El último ataque de Rusia a los ucranianos es una advertencia para Occidente

“El sábado por la noche, tres pequeñas embarcaciones navales ucranianas abandonaron el puerto ucraniano de Odessa y se dirigieron al puerto ucraniano de Mariupol. En el camino, tuvieron que pasar por el estrecho de Kerch, una franja de agua que se encuentra entre la península de Crimea ocupada por los rusos y el continente ruso. Los barcos ucranianos todo el derecho de estar allí: un grupo similar de barcos atravesó el estrecho hace apenas un mes, y un tratado de 2003[1] garantiza los derechos de ambas naciones a usar esas aguas[2]. Pero esta vez, en una provocación cuidadosamente organizada, los barcos rusos dispararon contra los barcos ucranianos, y luego los capturaron, junto con 23 miembros de la tripulación”[3].

Sí, la guerra entre Rusia y Ucrania continúa. La pregunta es ¿por qué ahora una aceleración del conflicto? Pregunta Appelbaum y responde: “esta pequeña aventura militar se produce tras las amplias protestas contra los cambios en las leyes rusas sobre pensiones, y está acompañada de una gran frustración debido al lento crecimiento de la economía” en Rusia. Sí, no olvidemos que el país más grande del mundo tiene una economía tan fuerte como la de Italia. Aunar al país frente a un “enemigo externo” y ofrecerle un patriótico “pan y circo” siempre ayuda a los gobiernos fracasados. La población se distrae una vez más, al menos, durante un tiempo.

El momento tampoco es bueno para Ucrania. El incidente puede haber sido provocado, pensando influir en la elección presidencial de marzo próximo, donde el Presidente actual no tiene muy buenas expectativas. “Quizás los rusos quieran inyectar un elemento polarizador en una sociedad ya dividida”. Después de observar lo que los medios rusos del estilo de Russia Today hacen en Europa occidental, nada más me puede extrañar.

O tal vez, “esta sea una respuesta a la decisión de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana de separarse de Rusia”. No hay que dejar de lado la importancia política (para bien o para mal) que la Iglesia Ortodoxa tiene en los países del Este de Europa (incluyendo a Polonia, pero este es otro tema). Appelbaum comenta que, tal vez Rusia intente “provocar un aplazamiento de la elección por completo”.

“En un sentido estricto, es posible que ya hayan logrado cambiar la atmósfera política. En una reunión nocturna el domingo, el presidente Poroschenko (…) pidió aplicar la ley marcial en una parte del país y el parlamento votó el lunes para imponerlo”. En efecto, la lo que llamaríamos más bien el estado de guerra, fue establecido en las regiones de Ucrania que están en peligro de ser afectadas por un conflicto armado o incluso por una eventual invasión rusa. Que nadie se asombre de que hable de invasión, ya hemos visto la invasión de los “hombrecitos verdes” en Crimea.

Hay que dejar claro que muchos ucranianos critican el establecimiento del estado de guerra o ley marcial y creo que están en su perfecto derecho de hacerlo y de temer que un poder gubernamental muy grande pueda afectar la transparencia y la limpieza de las elecciones. Pero a nadie se le pasa por la mente que Poroschenko haya querido provocar esta situación bélica frente a Rusia para sacar provecho electoral de ella. Sólo alguién que piense y actúe tan maquiavélicamente puede supones que otras personas también actúan así.

Poroshenko había solicitado al Congreso una ley marcial de dos meses de duración. El congreso sólo autorizó sólo 30 días (a partir de hoy y hasta el 27 de diciembre). Es la ventaja de la democracia representativa en que el presidente no puede hacer lo que quiera. sino que siempre está limitado por el Parlamento, por los parlamentarios con quienes tiene que llegar a acuerdos y a compromisos, incluso en casos extremos como el de peligro de guerra.

Una de las críticas más grandes hechas al presidente es establecer ahora, justo antes de las elecciones presidenciales el estado de guerra, en circunstancias que la guerra con Rusia tiene ya bastante tiempo. Se teme que el gobierno de Poroschenko influya en la campaña electoral. Sin embargo, “al parecer, la ley marcial sólo incluye la movilización militar y (…) no habrá restricciones en los medios de comunicación o en reuniones públicas, y que tampoco se aplazará la elección” de marzo del 2019.

Desde el punto de vista internacional, el momento no puede ser mejor para Rusia, puesto que los grandes países se hallan preocupados o abrumados por otros problemas. Es el caso de “Gran Bretaña, uno de los países que más se ha mostrado inflexible en cuanto a las sanciones a Rusia”, se encuentra en medio de una batalla política en torno al Brexit. Hoy, en Londres nadie se preocupará por Ucrania. Por su parte, “la administración del presidente Trump está dividida, distraída y se prepara para enfrentarse a la mayoría demócrata en la próxima de la Cámara de Representantes que, entre otras cosas, investigará sus vínculos ​​con Rusia”.

Por otra parte, me parece que no hay que dejar de lado la influencia de los nuevos partidos y grupos de extrema derecha y de extrema izquierda que siguen a pie juntillas las directrices de Moscú, de partida por la dependencia no sólo intelectual, sino también económica de muchos de ellos.

Anne Appelbaum concluye que “Cualesquiera sean los otros motivos para este ataque por etapas, este tipo de pasividad bien puede ser con lo que cuentan los rusos. Este es el modus operandi que han seguido en el pasado: dar unos pasos adelante, esperar la reacción. Si no hay una ninguna, moverse hacia adelante. Si hay reacción, esperar que las emociones se apaguen y luego seguir avanzando”. Esta táctica es aún más arriesgada y efectiva de la que tenían los soviéticos durante la Guerra fría, la estrategia marxista expresada a nivel vulgar en el slogan que tantas veces escuché en mi infancia: “Un paso adelante, dos pasos atrás”[4].

“Este incidente puede o no terminar aquí, pero considéremoslo una advertencia: si no tenemos una estrategia más amplia para poner fin a esta guerra, ese será el patrón en los próximos años”. Sí, Putin parece poner a prueba a Occidente, quiere ver hasta donde puede llegar, tal como un niño pequeño que quiere poner a prueba a sus papás. Tiene toda la razón la autora polaca-norteamericana, por algo el título de su artículo del lunes en el Washington Post es El último ataque de Rusia a los ucranianos es una advertencia para Occidente.


[2] El artículo 1° establece; “El mar de Azov y el estrecho de Kerch son históricamente las aguas interiores de la Federación de Rusia y Ucrania”. Asimismo, el Artículo 2 N° 1 establece: “Los buques mercantes y buques de guerra, así como otros buques estatales que enarbolaban el pabellón de la Federación de Rusia o Ucrania, operados con fines no comerciales, disfrutan de libertad de navegación en el Mar de Azov y el Estrecho de Kerch”. Traduje el texto del Acuerdo: Tratado entre la Federación de Rusia y Ucrania sobre cooperación en el uso del mar de Azov y el estrecho de Kerch

[3] Russia’s latest attack on the Ukrainians is a warning to the West A continuación, siempre que cite entre comillas, será una cita a este artículo.

[4] Un paso adelante, dos pasos atrás es una obra de Lenin, de 1904.

Todo por el honor de Polonia…

A fines de febrero, publiqué el texto de la controvertida ley polaca denominada oficialmente “Enmienda a la Ley del Instituto de Memoria Nacional”, que no hace sino reformar y reforzar una ley antigua. Concretamente, traduje el artículo 55a.número1[1]. Creo que es importante ir a las fuentes -sicut cervus desiderat ad fontes[2]– e informarse directamente lo que el texto legal polaco realmente dice. En este caso, la realidad supera a la más viva de las imaginaciones.

Al anunciar el paso de la ley por el Parlamento, el Ministerio de Justicia explica: “Hoy, el Sejm (26 de enero de 2018) aprobó una ley, preparada por el Ministerio de Justicia, que protege el buen nombre de Polonia”[3]. De manera que el objetivo de la ley es defender el honor polaco. Me pregunto ¿de qué o de quién? Un poco más tarde, el 15 de febrero, el Presidente polaco Andrzej Duda firmó la ley y la envió al Tribunal Constitucional, para que revisara su constitucionalidad[4], puesto que el texto ha sido muy debatido en la misma Polonia, donde encontró gran resistencia. Sí, no crean que todos los ciudadanos polacos están de acuerdo con las estridentes medidas del gobierno del PiS[5]. No, en Polonia aún existe oposición.

En el mensaje que acompaña el texto legal -los considerandos, podríamos llamarlo- el ejecutivo habla de la necesidad de tener “herramientas legales efectivas que permitan oponer resistencia frente a la falsificación de la historia de Polonia y proteger la reputación de la República de Polonia y de la nación polaca”[6]. Estamos pues frente a una especie de historia oficial que no admite contradicción. El antiguo comunismo manda saludos desde el pasado….

Y prosigue “No podemos limitarnos solo a protestas verbales. El gobierno polaco tiene que comunicar a Polonia y al mundo que, tomaremos cada insulto en serio, y también toda difamamación del buen nombre de Polonia”[7]. Más adelante, señala que un “pilar muy importante” de la ley es “la protección del buen nombre de la República de Polonia y la Nación Polaca”[8].

Advierte que, “En el caso de entidades que infrinjan la reputación de la República de Polonia y de la nación polaca en el extranjero, se aplicarán los instrumentos de asistencia jurídica en materia civil y penal en los que Polonia es parte”[9]. El fin de semana vimos estos instrumentos en acción con la querella en contra de la revista argentina Página12[10]. Me temo que no será el último medio en ser demandado… Verdaderamente una especie de intento de ejercer una suerte de censura global[11].

Como se ve, se habla en forma ininterrumpida del honor, de la honra, de la reputación, del buen nombre, de la imagen de Polonia… Y de los polacos o más bien, de algunos polacos. Es como volver a la Edad Media o, en el mejor de los casos, al comienzo de la Edad Moderna, donde la honra -por ejemplo, en la literatura- era uno de los tópicos más importantes. Lo único que falta ahora es que propongan “mesar las barbas” o que volvamos a usar cinturones de castidad. Sólo puedo decir, una vez más, que “grandes crímenes se han cometido y se siguen cometiendo en nombre de esa antigua mentalidad de la defensa del honor…”[12].

Pero ¿frente a quién quieren defender la honra? Porque yo no veo, que, en ninguna parte del mundo, se quiere ofender, denigrar, abajar el honor, el buen nombre de Polonia. Muy por el contrario, Polonia y los polacos son uno de los países -hasta ahora- más queridos y admirados en el mundo. Por la lucha contra el comunismo, por el sindicato Solidaridad, por Lech Walesa (detestado por los actuales gobernantes), por Juan Pablo II o por las razones que sean… Sin embargo, me temo que, desde febrero del 2018, pocos podrán mirar a Polonia, con los mismos ojos. Las cosas han cambiado y no es culpa nuestra, sino responsabilidad, o más bien, irresponsabilidad absoluta del gobierno de Polonia… y de su ejército de trolls.

“Los cambios adoptados por el Sejm tienen como objetivo contrarrestar la carga injustificada y errónea de Polonia y los polacos con la responsabilidad de los crímenes cometidos durante la Segunda Guerra Mundial por el Tercer Reich alemán”[13], prosigue el gobierno encabezado por el partido “Derecho y Justicia” o PiS, que poco y nada respeta el estado de derecho en su propio país. Y parece estar empeñado en abandonar raudamente los altos standards democráticos que exige la Unión Europea a sus estados miembros. De abandonar el estado de derecho democrático representativo y liberal que tanto costó lograr al pueblo polaco en su lucha contra el totalitarismo propio del socialismo real. Parece que quisieran convertirse en un “sistema iliberal” siguiendo el ejemplo de Orbán[14], el aliado de Putin. Como dice un amigo, hay una sola ex-potencia que se beneficia de la división de Europa que el gobierno de Polonia propicia tan activamente… (con este teatro o más bien, con este lamentable circo polaco).

En mi artículo de mediados de febrero, traduje las palabras del periodista israelí Ronen Bergman, quien -en el marco de la Conferencia de Seguridad de München- preguntó al premier polaco acerca de la finalidad de la ley Holocausto: “¿Cuál es el propósito? ¿Cuál es el mensaje que están tratando de transmitir al mundo? Están creando la reacción opuesta y solo estás atrayendo más atención sobre estas atrocidades”[15].

Creo que Bergman no se equivoca. Gente que nunca se había metido mucho en el tema conoce hoy nombres como Kielce o Jedwabne -donde tuvieron lugar sendos pogromos ejecutados por polacos- y no nos cabe duda que, antes y después de la guerra, existió un gran antisemitismo en Polonia. Hoy conocemos el antisemitismo de 1968, que provocó un éxodo hacia Israel y otros países. No, no todos los polacos fueron como Irena Sendler o Karol Wojtyla.

Asimismo, inspirados precisamente en el debate en torno a la ley, hemos visto películas polacas sobre el tema, como Ida o Pokłosie que, de otra forma, probablemente, no habríamos visto. Y son películas polacas en que trata el tema del antisemitismo polaco, no son parte de una “campaña mundial contra el honor de Polonia”. Ni tampoco son una conspiración judía para ganar dinero, como me dijo una usuaria polaca de Twitter en estos últimos días. Sinceramente, estoy verdaderamente choqueada de la reacción destemplada de demasiados polacos que pululan en redes sociales y que no admiten ni si quiera cuestionar si no habrá habido algo de cierto en las investigaciones históricas acerca del antisemitismo en su país.

Hay gente que ha escrito sobre el tema y que no lo habría hecho, si no fuera por esta ley, como el rabino Menachem Levine -de familia polaca- quien sostiene que los campos de exterminio fueron instalados por los alemanes en Polonia, dado que temían una menor resistencia de parte de la población polaca debido a su ancestral antisemitismo[16]. (Entre paréntesis: los campos de concentración trabajo o exterminio fueron establecidos por los alemanes emborrachados de la ideología demoniaca del nacional socialismo y no por los polacos, nadie nunca sostendría que el Holocausto fue obra polaca, como asegura el gobierno de Polonia que creemos en el mundo, lo que es absolutamente falso. Pero claro, se trata de inventar mentiras para “defender el honor” de Polonia, que en realidad, nadie insulta u ofende. Hay que crear un enemigo externo, es el llamado síndrome de Galtieri).

Si esto fue o no así, es algo que tendrán que dilucidar los historiadores; pero no sobre la base de especulaciones o de sentimientos o impulsados por una pasada de moda “defensa del honor”, sino fundados en investigaciones concretas realizadas en archivos, después de revisar documentos y de leer y escuchar testimonios. Los verdaderos historiadores se dedican a estudiar, a visitar archivos, leerlos y fotocopiarlos para citarlos en sus investigaciones y no a lanzar elucubraciones mejor o peor escritas en que defiendan “el honor” de su propio país, sólo porque es su país, al tiempo que atacan a todos los demás y/o se auto-victimizan.

A propósito de buenos historiadores, toda esta tonta polémica inciada por el gobierno polaco y por sus huestes de trolls en las redes sociales, sólo ha servido para que yo encargue y lea cuanto antes los libros de Jan T. Gross, historiador y sociólogo de la Universidad de Princeton, otrora hijo predilecto de Polonia y hoy denostado por el nuevo gobierno (lamentablemente apoyado por cerca del 50% del electorado polaco, especialmente por la población rural), que se atrevió a examinar el fenómeno del antisemitismo polaco y a escribir libros sobre el tema.

Si el gobierno del PiS quería “defender la honra, el honor, la reputación, el buen nombre” de Polonia, sólo les puedo decir que ha logrado exactamente lo contrario. Dejo para otra columna los problemas que Polonia tiene ahora con Ucrania debido a esta ley, ya que sus primeros artículos se refieren a la historia de masacres aparentemente recíprocas entre polacos y ucranianos ocurridas en el pasado…

En suma, Polonia está dividida internamente entre partidarios del gobierno y de quienes no lo son (la clase más culta no lo es). En ese escenario, la creación de un enemigo externo le viene muy bien al partido PiS, en el poder. A su vez, el gobierno se “peleó” con la Unión Europea, y ahora también con Ucrania, con Israel, con la comunidad judía en el mundo, con los liberal-conservadores en el mundo, con los demócratas en el mundo, con los Estados Unidos. E incluso con Argentina por el tema de Página 12. Lo único que falta es que aislados como están -y tal como ocurrió con Orbán en Hungría- Putin les tienda la mano y ellos la tomen… Como dice el amigo que cité más arriba: hay una sola ex-potencia que se beneficia con la división de Europa, en que el gobierno de Polonia parece tan empeñado.


[1] Mi columna La Ley Holocausto, Ronen Bergman y la fría respuesta de Morawiecki El texto:

“Quien pública y contrariamente a los hechos asigne responsabilidad a la nación polaca o al estado polaco o corresponsabilidad por los crímenes nazis cometidos por el Tercer Reich (descritos) en el artículo 6 de la Carta del Tribunal Militar Internacional adjunta al Acuerdo Internacional sobre el tema enjuiciamiento y castigo de los principales criminales de guerra del Eje Europeo, firmado en Londres el 8 de agosto de 1945 (Revista de leyes de 1947, artículo 367), o por otros delitos que constituyen crímenes contra la paz, la humanidad o crímenes de guerra, o de otra manera reducir groseramente la responsabilidad de los autores reales estos crímenes, están sujetos a una multa o encarcelamiento de hasta tres años. La sentencia será hecha pública”.

[2] Como los siervos anhelan las fuentes (de agua), Salmo 42.

[3] Ustawa chroniąca dobre imię Polski uchwalona o La ley que protege el buen nombre de Polonia pasó.

[5] Me refiero al partido de gobierno llamado en polaco Prawo i Sprawiedliwość, esto es, Derecho y Justicia, abreviado PiS.

[6] MS: ustawa chroniąca dobre imię Polski uchwalona (komunikat) = Centro que actúa protegiendo el buen nombre de Polonia. Noticia de la Agencia de Prensa Polaca (en polaco: Polska Agencja Prasowa, abreviada PAP), que es la agencia noticiosa estatal del gobierno de Polonia.

[7] MS: ustawa chroniąca dobre imię Polski uchwalona (komunikat) = Centro que actúa protegiendo el buen nombre de Polonia. Noticia de la Agencia de Prensa Polaca (en polaco: Polska Agencja Prasowa, abreviada PAP), que es la agencia noticiosa estatal del gobierno de Polonia.

[8] MS: ustawa chroniąca dobre imię Polski uchwalona (komunikat) = Centro que actúa protegiendo el buen nombre de Polonia. Noticia de la Agencia de Prensa Polaca (en polaco: Polska Agencja Prasowa, abreviada PAP), que es la agencia noticiosa estatal del gobierno de Polonia.

[9] MS: ustawa chroniąca dobre imię Polski uchwalona (komunikat) = Centro que actúa protegiendo el buen nombre de Polonia. Noticia de la Agencia de Prensa Polaca (en polaco: Polska Agencja Prasowa, abreviada PAP), que es la agencia noticiosa estatal del gobierno de Polonia.

[13] Ustawa chroniąca dobre imię Polski uchwalona o La ley que protege el buen nombre de Polonia pasó.

[15] Traducción mía del texto en Polish PM: There were also Jewish perpetrators of the Holocaust“What is the purpose? What is the message that you are trying to convey the world? You are creating the opposite reaction and just attracting more attention to these atrocities”. El video ha sido publicado abundantemente en youtube y otros medios.