La democracia, la elección y el poder absoluto

Cobra especial actualidad en la Europa de hoy, un antiguo pensamiento, muy popular en mis años de universidad en Chile, que yo misma, repetí algunas veces y de cuya falsedad y peligrosidad estoy convencida.

Me refiero a sostener que la democracia se agota en la votación. Esto es: si se vota, hay democracia. No se necesita nada más que una elección. Noy hay democracia => si tiene lugar una elección => hay democracia. Este es el algoritmo.

La fórmula democracia = elección conlleva una crítica de la misma democracia, según la cual, la democracia sería una mera forma vacía, un simple procedimiento, de acuerdo al cual, se puede llegar a cualquier cosa. Un proceso vacío y meramente formal.

De partida, los críticos a la democracia -que nunca han sido pocos; pero hoy están sentados en el parlamento de muchos países del primer mundo- hacen ver que esto llevaría al más completo relativismo, sino a mayor escepticismo. El escepticismo -escuché muchas veces- sería la filosofía en que se basa la democracia, ya que no habría nada en qué creer, sólo en un mecanismo formal al que se le entrega el destino del país.

En cada elección se decidiría lo que es bueno y lo que es malo, lo que se podría revertir en la siguiente elección. “La aceptación y repudio sociales serán los criterios que nos lleven a favorecer ciertas conductas y a sancionar otras”[1], nos explica García-Huidobro, quien tienen una posición crítica respecto a esta postura.  

En otras palabras, se interpela la democracia, que se identifica con las elecciones, porque en las elecciones se podría decidir libremente acerca de todo. Y quien detenta el poder, por haber sido elegido, puede decidir acerca de cualquier cosa, puede adoptar nuevas medidas, cambiar la legislación a su antojo. En otras palabras, legitimación electoral equivale a legitimación democrática, puesto que democracia y elecciones se aceptan como sinónimos.

Esta forma de entender la democracia es, por lo menos, arcaica. Puede ser la manera en que se entendía a comienzos del siglo 18, al iniciarse la Revolución Francesa. Pero sostener, en el siglo 21, que quien gana las elecciones puede hacer todo lo que quiera, es al menos infantil. Cuál no sería miy sorpresa, al constatar que hoy, sectores de extrema derecha, siguen creyéndolo.

En otras palabras, la misma crítica que ellos hacen a la democracia, es lo que ellos entienden por democracia. Así es muy fácil: construyo un edificio que se va a caer y después critico a los constructores de edificios porque no saben construir.

La ciencia jurídica, la ciencia política y los pueblos, las sociedades han avanzado bastante desde 1789 y hoy hablamos de derechos de las minorías, de cláusulas pétreas o eternas en las constituciones estatales. O de orden fundamental de libertad y democracia, como hace la constitución alemana de 1949.

Asismismo, hoy en día, existe un entramado de tratados internacionales que protegen, por ej. los derechos fundamentales, el respeto a la división de poderes, los mecanismos de protección de los derechos políticos, etc., acuerdos que todo estado firmante debe respetar aunque cambie el gobierno.

Desde después de la II Guerra Mundial hablamos en el mundo de democracia valórica (y no relativista), de democracia militante[2] y hasta de democracia combativa[3], en el sentido, que “combate” a sus enemigos, se defiende de sus ataques, no permanece inerme ante ellos. Esta concepción “implica un reconocimiento a ciertos valores fundamentales para la existencia y subsistencia de la democracia, a los cuales adhiere o milita en forma irrestricta, tomándose las medidas de seguridad para impedir su destrucción”[4].

Se trata de no dar a los enemigos de la democracia, la posibilidad “legal” de destruirla[5]. Ellos no pueden carcomerla desde dentro, aprovechándose de una cierta impotencia, desvalimiento o falta de recursos para defenderse. Insisto: la democracia no puede ser un sistema neutro de reglamentación de la génesis y distribución del poder, que carece de elementos esenciales e inmodificables que, por lo demás, permiten su subsistencia como tal[6].

Ahora bien, esta forma de ver la democracia como un procedimiento formal y vacío de contenido es lo que da pie para criticarla, precisamente a quienes no le tienen demasiado aprecio… Esta misma forma de mirarla, presa de la misma mentalidad diciochesca que profesan o más bien que critican sus críticos, es la que ha renacido hoy en día en sectores más bien anti-democráticos o que no sienten cariño alguno por lo que ellos despectivamente llaman “democracia liberal”. Incluso, ellos se han empezado a llamar a sí mismos “iliberales”.

Así, los partidarios de una democracia iliberal -que parece ser una nueva manera de llamar a la pseuso-democracia dirigida o controlada por una camarilla, sea de izquierda o de derecha- parece que ellos mismos están cautivados por el concepto de democracia como sinónimo de elección, al cabo de la cual, quienes hayan ganado pueden hacer lo que quieran.  

El periodista polaco Bartosz Wielinski explicaba -en una entrevista de la semana pasada- lo que el partido actualmente en el poder en Polonia (parte del bloque de los “iliberales”), que lleva la significativa y equívoca denominación “Derecho y Justicia”[7], entiende por democracia y qué consecuencias se derivan de ello:

“El partido entiende la democracia como el resultado electoral. Piensan que si son elegidos por el pueblo, si tienen una mayoría –ellos tienen la mayoría en el Parlamento, pese a haber obtenido sólo el 37% de los votos–. Pero ellos lo entienden así: si tienen una mayoría entonces pueden hacer cualquier cosa en el Parlamento. Pueden pasar a llevar las normas parlamentarias, abusar de ellas. Pueden limitar la independencia del Poder Judicial. Sencillamente, pueden hacer todo lo que quieran. Esta es una comprensión curiosa y extraña de la democracia”[8].

Sí, la democracia se identifica con la elección y la elección -y por tanto, la misma democracia- no es más que un mecanismo vacío de contenido. Si gano la elección -cualquiera que sea el resultado formal, el porcentaje que obtengo en el “proceso eleccionario”, puedo hacer todo lo que quiera dentro del país, dentro del estado, “remodelarlo” a mi gusto. Total, tengo la legitimidad democrática que me da haber ganado la elección.

En otras palabras, los mismos grupos que criticaban la democracia como un mecanismo formal y vacío, hoy han adoptado tan en serio la falsa definición de democracia que ellos mismos daban, que cuando llegan el poder, la utilizan como si fuera verdadera, pero para sus propios fines. Como si una elección, les diera poder absoluto…

No sólo critican a quienes construyen un falso edificio, sino que se instalan en el falso edificio a vivir dentro de él, no cuidándolo, sino que todos los días, botan una de sus murallas, empiezan por los muros interiores, de arriba a abajo, para terminar -ese es su verdadero objetivo- destruyéndolo completamente. Prefiero construir un edificio asísmico.


[1] Joaquín García-Huidobro, “Tentación del poder. Expresión política de las creencias religiosas”, Editorial Andrés Bello, 1a. edición, Santiago 1986, pág. 72. Me regalas un ❤ en Instagram?

[2] Militant democracy, según Karl Loewenstein en su obra de 1937, citado por Salzborn, pág. 192.

[3] Streitbare Demokratie.

[4] Para saber cómo es el tema en Alemania, recomiendo darse una vuelta por El Orden fundamental de libertad y democracia

[5] Samuel Salzborn, “Angriff der Antidemokraten. Die völkische Rebellion der Neuen Rechten”, Beltz Juventa, Berna 2017, pág. 192.

[6] Ver opinión de Gerhard Anschütz, en El Orden fundamental de libertad y democracia

[8] “Die PiS versteht Demokratie rein als ein Wahlergebnis. Sie glauben, wenn sie vom Volk gewählt werden, wenn sie eine Mehrheit haben – sie haben die Mehrheit im Parlament, trotz sie nur 37 Prozent der Stimmen bekommen haben -, aber sie verstehen das so, wenn sie eine Mehrheit haben, dann können sie alles durchsetzen im Parlament. Sie können die Spielregeln im Parlament missbrauchen. Sie können die Justizunabhängigkeit beschränken. Sie können einfach alles. Das ist wirklich ein skurriles, kurioses Verständnis der Demokratie. Und jetzt versuchen sie, die Leute davon zu überzeugen, dass das, was in den Gerichten geschah, sehr falsch war, korrupt war, und somit muss es eine Säuberung geben. Die Gerichte müssen gereinigt werden”. En Geplante Justizreform “Das Justizwesen in Polen wird gleichgeschaltet”, la traducción es mía. 

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Dawkins, Stein y Francisco

Una amiga mía me contó que los hijos de una amiga suya, le habían contado jocosamente que estaban feliz de que su mamá no fuera musulmana, “porque de serlo, ya se habría hecho volar por los aires con un cinturón explosivo”. Como conozco a la familia, no me puedo reir.

Hannes Stein, en una editorial de Die Welt de estos días, se pregunta si tal vez Dawkins tiene razón, cuando sostiene que la religión es una fuerza maligna, ideada por personas mentalmente enfermas[1]. Aunque el zóologo y ex-militante ateo británico hoy sólo agnóstico[2] (algunos lo llaman el “gran exorcista”) habla de la religión como un virus (esto me recuerda a Carlos Marx y su opio), me parece que más que nada, está desilusionado de Dios, como indica -por otra parte- el nombre original de su libro: “The God Delusion”.  

Claro, no es raro que estemos desilusionados de Dios, por todo lo que pasa en el mundo. El grito ¡Dónde estaba Dios en Auschwitz! resuena en nuestros oídos. Yo escucho también la respuesta: ¡Dónde estaba el hombre en Auschwitz! Y hoy: dónde estamos nosotros hoy cuando cientos de personas mueren en el Mediterráneo, en Yemen, en Myanmnar… ¿Dónde está Dawkins hoy? ¿Habrá hablado ya de los muertos en el mar que huyen de la guerra y de la pobreza extrema, como ha hecho Francisco? ¿Habrá visitado ya campos de refugiados sirios, como ha hecho Francisco? ¿Será necesario o suficiente prohibir las religiones para acabar con las guerras?[3]

La amiga de mi amiga empezó bien, queriendo ser una buena cristiana; pero, con el tiempo, se radicalizó[4]. Y lo hizo de la mano de temas que no son propios de la fe, sino más bien de la cultura, de temas “opinables”. Malas influencias ¿tal vez? Pero todos nos hemos visto a “malas influencias” -también a otras buenas- y no nos hemos radicalizado. Tenemos la libertad para decir que no y tomar nuestras propias decisiones

Me sorprende la cantidad de gente otrora razonable que se ha radicalizado[5] durante los últimos años. Y no me refiero a musulmanes, sino a ateos y a cristianos (incluso a “buenos cristianos”) y a gente que antaño podría haber sido calificada simplemente de conservadora o incluso de liberal-conservadora, un término muy popular a fines de la Guerra Fría y también un poco después. ¿Cómo se ha llegado a esto que vemos en el llamado primer mundo?

Quienes tenemos alguna fe decimos que las religiones siembran la paz. Incluso que el término Islam significa paz. Pero curiosamente, algunos -no todos- de los crímenes, de los genocidios más grandes de la humanidad se han cometido o en nombre de una religión o precisamente en contra de una religión. Y esto, desde las Cruzadas o mucho antes, hasta el actual genocidio de budistas contra los musulmanes Rohinya en Myanmar, pasando por la limpieza racial de serbios cristianos ortodoxos contra musulmanes en la década de 1990, para no mencionar los seis millones de judíos asesinados por alemanes antes y durante la Segunda Guerra… La lista es muy larga.

¿Puede ser la respuesta la supresión de la religión? ¿Será necesaria una ley que prohíba la religión? Como la que plantée en mi columna La ley que prohíbe la religión en Europa. Sin duda, esta no sería la solución. Prohibir la religión sería caer en el mismo fanatismo de los fanáticos religiosos que pretenden totalizar su libertad[6], que creen que “mi libertad” tiene que ser total y a mi pinta y todos tienen que bailar con mi música. Sí, defender la libertad supone defender no sólo mi libertad, sinio también la tuya[7].

La respuesta, la solución a las guerras de religión de la temprana edad moderna es la separación entre la Iglesia y el estado, explica Hannes Stein[8]. Este es un proceso que se inició en el Norte de Europa, luego de la Guerra de los Treinta Años, es cierto que con ella no se terminaron las guerras europeas; pero al menos, desapareció una de sus causas o al menos una de sus excusas.

No obstante, la relación entre lo religioso y lo político en la sociedad va mucho más allá de la relación iglesia-estado[9]. “El elemento religioso nunca debe confundirse con el político. Confundir el poder espiritual con el poder temporal significa someterse uno al otro”[10]. Estamos ante una especie de clericalismo, en que un grupo de laicos se une ecuménicamente y se autoconstituye en mentor intelectual de un movimiento político que dice representar al cristianismo. Yo estoy a favor de respetar irrestrictamente la autonomía de lo político.

Hoy, católicos y protestantes viven puerta a puerta y no se les ocurriría matarse unos a otros por haber sido bautizados en diferentes iglesias[11]. Paulatinamente, durante los siglos XVIII y XIX, los beneficios de una convivencia pacífica se expandieron también a los judíos europeos (y americanos) y a los pocos musulmanes que vivían en estas latitudes (en Polonia y Austria-Hungría, por ej.).

Si este mismo proceso -iniciado por cristianos noreuropeos en países con diversidad confesional- se expandiera a países de África y de Asia, habríamos ganado mucho. Habríamos dado muchos pasos hacia adelante. Siempre hay gente -también en el primer mundo- que quiere volver a la época de las Cruzadas. Lo que tenemos que combatir con todas nuestras fuerzas es un retorno al pasado de divisiones religiosas. Me temo que estamos frente a un enorme peligro latente. Una gran responsabilidad recae sobre nuestros hombros.


[1] Editorial de Die Welt, 24.10.2017, página 3. Online: Religiöser Wahn

[2] Hay que decir, por otra parte que Dawkins no rechaza de plano la existencia de Dios, sólo considera  como muy baja la posibilidad de su existencia. Ver de Alan Posener: Besonders bei Katholiken bin ich skeptisch, en Die Welt de 16.09.2007.

[4] Hace años, en un encuentro con ella, me retó y gritó en público, porque me atreví a defender a la mujer que trabaja fuera de la casa, lo que ella no aceptaba. Según ella, las mujeres deben quedarse en casa cuidando a sus niños.

[6] “…una forma particular de proclamación de la defensa de la “libertad religiosa”. La erosión de la libertad religiosa es claramente una grave amenaza dentro de un secularismo en expansión. Pero debemos evitar que su defensa se presente en los términos fundamentalistas de una “religión en total libertad”, percibida como un desafío virtual directo a la laicidad del estado”. En EVANGELICAL FUNDAMENTALISM AND CATHOLIC INTEGRALISM: A SURPRISING ECUMENISM 

[7] Me temo que el proceso mental es más o menos el descrito por el periodista polaco “Das Justizwesen in Polen wird gleichgeschaltet” en entrevista con la radio alemana DLF: “Die PiS versteht Demokratie rein als ein Wahlergebnis. Sie glauben, wenn sie vom Volk gewählt werden, wenn sie eine Mehrheit haben – sie haben die Mehrheit im Parlament, trotz sie nur 37 Prozent der Stimmen bekommen haben -, aber sie verstehen das so, wenn sie eine Mehrheit haben, dann können sie alles durchsetzen im Parlament. Sie können die Spielregeln im Parlament missbrauchen. Sie können die Justizunabhängigkeit beschränken. Sie können einfach alles. Das ist wirklich ein skurriles, kurioses Verständnis der Demokratie. Und jetzt versuchen sie, die Leute davon zu überzeugen, dass das, was in den Gerichten geschah, sehr falsch war, korrupt war, und somit muss es eine Säuberung geben. Die Gerichte müssen gereinigt werden”.

[8] Editorial de Die Welt, 24.10.2017, página 3. Online: Religiöser Wahn

[9] Joaquín García-Huidobro, “Tentación del poder”, Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 1986, pág. 75 y otras muchas páginas.

Defendamos nuestra civilización o al menos sus cuatro fines, según Popper

Para el ascenso de la la Alternativa para Alemania (AfD[1]) y para su ingreso al Parlamento alemán no hay una sola causa, sino muchas. Es más, para nada hay una sola causa, muy por el contrario, nuestro mundo es multicausal. El gran error de los conspiranoicos[2] -los que creen en teorías de la conspiración- es pensar, con una fe cuasi-religiosa, que los acontecimientos tienen una sola causa. Y una que sólo ellos conocen, con lo que están en ventaja sobre todos nosotros[3], pobres mortales ignorantes.

De partida, hay que aclarar que sólo un escaso 13% de la población de Alemania votó por la AfD. El 87% no votó por ella. La AfD no es “el pueblo”, como ellos vociferan en sus manifestaciones públicas, en las de sus aliados de Pegida y en las redes sociales. Desde hace décadas, el potencial del voto de extrema derecha oscila entre el 10 y el 15%, así que el 13% del 2017 no me sorprende. Sí, me sorprende el 27% que obtuvo la AfD en Sajonia 😦 Parece que Sachsen y otros nuevos Länder[4] sí tienen un problema. Para solucionar un problema, para superar una dificultad, primero hay que reconocer que existe.

A diferencia de lo que ocurre en otros países de Europa, en Alemania este 10 a 15% que adhiere a una ideología extrema, históricamente no ha votado por un partido de esa tendencia, sino que lo ha hecho por otras colectividades políticas tradicionales[5], puesto que se considera que un voto entregado a estos partidos es un “voto perdido” y es preferible influir en otros partidos.

Un reciente estudio de la Fundación Bertelsmann[6] muestra que, en las últimas elecciones de Parlamento federal en septiembre pasado, “la AfD logró movilizar a los no-votantes en circunscripciones electorales socialmente precarias”. Esto es, en sectores marginales (pobres), generalmente reacios a acudir a las urnas. Que la AfD haya motivado a votar a una cantidad significativa de personas se denomina “efecto AfD”.

(De acuerdo al estudio, el porcentaje de gente del sector socialmente más bajo que votó por la AfD llega a un alarmante 28%, el más alto de todos los sectores sociales, en tanto que quienes no votaron por la AfD alcanzó un 63%).

Otro de los resultados del estudio de la Fundación Bertelsmann es que dos terceras partes de los electores de la AfD son contrarios a la modernización. En consecuencia, se puede decir que ha surgido una nueva línea de conflicto en el electorado alemán: una línea que lo divide entre los escépticos frente a la modernización y los partidarios de la misma.

Quienes se inclinan en contra de la modernización y más bien toman partido por volver al pasado, se enfrentan al mundo actual, al progreso, al cambio, a la tecnología. Por el contrario, en todos los otros partidos (llamados tradicionales) predominan quienes prefieren avanzar[7] y no quedarse rezagados frente al desarrollo mundial.

En ningún caso estamos frente a un rompimiento violento, sino a una lenta evolución, a un reconocer que, los desafíos actuales son distintos a los de hace treinta, cincuenta o más años, y a aceptarlos. Me refiero a desafíos a los que se enfrenta Alemania, tales como la globalización, la inmigración, el libre comercio, la defensa militar europea (después de las advertencias de Trump), el euro, nuevas formas de ver la familia, nueva posición de la mujer en la sociedad, debate sobre el sexismo, el desconectar los reactores nucleares, una posición firme frente a Rusia y muchos otros temas.

Quienes se oponen a la vida moderna, a la forma de mirar y de sentir de nuestra sociedad son reacios a cambiar un ápice de su vida. Parece que desean que las cosas -tanto a nivel personal como social-  sigan igual o incluso que vuelvan a ser como antes. Plantean mantener el status quo, lo que, en el fondo, supone y conlleva no ceder ni en sus privilegios, ni en sus derechos adquiridos.

Sí, temen que vengan advenedizos y les quiten su posición social, tienen algo así como un miedo insano a caer en la escala social. En este sentido, tenemos que ver el rechazo a los refugiados y a los extranjeros en general a quienes ven como una eventual competencia (para ellos, algo muy real), a nivel social, laboral, estudiantil y de todo tipo. Los ven como un peligro. Pienso incluso en el arcaico reflejo de acusar a los extranjeros de “quitarnos a las mujeres”.

Entre las ideas pro-modernas se cuentan la igualdad entre hombres y mujeres (que incluye el trabajo de la mujer fuera de la casa[8]), la diversidad étnica y la multiculturalidad, el matrimonio homosexual, los colegios que duran todo el día (y no sólo durante la mañana), las guarderías infantiles, el término definitivo del servicio militar obligatorio, la Reforma de Bologna (que cambió el sistema universitario en toda Europa), los curricula vitae sin foto, la cuota femenina en las grandes empresas, hacer de la sociedad, una sociedad menos jerárquica y más igualitaria… y un gran etcétera.

Siempre me ha dado la impresión que hay demasiada gente que se aferra al pasado y le gustaría vivir eternamente en la década de 1950[9], tal vez porque es la época del “milagro económico alemán”. Esto, incluso en lo que relativo a las nuevas tecnologías, igualmente rechazadas… Salvo en lo que se refiere a Facebook, inicialmente mirado con gran recelo; pero que después se convirtió en el aglutinador de las personas con ideas antimodernas que, de otra forma, no se habrían encontrado nunca[10].

Cada uno, cada una habría seguido viviendo en su pueblo, encerrado en su pequeño mundo; pero internet -y especialmente Facebook- posibilitó su encuentro virtual y la organización de sus primeros encuentros en el mundo análogo[11]. Hasta ahora, el medio preferido para dar a conocer sus declaraciones públicas, es Facebook. Esto, probablemente cambiará ahora que tienen las vías de comunicación parlamentarias a su disposición.

El miedo a la modernización incluye o es consecuencia o bien causa del temor a la globalización[12], vista como un aspecto de lo que algunos llaman universalismo, que es igualmente combatido, como si fuera una gran amenaza para la población de Alemania. La Unión Europea, la OTAN son instituciones multinacionales o “universales” que, por eso mismo son miradas con recelo o bien claramente combatidas.

Todo esto me recuerda la tesis que Popper plantea en “La sociedad abierta y sus enemigos”[13]. Ya en la introducción[14], el autor se refiere a la transición (Übergang) de la sociedad tribal o cerrada hacia la sociedad abierta. Esto es, el paso desde una sociedad basada en la familia (Stammesgesellschaft), en la etnia, en la tribu en sentido amplio, en la ascendencia, en “la sangre” o en “los genes”, hacia una sociedad abierta. La sociedad abierta es, sin duda, una sociedad más más avanzada[15], más moderna. Popper la llama sociedad abierta, denominación muy clara y apropiada que es, en sí un proyecto y conlleva un programa.

Popper explica que el shock producido por la transición de la sociedad tribal a la sociedad abierta es uno de los factores que contribuyen al auge de movimientos reaccionarios que trabajan para lograr el regreso a la unidad o a la uniformidad de la sociedad cerrada, esto es, a las ataduras existentes con anterioridad entre los miembros de una sociedad, ataduras basadas en la pertenencia a una etnia[16]. Es lo que vemos hoy, entre los grupos tipo AfD, cuando basan sus slogans en un rechazo a los refugiados en particular y a los extranjeros en general.

Cuando impugnan todo lo externo, incluso la cultura que no sea la supuestamente propia. Hay que aclarar eso sí que, dado que el término “raza” ha caído hoy en desprestigio, es reemplazado hoy por el de “cultura”[17]. (Este rechazo no se dirige solamente en contra de una cultura árabe, musulmana o norafricana. Conozco gente que no escucha ni siquiera música norteamericana, ni usa jeans, ni ve películas de Hollywood. Conozco a un padre que cortó completamente el contacto con su hija porque ella se casó con un chino).

Para mí, esto que ocurre hoy día en Alemania y otros países del primer mundo (pienso en el tea party y en Trump; pienso también en Polonia y en Hungría e incluso en Rusia, aunque no sea parte del primer mundo), en que grupos reaccionarios se aferran con uñas y garras al pasado o a lo que ellos glorifican como pasado, ya que es más bien un “pasado inventado”. A esa arcadia o edad de oro que probablemente no haya existido jamás. En el fondo, se autoproclaman como “la voz del pasado”, sin pensar que lo más seguro es que el pasado no nos hablaría como ellos hacen, sino con una voz y con palabras muy pero muy diferentes[18] [19].

Así pues una imaginada edad de oro pretérita reemplaza la esperanza en un mejoramiento de la sociedad. Se abandona el mito del progreso indefenido que -hay que reconocerlo- era un poco ingenuo. Y nos llenanos de pesimismo cultural de la mano de quienes aman el pasado y son super pesimistas frente al futuro. Desconfianza en el futuro, rechazo a nuestro tiempo y una melancolía que los lleva a añorar aquellos gloriosos tiempos que no volverán. Esto es lo que los caracteriza, lo que subyace en su pensamiento y actuaciones, aunque no siempre lo reconozcan abiertamente.

Popper explica que las fuerzas reaccionarias, en su intento de volver al pasado, tratan de provocar una caída (Sturz) de la civilización… de nuestra civilización que se encuentra recién en sus comienzos y que se desarrollará en pos de sus cuatro fines u objetivos esenciales, a saber: a saber: humanidad, racionalidad, igualdad y libertad[20].

Sí, Karl Popper es un filósofo de la postguerra y uno de los pensadores que más ha contribuído a la democratización de las sociedades occidentales y tal vez no-occidentales (los límites de Occidente son difusos, dependiento del punto de vista del observador[21]) durante la segunda mitad del siglo 20. Sus cuatro elementos guía o fines de nuestra sociedad son hoy -a diferencia de lo que ocurría antes de la II Guerra- ampliamente aceptados, al menos de palabra.

En las relativamente jóvenes democracias liberales de la postguerra, observó Popper el surgimiento de grupos que se negaban a seguir este camino de humanidad, racionalidad, igualdad y libertad, en otras palabras: de civilización. Grupos totalitarios, que pertenecen a una tradición que es tan antigua o tan nueva como nuestra misma civilización, escribe el influyente filósofo liberal.

No, los totalitarismos no se acaban de la noche a la mañana, requieren esfuerzo y sobre todo, mucha, mucha paciencia. Hay que estar atentos, ya que muchas veces, están entrelazados con grupos pseudoliberales[22], con quienes se mezclan, se esconden, se mimetizan, se disfrazan, según lo que más les convenga.

Hay un grupo en Facebook que se llama “Sé amable con la AfD”[23]. Sé amable aunque cueste, porque es la única alternativa. (Aunque hay que elegir bien el momento, supongo que no se puede hablar con alguien que ejecuta in fraganti un acto de violencia). No podemos caer en el mismo juego de los enemigos de nuestra sociedad. No podemos comenzar a odiar a quienes no piensan como nosotros -es lo que hacen ellos- ni podemos caer en su juego de animadversión schmittiana frente al rival político.

El rival político no es un enemigo. Es sólo un rival político; puede ser mi amigo en otras cosas, en otros planos de la vida: puede ser que le guste el mismo equipo de basquetbol o que le guste el pescado frito o las películas de Star Wars. En el juego democrático de las ideas, el contendiente es un rival político y nada más, no un enemigo al que hay que aniquilar[24].

La arcaica mentalidad del amigo y enemigo -que se extiende por todo el pensamiento de Carl Schmitt, uno de los autores preferidos de la nueva derecha europea[25]– “ha sido deletérea y ha traído y sigue trayendo, grandes males a las relaciones internacionales, a la política interna de un país o de una región del mundo. Y, me atrevería a decir, que también a las relaciones interpersonales”[26]. No, no hay un “enemigo total”, sólo hay personas que ven las cosas distinto a nosotros[27]. El límite de la aceptación de sus ideas es la dignidad humana que, bajo ninguna circunstancia, puede ser pasada a llevar.

En suma, siempre habrá grupos reaccionarios dentro de la sociedad. Su misma existencia nos indica que vamos por buen camino. En algunos países, estos sectores son más grandes que en otros. Lo importante es que no se conviertan en mayoría, no podemos permitir que “los enemigos de la sociedad abierta se apoderen del estado, acaben con la sociedad civil y conculquen los derechos fundamentales de sus ciudadanos”[28]. Su presencia es un aguijón que permanentemente nos advierte que no podemos ceder en los fundamentos de nuestra civilización. Popper nos señala nuestros fines: humanidad, racionalidad, igualdad y libertad.


[1] Alternative für Deutschland.

[2] Cortos pensamientos de 2015 sobre el tema: Arrogancia de los iluminados conspiranoicos

[3] Ver mi antiguo artículo (de 2007) Wolfgang Wippermann: el eje del mal

[4] Se llaman “nuevos Länder” a las regiones que formaban parte de la República democrática alemana o “Alemania comunista”, como le llamaba mi tía abuela.

[5] Cfr ¿Una pelea de familia? Ver nota 10

[7] Según el estudio, el 52% de los partidarios de la democracia cristiana / unión social cristiana están a favor de la modernización. Así como un 56% de los social demócratas y un 59% de los liberales. Un 62% de los partidarios del Partido de Izquierda (aunque esto me cuesta creerlo) y un 72% de los Verdes.

[8] Aunque parece increíble, es un tema que aún se discute en Alemania…

[9] La primera persona que me habló de quienes desean vivir en el pasado, concretamente en la década de 1950, fue Jutta Burggraf. Y lo hizo como una crítica, especialmente, a sectores cristianos conservadores en Alemania.

[10] En alemán, se llama a la AfD un “Facebookpartei”, un “partido de Facebook”. Se hace ver el paralelo con los Verdes de antaño que, se considera que surgió gracias a que sus iniciadores se comunicaban por fax, la tecnología de punta de entonces.

[11] Sobre sus inicios, recomiendo leer el excelente los capítulos correspondientes del libro del periodista del FAZ, Justus Bender “Was will die AfD?”, Pantheon, 2017, München.

[12] Como en muchos otros aspectos, la extrema derecha y la extrema izquierda se hallan unidas en el miedo a la globalización y a su consiguiente rechazo.

[13] Karl Popper, Die Offene Gesellschaft und ihre Feinde, Tomo I, Editorial Francke, Berna, München.

[14] Págs. 22 y siguientes.

[15] El estado nacional no es una continuación de la familia nuclear de mayores dimensiones, como se escucha de vez en cuando… La sociedad civil, la ciudad, el estado, la república, la nación es muchísimo más que una gran familia. Sus lazos son de una entidad totalmente diferente a los lazos que unen a una familia, a una tribu o a una etnia. La autoridad de quienes dirigen la sociedad no es la autoridad de un pater familias, esa me parece una arcaica visión de la organización social.

[16] Sin duda, esto es algo que Popper vivió en carne propia, como judío de Viena, de debió huir del nacional socialismo, de una ideología deletérea que predicaba el retorno a la unidad étnica inicial y la depuración de elementos que ellos consideraban foráneos. A mi modo de ver, el nacional socialismo fue una ideología de la sociedad estamental en grado extremo.

[19] Cfr Clemens Schneider explica, en Der Liberale ist ein Hoffender (El liberal es una persona que tiene esperanza, podríamos traducir libremente el título del artículo de Schneider) que, en la película Psicosis, de Hitchcock, lleva consigo el cadáver momificado de su mamá a la que, incluso da su voz para poder conservar así el pasado. La mamá de Bates no tiene una chispa de vida, tampoco es un ser con existencia propia. El pasado, del cual hablan y escriben los temerosos conservadores no es otra cosa que una momia sin vida y sin existencia, a la que el conservador da su voz. Ver Los conservadores de hoy, enemigos de la sociedad abierta

[20] Págs 22 y siguientes de la obra citada.

[21] Así, en Europa, Latinoamérica no es parte de Occidente. Lo que sería un gran agravio para muchos latinoamericanos.

Se dice que Chile es el país más “occidentalizado” de Latinoamérica (sin ser parte de Occidente), al menos es lo que piensa el historiador alemán Heinrich August Winkler, uno de los mayores estudiosos del concepto de Occidente de la actualidad.

[24] Cfr. La crítica y el progreso en “La sociedad abierta” de Karl Popper “El adversario político tiene que ser eso, un rival y nunca un enemigo”, nota número 8 de mi columna citada en esta nota.

[25] Recomiendo la obra magistral de Samuel Salzborn, “Angriff der Antidemokraten”, Beltz Juventa, Berna Suiza, 2017, especialmente el tercer capítulo dedicado a Carl Schmitt.

[27] Incluso no hay que olvidar que “en una democracia, la oposición es imprescindible”, ver  La crítica y el progreso en “La sociedad abierta” de Karl Popper

La ley que prohíbe la religión

Antecentes

El proceso que llevó a la controvertida ley europea de 2030 comenzó muchas décadas antes; pero, se puede decir que los hechos decisivos que llevaron finalmente a su dictación, tuvieron lugar en el lapso de tres años, a partir de 2027.

En efecto, el año 2027 tuvo lugar en Madrid un atentado terrorista islámico de grandes proporciones y más de quince mil muertos. Una serie de explosiones sacudió la capital española conmoviendo a Europa y al mundo entero. Los terroristas colocaron toneladas de explosivos en distintos lugares de la ciudad, sin que los organismos de seguridad e inteligencia pudieran hacer nada para evitarlo. Se sospecha que órganos de inteligencia estarían infiltrados -a alto nivel de mando- por personas de extrema derecha anti-islámica que querían sacar partido de un atentado protagonizado por musulmanes.

A este gran atentado, siguieron -en toda Europa- acciones no sólo de repudio por parte de musulmanes europeos, sino también de venganza por parte de grupos contrarios a la religión islámica. Musulmanes europeos se distanciaron del terror basado supuestamente en su religión e insisten que los terroristas no actúan en “su nombre”. El famoso #NotInMyName

En 2028, tuvo lugar en Berlín, otro de esos hechos que allanó definitivamente el camino hacia la nueva legislación. Un grupo de cristianos procedentes de las dos grandes confesiones existentes en Alemania (católica y evangélica), realizó una acción coordinada en que destruyó, mediante atentados explosivos, varias mezquitas de la capital alemana. Dejando un total de seis mil muertos. Se lo conoce como el Viernes negro de Berlín. La policía advirtió del peligro; pero fue incapaz de impedirlo.

El grupo que protagonizó la masacre de las mezquitas o Viernes negro de Berlín era conocido como Célula ad maiorem dei gloriam o AMDG. Los llamados de la jerarquía de las iglesias, para que sectores fanáticos, generalmente ultraconservadores, dejaran de lado la violencia fueron rechazados de plano. Cristianos de las dos confesiones se unieron en un nuevo ecumenismo más bien identitario. Los grupos católicos que formaban parte de este llamado nuevo ecumenismo de extrema derecha, acusaban al Papa Valentín de ser un anti-Papa. Los evangélicos fanáticos, organizados en torno a una revista y en páginas de redes sociales, acusaban a los obispos evangélicos de ser apóstatas de la fe verdadera o herejes. Su nueva fe es una mezcla de elementos católicos, evangélicos y ortodoxos, con gran influencia lefevbrista o tradicionalista.

El lunes siguiente al Viernes negro, este mismo grupo de extremistas cristianos se adueñó de un vehículo militar -un oficial del Ejército pertenecía a la célula AMDG- y disparó un misil contra el Bundestag, de tal modo que -aunque aseguran que no era su intención- destruyó el edificio, al desmoronarse debido a que el misil explotó en un lugar del techo que era clave para sostenerlo. Como, en esos momentos, se realizaba una sesión plenaria del Parlamento, murió el 90% de los diputados alemanes, incluyendo al canciller Alexander Pilz.

Pilz -que procedia de una familia de alemanes de Rusia que inmigró al país en la década de 1990- pertenecía a un partido de extrema derecha y era el primer canciller de esa tendencia en Alemania; sin embargo, no era de los más extremos de su partido y había mostrado una actitud conciliadora.

Hubo muchas otras escaramuzas entre grupos cristianos y grupos musulmanes, lamentablemente devastaron sectores enteros en diferentes ciudades europeas. Los enfrentamientos alcanzaron incluso a grupos de la comunidad judía, donde también se organizaron grupos de defensa, de ellos el más importante es el llamado “de los Macabeos”, que se extendió por toda Europa. Hasta algunos budistas europeos se sumaron a la lucha armada, especialmente un grupo encabezado por un ex-policía alemán que anunció el fin del pacifismo budista. En algunas ciudades con abundante inmigración persa, se organizaron “células de Zoroastro”. Yesidas se unieron en grupos de camuflados como clubes deportivos, llamados “Hijos de Melek Taus”.

Algunos hablan de una verdadera guerra civil de origen religioso. La violencia aumentó en las ciudades entre los diversos grupos y células que, muchos de ellos, se unieron con alguna mafia. Esto aumentó el sentimiendo de inestabilidad y violencia de los ciudadanos.

En suma, hubo tres acontecimientos cruciales: el de Madrid y el Viernes negro de Berlín y la descruccón del Bundestag. A partir de ese momento, se puede decir que se llegó a un punto de no retorno. Mucha gente comenzó a comparar la situación con la Guerra de los Treinta Años. Aparecieron libros y películas sobre esa antigua guerra de religión europea. En sus análisis, se dejaba de lado los factores políticos y económicos que la ocasionaron y acompañaron, concentrándose únicamente en el tema religioso. Lo que encrispó aún más los ánimos.

Guerra de todos contra todos

Poco a poco, se fue cristalizando la posición de quienes sostenían que los atentados terroristas de diferentes grupos religiosos o anti-religiosos eran ya insoportables y que la religión sólo causaba violencia. Que era mejor prohibir a todas las religiones para que no hubiese más derramamiento de sangre. Este fue el argumento central para la aprobación de la Ley. Algunos decían que era mejor no tener ninguna religión ya que era imposible preferir una sobre otras.

Que el nivel de desarrollo de la sociedad a mediados del siglo 21 permitía prescindir ya totalmente de las religiones, al menos de las tradicionales. Que Europa habóa entrado definitivamente, a la era positivista de la historia, según la tesis de August Comte, que se popularizó. Las obras completas del sociólogo francés del siglo 19, conocido como crítico acérrimo de la religión, alcanzaron el status de best seller europeo, se dice que se vendían mucho; pero se leían poco…

El Leviathan de Tomas Hobbes fue igualmente muy vendido en esta época, convirtiéndose igualmente en un best seller europeo. Las editoriales se peleaban por quién hacía la edición más bonita y surgieron coleccionistas de Leviatanes. E incluso se realizaron exposiciones de libros y concursos acerca de qué ejemplar era el más hermoso.

En el 2029, Europa se vió azotada por un invierno muy duro, que ocasionó un encarecimiento de los alimentos, debiendo ser importados de otros continentes. A su vez, Rusia subió los precios del gas. Todo esto, llevó a una crisis económica y empobreció a vastos sectores de la población, especialmente en el Sur y en el Este de la Unión Europea, que es donde se concentran los países con más densidad poblacional, los que tienen más votos. Saqueos de grandes y de pequeños almacenes era el pan de cada día entre los hambrientos europeos.

Los llamados del Papa Valentín II (el primer Papa chino de la historia; Lui Yuang Wang es su nombre chino) a la tolerancia, al amor y a la compresión fueron desoídos por los grupos extremos de entre los cristianos, quienes consideran los tradicionales valores del cristianismo como símbolo de debilidad. Ni siquiera los encuentros de Valentín con el Dalai Lama, que llamó a votar en contra de la Ley, lograron el efecto de moderación que esperaban.

Domingo a domingo, se predicaba en las iglesias contra la violencia y a favor del entendimiento y el ecumenismo entre las religiones. Pero los grupos extremos llamaban a no ir a la iglesia y organizaban ceremonias pseudo-religiosas que se transmitían por internet, donde se azuzaba contra todas las religiones, salvo la propia. O simplemente contra todas las religiones, incluyendo la propia. Gente que no iba a misa desde su niñez, no se perdía servicio religioso dominguero donde escuchaba a los nuevos predicadores laicos, que atacaban a las iglesias como traidoras al cristianismo y a la identidad nacional. Y a todas las demás religiones. Otras religiones organizaron también ceremonias por internet; pero ninguna tuvo tanto éxito.

Fue tan enconada la lucha religiosa entre grupos extremistas existentes en la sociedad que no bastó que la mayoría de los creyentes fuera de tendencia moderada. “Siempre ganan los extremistas”, explica el analista austriaco Max Jandl.

El plebiscito  

La ley que prohíbe todas las religiones fue votada en un plebisicto a fines del 2029. La propuesta de ley ganó por un escaso 50,20%. El texto dice:

“Queda absolutamente prohibida toda creencia religiosa. Su ejercicio, propagación, defensa de la misma y todo acto de culto será sancionado con entre diez años de prisión y destierro definitivo del territorio europeo, según la gravedad de la infracción.

“Se considera propagación de una creencia religiosa el poseer un libro religioso, como la biblia, el corán, el talmud y todos los otros similares, tanto en parte, como en su totalidad.

“Dentro de los próximos cinco años a partir de la entrada en vigencia de esta ley, se confiscarán e incinerarán todos los llamados libros sagrados, de todas las religiones y confesiones. Labor que será llevada a cabo por la policía nacional de cada país y por la policía federal europea. Sólo se depositarán dos ejemplares de cada uno de los libros considerados sagrados, en las universidades europeas que lo deseen. Allí permanecerán bajo llave y no podrán acceder a ellos los estudiantes, salvo que tengan un permiso especial del catedrático respectivo. Detalles administrativos, serán regulados por la ley nacional.  

“Las autoridades que controlan el internet deberán destruir todos los ejemplares digitales que existan. E impedir el acceso a libros digitalizados en otros continentes, censurando las páginas que los exhiban en línea. Una violación de estas dos últimas disposiciones será igualmente sancionada con entre diez años de prisión y destierro definitivo, como en el primer párrafo de este artículo.

“Se prohíbe toda acción religiosa o de culto, tanto en lo relativo al nacimiento, como a la muerte o al matrimonio. La infracción de esta disposición se sancionará igualmente con diez años de prisión y destierro definitivo.

“El adoctrimamiento de los menores de edad -incluyendo el de los propios hijos- será sancionado con la pena anterior y además con la pérdida de la potestad sobre los hijos que pasará al estado nacional. El estado nacional se encargará de tomar las medidas necesarias para que los menores de edad sean educados en el patriotismo nacional y en el suprapatriotismo europeo. Se deberá decretar la prohibición de que padres religiosos tengan contacto con sus hijos.

“Esta ley entrará completa y definitivamente en vigencia el 1° de enero de 2031. El periodo entre el 1° de enero de 2030 y el 31 de dieciembre de 2030, se considera un periodo transitorio en que los estados a la Unión Europea deberán tomar todas las medidas y promulgar todas las leyes que sean necesarias para que toda religión quede absolutamente proscrita a partir de la primera fecha mencionada en este párrafo”.  

Los defensores de las religiones o de la libertad religiosa sostuvieron durante la campaña previa al plebiscito que ellos eran la gran mayoría y que nunca perderían un plebiscito tan absurdo como el propuesto. Se supone que esta circunstancia -la seguridad de que ganarían- llevó a muchos partidarios del “no a la nueva ley” a no votar. Su abstención contrasta con la intensa movilización de los partidarios del “sí a la nueva ley”.

¿Qué harán las religiones?

Incierta es la suerte de los creyentes de religiones naturales. La extrema derecha europea insiste en que las religiones originarias de Europa no caen bajo la prohibición religiosa, de manera que esperan un gran auge del culto a Odin. Y a otros dioses, Marte, Zeus, etc. En el norte de Europa, ha comenzado a gestarse un importante movimiento de personas que se consideran druidas y muestran con orgullo sus largas barbas y extrañas vestimentas por las calles de las ciudades. Incluso en Francia y Bélgica ha surgido el culto a Ásterix y Óbelix. Parece que no saben que el nombre del druida de la caricatura es Miráculix y no Ásterix. Se dice que la ley debe interpretarse como prohibitiva sólo de las religiones no europeas.

Por su parte, los budistas insisten en que ellos no son religiosos en el sentido que prohíbe la nueva ley, ya que en su fe no existe un dios personal. Y que el Nirvana no es el Cielo. Sin embargo, en la mayoría de los estados europeos, se piensa que la Ley prohíbe también el budismo. Se advierte que tampoco se admitirá que bajo la apariencia de budismo, se oculten las viejas religiones.

Desde Roma, el Papa Valentín llama a los católicos y cristianos en general, a no condenar a las personas partidarias de la Ley, ya que ellos creen hacer algo bueno, porque nadie actúa suponiendo que hace algo malo. Una pregunta adicional es a dónde se trasladará el Vaticano si se prohíbe la religión en Europa. La Ciudad del Vaticano puede considerarse como extraterritorial; pero los peregrinos no podrán acudir a Roma. Asimismo, sería muy difícil gobernar una  religión global desde un exclave aislado. El Dalai Lama ofrece el Tibet como nueva sede del Vaticano. Las autoridades chinas ven con buenos ojos esta proposición -pese a venir del Dalai Lama- ya que piensan que así su país ejercerá mayor influencia en el mundo.

La Iglesia evangélica alemana partirá hacia Norte y Sudamérica. Esta previsto que su cabeza se instale en el sur de Chile o bien en Argentina, lo que aún no está decidido. Esencial -se dice- será reforzar el gobierno y la cabeza de la misma. Su falta de centralizacón es considerada una de las razones de su débil oposición a los grupos extremos y antirreligiosos dentro de la sociedad.

El éxodo y sus efectos en la economía y finanzas

La ley entrará en vigencia el 1° de enero de 2031; pero sus efectos inmediatos ya se dejan sentir. Se oberva un éxodo de ciudadanos judíos a Israel y a Norte, Sud y Centroamérica. Grandes grupos cristianos huyen o se preparan para ello. Sus destinos preferenciales son también América del Norte y del Sur; la India y Africa, de donde proceden muchos de ellos, o sus familias y antepasados. Musulmanes huyen preferentemente a países del Asia y de África. Quien tiene dos pasaportes están en una situación de ventaja. En estos momentos, bulle el mercado negro de pasaportes robados.

Un gran traspaso de dinero acompaña la emigración, lo que agrava aún más la crisis europea. Pero los estados europeos ven con buenos ojos la confiscación sin derecho a indemnización, de los bienes de las distintas iglesias, establecida en las legislaciones de la mayoría de los países. Asimismo, la confiscación de sinagogas y de mezquitas y centros culturales. De salones del reino de los testigos de Jehová y un gran etcétera. Editoriales, colegios y universidades de las iglesias, de las comunidades judías y de las musulmanas pasarán al estado que, con ello, va a poder sobrellevar un poco los problemas causados por la crisis económica. Esto es bien visto por los partidarios de la ley que dicen que ahora sí Europa saldrá adelante, también en lo económico.

Expertos sostienen que con el metal de campanas y vasos sagrados, bajará el precio de los metales en todo el mundo. E incluso, se piensa que tal vez se puedan obtener metales raros de los ornamentos religiosos, lo que una mayoría pone en duda. El experto David Eggert opina que la crisis será agravada, ya que el precio del oro bajará y ya no podrá ser el puerto seguro, refugio de inversionistas que ya no apuestan por el euro o por otras monedas sobremanera inestables. Estamos pues frente a un proceso de retroalimentación de la crisis y de una situación de gran inestabilidad e incertidumbre.

Los países que acogen a los refugiados europeos han organizado verdaderas acciones para atraer a los mejores cerebros. A los más jóvenes y a los menos enfermos. Los puertos y aeropuertos europeos están llenos de ancianos pobres que no pueden dejar Europa, por no tener país alguno que los reciba. La situación es dramática en algunos países, como Grecia, Turquía y Croacia. En tanto que ancianos con más dinero, procedente del Norte de Europa, simplemente, compran una visa de estadía en algún país de su elección.

El Partido comunista chino no se decide entre promover la inmigración de cristianos, judíos y musulmanes europeos o no hacerlo. Argumentos hay en uno y en otro sentido. Asimismo, la circunstancia de que el Papa sea chino, ha dado al cristianismo un gran auge en la nación asiática.    

Algunos aspectos jurídico-constitucionales

Un sector que antes era contrario a la ley sostiene que “la ley es la ley”, ya que fue aprobada de acuerdo a las normas europeas para los plebiscitos y que ellos la aceptan y abandonan la religión. No puede haber una ley injusta, argumentan. En algunos países, se organizan actos multitudinarios en estadios de fútbol y otros deportes, en que miles de personas abjuran colectivamente de la religión a la que pertenecían, cualesquiera que haya sido.

Otros intentan que la Corte europea de derechos humanos decida en contra de la ley. Pero la Corte ya se declaró incompetente para resolver esta materia. Ningún profesor o profesora de prestigio se atreve a elaborar un informe de peritos contra la ley, por temor a ser juzgados por el delito de defensa de alguna creencia religiosa. Lo mismo atañe a jueces de toda instancia.

El intento de restringir la aplicación de la ley sólo a religiones extra-europeas, especialmente a las llamadas “semitas” no ha tenido éxito hasta ahora, ni a nivel de legislación nacional, ni de hermenéutica administrativa, como tampoco ha sido acogida por los tribunales.

Los partidarios de la ley niegan que con ella se termine con la libertad religiosa, puesto que ahora existirá una verdadera libertad, la libertad de escoger la verdad y no la religión. Esta libertad sería la correcta.

Las legislaciones nacionales que entrarán dentro de poco en vigencia, prohíben a los sancionados con la pena de expulsión del territorio europeo, lleven consigo sus bienes que serán confiscados por los estados nacionales. Se admite llevar sólo lo puesto y una maleta con lo indispensable para el viaje hacia el país que los acoge. Un tema muy debatido es si los emigrantes pueden llevar con ellos sus libros sagrados o éstos tienen que permanecer en Europa para ser incinerados.

Un debate adicional es el planteado por grupos ecologistas que proponen interpretar el término “incineración” de los libros sagrados en forma amplia, permitiendo que éstos sean reciclados y con ellos se haga nuevo papel. Por lo demás, se reduce así la emisión de óxido de carbono o anhídrido carbónico que daña el medio ambiente.

Algunos pocos anuncian que entrarán en la clandestinidad y seguirán practicando sus creencias religiosas al estilo catacumba. Pero la gran mayoría, pretende huir llevando con ellos no sólo todo el dinero que puedan, sus hijos y su cultura, sino también sus libros sagrados. En varios países, se ha establecido un impuesto a la inmigración y trabas para sacar bienes o dinero del continente.

Marta Salazar, corresponsal en Europa, Berlín 2030. Seguiremos informando sobre el tema… 

La crítica y el progreso en “La sociedad abierta” de Karl Popper

Crítica

Hace unos días, vi una conferencia en que un intelectual judío alemán de izquierda, le dice a otro intelectual igualmente judío-alemán pero conservador[1]: “antes yo estaba contra el sistema y ahora, me veo defendiédolo”. Sí, tal vez es lo que nos pasa a muchos no conformistas, a personas de espíritu crítico y que lo cuestionábamos todo. Y seguimos cuestionándolo. Pero hoy, parece que hoy -obligados por las circunstancias, defendemos más de lo que criticamos. Rebus sic stantibus, podríamos argumentar…

Como -hace ya muchas décadas- nos hizo ver Karl Popper “hay una diferencia esencial entre la crítica en una sociedad democrática y la critica totalitaria a la sociedad democrática”[2]. O sea, hay que distinguir… distinguir entre los tipos de crítica. Lo que vemos ahora, en nuestro día a día europeo, es una crítica autoritaria a la sociedad liberal. Frente  a esa crítica, que consideramos injusta[3] y sumamente peligrosa, muchos de nosotros, nos vemos en la necesidad de defenderla.

Es cierto que los enemigos de la democracia no son muchos (entre 10 a 15% dependiendo del país); pero, como dice Ovidio, “combate la enfermedad desde un comienzo, no prepares la medicina cuando el mal se ha hecho ya muy fuerte, debido a tu vacilación”[4].

El filósofo liberal continúa: “la crítica de Sócrates era democrática; de hecho, era una crítica del tipo que es necesaria para la supervivencia de la democracia”. Que una crítica sea necesaria para la supervicencia del sistema es algo que soprenderá a algunos. Como me comenta un amigo: la crítica es el motor del progreso. Sin este enfrentarse y pensar críticamente sobre algo, no avanzamos.

Si estamos siempre conformes con lo que tenemos, nunca podremos superarnos, ni llegar más lejos. Permaneceremos siempre en el mismo lugar. No vamos a poder crecer como personas, ni como sociedad, ni mejoraremos el sistema. No progresaremos, no seremos mejores. Es un poco aquello que la sabiduría popular ha acuñado en la frase: “el que no avanza, retrocece”, que no es una frase ni de Lenin, ni de Marx, sino que nada menos que de San Agustín[5].

Que, en una democracia, la oposición es imprescindible, es algo que igualmente se puede derivar -a contrariu sensu- de la premisa de Popper según la cual, los “demócratas que no distinguen entre una crítica amigable y una crítica enemiga de la democracia, están prisioneros del espíritu totalitario”[6]. Yo diría que son pseudo demócratas.

Un verdadero demócrata, una verdadera demócrata, no sólo acepta la crítica y la oposición, como un mal necesario, sino que la promueve, la favorece, la defiende como una institución necesaria, buena e imprescindible. El sistema democrático de gobierno requiere una oposición que hace posible la alternancia en el poder., ya que “la alternancia en el poder es, pues, condición sine qua non de la democracia”[7]. Como se repite tantas veces, para Popper, es la alternancia en el poder llevada a cabo en forma pacífica -o sin derramamiento de sangre- lo que distingue  un sistema democrático de uno que no lo es.  

La oposición tiene que ser, eso sí, responsable, en lo posible constructiva y no destructiva. Capaz y dispuesta a llegar a acuerdos. El adversario político tiene que ser eso, un rival y nunca un enemigo[8]. Algunas veces, estaremos de acuerdo; otras veces, no. Pero nunca se puede perder el respeto por el oponente.

En general, la crítica no va dirigida sólo “al sistema” como tal, sino también, a los partidarios de diversas tendencias políticas dentro de la sociedad plural  y abierta. La crítica es -por así decirlo- intrasistemática, se halla dentro del sistema y no pretende destruirlo. Por lo tanto, la crítica tiene que ser, no sólo tolerada como un mal menor, sino que la podemos tranquilamente fomentarla; promocionar, alabar, elogiar a quienes la hacen, ya por el solo hecho de hacerla, aunque no estemos de acuerdo con ellos.

En otras palabras, es bueno que no estemos todos de acuerdo y que discutamos. El mismo común denominador: el sistema o rayado de la cancha y muchos numeradores diversos al otro lado de la línea divisoria. Esto es lo sano y debería ser lo normal. Ver el mismo objeto desde distintos puntos de vista es enriquecedor: de un lado se le ve cócavo y, desde el otro convexo[9]. De un lado, es un seis, del otro, es un nueve.  “Estamos divididos en el color; pero unidos en lo fundamental”[10].

En esta misma línea, lo que no podemos admitir es la crítica de los intolerantes, de aquellos que quieren destruir, que están en contra del sistema democrático liberal de gobierno. Ello, porque “en nombre de la tolerancia, tenemos que reservarnos el derecho a no tolerar la intolerancia”[11]. Ojo que Popper no dice que no podemos tolerar a los intolerantes, como se traduce muchas veces erróneamente en castellano[12], sino a la intolerancia. A las personas, siempre las tenemos que aceptar. Su maldad, no[13].

No podemos caer en el error de los intolerantes: “Un régimen totalitario naturalmente nunca puede ver cualquier crítica como amigable, ya que cualquier crítica de la autoridad coloca el principio de autoridad en tela de juicio”[14]. Y creo que no es necesario trasportarse idealmente a un régimen totalitario, hay demasiadas personas con mentalidad totalitaria o autoritaria[15].

Los autoritarios de hoy mucho tienen que ver con las personas con mentalidad servil que existieron en el pasado. Sí, aunque ellos hablen, sin parar, de libertad y pretendan levantarse contra supuestas elites que consideran opresoras y a las que, generalmente, ellos mismos pertenecen o han salido de ellas. Lo que temen realmente es perder sus privilegios, su posición excepcional dentro de la sociedad.

Progreso

Popper nos explica que tanto Platón, como los historicistas (Historizisten) creían en la existencia de una ley del destino (Schicksalgesetz) cuya vigencia y rigor no se pueden detener. Según esta ley, a medida que pasa el tiempo, las sociedades decaen, declinan y se desmoronan. Es la ley de la decadencia histórica[16]: el tiempo trae consigo inexorablemente “los males del cambio y de la decadencia”[17]. Le degeneración racial lleva a la decadencia de las costumbres y de ahí a la declinación del estado como tal, hay sólo un paso[18].

El cambio se ve siempre como un mal y como una señal de decadencia. Cualquier semejanza con la realidad actual es pura coincidencia[19]. Platón sostiene que la ley de la declinación, del decaímiento es muy difícil de parar, ya que es una “ley del destino”[20]. Me pregunto cuánto de esto hay en la tendencia actual que denominamos pesimismo cultural [21] [22].

Sin embargo y contradiciendo al historicismo estricto, “Platón es de la opinión que nos es posible romper la ley de hierro del destino y evitar así la decadencia”[23]. En otras palabras, la ley de hierro del destino, según la cual, las sociedades humanas se acercan cada vez más -a medida que pasa el tiempo- a su ruina y que los historicistas reconocen como un proceso inevitable y fatal, puede ser rota, quebrada, detenida… Puede ser detenido el proceso que no sería pues totalmente irrevocable. Platón da una esperanza y ofrece un programa:

El filósofo griego explica que nuestro mundo en movimiento no es ni siquiera real, sino que es una copia de un mundo anterior, perfecto e inamovible que no podemos ver[24]. (Recordemos el mito de la caverna). Si el estado perfecto es el antiguo, el pre-existente, todos los estados -o sistemas políticos- que le sucedieron, son degenerados o, al menos imperfectos[25]. Es más, este estado es real, y no fantástico, ya que, debido a su estabilidad, es de una realidad superior, ya que no está sometido al cambio de la realidad social que es efímera[26].

Debemos detener todo cambio, ya que todo movimiento es malo. Por el contrario, la tranquilidad, el sosiego, el reposo o como se lo quiera llamar, es divino[27]. Para Platón, todo lo que promueva inamovilidad y acreciente el poder del estado, es derecho, es justicia. Popper llama a esto una barbarie, una barbaridad[28].

El ideal platónico es un estado perfecto que no conoce el cambio. Es perfecto precisamente porque no cambia, por eso es el estado ideal que propone fundar[29]. Sostiene que la ley del cambio y la decadencia se puede detener si se evita toda variación, reforma, modificación. Su idea es que el estado permanezca para siempre igual. Que sea un estado petrificado[30] en una edad de oro[31], en una arcadia (utopía romántica e idílica), que durará mil años[32]. Esto de los mil años me parece peligrosamente conocido…[33] 

Para Platón, la perfeccción se encuentra en la falta de movimiento. Las cosas que cambian son imperfectas. Sólo las inamovibles, las inmóviles, las inmutables son perfectas[34]. Pienso que, muy por el contrario, es más que obvio que, si todo tiene que seguir igual, no puede haber avance, ni progreso. Sin movimiento, sin cambio, no hay mejora, desarrollo, ni auge, tampoco ascenso, sólo estagnación, sino retroceso. Ya lo decía San Agustín[35] y lo que el santo africano sostenía respecto a la vida espiritual, se aplica también a la vida social y política, para qué hablar de la económica.

Sí, siempre ha habido personas que se aferran al pasado e ideas como las platónicas les sirven de excusa para justificar su resistencia al normal devenir del tiempo. Gente que ve en todo cambio, algo peligroso, que no ve las oportunidades, sino sólo el mal y pone avisos de “peligro” en todas partes. No distinguen, no disciernen. Temen todo cambio y luchan por mantenerlo todo como está, aduciendo erróneamente, que el mundo debería ser presidido por una especie de ley inmutable[36], por un orden pre-establecido que ellos conocerían. Serían una especie de demiurgos que nos indican lo que tenemos que hacer o no hacer. Permanecen anclados en el pretérito, sin entender el devenir de la historia, ni aceptar, ni reconocer progreso alguno.

Si todo está gobernado por una ley inamovible, entonces, el progreso no sólo está demás, sino que contradice la norma suprema de la inamovilidad. Esto, que parece absurdo es la base de teorías ultraconservadoras, reaccionarias, autoritarias actuales, que no sólo quieren mantener las cosas como están, sino que intentan volver al pasado o hacernos great again, con acento en el again[37].  

Me parece que quienes piensan así, por lo menos carecen en absoluto del don de discernimiento, puesto que no todo cambio es bueno, ni tampoco todo cambio es malo, hay que saber distinguir. Esta capacidad de discernirnimiento es -por otra parte- la quintaesencia del pensamiento conservador, que se diferencia esencialmente de las ideas autoritarias, tradicionalistas, totalitarias o ultraconservadoras a las que nos enfrentamos hoy[38].

Nada tiene que ver con un sano conservadurismo de raíz liberal-conservadora[39], sino que más parece una expresión romántica de una ética tribal[40]. Recordemos que -para Popper- lo contrario de la sociedad abierta, su antónimo es la sociedad tribal[41] (Stammesgesellschaft), basada en los ancestros, en la familia, o más que en la familia, en la tribu, de ahí su nombre. Tal distinción cobra hoy una gran relevancia en Europa, donde grupos autoritarios -una minoría muy bulliciosa- rechaza a quienes desean o se ven obligados -como refugiados de guerra- a integrarse a la sociedad europea[42]. Por tal razón, se ha vuelto a hablar de la sociedad abierta y a releer la obra de Popper.  

Hace dos años encontré el libro de Popper, “La sociedad abierta”, en un anticuario de Celle (en Niedersachsen) por un precio módico. Le he leído, releído y hecho leer, siempre con mucho provecho. Lo recomiendo 🙂

 


[1] Si mal no recuerdo, los intelectuales eran Micha Brumlik y Michael Wolffsohn; pero como no encuentro la cita, prefiero no escribir sus nombres en el texto de este artículo, ya que puede ser que me equivoque.

[2] “Aber es gibt einen grundlegenden Unterschied zwischen einer demokratischen und einer totalitären Kritik an der Demokratie”, pág. 254. En adelante, las citas de Karl R. Popper son de su libro Die offene Gesellschaft und ihre Feinde. Francke Verlag München, 4a. edición, 1975.

[3] Vienen a mi memoria las palabras de Chesterton en 1932: “en este momento la democracia esta siendo atacada y, lo que es más, atacada injustamente”. En Democracia y Capitalismo G. K. CHESTERTON No sin razón, muchos sostienen que vivimos una especie de deja vu, en que regresamos a la década de 1930. Los defensores del autoritarismo actual recurren a los autores de esa época, en quienes se inspiran. Lo que no deja de ser terriblemente significativo.

[4] Principiis obsta. Sero medicina parata, cum mala per longas convaluere moras.

[5] “Avanzad, hermanos míos; examinaos continuamente sin engañaros, sin adularos ni pasaros la mano. Nadie hay contigo en tu interior ante el que te avergüences o te jactes. Allí hay alguien, pero uno al que le agrada la humildad; sea él quien te ponga a prueba. Ponte a prueba también tú mismo. Desagrádete siempre lo que eres si quieres llegar a lo que aún no eres, pues donde hallaste complacencia en ti, allí te quedaste. Mas si has dicho: «Es suficiente», también pereciste. Añade siempre algo, camina continuamente, avanza sin parar; no te pares en el camino, no retrocedas, no te desvíes. Quien no avanza, queda parado; quien vuelve a las cosas de las que se había alejado, retrocede; quien apostata, se desvía. Mejor va un cojo por el camino que un corredor fuera de él. Vueltos al Señor”. Del SERMÓN 169 Traductor: Pío de Luis, OSA

[6] “Demokraten, die nicht den Unterschied zwischen einer freundschaftlichen und einer feindseligen Kritik der Demokratie sehen, sind selbst in totalitärem Geiste befangen”, pág 254.

[10] Cfr. Europa endlich mal lieb haben “In Berlin sagt Silvan Wagenknecht: Wir sind vielleicht in der Farbe getrennt, aber in der Sache vereint”. #pulseofeurope

[11] “Im Namen der Toleranz sollten wir uns das Recht vorbehalten, die Intoleranz nicht zu tolerieren”.

[12] En inglés se refiere a las personas y no a la intolerancia: “We should therefore claim, in the name of tolerance, the right not to tolerate the intolerant”. Lamentable.

[13] El liberalismo de Popper es liberalismo y, de ninguna manera es esa caricatura intolerante y totalitaria de los libertarios que han surgido en algunos países. Me refiero grupos que se hacen pasar por liberales, en circunstancias que son reaccionarios misatrópicos. La dignidad de la persona está en el centro del liberalismo.

[14] “Ein totalitäres Regime kann natürlich überhaupt keine Kritik als freundschaftlich ansehen, denn jede Kritik einer Autorität muß das Autoritätsprinzip selbst in Frage stellen”, pág. 254.

[16] “Gesetz des historischen Verfalls”, pág. 46.

[17] “Übel der Veränderung und des Verfalls”, pág. 46.

[18] Cfr. pág. 46.

[19] “Any resemblance to reality is pure coincidence”, como se dice en las películas 😉

[20] Schicksalgesetz, pág. 47.

[21] “Cultural pessimism arises with the conviction that the culture of a nation, a civilization, or humanity itself is in a process of irreversible decline”, en Wikipedia 

[22] El pesimismo cultural, es una inclinación, una postura o creencia que observo, sin excepción y abundantemente, en los grupos autoritarios actuales. E incluso entre grupúsculos cristianos ultraconservadores, pese a que el pesimismo cultural es lo más contrario al cristianismo que pueda existir. Este convencimiento de que estamos en un proceso irreversible de decadencia.

[23] “Platon war der Ansicht, daß es uns möglich sei, das eherne Schcksalsgesetz zu durchbrechen und den Verfall durch das Anhalten aller Veränderung zu verhindern; dies zeigt, daß seinen historischen Neigungen wohlbestimmte Grenzen gesetz waren”. Pág. 47.

[24] Pág. 124.

[25] “Der vollkommene Staat ist sozusagen der erste Vorfahren, der Ahnherr der späteren Staaten, die gleichsam die degenerierten Nachkommen dieses vollkommenen oder besten oder “idealen’ Staaten darstellen”, pág. 51.

[26] “eines idealen Staates, der nicht bloße Phantasie, noch ein Traum, noch eine ‘Vorstellung in unserem Geiste’ ist, sondern dem angesichts seiner Stabilität höhere Wirklichkeit zukommt als jenen verfallenden, dem Wechsel unterworfenen Gesellschaftsordnungen, die in jedem Augenblick vergehen kännen”, pág. 52.

[27] “Bewegung ist übel, Ruhe göttlich”, pág. 126.

[28] La palabra Barbarei es en alemán mucho más fuerte y significativa que la “barbaridad” en castellano. Pág. 151.

[29] “die Gründung eines Staates zu verwirklichen,der nicht verfällt”, der sich nicht verändert, und der eben deshalb von den Übeln aller anderen Staaten frei ist. Der von den Übeln der Veränderung und des Verfalls freie Staat ist der beste und vollkommenste Staat. Er ist der Staat des goldenen Zeitlaters, das keine Bewegung kannte”. Pág. 46.

[30] “Er ist der zum Stillstand gebrachte, der versteinerte Staat”, pág. 46.

[31] “der Staat des goldenen Zeitalters”, pág. 46.

[32] “Die Prophezeihung der Wiederkehr des Goldenen Zeitalters, eines neuen tausendjähriges Reiches, die wir im ‘Staatsman’ finden”, pág. 46.

[33] Hitler anució oficialmente, el 1° de septiembre de 1933 que el estado que él dirigía, el llamado „Drittes Reich“ (tercer Reino) duraría mil años. Wippermann, Benz y otros, citados en Wikipedia

[34] Pág. 47.

[35] Ver nota 5.

[36] Cfr. pág. 38. O 28 en el ejemplar en GoogleBooks en castellano. “Oft scheint es, als versuchten sie sich über den Verlust einer stabilen Welt zu trösten, indem sie an der Annahme eines unverämderlichen Gesetzes festhalten, das die Veränderung beherrscht”.

[38] En realidad, más conservadores moderados debería levantar su voz frente a la derecha (europea) autoritaria y que intenta imjustamente apropiarse del término conservador. Un buen intento de hacerles frente en: “Die Rechten dürfen sich den Konservativismus nicht aneignen”, en Das Konservative muss vor den Rechten geschützt werden (Lo consevador tiene que ser defendido de la derecha).

[39] Invito a leer mi columna Los conservadores de hoy, enemigos de la sociedad abierta Donde escribo conservador, léase autoritario, en el sentido en que lo describí en  Liberales y autoritarios en vez de izquierda y derecha

[40] Popper habla de una “romantische Stammesethik”. Pág. 42.

[41] Cfr. pág 15 en GoogleBooks en castellano.

[42] “quien siente miedo frente al cambio -que actualmente se expresa, sobre todo, en el pluralismo y en la apertura de nuestra sociedad- se encuentra en peligro permanente de ser paralizado por ese miedo (…) En el caso de los conservadores, este ideal positivo se encuentra en el pasado, al menos en el pasado como ellos se lo imaginan. Con su mirada nostálgica y melancólica, dirigida hacia una supuesta edad de oro es lo que reemplaza la esperanza de un mejoramiento de la sociedad”. Ideas del autor liberal Clemens Schneider, en mi columna Los conservadores de hoy, enemigos de la sociedad abierta 

 

Liberales y autoritarios en vez de izquierda y derecha

Ideólogos de las más diversas tendencias no se han dado aún cuenta de que la diferencia ya no es más entre derecha e izquierda, sino entre liberalismo y autoritarismo[1], Sabine Adler.

No es que la diferencia entre derecha e izquierda haya perdido todo su sentido. No. Pero, a nivel mundial, tiene ahora otro. No se puede comparar lo que llamamos derecha, por ej., en Chile, con lo que se llama derecha en el Norte de Europa.

Después del término de la Guerra fría, la derecha tiene que ser conceptualizada de otra forma, al menos en el primer mundo y en Rusia. Lo que antes llamábamos derecha -la alianza entre conservadores y liberales que hacían frente al mundo totalitario del comunismo- ya no existe.

Para nosotros en Latinoamérica, la “derecha” sigue siendo una alianza entre liberales y conservadores. En Europa, esa unión dejó de existir o se encuentra reducida a su mínima expresión[2]. En Europa, Merkel es la mejor encarnación del mundo conservador. O si prefieren, liberal-conservador del estilo que líderes como Reagan y Thatcher representaron alguna vez.

Pero Merkel -la líder del mundo libre según Politico[3]– es duramente criticada por los conservadores de la antigua escuela, anteriores a la caída del Muro de Berlín, como izquierdista, partidaria del multiculturalismo -que ella misma ha criticado-, socialista y un gran etcétera de calificaciones, todas negativas.

Un sector conservador, pequeño pero influyente -debido a su prestigio social, a sus recursos económicos o a su tradición cristiana, se ha aliado a grupos extremos que ya no podrían calificarse de conservadores, sino más bien como de populistas de derecha o de extrema derecha nacionalista. Tal grupo anatemiza a todos los demás, como izquierdistas, como hombres buenos (para ellos es una ofensa), como liberales de izquierda o simplemente como liberales.

Los parámetros han cambiado y lo han hecho en forma radical. Es por ello que muchos de nosotros, aún cuando mantenemos los mismos principios que hace veinte años, se nos tilda en Europa y otras latitudes, de izquiedistas, incluso de comunistas (esto último, especialmente de parte de españoles que consideran que ser “de derechas” es poco menos o poco más, que ser fascista y postear fotos de Mussolini en Facebook, su medio de expresión preferido).

Hace poco, critiqué la desigualdad del acceso a la educación en Chile, por lo que fui -a mi vez- criticada, como si una especie de darwinismo social fuera lo propio del pensamiento liberal conservador. Lo propio del pensamiento liberal-conservador que yo conocí, es precisamente la igualdad de oportunidades. El que el talento y las virtudes te permitan surgir, triunfar. Las virtudes, el esfuerzo y la constancia y no la cuenta bancaria de tus papás. Es lo que se llama la meritocracia.

Volviendo al tema inicial, izquierda y derecha, esos términos que poco dicen a nivel mundial, sí nos pueden aclarar mucho, a nivel local, ya que son una apropiada orientación dentro de la política local, nacional o regional. Pero es sumamente difícil aplicarlos sin más, a la hora de comparar países o continentes.

Asistimos hoy a espectáculos tan curiosos -por llamarlos de alguna forma suave- como que un ex-comunista soviético y ex-oficial de (des)información de la KGB -encargado de la represión de disidentes- sea el mejor padrino del movimiento de extrema derecha en Europa Oriental. Su patrocinio se implementa en tres niveles: dinero, medios y plataforma cultural pseudo religiosa.

A nivel europeo, encontramos a partidos como Syriza, el Partido socialista de Grecia, populista de izquierda, e integrado por grupúsculos comunistas, ecosocialistas, maoístas e incluso trotzkistas que, en cabezado por Alexis Tsipras, se halla en el gobierno en una extraña alianza con la extrema derecha nacional denominada ANEL, cuyo líder -y ministro de defensa griego- es su vez, aprendiz del ideólogo del Kremlin, Alexander Dugin.

Navid Kermani comenta que el slogan “Primero España” se ha convertido en una consigna de la izquierdista Podemos[4]. Kermani nos dice con razón que la izquierda, que siempre había sido pro-Europea y trans-nacional, parece haber dejado de serlo y que muchos izquierdistas pretenden refugiarse tras las fronteras nacionales, en el nacionalismo. A mi modo de ver, la unión entre socialismo y nacionalismo ha sido siempre deletérea.

Sin ir más lejos, en Alemania, la AfD se nutre de electorado de izquierda y de extrema izquierda. Y una de las líderes del Partido de izquierda -la más importante- sostiene posiciones de extrema derecha frente a los refugiados y a la inmigración, e incluso ha alabado a Trump en el Bundestag… Esto ha llevado a que el líder de la AfD, Alexander Gauland, la invite a dejar el Partido de Izquierda y a pasar a integrar su partido de extrema derecha.

En Alemania, en las Protestas de los días lunes (Montagsdemo) se unen tanto la extrema derecha populista como la extrema izquierda. E igualmente, grupos populistas de ambos extremos, que hacen de diferentes teorías conspiranoicas, una verdadera religión. Es una alianza demencial.

En su discurso ante la Cámara de los Comunes, frente a los atentados terroristas[5] de la semana pasada, la conservadora Theresa May sostiene con admirable firmeza we are not afraid y explica cuáles son los valores democráticos: libertad, libertad de expresión, derechos humanos y estado de derecho[6]. Sí, esos son los valores fundamentales de una sociedad democrática.

Cuando Trump fue elegido Presidente (pese a tener dos millones de votos menos que Clinton), la conservadora Merkel, en una declaración pública, habló de los valores comunes a Occidente, estos son: 1) democracia 2) libertad 3) respeto al derecho (estado de derecho, rule of law, primacía de la ley) 4) respeto a la dignidad de la persona, independiente de su origen, del color de la piel, de su religión, sexo, orientación sexual o lo que piense en política.

Sobre la base, y sólo sobre la base de estos valores, Merkel ofrece al nuevo presidente norteamerciano su colaboración para hacer frente a los grandes desafíos de nuestra época y enumera: 1) la aspiración al bienestar económico y social 2) la política climática, esto es, de protección del clima, están contra el cambio climático 3) la lucha contra el terrorismo, pobreza, hambre y enfermedad 4) el empeño por la paz y la libertad en todo el mundo[7].

Las de May y las de Merkel son las coordenadas en que nos movemos hoy los partidarios de la democracia y de la libertad en el mundo. Quienes defendemos el sistema político y social libre y pluralista, con respeto a los derechos fundamentales y a la dignidad humana. Habría que agregar la alternancia en el poder, piedra fundamental, cimiento del sistema democrático de gobierno.

Quienes adheremos irrestrictamente al mundo libre somos además, más felices, porque podemos interactuar con todo el mundo, sin tantas “trancas” como las que obligan a los partidarios del autoritarismo a indagar primero qué piensa la otra persona para saber si puede o no acercarse a ella. Lamentablemente, el lema de Carl Schmitt sobre los amigos y los enemigos se ha colado hasta en las más elementales relaciones interpersonales[8].

Si postulamos y defendemos nuestro sistema democrático y pluralista de gobierno, con alternancia en el poder y garantía para los derechos fundamentales, sabemos que podemos criticar el sistema. Como hace ver Popper, la critica tiene que ser democrática, ya que “hay una diferencia esencial entre la crítica en una sociedad democrática y la critica totalitaria a la sociedad democrática”[9].

Continúa Popper: “Un régimen totalitario naturalmente nunca puede ver cualquier crítica como amable, ya que cualquier crítica de la autoridad coloca el principio de autoridad en tela de juicio”[10]. Ya, la autoridad… de ahí la denominación autoritarismo. (Un intento de crítica en un sistema totalitario es imposible o trae consecuencias desastrosas a quien la realice, quien no lo crea, pregunte a Navalny y a todos los rusos arrestados ayer por protestar frente al gobierno de Putin).

El filósofo liberal explica: que “la crítica de Sócrates era democrática; de hecho, era una crítica del tipo que es necesaria para la supervivencia de la democracia”[11]. No sé qué piensen ustedes; pero yo estoy convencida que la crítica es el motor del progreso. Y que, en la democracia, la oposición es imprescindible.

Quiero ir un poco más allá y poner de manifiesto que la crítica no va dirigida sólo “al sistema” como tal, sino también, a los partidarios de diversas tendencias políticas dentro de la sociedad pluralista, abierta y variopinta. En una sociedad cerrada, esto es autoritaria, ello no es posible y toda crítica es rechazada con mal humor. O simplemente, se la califica como calumna o difamación, como hacen muchos autoritarios hoy en día. Quienes adhieren al totalitarismo, ven toda crítica o incluso sólo una simple interrogante o cuestionamiento como un terrible vilipendio o una gran ofensa.

Sí, los postulados de Merkel y de May son nuestras coordenadas. Pero estamos abiert@s a más. Tal vez, una de las mayores exigencias de nuestro tiempo, sea, por ej., lograr la igualdad entre hombres y mujeres, tan desprestigiada por los partidarios del autoritarismo[12], como si no fuera una expresión de la igualdad de todos los seres humanos.

Sí, nos abrimos como un abanico, independientemente de si antes, éramos de derecha o de izquierda. La guerra fría ya pasó[13] y con ella, las cartas se han vuelto a mezclar.


[1] “Ideologen unterschiedlicher Couleur haben immer noch nicht erkannt, dass die Gräben längst nicht mehr zwischen Links und Rechts verlaufen, sondern zwischen Liberalen und Autokratie-Anhängern”, Bundestagswahl 2017 Angst vor Fake News, Lügen und Verleumdungen (Elección de Parlamento de 2017. Miedo a las fake news, a las mentiras y a la calumnia).

[2] Invito a leer el artículo de Karen Horn „Ich halte derlei Flirts für einen üblen Fehler“ (Considero que este tipo de flirts son un error muy grande), citado abundantemente en mi columna Los conservadores de hoy, enemigos de la sociedad abierta, que invito a releer.

[4] “Denken Sie an die Linkenbewegung dort, in Spanien etwa, wo Podemos mit dem Slogan auch auftritt “Spanien zuerst”, en: Navid Kermani “Europa blockiert sich selbst”

[5] El terrorismo es totalmente contrario a la sociedad libre y democrática y lo más parecido al autoritarismo.

[6] “Mr Speaker, yesterday an act of terrorism tried to silence our democracy. But today we meet as normal – as generations have done before us, and as future generations will continue to do – to deliver a simple message: we are not afraid. And our resolve will never waiver in the face of terrorism. And we meet here, in the oldest of all Parliaments, because we know that democracy – and the values it entails – will always prevail.

“Those values – free speech, liberty, human rights and the rule of law – are embodied here in this place, but they are shared by free people around the world. A terrorist came to the place where people of all nationalities and cultures gather to celebrate what it means to be free. And he took out his rage indiscriminately against innocent men, women and children”.

[7] Ver mi artículo de noviembre pasado Merkel frente a Trump: el rayado de la cancha 

[8] Sí, me parece que esta mentalidad del amigo-enemigo, que se extiende en toda la obra schmittiana , ha sido deletérea y ha traído y sigue trayendo, grandes males a las relaciones internacionales, a la política interna de un país o de una región del mundo. De más está decir que una persona adherente del mundo libre, de lo que Sabine Adler llama el liberalismo que hace frente al autoritarismo, jamás podría ser fan de Schmitt. Este para mí, es un criterio de diferenciación esencial. Invito a leer mi columna El nuevo orden según Carl Schmitt

[9] “Aber es gibt einen grundlegenden Unterschied zwischen einer demokratischen und einer totalitären Kritik an der Demokratie”, pág. 254.

[10] “Ein totalitäres Regime kann natürlich überhaupt keine Kritik als freundschaftlich ansehen, denn jede Kritik einer Autorität muß das Autoritätsprinzip selbst in Frage stellen”, pág. 254.

[11] “Die Kritik des Sokrates war demokratisch; in der Tat, sie war eine Kritik von jener Art, die notwendig ist für den Weiterbestand der Demokratie”, pág. 254.

[12] Esta semana, uno de ellos (uno más o menos importante), me mandó a la cocina, a cocinar, en vez de estar debatiendo con él en Twitter. E incluso me llamó (sin saber nada de mí, sólo por mi condición de mujer) una mamá frustrada

[13] Aunque, a algunos les gustaría revivirla: La nueva guerra fría

La Nueva guerra fría

¿Estaremos realmente frente a una nueva guerra fría? EEUU acaba de declarar persona non grata a 35 diplotámticos rusos y lo mismo casi hizo Rusia[1]. Es muy fácil, muy simple comparar la situación actual frente a Rusia con la Guerra fría que vivimos en la segunda mitad del siglo 20, entre los llamados dos bloques. Pero ¿será una comparación correcta?

Pienso que la mayor diferencia es que Rusia está hoy aislada, sola en el mundo. Hace no mucho tiempo (cuando disentir no era aún tan difícil para los ciudadanos rusos), una periodista de esa nacionalidad posteó en Twitter una foto del embajador ruso ante las Naciones Unidas y en la sala plenaria. La periodista comentó que a su alrededor no había nadie sentado. Agregó que a eso ha conducido la política de Putin: al total aislamiento de su país[2].

Bueno, no exageremos, Rusia tiene algunos aliados de ocasión e incluso permanentes. A veces Irán -interesada en la tecnología atómica rusa-; a veces China[3]… que además, es aliada de todos los que hacen negocios con ella, y de nadie. Se puede decir que China es aliada sólo de sí misma. Anne Applebaum @anneapplebaum hace ver acertadamente que lo que une a las elites rusa y china es su rechazo a las instituciones democráticas y liberales de Europa occidental, de EEUU, de Japón y de donde sea[4].

Al igual que Rusia, China es miembro permanente del Consejo de Seguridad, donde veta animadamente todo tipo de resoluciones, muchas veces, secundando a Rusia, como ha ocurrido reiteradamente en resoluciones sobre Siria. En realidad, China no apoya a Putin, sino que sostiene una política de absoluta no intervención en otros países. Si aceptara una intervención, debería admitir que otros países juzgaran la política interna de China, con sus violaciones a los derechos fundamentales.

Argentina (duranté el régimen de los Kirchner) y Cuba fueron sus aliados hasta hace poco. Hoy siguen siéndolo Venezuela y Nicaragua, países sin peso en el concierto internacional. Pseudo-incondicionalmente. la apoyan Bielorrusia y Kirgistán, a quienes no les queda otra alternativa, como integrantes de la Unión Eurásica, imitación de la Unión Europea, pero comandada desde Moscú. Los únicos aliados incondicionales de Rusia son Abjasia y Osetia del Sur. Regiones que no son reconocidas por (casi) nadie como países independientes. Simplemente, porque no lo son. En derecho, siguen siendo parte de Georgia, pese a su anexión de facto.

Cuba era su aliada, antes de que Obama anunciara el fin del embargo y visitara la isla. Evidentemente que, para los cubanos, EEUU es un millón de veces más atractivo que Rusia. Por mucho que Putin y el Patriarca Kirill inauguren una iglesia ortodoxa tras otra en la isla caribeña: la rígida Ortodoxia y el animismo cubano simplemente, “no pegan”.

Evidentemente, países como Kasajstán y Bielorrusia apoyan a Rusia en foros internacionales; pero hay que reconocer que eso lo hacen muy a regañadientes y porque son parte de la ya mencionada Unión de Eurasia. Entre paréntesis, yo diría que Putin y Lukaschenko son más rivales que aliados y, si se apoyan, es por razones estratégicas y de dependencia económica.

Bien distinta era la situación de la década de los ‘50, ‘60 ó ‘70, durante la primera y en realidad única Guerra fría, cuando regiones enteras integraban el bloque que consideraba a la Unión Soviética como su hermana mayor, su ídolo y ejemplo a seguir. Dentro del bloque se hallaban países como Siria[5], tenerlo presente es indispensable para comprender la terrible y dolorosa crisis actual en Siria.

Por otra parte, a diferencia de lo que ocurría durante la Guerra fría, Rusia tiene hoy muy poco que ofrecer al mundo. De partida, no tiene una ideología que esté interesada en propagar, como antes, cuando la URSS propiciaba la expansión del marxismo y de la revolución universal. Hoy en día, en vez de partidos políticos marxistas, neo-marxistas o filo-marxistas en todo el mundo, que intentan expandir una gran utopía mundial, Rusia mantiene a una gran cohorte de lobbystas, defendiendo los intereses económicos de sus oligarcas y de empresas estatales en diferentes países.

Aunque el número de sus lobbystas está rápidamente disminuyendo y es sustituido por pseudo-preiodistas de medios financiados por el estado ruso o por oligarcas proclives a Putin. Gente más dedicada a la desinformación que a la información[6].

Rusia propaga hoy por el mundo una extraña mezcla entre la nostalgia de la URSS leninista (no olvidemos que Putin considera que la caída de la Unión Soviética es la mayor tragedia, catástrofe geopolítica del siglo 20[7]), el culto a Stalin y la devoción a la Iglesia ortodoxa, aparte de la homofobia, y el llamado familialismo, que disfrazan como defensa de la familia tradicional, con los que se quiere congraciar con grupos de extrema y/o ultra-ultraconservadores de Europa occidental.

La desmembración -disolución de un estado y su reparto entre estados sucesores[8]– de la URSS es, en Rusia actual, un gran trauma, sobre todo para la jerarquía política y para la oligarquía económica. Su lectura consiste en comparar la caída de la URSS con el Tratado de Versailles, que fundó un orden internacional que llevaba en sí el germen de una nueva guerra[9]. Es bien peligrosa esta comparación, porque, en el fondo sirve para justirficar una nueva gran guerra o muchas guerras pequeñas, o escaramuzas, conflictos congelados, anexiones (como la de Crimea, Osetia o Abjasia) o intervenciones como en Siria o en Ucrania.

En la época de la Guerra fría -cuando demócratas y comunistas se enfrentaban por la hegemonía en el mundo- los cristianos eran más bien los enemigos naturales del comunismo soviético. Hoy, demasiados conservadores han pactado con los enemigos de la democracia y se han convertido inexplicablemente, en los más grandes amigos del oficial de la KGB, experto en desinformación Wladimir Putin[10]. Colectividades como la AfD alemana, la FPÖ austriada, el partido de Le Pen en Francia y Orbán en Hungría son sus mejores aliados en las capitales occidentales.

Paradojalmente o no, hoy no necesitamos a los grupos de extrema izquierda -reducidos a la insignificancia- ya que sus banderas son hoy llevadas en alto por grupos de extrema derecha. Incluso, grupúsculos del llamado catolicismo de extrema derecha ha caído en la trampa y admira más a Putin y al Patriarca Kirill (cabeza de la Iglesia ortodoxa, Patriarcado de Moscú) que al Papa Francisco, a quien desprecia abierta o solapadamente.

Por otro lado, para Rusia, la tesis de la nueva Guerra fría es la expresión de una especie de dolor fantasma[11]. Rusia de Putin no es el Imperio soviético, ni tampoco el de los zares y esto le duele mucho, son dolores nostálgico-imperiales.

La semana pasada, en el marco de la larga conferencia de prensa (dura varias horas) que Putin concede año a año, un periodista le preguntó qué se siente ser el hombre más influyente del mundo[12]. De partida, como dice Smirnova, Putin no es el hombre más influyente del mundo. Pienso que la pregunta revela más bien una inconsciente identificación con él. Algo así como: Putin es Rusia o -en el mejor de los casos- la representa y “cada uno de nosotros, los ciudadanos rusos, somos Putin”. “Si él es influyente e importante, también yo lo soy”[13].

En realidad, el único poder que queda a Rusia es su derecho a veto en el Consejo de Seguridad. Derecho que, ni siquiera le es propio, sino que heredó de la URSS[14]. De ahí que Putin use su veto una y otra vez, casi siempre sin sentido… vetando resoluciones, da más o menos lo mismo cuáles. el veto es una demostración de poder.

La profesora Kadri Liik[15] explica que a Rusia le conviene propagar la tesis de una nueva guerra fría[16]. Y por eso, es parte de su estrategia, divulgar la existencia de un sinnúmero de paralelos entre la Guerra fría y la llamada Nueva guerra fría. Esto, por varias razones. Tal vez la que yo considero más banal es que así une a sus ciudadanos en torno a los gobernantes, por aquello que la teoría política alemana llama el sindrome de Galtieri, en que se crea un enemigo o rival externo, para reunir, para aglomerar a la propia población en torno al gobierno, con el fin de defenderse de supuestos ataques exteriores. Ataques que, en realidad, no existen.

Liik hace ver que la supuesta Nueva guerra fría es asimétrica, ya que Rusia y Occidente no están al mismo nivel. Existe en un desnivel, en favor de Occidente, del otrora llamado mundo libre. Pero, como Putin se maneja muy bien en conflictos asimétricos, la tesis de la Nueva guerra fría alarga la vida a su régimen[17]. Aglutina al pueblo ruso en torno a la jerarquía. No sé si se han dado cuenta que desde hace más de un año, apenas hay protestas contra el gobierno en Moscú y otras ciudades. Y los pocos opositores, terminan o en la cárcel o en la tumba, como Nemzow[18].

Por último, una de las mayores diferencias con la Guerra fría de antaño es que en aquel entonces, al menos, los acuerdos internacionales se respetaban. Ambos bloques trataban de antenerse a reglas mínimas de convivencia. Hoy, Rusia de Putin, interpreta las reglas de la forma que más le acomode.

En suma, hay bastantes razones para disentir de la tesis, según la cual, estamos ante una Nueva guerra fría. Pienso que no podemos caer en el juego, no podemos volver atrás en el tiempo; no retrocedamos a los 50, 60, ni a los 70. La cortina de hierro, gracias a Dios, ya cayó, por mucho que algunos intenten levantarla nuevamente. Estoy segura que no lo lograrán. Claro que esto no es automático, depende de nosotros que no lo logren. Estoy segura que el sentido común pesa más que las fantasías de grandeza imperial o de cualquier otro tipo. La paz es el camino.


[1] El ministro del Exterior Sergei Lawrow anunció la expulsión de 35 diplomáticos estadounidenses. Putin lo contradijo (teóricamente) y decidió que no habrá expulsión de norteamericanos. Como dice la periodista alemana Golineh Atai ‏@GolinehAtai, están jugando al Good Cop Bad Cop.  

[2] Lamentablemente no tengo ni screenshot. Ni me acuerdo de su nombre exacto. Sigo a muchos ciudadanos y ciudadanas rusas en Twitter. Confieso que soy rusófila y por eso, me duele aún más lo que ocurre….

[3] Si China firmó un contrato quasi secreto con Rusia para abastecimiento de energía, lo hizo, aprovechándose se Rusia, impuso un precio muy bajo (las partes no han dicho cuál es el precio, es secreto) a Rusia.

[4] Applebaum, en en el Washington Post, China and Russia bring back Cold War tactics, va más allá y plantea una segunda tesis ”But the elites of both of these countries do have one thing in common: They dislike the institutions of liberal democracy as practiced in Europe, the United States, Japan and elsewhere, and they are determined to prevent them from spreading to Moscow or Beijing. These same elites believe that Western media, Western ideas and especially Western capitalism — as opposed to state capitalism — pose a threat to their personal domination of their economies. They want the world to remain safe for their particular form of authoritarian oligarchy, and they are increasingly prepared to pay a high price for it.”

[5] Siria figura en el mapa como uno de los aliados de la URSS durante la Guerra Fría. Ver el artículo La URSS y los paises arabes durante la Guerra Fria, de Olga Ulianova,  “Siria apoyaba a la URSS en todos los temas de la contraposición internacional bipolar”.

“El posicionamiento de Siria, como principal socio soviético en la región en la primera mitad de los setenta, tenia como antecedentes el inicio de cooperación en los años cincuenta y su ampliación en la siguiente década A partir de 1967 se establecen vínculos a nivel de partidos entre el BAAS y el PCUS”.

[6] No deja de ser sorprendente la “noticia difundida hoy por medios rusos”, de acuerdo a la cual, 700 mil alemanes habrían abandonado Alemania, huyendo de la canciller Merkel y de sus refugiados. Citan a Lutz Bachmann, el fundador de Pegida (organización de extrema derecha xenófoba).  

[7] El escritor ruso Sergej Lebedev hace ver que, si la URSS habría subsistido, Putin hubiese llegado -en el mejor de los casos- a ser un general de la KGB en su provincia natal, Leningrando. Nada más. Ver Ende der Sowjetunion vor 25 Jahren Kollaps einer Weltmacht (Fin de la Unión Soviética hace 25 años. El colapso de una potencia mundial).

[8] Ver mi artículo Consideraciones acerca del actual desarrollo de la doctrina de la sucesión de Estados en el derecho internacional, en la Revista de Derecho Público de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Página 28.

[9] Ver, del historiador Michael Stürmer, Geschichte endet nie (la historia no termina nunca), en Die Welt (papel), 28.12.2016. Página 2.

[11] So viel Krise war nie, editorial de Michael Stürmer, de esta semana en Die Welt.

[12] “Estar sentado en el sillón del hombre más influyente del mundo” es la traducción textual. Ver Wie Putin sein fast perfektes Jahr 2016 feiert (Como celebra Putin su año casi perfecto) de la periodista Julia Smirnova, @smirnova_welt en Twitter.

[13] Mutatis mutandi, es lo que promete Trump con su Make America great again. Todos quieren ser grandes, ricos, poderosos e influyentes, como Trump.

[14] En su calidad de una de las potencias ganadoras de la II Guerra.

[15] Senior policy fellow del European Council on Foreign Relations. @KadriLiik en Twitter.

[16] Su artículo “Mit Russland reden, aber wie?” (Hblar con Rusia, pero ¿cómo hacerlo?. En la revista Internationale Politik N° 3 del año 71. Mayo Junio 2016. Páginas 8 y siguientes.

[17] Ver artículo de Liik, página 13 y siguientes.

[18] Boris Jefimowitsch Nemzow asesinado en Moscú en febrero de 2015.

Trump: Lo que empezó como una broma, terminó como una pesadilla…

Hace más de un año, aseguraba a mi amigo Esteban Grinberg (@grimpi) que Trump era una broma, que nadie lo tomaría en serio en EEUU, menos aún por las declaraciones que acababa de hacer (en ese entonces, las primeras más conocidas) sobre los latinos en general y sobre los mexicanos, en particular. Trump es un empresario de la televisión, del glamour, casado varias veces con modelos, organizador de concursos de belleza, del Miss Mundo… No se puede tomar en serio a alguien así. Eso creía yo…

Menos que nadie, los norteamericanos lo podían tomar en serio. Ese glorioso pueblo de tantos amigos y amigas inteligentes, abiertos, intelectuales, cultos… Epa! Ahí parece que estuvo el error. Nosotros conocemos sólo a nuestros iguales, a lo que, como yo, tienen un PhD y o son buenos cristianos, muchas veces wasp, otras pocas, latinos o latinas o de raíces asiáticas. Pero parece que olvidamos que EEUU se compone de algo más.

Generalmente se dice que a Trump lo eligieron los red nack o el white trash. De partida, me niego a denominar basura a nadie… Menos aún, a quienes trabajan al sol y lo muestran en su cuello. Puede ser que toda la gente de la clase menos favorecida haya votado por Trump. Pero no fueron los únicos. Al parecer, al igual que en Europa del Norte, las ideas extremas están llegando “a la mitad de la sociedad”, a la clase media, a la gente mejor posicionada socialmente, a quienes ganan más dinero y envían a sus hijos e hijas a mejores colegios. A quienes viven en casas lindas y pueden reunirse los fines de semana alrededor de una mesa bien servida y mantener una conversación fluida e interesante.

Estos grupos no es que estén mal social, cultural o económicamente. No, su voto no es de protesta. Es un voto de miedo. “Cuando los espejismos, la rabia y el miedo hacen lo suyo” comentaba @EstherCroudo. No, ellos no rechazan el nuevo sistema, la elite o el establishment; ellos forman parte de él. Lo que temen es dejar de ser parte de él, que vengan otros y ocupen su lugar, que les quiten su primacía.

Es un poco lo que -en un lenguaje más de izquierda- Butler (Universidad de Berkeley) llama “el temor a perder los privilegios”[1]. No sufren este “corrimiento hacia la extrema derecha” (como aficionada a la astronomía, siempre pienso en el corrimiento hacia el rojo) porque estén en una mala situación. Es por el temor a perder su buena situación, su voto es un voto de temor, de miedo, de rechazo hacia otras personas que ellos sienten como una amenaza. Sienten como tal, aunque no lo sean. Es algo más bien post-fáctico. Que no se basa en hechos concretos, sino en percepciones, es subjetivo, es absolutamente relativista.

La profesora norteamericana, Seyla Benhabib (Universidad de Yale), en la Laudatio de Carolin Emcke, como ganadora del Precio de la Paz de los libreros alemanes 2016, lo expresa muy bien, cuando hace ver que tales sectores desafían el tradicional compromiso americano en favor del internationalismo, en nombre de una vuelta atrás en pos de una  ideología autoritaria, patrlarcal de los descendientes de europeos, que se oponen a los hombres y mujeres de piel más oscura, ya sean inmigrantes mexicanos o refugiados sirios[2].

El tema Trump es más que un tema político, es algo más profundo, cultural. Yo aprendí de Miguel Kast que, en EEUU había dos partidos y que daba lo mismo cuál de los dos estuviera en el poder, el camino de ese gran país, corría por el mismo cauce. No se jugaba una forma de vida en cada elección, como ocurría en ese entonces en la mayoría de los países latinoamericanos. Pero en esta última elección, observamos una radicalización de tal magnitud que pienso que se parece más a una elección en un país de centro o sudamérica de los años 70, que a una elección norteamericana tradicional o típica. Y lo que es peor: como dice Butler: Trump está liberando un odio desenfrenado. Un odio que alcanza y que abrazan sus fans, ya sean norteamericanos o bien, provenientes de otras latitudes[3].

Paradójico es que en Florida haya ganado Trump, debido fundamentalmente a que -por expresarlo de alguna forma- los latinos de ascendencia cubana residentes en el paraíso de los jubilados (de jubilados de todo el mundo) votaron a favor de Clinton, “en menor medida de lo que se esperaba”. Fue, en parte, un castigo a Obama, a los demócratas por la apertura frente a Cuba. Una apertura que no tiene alternativa y que fue impulsada por el mismo Papa Francisco.

Me temo que Clinton confió demasiado en el voto de las minorías y que las minorías parece que no se interesan demasiado por tomar su futuro en sus manos o que están desesperanzadas, que no creen poder cambiar algo[4].

Por el contrario, entre los partidarios de Trump, los loser, los perdedores (relativos) del proceso de globalización sí están ilusamente convencidos de que un millonario como Trump sí los puede hacer ricos a ellos…  Todos seremos millonarios si un millonario es presidente. It’s the economy stupid.

Sí…. Lo que empezó como una broma, terminó como una pesadilla…

A mediados de este año, una amiga mía, profesora de una universidad holandesa y cientista política de nacionalidad norteamericana, me explicaba dos cosas… o más bien, tres: 1) que Trump no era aún siquiera candidato de los republicanos, sino sólo pre-candidato. Ella pensaba que los republicanos, el glorioso partido nunca escogería a un loco como su candidato….

…2) que las elecciones todavía no habían tenido lugar, que ella consideraba que Trump no tenía esperanzas de salir elegido presidente y que 3) ella pensaba que había que votar por un tercer candidato (el suyo era el verde, de la green party) porque, de otra forma, no se rompería nunca ese círculo cerrado de apenas dos partidos que se pelean el poder. Que EEUU necesitaba más pluralismo y diversidad políticas.

Hablando con otra amiga norteamericana que nos visitó este verano, uno de los peores escenarios posibles era que los partidarios de Sanders se negarana votar por Clinton. Incluyendo a su propio hijo. Lo que, al parecer, en definitiva ocurrió, ya que distritos otrora sanderianos se convirtieron el lugares donde ganó Trump. Probablemente o porque los partidarios de Sanders no fueron a votar[5] o porque votaron por Trump, en una manera de expresar su rechazo al establischment político del cual Clinton forma parte. Yo me pregunto si Trump no forma parte del establishment…. o de la oligarquía, si prefieren llamarlo así.

Otro grupo que terminó apoyando a Trump fue el de “las sectas”…. Perdón… de las iglesias o comunidades fundamentalistas, ya que los católicos no hablamos más de sectas. Por lo menos no más, después del Concilio Vaticano II -según me explicó Jutta Burggraf en alguna de nuestras -para mí- enriquecedoras conversaciones. Claro “secta” es un nombre despectivo.

Como quiera que sea, gran parte del “cinturón cristiano” de color blanco -incluyendo a los muchos latinos que se miran al espejo y juran que son blancos- e incluso muchos católicos norteamericanos, haciendo oídos sordos a las palabras del Papa Francisco que se mostró imparablemente anti trumpiano… Muchas de estas personas que viven pensando en el fin del mundo y creen que los 144 mil elegidos son ellos, también eligieron a Trump.

Dicen defender la familia y no perdonan nada a nadie, salvo a Trump. No les importa que tenga cinco hijos de tres mujeres diferentes. (A mí no me importaría yo hago la distinción arendtiana entre público y privado; pero a ellos, sí les importa). Ni que sea un empresario de espectáculos de cierta de dudosa reputación.

Muchos juran que Trump terminará con los abortos en EEUU, lo que él nunca ha prometido. Lo único que anunció es que no designará a jueces de la Corte Suprema a personas que estén en contra del tema armas, ni que estén a favor del aborto. Buena mezcla: no al aborto; pero sí a la muerte por las armas de fuego[6].  A propósito de familia… que Trump ponga a trabajar a todos sus hijos y a su yerno, en puestos políticos claves, me hace recordad en el nepotismo del rumano Ceaușescu[7], de la época del comunismo. Hoy en la mañana, supimos incluso que su ex-cónyuge Ivana (otra modelo, pero ya retirada) asegura que su ex- le prometió la embajada en Praga, en su país de origen.

Cuando salió elegido Trump, comenté en Twitter algo así como “pobre Merkel, entre dos hombres… como Trump y Putin”. En esta misma línea, el New York Times de ayer, publica un muy buen artículo que titulado Donald Trump’s Election Leaves Angela Merkel as the Liberal West’s Last Defender, esto es: la elección de Trump convierte a Merkel en la única defensora de los valores occidentales. Sí, lamentablemente así es. Con esto, La Unión Europea se convierte en un actor aún más importante.

Después de la elección de Trump, Merkel se puede olvidar de la jubilación prematura. Puede dejar completamente de lado sus ganas de irse a la casa y de abandonar la cancillería de Alemania, país que, contrariamente a sus deseos, se ha convertido en el más influyente de Europa. Pienso que Ursula von der Leyen sería una buena sucesora de Merkel, que hay alternativa. Sin embargo, hay algo que sólo Merkel puede hacer: enfrentarse a Putin. Incluso cuando él lleva sus dos perros a las reuniones, precisamente para que Merkel se asuste… La pobre sufre de cinofobia o miedo a los perros, lo que Putin sabe perfectamente.

Fue bien impresionante el rayado de la cancha de Merkel frente a Trump[8] el mismo día que supimos el resultado de la elección[9]. El mismo día en que la mencionada von der Leyen expresó que estábamos en estado de schock. Lo que es, a todas luces, minimizar nuestros sentimientos… Desde la elección de Trump, no he escuchado a ningún político alemán -ni a nadie- repetir lo que decía antes de la elección: que Merkel debe retirarse y dejar su lugar a otra persona, que no repita el error de Kohl.

En su declaración-felicitación-advertencia, Merkel parte diciendo que los Estados Unidos son una antigua democracia y que tanto Alemania como EEUU “están profundamente unidos por valores comunes” y los enumera: 1) democracia 2) libertad 3) respeto al derecho (esto es, estado de derecho, al rule of law, primacía de la ley) 4) respeto a la dignidad de la persona, independiente de su origen, del color de la piel, de su religión, de su sexo, de su orientación sexual o de lo que piense en política. Algo bastante distinto a lo que Trump ha vociferado contra las mujeres, los latinos, etc.

Sobre la base de estos valores, Merkel ofrece al presidente electo una estrecha colaboración. Claro, como dice Christopher Clark, Europa tiene un gran soft power. La partnership con Estados Unidos es y seguirá siendo un pilar fundamental de la política exterior alemana, agrega la canciller.

Y esto, para hacer frente a los grandes desafíos de nuestra época que son: 1.- la aspiración al bienestar económico y social 2.- la política climática, esto es, de protección del clima (contra el cambio climático que Trump niega… ya que dice que es “un invento de los chinos para perjudicar a EEUU”) 3.- La lucha contra el terrorismo, contra la pobreza, el hambre y la enfermedad 4.- el empeño por la paz y la libertad, no sólo en Europa[10], sino en todo el mundo.

A mí me parece que esto que dice Merkel y que ella pone como condiciones, es un buen programa para vivir estos cuatro años de la administración Trump [11].


[1] Judith Butler en entrevista con Die Zeit: “Aquellos que reivindican el privilegio de ser blancos, por ejemplo, también reclaman que son ‘excluidos’ por los migrantes, pero en realidad lo que les preocupa es perder su privilegio. Ese es y tiene que ser el contexto a través del cual entendemos todos estos gestos, movimientos y reclamos verbales.” No sabía que en este periódico aparecen entrevistas en castellano. Esta es una de ellas: ENTREVISTA A JUDITH BUTLER: “TRUMP ESTÁ LIBERANDO UN ODIO DESENFRENADO” 

[2] “Das amerikanische Bekenntnis zum Internationalismus wird gleichzeitig durch die Rückkehr einer autoritären, patriarchalen Ideologie der »weißen Europäischen Abstammung« herausgefordert, die sich offen gegen die braunen und schwarzen Menschen dieser Welt stemmt – seien sie Syrer oder Mexikaner”.

[3] Incluyendo a latinos, como chilenos y argentinos. Incluso gente de tez morena. Revisar mi página principal en Facebook se ha vuelto algo más o menos desagradable, ya que demasiadas personas escriben y postean mensajes en Facebook que antes no habrían escrito, con contenido sexista, machista, de un racismo abierto o escondido, con rabia, con desprecio hacia otros y cosas de un estilo que uds. (no) se pueden imaginar.

[4] O tal vez, no saben ni hablar inglés, como está colombiana, cuyo video se ha hecho viral en internet: Latina a favor de Trom… (quiere decir Trump) Realmente, da vergüenza ajena.

[5] Ver la foto que me envió un amigo desde el aeropuerto de Detroit la semana pasada y que subí aInstagram: Dont vote! And look what wie got…!

[6] Una vez más, recomiendo leer, de Jutta Burrgraf: Ser y parecer defensores de la vida

[10] En concreto, sobre las repercusiones para Europa de la elección de Trump, ver el artículo de Alan Posener: Donald Trump und seine deutschen Freunde, sobre Trump y sus amigos alemanes.

[11] Luego de haber terminado de escribir este artículo, una amiga enlaza un texto en que el autor -el chileno Sergio Urzúa- se pregunta igualmente qué hacer frente a Trump y -en un plano más personal- responde Trump como oportunidad

Etnocidio o la muerte del pueblo

La semana pasada, escribí el artículo Un fantasma recorre Europa, el fantasma del etnopluralismo. En él, describo qué es esta corriente denominada etnopluralismo, tan popular entre los grupos de extrema derecha en Europa.

Hoy, me gustaría referirme a lo que Henning Eichberg denomina Volkstod o muerte del pueblo. Según este autor alemán que hoy reniega de la extrema derecha a la que perteneció y cuyas ideas siguen siendo muy importantes para este sector, la pecularidad cultural se vería destruida con la mezcla de etnias. Ni siquiera dice que podría ser una amenaza, sino que habla de destrucción. Ya que conduciría a que el individuo perdiera su identidad y esto llevaría finalmente a la muerte del pueblo.

Hay que aclarar que los nacional socialistas y los neonazis de hoy hablan generalmente de la muerte del pueblo o Volkstod. Y los etnopluralistas o partidarios de la nueva derecha, generalmente, de etnocidio. Aunque en el lenguaje político popular extremo, se utilizan ambos términos.

La “mezcla” de culturas o de razas debe evitarse cualquier costo, ya que llevaría primero a la alienación y luego a su destrucción[1] de la cultura o de la “raza”. Lo de cualquiera sea su costo es algo que me deja pensando en… en hasta donde están dispuestos a llegar.

Según el etnopluralismo, cada “raza” debe permanecer homógenea. Las características “culturales” de una nación o pueblo son fijadas como si fueran cualidades biológicas e inmutables. A mi modo de ver, no hay lugar para el progreso. El etnopluralismo sustituye la voz raza por la voz cultura. Pero, en definiiva, viene a ser lo mismo[2].

Los etnopluralistas rechazan la integración de personas provenientes de otras regiones y de otras culturas. (Si es un pequeño porcentaje que se asimila, no importaría mucho, sería como una gota de agua que se diluye en un balde). Ya que, las culturas o naciones perderían así su identidad y particulturalidad cultural. Es, como dice Liane Bednarz, el apartheid a nivel mundial.

La voz humanidad es detestada por los etnopluramistas. La globalización, aún más… Lo mismo que el universalismo, por eso, niegan la validez universal de los derechos humanos fundamentales, ya que su garantía sólo sería propia de los nacionales y no de los extranjeros provenientes de otras culturas con su propio derecho. Volveríamos a una suerte de derecho estatutario (de estatuto personal escuché hablar a filo-fascistas hace ya décadas[3]). El derecho -creación cultural- es parte de una determinada cultura y no es universal. Sobre este tema, volveré más adelante.

En consecuencia, niegan la igualdad y la hermandad universales. Obviamente, rechazan aquello que nos dice el Vaticano II “la familia humana se va sintiendo y haciendo una única comunidad en el mundo”[4]. El Vaticano II no vale para este tipo de gente que trata de utilizar con frecuencia el cristianismo para sus mezquinos fines.

La Gaudium et Spes contiene 21 veces el concepto “familia humana” en su texto. Y senala claramentesu trascendencia: “La unión de la familia humana cobra sumo vigor y se completa con la unidad, fundada en Cristo, de la familia constituida por los hijos de Dios”[5]. Para los etnopluralistas, esta se la mayor de las herejías. Hago ver que los extremistas y etnopluralistas se acercan a grupos que rechazan al Vaticano II.

El etnopluralismo se llena la boca con la religión cristiana que dice defender; pero, es, en realidad, a lo sumo, un factor propio de una supuesta identidad cultural[6] y un elemento de diferenciación, de separación de otros y no de unidad[7]. El etnopluralismo busca la diferencia y no lo que nos es común, no lo que nos une como seres humanos.

Hay que reconocer que tanto de Benoist como los mayores representantes del etnopluralismo, pertenecen más bien lo que llamamos la derecha esotérica. Pero a los cristianos conservadores que se acercan a estos grupos, parece que eso los tiene sin cuidado. Como hace ver Andreas Püttmann, lo más preocupante de esta alianza es que, por primera vez en Alemania post 1945, los conservadores hacen causa común con la derecha radical[8].

Alain de Benoist -el ideólogo de la nueva derecha francesa setentista y uno de sus máximos líderes, un Dugin francés- considera que “el reconocimiento de las diferencias promueve el respeto al otro como otro, sin forzar la asimilación, sin obligarlo a una fusión de su identidad colectiva en una cultura que le es ajena”[9]. En consecuencia, “defenderse” de los extranjeros o de los inmigrantes, que estos grupos llaman “invasores”, no mezclarse con ellos, sería una reacción natural.

En suma, la actuación política etnoplutalista se centra en las siguientes líneas de acción: 1) separar estrictamente a los pueblos, 2) resguardar su homogeneidad[10] y promover su crecimiento demográfico, para evitar la muerte del pueblo. Es lo que dice Frauke Petry, la dirgente máxima de la llamada Alternativa para Alemania: “La política alemana debe garantizar la supervivencia de su propia gente, de su propia nación” alemana[11]. En otras palabras: queremos niños para la nación, para asegurar su supremacía geopolítica o étnica. Etc.

Los extranjeros sólo producirían problemas psíquicos, aumentarían la criminalidad (¿no es lo que dice Trump con respecto a mexicanos y latinos en general?) y conducirían finalmente a la muerte del pueblo, a un etnocidio cultural (kultureller Ethnozid). La migración, el traspaso de las “fronteras naturales de la cultura” conduciría a la violencia destructiva, a trastornos mentales en las personas y a la criminalidad. La sociedad multicultural sería pues, el comienzo de la muerte del propio pueblo[12].

Los refugiados que llegan hoy a Europa huyendo de cruentas guerras en Siria y Irak no pueden ser recibidos, ya que, de acuerdo al europluralismo, una persona no puede traspasar los límites de su zona cultural sin provocar graves daños. Toda migración contradice la ley natural[13]. A lo sumo, pueden ser internados en campos de internación, hasta que pase la guerra y puedan volver a su país. Pero de integración, nada…[14] Entre paréntesis, ¿saben por qué la ley natural está tan desprestigiada actualmente? Por este tipo de menciones.

A mí me queda muy claro por qué partidos como la AfD rechaza a los refugiados y, en general, a los extranjeros. La NPD quiere enviarlos de regreso y von Storch nos asegura que los refugiados no deben integrarse a la sociedad alemana[15].  Tal como de Benoist nos habló antes contra la asimilación de los inmigrantes.

De Benoist, en su confusión lingüística -en que da a cada palabra un significado totalmente distinto al que tiene- se atreve a sostener que el etnopluralismo significaría la defensa de la pluralidad genética, sin la cual, la especie (se refiere a la especie humana, ya que no puede hablar de la humanidad) moriría[16].

De acuerdo al autor francés, el universalismo y el liberalismo llavarían al etnocidio, ya que, debido a su igualitarismo, a la desaparición de las fronteras, a la eliminación de las diferencias, llevaría a que desaparecieran las etnias[17]. Pienso que una de las características del racismo, la fuente de la cual nace, es precisamente negar la posibilidad de superar las diferencias[18].

Okay, a ver si entendí: si las “razas” se mezclan, moriría la raza o cultura determinada y, en definitiva, toda la especie humana… Raro, porque, en realidad, la endogamia[19] es lo más lejano a una sana pluralidad genética que nos podamos imaginar. Tendré que citar a nuestro ministro Wolfgang Schäuble (muy conservador y muy anti-derecha[20]) quien asegura que cerrar la sociedad a las influencias externas nos llevaría a la degeneración[21].

Yo me pregunto por qué países como Estados Unidos, Canadá, Australia y últimamente Alemania son países triunfadores. Con tanta inmigracióin y tanta mezcla de “culturas” deberían ya estar muertos 😛 [22] Es más, con la mezcla de culturas, etnias, razas, o cómo quieran llamarlas que ha habido desde el comienzo de la existencia humana, ya deberíamos estar todos muertos. Pero ocurre exactamente lo contrario: somo más y -pese al pesimismo cultural que no comparto- somos incluso mejores[23].


[1] “Unter allen Umständen muss verhindert werden, dass sich Kulturen vermischen. Das würde sie erst überfremden, dann vernichten”, Vermischt euch! en taz.

[2] Sobre el etnopluralismo como racismo, ver mi artículo Un fantasma recorre Europa, el fantasma del etnopluralismo

[3] A ellos me referí en mi columna ¿En qué se parecen John Boehner y yo? al hablar de los grupos del grupos del nacional catolicismo espanol tradicionalista, etc.

[4] Gaudium et spes, número 33.

“No hablamos acaso de «familia humana» al referirnos al conjunto de los hombres que viven en el mundo?”, nos decía Juan Pablo II en su Carta a las familias, de 1994.

[5] Gaudium et spes, número 42.

[6] “…wenn man Christsein hauptsächlich als Ordnungsideologie, als einen Identitätsmarker versteht. Also wo das Rechtskonservative, das ja immer sehr ordnungsfixiert ist, das Christliche überwölbt”. Andreas Püttmann, entrevista en Domradio (Radio de la catedral de Colonia), “Irgendwann fällt einem das auf die Füße”.

[7] Invito a quienes lean alemán, a mi columna Das Opus Dei und die AfD (2), a leer lo que cuento sobre el blog Kirchenrecht.

[8] “Wir erleben zum ersten Mal in der Geschichte der Bundesrepublik, dass Konservative gemeinsame Sache mit Rechtsradikalen in einer Partei machen. Das ist auch das Beunruhigende”,  “Irgendwann fällt einem das auf die Füße”, en la radio de la Catedral de Colonia o Domradio..

[9] Wikipedia francesa.

[10] Was bedeutet Ethnopluralismus? en Netz gegen Nazis.

[11] “Die deutsche Politik hat eine Eigenverantwortung, das Überleben des eigenen Volkes, der eigenen Nation sicherzustellen”.

[12] Armin Pfahl-Traughber explica que esta creencia fue desarrollada, ya en los setenta, por el francés de Benoist. Ver. Zur Ideologie des “Ethnopluralismus”: Das Volk als Subjekt, en Netz gegen Nazi.

[13]  Ethnopluralismus, en el glosario de la Brandenburgische Landeszentrale für politische Bildung.

[14] Saludos de la senora von Storch. Me pregunto qué habría pasado si a la familia de su marido, no la hubiéramos recibido e integrado en Chile.

[15] Nota 25 de mi artículo anterior sobre el fantasma del etnopluralismo.

[16] Liane Bednarz, Christoph Giesa: Gefährliche Bürger: Die neue Rechte greift nach der Mitte. Editoial Hanser 2015. Páginas 71 y 72. Los autores explican que de Benoist denomina el etnopluralismo como un anti-racismo diferencializado o como un multiculturalismo moderado (sic).

[17] “Laut de Benoist würde der Universalismus und der Liberalismus zum „Ethnozid, das heißt zum Verschwinden der Ethnien als Ethnien führen”. Reconozco que esta es una cita secundaria, ya que no tengo libros de Benoist a la vista (los tiré a la basura a comienzos de este siglo, de lo que me arrepiento, pues hoy me servirían como objeto de estudio). Ver citas de Alain de Benoist en Indymedia

[18] George M. Fredrickson, en su obra “Rassismus” (Editorial Reclam 2004), hace ver esto. Página 19. Traduzco por “superar”, lo que más propiamente, se llamaría “tender puentes”.

[19] “Se denomina endogamia (del griego ἔνδον endon ‘dentro’, y γάμος gamos, ‘casamiento’) al matrimonio, unión o reproducción entre individuos de ascendencia común; es decir, de una misma familia, linaje o grupo (religioso, étnico, geográfico)”. Gracias a Wikipedia

[20] Penso en el artículo que Liane Bednarz acaba de publicar, titulado Das Konservative muss vor den Rechten geschützt werden (Lo que es cnservador debe ser protegido/separado de lo que es de derecha)

[21] Abschottung würde uns in Inzucht degenerieren lassen. Y otros muchos artículos sobre el tema Inzucht, Schäuble. Recomiendo leer sólo la prensa seria.

[22] Creo que estos etnopluralistas se mueren si saben que el embajador de mi país en Alemania se apellida O’Ryan Schütz. Mi profesora de derecho internacional, Panatt Kyling. O, sin ir más lejos, nuestra ex-miss Universo,. Bolocco Fonck.

[23] Muchas veces nos parece que las cosas andan mal; pero lo que ocurre, en realidad, es que hoy vemos las cosas malas que antes no veíamos: los genocidios, la opresión, la corrupción, la discriminación, la injusticia en general. Hoy la guerra -la agresión, el conflicto armado- no es un medio legítimo… Mientras más vemos, más se agudiza nuestra visión crítica. Es como la lupa de que hablaba Santa Teresa: mientras más avanzamos, más vemos nuestros defectos.

Un fantasma recorre Europa, el fantasma del etnopluralismo

Como toda palabra que contiene en sí la voz pluralismo, el término etnopluralismo suena -en principio- muy bien. Sólo en principio, ya que el etnopluralismo es uno de las ideologías más importantes de la “nueva derecha” europea, con su pléyade de movimientos populistas, extremistas, radicales, ultraconservadores, nacional conservadores, etc. Como pueden ver, el concepto etnopluralismo es, podríamos decir, de amplio espectro.

El etnopluralismo tiene sus orígenes en la ideología nacionalista del siglo 19 y de la primera mitad del 20. Especialmente en la llamada Revolución Conservadora de la década de 1920 en Alemania. En aquel entonces, se creía que sólo grupos humanos homogéneos podían desarrollar una cultura propia y por ello, debería evitarse la “mezcla de razas” que sería la causa de la muerte del pueblo, etnocidio o Volkstod.

Luego de la experiencia nacional socialista, estas ideas se dejaron de lado en Alemania. Sin embargo, esta ideología logró un renacimiento con la llamada Nouvelle Droite o nueva derecha francesa, especialmente liderada por Alain de Benoist[1], quien logró difundir estas ideas entre un público más amplio[2].

Ettimológicamente, la voz etnopluralismo se compone de dos partes: del griego ethnos, esto es, pueblo y del latín pluralis, plural o pluralidad[3]. Con ella, no se designa una especie de multiculturalidad dentro de una sociedad, sino más bien todo lo contrario. Se plantea la necesidad de la homogeneidad dentro de la sociedad. El pluralismo se daría sólamente entre las culturas, razas o sociedades culturales cerradas que estarían obligadas a conservar su identidad[4], en realidad, no podrían hacer otra cosa, ya que, si se mezclaran, morirían. Las cuolturas deben vivir distanciadas unas de otras y no mezclarse[5]. Esta es la condición sine quanon de la convivencia pacífica entre los pueblos.

Tales ideas fueron reimportadas a Alemania, en 1973, por el sociólogo alemán Henning Eichberg (hoy profesor de deporte en una universidad danesa[6]). Después de militar en grupos de la extrema derecha alemana[7], Eichberg habría abandonado este sector dos años después de emigrar a Dinamarca, para acercarse a la izquierda. Hay personas que dudan de esta conversión.

Eichberg acuña el término etnopluralismo y explica que, debido a las diversas condiciones geográficas y climáticas en que viven, los pueblos son muy diferentes entre sí. De ahí nace una pluralidad que es indispensable proteger. Esta particularidad o pecularidad cultural sería destruida con la mezcla de etnias, que conducirían a que el idividuo perdiera su identidad y esto llevaría finalmente a la muerte del pueblo (lo que decíamos más arriba acerca del etnocidio o Volkstod).

Para Eichberg, no existen los individuos en sí, sino sólo existen alemanes, franceses o israelíes. Se reemplaza así los derechos individuales por los derechos de la colectividad. En consecuencia, ell etnopluralismo niega la universalidad de los derechos de la persona. En lo político. su objetivo es reemplazar el sistema parlamentario por una democracia orgánica, de la cual salga un Führer carismático que guíen al pueblo[8]. No sé por qué esto me parece muy conocido…

Una de las mejores definiciones de etnopluralismo, es la del artículo de un joven que salió del colegio el 2015 🙂 Traduzco[9]:

“El llamado etnopluralismo pertenece al núcleo del contenido de la nueva derecha. De acuerdo a él, cada pueblo tiene el derecho a mantener a su sociedad libre de influencias externas. Las características diferenciales no se basan en una clasificación biologista en razas, sino en la pertenencia a una cultura. Las influencias extranjeras se perciben como una amenaza para su propia identidad cultural. Los críticos ven en etnopluralismo un racismo sin razas, ya que en él se hallan elementos esenciales del racismo clásico el que, sin embargo, renuncia a la terminología propia del racismo clásico, como el concepto de raza”.

Sí, los etnopluralistas de hoy ya no hablan más de raza[10], sino que de cultura. que es el concepto con el que sustituyen la voz “raza”. Se habla por tanto, de un racismo sin razas. Es el viejo racismo en nuevos vestidos[11]. Fredrickson explica acertadamente que el concepto de cultura se ha conviertido en equivalente funcional del antiguo de raza[12]. Las características “culturales” de una nación o pueblo son fijadas como si fueran cualidades biológicas e inmutables[13]. Como dice Liane Bednarz, estamos frente a un verdadero Apartheid a nivel mundial[14]. Un apartheid según el cual, las “culturas” deben permanecer homogéneas dentro de sí.

Como dicen los pegidistas (del movimiento Pegida), podemos ir de vacaciones a otros países; pero no debemos mezclarnos con sus habitantes que pertenecen a otra cultura. Todos tienen que quedarse en su habitat natural o Lebensraum. Es un poco el slogan de la NPD alemana: “no estamos contra los extranjeros, amamos a los extranjeros; pero en el extranjero”[15].

El etnopluralismo rechaza ardientemente la globalización. Repudia igualmente las sociedades multiculturales como la norteamericana. Para los etnopluralistas y otros extremistas de derecha europeos, Estados Unidos es el mal supremo.

Asimismo, esto explica el rechazo a los equipos de fútbol europeos multiétnicos (recordemos el tweet de Storch a que el próximo equipo alemán sea uno “nacional”). O el tweet de 4 de julio de 2014[16],  durante el Mundial de fútbol, del periodista Alexander Kissler, en que alaba el equipo de Rusia, por ser -según Kissler- el único que no tiene un equipo multiétnico.

Mientras más homogénea sea una cultura -dicen- será más solidaria y capaz de soportar y de rendir más[17]. Por ello, Björn Höcke se refiere a la sociedad solidaria intacta (intakte Solidargemeinschaft)[18], para referirse a lo que el etnopluralismo desesaría para Alemania: una cultura cerrada. No es la sociedad abierta en que vivimos después de Popper. Höcke señala que la defensa de la diversidad etnocultural tiene la más alta prioridad[19].

Los movimientos de extrema derecha donde se ha desarrollado el etnopluralismo pertenecen al inventario político de los países industrializados de Europa occidental. En ellos, el porcentaje de trabajadores extranjeros llega al 10% aproximadamente[20]. Para reinstaurar una sociedad heterogénea, los inmigrantes deberían regresar al país de donde vinieron. Especialmente grave es esto, considerando que también los hijos, nietos y bisnietos deberían ser repatriados. Personas que nacieron y crecieron en el país, que viven y trabajan en él, tendrían que ser explusados. Si esto no es racismo, no sé cómo llamarlo.

No es posible pasar a ser parte de otra “cultura”, no es posible “cambiar su raza”[21], perdón: su “cultura”. El etnopluralismo es contrario a toda “mezcla”, de manera que rechaza por tanto toda inmigración[22]. Da lo mismo que sea un sólo extranjero o un millón. No se trata de fijar una cuota máxima (al estilo de la Obergrenze de la CSU de Baviera), sino que todo extranjero debe ser rechazado. Por ello, el político de la llamada “Alternativa para Alemania” (en adelante AfD), Höcke exigía ya el 2014 (antes de la división del partido), detener la pérdida de la propia identidad y la defensa de la diversidad etnocultural que, según él, debe tener prioridad absoluta[23].

El etnopluralismo rechaza la integración de personas provenientes de otras regiones y de otras culturas. Ya que, las culturas o naciones perderían así su identidad y su particulturalidad cultural. De tal forma, esta vieja ideología sirve a la extrema derecha que habla de la preservación de la identidad nacional[24]. La política de la AfD Storch ha rechazado pública y abiertamente la integración de los refugiados, dice que no necesitan integrarse a la sociedad y la sociedad no los debe integrar[25].

A diferencia de los neonazis que se consideran superiores a los extranjeros, teóricamente la nueva derecha no considera a otras “culturas” necesariamente inferiores, sino sólo exige que no “se mezclen”[26]. En otras palabras, todos los pueblos serían iguales; pero sólo si permanecen encerrados sobre sí[27]. Sin embargo, en la práctica, se parte de la base de un mayor valor del propio pueblo[28]. Por ello, Michael Miersch llama a esta postura, arrogancia o engreimiento monocultural[29].

Los etnopluralistas toman ideas de la etología (rama de la biología que estudia el comportamiento de los animales en su medio natural[30]) y tratan de traspasar o proyectar las observaciones hechas en el “reino animal”, a la comunidad humana. Según ellos, nuestro comportamiento natural exige que rechacemos al extranjero. Y nuestra solidaridad se limita a nuestro grupo, a nuestra etnia o pueblo o cultura. La xenofobia sería algo totalmente natural y que no se puede contrarrestar[31].

Si el punto de referencia no es el individuo sino que el pueblo al que pertenecemos, no nos puede extrañar que el etnopluralismo sea virulentamente antilberal. Como dice la páginaKontrakultur[32], en un artículo sin firma titulado “El etnopluralismo y el mundo multipolar”[33] (donde se cita a Alexander Dugin, llamado el “ideólogo del Kremlin): “los días del liberalismo están contados”. Y califica al liberalismo como viejo podrido y en proceso de desmoronarse. Su gran pecado habría sido intentar destruir el orden natural de los pueblos[34]. De pasada, ataca al capitalismo, a Occidente y al universalismo[35].

Las palabras del Papa Francisco -quien condensa y resuma la doctrina católica sobre el tema- con motivo de la entrega del Premio Carlo Magno son, para mí, muy claras y contradicen absolutamente la ideología etnopluralista:

“Las raíces de nuestros pueblos, las raíces de Europa se fueron consolidando en el transcurso de su historia, aprendiendo a integrar en síntesis siempre nuevas las culturas más diversas y sin relación aparente entre ellas. La identidad europea es, y siempre ha sido, una identidad dinámica y multicultural (…). El rostro de Europa no se distingue por oponerse a los demás, sino por llevar impresas las características de diversas culturas y la belleza de vencer todo encerramiento”[36].


[1] También conocido por sus pseudónimos Fabrice Laroche oder James Barney, Robert de Herte.

[2] Tengo que confesar que, en algún momento de fines de los 70, encargué los libros de Benoist, un poco por curiosidad, un poco porque conocía a gente en Chile que los idealizaba con entusiasmo, como algo nuevo, una alternativa. Poco después, los tiré a la basura, cuando me di cuenta del bullshit que contenían, de lo que hoy me arrepiento, ya que, como objeto de investigación, serían hoy interesantes, para mí o para estudiosos de la historia de los movimientos de extrema derecha en Europa.

[3] Ethnopluralismus en el glosario de la Bundeszentrale für politische Bildung.

[5] Nada de matrimonios entre miembros de distintas culturas, pueblos o “razas”. En el fondo, se vuelve a la eugenesia que creíamos ya superada por la historia.

[6] Escribe también bajo los pseudónimos Hartwig Singer y Thorsten Sievers.

[7] Su vida en Alemania, de la cual habla abundantemente Wikipedia, está marcada por la participación en actividades políticas de extrema derecha.

[8] Para esta introducción histórica, he segudo, sobre todo el artículo de a Christian Faludi, historiador de la Universidad de Jena, Ethnopluralismus für Fortgeschrittene (etnopluralismo para adelantados).

[9] Florian Bunes, Die Vorboten der rechten Revolution (Los precursores de la revolución de derecha), en Firstlife: “Inhaltlicher Kern der Neuen Rechten ist der sogenannte Ethnopluralismus. Demnach habe jedes Volk das Recht, seine Gesellschaft von fremden Einflüssen freizuhalten. Das Unterscheidungsmerkmal liegt dabei nicht in einer biologistischen Einordnung in Rassen, sondern in der Zugehörigkeit zu einer Kultur. Fremde Einflüsse werden als Gefährdung der eigenen kulturellen Identität wahrgenommen. Kritiker sehen im Ethnopluralismus einen Rassismus ohne Rassen, da wesentliche Merkmale des klassischen Rassismus auch im Ethnopluralismus zu finden seien, dieser jedoch auf historisch vorbelastete Termini wie eben den Rassenbegriff verzichte”.

[10] Sobre el tema “raza”, invito a leer mi columna Nos guste o no, en realidad todos somos africanos

[11] Según Markus Schäfert del Bayerischen Landesamt für Verfassungsschutz: El movimiento identitario es etnopluralista, no es nacionalista. Estamos frente a un racismo en un nuevo envoltorio (“Die IB ist ethnopluralistisch, nicht nationalistisch, unterm Strich haben wir es hier aber mit einem neu verpackten Rassismus zu tun)”. Artículo en Die Welt Die hippen Hetzer

[12] George M. Frederickson, Rassismus, Reclam 2004. Página 194.

[13] George M. Frederickson, Rassismus, Reclam 2004. Epílogo: Racismo al comienzo del siglo 21. Páginas 191 en adelante.

[14] Hass und Ausgrenzung – Sprache als Kampfmittel der neuen Rechten in ARD: “Ein gutes Beispiel dafür ist sowas wie Ethnopluralismus. Das hört sich erst mal nicht so schlimm an, ist aber faktisch eine weltweite Apartheid”.

[15] “Wir sind keine Ausländerfeinde, wir lieben das Fremde – in der Fremde”. Del proyecto escolar de la NPD En otras palabras, esto es lo que esta gente quiere inculcar a los niños.

[16] Lamentablemente, la cuenta de Kissler está cerrada; pero aquí hay otro screenschot.

[17] Was bedeutet Ethnopluralismus? en Netz gegen Nazis.

[18] Björn Höcke, Auf bestem Weg zur Volkspartei, en The European.

[19] Höcke en Björn Höcke, Stefan Scheil und die AfD – ein Doppelinterview (1. Teil), en la revista de Kubitschek, Sezession. “Verteidigung der ethnokulturellen Diversität höchste Priorität”.

[20] Armin Pfahl-Traughber, Zur Ideologie des “Ethnopluralismus”: Das Volk als Subjekt, en Netz gegen Nazis

[21] Ethnopluralismus, en el glosario de la Brandenburgische Landeszentrale für politische Bildung. “Es ist nicht möglich Teil einer anderen Kultur zu werden, so wie es nichtmöglich ist, seine Rasse zu wechseln”.

[22] Liane Bednarz, Wider die Gewöhnung an die Verrohung, en Carta.

[23] Liane Bednarz, Wenn Lucke geht, bleibt Höcke El artículo en The European, es de mayo de 2015. Sólo puedo decir: Lucke se fue o más bien, lo echaron y se quedó Höcke. 

[24] Ethnopluralismus en la página del Verfassungschutz de Nordrhein-Westfalen.

[25] AfD will Flüchtlingen die Integration verweigern en talshow en televisión. Ver, asimismo su video donde lo sostiene: Flüchtlinge müssen nicht integriert werden

[26] Liane Bednarz, Die konservativ-revolutionäre Versuchung (la tentación de la revolución conservadora). Cuaderno 132, páginas 9 y siguientes.

[27] Liane Bednarz, Hass und Ausgrenzung – Sprache als Kampfmittel der neuen Rechten in ARD. “alle Völker sind gleich viel wert, aber nur solange sie unter sich bleiben”. “Ein gutes Beispiel dafür ist sowas wie Ethnopluralismus. Das hört sich erst mal nicht so schlimm an, ist aber faktisch eine weltweite Apartheid. Man sagt nicht mehr, die Deutschen sind die Herrenrasse und alle anderen sind schlechter, sondern man sagt, alle Völker sind gleich viel wert, aber nur solange sie unter sich bleiben”.

[28] Ethnopluralismus en la página del Verfassungschutz de Nordrhein-Westfalen.

[29] “Monokultureller Dünkel”, en su memorable artículo Na dann ohne mich (Entonces, sigan si mí) con el cual el conocido periodista se despidió del blog Achse des Guten (eje del bien) por la línea que había tomado.

[30] Etología en Wikipedia.

[31] Ethnopluralismus en la página del Verfassungschutz de Nordrhein-Westfalen.

[32] El sociólogo Andreas Kemper me dice en un tweet que el responsable de la página es Daniel Fiß de los nacionalies y socialistas de Rostock (Nationalen Sozialisten Rostock). Más información sobre él aquí

[33] Ethnopluralismus und die multipolare Welt Significativo es que el cuadro que “adorna” el artículo es El Garito o sala de juegos, del pintor francés Jean-eug Ne Buland

[34] “Das universalistische Streben des westlichen Liberalismus ist vergleichbar mit einem alten Rentner, der versucht die Alters und Krankheitserscheinungen mittels Faltenlifting und Feierexzesse zu übertünchen. Auch das Grundgerüst der liberalen Postmoderne ist alt, morsch und brüchig. Einzig und allein geopolitische Hegemonieansprüche, versuchen die letzten Machtfetzen vom Schein einer globalen Autorität zu wahren. Innerlich sind die Tage des Liberalismus jedoch gezählt, da in seiner Konsequenz alle natürlichen Ordnungen und Völkergemeinschaften zu zerstören, er schon bald sich selbst auffressen wird. Denn die kapitalistischen Prozesse sind inzwischen zu einem Automatismus geworden, die sich jeglicher menschlicher Kontrolle und Beherrschbarkeit entziehen.”

[35] Mi columna sobre el tema universalismo: El universalismo y los refugiados