La globalización del populismo

Los de arriba y la conspiranoia

Hay diversas formas de populismo y hay diferentes maneras de definir el populismo, tan de moda en nuestros días. Una de las definiciones más simples y a la vez, más certeras es aquella según la cual, los populistas se atribuyen la representación exclusiva del pueblo. Sólo ellos serían los representantes únicos del pueblo, y esto, aunque las urnas digan lo contrario y demuestren que son, en el mejor de los casos, una minoría. Una minoría creciente o decreciente, según el país.

Si los populistas dicen representar al pueblo en forma exclusiva, debemos suponer que hay otras personas que han usurpado la representación popular y se la han adjudicado en forma inadecuada, falsa, inapropiada o más bien usurpatoria. Personas que se han apoderado del poder y no lo dejan. Las llamadas elites, “los de arriba”, meras sanguijuelas que chupan y se apoderan de lo que, en realidad, corresponde al pueblo: poder, bienes, bienestar.

Engañan al pueblo y le ocultan la verdad, en todo orden de cosas, para que el pueblo no se dé cuenta de sus mentiras. Surgen así las más variopintas teorías de la conspiración, de manera que podemos aseverar que la conspiranoia es un elemento esencial del populismo actual.

En cada populismo, hay un fuerte elemento de odio hacia los supuestos “enemigos del pueblo”, hacia “los que están arriba”, hacia los presuntos “ricos”, “poderosos” o “marionetas”. En circunstancias que los mismos populistas generalmente pertenecen -por su posición social- a grupos privilegiados de la sociedad en que viven.

Rechazo a la globalización: denominador común de populistas de izquierda y de derecha

El rechazo a la globalización es común denominador de todo populismo, tanto del de izquierda como del de derecha.

Actualmente, a nivel mundial, el populismo de derecha es más popular -valga la redundancia- que el de izquierda y, me parece que, más peligroso, ya que, de alguna manera, se ha sabido camuflar mejor y se ha introducido en grupos intelectuales o espirituales[1] que otrora eran un baluerte de la sociedad.

En diferentes y variados países, ha alcanzado incluso el poder. Afortunadamente, los países con una democracia estable y con un firme estado de derecho pueden hacerle frente mejor que estados que carecen de una tradición democrática. En esto, los países del Este de Europa llevan las de perder[2].

El populismo es esencialmente un movimiento antiglobalización; pero que actualmente, se expande por el mundo en una nueva globalización: esta vez, en una globalización del populismo[3].

No podemos restar importancia al populismo de izquierda, de partida porque muchas veces la izquierda y la derecha populistas se unen en una especie de “nuevo frente amplio” o transversal, de gran odiosidad, como vemos actualmente en Italia o Grecia[4]. El populismo de izquierda ha resurgido especialmente en algunos países del sur de Europa y de Latinoamérica.

En términos sencillos, podemos decir que el populismo de izquierda impugna la globalización, en el sentido de intercambio y comercio de bienes, servicios y capital entre los estados. Por su parte, los populistas de derecha, reniegan la movilidad de las personas entre los diversos países, continentes o regiones. En ambos casos, hay un rechazo a la globalización en alguna de sus expresiones.

El rechazo a la Unión Europea de los populistas del Viejo Continente se explica ya que la UE es una de las mejores expresiones de globalización actualmente existentes, que permite y fomenta tanto el tráfico de bienes, de servicios y de capital, como también el libre tránsito de personas entre los países miembros. Algo así, es obvio que será rechazado por el populismo.

Una de las causas del éxito del Brexit en el referéndum del 2016 se debió al rechazo a los extranjeros procedentes de países de la Unión Europea, especialmente de polacos y españoles, países que, en ese entonces, se hallaban en dificultades económicas. Y, también, al supuesto pago de millones de euros a la UE, en circunstancias que el sistema de salud británico no funcionaba satisfactoriamente. Ambos populismos estuvieron muy presente en el Brexit. La indecisión de los Laboristas se debió fundamentalmente a que Jeremy Corbyn acusaba a la UE de ser neoliberal. (Aparte de conspiranoias antisemitas que circulaban entre el laborismo).

Rechazo al pluralismo

Tal vez la característica decisiva del populismo es su rechazo al pluralismo, a la diversidad, a lo heterogéneo. La búsqueda de la homogeneidad del pueblo que dicen representar y su intento de conservarla a toda costa. Homogeneidad étnica y homogeneidad de pensamiento o doctrinaria, ideológica, cultural o como quieran llamarla. Todos deben pensar igual. Y actuar igual.

Yo diría que el populismo está inspirado en un ánimo totalitario. La opinión de los populistas es considerada la única correcta, la única verdadera, la única popular. Y cuando hablo de opinión, me refiero a la opinión en todos los aspectos de la vida: literatura, cultura, forma de vida, política, economía, incluso espiritualidad…[5].

Sólo ellos son los lectores de la voluntad popular, los representantes únicos y genuinos del pueblo. Sus demiurgos, sus conductores. A mi modo de ver, estamos frente a una nueva versión del viejo totalitarismo ideológico o a un renacer de viejas ideologías totalizantes de antaño envueltas en un nuevo ropaje. Por eso, se habla actualmente del nuevo populismo[6].

El populismo de derecha rechaza pues el intercambio de personas. Sus adherentes sostienen que la población debe ser “homogénea”. De ahí el rechazo a la migración y a los extranjeros en general. (Algunos populistas, admiten a pocos extranjeros, que siempre deben ser la excepeción; pero exigen que éstos se asimilen íntegramente[7]).

Para los populistas, sólo hay una forma de pensar correcta: la propia. Existe una sola forma de ser humano: la mía. Lo más contrario a esta homogeneidad es el llamado melting pot[8], tan detestado por el populismo de derecha, ya desde Carl Schmitt o desde antes, Schmitt incluye la crítica al llamado melting pot,”mezcla de razas” o crisol de culturas en su teoría del derecho internacional[9]. Tan importante era el tema para él.

Según el modelo del moderno populismo, habría una competencia permanente entre los pueblos. Entre los estados, las naciones, los continentes, las “culturas”. (El término cultura ha reemplazado al de raza, para evitar ser tildados de racistas). Lo más importante es el triunfo del propio pueblo sobre los demás. Su victoria en todo orden de cosas: científico, cultural y hasta deportivo[10].

Una de las victorias de la propia raza es su reproducción. El aumento del número de sus individuos. De manera que en el marco del etnopluralismo[11] que le es propio, el populismo no sólo rechaza “la mezcla de razas”, sino que propugna un aumento de la “propia raza” o cultura, para hablar en términos etnopluralistas.

La premisa según la cual la población propia debe aumentar explica -en su enfermizo darwinismo social- su odio a la homosexualidad. Por ello, grupos populistas de extrema derecha detestan a los homosexuales, hablan del lobby gay y propugnan la permanencia de la mujer en su hogar, como madre al servicio de la familia. Su concepto de la familia es más bien propio del familismo o familialismo (en que la familia pasa a ser una especie de religión) que de una familia sana y normal.

Conclusión

En suma, el rechazo a la globalización caracteriza al populismo actual o nuevo populismo. El rechazo a todo lo que la globalización lleva consigo. A la sociedad multicultural y a la inmigración. Al multilateralismo de los tratados internacionales internacionales de libre comercio. A la libre circulación de las personas y de los bienes. En torno a este rechazo, surgen las más descabelladas teorías de la conspiración.

La libre circulación de personas, bienes y capital, el libre comercio entre las naciones son los dos aspectos más detestados por el populismo de uno y otro lado del espectro político. Los parámetros tradicionales de izquierda y derecha no han dejado de existir, como sostienen los populistas, sino que tenemos que replantear sus coordenadas y reconocer su transversalidad.

El rechazo a lo que los populistas llaman elites, al pluralismo y a la heterogeneidad social son igualmente características del populismo. Como también la homofobia y la arrogancia de quien pretende ser propietario de la verdad. Una sociedad homogénea basada en pseudo ideales populistas es lo más contrario a la sociedad abierta que nos podamos imaginar[12]


[1] A modo de ejemplo, invito a leer mi columna ¿En qué se parecen John Boehner y yo?

[3] Me permito mencionar a modo de ejemplo a: Estados Unidos, Filipinas, Turquía, Brasil, Italia, Hungría, Polonia, Rusia.

[4] En Alemania, las recientes Montagsdemos. Ver, en este apartado del artículo de Wikipedia, como a la ultraizquierda se le unían los nazis, sin que estos últimos rechazaran que se sumaran a sus protestas de los días lunes.

[5] No sé por qué recuerdo una de las últimas frases que escuché al Padre Osvaldo Lira: “Hay una sola forma de cagar católica”. No Padre Lira, no hay una sola forma, hay muchas.

[6] Ver de The Guardian The new populism

[7] Esta fue la opinión de Höcke al ser confrontado por una periodista alemana hija de extranjeros.

[10] Pienso en el doping obligatorio de los deportistas del Bloque Oriental, que, la mayoría de las veces, ni siquiera sabían que estaban consumiendo drogas para aumentar su rendimiento físico.

[11] Sobre el etnopluralismo, invito a leer mi columna: Un fantasma recorre Europa, el fantasma del etnopluralismo

 

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A doce años de la muerte de Lennart Meri

Hace doce años que murió Lennart Meri. Y hace once, que publiqué esta columna en el diario chileno La Segunda. Guardé copia de ella (después que La Segunda sacó la página con nuestras columnas: Zona de Opinión de La Segunda) en un blog que titulé Columnas en La Segunda

Lennart Meri : El comunismo ha muerto, pero nadie ha visto su cadáver

La frase es de Lennart Meri, fallecido hace un año, el 14 de marzo de 2006, en Tallin. Presidente de Estonia entre 1992 al 2001. Fue pronunciada en una conferencia de prensa, en Alemania, en 1990.

Como muchos otros estonios, letonios y lituanos, Meri fue deportado a Siberia, en 1941, en trenes- cárcel (vagones con barrotes, como esos en que se traslada a los animales) con su mamá y su hermano.

En una de sus célebres conferencias, que tuvo lugar en Suecia en 1999, hacía ver que “el comunismo es difícil de definir, pero fácil de describir”.

En esa ocasión, Meri explicaba que en aquellos vagones que trasladaban a los deportados del Báltico a los campos de concentración de Siberia y Asia Central, estaba prohibido cantar. Ello se debía -continúa- a que los militares polacos asesinados en Katyn, entonaban cantos cristianos en los vagones que los conducían a la muerte, lo que desmoralizaba a los soldados soviéticos que estuvieron cerca de no cumplir su misión… y atemorizaba a los comunistas. Para que no volviera a ocurrir lo que los católicos polacos habían estado a punto de lograr, las autoridades ateas prohibieron el canto a los luteranos estonios…

Al partir, su papá Georg Meri -diplomático estonio y traductor de Shakespeare- le dijo “cuida a tu mamá y tu hermano, ahora eres el hombre de la casa”, tenía doce años. Fue la última vez que lo vió.

Sí, él y su familia fueron víctima de una de dos ideologías más deletéreas del s. XX. En efecto, Meri explica que los dos estados totalitarios tenían diferentes uniformes, pero sus soldados eran gemelos. No hay mayor diferencia entre el “ser infrahumano” del nacional socialismo y la “nación hostil” (vrazhdebnaya natsiya) del comunismo, entre una represión y la otra. Entre el Führer y el Vozhd, continúa.

Al igual que tantos intelectuales del “otro lado de la cortina de hierro”, Meri comprendió que si su nación quería sobrevivir al totalitarismo, su única oportunidad estaba en la cultura, la palabra escrita y hablada. Así, Meri se convirió en un gran estudioso de la lengua fino-úgrica (también llamada fino-húngara). Él, como otros, no recurrió a las armas; pero en el fondo “la palabra” fue un arma infinitamente más eficaz y más temida que las kalashnikov soviéticas.

Meri fue un patriota estonio, pero no un nacionalista. Además de su propio idioma, hablaba fluidamente otros cinco. Uno de sus alumnos -o debería decir discípulos- el joven politólogo norteamericano Ross Mayfield cuenta que él conoció Chichén Itzá (en la península de Yucatán) gracias a Meri.

Meri -continúa Mayfield- fue uno de los pocos políticos europeos que han sido capaces de mirar más allá de sus propias fronteras nacionales… al margen -digo yo- de toda la locuacidad que exhibe la Unión Europea.

En uno de los períodos más crítico de la historia reciente, cuando estuvimos a punto de presenciar un enfrentamiento armado al Norte de Europa, en 1991, en la antesala de la autodisolución del imperio soviético, Lennart Meri era ministro de relaciones exteriores de la Rep. Socialista soviética de Estonia, país que se había atrevido a declarar su independencia. Se temía que Moscú reaccionara como en 1956 en Hungría y en 1963 en Praga, esto es, con la fuerza de las armas… y de los tanques.

No deja de ser significativo -a la luz de la prohibición de cantar en los vagones-cárcel- que el movimiento que condujo a la independencia estonia se conozca como la revolución cantando (Singing Revolution), precisamente porque el arma estonia era la palabra, la palabra cantada.

Gorbachov advirtió que no se puede detener el curso de la historia (sobre todo si está basada en un acuerdo internacional como el espúreo pacto Hitler-Stalin) y, en contra de la opinión de muchos de sus correligionarios, reconoció la independencia de Estonia y con ello, inició el proceso de desmembración de la URSS, del cual muchos aún no han podido recuperarse, como lo puso de manifiesto el reciente discurso de Wladimir Putin en la 43 Conferencia de Seguridad en München.

Inmediatamente después de la independencia, Lennart Meri, escritor, productor de películas y dramaturgo -al que no le fue permitido dedicarse al estudio de la historia, pues se le consideraba peligroso para la estabilidad política- fue elegido presidente de su país.

La frase de Meri, que sirve de título a esta columna, tiene un significado especial para nosotros en el mundo occidental. Karol Wojtyla (otro sobreviviente de los dos grandes totalitarismos del siglo pasado) escribe en su libro “Memoria e Identidad”, citando a un político occidental: “sabemos que el comunismo cayó al fin a causa de la insuficiencia socioeconómica de su sistema. Pero esto no significa que haya sido desechado realmente como ideología y como filosofía. En ciertos círculos de Occidente se continúa considerando su ocaso como un perjuicio y se lamenta su pérdida”. considerando su ocaso como un perjuicio y se lamenta su pérdida”.

 

 

El juez que promocionó la ley que prohíbe la religión

Algunos conocen la ley europea que prohíbe la religión[1] como la Ley Bell, ya que fue el juez del Tribunal alemán, Edmund Bell su principal impulsor y redactor del texto. Un brillante abogado más bien apolítico y tecnócrata, procedente de una familia cristiana y que recibió la mejor de las educaciones que los sectores con más cultura de la sociedad alemana puede dar a sus hijos. Pero que tempranamente se convirtió en militante ateo. Nadie sabe bien por qué.

Cosmopolita, viajó y estudió en varios países. Habla varios idiomas. Fotogénico y carismático pasó de ser un juez sólo conocido en el ambiente jurídico, en uno de los personajes más populares de Europa. Viajó por todo el continente dando charlas para promocionar la ley. Los últimos días, sus charlas fueron verdaderas manifestaciones multitudinarias de propaganda a favor de la misma, en las grandes plazas y avenidas de Europa. Bell habla varios idiomas. Fue propuesto como juez constitucional por la democracia cristiana alemana y por el partido liberal. Esto es, por grupos que defendían la libertad religiosa y que nunca se imaginaron cómo evolucionaría su candidato.

Mientras Bell era la “cara del proyecto”, sus detractores carecían de una sola persona que los representara. Ellos sostenían que eran mayoría y que nunca perderían un plebiscito tan absurdo como el propuesto. Se supone que esta circunstancia -la seguridad de que ganarían- llevó a muchos partidarios del “no a la nueva ley” a no votar. Su abstención contrasta con la intensa movilización de los partidarías del “sí a la nueva ley”.

La sección alemana del partido liberal europeo pidió disculpas públicas por haber propuesto e impulsado la candidatura de Bell como juez del tribunal constitucional, ya que con su apoyo a la Ley de prohibición de creencias religiosas socava una de las libertades individuales más importantes, cuya existencia no era cuestionada desde antes de la época de la Ilustración. Igualmente hizo la democracia cristiana.

Edmund Bell estudió en un colegio católico y nadie pensó que se convertiría en el más acérrimo propulsor de una ley antirreligiosa. Si bien es cierto, él nunca dijo que fuera cristiano, parece que mucha gente “se lo imaginó”. Se lo critica por no ser sincero, ocultar información y, con ello, aprovecharse de las circunstancias.

Sus hermanos fueron entrevistados por medios de comunicación de esos que algunos denostan como medios propios del “mainstream” y criticaron la promotoción de la ley. Es más, es probable que muchos de ellos abandonen Europa debido precisamente a la ley. Su mamá murió poco después de que Bell iniciara su campaña. Algunos sostienen que se suicidó -aunque esto nunca ha quedado claro- por el tema de la ley. Mutatis mutandi, el caso nos recuerda al de Paul Gosar[2] en los Estados Unidos, partidario de Donald Trump, cuyos hermanos, el 2018 llamaron a votar en su contra.

Bell no está casado y lleva una vida personal muy solitaria. La poca gente que lo conoce cuenta que no tiene grandes amigos, sino conocidos, colegas y ahora muchos admiradores y admiradoras…. Sin embargo, puede ser muy divertido y entretenido si está de ánimo, lo que no  ocurre a menudo. El juez Bell tomó vacaciones impagas y se ha hiperfocalizado hacia la campaña en favor de la ley que prohíbe la religión.

Marta Salazar, corresponsal en Europa, Berlín 2030. Seguiremos informando sobre el tema.


[1] También lo pueden leer en alemán en: Religionsverbotgesetz Eine europäische Dystopie

[2] Paul Gosar en Wikipedia. Sobre el tema ver: 6 siblings of Arizona congressman urge voters to boot him from office y abundantes artículos de prensa.

La ceguera de la izquierda europea. El caso de Venezuela… y de Cuba

Este lunes[1], el gobierno alemán reconoció a Juan Guaidó como presidente de Venezuela. El anuncio no lo hizo el vocero del gobierno, ni siquiera el ministro de relaciones exteriores. El anuncio lo hizo la misma canciller Merkel. Y ni siquiera estaba en Berlín, sino que de visita en Japón[2]. No me cabe duda que el tema tiene gran importancia para Merkel y para sus ministros.

El reconocimiento fue precedido por un “ultimatum”, en que Alemania -entre otros países de la Unión Europea- habían pedido a Maduro que llamara a elecciones presidenciales, a más tardar, el domingo pasado[3]. El hasta ahora presidente venezolano había dicho que él no se dejaba amenazar. Europa había advertido que, si no llamaba a elecciones hasta esa fecha, reconocería como legítimo presidente de Venezuela al hasta ahora, presidente del Parlamento venezolano.

Y así fue. Contra la opinión y los deseos tanto de la extrema izquierda alemana como de la extrema derecha. Sí, aunque parezca increíble, la llamada Alternativa para Alemania (que no es ninguna alternativa) apoya indirectamente a Maduro. En esto, la derecha alemana es fiel a Putin, su benefactor, aliado y mentor. Putin, que es igualmente el mentor de la extrema izquierda.

Sí, en este aspecto (y en muchos otros), ambos extremos se hallan unidos en una alianza que algunos denominan un nuevo Querfront (frente amplio o más bien frente cruzado). Aunque “más bien creo que las ideas políticas pueden ser agrupadas en forma de U, en la que los extremos de la letra herradura son precisamente la extrema derecha y la extrema izquierda”[4].

El frente cruzado o amplio (Querfront) surgió, en Alemania, durante la República de Weimar. En él, sectores ideológicos contrarios -socialistas y nacionalistas- se unieron en una alianza estratégia antidemocrática, destinada a alcanzar el poder. Desde entonces, se denomina así a los intentos de unión táctica entre grupos de ambas facciones.

A nivel europeo, recordemos que el único país cuyo gobierno se niega rotundamente a reconocer a Guaidó como Presidente de Venezuela es Italia, cuyo gobierno está encabezado precisamente por un frente amplio: de la extrema derecha Lega y la extrema izquierda Cinco Estrellas.

En esta ocasión, me referiré sólo a la posición de izquierda alemana y Europea frente al conflicto en Venezuela. O de la ultraizquierda, como me parece que sería más propio hablar.

Hace dos semanas, escribí en mi columna “Se dice que los nazis son los parientes que dan vergüenza a los conservadores europeos, por eso los tratan con más benevolencia de la que se merecen (no merecen ninguna). Lamentablemente, algo similar puedo decir acerca de la actitud de parte de la izquierda europea frente los tiranos socialistas al estilo Castro, Chávez o Maduro: los tratan con benevolencia. Intentan justificarlos, salvarlos, depurarlos, ocultar sus faltas”[5].

Si, hace dos semanas, no había leído ni escuchado ninguna opinión de la izquierda europea que no fuera favorable a Maduro. Mea culpa, porque en realidad había un artículo de 2017. Esta semana, alguien me pasó el link. Es antiguo; pero bastante profético. Del periodista del taz, Bernd Pickert[6]. Tal vez por su calidad de profeta, Pickert fue ampliamente enlazado esta semana en Twitter (al menos entre mis followers)[7].

El ensayo se titula “La izquierda y Venezuela: Abandonar la solidaridad ciega”[8]. Es un llamado a dejar de lado esa defensa, ese respaldo, el apoyo incondicionado y ciego de la izquierda hacia el gobierno chavista de Caracas[9]. Su tesis principal es que la crisis social y económica de Venezuela -que él califica de dramática- es de origen interno y no es producto de una intervención extranjera. Concretamente de los Estados Unidos, como se la presenta con frecuencia en ambientes de izquierda.

Para muchos izquierdistas europeos (y latinoamericanos), el “gigante del Norte” es siempre culpable de todos los males del mundo entero. En esto se parecen demasiado a la extrema derecha europea con su visceral rechazo a los Estados Unidos. Para ambos grupos, siempre hay alguien de afuera que trata de perjudicarlos, frenarlos y que no los deja salir adelante y ese alguien, generalmente son los Estados Unidos.

El apoyo de la izquierda europea al gobierno de Maduro procede de actores tan importantes como Podemos (España) y de Mélenchon, en Francia[10]. Es cierto que, en el contexto de la política europea, estos dos agentes no son demasiado relevantes. Sin embargo, dentro de la alicaída izquierda del Viejo Continente, sí lo son. Son lumbreras, esperanzas, estrellas nacientes de la izquierda europea. Para Pickert, con este respaldo incondicional y acrítico y, en definitiva, es la misma izquierda la que sale desacreditada.

Pickert explica que, en 1999, cuando Hugo Chávez inició su primer período presidencial, luego de una elección democrática, la revolución bolivariana, basada en la figuera del libertador latinoamericano Simón Bolívar, se abocó muy pronto a propagar el llamado “socialismo del siglo 21”[11]. Leyendo a Pickert me parece aún más absurdo este giro y esta obsesión o más bien este aprovechamiento del nombre de un prócer de la independencia de América[12] que, con el socialismo no tuvo nada que ver. Que ni siquiera lo conoció, ya que en Latinoamérica, durante el siglo 18 y comienzos del 19, nadie había escuchado hablar de socialismo[13].

Chávez luchó porque el gobierno venezolano adquiriera el control absoluto de los ingresos de la empresa de petróleo de ese país. Luego de logar ese objetivo, invirtió los abundantes petrodólares (el precio del petróleo era muy alto en ese entonces) en programas sociales y en las “alianzas internacionales”[14]. Lo primero está muy bien. Lo segundo -las “alianzas internacionales”- fueron una forma de financiar otros regímenes ineptos, ineficientes y altamente corruptos de la región y de exportar la llamada “revolución bolivariana” a otros estados[15].

En vez de usar los petrodólares de una era de bonanza, en diversificar la economía de Venezuela, se dejó de producir en el país, que comenzó a depender absolutamente de las importaciones de los bienes más elementales. Emblemática es la falta del papel confort en Venezuela, que llevó al presidente Maduro a sostener que los venezolanos deberían ir menos al baño. Esto no es sátira, como tampoco lo es la supuesta aparición del entonces recientemente fallecido Chávez en forma de pajarito en el jardín de Maduro. Si es cierto que desenterraron a Bolívar para ceremonias de la creencia yoruba, es algo que no podría asegurar.

Llegó un momento en que el precio del petróleo bajó y con ello, se derrumbó la economía venezolana. Pickert asegura -y en esto tiene toda la razón- que la crisis de Venezuela no se debe a una “intervención internacional”, ni a una “guerra económica” contra su gobierno, sino que es de origen casero[16]. Es hecha en casa, made in Venezuela. Así, “un cuarto de siglo después del fin del imperio soviético, un nuevo ensayo de socialismo se halla frente al mismo resultado al que se enfrentó el socialismo soviético: se debate políticamente entre el autoritarismo y la dictadura y, se encuentra económicamente marginado”[17].

El periodista sostiene que ya Chávez comenzó con el intento de poner a todas las instituciones estatales bajo su control total. Y, en lo posible, también los medios de comunicación. Explica que es lo mismo que han hecho Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y el matrimonio de dictadores Ortega Murillo, en Nicaragua[18].

Prosigue: en el momento en que, el 2015, el chavismo perdió abrumadoramente, las elecciones parlamentarias, el parlamento -en que la oposición tenía la mayoría- fue despojado de todo poder. Más tarde, Maduro destituyó a la fiscal nacional que le era igualmente crítica[19]. Con esto, dos poderes del estado fueron “desempoderados”.

Es realmente fatal -acusa Pickert- que tantos izquierdistas fuera de Venezuela hayan apoyado activamente este proceso socialista tan deficitario desde un punto de vista democrático, o hayan callado sobre él[20]. Yo hablaría de un silencio culpable, que no quiere ver lo que no le conviene o no le gusta, que cierra los ojos o simplemente prefiere la más absoluta ceguera.

¿Por qué ha ocurrido esto? Nuestro autor explica que, principalmente por dos razones: por la glorificación de la revolución cubana. El gobierno de Cuba ha enviado médicos y consejeros a Venezuela. Los consejeros tienen una misión ideológica dentro del aparato de seguridad venezolano. Cuba es considerada por muchos partidarios de la izquierda europea, como el único o el último bastión que hace frente al imperialismo norteamericano[21].

El regimen cubano -continúa- fue el único gobierno de izquierda capaz de mantenerse en el poder después de la caída del socialismo en el Este de Europa. Por ello, muchos izquierdistas europeos, lo elevaron a la categoría de “modelo a seguir”. Otros muchos, incluso quienes nada quieren saber del estado socialista al estilo cubano-soviético-autoritario, simplemente permanecen en silencio[22]. Callan y su silencio es un silencio culpable.

Parte de la izquierda latinoamericana debería volver a tener una actitud positiva frente a la democracia parlamentaria. La democracia que permite la alternancia en el poder mediante elecciones. “Alternancia en el poder, que no existe en Venezuela, ya que primero Chávez y después Maduro, se han atornillado en la presidencia”[23]. Recordemos que “la alternancia en el poder es, pues, condición sine qua non de la democracia”[24].

No podemos olvidar por qué se desplomó el sistema del socialismo soviético[25], nos advertía el periodista alemán ya el 2017. Sí, yo diría que por las mismas razones que hoy colapsa el “socialismo del siglo 21” en Venezuela. Mi opinión al respecto en mi columna El socialismo del siglo 21 y su derrumbe en Venezuela

En suma, la izquierda mundial tiene que reconocer que un chavismo que carece del respaldo de la mayoría de la población, simplemente, no puede seguir en el poder, no puede continuar gobernando. ¿Solidaridad ciega en favor de Maduro, tan sólo porque se lo identifica como un gobiernante de izquierda? Persistir en respaldar su fracasado gobierno sólo porque consideran que la oposicón es peor, no es un signo de solidaridad, menos que nadie frente a los mismos venezolanos[26].

Me permito recomendar a los izquierdistas europeos que lean a Pickert.


[1] 4.02.2019

[2] Pueden ver el video en que Merkel lo anuncia en Alemania reconoce a Juan Guaidó como presidente de Venezuela

[3] 3.02.2019

[6] @BerndPickert, en Twitter.

[7] Mi dirección de Twitter es @MartaSalazar

[9] Hay que ser valiente para plantear una tesis así, para hacer un llamado en tales términos y en un diario de izquierda. Aunque, pese que el el artículo es de agosto de 2017 (10. 8. 2017), Pickert continúa en taz y hoy veo que hay otros periodistas que escriben en ese diario en esos mismo términos.

[12] Simón Bolívar nació en 1783 in Caracas, Venezuela y murió en Santa Marta, Colombia en 1830.

[13] Al parecer, el primero en emplearla fue el italiano Giacomo Giuliani, en su crítica a Rousseu; pero en un sentido muy distinto al que em término socialismo adoptaría después.

[15] El dinero venezolano destinado al gobierno de Kirchner son un secreto a voces. El mantenimiento del régimen cubano es menos secreto. Como así también, el apoyo al de Morales en Bolivia. Si Venezuela financió o no a Podemos, es algo de lo que muchos españoles están convencidos.

[17] La traducción libre es mía. El original dice: “Und so steht, ein Vierteljahrhundert nach dem Ende des sowjetischen Imperiums, nun der nächste „Sozialismus“ betitelte Versuch vor demselben Ergebnis: politisch autoritär bis diktatorisch, ökonomisch am Rand der Staatspleite.Und so steht, ein Vierteljahrhundert nach dem Ende des sowjetischen Imperiums, nun der nächste „Sozialismus“ betitelte Versuch vor demselben Ergebnis: politisch autoritär bis diktatorisch, ökonomisch am Rand der Staatspleite”, de Die Linke und Venezuela: Blinde Solidarität aufgeben

The big plan

Esta semana estuve en Grecia. Un taxista griego de mediana edad, muy simpático, me explicó -sin que yo se lo preguntara, tan grande era su necesidad de expresarse- su teoría acerca de lo que pasa en Grecia… O debería decir, de lo que “verdaderamente” ocurre en Grecia. Algo que él sabía y yo no 😉

La crisis de Grecia -me explicó- es parte de un plan para que extranjeros compren Grecia a bajo precio. Para entregar a Grecia a “los extranjeros”. El taxista repetía, en cada frase que decía, el término big plan. Para él, todo era un big plan contra Grecia y contra los griegos.

La crisis, en realidad, no existió -me aseguró al taxista-. La crisis habría sido sólo una excusa, ya que todo estaba preparado de antemano. Todo friamente calculado, ideado “desde arriba”. Sólo le faltó decir que poderes malignos habían entrado en acción. Estamos pues frente a una conspiración del más alto nivel. Super bueno que el taxista me haya explicado la verdad que yo desconozco. Yo pobre ignorante e ingenua agradezco que un iniciado me haya abierto los ojos y explicado qué ocurre realmente en el mundo. O, por lo menos, en Grecia.

La Unión Europea es parte del plan o más bien, lo planeó todo. La UE no habría ayudado a Grecia a salir de la crisis. Muy por el contrario: la crisis de Greacia fue un invento de la Unión europea.

El objetivo de este big plan sería pues vender Grecia a extranjeros. No a empresas extranjeras concretas en el marco de una privatización de grandes e inoperables empresas estatales. No. Los aeropuertos fueron vendidos a Alemania, me explicó. Efectivamente, es de conocimiento público que la empresa alemana Fraport ha comprado algunos aeropuertos griegos o parte de ellos, realizando seguidamente uns fuerte inversión en su mejoramiento[1], expliqué al taxista sin que él me escuchara. Pero es propio de las teorías de la conspiración, mezclar hechos verdaderos con otros falsos.

Otras empresas -continúa el taxista- fueron compradas por los “americanos”, otras por los franceses y otras, por israelíes. Claro, Israel es infaltable en toda teoría de la conspiración.

Curiosamente, el simpático taxista no mencionó en la lista de compradores, ni a chinos, ni a rusos. Estos últimos notoriamente presentes en la región en que estábamos, donde había hasta vendedoras rusas atendiendo incluso pequeños negocios minoristas eran. Vendían de todo, hasta abrigos de piel, a 26 grados de temparatura (!). A diferencia de los israelíes, chinos y rusos generalmente están ausentes de las teorías conspiranoicas.

Pocas personas conocen la realidad y se atreven a llamarla por su nombre y a explicarla a desconocidos e ignorantes, como yo. La mayoría de las personas somos ingenuas y creemos lo que nos dicen los medios o el political correctness o estamos obnubilados por gases lanzados desde los aviones (teoría del chemtrail) y que nos impiden pensar. La crisis de Grecia no habría existido realmente, fue sólo una excusa… Todo planeado, friamiente calculado desde arriba y de antemano en the big plan.

Cuando la realidad es demasiado complicada o no nos gusta, entonces creamos una teoría de la conspiración más o menos fácil para explicar las cosas. Cuando no tenemos ganas de pensar más allá o de preguntar e investigar. Son teorías en que nosotros siempre somos “los buenos”, las víctimas, o ambos. Asimismo, siempre alguien “de afuera” es el culpable de los propios males, de los propios fracasos, de las propias crisis. Nunca soy yo la responsable, ni yo ni “los míos”.

Mi taxista creía, con una fe religiosa, en lo que me estaba diciendo… Probablemente no creía en Dios, pero sí creía que la Unión Europea había establecido un plan “para hacerse con Grecia” y a bajo precio. Él -ya inciado- estaba en ventaja sobre mí y sobre todos los demás mortales, ya que él conocía la verdad y era tan generoso que me la transmitía a mí.

De ninguna manera, el simpático taxista griego era capaz de ver a una empresa extranjera como a un inversionista. Era incapaz de mirar la compra de una empresa griega por una empresa extranjera como una inversión. No, para él, los inversionistas extranjeros son siempre malos y perjudican al país. A Grecia, a su país, donde todo tiene que pertenecer a griegos, aunque no tengan capital para mejorar la empresa o para subirla al nivel internacional.

Pienso que es evidente que si tú -como inversionista- compras una empresa, aparte de pagar el precio, le inyectas dinero para modernizarla, para refaccionar edificios, para mejorar la infraestructura, para dotarla de nuevo y eficiente software… Todo muy necesario en Grecia. No la compras por comprarla, para “tenerla en una vitrina”, quieres que trabaje y preste un servicio a la sociedad. Para ello, tienes que invertir, ponerla al día, crear puestos de trabajo.

Esto que, en otras latitudes entendemos perfectamente, parece que algunos griegos -entre ello, el taxista- son incapaces de comprender… O más bien, no quieren entenderlo. Prefieren permanecer en el pasado, aferrados a un pensamiento arcaico y autárquico.

Sí, recordé el antiguo miedo a las inversiones extranjeras de la época de la Guerra Fría. Ese miedo atávico a todo lo que viene de afuera y no “es nuestro”. Al “imperialismo yankee” o ahora, al supuesto imperialismo de la Unión Europea, que no es tal. Como si las inversiones fueran algo malo. Como si las empresas nacionales de un país pobre y en dificultades pudieran mejorar como por arte de magia. Pero sin que nadie invierta en ellas.

El taxista y lamentablemente, muchas otras personas en el mundo, no ven a los empresarios -extranjeros o nacionales- como inversionistas que se atreven a invertir y así mejoran la economía del país y crean puestos de trabajo, sino que los ven como imperialistas, enemigos que quieren acumular bienes por el gusto de acumularlos. Una especie de Rico McPato bañándose en su depósito de monedas.

Aunque los gobiernos griegos anteriores no fueron mucho mejores, a mí no me extraña que el gobierno actual de Grecia sea una alianza entre extrema izquierda y extrema derecha. Tales grupos -tradicionalmente nacionalistas y populistas- fomentan este tipo de pensamiento falsamente autárquico y, sobre todo, conspiranoico. Y la gente los elige. Aunque hay que reconocer que al gobierno no le quedó más alternativa para superar la crisis de Grecia -que fue y es real- que el trazado por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. La mayor crisis de Grecia no es la económica… La mayor crisis de Grecia es que haya tantos griegos que piensen como el taxista.


[1] La búsqueda en Google News de “Fraport, Grecia” nos da un sinnúmero de noticias de prensa sobre el tema.

El caso Grenell, el embajador de Trump en Alemania

Qué pasaría si “un nuevo embajador chino es enviado a Washington. Arrogante y prepotente, proviene del ala extrema maoísta del partido comunista chino. Un mes después de su llegada, da una entrevista al Diario del Pueblo, observando con satisfacción el ascenso de la extrema izquierda en la política occidental”[1].

El texto anterior, con el que Anne Applebaum inicia su columna en el Washington Post no dejó de sorprenderme…En primer momento, hasta que, pocos minutos después, me di cuenta de qué se trataba. Richard Grenell, el embajador que Trump acaba de nombrar en Berlín, había hecho, una vez más una de las suyas y demostrado otra vez más que es el diplomático, menos diplomático[2] acreditado en Alemania.

Como si esto fuera poco, lo que había hecho, lo había hecho a través de una entrevista,  pero no una entrevista en un diario normal, sino que en Breitbart, la “página” de Steve Bannon, quien actualmente -y desde hace varias semanas- se encuentra en “viaje de nogocios” por Europa, entrevistándose con partidarios de grupos de la extrema derecha europea. (Breitbart ha sido el caldo de cultivo del nacionalismo supremacista en los Estados Unidos).

Grenell hace honor a su nombre: es bastante grell, chillón, estridente, shrill, garishly… Ya antes de asumir su cargo (a principios de mayo), manifestó su intención de conocer a Jens Spahn, el nuevo ministro de salud alemán, sólo porque ambos son homosexuales, lo que explicitó el entonces futuro embajador. Yo creo que la orientación sexual de alguien no debería ser tema de la política. No creo que Spahn se haya sentido demasiado alagado. Aunque nunca se sabe[3].

Apenas asumir su cargo, a comienzos de mayo Grenell twitteó: “German companies doing business in Iran should wind down operations immediately”[4]. Antes que nada, me pregunto si Twitter es el medio de expresión propio de un embajador. En tono de orden perentoria -como las daría el virrey a los súbditos de un territorio subalterno- Grenell escribía: “Las empresas alemanas que hacen negocios en Irán deberían cerrar las operaciones inmediatamente”. La “orden” cayó muy mal en Alemania, ya que, el embajador de los Estados Unidos no es un lugarteniente que representa al actual presidente norteamericano en Europa.

Un embajador no puede dar instrucciones a los ciudadanos de otro país. Así no funcionan las cosas en una democracia, ni en un estado de derecho. Ni en el derecho internacional. No de acuerdo a la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas. El embajador, por lo menos, se sobrepasó en sus funciones o atribuciones. Pero claro, Grenell es un hombre de Trump y se comporta en consecuencia. Lo conoció cuando Trump aún estaba en campaña y trabajó para lograr el puesto de embajador. Más que representar a su país como diplomático, representa a Trump como político.

Grenell reconoce que “Hay muchos conservadores en toda Europa que se han puesto en contacto conmigo para decir que sienten que hay un resurgimiento”. ¿En serio? ¿Quiénes serían? Probablemente los mismos que se quejan de que los intereses de sus estados nacionales no estén en el primer lugar hoy en Europa. Y de que la Unión Europea se haya convertido -como ellos dicen- en una especie de Unión Soviética. Lo que no deja de ser paradojal, ya que su ídolo Putin se queja de que la catástrofe más grande del siglo 20 fue el desmembramiento de la URSS.

De partida, cuando Grenell habla de “conservadores”, se refiere no a los que normalmente los liberal-conservadores llamamos “conservador”, sino a movimientos de extrema derecha que han surgido en Europa en el último tiempo. Conservador es una palabra que a estos grupúsculos le queda excesivamente grande. La ofenden con su uso. Son, en el mejor de los casos, ultra-conservadores. Los verdaderos conservadores europeos no son extremistas, ni radicales de derecha, ni menos nacionalistas o populistas de extrema derecha. Son gente como la misma Merkel, igualmente criticada con fuerza por Grenell.

Estos grupos -que el embajador ahora quiere fortalecer o robustecer, se caracterizan por ser pro-Putin, anti-europeos, anti-Unión Europea, anti-euro y anti-extranjeros (etnopluralistas[5]). Sí, son más anti-algo que pro-algo, están más en contra que a favor; pero son mucho más que simples partidos de protesta, considerarlos como tal es subestimarlos. En Alemania surgieron, más tarde que en otros países, especialmente luego de la llamada “crisis de los refugiados”, cuando el país abrió la frontera con Austria y dejó entrar a los miles de sirios que huían de la guerra y se hallaban en Hungría, donde no querían permanecer debido a los malos tratos por parte del gobierno del anti-liberal Viktor Orbán.

Grenell continúa: “Quiero empoderar absolutamente a otros conservadores en toda Europa, a otros líderes. Creo que hay una oleada de políticas conservadoras que se están afianzando debido a las políticas fallidas de la izquierda”. Perdón, pero “empoderar”, o más bien -en castellano- fortalecer, robustecer, patrocinar, apoyar, sustentar a ciertos sectores políticos de extrema derecha en Europa… A “otros líderes”, no a los que están hoy en el poder. Regime change… Perdón, pero ¿es esta la labor de un embajador? ¿No será más bien la de un activista político?[6]. Grenell podría renunciar a su puesto de embajador -pagado con los impuestos norteamericanos- y dedicarse al activismo político. Seguro que habrá alguien que lo financie.

Cito nuevamente a Applebaum, que se refiere al apoyo del embajador a sectores políticos de extrema derecha, pero en forma elíptica, lo que pone aún más de relieve la doble moral de este caso: “’Hay muchos marxistas en todo Occidente que se han puesto en contacto conmigo para decir que sienten que hay un resurgimiento’, dice, y agrega que espera, en su nuevo cargo, poder ‘empoderar’ a los partidos de la extrema izquierda”. O, como se lee en algunos editoriales alemanes de esta semana: “Imaginemos que un embajador chino en los EEUU llame a fortalecer las fuerzas comunistas”[7].

Este “es un momento emocionante para mí (…) tenemos mucho trabajo por hacer, pero creo que la elección de Donald Trump ha facultado a individuos y a pueblos[8] para decir que no pueden permitir que la clase política determine antes de que se lleve a cabo una elección, quién es va a ganar y quién debería ser el candidato’”. ¿A quién se refiere? A las elites, “los de arriba”, el establishment… Él dice que es anti-establishment. ¿Qué fue antes, Trump o el populismo europeo? ¿El tea party o la L’Action nationale? ¿Berlusconi o Bannon? En realidad, si consideramos que Grenell más que representar a su país, representa a Trump, no pueden sorprendernos sus declaraciones.

A propósito de candidatos, Grenell alaba sobremanera al canciller austriaco: “creo que Sebastian Kurz es un rockstar. Soy un gran fan suyo”. ¿Es este el lenguaje propio de un embajador? No sé si sea la mejor publicidad en favor de Kurz, quien aún trata de salvar las apariencias y de figurar como un demócrata cristiano al que no le quedó otra solución que aliarse con la extrema derecha. Cosa que no hizo muy a regañadientes.[9] 

Grenell no halaga a la canciller del país donde se halla acreditado. No, el trumpismo considera a Angela Merkel como representante de “fallidas políticas de izquierda”. Applebaum comenta que esas políticas fallidas son “las mismas políticas que han convertido a Alemania en la economía más fuerte de Europa”[10]. Paradojalmente, los Republicanos norteamericanos y los demócrata cristianos alemanes han sido tradicionalmente aliados. A partir de ahora, las cosas cambian.

Sí, con Trump, todo ha cambiado y ahora la alianza es con la extrema derecha, como ha indicado el embajador Grenell explícitamente. Claro, dicde que quiere “empoderar” a los líderes conservadores europeos. No, no es que Estados Unidos apoye la democracia y no a actores políticos en particular; no es que los países tengan que resolver ellos mismos quiénes los gobiernan[11]. No, Grenell dice que “empoderará” a los líderes de los movimientos y partidos que él considera que tienen el programa correcto, de acuerdo a la apreciación trumpiana de qué es lo correcto. Es más que evidente que esto es inmiscuirse en asuntos internos de otro país, de otros países, de otro continente.

Breitbart nos aclara la película aún más: “La estrategia ganadora, señaló Grenell, se enfoca hacia asuntos conservadores que mejoran la vida de la gente trabajadora común, de la mayoría silenciosa. Diciendo que habrá un ‘apoyo es masivo’ para los candidatos que pueden articular políticas ‘conservadoras consistentes’ sobre migración, rebajas de impuestos y recorte de la burocracia”.

A ver, si entendí bien: Grenell, el embajador de los Estados Unidos en Alemania, un enardecido partidario de Trump (a ello, probablemente es a lo que debe su puesto). Advierte que él trabajará apoyando (“empoderando”, dice, esto es: dando poder, como si no lo tuvieran) a los líderes y a los movimientos que él aún llama conservadores; pero que, en realidad, son de extrema derecha (ya que los conservadores son, por ej., los demócrata cristianos de Merkel), que surgen en Europa, lo que a él lo pone muy feliz, dice.

Apoyará a estos líderes y a estos movimientos en favor de lo que él llama la “mayoría silenciosa”, en tanto implementen “políticas conservadoras consistentes” (esto es, medidas políticas con las que Trump y sus amigos estén de acuerdo) contra la inmigración, a favor de rebajar los impuestos y empequeñecer el estado (porque de reducir la burocracia, en realidad, no se trata).

Que un ex-presidente del Parlamento europeo afirme que el embajador se comporta como un oficial colonial, es algo que no puede sorprender a nadie[12].


[3] El deseo de Grenell fue satisfecho por Spahn quien lo invitó a un tour guiado por él, por el edificio del Bundestag junto a sus respectivos maridos o parejas (Spahn está casad; Grenell no lo sé). No sé si ese encuentro fue una buena idea para Spahn que representa el ala ultra-conservadora de la democracia cristiana alemana. O no. Hay abundantes selfies de las dos parejas en la red, de manera que ya no hay vuelta atrás.

[4] “As @realDonaldTrump said, US sanctions will target critical sectors of Iran’s economy. German companies doing business in Iran should wind down operations immediately.” https://twitter.com/richardgrenell/status/993924107212394496?lang=de

[6] El Departamento de estado se defiende diciendo que un embajador también tiene derecho a la libertad de opinión.

[7] Varios diarios alemanes recogieron el mismo argumento elíptico de Applebaum. Ver: Donald Trumps Botschafter Richard Grenell ist in Berlin fehl am Platz y Kölner Stadtanzeiger pero en papel.  

[8] “empowered individuals and people”…

[9] Putin estuvo en estos días en Austria, me pregunto si Kurz seguirá los pasos de sus colegas cancilleres, en alemán Schröder y el ex canciller de Austria Alfred Gusenbauer que ahora “trabajan” para empresas o inversionistas rusos o hacen labores de lobby en su favor.

[11] Según dice Heather Nauert, desde abril del 2017, vocera del Departemento de Estado y ex-periodista de Fox News.

[12] Ärger über US-Botschafter Grenell “Wie ein rechtsextremer Kolonialoffizier” (4 de junio de 2018). La frase es del social demócrata Martin Schulz.

Ateísmo y antisemitismo

Este artículo es el segundo de la serie de distopías que inicié con La ley que prohíbe la religión Está basado en opiniones que recibí en un foro ateo en el que pregunté inocentemente acerca de los argumentos que puede dar el ateísmo frente al antisemitismo. Mi gran y negativa sorpresa fue que la mayoría de los ateos miembros del grupo era más bien antisemita y recurría a las más peregrinas teorías para justificarlo. Las opiniones que doy aquí son las que escribieron en el foro. Escalofriante el potencial antisemita. Háganse Uds. mism@s una idea.

El comienzo 

Uno de los factores que más influyó en la promulgación de la ley europea que prohíbe la religión[1], fue la actitud de la creciente mayoría atea o ateísta en el continente. Me refiero al movimiento autodenominado “ateísta” o del nuevo ateísmo o neo-ateísta. Escogieron este nombre para distinguirse de los antiguos ateos a quienes consideraban muy “tibios”, liberales y “europeos”.

El movimiento llegó de los Estados Unidos, principalmente a través de dos autores (de sus libros y conferencias en youtube), y su auge tuvo lugar, en gran parte gracias a los grupos “ateístas” creados en las redes sociales. El movimiento ateísta surgió con fuerza a comienzos de la década del 2020 y fue uno de los pilares que condujo, una década más tarde, a la prohibición de todas las religiones en Europa. Su lema principal fue “la religión es una fuerza maligna, ideada por personas mentalmente enfermas”[2].

Aproximadamente, en esa misma época, tuvo lugar el resurgimiento del antisemitismo en Europa, que -sostienen algunos- sólo estaba “dormido”, después del gran antisemitismo eliminatorio de mediados del siglo XX en Europa que culminó en el Holocausto, siendo esta una de las causas, por las que consideramos al siglo pasado como uno de los más sombríos, sangrientos y crueles de toda la historia humana[3].

Los comienzos del movimiento “ateísta” fueron suaves, casi blandos. Tibios… Su auge fue paulatino y la mayoría de la población pareció no darse cuenta de su avance social, como una ideología guía del “movimiento prohibitivo” de las religiones en Europa. Su evolución fue de la mano del resurgimiento del antisemitismo, al que primero rechazó tímidamente y luego abrazó sin intentar siquiera ocultar esta especie de simbiosis que se desarrolló entre ambos.

En una primera etapa, el “ateísmo” señalaba que “la solución al conflicto religioso europeo consistiría en superar visiones de mundo irracionales y conceptos conceptuales”[4], con ello, se refería a todas las religiones; pero especialmente al llamado “judaísmo europeo” que pronto se convirtió en blanco de sus embestidas antirreligiosas. La prohibición de todas las religiones traería consigo -soñaban- la ansiada edad de la paz, de la fraternidad y la harmonía entre los seres humanos.

La conspiración

A fines de la década del 2010, los judíos en Europa eran numéricamente muy pocos; pero se les atribuían poderes casi sobrenaturales. Ridículamente sobrenaturales: las teorías sobre su poder rayaban casi en la superstición. Especialmente, en lo relativo al poder econonómico y al control financiero del mundo por parte de los “hebreos”, “israelitas” o “mosaicos”, como les llamaban.

En aquel entonces, la cultura popular -que se hacía cada día más atea militante- comenzó a identificar al demonio pre-islámico Jinn (en inglés) o djinn (en castellano) con el pueblo judío. La creencia en los jinn o djinn se expandió por la sociedad de la mano de los inmigrantes procedentes del mundo árabe y de películas estadounidenses cuyos productores vieron en esta creencia una forma de hacer dinero sobre la base de las supersticiones que pululaban entre jóvenes desarraigados, especialmente en canciones y películas.

Debido al parecido entre ambas voces: djin, jinn y jew, jud o juif (en inglés, alemán y francés) en las canciones que escuchaban los jóvenes, era difícil distinguir si se hablaba de judíos o de demonios. Es más, en los videos de rap y otras corrientes musicales similares, se presentaba al demonio con una estrella de David en la frente o con un anillo con una estrella. El protagonista -generalmente masculino y musculoso- era capaz de matar al demonio jinn o djin o más bien, a dos demonios: uno de ellos vivía en Jerusalén y el otro, en Londres. Este último controlaba las finanzas mundiales. El primero, la política mundial. La relación entre músicos populares y ateístas era una relación de retroalimentación o de acción y reacción recíproca y permamente.

Asimismo, el libro sobre los Sabios de Sión (una falsificación rusa de fines del siglo XIX) se convirtió en un best seller: la mayoría de la gente -e incluso parte de la prensa- aseguraba que el libro era verdadero y que recopilaba un plan judío para dominar al mundo, enriquecerse, sojuzgar y esclavizar a todos los hombres y mujeres. Se trata de 24 protocolos que se atribuyen a los judíos sionistas, encabezados por Theodor Herzl (periodista y escritor que vivió en Viena a fines del siglo XIX), elaborados en un Congreso sionista en Basilea (Suiza) en 1897. En él, el “sionismo internacional” habría trazado las directrices para conquistar el mundo[5]. Este plan es, en realidad, una farsa. Pero a principios de la década de 2020, se lo veía como una confabulación real, una conspiración, según la cual, los judíos planearon conquistar Europa y luego toda la galaxia.

A fines de los años diez y comienzos de los veinte del siglo XXI, campeaban en Europa, todo tipo de teorías conspiranoicas. Se piensa que, probablemente, la existencia de las llamadas fake news o noticias falsas de la época de Donald Trump, fueron el fundamento de la nueva mentalidad de acuerdo a la cual “no se puede creer en nada, ni en nadie, porque todo es mentira y todos los políticos y los medios mienten: lo que dicen unos es falso y lo que dicen otros, también es un embuste”.

De dioses y de demonios

Por tanto, a quienes -como a los ateístas- no creen ni en dioses, ni en demonios, les bastaba escuchar a los conspiranoicos escribir y cantar que los judíos controlaban el mundo, sin necesidad de creer en los jinns o diablos. Hay que reconocer que algunos ateístas sí creían en demonios, eran una minoría influyente y formaban el grupo de los autodenominados ateístas satánicos. Algunos usaban la máscara de Pennywise como su distintivo, tal como otrora la máscara de fue el distintivo de Guy Fawkes fue el distintivo de Anonymous.

La intelectualidad atea no comprendía este juego de retroalimentación. La música en que se cantaba las épicas luchas de nuevos héroes con demonios no era la música que ellos escuchaban. Ellos más bien despreciaban estas corrientes musicales que consideraban propias de las clases más bajas (aunque no lo reconocían abiertamente). De manera que todo este trasvasije de creencias ocurría sin que las capas pensantes de la población se dieran siquiera cuenta de ello. El maridaje ateísmo-antisemitismo tuvo lugar inicialmente, entre los grupos sociales menos intelectuales.

Por su parte, a quienes creían sólo en los demonios y otros seres del mundo inferior, les daba lo mismo que los políticos y dirigentes ateístas no creyeran en demonios. A ellos les bastaba convencerlos de que los judíos controlaban el mundo y sojuzgaban a sus habitantes. Ellosestaban convencidos de que los demonios controlaban a los judíos y a sus “protegidos” o dhimis -usaban la terminología islámica- quienes muchas veces tampoco sabían que, ellos mismos eran dominados por los judíos e indirectamente por los demonios. Incluso había un rap muy popular titulado “Nadie sabe para quien trabaja” que tematizaba esta concomitancia.

Era un lugar común pensar simplemente que los demonios controlaban a los seres humanos. Por algo -decían- en la Biblia se denominaría al diablo el señor del mundo, en contraposición a Dios, que sería el señor del Cielo. Las jerarquías de las iglesias cristianas -especialmente el Papa Valentín[6]– no se cansaban de explicar que esta pseudo hermenéutica bíblica era totalmente incorrecta y que el Padre Celestial es “Señor del cielo y de la tierra”. Tampoco se cansaban de combatir el antisemitismo -tan extraño para el primer Papa chino-; pero pocos escuchaban sus palabras. Menos que nadie, los ateístas.

Otras justificaciones

Paradojalmente, quienes más rechazaban el llamado relativismo como filosofía de la vida y del conocimiento, eran quienes más sostenían que, en realidad, “como todos mienten y no se puede conocer la verdad”. En este panorama, a nadie le puede extrañar que hayan surgido tantos intentos de explicar la compleja realidad, basándose en teorías de la conspiración que pretendían explicar de manera simple el complicado acontecer político, económico, cultural y hasta deportivo del mundo.

El hoy nonagenario profesor checo Jan Mozart, experto en teorías de la conspiración, advirtió a fines del siglo 20, que quienes adhieren a tales teorías, ven la acción del demonio en el mundo, a través de determinados grupos que serían demoníacos e intentarían controlarlo todo[7]. Primero, controlarían ellos mismos el mundo y a través de estos grupos, lo controlaría todo el demonio a quienes, a su vez, los grupos controladores del mundo obedecían.

Algunos sostenían que el mundo no se había vuelto más complejo, sino sólo que a partir de la llegada de internet a nuestra vida diaria, recibíamos tanta información que los pequeños cerebros de la mayoría de la gente común, no estaban preparados para asimilarla y menos aún para entenderla y procesarla. Asimismo, el caudal de noticias negativas (se decía que una buena noticia no era noticia) había producido un síndrome de rechazo a los medios de comuniación habituales. Cada persona se hacía su propio mundo, ya que seguía sólo los canales de información (o de desinformación) que ellos preferían, creándose mundos aparte o paralelos, verdaderas burbujas. Como alguien me dijo en aquella época, luego de que yo la contradije: parece que vivimos en planetas distintos.

Otros planteaban que la sociedad de la información y de la cibernética -muchos ateístas eran informáticos- necesitaba mayor inteligencia y que la religión “se asienta como el moho sobre las bobinas del cerebro y reduce la memoria”, escribía uno de ellos en una revista muy popular de computación que aparecía en varios idiomas. De manera que, para rendir más, es necesario eliminar toda religión.

Tampoco todos los cristianos defendían a los judíos: el antisemitismo se había adueñado de gran parte de los cristianos europeos. En esto, no se diferenciaban de los ateístas, aunque el porcentaje de antisemitas cristiano era menor que entre los ateístas. Ello debido a la actuación de la jeraquía de las iglesias cristianas europeas decididamente pro-judías.

Sin embargo, partiendo del Este de Europa (Polonia, Hungría, Eslovaquia, Chequia, Austria, etc. y el sur de Alemania) se habían expandido viejas teorías originalmente cristianas que habían sobrevivido a los siglos y se ponían nuevamente de moda, según las cuales, los judíos habrían matado a Jesucristo (en quien los cristianos cada vez creían menos, pero era un símbolo de “identidad cultural”) y envenenado pozos de agua.

Asimismo, algunos ateístas más de izquierda (a diferencia de lo que ocurrió en el siglo XX, en el XXI, la mayoría de los ateístas era más bien hoy de extrema derecha) argumentaban: las religiones son la causa del nacionalismo, eliminándola, se acabaría también los movimientos nacionales e incluso se terminaría con el extremismo nacionalista. Sin religión -agregaban- se extinguiría también el antisemitismo, ya que, si no existieran judíos, los antisemitas no habría a quien atacar. Esta última era la explicación más tonta y sin sentido que he leído; pero en grupos ateístas, era muy recurrente.

Las víctimas son culpables

Sí, decían que sin religión, no habría antisemitismo. Mientras más religiosos son los judíos, más odio crean en los demás. Si no son religiosos, no tienen qué temer. Sería muy fácil -proseguían- si los judíos abandonaran su religión, su nacionalismo y su racismo intrínseco, entonces no producirán más odio en su contra. Sus críticos replicaban que esa teoría respondía a la antigua máxima según la cual “las víctimas son las culpables”.

Los ateístas planteaban que, “como muchos ateístas se interesan por las ciencias naturales, si no crees en Dios, generalmente no buscas en la religión la explicación para lo que no entiendes. Sino que sólo confías en las explicaciones científicas naturales”, como explicaba el profesor Guttemberg Tarifa, de un instituto de investigación del sur de España. Por tanto, mientras menos religión, más progreso científico, aseguraba, ya que personas no-religiosas eran más proclives a la reflexión y su cerebro podía desarrollar procesos de pensamiento más largos y complicados. Esto supone que la religión tiene por misión explicar fenómenos científicos que las personas no entienden, lo que ya entonces muchos ponían en duda, ya que ese no sería la finalidad de las creencias religiosas. Pero el profesor Tarifa insitía en que sí lo era.

De manera que, las personas religiosas buscarían en la religión explicaciones para fenónemos naturales. Pienso que esto se aplica a las antiquísimas religiones naturales, de la época prehistórica. Pero no a las grandes religiones monoteístas y trascendentes. La dicotomía fe y razón ha sido -desde hace siglos- objeto de muchas investigaciones y nadie medianamente culto o culta, podría volver a mezclarlas. Sin embargo, a estas alturas, el diálogo se había vuelto imposible.

Algunos ateístas negaban que ellos fueran antisemitas, pues consideraban que el antisemitismo era, por definición, un racismo y ellos no eran racistas. Incluso en sus filas, militaban personas de “raza judía”, explicaban usando esta terminología. Su rechazo -algunos hablaban de odio- se dirigía más bien a la religión judía, la que enmarcaban en el conjunto de “todas las religiones” y decían que no harían una excepción en el caso de la “religión mosaica”. Ésta debía ser eliminada como todas las demás.

Es más, tanto el racismo, como la religión eran expresión de delirio y de fantasías negativas, y por tanto, ambos deberían ser eliminados. Advertían que, si se quiere eliminar todas las otras religiones y no sólo la religión judía, no estaríamos ante un antisemitismo, sino más bien ante una necesidad racional de liberar a la humanidad de lo que ellos llamaban “delirios”.

División binaria del mundo, el estado de Israel y la expulsión

Los ateístas dividían al mundo en forma binaria entre los religiosos y los que no lo son, o sea, ellos. Dentro de los primeros -que había que eliminar- estaban los judíos, al menos los que aún creían en algo. Estamos pues ante un ateísmo eliminatorio del que se deriva como consecuencia natural, un antisemitismo eliminatorio.

En otros tiempos, habríamos hablado de “buenos y de malos”; pero oficialmente, los ateístas rechazaban estas categorías ya que bondad y maldad serían algo propio de las religiones. Los religiosos eran “los otros”, los totalmente diferentes, aquellos que no son como yo y que no puedo admitir como mi igual o un interlocutor válido. Es más, tengo que eliminarlo.

Así, junto con el nuevo ateísmo surgió un nuevo antisemitismo que algunos veían como el renacer del antiguo antisemitismo europeo; pero al que se agregaron aún más y más complejos elementos. Como dije más arriba, el nuevo antisemitismo y el nuevo ateísmo se “aparearon” en un juego de retroalimentación recíproca.

Un pequeño grupo dentro de los adherentes al ateísmo, sostenía que era mejor no condenar a nadie, ni si quiera a los judíos, porque las cosas podían cambiar y ser ellos mismos los perseguidos. Sin embargo, no lograban demasiada resonancia en el movimiento ateísta. Se los criticaba por tener una posición demasiado pragmática y orientada y en la propia conveniencia y no en el bien de la mayoría.

A mediados de la década de 2020, una ex-judía convertida al ateísmo, la profesora de una universidad privada de Budapest, de origen estonio, Helin Vitkin, sostuvo que el antisemitismo tiene tres componentes: “el odio a la religión del judaísmo, el odio a una supuesta ‘raza judía’ y el odio al estado de Israel. Por tanto, la religión es sólo una parte del antisemitismo y bien puede tener otras formas. Una crítica a las acciones del estado de Israel no es antisemitismo. Sin embargo, si la gente quiere abolir por completo el estado de Israel, entonces examinaría más de cerca la motivación”. Su postura fue ampliamente discutida sin llegar a ninguna conclusión, salvo que el estado de Israel se hallaba en peligro.

Los ateístas rechazaban el estado de Israel, por ser -decían- un estado religioso o, al menos, basado en una religión, aunque se vistiera de estado democrático, lo que no sería más que una especie de disfraz. Para ellos, no había diferencia entre el estado de Israel y el de los ayatollas, escribían.

En la política interna de los estados europeos, los ateístas sostienen que los creyentes y especialmente los judíos con su antiquísima religión no están a la altura de la sociedad moderna, son incapaces de vivir en un estado democrático y por tanto, el estado debe ser depurado de ellos. Hoy en día, a fines del 2030, los judíos europeos tienen dos alternativas: o reniegan de su fe o abandonan Europa. Estamos en los umbrales de una nueva expulsión al estilo de la de 1492 en España.  

Marta Salazar, corresponsal en Europa, Berlín 2030. Seguiremos informando sobre el tema.


[1] Informé de ella en mi artículo de 2030 La ley que prohíbe la religión

[3] Aunque algunos niegan que haya sido tan violento. Cfr. La violencia, vencida

[4] La frase y todas las siguientes frase entre comillas, la tomé de un foro de ateístas en internet. Las ideas y las frases que no están entre comillas proceden de ese mismo foro de ateos en la red.

[6] Sobre él, ver mi artículo sobre La ley que prohíbe la religión en Europa.

Religionsverbotgesetz Eine europäische Dystopie

Hintergrund

Der Prozess, der zu dem umstrittenen europäischen Gesetz von 2030 führte, begann viele Jahrzehnte zuvor. Man kann aber festhalten, dass die entscheidenden Ereignisse, die schließlich zu der Verabschiedung führten, innerhalb von drei Jahren, und zwar ab 2027, stattfanden.

Im Jahr 2027 ereignete sich in Madrid ein islamistischer Terroranschlag von großem Ausmaß mit mehr als 11.000 Toten. Eine Reihe von Explosionen erschütterte die spanische Hauptstadt und berührte Europa und die ganze Welt. Die Terroristen platzierten Tonnen von Sprengstoff in verschiedenen Teilen der Stadt, ohne dass die Geheimdienste den Anschlag verhinderten. Es wird vermutet, dass Geheimdienste – auf hoher Befehlsebene – von Personen der extremen anti-islamischen Rechten unterwandert waren, die einen Angriff der Muslime ausnutzen wollten.

Nach diesem großen Angriff folgten in ganz Europa Aktionen, deren Ziel sowohl die Zurückweisung des Terrorismus der europäischen Muslime als auch die Rache von Gruppen, die sich der islamischen Religion widersetzten. Europäische Muslime distanzierten sich von dem Terror, der angeblich auf ihrer Religion beruhte, und bestanden darauf, dass Terroristen nicht “in ihrem Namen” handeln. Der berühmte und altgediente hashtag #NotInMyName wurde verwendet.

Im Jahr 2028 fand ein weiterer Anschlag in Berlin statt, die den Weg für eine neue Gesetzgebung bahnte. Eine Gruppe von Christen der beiden großen deutschen Konfessionen (katholisch und evangelisch) führte eine koordinierte Aktion durch, bei der mehrere Moscheen in der deutschen Hauptstadt durch Sprengstoffangriffe zerstört wurden. Es gab insgesamt 6.000 Tote und doppel zu viele Verletzte. Dieser Tag ist als Black Friday von Berlin bekannt. Die deutsche Polizei warnte vor der Gefahr; aber er konnte es nicht aufhalten.

Die Gruppe, die das Massaker an den Moscheen am Schwarzen Freitag in Berlin durchführte, war bekannt wie “ad maiorem dei gloriam”-Zelle oder AMDG. Die Aufrufe der Hierarchie der Kirchen zur Gewaltfreiheit lehnten die fanatischen ultrakonservativen Gruppierungen ab.

Christen beider Konfessionen bildeten eine neue identitäre Ökumene. Die katholischen Gruppen beschuldigten Papst Valentin, ein Anti-Papst zu sein. Die fanatischen Evangelikalen, die durch ein Magazin und in sozialen Netzwerken organisiert waren, beschuldigten die evangelischen Bischöfe, Abtrünnige des wahren Glaubens oder Ketzer zu sein. Der neue Glaube – von den Beobachter der Szene neue Ökumene der extremen Rechten, genannt – ist eine Mischung aus katholischen, evangelischen und orthodoxen Elementen mit einem großem traditionalistischen Einfluss.

Am Montag nach dem Black Friday beschlagnahmte die gleiche Gruppe christlicher Extremisten ein Militärfahrzeug – ein Armeeoffizier gehörte zur AMDG-Zelle – und feuerte eine Rakete auf den Bundestag, so dass – obwohl sie behaupten, dass dies nicht ihre Absicht war – zerstörte das Gebäude, fiel auseinander, weil die Rakete an einer Stelle auf dem Dach explodierte, die der Schlüssel zum Erhalt der Konstruktion war. Weil in diesen Augenblicken eine Plenarsitzung des Parlaments stattfand, starben 90% der deutschen Abgeordneten, darunter Bundeskanzler Alexander Pilz. Anschließend hat sich der Bundestag aufgelöst.

Pilz – der aus einer Familie von Russlanddeutschen stammte, die in den 1990er Jahren in das Land eingewandert waren – gehörte einer rechtsextremen Partei an und war der erste Kanzler dieser Richtung in Deutschland nach 1945. Er war jedoch nicht einer der extremsten seiner Partei und hatte eine versöhnliche Haltung gezeigt.

Es gab viele andere Scharmützel zwischen christlichen und muslimischen Gruppen, die leider ganze Stadtteile in verschiedenen europäischen Städten verheerten. Die Konfrontationen erreichten sogar Gruppen der jüdischen Gemeinde, wo auch Verteidigungsgruppen organisiert waren, von denen die wichtigste die so genannten “Makkabäer” war, die sich über ganz Europa ausbreiteten.

Sogar einige europäische Buddhisten schlossen sich dem bewaffneten Kampf an, besonders eine Gruppe, die von einem ehemaligen deutschen Polizisten angeführt wurde, die das Ende des buddhistischen Pazifismus verkündete. In einigen Städten mit reichlich persischer Einwanderung wurden “Zoroastrische Zellen” organisiert. Jesiden schlossen sich sog. “Sportklubs” an, die in allgemeinen “Kinder von Melek Taus” genannt wurden.

Manche sprechen von einem echten Bürgerkrieg religiösen Ursprungs. Die Gewalt nahm in den Städten zwischen den verschiedenen Gruppen und Zellen zu, die sich mit einigen Mafia-Chefs verbündeten. Dies erhöhte das Gefühl von Instabilität und Gewalt der Bürger.

Summa summarum gab es drei entscheidende Ereignisse: das Attentat in Madrid, den schwarzen Freitag in Berlin und die Auflösung des Bundestages. Von diesem Moment an kann gesagt werden, dass ein Punkt ohne Rückkehr erreicht wurde. Viele Leute begannen, die Situation mit dem Dreißigjährigen Krieg zu vergleichen. Bücher und Filme erschienen über diesen alten Krieg der europäischen Konfessionen im 17. Jahrhundert. In ihren Analysen wurden die politischen und wirtschaftlichen Faktoren, die sie verursachten und begleiteten, beiseite gelassen und sich nur auf das religiöse Thema konzentriert. Das erzürnte noch mehr die Geister.

Krieg aller gegen alle

Nach und nach war die Position derer, die behaupteten, dass die Terroranschläge verschiedener religiöser oder antireligiöser Gruppen unerträglich waren und dass Religion nur Gewalt hervorrief, kristallisiert. Es wäre besser, alle Religionen zu verbieten, damit es kein Blutvergießen mehr geben würde. Dies war das Hauptargument für die Verabschiedung des Gesetzes: Es sei besser, keine Religion zu haben, da es unmöglich sei, eine Religion zu bevorzugen. Und eine Gleichheit sei unmöglich. Ohne Religion wären Sicherheit und Frieden gewährleisten. Sicherheit und Frieden seien wichtiger als eine vermeintliche Religionsfreiheit, die nur Ursache von Kriegen, Zerwürfnis und Verfeindung ist.

Das Niveau der gesellschaftlichen Entwicklung in der Mitte des 21. Jahrhunderts ermöglichte, auf die Religionen vollständig zu verzichten. Dass Europa definitiv in die positivistische Ära der Geschichte eingetreten sei, so die These von August Comte, die auf einmal populär wurde. Die vollständigen Werke des französischen Soziologen des 19. Jahrhunderts, der als überzeugter Religionskritiker bekannt ist, erreichten den Status eines europäischen Bestsellers, man sagt, dass sie viele verkauft haben; aber sie lesen wenig…

Der Leviathan von Thomas Hobbes wurde zu dieser Zeit ebenfalls sehr viel verkauft und wurde ebenfalls ein europäischer Bestseller. Die Verleger stritten sich darum, wer die schönste Ausgabe gemacht hatte, und es gab viele Sammler von Leviathan-Büchern ganzen Kontinent. Es gab sogar Ausstellungen von Büchern und Wettbewerben darüber, welche Ausgabe die schönste war. Papierbücher erlebten in dieser Zeit allgemeine eine Renaissance.

Im Jahr 2029 wurde Europa von einem sehr harten Winter heimgesucht, der zu einem Anstieg der Nahrungsmittelpreise führte; Lebensmittel mussten aus anderen Kontinenten importiert werden. Gleichzeitig erhöhte Russland die Gaspreise; Europa war weiter abhängig von russischen Öl. All dies führte zu einer Wirtschaftskrise und zu verarmten Bevölkerungsschichten, insbesondere im Süden und Osten der Europäischen Union, wo sich die Länder mit der höchsten Bevölkerungsdichte konzentrieren und damit diejenigen mit den meisten Stimmen. Das Plündern von großen und kleinen Lebensmittelläden war das tägliche Brot für die hungrige Europäern.

Die Aufrufe von Papst Valentin II. – der erste chinesische Papst in der Geschichte, Lui Yuang Wang ist sein chinesischer Name – zu Toleranz, Liebe und Verständnis wurden von extremen Gruppen von europäischen Christen ignoriert, die die traditionellen Werte des Christentums (besonders die Nächstenliebe) als ein Symbol der Schwäche betrachten. Sogar Valentins Begegnungen mit dem Dalai Lama, der gegen das Gesetz zum Religionsverbot die Europäer umstimmen wollte, erreichten nicht den erwarteten Effekt.

Sonntag für Sonntag wurde in den Kirchen gegen Gewalt und für Verständnis zwischen den Religionen gepredigt. Aber die extremen christlichen Gruppen riefen dazu auf, nicht zur Kirche zu gehen, und organisierten pseudoreligiöse Zeremonien, die im Internet übertragen wurden, wo sie gegen alle Religionen außer ihrer eigenen agitierten. Oder einfach gegen alle Religionen, einschließlich der eigenen. Menschen, die seit ihrer Kindheit nicht zum Gottesdienst gegangen sind, haben den die im Internet übertragenen Zeremomien und Riten gesehen und gehört. Sie hörten den neuen Laienpredigern und ein paar ehemaligen Pastoren zu, die die Amtskirchen als Verräterinnen am Christentum und an der nationalen Identität angriffen. Und an alle anderen Religionen. Andere Religionen organisierten auch Zeremonien im Internet; aber keine waren so erfolgreich wie die der Christen.

Der religiöse Kampf zwischen extremistischen Gruppen in der Gesellschaft war so bitter, dass es den meisten Gläubigen nicht genügte, eine gemäßigte Tendenz zu haben. “Extremisten gewinnen immer”, erklärt der österreichische Analyst Max Jandl.

Die Volksabstimmung

Das Gesetz, das alle Religionen verbietet, wurde Ende 2029 in einer Volksabstimmung angenommen. Das vorgeschlagene Gesetz gewann mit einem niedrigen Ergebnissen von 50,2%. Der Text sagt:

“Jeder religiöse Glaube ist ausnahmslos verboten. Seine Ausübung, Verbreitung, Verteidigung oder jeder Akt der Verehrung wird mit einer Strafe nicht unter zehn Jahren Haft oder der endgültigen Verbannung vom europäischen Kontinent bestraft, abhängig von der Schwere der Übertretung.

“Als Verbreitung eines religiösen Glaubens wird Folgendes angesehen: ein religiöses Buch zu besitzen, wie insbesonder die Bibel, den Koran und den Talmud, sowohl in Teilen als auch in seiner Gesamtheit.

“Innerhalb der nächsten fünf Jahre nach Inkrafttreten dieses Gesetzes werden alle sogenannten heiligen Bücher aller Religionen und Konfessionen konfisziert und vernichtet. Die Aktionen werden sowohl von der Nationalpolizei jedes Landes als auch von der europäischen Bundespolizei durchgeführt. Nur zwei Kopien von jedem der Bücher, die als heilig gelten, werden an den europäischen Universitäten, die es wünschen, hinterlegt. Sie bleiben unter Verschluss, und die Studierenden können nicht darauf zugreifen, es sei denn, sie haben eine schriftliche Genehmigung des jeweiligen Professors, Dozenten oder des Ethikrats der jeweiligen Universität oder Hochschul-Cluster. Einzelheiten werden durch nationales Recht geregelt.

“Die Behörden, die das Internet kontrollieren, müssen alle vorhandenen digitalen Kopien vernichten und den Zugriff auf digitalisierte Bücher in anderen Kontinenten verhindern und die Seiten zensieren, die sie online anzeigen. Ein Verstoß gegen diese beiden letztgenannten Bestimmungen wird wie im ersten Absatz dieses Artikels auch mit einer Haftstrafe nicht unter zehn Jahren Haft oder der lebenslangen Verbannung sanktioniert.

“Jede religiöse oder kultische Handlung ist verboten, sowohl in Bezug auf Geburt, Tod oder Ehe. Der Verstoß gegen diese Bestimmung wird ebenfalls mit zehn Jahren Haft oder lebenslanger Verbannung bestraft.

“Die Indoktrination von Minderjährigen – einschließlich der eigenen Kinder – wird mit dem vorherigen Strafsatz und auch mit dem Verlust der elterlichen Sorge über die eigenen Kinder bestraft. Religiöse Eltern dürfen keinen Kontakt mit ihren Kindern unterhalten. Der Nationalstaat muss die notwendigen Maßnahmen ergreifen, damit Minderjährige im nationalen Patriotismus und im europäischen Suprapatriotismus erzogen werden.

“Dieses Gesetz wird am 1. Januar 2031 vollständig und endgültig in Kraft treten. Der Zeitraum zwischen dem 1. Januar 2030 und dem 31. Dezember 2030 wird als Übergangszeit betrachtet, in der die Staaten der Europäischen Union alle Maßnahmen treffen und alle Gesetze erlassen müssen, damit alle Religionen ab dem 1. Januar 2031 ausnahmslos verboten bleiben”.

Die Verteidiger der Religionen oder der Religionsfreiheit behaupteten während der Kampagne vor der Volksabstimmung, dass sie die große Mehrheit seien und niemals eine Volksabstimmung verlieren würden, die so absurd ist wie die damals vorgeschlagene. Es wird angenommen, dass dieser Umstand – die Zusicherung, dass sie gewinnen würden – viele Anhänger des “Nein zum neuen Gesetz” dazu gebracht hat, nicht zu wählen. Deren Enthaltung steht im Gegensatz zur intensiven Mobilisierung der Befürworter des “Ja zum neuen Gesetz gegen die Religionen”.

Was werden die Religionen tun?

Unsicher ist das Schicksal der Gläubigen der Naturreligionen. Die europäische extreme Rechte beharrt darauf, dass die ursprünglichen Religionen Europas nicht unter das religiöse Verbot fallen, und erwarten daher einen großen Aufschwung in der Verehrung Odins, Mars’ und Afrodite. In Nordeuropa nimmt eine wichtige Bewegung von Menschen, die sich als Druiden betrachten und stolz ihre langen Bärte und seltsamen Kleider durch die Straßen der Städte tragen, Gestalt an. Sogar in Frankreich und Belgien ist der Kult von Asterix und Obelix entstanden (Comicfuguren aus dem 20. Jahrhundert). Es scheint, dass sie nicht wissen, dass der Name des Druiden der Karikatur Miráculix und nicht Ásterix ist. Es wird behauptet, dass das Gesetz nur als Verbot für nicht-europäische Religionen ausgelegt werden sollte.

Die Buddhisten bestehen ihrerseits darauf, dass sie nicht religiös und deshalb von dem neuen Gesetz nicht betroffen sind, da es in ihrem Glauben keinen persönlichen Gott gibt. Ihr Nirvana ist nicht mit dem christlichen Himmel gleichzusetzen. In den meisten europäischen Staaten wird jedoch angenommen, dass das Gesetz auch den Buddhismus verbietet. Es wird gewarnt: unter dem Auftreten des Buddhismus können sich die alten Religionen verbergen.

Papst Valentin ruft Katholiken und Christen im Allgemeinen dazu auf, Menschen nicht zu verurteilen, die dem Gesetz zugestimmt haben, da sie glauben, etwas gutes zu tun und die Gewalt und Gesetzlosigkeit so zu beenden.

Eine weitere Frage ist, wohin sich der Vatikan bewegen wird, wenn jede Religion in Europa verboten ist. Die Vatikanstadt kann als extraterritorial betrachtet werden; aber die Christen aus anderen Kontinenten wird nicht möglich sein, nach Rom zu pilgern. Ebenso wäre es sehr schwierig, eine globale Religion von einer isolierten Exklave aus zu regieren. Der Dalai Lama bietet Tibet als neuen Sitz des Vatikans an. Die chinesischen Behörden sehen diesen Vorschlag positiv – obwohl der Vorschlag aus dem Mund des Dalai Lama kommt -, da sie glauben, ihr Land kann so einen größeren Einfluss in der Welt haben.

Die Deutsche Evangelische Kirche (klein aber reich) wird nach Nord- und Südamerika auswandern. Es wird erwartet, dass sich ihr Kopf im Süden Chiles oder in Argentinien etabliert, was noch nicht entschieden ist. Ihr Mangel an Zentralisierung wird als ein Grund für ihre schwache Opposition gegen extreme und antireligiöse Gruppen innerhalb der Gesellschaft angesehen und eine Ursache des Erfolg der “Ja zum neuen Gesetz gegen die Religionen”-Lagers angesehen. Man hofft, einen Umzug werde das Regieren der evangelischen Kirche und ihr Oberhaupt bestärken.

In einigen Ländern werden Massenveranstaltungen in Fußballstadien und anderen Sportarten organisiert, in denen Tausende von Menschen gemeinsam die Religion ablehnen, zu der sie gehörten.

Der Exodus und seine Auswirkungen auf Wirtschaft und Finanzen

Das Gesetz wird am 1. Januar 2031 in Kraft treten; aber seine unmittelbaren Auswirkungen sind bereits spürbar. Es gibt einen Exodus jüdischer Bürger nach Israel, Nord-, Süd- und Zentralamerika. Große christliche Gruppen fliehen oder bereiten sich darauf vor. Ihre bevorzugten Ziele sind auch Nord- und Südamerika; Indien und Afrika, wo viele von ihnen herkommen, oder ihre Familien und Vorfahren. Muslime flüchten bevorzugt in Länder in Asien und Afrika. Wer zwei Pässe hat, ist in einer vorteilhaften Situation. Im Moment platzt der Schwarzmarkt der gestohlenen Pässe.

Ein großer Geldtransfer begleitet die Auswanderung, was die europäische Wirtschaftskrise weiter verschärft. Dennoch begrüßen die europäischen Staaten die Konfiskation ohne das Recht auf Entschädigung der Vermögenswerte der verschiedenen Kirchen, die in den Gesetzen der meisten Länder festgelegt sind. Auch die Konfiszierung von Synagogen, Moscheen und Kulturzentren. Die Säle der Zeugen Jehovas und vieler anderer. Verlage, Schulen und Universitäten in kirchlicher Trägerschaft, jüdische Gemeinden und muslimischen Gemeindezentren. Alles gehört jetzt zum Staat, der damit ein wenig die Probleme der Wirtschaftskrise zu bewältigen hofft.

Experten sagen, dass mit dem Metall von Glocken und heiligen Gefäßen der Metallpreis weltweit fallen wird. Es wird sogar angenommen, dass seltene Metalle aus religiösen Ornamenten gewonnen werden können, woran eine Mehrheit zweifelt. Der Experte David Eggert glaubt, dass sich die Krise verschärfen wird, da der Goldpreis fallen wird und nicht mehr der sichere Hafen sein kann, ein Zufluchtsort für Anleger, die nicht mehr auf den Euro oder andere instabile Währungen setzen. Wir stehen daher vor einem Feedback-Prozess, der die Krise verschärfen wird und damit Instabilität und Unsicherheit hervorruft.

Die Länder, in die die europäischen Flüchtlinge fliehen, haben Aktionen organisiert, um die besten Köpfe anzuziehen. Für die Jüngsten und die Gesündesten. Die europäischen Häfen und Flughäfen sind voller armer alter Menschen, die Europa nicht verlassen können, weil sie kein Land empfangen will. In einigen Ländern, wie Griechenland, der Türkei und Kroatien, ist die Situation dramatisch. Ältere Menschen aus Nordeuropa, die über etwas mehr Geld verfügen, kaufen sich einfach ein Aufenthaltsvisum in einem Land ihrer Wahl.

Die Kommunistische Partei Chinas kann sich nicht zwischen der Förderung der Einwanderung von Christen, Juden und europäischen Muslimen oder einem Einwanderungsverbot entscheiden. Argumente gibt es in einem und in einem anderen Sinne. Ebenso der Umstand, dass der Papst ein Chinese ist, hat dem Christentum in China einen großen Aufschwung gegeben.

Einige juristische und verfassungsrechtliche Gesichtspunkte

Ein Bereich, der zuvor dem Gesetz widersprach, behauptet, dass “das Gesetz jetzt ein gültiges Gesetz ist” und jeder Widerstand wäre falsch. Da das Gesetzgebungsverfahren bei der Entstehung des neuen Gesetzes erfüllt wurde, kann das neue Gesetz kein ungerechtes Gesetz sein. Es kann überhaupt nur gerechte Gesetze geben. Überlegungen, die über das rein Gesetzliche hinausgehen, gelten für sie als religiös.

Andere versuchen, den Europäischen Gerichtshof für Menschenrechte dazu zu bringen, sich gegen das Gesetz zu entscheiden. Aber der Gerichtshof hat sich bereits für unzuständig erklärt, diese Angelegenheit zu lösen. Kein Professor wagt es, ein Gutachten gegen das Gesetz zu erstellen. Und zwar aus Angst, für das Verbrechen “Verteidigung eines religiösen Glaubens” verurteilt zu werden. Gleiches gilt für Richter aller Instanzen.

Der Versuch, die Anwendung des Rechts nur auf außereuropäische Religionen, insbesondere auf die sogenannten “Semiten” zu beschränken, war bislang weder auf der Ebene der nationalen Gesetzgebung noch der administrativen Hermeneutik erfolgreich, noch wurde sie von irgendeinem Gericht akzeptiert .

Befürworter des Gesetzes leugnen, dass es mit ihm die Religionsfreiheit endet. Im Gegenteil: jetzt werde es die einzige wahre Freiheit geben. Die Freiheit, die “wahre Wahrheit” und nicht eine Religion zu wählen, ist die einzige echte Freiheit.

Die nationalen Gesetze, die in Kürze in Kraft treten, verbieten denjenigen, die bestraft werden bei einer eventuellen Auswanderung aus dem europäischen Territorium, seine Güter und Habe nehmen, die sowieso von den Nationalstaaten konfisziert werden müssen. Es ist erlaubt, nur einen Koffer mit dem Nötigsten für die Reise mitzunehmen. Noch umstritten ist, ob Migranten ihre heiligen Bücher mitnehmen können oder ob sie in Europa bleiben müssen, um eingeäschert zu werden.

Umweltgruppen schlagen vor, den Begriff “Verbrennung der heiligen Bücher” breit zu interpretieren, damit das Papier der Bücher recycelt werden können. So wird die Emission von Kohlendioxid, das die Umwelt schädigt, reduziert.

Einige Leute kündigen an, sie würden untertauchen und ihre religiösen Überzeugungen im Katakomben-Stil auf europäischen Territrorien weiter ausüben. Die große Mehrheit will aber fliehen; sie will nicht nur ihr Hab und Gut, sondern auch vor allem ihre Kultur und ihre heiligen Bücher mitnehmen. In mehreren Ländern wurde eine Steuer auf Auswanderung  und Hindernisse für die Mitnahme von Gütern oder Geld vom Kontinent eingeführt.

Marta Salazar, Korrespondentin in Europa, Berlin 2030. Wir werden weiterhin über das Thema berichten

La democracia, la elección y el poder absoluto

Cobra especial actualidad en la Europa de hoy, un antiguo pensamiento, muy popular en mis años de universidad en Chile, que yo misma, repetí algunas veces y de cuya falsedad y peligrosidad estoy convencida.

Me refiero a sostener que la democracia se agota en la votación. Esto es: si se vota, hay democracia. No se necesita nada más que una elección. Noy hay democracia => si tiene lugar una elección => hay democracia. Este es el algoritmo.

La fórmula democracia = elección conlleva una crítica de la misma democracia, según la cual, la democracia sería una mera forma vacía, un simple procedimiento, de acuerdo al cual, se puede llegar a cualquier cosa. Un proceso vacío y meramente formal.

De partida, los críticos a la democracia -que nunca han sido pocos; pero hoy están sentados en el parlamento de muchos países del primer mundo- hacen ver que esto llevaría al más completo relativismo, sino a mayor escepticismo. El escepticismo -escuché muchas veces- sería la filosofía en que se basa la democracia, ya que no habría nada en qué creer, sólo en un mecanismo formal al que se le entrega el destino del país.

En cada elección se decidiría lo que es bueno y lo que es malo, lo que se podría revertir en la siguiente elección. “La aceptación y repudio sociales serán los criterios que nos lleven a favorecer ciertas conductas y a sancionar otras”[1], nos explica García-Huidobro, quien tienen una posición crítica respecto a esta postura.  

En otras palabras, se interpela la democracia, que se identifica con las elecciones, porque en las elecciones se podría decidir libremente acerca de todo. Y quien detenta el poder, por haber sido elegido, puede decidir acerca de cualquier cosa, puede adoptar nuevas medidas, cambiar la legislación a su antojo. En otras palabras, legitimación electoral equivale a legitimación democrática, puesto que democracia y elecciones se aceptan como sinónimos.

Esta forma de entender la democracia es, por lo menos, arcaica. Puede ser la manera en que se entendía a comienzos del siglo 18, al iniciarse la Revolución Francesa. Pero sostener, en el siglo 21, que quien gana las elecciones puede hacer todo lo que quiera, es al menos infantil. Cuál no sería miy sorpresa, al constatar que hoy, sectores de extrema derecha, siguen creyéndolo.

En otras palabras, la misma crítica que ellos hacen a la democracia, es lo que ellos entienden por democracia. Así es muy fácil: construyo un edificio que se va a caer y después critico a los constructores de edificios porque no saben construir.

La ciencia jurídica, la ciencia política y los pueblos, las sociedades han avanzado bastante desde 1789 y hoy hablamos de derechos de las minorías, de cláusulas pétreas o eternas en las constituciones estatales. O de orden fundamental de libertad y democracia, como hace la constitución alemana de 1949.

Asismismo, hoy en día, existe un entramado de tratados internacionales que protegen, por ej. los derechos fundamentales, el respeto a la división de poderes, los mecanismos de protección de los derechos políticos, etc., acuerdos que todo estado firmante debe respetar aunque cambie el gobierno.

Desde después de la II Guerra Mundial hablamos en el mundo de democracia valórica (y no relativista), de democracia militante[2] y hasta de democracia combativa[3], en el sentido, que “combate” a sus enemigos, se defiende de sus ataques, no permanece inerme ante ellos. Esta concepción “implica un reconocimiento a ciertos valores fundamentales para la existencia y subsistencia de la democracia, a los cuales adhiere o milita en forma irrestricta, tomándose las medidas de seguridad para impedir su destrucción”[4].

Se trata de no dar a los enemigos de la democracia, la posibilidad “legal” de destruirla[5]. Ellos no pueden carcomerla desde dentro, aprovechándose de una cierta impotencia, desvalimiento o falta de recursos para defenderse. Insisto: la democracia no puede ser un sistema neutro de reglamentación de la génesis y distribución del poder, que carece de elementos esenciales e inmodificables que, por lo demás, permiten su subsistencia como tal[6].

Ahora bien, esta forma de ver la democracia como un procedimiento formal y vacío de contenido es lo que da pie para criticarla, precisamente a quienes no le tienen demasiado aprecio… Esta misma forma de mirarla, presa de la misma mentalidad diciochesca que profesan o más bien que critican sus críticos, es la que ha renacido hoy en día en sectores más bien anti-democráticos o que no sienten cariño alguno por lo que ellos despectivamente llaman “democracia liberal”. Incluso, ellos se han empezado a llamar a sí mismos “iliberales”.

Así, los partidarios de una democracia iliberal -que parece ser una nueva manera de llamar a la pseuso-democracia dirigida o controlada por una camarilla, sea de izquierda o de derecha- parece que ellos mismos están cautivados por el concepto de democracia como sinónimo de elección, al cabo de la cual, quienes hayan ganado pueden hacer lo que quieran.  

El periodista polaco Bartosz Wielinski explicaba -en una entrevista de la semana pasada- lo que el partido actualmente en el poder en Polonia (parte del bloque de los “iliberales”), que lleva la significativa y equívoca denominación “Derecho y Justicia”[7], entiende por democracia y qué consecuencias se derivan de ello:

“El partido entiende la democracia como el resultado electoral. Piensan que si son elegidos por el pueblo, si tienen una mayoría –ellos tienen la mayoría en el Parlamento, pese a haber obtenido sólo el 37% de los votos–. Pero ellos lo entienden así: si tienen una mayoría entonces pueden hacer cualquier cosa en el Parlamento. Pueden pasar a llevar las normas parlamentarias, abusar de ellas. Pueden limitar la independencia del Poder Judicial. Sencillamente, pueden hacer todo lo que quieran. Esta es una comprensión curiosa y extraña de la democracia”[8].

Sí, la democracia se identifica con la elección y la elección -y por tanto, la misma democracia- no es más que un mecanismo vacío de contenido. Si gano la elección -cualquiera que sea el resultado formal, el porcentaje que obtengo en el “proceso eleccionario”, puedo hacer todo lo que quiera dentro del país, dentro del estado, “remodelarlo” a mi gusto. Total, tengo la legitimidad democrática que me da haber ganado la elección.

En otras palabras, los mismos grupos que criticaban la democracia como un mecanismo formal y vacío, hoy han adoptado tan en serio la falsa definición de democracia que ellos mismos daban, que cuando llegan el poder, la utilizan como si fuera verdadera, pero para sus propios fines. Como si una elección, les diera poder absoluto…

No sólo critican a quienes construyen un falso edificio, sino que se instalan en el falso edificio a vivir dentro de él, no cuidándolo, sino que todos los días, botan una de sus murallas, empiezan por los muros interiores, de arriba a abajo, para terminar -ese es su verdadero objetivo- destruyéndolo completamente. Prefiero construir un edificio asísmico.


[1] Joaquín García-Huidobro, “Tentación del poder. Expresión política de las creencias religiosas”, Editorial Andrés Bello, 1a. edición, Santiago 1986, pág. 72. Me regalas un ❤ en Instagram?

[2] Militant democracy, según Karl Loewenstein en su obra de 1937, citado por Salzborn, pág. 192.

[3] Streitbare Demokratie.

[4] Para saber cómo es el tema en Alemania, recomiendo darse una vuelta por El Orden fundamental de libertad y democracia

[5] Samuel Salzborn, “Angriff der Antidemokraten. Die völkische Rebellion der Neuen Rechten”, Beltz Juventa, Berna 2017, pág. 192.

[6] Ver opinión de Gerhard Anschütz, en El Orden fundamental de libertad y democracia

[8] “Die PiS versteht Demokratie rein als ein Wahlergebnis. Sie glauben, wenn sie vom Volk gewählt werden, wenn sie eine Mehrheit haben – sie haben die Mehrheit im Parlament, trotz sie nur 37 Prozent der Stimmen bekommen haben -, aber sie verstehen das so, wenn sie eine Mehrheit haben, dann können sie alles durchsetzen im Parlament. Sie können die Spielregeln im Parlament missbrauchen. Sie können die Justizunabhängigkeit beschränken. Sie können einfach alles. Das ist wirklich ein skurriles, kurioses Verständnis der Demokratie. Und jetzt versuchen sie, die Leute davon zu überzeugen, dass das, was in den Gerichten geschah, sehr falsch war, korrupt war, und somit muss es eine Säuberung geben. Die Gerichte müssen gereinigt werden”. En Geplante Justizreform “Das Justizwesen in Polen wird gleichgeschaltet”, la traducción es mía. 

Dawkins, Stein y Francisco

Una amiga mía me contó que los hijos de una amiga suya, le habían contado jocosamente que estaban feliz de que su mamá no fuera musulmana, “porque de serlo, ya se habría hecho volar por los aires con un cinturón explosivo”. Como conozco a la familia, no me puedo reir.

Hannes Stein, en una editorial de Die Welt de estos días, se pregunta si tal vez Dawkins tiene razón, cuando sostiene que la religión es una fuerza maligna, ideada por personas mentalmente enfermas[1]. Aunque el zóologo y ex-militante ateo británico hoy sólo agnóstico[2] (algunos lo llaman el “gran exorcista”) habla de la religión como un virus (esto me recuerda a Carlos Marx y su opio), me parece que más que nada, está desilusionado de Dios, como indica -por otra parte- el nombre original de su libro: “The God Delusion”.  

Claro, no es raro que estemos desilusionados de Dios, por todo lo que pasa en el mundo. El grito ¡Dónde estaba Dios en Auschwitz! resuena en nuestros oídos. Yo escucho también la respuesta: ¡Dónde estaba el hombre en Auschwitz! Y hoy: dónde estamos nosotros hoy cuando cientos de personas mueren en el Mediterráneo, en Yemen, en Myanmnar… ¿Dónde está Dawkins hoy? ¿Habrá hablado ya de los muertos en el mar que huyen de la guerra y de la pobreza extrema, como ha hecho Francisco? ¿Habrá visitado ya campos de refugiados sirios, como ha hecho Francisco? ¿Será necesario o suficiente prohibir las religiones para acabar con las guerras?[3]

La amiga de mi amiga empezó bien, queriendo ser una buena cristiana; pero, con el tiempo, se radicalizó[4]. Y lo hizo de la mano de temas que no son propios de la fe, sino más bien de la cultura, de temas “opinables”. Malas influencias ¿tal vez? Pero todos nos hemos visto a “malas influencias” -también a otras buenas- y no nos hemos radicalizado. Tenemos la libertad para decir que no y tomar nuestras propias decisiones

Me sorprende la cantidad de gente otrora razonable que se ha radicalizado[5] durante los últimos años. Y no me refiero a musulmanes, sino a ateos y a cristianos (incluso a “buenos cristianos”) y a gente que antaño podría haber sido calificada simplemente de conservadora o incluso de liberal-conservadora, un término muy popular a fines de la Guerra Fría y también un poco después. ¿Cómo se ha llegado a esto que vemos en el llamado primer mundo?

Quienes tenemos alguna fe decimos que las religiones siembran la paz. Incluso que el término Islam significa paz. Pero curiosamente, algunos -no todos- de los crímenes, de los genocidios más grandes de la humanidad se han cometido o en nombre de una religión o precisamente en contra de una religión. Y esto, desde las Cruzadas o mucho antes, hasta el actual genocidio de budistas contra los musulmanes Rohinya en Myanmar, pasando por la limpieza racial de serbios cristianos ortodoxos contra musulmanes en la década de 1990, para no mencionar los seis millones de judíos asesinados por alemanes antes y durante la Segunda Guerra… La lista es muy larga.

¿Puede ser la respuesta la supresión de la religión? ¿Será necesaria una ley que prohíba la religión? Como la que plantée en mi columna La ley que prohíbe la religión en Europa. Sin duda, esta no sería la solución. Prohibir la religión sería caer en el mismo fanatismo de los fanáticos religiosos que pretenden totalizar su libertad[6], que creen que “mi libertad” tiene que ser total y a mi pinta y todos tienen que bailar con mi música. Sí, defender la libertad supone defender no sólo mi libertad, sinio también la tuya[7].

La respuesta, la solución a las guerras de religión de la temprana edad moderna es la separación entre la Iglesia y el estado, explica Hannes Stein[8]. Este es un proceso que se inició en el Norte de Europa, luego de la Guerra de los Treinta Años, es cierto que con ella no se terminaron las guerras europeas; pero al menos, desapareció una de sus causas o al menos una de sus excusas.

No obstante, la relación entre lo religioso y lo político en la sociedad va mucho más allá de la relación iglesia-estado[9]. “El elemento religioso nunca debe confundirse con el político. Confundir el poder espiritual con el poder temporal significa someterse uno al otro”[10]. Estamos ante una especie de clericalismo, en que un grupo de laicos se une ecuménicamente y se autoconstituye en mentor intelectual de un movimiento político que dice representar al cristianismo. Yo estoy a favor de respetar irrestrictamente la autonomía de lo político.

Hoy, católicos y protestantes viven puerta a puerta y no se les ocurriría matarse unos a otros por haber sido bautizados en diferentes iglesias[11]. Paulatinamente, durante los siglos XVIII y XIX, los beneficios de una convivencia pacífica se expandieron también a los judíos europeos (y americanos) y a los pocos musulmanes que vivían en estas latitudes (en Polonia y Austria-Hungría, por ej.).

Si este mismo proceso -iniciado por cristianos noreuropeos en países con diversidad confesional- se expandiera a países de África y de Asia, habríamos ganado mucho. Habríamos dado muchos pasos hacia adelante. Siempre hay gente -también en el primer mundo- que quiere volver a la época de las Cruzadas. Lo que tenemos que combatir con todas nuestras fuerzas es un retorno al pasado de divisiones religiosas. Me temo que estamos frente a un enorme peligro latente. Una gran responsabilidad recae sobre nuestros hombros.


[1] Editorial de Die Welt, 24.10.2017, página 3. Online: Religiöser Wahn

[2] Hay que decir, por otra parte que Dawkins no rechaza de plano la existencia de Dios, sólo considera  como muy baja la posibilidad de su existencia. Ver de Alan Posener: Besonders bei Katholiken bin ich skeptisch, en Die Welt de 16.09.2007.

[4] Hace años, en un encuentro con ella, me retó y gritó en público, porque me atreví a defender a la mujer que trabaja fuera de la casa, lo que ella no aceptaba. Según ella, las mujeres deben quedarse en casa cuidando a sus niños.

[6] “…una forma particular de proclamación de la defensa de la “libertad religiosa”. La erosión de la libertad religiosa es claramente una grave amenaza dentro de un secularismo en expansión. Pero debemos evitar que su defensa se presente en los términos fundamentalistas de una “religión en total libertad”, percibida como un desafío virtual directo a la laicidad del estado”. En EVANGELICAL FUNDAMENTALISM AND CATHOLIC INTEGRALISM: A SURPRISING ECUMENISM 

[7] Me temo que el proceso mental es más o menos el descrito por el periodista polaco “Das Justizwesen in Polen wird gleichgeschaltet” en entrevista con la radio alemana DLF: “Die PiS versteht Demokratie rein als ein Wahlergebnis. Sie glauben, wenn sie vom Volk gewählt werden, wenn sie eine Mehrheit haben – sie haben die Mehrheit im Parlament, trotz sie nur 37 Prozent der Stimmen bekommen haben -, aber sie verstehen das so, wenn sie eine Mehrheit haben, dann können sie alles durchsetzen im Parlament. Sie können die Spielregeln im Parlament missbrauchen. Sie können die Justizunabhängigkeit beschränken. Sie können einfach alles. Das ist wirklich ein skurriles, kurioses Verständnis der Demokratie. Und jetzt versuchen sie, die Leute davon zu überzeugen, dass das, was in den Gerichten geschah, sehr falsch war, korrupt war, und somit muss es eine Säuberung geben. Die Gerichte müssen gereinigt werden”.

[8] Editorial de Die Welt, 24.10.2017, página 3. Online: Religiöser Wahn

[9] Joaquín García-Huidobro, “Tentación del poder”, Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 1986, pág. 75 y otras muchas páginas.