El antisemitismo en el nuevo ateísmo en Alemania

Todavía estamos a tiempo de hacer un recuento de lo ocurrido el año 2018. Una de las experiencias más extrañas del año pasado fue mi participación en grupos ateos alemanes en Facebook. Grupos cerrados, donde te tienen que aceptar para entrar. Ingresé a ellos, gracias a sendas invitaciones de una amiga atea. Uno de los grupos era el grupo ateo  más importante de Facebook en Alemania. El otro, uno algo menos relevante. En el segundo de los grupos, en el que había muchos árabes, me parece que la mayoría de ellos estaba desilucionado del Islam o de la caricatura de la religión que existe en la actualidad en sus países. No los culpo.

De partida, especialmente en el grupo únicamente alemán (en adelante, primer grupo), se respiraba un ambiente que yo podría calificar como de extrema derecha. O, al menos, demasiado cercano a la AfD y a Pegida. En ambos grupos -pero, especialmente en el segundo- había algunas voces contrarias al ambiente de derecha radical imperante. Pero eran acalladas de mala manera, sobre todo en el primer grupo. O simplemente, expulsad@s.

En general, el ambiente en los grupos ateos me pareció bastante desagradable, nada de amistad, de buen trato, de respeto a los demás ateos, sus propios correligionarios. Muy por el contrario, parecía que todos estuvieran peleados entre ellos. De diálogo fructífero, de intercambio y confrontación de opiniones, vi poco y nada. Creo que una persona que dedique mucho tiempo a estos grupos, se va a convertir en una persona depresiva y amargada.

En esta columna, me quiero centrar tan sólo en un aspecto que observé en ambos grupos: en algo que, para mí, es esencial y para Alemania, aún más: en el antisemitismo. (Dejo su misoginia -en que se parecen mucho a los grupos religiosos fundamentalistas- para otra ocasión). Especialmente, ahora que el domingo pasado, rememoramos una vez más el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto[1]. Un año más en que el antisemitismo parece avanzar en Europa. Casi se puede decir que un fantasma recorre Europa: el fantasma del antisemitismo…

Los nuevos ateos[2] que conocí en los grupos de ateos en Facebook aseguran que ellos no son antisemitas. Antes que nada, prometen que ellos no son racistas, porque el racismo -explican- se refiere a la raza. A la etnia, diríamos hoy. No a la religión. Después, aclaran que no están en contra de ninguna raza o etnia, sino que están en contra de la religión. De todas las religiones. En consecuencia, en tanto los judíos no sean religiosos, ellos no están en su contra. Este es un argumento central que repiten una y otra vez, no es una aparición al margen.

Concluyo que, a contrario sensu, están en contra de cualquier judío que crea en Dios, que denominan “judíos religiosos”. Y que sólo están a favor de sus correligionarios, los judíos ateos. Frente a un pseudoargumento como este, sinceramente, no sé si reírme o llorar.

Una de las pocas mujeres del grupo manifiesta una opinión más diferenciadas y explica que el antisemitismo tiene varios aspectos: la religión, una supuesta “raza judía” y el estado de Israel. La religión es sólo parte del antisemitismo, aclara. Esta mujer ya no forma parte del grupo. ¿Por qué será…? Supongo que ella quiere decir que el antisemitismo también puede ser de índole antirreligiosa. Aunque, tengo que reconocer que sus opiniones posteriores me hacen dudar de que esto sea lo que ella haya querido expresar. En general, me pareció que los usuarios repetían consignas tomadas de algún meme; y que su capacidad de reflexión pocas veces llegaba más allá.

Otro usuario afirma que el antisemitismo se dirige únicamente contra la religión y contra todo “lo religioso”. Esta última es la opinión generalizada en el grupo. Y da para variadas interpretaciones de esta que parece ser la consigna fundamental de los nuevos ateos alemanes.

Un miembro del grupo -uno que fue incluso candidato al Bundestag, pero obviamente no fue elegido- me asegura que, como los ateos serían más inteligentes, hay entre ellos menos antisemitas. Ello, debido a que las personas religiosas sufren una alucinación producto de una psicosis y eso las hace… “más tontas”. ¿En serio?[3].

Incluso, algunos de los nuevos ateos de Facebook reconocieron ser contrarios al estado de Israel, puesto que éste sería un estado religioso y por tanto, para ellos -que se dicen laicistas, seculares, etc.- es un estado inadmisible por ser religioso o basado en una religión.

Algunos de mis interlocutores -no pocos- van más allá y sostienen que, sin el estado de Israel, habría paz en el Medio Oriente. Porque el estado de Israel es religioso y la religión sería la causa de todas las guerras, en esa región y también en el mundo.

En este mismo sentido, otro usuario señala que la religión se posa como el rocío[4] sobre nuestro cerebro y reduce nuestra capacidad de pensar. “Sin religión habría menos antisemitismo” y “menos judíos jasídicos idiotas y la paz en el Medio Oriente tendría mejores posibilidades”. Palabras llenas de odio y desprecio… Le pregunto más y me explica que los judíos no religiosos son mayoría; pero insiste en que quienes son responsables de que no haya paz son los judíos religiosos.

Se explayan sobre este tema, que parece que les interesa bastante. Sin religión -insisten- no habría antisemitismo y habría paz en el Medio oriente. A mi modo de ver, es esto una expresión más de aquello de acuerdo a lo cual, las víctimas son culpables. Los mismos judíos serían responsables del antisemitismo[5], ya que la religión es siempre la culpable de la guerra.

Les pregunto abiertamente si los judíos son culpables del antisemitismo. Un usuario me contesta que sí lo son, salvo que sean ateos, entonces, no son culpables, me explica. Es increíble: si los judíos creen en su religión serían culpables del antisemitismo y de la guerra.

Otro integrande del grupo escribe que él no ve razón para no ser antisemita, puesto que a él le da lo mismo que creyentes de religiones “se rompan la cabeza”, entre ellos. Afortunadamente, una posición tan cínica no quedó sin respuesta de parte de otro usuario que lo llamó mentecato[6]. Sí, ya les advertí que en estos grupos impera un ambiente bastante rudo.

La retórica agresiva que descalifica y ridiculiza al interlocutor es una de las características de la extrema derecha[7] y se halla muy presente en los dos grupos. Sus miembros dirigen su oratoria belicosa no sólo contra sus “enemigos”, los creyentes, sino también, contra sus propios correligionarios ateos y miembros del grupo. No aceptan ninguna opinión contraria…Me hace pensar en esa gente de la que se dice quese quiere clonar a sí misma.

Otro usuario confiesa que él es satanista[8] (o satánico) y que, si creyentes de una religión ejercen violencia sobre los de otra, él sólo puede mover la cabeza ante tanta tontería. Sobre el satanismo, la mujer que hizo el comentario más o menos inteligente al que me referí más arriba, explica que el satanismo moderno no está muy lejos del ateísmo y que, en todo caso, sus mandamientos son mejores que los mandamientos cristianos. Me pregunto cuáles serán los mandamientos del satanismo…

A estas alturas, me aseguran que todo esto que están diciendo no es antisemitismo, ya que el antisemitismo sólo se dirige contra los judíos y ellos sólo están contra Israel, no contra los judíos. Sobre este mismo tema, otro usuario agrega que todo estado religioso es inhumano ya que se forma una clase de personas definidas por su religión. Y esta identificación o conexión la que sería responsable del antisemitismo en la región del Medio Oriente.

Un egregio miembro del grupo afirma que el capitalismo también es una religión y que el estado de Israel es capitalista… Las consecuencias para estos ateos militantes es clara… Me da la impresión que se trata de “demonizar” a Israel por todos los medios posibles. Incluso los más ridículos.

Otro hombre trata de salvar la situación y escribe que puesto que los judíos han contribuído tanto al desarrollo de la ciencia, y el ateísmo es pro-ciencia, es imposible ser ateo y ser antisemita, ya que no se puede estar contra los judíos porque son muy buenos científicos. Me pregunto si se justifica estar en contra de “pueblos” que aún no han tenido tan grandes e importantes científicos como los judíos europeos. Pienso en africanos, latinoamericanos, e incluso en judíos sefarditas, etc.

Por último, otro usuario sostiene que el antisemitismo no tiene que ver únicamente con la religión; pero que, si se trata de solucionar el “problema de las formas de ver el mundo de manera irracional” (esto es, religiosas), podemos plantear una “gran solución”. No sé si su “gran solución” consiste en acabar con todas las religiones, con los judíos, elestado de Israel o con todas las anteriores. No le pude preguntar, porque, debido a mi post sobre a favor del gender[9], me echaron del grupo en ese momento.

La verdad es que me duele que el ateísmo esté tomando estos giros en Alemania[10]. Yo vengo de familia atea. Supongo -es lo que dicen quienes han estudiado el tema- que es consecuencia de la expansión del llamado “nuevo ateísmo”[11] [12] en Alemania[13]. Supongo también que esto nos llega a través de la cultura popular (y de alguno que otro libro); pero más que nada, nos llega a través de artículos cortos y de memes en internet. Esta expansión va de la mano de una inclinación de la balanza atea hacia la extrema derecha[14]. Lamentable.


[2] Sobre el nuevo ateísmo en Alemania, recomiendo el excelente artículo de Thomas Zenk ‘Neuer Atheismus’‘New Atheism’ in Germany

[3] Leyendo sus opiniones, me parece que una de las cosas con la que más sufren es que Einstein no haya sido ateo (tal vez sólo temporalmente en su juventud, en Suiza). Aunque ellos tratan de explicar que era ateo en el sentido que habría creído sólo en “el Universo” o algo así.

[4] “mehltau” escribe. Mehltau es una figura con la que el dirigente de la AfD Höcke explica muchas de las cosas que él critica. La imagen del rocío (un rocío malo) que se posa sobre algo bueno, pertenece al vocabulario más usado por la extrema derecha alemana.

[5] Hitler les manda saludos desde el más allá…

[6] Schwachkopf.

[7] En Extrema derecha y liberalismo, mencioné la retórica agresiva como uno de los elementos del extremismo o populismo de derecha.

[8] Agrega que es “nazi, alemán del Este y sajón” (klar bin ich Nazi, bin ja Ostdeutscher und Sachse). Con “alemán del Este”, se refiere a la República democrática alemana o “Alemania comunista”, como la llamaba mi tía abuela. Por todo esto que dice, comienza una pelea campal con otro ateo del mismo grupo… Como ya les contaba, en estos grupos, el ambiente es sumamente agresivo.

[9] Soy pro-gender.

[10] Sobre el tema antisemitismo en el ateísmo alemán, ver: Vehementer Säkularismus als Antisemitismus? de Vanessa Rau.

[11] Ver el ya citado estudio de Thomas Zenk sobre el tema: ‘Neuer Atheismus’‘New Atheism’ in Germany

[12] Hannes Stein, en una editorial de Die Welt, se pregunta si tal vez Dawkins tiene razón, cuando sostiene que la religión es una fuerza maligna, ideada por personas mentalmente enfermas. Religiöser Wahn

[13] No sin razón, el FAZ escribía en 2006 que este nuevo ateísmo puede ser más peligroso que la religión, en Für viele

[14] Ver la correlación entre Ateísmo y AfD en Alemania

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El último ataque de Rusia a los ucranianos es una advertencia para Occidente

“El sábado por la noche, tres pequeñas embarcaciones navales ucranianas abandonaron el puerto ucraniano de Odessa y se dirigieron al puerto ucraniano de Mariupol. En el camino, tuvieron que pasar por el estrecho de Kerch, una franja de agua que se encuentra entre la península de Crimea ocupada por los rusos y el continente ruso. Los barcos ucranianos todo el derecho de estar allí: un grupo similar de barcos atravesó el estrecho hace apenas un mes, y un tratado de 2003[1] garantiza los derechos de ambas naciones a usar esas aguas[2]. Pero esta vez, en una provocación cuidadosamente organizada, los barcos rusos dispararon contra los barcos ucranianos, y luego los capturaron, junto con 23 miembros de la tripulación”[3].

Sí, la guerra entre Rusia y Ucrania continúa. La pregunta es ¿por qué ahora una aceleración del conflicto? Pregunta Appelbaum y responde: “esta pequeña aventura militar se produce tras las amplias protestas contra los cambios en las leyes rusas sobre pensiones, y está acompañada de una gran frustración debido al lento crecimiento de la economía” en Rusia. Sí, no olvidemos que el país más grande del mundo tiene una economía tan fuerte como la de Italia. Aunar al país frente a un “enemigo externo” y ofrecerle un patriótico “pan y circo” siempre ayuda a los gobiernos fracasados. La población se distrae una vez más, al menos, durante un tiempo.

El momento tampoco es bueno para Ucrania. El incidente puede haber sido provocado, pensando influir en la elección presidencial de marzo próximo, donde el Presidente actual no tiene muy buenas expectativas. “Quizás los rusos quieran inyectar un elemento polarizador en una sociedad ya dividida”. Después de observar lo que los medios rusos del estilo de Russia Today hacen en Europa occidental, nada más me puede extrañar.

O tal vez, “esta sea una respuesta a la decisión de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana de separarse de Rusia”. No hay que dejar de lado la importancia política (para bien o para mal) que la Iglesia Ortodoxa tiene en los países del Este de Europa (incluyendo a Polonia, pero este es otro tema). Appelbaum comenta que, tal vez Rusia intente “provocar un aplazamiento de la elección por completo”.

“En un sentido estricto, es posible que ya hayan logrado cambiar la atmósfera política. En una reunión nocturna el domingo, el presidente Poroschenko (…) pidió aplicar la ley marcial en una parte del país y el parlamento votó el lunes para imponerlo”. En efecto, la lo que llamaríamos más bien el estado de guerra, fue establecido en las regiones de Ucrania que están en peligro de ser afectadas por un conflicto armado o incluso por una eventual invasión rusa. Que nadie se asombre de que hable de invasión, ya hemos visto la invasión de los “hombrecitos verdes” en Crimea.

Hay que dejar claro que muchos ucranianos critican el establecimiento del estado de guerra o ley marcial y creo que están en su perfecto derecho de hacerlo y de temer que un poder gubernamental muy grande pueda afectar la transparencia y la limpieza de las elecciones. Pero a nadie se le pasa por la mente que Poroschenko haya querido provocar esta situación bélica frente a Rusia para sacar provecho electoral de ella. Sólo alguién que piense y actúe tan maquiavélicamente puede supones que otras personas también actúan así.

Poroshenko había solicitado al Congreso una ley marcial de dos meses de duración. El congreso sólo autorizó sólo 30 días (a partir de hoy y hasta el 27 de diciembre). Es la ventaja de la democracia representativa en que el presidente no puede hacer lo que quiera. sino que siempre está limitado por el Parlamento, por los parlamentarios con quienes tiene que llegar a acuerdos y a compromisos, incluso en casos extremos como el de peligro de guerra.

Una de las críticas más grandes hechas al presidente es establecer ahora, justo antes de las elecciones presidenciales el estado de guerra, en circunstancias que la guerra con Rusia tiene ya bastante tiempo. Se teme que el gobierno de Poroschenko influya en la campaña electoral. Sin embargo, “al parecer, la ley marcial sólo incluye la movilización militar y (…) no habrá restricciones en los medios de comunicación o en reuniones públicas, y que tampoco se aplazará la elección” de marzo del 2019.

Desde el punto de vista internacional, el momento no puede ser mejor para Rusia, puesto que los grandes países se hallan preocupados o abrumados por otros problemas. Es el caso de “Gran Bretaña, uno de los países que más se ha mostrado inflexible en cuanto a las sanciones a Rusia”, se encuentra en medio de una batalla política en torno al Brexit. Hoy, en Londres nadie se preocupará por Ucrania. Por su parte, “la administración del presidente Trump está dividida, distraída y se prepara para enfrentarse a la mayoría demócrata en la próxima de la Cámara de Representantes que, entre otras cosas, investigará sus vínculos ​​con Rusia”.

Por otra parte, me parece que no hay que dejar de lado la influencia de los nuevos partidos y grupos de extrema derecha y de extrema izquierda que siguen a pie juntillas las directrices de Moscú, de partida por la dependencia no sólo intelectual, sino también económica de muchos de ellos.

Anne Appelbaum concluye que “Cualesquiera sean los otros motivos para este ataque por etapas, este tipo de pasividad bien puede ser con lo que cuentan los rusos. Este es el modus operandi que han seguido en el pasado: dar unos pasos adelante, esperar la reacción. Si no hay una ninguna, moverse hacia adelante. Si hay reacción, esperar que las emociones se apaguen y luego seguir avanzando”. Esta táctica es aún más arriesgada y efectiva de la que tenían los soviéticos durante la Guerra fría, la estrategia marxista expresada a nivel vulgar en el slogan que tantas veces escuché en mi infancia: “Un paso adelante, dos pasos atrás”[4].

“Este incidente puede o no terminar aquí, pero considéremoslo una advertencia: si no tenemos una estrategia más amplia para poner fin a esta guerra, ese será el patrón en los próximos años”. Sí, Putin parece poner a prueba a Occidente, quiere ver hasta donde puede llegar, tal como un niño pequeño que quiere poner a prueba a sus papás. Tiene toda la razón la autora polaca-norteamericana, por algo el título de su artículo del lunes en el Washington Post es El último ataque de Rusia a los ucranianos es una advertencia para Occidente.


[2] El artículo 1° establece; “El mar de Azov y el estrecho de Kerch son históricamente las aguas interiores de la Federación de Rusia y Ucrania”. Asimismo, el Artículo 2 N° 1 establece: “Los buques mercantes y buques de guerra, así como otros buques estatales que enarbolaban el pabellón de la Federación de Rusia o Ucrania, operados con fines no comerciales, disfrutan de libertad de navegación en el Mar de Azov y el Estrecho de Kerch”. Traduje el texto del Acuerdo: Tratado entre la Federación de Rusia y Ucrania sobre cooperación en el uso del mar de Azov y el estrecho de Kerch

[3] Russia’s latest attack on the Ukrainians is a warning to the West A continuación, siempre que cite entre comillas, será una cita a este artículo.

[4] Un paso adelante, dos pasos atrás es una obra de Lenin, de 1904.

El “ejército alemán” y los nazis…

Nuevamente se plantea en Chile el tema de si el “ejército alemán” era lo mismo que los nazis. Sí, así más o menos en esos términos algo infantiles. En primer lugar, el “ejército alemán” es un término equívoco, porque a lo largo de la historia, ha habido muchos “ejércitos alemanes”, de manera que tenemos que delimitar de qué hablamos.

Se trata de la Wehrmacht, contemporánea de los nazis o más bien, creación de los mismos. La Wehrmacht o el poder de defenderse[1] o de atacar, fue creada por el régimen nacional socialista en 1935. Ese año, el ex-cabo del Ejército de Baviera, el austriaco Adolfo Hitler había concentrado totalmente el poder político sus manos.; totalmente o totalitariamente que viene a ser más o menos lo mismo. La famosa ley habilitante de 1933[2] lo había hecho posible. La ley que creó la Wehrmacht fue dictada el 16 de marzo de 1935[3].

Antes de la Wehrmacht -entre 1921 y 1935- existió el Reichswehr, el ejército para la defensa del Reino de la República de Weimar. Estaba organizado de acuerdo a las disposiciones y a las limitaciones impuestas en el Tratado de Versalles. Violadas secretamente, en concomitancia con la Unión Soviética, entonces de reciente creación. A partir de 1923, el Reichswehr apoyó la formación del Ejército Rojo y de sus soldados. A la vez que los soviets proporcionaban al ejército alemán armas (incluso químicas), munición y adiestramiento para militares alemanes. Era un do ut des -doy para que des- entre alemanes y rusos.

Años más tarde, la misma Wehrmacht ocuparía Polonia conjuntamente con el Ejército Rojo. Paradas militares y encuentros de todo tipo tuvieron lugar entre los soldados de ambos ejércitos de tan dispar o más bien de tan similar ideología. Los nobles alemanes que encabezaban el “ejército alemán” no tenían ningún problema en confraternizar con sus aliados militares, los proletarios bolcheviques. Por si alguien adolece de incredulidad y no sabe leer alemán, hay abundantes videos históricos en youtube sobre esta alianza.

Cuando Hitler y Stalin rompieron su pacto[4] y cuando Alemania empezó a perder la guerra, la Werhmacht tuvo que retirarse de algunos territorios. Practicó entonces la estrategia de la “tierra quemada”, destruyendo todo lo que quedaba a su paso, sin respetar vidas humanas, ni ciudades, ni monumentos históricos, ni iglesias, ni castillos, ni nada.  

No, el “ejército alemán”, la Wehrmacht no es lo mismo que “los nazis”. Los nacional socialistas eran un partido único que encabezaba un régimen totalitario. La Wehrmacht -con sus tres ramas: tierra, mar y aire- era otra cosa. La Wehrmarcht era la fuerza armada al servicio del Partido Obrero Nacional Socialista y de su deletérea ideología.

Los militares de la Wehrmacht tenían que jurar obediencia absoluta y hasta la muerte al Führer. ¿Se imaginan no jurar lealtad al país, a la Patria, sino a una persona? ¿A un líder máximo? Obediencia de cadáver se denomina en alemán, porque -dicen- que es como la obediencia de una persona muerta, que no piensa por sí misma, sino que recibe órdenes y hace lo que le dicen. Autómatas que cumplían órdenes sin pensar y sin sentir, ese era el ideal de soldado de la Wehrmacht.

En clases de derecho penal militar, yo aprendí en Chile[5] que la obediencia militar es una obediencia reflexiva, en que el soldado piensa por sí mismo y puede representar órdenes. E incluso negarse a cumplirlas cuando éstas son un delito. La pseudo obediencia impuesta por los nazis a los soldados alemanes no era reflexiva, sino cadavérica.

No, la Wehrmacht no es lo mismo que los nazis; pero en la Wehrmacht había muchos nazis. Y otros que no lo eran. Algunos no eran nacional socialistas; pero apoyaban esa ideología. Otros pocos no estaban de acuerdo con ella. De estos últimos, algunos desertaron, a ellos los esperaba el pelotón de fusilamiento. O, como altenativa, las brigadas de castigo, compuestas de soldados cuya muerte era irrelevante, daba lo mismo que murieran o no, recibían misiones suicidas. Así trataba la Wehrmacht a sus miembros.

La Wehrmacht fue el brazo armado que los nazis usaron en su guerra de agresión. Invadió un sinnúmero de países y los sometió a un régimen de terror. Sí, la Wehrmacht fue la organización armada empleada para ocupar territorios, para explusar a sus habitantes o simplemente para matarlos sin piedad (judíos, gitanos) o para esclavizarlos, como ocurrió con los pueblos eslavos.

La Wehrmacht fue creada por los nacional socialistas y organizada por ellos, de acuerdo a sus intereses. Incluso de acuerdo a los intereses privados de algunos de sus miembros. Sin ir más lejos, el uniforme de la Wehrmacht fue confeccionado en la fábrica de un miembro del partido nazi, que se llenó los bolsillos de dinero vendiendo sus productos, primero a la SA, a la SS y a las Juventudes de Hitler y luego a la Wehrmacht[6]. Quienes creen que los nazis era “jóvenes idealistas” o algo por el estilo, se equivocan. Intereses económicos y el ánimo de ganar dinero usando influencias y métodos de corrupción marcan la economía de esa época y de los miembros del “movimiento”[7]. Unos se enriquecían mientras a los otros exigían grandes sacrificios.

La Wehrmacht cometió crímenes de guerra e infringió todas las normas de derecho humanitario que nos podamos imaginar[8]. Aparte de ello, demostró una crueldad inusitada frente a seres humanos. Consideraban que los “pueblos” estaban en una especie de competición por quién vence al otro[9]. Y la competición era a muerte… Todo el que no fuera de mi etnia (Volk) era considerado mi enemigo. La barbarie parecía haberse apoderado de Alemania, de Austria y de otros países de la zona. Quienes competían en estas olimpiadas de la muerte eran los soldados de la Wehrmacht.

Comprendo que a algunos chileno-alemanes esto les cueste aceptarlo. Sus abuelos, sus bisabuelos, sus papás fueron tal vez soldados alemanes (generalmente de grados bajos, pese a los fantasías megalómanas de algunos de ellos). Ellos o no hablaban de lo que habían vivido o idealizaban la guerra, la glorificaban, como si hubiera sido una guerra heroica y ellos, los héroes vencidos a la espera de la venganza. Y si los abuelos no glorificaron la guerra, lo hicieron sus hijos o lo hacen sus nietos o bisnietos.

Evidentemente, nadie puede pensar mal de sus antepasados a quienes quiere y hacia quienes siente un natural agradecimiento. El tema de la disyuntiva o de la dicotomía de los “hijos y nietos de la guerra” es hoy un importante tema para psicólogos y psiquiatras en Alemania. Esta dicotomía ha creado personalidades divididas, casi esquizofrénicas. Muchos de los soldados de la Wehrmacht eran jóvenes entonces y fueron simple carne de cañón para los nazis. Nada había de heroísmo, nada de patria, nada de ideales. Creo que aceptar esta realidad, ayudaría mucho…

 


[1] Del verbo sich wehren, esto es ofrecer resistencia, luchar, forcejear.

[4] Llamado Pacto Hitler-Stalin o Molotov-Ribbentrop, que era el nombre de los ministros de relaciones de ambos países.

[5] De acuerdo al Código de Justicia Militar, de 1944.

[6] La fábrica usó mano de obra esclava que la Wehrmacht ayudaba a traer desde el Este. De manera que esclavos confeccionaban el unforme de sus carceleros.

[7] Así llamaban los nazis al Partido: Bewegung.

[8] Los prisioneros de guerra de la Wehrmacht, sobre todo los del Este de Europa, no eran alimentados, ni atendidos y el objetivo era que murieran.

La invasión de las Malvinas

A 36 años de la Guerra de las Malvinas o Falklands, me gustaría referirme brevemente a este triste episodio bélico de los años 80 del siglo pasado.

El antecedente inmediato fue un negocio realizado por Constantin Davidoff, un comerciante de chatarra de nacionalidad argentina, quien había comprado una estación ballenera abandonada en la Bahía Leith, en las Georgias del Sur, no en las Malvinas. El inmueble había pertenecido a balleneros escoceses que ya no lo utilizaban, estaba abandonado y Davidoff quería convertirlo en depósito de chatarra (en aquella época, parece que nadie pensaba en la protección del medio ambiente). Para el transporte del metal, Davidoff arrendó a bajo precio una embarcación de la Armada argentina, llamada Bahía Buen Suceso. El arriendo no sólo incluía el barco, sino también su tripulación, formada obviamente, por miembros de la Marina de guerra.

Estando en la Bahía de Leith, los marinos argentinos y los trabajadores de Davidoff -un total de cincuenta- no tuvieron una idea mejor que izar la bandera argentina en las Georgias del Sur, territorio indiscutidamente británico. Los cuatro científicos que se hallaban en una estación de estudio, telegrafiaron (el 19 de marzo) a Londres informando sobre esta circunstancia. Londres reclamó a Argentina por la vía diplomática. Asimismo, los trabajadores (y los marinos) se negaron a solicitar el permiso correspondiente a las autoridades británicas de Grytviken (que se lo habrían dado sin problema) para trabajar en la Bahía de Leith. Gran Bretaña envió al patrullero Endurance (un patrullero y el único buque de la Marina británica que se encontraba en el Atlántico sur), que, el 26 de marzo, confirmó que Leith se encontraba ocupado o tomado por argentinos (40 de ellos eran infantes de marina[1]), quienes además se negaban a pedir un permiso de trabajo.

A continuación, comenzó la actuación de la diplomacia británica, que exigió el retiro de la bandera argentina de la Bahía de Leith, mediante una nota de protesta de fecha 23 de marzo. Esta nota fue considerada una “provocación” por el gobierno militar argentino quien decidió invadir las Malvinas (no las Georgias, donde se encuentra Leith) el día 2 de abril de 1982. Entre las Malvinas y las Georgias del Sur hay 1550 kms de distancia.

La invasión argentina y la guerra que le siguió dejó un saldo de 907 muertos (258 británicos -8 civiles chinos y 3 civiles británicos en Puerto Stanley- y 649 argentinos). 1845 heridos, de ellos 777 británicos y 1068 argentinos. Hace algunos años, conocí a una señora argentina que estaba de visita en München, buscando -según me contó- artefactos ortopédicos para su hijo que había perdido algunos miembros del cuerpo durante esa guerra. Sí, ese es el saldo de una invasión y posterior guerra: casi mil muertos y casi dos mil heridos. Y una mamá intentando ayudar a su hijo en un país extranjero. De más está decir que el viaje y los artefactos los pagaba ella.

Al parecer, el gobierno de Buenos Aires pensaba que Estados Unidos los apoyaría a ellos y no a Gran Bretaña. El modelo schmittiano, según el cual, “mi enemigo es también el enemigo de mi amigo” es un modelo de análisis falso, que conduce a errores garrafales como éste. Asimismo, considerar que sería posible revivir una especie de doctrina Monroe intepretada según Carl Schmitt[2], de acuerdo a la cual América debería ser para los americanos y donde los europeos deberían no entrometerse en absoluto, fue una  apreciación equivocada de la realidad.

Por mucho que, en 1965, las Naciones Unidas hayan considerado a las Malvinas como un “territorio en disputa” y hayan llamado a las dos partes a lograr a un acuerdo político que nunca suscribieron[3], es totalmente claro que Argentina intentaba cambiar un límite internacional por la fuerza de las armas y, en consecuencia, no podía contar con el apoyo de ningún país occidental. El mismo 3 de abril de 1982, el Consejo de Seguridad emitió una resolución en que se exigía a Argentina el retiro inmediato de sus tropas y a ambos países, resolver el problema por la vía diplomática[4], civilizada. 

Argentina tuvo el apoyo -al menos de palabra- de Moscú y de Cuba, pese a que el gobierno de Buenos Aires, se hallaba en las antípodas ideológicas de los gobiernos de Rusia y del de Fidel Castro. Pero claro, más grande era el odio de estos dos países a Estados Unidos, a la OTAN y a los países de Europa occidental. Venezuela también apoyó de palabra a Argentina e incluso consideró la posibilidad de enviar tropas militarse para apoyar a los argentinos. Si los militares argentinos sufrían con el frío del Atlántico Sur, es mejor no pensar en qué habría pasado con tropas venezolanas en aquellas latitudes.

Perú apoyó a Argentina con aviones militares, pilotos de los mismos, instructores y otros suministros. Lo grave es que el secretario general de las Naciones Unidas en aquel entonces, era un peruano, Pérez de Cuellar, con lo que esta institución perdió su imparcialidad y con ella, su credibilidad. Por una parte, Perú llamaba a la paz y por otro lado, enviaba armamento para proseguir la guerra. En un funesto doble juego, el gobierno de Lima, intentó sacar provecho de la situación y echó más leña al fuego de la guerra y de la muerte.

Demás está decir que el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR, la “OTAN latinoamericana”, por así decirlo) no podía ser aplicado, ya que no estábamos ante un “un ataque armado … contra un estado americano”, lo que debería ser “considerado como un ataque contra todos los estados americanos”[5]. En este caso, tenemos que reconocer que lamentablemente, el estado agresor había sido uno de los nuestros. La situación es similar a la que vivimos hoy con Turquía, país miembro de la OTAN cuyas tropas invadieron una región de Siria (Kurdistán). Gracias a Dios, Turquía no tiene cara para pedir ayuda a sus aliados.

En suma, Argentina no sólo no logró su objetivo de conquistar las Malvinas, sino que cerró sus posibilidades de lograrlo en las próximas décadas. Una vez más, vimos que el intento de alterar las fronteras por medio de la fuerza es un gravísimo error, que no conduce al resultado esperado. (Lamentablemente, hoy observamos otro intento de mudar las fronteras, concretamente en Crimea y también en el Este de Ucrania, en ambos casos, por parte del actual gobierno de Moscú).


[1] Fuentes argentinas aseguran que sólo eran 14. Me pregunto qué hacían infantes de marina “trabajando” para una empresa privada. Puede ser que se refieran a los llamados Non-Self-Governing Territories o territorios sin gobierno propio.

[5] Art. 3.