El terrorista de Christchurch, Carl Schmitt y el melting pot

¿En qué se parecen el terrorista de Christchurch[1] y Carl Schmitt? En que ambos hablan del melting pot, de lo que en castellano llamamos crisol de culturas. Y ninguno de los dos lo hacen en buenos términos…

Para el primero, el objetivo fundamental es la separación racial y poner fin definitivo al “crisol de razas”. Su finalidad es que una supuesta “raza blanca” se separe absolutamente de las demás y logre la supremacía sobre las otras supuestas “razas”. Incluyendo la “raza” de los latinos, por si hay algún lector latino que se considere miembro de la “raza blanca”[2]. El asesino de Christchurch dice que hay que “eliminar físicamente” a los “invasores”. Es el lenguaje de los nazis que revive impulsado por la ideología de la White Supremacy.

En su “Manifiesto”[3] -que yo llamaría más propiamente un panfleto- describe la masacre de la ciudad neozelandesa de Christchurch- no como “un ataque a la diversidad, sino como un ataque en nombre de la diversidad”. Asesinar personas que viven fuera de su territorio es participar en el combate en que están empeñados los extremistas partidarios del etnopluralismo, en ese verdadero apartheid a nivel mundial[4] que se ha puesto de moda en sectores de extrema derecha e incluso entre ultra conservadores del llamado primer mundo.

Sí, el terrorista australiano[5] es un partidario del etnopluralismo (él dice que es un etnonacionalista, a confesión de parte relevo de prueba), ideología que pertenece al núcleo de la llamada nueva derecha, especialmente al movimiento identitario. Se puede decir que el etnopluralismo es el antónimo, es exactamente lo contrario al crisol de nacionalidades o melting pot.

Según el etnopluralismo, cada “pueblo” tiene derecho a vivir libre de influencia extranjera[6], influencia que se considera como una amenaza para la propia identidad cultural[7]. La gente que siente de esta manera, debe estar muy insegura de su propia identidad. En consecuencia, cada “pueblo” debería residir en un determinado territorio y no salir de él -salvo para hacer turismo- ni menos mezclarse con otros pueblos. Los matrimonios interculturales estarían prohibidos. Como señalé recién, sería un verdadero apartheid a nivel planetario.

El terrorista sostiene que hay que “garantizar que los diversos pueblos sigan siendo diversos, separados, únicos, sin diluir, sin restricciones de expresión y autonomía cultural o étnica”. Más etnopluralismo, imposible. La esencia del etnopluralismo es la creencia en que “cada pueblo tiene el derecho a mantener su sociedad libre de influencias externas”[8] [9]. Los pueblos tienen que estar solos, separados de los demás, sin “mezcla” de ningún tipo. El etnopluralismo es “un racismo sin razas, ya que en él se hallan elementos esenciales del racismo clásico el que, sin embargo, renuncia a la terminología propia del mismo, como el concepto de raza”[10] que ha sido dejado de lado por la ciencia del siglo 21[11].

A continuación, el asesino múltiple, se refiere a las razas, que hace sinónimo de cultura y hasta de religión. Se queja de personas como yo o como tú que, “Ni siquiera CREEN en la raza” y que tienen la desfachatez de decir que la raza no existe y, sobre todo, a aquellos a los que esto ni siquiera les importa. Prosigue diciendo que hay que “Asegurar que los pueblos del mundo permanezcan fieles a sus tradiciones y creencias y no se debiliten y corrompan por la influencia de los extranjeros”.

Los cristianos podemos dar testimonio de que el cristianismo es una religión universal y universalista. El universalismo cristiano se fundamenta en que el mensaje de salvación va dirigido a todos los hombres y mujeres, de todos los tiempos y de todas las etnias, sin considerar frontera alguna. De manera que estamos ante a una religión abierta a todos, independientemente de su origen étnico[12].

Pero, el terrorista no es no cristiano. Es más, sus ideas y su atentado es lo más contrario al cristianismo que pueda existir. Él mismo reconoce su posición frente al cristianismo: “Pregunta: ¿Era / es usted un cristiano? Respuesta: Eso es complicado. Cuando lo sepa, se lo diré”. Se lo puedo decir yo: claramente Ud. NO es cristiano. Usted se halla en las antípodas del mensaje de Jesús. Su panfleto y su actuación son exactamente lo contrario a la enseñanza de Cristo.

Se describe a sí mismo como un “un etnonacionalista ecofascista”. Y exige “Autonomía étnica para todos los pueblos con un enfoque en la preservación de la naturaleza y el orden natural”[13]. Rechaza lo que él llama la nueva “utopía multicultural”. A la supuesta “nueva utopía multicultural”, yo le llamaría “sociedad abierta”. Con Popper, pienso que el “tránsito de la sociedad tribal a la sociedad abierta es un shock” y en este proceso de tránsito surgen fuertes movimientos reaccionarios[14] que pretenden lograr un retroceso, echar hacia atrás los punteros del reloj o las hojas del calendario. En esta categoría se incluye el etnopluralismo o el etnonacionalismo, del cual este hombre es un representante, o más bien, una horrible marioneta.

En la supuesta entrevista que se hace a sí mismo, se pregunta “¿Qué te hace creer que hay diferencias raciales y que esas diferencias son importantes?” y se responde a sí mismo: “Investigación y datos. Haplogrupos, fenotipos y pruebas globalizadas. Con el tiempo, la verdad será revelada”. Los conspiranoicos como este asesino múltiple siempre te cuentan que ellos saben más que los demás, que conocen la verdad y nosotros no la conocemos. Insisten en que los demás no sabemos nada. Más adelante, dice que a nosotros nos lavaron el cerebro. Claro, ellos son los “iniciados”, los “iluminados”. Nosotros -pobres mortales- somos ignorantes. Pero, a la larga, “la verdad”, se conocerá o “será revelada” quién sabe por quién y todos les daremos la razón a ellos. Él asegura que él estará preso durante 27 años, luego se sabrá la verdad, él saldrá libre y le darán el Nóbel de la Paz[15].

El terrorista se refiere a Brasil. Dice que ese país “con toda su diversidad racial, está completamente fracturado como nación, donde la gente no puede llevarse bien, separarse y segregarse siempre que sea posible”. Yo diría que el problema de Brasil no es racial, ni racista. Una amiga brasilera me explica que su país, más que racista, es muy clasista (problema de la mayoría de los países de Latinoamérica, donde incluso los mismos self-made-people tienen la tendencia a volverse clasistas).

Carl Schmitt, en su librito sobre Derecho internacional se refiere explíticitamente a Brasil. Critica a Mello Franco[16], el delegado brasilero ante la Liga de las Naciones[17]. Explica que el brasilero no tiene derecho a “imponer sus ideas a Europa”, ideas que Schmitt critica duramente como “unvölkisch”, esto es, que van contra la idea de pueblo, en sentido racista y nacionalista. Sostiene que Mello Franco propugna la asimilación de los pueblos y el concepto de Schmelztiegel, melting pot o crisol de etnias[18]. Y que, con esto, Brasil quiere inmiscuirse en la política europea. Recordemos que Schmitt plantea la validez de la Doctrina Monroe[19] (América para los americanos) como asimismo, la validez de la doctrina de la hegemonía alemana en Europa[20], que considera su esfera de influencia.

Por ello, no me extraña en absoluto que, décadas más tarde, el diario alemán escrito por admiradores de Carl Schmitt, llamado Junge Freiheit[21] (“libertad joven” que, de joven y de libre, nada tiene), critique el “modelo brasilero” como “mezcla y nivelación al más bajo nivel de civilización”[22]. Parece que Brasil es, desde hace mucho, un anti-ejemplo para este tipo de gente. Me pregunto si dirán hoy lo mismo con Bolsonaro a la cabeza…

Un vistazo a Wikipedia nos otorga claridad sobre el tema. La enciclopedia explica que “Brasil ha sido el crisol de culturas por excelencia porque desde tiempos de la colonia, los criollos portugueses favorecieron la asimilación y la tolerancia de otras etnias, y los matrimonios interraciales eran más aceptables en Brasil que en las otras colonias del continente”[23]. Porque ha sido “el crisol de culturas por excelencia”, por eso, no les gusta. Aunque los expertos de escritorio de la extrema derecha primermundista y sus aliados ultraconservadores poco y nada saben de Brasil.

Schmitt cita lleno de admiración al “canciller del Reino Adolf Hitler”, quien en el Reichstag delineó “nuestro pensamiento de pueblo nacional socialista”[24] [25]. Pensamiento que garantiza el “derecho a la defensa para los pueblos alemanes” que viven fuera del Reich, para que no se asimilen[26], no sean “absorvidos” por los pueblos eslavos y, sobre todo, combate la idea del melting pot o Schmelztiegel, como se denomina en alemán[27].

Más adelante, Schmitt menciona nuevamente “los ideales del Schmelztiegel” o del melting pot[28], con los que parece obsesionado. Critica la “mezcla de pueblos” que tuvo lugar durante la decadencia del Imperio romano. Y la asimilación y melting pot actual de las grandes democracias occidentales. “Mientras los imperios occidentales se entregaban a los ideales de asimilación y del crisol”, el Reich defendía “la santidad de un orden de vida no universalista” y étnico[29], sostiene.

Volviendo al escrito del terrrorista, este confiesa que “La nación con los valores políticos y sociales más cercanos a mí es la República Popular de China”. Me pregunto si Schmitt estaría de acuerdo con esta aseveración. Y más adelante: “Como son tan fuertes, China se convertirá en la nación más dominante del mundo en este siglo, aunque carece de diversidad?” En otras palabras, le gusta China porque teóricamente no se ha mezclado con otros pueblos. Qué pena que el pobre terrorista haya nacido en Australia, que es un melting pot y no en la República popular China.  

En suma, hoy como ayer, hay gente que propugna, que anhela, que añora la soledad de los pueblos. El aislamiento de las etnias, de los grupos que tienen tales o cuales características corporales externas y poco importantes. Hay que hacerles frente.


[3] En su Manifiesto, denominación con la que emula al terrorista noruego de extrema derecha y asesino en serie, Breivik, de quien dice haber recibido una “bendición”. Cuando cite entre comillas sin referencia expresa, me estaré remitiendo a este “escrito”.

[4] El concepto es de Liane Bednarz, en: AfD und Pegida – Angriff auf die liberale Gesellschaft Ella habla de “weltweite Apartheid”.

[5] Pese a que es australiano, llama la atención que hable tanto de Europa. Llo explica así: “¿Qué es un australiano, pero un borracho europeo? Es broma, pero Australia es una colonia europea, particularmente de acciones británicas y, por lo tanto, una extensión de Europa”. De su escrito en internet, la traducción es mía. En adelante, citaré su texto sin más referencia.

[6] Qué gran impacto ha tenido esta ideología en la población me tocó vivir una vez que mis hijos tocaban en el piano de la casa, música de películas de Walt Disney y un amigo mío alemán que estaba presente, los reprendió y les dijo que deberían tocar solamente música alemana.

[9] “Para garantizar que los diversos pueblos sigan siendo diversos, separados, únicos, sin diluir, sin restricciones de expresión y autonomía cultural o étnica”.

[13] Sobre un supuesto “orden natural”, ver mi columna El Nuevo Orden según Carl Schmitt

[15] “No solo espero ser liberado, sino que también espero un premio Nobel de la Paz. Como se le otorgó al terrorista Nelson Mandela una vez que su propio pueblo logró la victoria y tomó el poder”.

[16] Se trata de Afrânio Mello-Franco, quien, entre 1924 y 1926 fue delegado de su país ante la Sociedad o Liga de las Naciones, en Ginebra. No es normal que en un texto de análisis jurídico se mencione en esta forma a una persona; honra a Mello Franco que Schmitt lo mencione y lo critique tan duramente.

[17] También llamada Sociedad de las Naciones 

[18] Todo esto en la página 46 de su obrita de tan sólo 82 páginas.

[19] Schmitt dedica todo el capítulo segundo de su librito a la Doctrina Monroe.  

[20] Cfr. El nuevo orden en el derecho internacional, según Carl Schmit “Como dice Hannes Stein: Europa sería el gran espacio del Reich alemán, el continente estaría sometido a Alemania”.

[22] “Das brasilianische Modell würde völlige ethnische-kulturelle Vermischung und Nivellierung auf den simpelsten zivilisatorischen Nenner bedeuten”. El artículo es de 1999.

[23] “….Sin embargo, esto no significa que la sociedad brasileña ha estado exenta de luchas étnicas y de explotación de las minorías raciales y que algunos grupos hayan decidido separarse de la principal tendencia social de la vida del país. Los brasileños de ascendencia europea conforman casi 50% de la población del Brasil, aunque el número de personas de origen étnico mixto se ha ido convirtiendo en un segmento cada vez más grande de la población. Aproximadamente dos quintas partes de la población son mulatos (mezcla de europeo y africano) y mestizos (mezcla de europeo e indígena)” Del artículo de Wikipedia, sobre crisol de culturas

[24] “auf der Grundlage unseres nationalsozialistisches Volksgedankens”, pág. 46. El lenguaje es muy claro.

[25] A ver si alguien se atreve a decir que Carl Schmitt no fue un nazi. Ver también ¿Fue Carl Schmitt un nazi?

[26] Schmitt menciona positivamenteuna declaración conjunta polaco-alemana de 1937.

[27] Págs. 46 y 47.

[28] Pág. 51.

[29] Während die westlichen Imperien „Assimilierungs- und Schmelztiegelidealen” frönten, verteidigte das Reich „die Heiligkeit einer nichtuniversalistischen, volkhaften, völkerachtenden Lebensordnung”, en: Dan DinnerRASSISTISCHES VÖLKERRECHT* Elemente einer nationalsozialistischen Weltordnung

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Fachos pobres

Al parecer, todo empezó cuando “Estando en el Estadio Nacional y, luego de los primeros cómputos, un grupo de adherentes de Guillier gritaban enardecidos ‘fachos pobres’ a un grupo de simpatizantes de Piñera”[1]. Esto es, fascistas pobres… como si los fascistas hubieran sido “ricos”. Históricamente, el fascismo o los fascismos (incluyento al nacional socialismo[2]) fue un movimiento de carácter social y apoyado por los más desposeídos de la sociedad[3].

La multitud enardecida que descalificaba como “fachos pobres” a personas partidarias de un candidato que no era el propio. Aparentemente se basaba en que, pese a que “cómo estaban vestidas” y en “su color de piel (morenos, como la mayoría de este país)”[4]. Esto es, caían en los prejuicios y en los “estereotipos tontos”[5], por no decir en el racismo o, en el mejor de los casos, en el mero clasismo. En ese juzgar a las personas por las apariencias… Parece que no saben que las apariencias engañan…

Se supone o al menos, la izquierda lo supone que la gente más pobre es de izquierda. Yo que crecí en un ambiente de izquierda, sé que no es así. Que antes no era así y hoy lo es aún menos. Las barreras entre la izquierda y la derecha, entre abajo y arriba (ya no vivimos en los tiempos de “Upstairs, Downstairs”[6]), entre adelante y atrás tienen hoy muy poca importancia tienen. O ninguna.

Hoy votamos no por un compromiso político pre-establecido, pre-concebido, heredado o impuesto… Hoy votamos libremente y de acuerdo a nuestro convencimiento frente a la actuación, al programa, a la competencia o incompetencia de los candidatos a la Presidencia y del grupo político que lo acompaña. Hoy tenemos amigos de todas las tiendas políticas, ya que vivimos afortunadamente, en una época no-ideológica o al menos, no tan ideológica como hace cincuenta o setenta años.

Volviendo al tema de los “fachos pobres”, pienso que este prejuicio viene de una antigua teoría, de cuyo autor ni siquiera quiero acordarme, según la cual, las capas más pobres, los obreros, los campesinos, los “trabajadores” (auque todos los que trabajamos seamos trabajadores y no sólo ellos) son quienes reemplazan, mediante un proceso de lucha de clases -que bien puede ser implementado a través de las urnas- a la burguesía. La izquierda sería la portadora del estandarte político que remueve a la burguesía en un proceso histórico irreversible.

De manera que las clases más pobres -los obreros, campesinos, la clases trabajadora y los intelectuales autores de la teoría, de acuerdo a la cual, “los filósófos sólo han interpretado el mundo, llega la hora de cambiarlo”[7]-… todos ellos, serían los partidarios de una política de izquierda, nunca de una de derecha. Esto es, de Guillier o de Sánchez, nunca de Piñera o de Kast. Quienes apoyen a cualquiera de estos dos últimos candidatos cometerían una especie de traición, de felonía frente a su clase, a la clases de los más pobres o de los supuestamente más pobres. Es una teoría bastante rebuscada e injusta, que quita libertad a las personas.

Ahora bien, como teóricamente, las clases “menos afortunadas” en Chile han sido tradicionalmente una mezcla entre los primeros conquistadores y los pocos indios que había en nuestro territorio, se ha identificado tradicionalmente a las clases más pobres, con los que menos se ven como noreuropeos. Los que tienen nombres españoles y no ingleses o franceses (más países europeos apenas se conocen en Chile…). Sorry, algunos apellidos alemanes han pasado trabajosamente a integrar ese círculo de la “clase más alta”, como Möller, por ej. No se me ocurre ningún otro.

Hasta aquí una explicación bondadosa, pero de ninguna manera una justificación de los prejuicios racistas y clasistas de quienes gritan a otras personas “fachos pobres”, lo que me parece una falta de respeto, de criterio, un no aceptar la libertad, la democracia, ni las libres decisiones de otras personas. Y un ejemplo de racismo y de clasismo injustificable. Es que, como hace ver un antropólogo chileno “Mucha gente de izquierda piensa que las personas con pocos recursos tienen un deber de identificarse con la izquierda, porque se declara representante de sus intereses. Luego, el pobre que no es de izquierda, desde este punto de vista, sería ignorante y, además, estaría alineado”[8].

Pienso que una de las cosas que la izquierda chilena simplemente “no cacha”… perdón, no capta, no entiende es que las transformaciones, el avance, tal vez no venga más de su lado político, sino del otro. Tal vez la derecha chilena -al menos en alguna de sus versiones- es más avanzada, más social y más progresiva que el conservadurismo de la izquierda, tan aferrada al pasado… a un pasado ideológico, por lo demás, tan poco glorioso. Claro que hay varias derechas en Chile, así como también hay varias izquierdas y supongo -espero- que alguna de ellas, rechace estos gritos de “facho pobre”.

Ya no vivimos en los años 1930, ni en los 1940, ni 1970. Hoy eres libre de ser partidario de quien quieras, de Piñera, de Guillier, de Kast o de Sánchez. Da lo mismo que provengas de una familia de tez morena (mitad “mora” y la otra mitad, mapuche) o que desciendas de algún intelectual ucraniano de piel muy blanca y ojos muy azules, pero cuya familia apoyó la revolución rusa. Da lo mismo que tu papá haya sido partidario de Kim Il Sung, como el mío[9] o de Franco, como el de algunos inmigrantes españoles. ¿Somos todos iguales y libres, o no?

En el fondo, gritar a partidarios de Piñera “fachos pobres” equivale a quitarles la libertad y la autonomía de pensar lo que quieran y actuar -en este, caso, de votar- en consecuencia.


[2] Si se lo quiere incluir dentro de los fascismo, como hacen algunas teorías. E incluso hizo Nolte. Sobre él, ver mi columna Los dos Nolte. Breve consideración sobre Ernst Nolte

[3] Con Evita Perón, podemos hablar de los “descamisados”.

[7] Mi traducción libre de la frase de Marx en sus Theses über Feuerbach, “Die Philosophen haben die Welt nur verschieden interpretiert,es kommt aber darauf an sie zu verändern””.