ha ampliado a otros grupos étnicos.

Muchas veces, nos preguntamos, cómo puede haber ocurrido un pogromo. ¿Qué pasa dentro de la cabeza de las personas que participan en él? ¿Por que se dejan llevar por otros, por quienes lo promueven, lo organizan, lo incitan, por quienes son sus cabecillas? El relato de Roth nos puede servir para entender cómo funciona este mecanismo del odio.

El progromo de la ciudad de Koropta es uno del tipo religioso, esto es, originado en el odio no racial, sino religioso a los judíos. El odio étnico -por ej., el de los nacional socialistas- es históricamente posterior al odio basado en sinrazones religiosas. Hoy existe un antisemitismo político, que se manifiesta en el odio a Israel, a los sionistas o a los políticos judíos que intentan hacer política en sus respectivos países y a quienes se acusa con frecuencia, de representar intereses foráneos o financieros, internacionales o extranjeros. Es una de las teorías de la conspiración más frecuente en nuestro tiempo.

Tarabas había sido nombrado capitán durante la Guerra (durante lo que hoy llamamos I Guerra Mundial). Un hombre fuerte que dirige a los suyos con mano de hierro. Que mata y hace matar. De alguna manera, no quiere aceptar que la guerra ha terminado, que la revolución ha triunfado y que él ya puede volver a su casa. En realidad, no puede volver, porque se aprovechó sexualmente de su prima Maria y su papá le advirtió que, si volvía con vida de la guerra, se tenía que casar con ella.

Su superior inmediato, el general Lakubait, es el abogado del papá de Tarabas. Lakubait -que lo reconoce de inmediato, a diferencia de su propio padre- le da el encargo de seguir en la ciudad donde estaba al término de la guerra, en Koropta y de tomar el mando de la misma con su tropa. Lakubait le instruye para que se deshaga de los soldados no confiables. Esto lo quiere hacer Tarabas emborrachándolos…

Su ayudante Konzew es, en realidad -el único en que el coronel Tarabas confía- es encargado de dar cerveza y otras bebidas alcohólicas en abundancia, a la tropa, dentro del cuartel. Algunos de los soldados, borrachos, deciden desertar y salen del cuartel rumbo a la ciudad misma. Los desertores son aquellos soldados en quienes “no se puede confiar”.

En la ciudad, entran a la posada-restaurant-hotel de un judío llamando Nathan Kristianpoller. Allí se encuentran con otros militares que no han desertado; pero que saben de la deserción y que no hacen nada, esperando que vengan las tropas de Tarabas a arrestarlos (sólo supongo que a arrestarlos). Los dos grupos comienzan a beber juntos y siguen emborrachándose.

El dueño de la posada es el judío Nathan Kristianpoller, una especie de puente entre los judíos y los cristianos. Estaba muy feliz ese día viernes, ya que pensaba que había vuelto la paz a su ciudad, que la guerra se había acabado. Ese viernes habían regresado los campesinos a Koropta y había tenido lugar -por primera vez, después de la guerra- el llamado mercado de los cerdos.

En él, los campesinos vendían sus productos y compraban los que les vendían los judíos. Además, acudían a la posada de Kristianpoller, quien se preparaba para celebrar el sábado (Sabbat o Schabbat,). Quiere escribir una carta a su familia para que regrese a Koropta, ya que se habían refugiado en la localidad de los abuelos, Kyrbitki, huyendo de la guerra. El posadero judío es un buen marido, un hombre bueno y un buen padre de familia, todo lo contrario de Tarabas[4].

En la posada de Nathan Kristianpoller, se reúnen algunos pocos militares que no han desertado y los desertores. Los primeros prestan a los segundos sus armas y comienzan un peligroso juego. Ambos grupos comienzan a disparar (a jugar a la puntería, diríamos hoy). Kristianpoller escucha los disparos, siente un muy mal presagio y huye raudamente por la ventana, escondiéndose en la casa -que estaba a oscuras- del fabricante de cristales, que se igualmente se preparaba para celebrar el sábado.

Uno de los desertores, Ramsin, probablemente ucraniano, toma un trozo de tiza y comienza a dibujar en la pared azul de la posada de Kristianpoller. Dibuja animales, después soldados de diferentes países y luego mujeres. Desnudas o semidesnudas. Los demás se paran detrás de él a observarlo. Quieren que se detenga y que no dibuje a las mujeres; pero al mismo tiempo, quieren que las dibuje. Me imagino que es como una forma de pornografía de principios de siglo 20.

Una vez dibujadas, los soldados y los desertores comienzan a disparar a las figuras con sus pistolas. Ramsin dispara bien; pero los demás no logran dar en el blanco. Dicen que hay un embrujo sobre la pared. Yo diría que estaban demasiado borrachos. Pero claro, ellos creen en los embrujos y en los sortilegios, en las maldiciones y en la magia.

De pronto, la pared donde estaban los dibujos sensuales de las mujeres y donde habían comenzado a disparar con sus rifles, se cae y surge algo que a los soldados les parece que es una imagen de la Virgen María. De piel muy clara y pelo muy negro, coronado con una diadema. Mira con cara amable, pero casi llorando. Típica imagen mariana centro-europea, diría yo. Nada de alegría, más que nada, sufrimiento. Su pecho no se ve, pero los soldados se lo imaginan.

Los soldados y los desertores caen de rodillas ante la imagen. Sienten que alguien lo empuja hacia abajo. Asimismo, cuando caen de rodillas, tienen la impresión de levitar. Se acercan a la imagen, de rodillas o totalmente postrados en el suelo. La tratan de tocar. Es el atardecer y la imagen se desvanece lentamente, al tiempo que cae la noche. Quieren tocarla antes que desaparezca -temen- en la negrura de la noche.

Alguien entona una canción que todos conocen en esa región, por siglos, profundamente cristiana: “María, tu dulce”. Todos comiemzan a cantar. Terminan con esa canción y siguen con otras canciones marianas.

Los campesinos, al ver la imagen, deciden no regresar a sus casas, ubicadas en los pueblos vecinos a Koropta, sino pasar la noche cerca de la imagen descubierta. Entran a la posada, sueltan a sus caballos, se santiguan, alaban a Dios y se llenan de odio contra los judíos. Como si el amor y el odio no fueran antípodas irreconciliables e incompatibles. Parece que recordaran -se los imaginan- los sacrilegios del judío Kristianpoller contra la imagen de la Virgen, contra la Iglesia. Todos los oprobios de todos los judíos contra la Iglesia… Etcétera.

Ramsin -convertido en un líder diabólico- les grita que la posada antes debe haber sido una iglesia y que el judío Kristianpoller tapó -con su cal azulada- la imagen de la Virgen para convertir el templo en un negocio[5]. La ira -no sentida así desde que eran niños- se adueña de ellos. La sangre mezclada con alcohol, con mucho alcohol, hierbe en sus venas. Vociferan contra Kristianpoller y comienzan a buscarlo. Parece que todos los horrores de la guerra no fueran nada en comparación con el supuesto sacrilegio judío. El odio se apodera de soldados y de campesinos. El odio que alimenta las ansias de venganza. Parece que el odio contra los judíos, tapara toda la culpa propia. Alcohol, venganza, odio e ignorancia siempre han ido juntos…

Buscan a Kristianpoller detrás de la taberna, del mostrador, en las habitaciones de los oficiales (Tarabas era uno de los que vivía en la posada), dan vuelta las camas, abren roperos y baúles… Como no lo encuentran en la posada, los soldados van al barrio judío. Los campesinos, armados con mazos, guadañas, fustas, con hoces y cuchillos. Sus herramientas de trabajo convertidas por el odio en instrumentos de venganza y destrucción. Los soldados y los desertores tienen las armas de la guerra.

Vestidos con su ropa de fiesta, con sus caftanes, judíos hombres -ancianos, tullidos, mutilados- venían saliendo de su casa de oración (era viernes en la tarde). Qué contraste el de hombres sanos, fuertes, jóvenes y armados, frente a un grupo de ancianos y lisiados judíos que no se podían defender. ¡Qué desigualdad! Con la poca luz de las lámparas de petróleo, los atacantes veían en el grupo de desvalidos judíos y descendientes del demonio.

El líder de los campesinos era un tal Pasternak, campesino más rico que los demás. Él y Ramsin comenzaron a dar latigazos a los judíos. Una vez reunidos en el centro de la calle, les ordenaron ir a la posada. Allí, los obligaron a arrodillarse ante la supuesta imagen y rezar. Los escupieron y golpearon sin piedad. Su saliva quedó brillando sobre la ropa negra de los judíos. Los judíos tienen que cantar en honor de la Virgen María. Una especie de desagravio por el sacrilegio que habría cometido Kristianpoller al desacralizar la iglesia, la supuesta iglesia convertida en posada.

Los judíos tenían que cantar algo que era teóricamente el Ave María. Ramsin -el desertor convertido en líder- los obligó a postrarse sobre la tierra. Les dice que los van a llevar a sus casas, así que se tienen que levantar. Acosados por soldados, desertores y campesinos que los golpean sin piedad, la masa de judíos indefensos abandona la posada en dirección al barrio judío. Custodiado por la turbamulta enardecida que los sigue golpeando y escupiendo.

Ya en el barrio judío, la turba ordena apagar la pequeña luz de las casas judías y luego volverla a encender, ya que a los judíos les estaba prohibido volver a encender la luz por ser día sábado, de descanso. Algunos campesinos sacaron las velas de los candelabros y encendieron con ellas todos los textiles que se le pasaron por delante.

Mujeres, niños, ancianos y hombres salen huyendo, pero no pueden ir muy lejos. Son golpeados por los soldados, desertores y campesinos. Los niños y las mujeres gritan y lloran, clamando el nombre de sus maridos.  Lo que hacía que soldados y campesinos se rieran a carcajadas. Gritaban: ¿¡Dónde está Kristianpoller!? Los judíos respondían que no lo sabían.

En eso, un soldado con un cuerpo muy grande y fuerte; pero una cabeza tan chica como una nuez, atraído por una bella y joven mujer judía, gritó ¡Esta es la mujer del canalla Kristianpoller? Lo que, evidentemente, era falso; pero daba lo mismo. Alzó un mazo corto de madera y golpeó la cabeza de la joven. Su velo o pañuelo de cabeza blanco quedó lleno de sangre.

La sangre fue una especie de detonante que despertó los deseos imparables de dar golpes, de patear, de herir, de ver más sangre. Soldados y campesinos comenzaron a golpear a cuanto judío había a su alrededor. Daba lo mismo si eran niños, mujeres, ancianos, sanos o enfermos, los atacantes querían ver sangre,  cataratas rojas salían de los cuerpos.

Tarabas estaba terriblemente borracho, por eso, no capta nada cuando le van a avisar al cuartel lo que pasa en la ciudad. Konzew sale con un grupo de soldados e intenta poner orden, en distintos idiomas. Pero es asesinado con el cuchillo de un campesino por Ramsin, el cabecilla de los desertores. El fiel soldado ruso que había peleado valientemente contra alemanes y austriacos es asesinado por un desertor con un cuchillo, en un pogromo.

A todo esto, ya ardían algunas casas de los judíos a ambos lados de la calle. Un soldado hizo una amtorcha con un palo y un pedazo de género (un mantel que había sacado de alguna casa judía). Lo untó en una de las lámparas de petróleo y con él, encendió los tejados de madera de las casas pobres.

El espectáculo de las llamas debe haber sido impresionante, ya que campesinos y soldados cesaron de golpear a los judíos y miraban ensimismados el fuego. Incluso comenzaron a consolar a los judíos y a mostrarles sus propias heridas… Mira, mira las llamas, les ordenaban. Pero ellos sólo veían sus casas destruídas. Los judíos de Koropota -como tantos otros judíos en la historia- no podían entender por qué Dios los castigaba de nuevo. Había muerto el zar y había muerto el faraón; pero a ellos, los seguían castigando los nuevos detentadores del poder.

Finalmente, las balas despiertan a Tarabas, quien sube a su caballo e intenta poner orden e impedir que prosiga el pogromo. Los campesinos abandonan rápidamente la ciudad en dirección a los pueblos cercanos y los desertores huyen. Tarabas ordena a los judíos regresar a las casas que aún no fueron destruidas por el fuego y permanecer dentro de ellas. Pone guardias que las protegen.

El alcohol, el milagro, los cantos, las velas, los rezos, la religión, el deseo, el sexo… Todo ello había movido a la turbamulta ignorante, estúpida y llena de odio a iniciar -una vez más en la historia- un progromo. Otro más. Si alguien se pregunta cómo y qué lleva a tanta gente a participar en sucesos tan irracionales como un progromo, a adherir a algo tan demencial como el antisemitismo, me parece que, para entenderlo, puede servir este relato de Joseph Roth. De alguna manera, toda forma de antisemitismo es un pogromo en cuotas. Y cada pogromo que ha ocurrido en la historia, es una especie de ensayo del Holocausto. Que no se repita.


[1] Original: Tarabas. Ein Gast auf dieser Erde, publicado en un diario antifascista de París, entre enero y marzo de 1934. Y ese mismo año en Amsterdam. Roth había emigado a Francia en enero de 1933. Para variar, no hay artículo en castellano en Wikipedia.

[2] Heinrich August Winkler habla de la formación de Occidente y su delimitación frente a Oriente, bajo la influencia de la Iglesia occidental, frente a la Oriental.

[3] De acuerdo a Adam Krzeminski en diálogo con Heinrich August Winkler. Ver película en youtube Salon InMItte 13 02 2015  Lo confirma Wikipedia: Grenze

[4] Katharina Ochse: Joseph Roths Auseinandersetzung mit dem Antisemitismus, pág 191 y siguientes.

[5] En otra de sus obras, Roth cuenta que la posada “El águila blanca” había estado durante más de 150 años en la familia de Kristianpoller.

¿Qué hacer frente a la AfD?

¿Qué hacer frente a la autodenominada Alternativa para Alemania[1]. ¿Cuál es la actitud a tomar frente a la AfD? Sobre todo ahora que (con su 13%) han logrado entrar a varias municipalidades en Hessen y la próxima semana, llegarán a tres parlamentos estaduales en Alemania.

Hay tres actitudes posibles: 1) ignorarlos 2) imitarlos o 3) enfrentarlos.

Desde que surgió la AfD, me he inclinado por la tercera alternativa.

A favor de la primera, han estado quienes piensan que la AfD, al igual que Pegida y todo el movimiento de la llamada “nueva derecha” es un fenómeno pasajero. Como fue el Partido de los Piratas. Ellos (muchos amigos míos, entre ellos[2]) sostienen que la AfD recoge el potencial de protesta; pero que se desintegrará pronto y sus electores volverán a la normalidad de los partidos tradionales. Esto es, a la normalidad de los partidos que aceptan la institucionalidad liberal democrática (con derechos fundamentales y libertad de prensa) y que no quieren sustituirla por otra autoritaria.

El problema de pasarlos en silencio, de no darles la hora, incluso de despreciarlos[3], es que puede pasarnos como ocurre en Francia, en que por años se ignoró al Front National[4], hasta que llegó al 30%, en las últimas encuestas (28% en realidad) y se ha convertido en la primera fuerza electoral[5]. En distintos Länder alemanes, la AfD ha llegado ya al tercer lugar. Las dimensiones de este fenómeno sobrepasan lo que hemos visto hasta ahora. Y no me hablen de “normalidad europea”, comparaciones con los vecinos son malos consuelos[6].

Muchos de mis amigos hacen ver que lo que plantea la AfD es tan descabellado, tan demente, tan “tirado de los pelos” que realmente nos podemos preguntar ¿…y quién va a seguir a esta gente…? ¿Quién va a votar por este partido?[7] El problema es que sí hay gente que los sigue, que vota por ellos y un grupo de esa gente pertenece a los segmentos con más cultura formal de la sociedad. La AfD no es un partido de “proletarios”, como la NPD. La gente de la clase más cultivada cultiva actualmente una especie de othering, esto es: los racistas y extremistas son los otros, nosotros no[8]. La AfD empezó siendo el “partido de los profesores universitarios y conserva esta aura, aunque luego de la ruptura, todos los profesores se han ido[9].

En mi columna El surgimiento de una nueva derecha en Alemania, expliqué que existe en Alemania una peligrosa dinámica del populismo de derecha, que empieza siendo relativamente moderado, para radicalizarse cada día más. Se radicaliza sin que sus partidarios se den apenas cuenta de ello, de las posiciones cada vez más drásticas o rígidas de sus dirigentes o “pensadores” (si es que se puede hablar de pensamiento). Hay una peligrosa inercia del mal en esta dinámica[10].

La segunda alternativa es imitarlos… Es lo que hace Seehofer de la CSU de Baviera que, de cristiana tiene cada vez menos o más bien, tiene poco y nada[11]. Intentan adelantarlos por la derecha… Esto nunca ha dado los resultados deseados, ya que los electores prefieren el original. El populismo no se puede combatir con más populismo. Esto no resulta en ninguna parte del mundo[12].

La supuesta táctica de imitación o de mimetismo se basa en la famosa frase de FJ Strauß dijo que no se podía admitir un partido a la derecha de la CSU; pero eso, a mi modo de ver, no quiere decir que la CSU tenga que adoptar las banderías de la extrema derecha. Sino impedir el surgimiento de una colectividad en esas coordenadas del espectro político. Emulando sus quejas, sus exigencias y su estilo político, no sólo no impiden que surja un partido a su derecha -a la extrema derecha- sino que lo alimentan.

Es lo que vemos actualmente en Austria, donde el canciller social demócrata cambia, de la noche a la mañana su posición frente a los refugiados y deja sola a Merkel, a quien había apoyado hasta que cedió ante la presión populista del populista FPÖ. Olvida el canciller Faymann que si bien los populistas han llegado al 30% en las encuestas, al tomar sus posiciones, intenta congraciarse con ese 30% dejando de lado el 70% que lo apoyaba a él y a su política de apertura de las fronteras y de ayuda a los refugiados. No es muy inteligente cambiar un 70% por un 30%[13]. Siempre termina ganando el original y no la copia.

La gran diferencia entre Merkel y personas como Faymann, Seehofer, Orbán y otros, es que la canciller alemana lucha por la conservación de la unidad de Europa, como explica Karin Ebensperger en su excelente columna titulada precisamente Angela Merkel y su lucha por la unidad europea. Se puede estar a favor o en contra de las medidas concretas de su gobierno; pero es eologiable que busque la solución europea, común, de todos y no soluciones nacionales, que dejen a otros afuera, como lamentablemente hace Austria y como le gustaría a Seehofer que hiciera Alemania[14].

Admitiendo este tipo de pensamiento populista de derecha o de extrema derecha, terminan creando un mostruo, un Frankenstein, como los mismos Republicanos en los EEUU reconocen lo que ellos mismos han creado: Trump sería su propio monstruo[15]. Le Pen es el monstruo de los franceses. Hoy, los franceses ya no se ríen de Marine Le Pen, ni de su papá (el antisemita y negador del Holocausto), ni de su partido, el Front National o FN. No, como escribió Bourdoiseau el fin de semana[16], hoy los franceses han dejado de reir… Análogamente, los norteamericanos intentan frenar a Trump. El precio de frenarlo es muy alto, como hace ver Kagan: el país -Estados Unidos- puede ser salvado[17], el Partido Repúblicano, ya no[18].  Los errores del pasado pagan hoy la cuenta.

Los Republicanos negaron todo compromiso con el gobierno de Obama. Cualquier intento de lograr un consenso fue interpretado como una traición. Aquí veo una analogía con Alemania, ya que la AfD fustiga duramente el consenso que existe entre los partidos con representación parlamentaria -que ellos llaman “viejos partidos”, la AfD representaría lo nuevo- que buscan el compromiso, lo cual es bastante lógico en un sistema de gobierno democrático, donde hay que lograr un acuerdo para poder sacar los proyectos de ley adelante. Al igual que el tea party y el ala ultra de los republicanos norteamericanos, la AfD rechaza, como una muestra de debilidad, el consenso y el compromiso. Su consigna no es “el más inteligente cede”, sino lo contrario, es el triunfo de la cerrazón.

A mi modo de ver, hay una sola actitud aceptable frente a la AfD alemana: hacerles frente. Es, por otra parte, lo que ha hecho la Iglesia, adviertiendo los obispos, en innumerables ocasiones que es inadmisible que los cristianos apoyen la AfD o que voten por ella[19]. Hubiera preferido que los obispos no hubiesen tenido que levantar su voz en este tema, sino que los cristianos se hubieran dado cuenta solos de la incompatibilidad entre el cristianismo y la ideología populista. Pero parece que no todos son inmunes al virus del populismo.

La única actitud correcta es dar la cara y hacer frente a los partidarios y simpatizantes de la AfD: con argumentos, con razonamientos, con amabilidad. No cayendo en su misma agresividad, ni acritud. Con buen humor, que es algo de lo que los partidarios de estas corrientes generalmente, carecen absolutamente. Aunque, por otra parte, también hay que saber cortar una conversación, cuando los populistas caen en el racismo, en la xenofobia que es parte de su ideología. Sí, hay que ser valiente también para decir: hasta aquí no más; más allá no paso.

No me basta con pensar en que no es la primera colectividad populista de derecha que conoce Alemania, en los 80 existían los Republikanos, después los DVP, los NPD, las asociaciones de camaradería que no son otra cosa que grupos extremistas. Incluso, en los alrededores de Colonia, existe el partido islamófobo Pro-NRW. Sí, pero las dimensiones de la AfD son lo que asusta. Las dimensiones y que haya llegado al centro de la sociedad, incluso que muchos cristianos “rígidos”, como los llama la teóloga Angelika Strube, los apoye[20]. Y otros cristianos contradigan a los obispos como expliqué en mi columna Distanziere Dich!

Como recomienda Karl-Rudolf Korte[21], la forma de enfrentarse al populismo es con ánimo, con confianza, con valentía, mostrando cuáles son las perspectivas de futuro. Es lo que hace Merkel con su “Wir schaffen das” o Lo lograremos[22]. Es a lo que nos llama Liane Bednarz cuando habla de ese optimismo fundamental, esencial o Grundoptmismus[23] que es lo nuestro. Y esto, tanto frente a la crisis del euro -antiguo “tema único” de la AfD- como frente a la crisis de los refugiados -actual tema casi único de la monotemática AfD[24]-. Korte habla de defender apasionadamente la democracia, la democracia pluralista, democrática… y liberal, agregaría yo. Creo que es un buen programa.


[1] El nombre se debe a que, al comienzo de la crisis financiera en la Zona Euro, la canciller Merkel decía con mucha frecuencia que algo era alternativlos, esto es, que no había alternativa a lo que ella proponía. La AfD nació como un partido cuya razón der ser es ser contrario a Merkel. Desde un comienzo, reunió -entre otros- a muchos varones ya mayores que abandonaron la CDU, la democracia cristiana, el partido de Merkel.

[2] Un muy querido amigo mío, me “retaba” porque yo posteaba con frencuencia información sobre la AfD (contraria a la AfD, por supuesto) en Facebook. Desde que Petry -secundada por v. Storch- propuso disparar a los refugiados en la frontera, él hace postea a diario contra la AfD.

[3] Como un “jämmerliche Partei” se le califica con frecuencia.

[4] Ver comentario del artista francés Christophe Bourdoiseau, en el Süddeutsche el fin de semana:Nehmt die AfD endlich ernst – sonst geht es euch wie uns (Tomen la AfD en serio, sino les puede pasar como nos va a nosotros).

[6] Sobre la “normalidad europea”, escribí “No podemos hablar cínicamente de una “normalidad europea”. No porque muchos países a nuestro alrededor tengan movimientos ultra conservadores de extrema derecha, nosotros también deberíamos tenerlos. No podemos aceptar esta lógica simplona, menos aún conociendo la historia del siglo 20 en Alemania”. (En El surgimiento de una nueva derecha en Alemania).

[7] Es un poco lo que ocurre con Ayn Rand y sus libertarios: sus ideas son tan sin sentido que nadie -de entre la gente con más cultura- ha leído el libro de la refugiada rusa sobre Atlas, ni lo ha estudiado; pero sus ideas se expanden, incluso han llegado a un cierto grupo del partido liberal alemán (a los anarco-liberales, que son un grupúsculo mínimo; pero existen). Curiosamente, estos grupos, pese a que su ídolo es una mujer, están generalmente formados sólo por hombres y son bastante machistas.

[8] Columna de Aram Lintzel en taz: Rassismus ohne Rassisten: Creo que su frase: “Queremos odiar y quemar hogares de refugiados, pero al mismo tiempo, seguir siendo personas decentes” (“Die Leute wollen hassen und dabei anständige Männer und Frauen bleiben”) expresa lo que pasa.

[9] Pienso en los más conocidos, el fundador de la AfD, Bernd Lucke y el eterno enemigo del euro, el profesor Starbatty (siempre que escucho su nombre, pienso en el profesor Moriarty).

[11] Menos aún luego de las amenazas de muerte al párroco de Zorneding, una comuna de München, bastante burguesa, esto es, de “gende bien”. Y de que la dirigente del partido en la comuna le llamara “Neger”, porque viene del Congo. Como se pueden imaginar, el párroco hizo sus maletas y se fue. Me da la impresión de que se fue el equivocado…  

[13] Cfr. palabras del escritor austriaco Robert Menasse en Österreich und die Flüchtlinge “Das ist eine unfassbar dumme Politik” (Austria y los refugiados: es una política inconcebiblemente tonta).

[14] En realidad, con cada uno de sus viajes (a ver a Putin, a ver a Orbán) y con sus dichos (en Alemania no impera el derecho sino la injusticia, “Herrschaft des Unrechts”), el Horst bávaro menoscaba y perjudica terriblemente a la propia Alemania.

[15] Ver análisis de Clemens Wergin (en Twitter @clemenswergin) 15 Gründe, warum Donald Trump kaum zu stoppen ist (15 razones por las cuales Donald Trump es imparable).

Teoría de Trump como Frankenstein fue planteas por Robert Kagan en el New Yort Times: Trump is the GOP’s Frankenstein monster. Now he’s strong enough to destroy the party

[16] Ver nota 4.

[17] Circula un chiste en los EEUU, según el cual, da lo mismo lo que hagas, esta elección será histórica En efecto, puedes elegir: la primera mujer (Clinton), el primer judío (Sanders), el primer latino (Rubio), el primer canadiense (Cruz) o votar por el último presidente: Trump. Así está el ánimo en EEUU.

[18] “The party cannot be saved, but the country still can be”.

[19] A esto me referí pero sólo desde un punto de vista, en mi columna Distanziere Dich! 

[20] Rigide Christen anfällig für AfD “Nicht gefeit”. Los cristianos “rígidos” son vulnerables frente a la AfD. No son inmunes a ella. A esta tentación, diría yo. Entrevista aparecida en la Radio de la Catedral de Colonia.

[21] Ver nota 12.

[22] “Eigentlich nur mit Zuversicht, mit Mut, mit Zukunftsperspektiven. Daran hapert es bei den anderen Parteien. Das macht Frau Merkel, aber andere ihr eigentlich nicht nach”.

[24] Los otros temas son Alemania ocupada y dominada desde EEUU, fuente de todo lo malo, al mismo tiempo que su decisión de acercarse a la Rusia de Putin; el gender, la maldad de los homosexuales, la prensa de la mentira o Lügenpresse, la familia alemana (sin extranjeros). Pero en estos momentos, está todo dominado por el tema refugiados.