La globalización del populismo

Los de arriba y la conspiranoia

Hay diversas formas de populismo y hay diferentes maneras de definir el populismo, tan de moda en nuestros días. Una de las definiciones más simples y a la vez, más certeras es aquella según la cual, los populistas se atribuyen la representación exclusiva del pueblo. Sólo ellos serían los representantes únicos del pueblo, y esto, aunque las urnas digan lo contrario y demuestren que son, en el mejor de los casos, una minoría. Una minoría creciente o decreciente, según el país.

Si los populistas dicen representar al pueblo en forma exclusiva, debemos suponer que hay otras personas que han usurpado la representación popular y se la han adjudicado en forma inadecuada, falsa, inapropiada o más bien usurpatoria. Personas que se han apoderado del poder y no lo dejan. Las llamadas elites, “los de arriba”, meras sanguijuelas que chupan y se apoderan de lo que, en realidad, corresponde al pueblo: poder, bienes, bienestar.

Engañan al pueblo y le ocultan la verdad, en todo orden de cosas, para que el pueblo no se dé cuenta de sus mentiras. Surgen así las más variopintas teorías de la conspiración, de manera que podemos aseverar que la conspiranoia es un elemento esencial del populismo actual.

En cada populismo, hay un fuerte elemento de odio hacia los supuestos “enemigos del pueblo”, hacia “los que están arriba”, hacia los presuntos “ricos”, “poderosos” o “marionetas”. En circunstancias que los mismos populistas generalmente pertenecen -por su posición social- a grupos privilegiados de la sociedad en que viven.

Rechazo a la globalización: denominador común de populistas de izquierda y de derecha

El rechazo a la globalización es común denominador de todo populismo, tanto del de izquierda como del de derecha.

Actualmente, a nivel mundial, el populismo de derecha es más popular -valga la redundancia- que el de izquierda y, me parece que, más peligroso, ya que, de alguna manera, se ha sabido camuflar mejor y se ha introducido en grupos intelectuales o espirituales[1] que otrora eran un baluerte de la sociedad.

En diferentes y variados países, ha alcanzado incluso el poder. Afortunadamente, los países con una democracia estable y con un firme estado de derecho pueden hacerle frente mejor que estados que carecen de una tradición democrática. En esto, los países del Este de Europa llevan las de perder[2].

El populismo es esencialmente un movimiento antiglobalización; pero que actualmente, se expande por el mundo en una nueva globalización: esta vez, en una globalización del populismo[3].

No podemos restar importancia al populismo de izquierda, de partida porque muchas veces la izquierda y la derecha populistas se unen en una especie de “nuevo frente amplio” o transversal, de gran odiosidad, como vemos actualmente en Italia o Grecia[4]. El populismo de izquierda ha resurgido especialmente en algunos países del sur de Europa y de Latinoamérica.

En términos sencillos, podemos decir que el populismo de izquierda impugna la globalización, en el sentido de intercambio y comercio de bienes, servicios y capital entre los estados. Por su parte, los populistas de derecha, reniegan la movilidad de las personas entre los diversos países, continentes o regiones. En ambos casos, hay un rechazo a la globalización en alguna de sus expresiones.

El rechazo a la Unión Europea de los populistas del Viejo Continente se explica ya que la UE es una de las mejores expresiones de globalización actualmente existentes, que permite y fomenta tanto el tráfico de bienes, de servicios y de capital, como también el libre tránsito de personas entre los países miembros. Algo así, es obvio que será rechazado por el populismo.

Una de las causas del éxito del Brexit en el referéndum del 2016 se debió al rechazo a los extranjeros procedentes de países de la Unión Europea, especialmente de polacos y españoles, países que, en ese entonces, se hallaban en dificultades económicas. Y, también, al supuesto pago de millones de euros a la UE, en circunstancias que el sistema de salud británico no funcionaba satisfactoriamente. Ambos populismos estuvieron muy presente en el Brexit. La indecisión de los Laboristas se debió fundamentalmente a que Jeremy Corbyn acusaba a la UE de ser neoliberal. (Aparte de conspiranoias antisemitas que circulaban entre el laborismo).

Rechazo al pluralismo

Tal vez la característica decisiva del populismo es su rechazo al pluralismo, a la diversidad, a lo heterogéneo. La búsqueda de la homogeneidad del pueblo que dicen representar y su intento de conservarla a toda costa. Homogeneidad étnica y homogeneidad de pensamiento o doctrinaria, ideológica, cultural o como quieran llamarla. Todos deben pensar igual. Y actuar igual.

Yo diría que el populismo está inspirado en un ánimo totalitario. La opinión de los populistas es considerada la única correcta, la única verdadera, la única popular. Y cuando hablo de opinión, me refiero a la opinión en todos los aspectos de la vida: literatura, cultura, forma de vida, política, economía, incluso espiritualidad…[5].

Sólo ellos son los lectores de la voluntad popular, los representantes únicos y genuinos del pueblo. Sus demiurgos, sus conductores. A mi modo de ver, estamos frente a una nueva versión del viejo totalitarismo ideológico o a un renacer de viejas ideologías totalizantes de antaño envueltas en un nuevo ropaje. Por eso, se habla actualmente del nuevo populismo[6].

El populismo de derecha rechaza pues el intercambio de personas. Sus adherentes sostienen que la población debe ser “homogénea”. De ahí el rechazo a la migración y a los extranjeros en general. (Algunos populistas, admiten a pocos extranjeros, que siempre deben ser la excepeción; pero exigen que éstos se asimilen íntegramente[7]).

Para los populistas, sólo hay una forma de pensar correcta: la propia. Existe una sola forma de ser humano: la mía. Lo más contrario a esta homogeneidad es el llamado melting pot[8], tan detestado por el populismo de derecha, ya desde Carl Schmitt o desde antes, Schmitt incluye la crítica al llamado melting pot,”mezcla de razas” o crisol de culturas en su teoría del derecho internacional[9]. Tan importante era el tema para él.

Según el modelo del moderno populismo, habría una competencia permanente entre los pueblos. Entre los estados, las naciones, los continentes, las “culturas”. (El término cultura ha reemplazado al de raza, para evitar ser tildados de racistas). Lo más importante es el triunfo del propio pueblo sobre los demás. Su victoria en todo orden de cosas: científico, cultural y hasta deportivo[10].

Una de las victorias de la propia raza es su reproducción. El aumento del número de sus individuos. De manera que en el marco del etnopluralismo[11] que le es propio, el populismo no sólo rechaza “la mezcla de razas”, sino que propugna un aumento de la “propia raza” o cultura, para hablar en términos etnopluralistas.

La premisa según la cual la población propia debe aumentar explica -en su enfermizo darwinismo social- su odio a la homosexualidad. Por ello, grupos populistas de extrema derecha detestan a los homosexuales, hablan del lobby gay y propugnan la permanencia de la mujer en su hogar, como madre al servicio de la familia. Su concepto de la familia es más bien propio del familismo o familialismo (en que la familia pasa a ser una especie de religión) que de una familia sana y normal.

Conclusión

En suma, el rechazo a la globalización caracteriza al populismo actual o nuevo populismo. El rechazo a todo lo que la globalización lleva consigo. A la sociedad multicultural y a la inmigración. Al multilateralismo de los tratados internacionales internacionales de libre comercio. A la libre circulación de las personas y de los bienes. En torno a este rechazo, surgen las más descabelladas teorías de la conspiración.

La libre circulación de personas, bienes y capital, el libre comercio entre las naciones son los dos aspectos más detestados por el populismo de uno y otro lado del espectro político. Los parámetros tradicionales de izquierda y derecha no han dejado de existir, como sostienen los populistas, sino que tenemos que replantear sus coordenadas y reconocer su transversalidad.

El rechazo a lo que los populistas llaman elites, al pluralismo y a la heterogeneidad social son igualmente características del populismo. Como también la homofobia y la arrogancia de quien pretende ser propietario de la verdad. Una sociedad homogénea basada en pseudo ideales populistas es lo más contrario a la sociedad abierta que nos podamos imaginar[12]


[1] A modo de ejemplo, invito a leer mi columna ¿En qué se parecen John Boehner y yo?

[3] Me permito mencionar a modo de ejemplo a: Estados Unidos, Filipinas, Turquía, Brasil, Italia, Hungría, Polonia, Rusia.

[4] En Alemania, las recientes Montagsdemos. Ver, en este apartado del artículo de Wikipedia, como a la ultraizquierda se le unían los nazis, sin que estos últimos rechazaran que se sumaran a sus protestas de los días lunes.

[5] No sé por qué recuerdo una de las últimas frases que escuché al Padre Osvaldo Lira: “Hay una sola forma de cagar católica”. No Padre Lira, no hay una sola forma, hay muchas.

[6] Ver de The Guardian The new populism

[7] Esta fue la opinión de Höcke al ser confrontado por una periodista alemana hija de extranjeros.

[10] Pienso en el doping obligatorio de los deportistas del Bloque Oriental, que, la mayoría de las veces, ni siquiera sabían que estaban consumiendo drogas para aumentar su rendimiento físico.

[11] Sobre el etnopluralismo, invito a leer mi columna: Un fantasma recorre Europa, el fantasma del etnopluralismo

 

Alemania oscura, en Dresden

A comienzos de esta semana, tuvó lugar en Dresden, la celebración oficial del aniversario de la Unidad de Alemania. Un aniversario más… same procedure as every year, podríamos decir. Pero, esta vez, no fue así; lamentablemente no fue -como todos los años- una fiesta alegre y pacífica.

Cada año, la festividad central es organizada por un país federal (Land, Bundesland) y esta vez, le tocaba a Sachsen. Lo que no deja de ser super complicado, ya que Sajonia -y especialmente su capital, Dresden- es el lugar de nacimiento y supervivencia de movimientos de extrema derecha radical, como Pegida y otros grupos similares y donde la AfD tiene representación parlamentaria. (Aunque, en realidad, no se necesita la AfD para una política populista de extrema derecha, la democracia cristiana sajona basta para ello).

Junto con la Alemania luminosa que celebraba la Unidad lograda en un proceso pacífico entre los años 1989 y 1990, y que culminó con la llamada Reunificación o Wiedervereinigung (la unión entre la República federal de Alemania y la República democrática alemana, donde tenemos que tomar el adjetivo democrático con beneficio de inventario). Junto a la Alemania luminosa, se hizo presente en Dresden la Alemania oscura.

Sí, con motivo de la Celebración, pudimos observar en vivo y en directo o bien en los múltiples videos que conservan las penosas imágines y los gritos injuriosos, a una turbamulta enardecida que, como río fuera de cauce, afluye por las calles de Dresden, para insultar a los políticos que pasaban frente a ellos en dirección a los actos de celebración. Ahí estaban los representantes de la Alemania oscura: los partidarios de Pegida, los de la nueva derecha, los de la AfD, y quién sabe de qué otro sombrío movimiento (grupos de canaradería, movimiento del 1%, etc.).

La polícía no contuvo a la turba que gritaba -en el dialecto de Honecker y de su camarilla- que los políticos habían traicionado al pueblo. Gritaba e injuriaba a los representantes de la República federal, del estado democrático, liberal y abierto tan detestado por Alemania oscura. Son los mismos que hace algunos meses paseaban por las calles de Dresden con sendas horcas: una horca para la demócrata cristiana Merkel y otra para su vicecanciller socialdemócrata, Sigmar Gabriel.

La verde Claudia Roth trató de conversar con los manifestantes; pero no la dejaron hablar, no la escucharon, quisieron hacerla callar levantando más la voz. Terminaron gritándole que se fuera (hau ab!). Pero siempre hay algunos ingenuos que sostienen que se debe dialogar con la Alemania oscura. ¡Por favor! Si la Alemania oscura no quiere, no puede dialogar. La Alemania oscura es una Alemania gritona, exaltada, intolerante. La intimidación que practican es primitiva; pero lamentablemente es efectiva[1].

Especialmente deplorable es que, al ver a una persona de color que se dirigía a un servicio religioso de acción de gracias por la Unidad alemana, la canallada de extrema derecha comenzó a hacer ruidos que ellos consideran como gritos de un simio y a moverse como ellos creen que se mueven los monos. Igualmente deplorable es que la sobrina de un embajador africano invitado a la celebración, contó que varias personas le habían dicho que ella -debido al color de su piel.- no tenía nada que hacer en Dresden. La señora del ministro de economía comezó a llorar; pero, a quién le importa… Una de las características de la Alemania oscura es su falta absoluta de empatía.

La policía de Sachsen no sólo no hizo nada. Se apostó a lo largo del camino que debían recorrer los políticos; pero sin protegerlos. Por lo que, durante toda esta semana, ha sido sumamente criticada. Y eso que había sido autorizada ninguna manifestación en ese lugar -sí en otro-. Incluso, una unidad les prestó un altavoz y uno de los uniformados les deseó -por parlante- que tuviaran un “día muy exitoso”. Hace algunois meses circulaba un chiste: “¿Cuál es el teléfono de Pegida en Sachsen? -Es el 110”. (El 110 es el número de emergencia de la policía en Alemania).

Antes, se decía que el estado estaba ciego del ojo izquierdo… Eso puede haber sido válido para los anos 60 o 70. Lo que es hoy en día, parece que la policía de Sajonia estuviera totalmente ciega del ojo derecho. Sacha Lobo, conocido columnista de Spiegel cuenta en una de sus columnas que un alto policía sajón, le dijo que él pensaba que una cuarta parte de los policías de Sajonia eran nazi[2]. Si fuera cierto, sería horrible.

Uno de los slogans más suaves que gritaba La turbamulta enardecida, que afluía por la calles de Dresden, era “Merkel muss weg!”[3] esto es: Merkel se tiene que ir. Pero no se tiene que ir a la casa, no simplemente renunciar. Merkel tiene que ser borrada, eliminada del mapa. O, como dice el político de la AfD, Höcke: “a Merkel la tienen que sacar de la cancillería federal con una camisa de fuerza”[4] y su colega del mismo partido von Storch agrega: “…y subirla a un avión para llevársela a Chile”[5].

Me he preguntado muchas veces esta fijación que tiene mucha gente con Chile. ¿Será por los Honecker? ¿Quieren seguir su ejemplo? ¿O por Walter Rauff, el inventor de los buses de exterminio de enfermos psíquicos por medio del gas[6]? Sé que von Storch anunció, en privado, que ella piensa irse a Chile…[7] [8] Los partidarios de Alemania oscura quieren huir de Alemania luminosa. Espero que nunca lleven su oscuridad a Chile.

Es cierto que los manifestantes en Dresden eran pocos… 100, 300… Pero bastaron para echar a perder la fiesta de la Unidad alemana. Esta gente es como el rey Midas pero al revés: todo lo que tocan no se convierte en oro, sino en estiércol. Son pocos; pero están en todas partes. Es gente comprometida. En el lado contrario, veo mucha tibieza, mucha inacción, mucho conformismo y, sobre todo, una gran comodidad.

Los pegidistas y los partidarios de la AfD generalmente es gente de la clase media, que no sufre pobreza; de manera que no se puede decir que el suyo sea un problema social. Más bien creo que padecen de miedo, de envidia y de intolerancia. Es gente que nunca comprendió la democracia posterior a 1945. Los nuevos grupos de Alemania oscura rechacen implícita o explícitamente la Reunificación. Siguen soñando con un Führer, lo que explica su predilección por ej., por Putin, por ellos admirado y al que piden ayuda en sus pancartas. El fin de semana en Dresden, gritaban “Merkel a Siberia, Putin a Berlin”[9]. Aunque esto parezca sátira, no lo es. Por el momento, Alemania oscura llama a ofrecer resistencia a niuestra democracia liberal. Prefieren la democracia iliberal, como la llama el PM húngaro Viktor Orbán. Resistencia o Widerstand[10] -al que llama Kubitschek- fue uno de los slogans más escuchados en Dresden.

Pero no sólo gritaban e injuriaban a los políticos y al público, sino que la turbamulta se ensañaba también con los periodistas. Sí, Alemania oscura ha creado su propio mundo. Leen sus propios medios y rechazan a todos los demás; a la prensa tradicional que descalifican como “prensa de la mentira” (Lügenprese, término empleado tanto por los nazis, como por la extrema derecha de los años 1920-30). Tienen sus propios blogs como “Mundo libre” de los Storch, que no puede ser menos libre y más tendencioso. O un diario como la “Libertad joven”[11], que actúa como bisagra entre la extrema derecha y el conservantismo. Revistas como “El nuevo orden”, donde ciertos católicos (lamentablemente también gente del Opus Dei o cercana) escriben y leen[12]. Y sus propias editoriales como Kopp (entre paréntesis, creado por un policía[13] en retiro para publicar libros sobre OVNIs). Etc., etc.

Así, se han ido encerrando en un mundo paralelo, totalmente extremo, alejado de la realidad que vivimos la gente común y corriente; pero claro, ellos no son común y corriente, sin que creen saber más que los demás. Cuando tú los contradices, siempre te pueden decir que tú estás completamente engañada por Merkel, la CIA o quién sabe por quién. O que los aviones lanzaron demasiadas hormonas de la felicidad y por eso, no puedes pensar críticamente[14]. Sí,para qué les cuento acerca de las teorías de la conspiración en que creen[15]. La conspiranoia abierta o velada es una característica de la Alemania oscura.

Por definición, ellos se consideran dueños de la verdad. Si hasta la consigna de la AfD habla de tener valor para la verdad[16]. Claro, piensan que poseen la verdad completa, que les pertenece y que todos los demás -los de la Alemania luminosa- estamos equivocados. Ellos son los únicos que conocen la verdad, la verdad única que poseen absolutamente. Caen con ello, en un nuevo gnosticismo.

Antes eran los judíos y el capitalismo anglosajón, los culpables de todo. Hoy los culpables de todas las desgracias del pueblo alemán (me pregunto de cuáles) son los refugiados, los extranjeros, la Unión Europea, el capitalismo judío anglo-sajón, la globalización y un gran etcétera.

Sobre su antisemitismo, ellos saben que, atacando a los judíos únicamente se pueden ganar el rechazo de la mayoría y, por ello, sustituyen a los árabes por los judíos. El rechazo a los musulmanes, les abre la puerta al centro de la sociedad[17]. El antisemitismo se las cerraría. De la judeofobia de antes, pasan a la islamofobia. Claro que, cuando tienen la oportunidad, muestran la hilacha y se lanzan también contra los judíos, como ha ocurrido en innumerables ocasiones en los últimos años.

La oscuridad de Alemania va de la mano con el pesimismo cultural: el mundo es malo y va para peor…En esto caen, paradojalmente demasiados cristianos, que olvidan que el mundo es bueno, porque salió de las manos de Dios. Los señores de la oscuridad están convencidos que vendrá una gran crisis, una especie de gran explosión, tipo nuevo big bang y entonces, todo será mejor. Se acabarán los malos o se los llevarán con la camisa de fuerza…

Se creará entonces un cielo nuevo, una tierra nueva, un Occidente nuevo, una Alemania nueva. Estamos frente a una especie de milenarismo secular. Entonces se acabarán los problemas que nos ha traído el parlamentarismo y sobrevendrá una nueva organización política con hombres y alguna mujer, a la cabeza, que realmente sepan lo que es bueno para el pueblo. Sin check and balances y sin parlamentarismo.

Sí, será una democracia nueva, no parlamentaria, con un Führer a la cabeza y muchos plebiscitos que demuestren que el pueblo lo apoya. La televisión e internet serán controlados por ellos que fijarán cuotas de programas patrióticos a los pocos medios privados que se permitan. La educación escolar tendrá por objeto despertar el patriotismo en los educandos. Y no habrá gender, ni homosexualidad, ni menos aún cuota femenina. Cada mujer tendrá, por lo menos tres niños como han anunciado los paladines de la AfD. En esto se parecen mucho al primer ministro turco, Erdogan, quien exigió 3,5 niños por mujer.

Debe ser terrible pertenecer a la Alemania oscura. Creer que vivimos en una dictadura, que hay que combatir, incluso con las armas o mediante actos de sabotaje. Que Merkel es una agente de la CIA o de la internacional judía o islamista, que tiene ojos de reptil… que quiere reemplazar a la población alemana por árabes y otros extranjeros. Que la Unión Europea es una segunda Unión Soviética. Que la globalización es tan mala (en esto coinciden con la extrema izquierda). Que vivimos en un mundo de injusticia, donde no existe el estado de derecho. Que nos domina el lobby homosexual. Que el pueblo va a morir (ver mi columna Etnocidio o la muerte del pueblo).

Debe ser horrible estar convencidos que vivimos en una especie de Mordor, la tierra de la oscuridad, dominada por Sauron. Para ellos, Merkel es Sauron y los refugiados sirios, son los orcos.


[2] Ver columa de Sascha Lobo en Spiegel Die geleugnete Krankheit (La enfermedad negad o la enfermedad que se niega). El columnista dice que, hace algún tiempo, un policía de alto rango le confidenció que una cuarta parte de los policías de Sajonia son nazis” (“Vor einiger Zeit habe ich mit hochrangigen Polizeikräften gesprochen, die sich hinter den Kulissen erstaunlich offen äußern. “Ein Viertel der sächsischen Polizisten sind Nazis”).

[3] Ver el excelente comentario de Thomas Schmid: In Dresden erklang die Sprache des Dritten Reiches (en Dresden suena el lenguaje del tercer reich).

[6] Para matar a los enfermos psíquicos dentro de Alemania, que, según la ideología nacional socialistas, eran improductivos, Rauff ideó un sistema muy “económico”: una manguera que transportaba el anhídrido carbónico desde el tubo de escape hacia el interior del bus, donde habían subido a los enfermos psíquicos. Las ventanas de los buses estaban tapadas o pintadas, para que no se viera lo que ocurría dentro de ellos. La masacre sistemática y organizada desde Berlín, de enfermos mentales fue -como la llama el historiador Götz Aly- un ensayo general del Holocausto. Un pueblo que deja matar a sus propios familiares, no ofrecería resistencia ante el asesinato de millones de judíos.

[7] Y la semana pasada, un profesional alemán de mediana edad y muy simpático conmigo, me dijo que él también pensaba huir a Chile, huyendo de los árabes en Alemania. Yo le comenté que se preparara bien, ya que en Chile existe la comunidad palestina más grande existente en el mundo, fuera de Palestina 😉

[8] Es, por lo demás, una vergüenza inmensa es que esta política populista von Storch tenga una bandera chilena en su oficina y que se fotografíe, en el marco de reuniones políticas, con la bandera de Chile. Si yo fuera embajadora, escribiría, al menos, una nota de protesta.

[9] “Merkel nach Sibirien, Putin nach Berlin”.

[10] Los partidarios de estos grupúscullos muchas veces se equivocan y escriben Wiederstand y no Widerstand, ya que el idioma alemán parece que es algo que no dominan demasiado bien.

[12] La última vez que estuve en mi centro de la Obra en Bonn, tenían encima de la mesa un número de esta revista pseudo-religiosa, dirigida por un dominicano. No creo que esta sea la lectura adecuada para una persona de mentalidad laical y que ama el mundo apasionadamente. Muy por el contrario.

[14] Conspiranoia de los chemtrail

[15] Miren no más, este video de la editorial Kopp: Der kleine Mann beim Kongress des Kopp-Verlags

[16] Mut zur Wahrheit, valentía para la verdad es la consigna de la AfD.