La pedofilia en la Iglesia católica – Mi opinión

Esta semana, vi la película “El Club” (2015), de Pablo Larraín. En parte, me decidí a verla, porque se habla de ella en Alemania, sobre todo porque se la compara con la más conocida “Klerus” (2018), del polaco Wojciech Smarzowski.

En “El Club”, la música de Arvo Pärt suena aún más triste y melancólica. No, no es la intención del director Pablo Larraín, que sea una película triste, al menos no siempre. Al menos, eso creo. Pärt es uno de mis músicos contemporáneos favoritos; pero tengo que reconocer que los trozos escogidos para la cinta, en sintonía con el clima del pueblo o caleta de pescadores de La Boca es… es harto deprimente, como me comenta una amiga experta en cine.

El tema es igualmente deprimente. Pero que lo sea, no quiere decir que podamos o que debamos ignorarlo. Ignorar una realidad porque es deprimente es un “lujo sibarita” que no nos podemos permitir. Muy por el contrario, también -o sobre todo- los temas deprimentes tienen que ser objeto de nuestra atención. Más aún si es un tema tan doloroso pero sumamente importante como el abuso sexual de niños, cometido por quienes deberían haberlos protegido con más fuerza, con más dedicación, con más amor.

Con más amor y no con el abstruso egoísmo que busca el propio placer a costa de la vida, de la integridad y de la personalidad de menores de edad; niños, jóvenes, adolescentes. Esto es sibarismo máximo, Epicúreo manda saludos. Todo lo que la Iglesia católica -y el cristianismo en general- enseñó que no era bueno, que era muy malo; todo esto sale a relucir de su peor forma en el caso de abusos sexuales por parte de sacerdotes o, en general, de personeros de la Iglesia.

La personalidad de Sandokan (en “El Club”) es representativa de tantos niños y jóvenes, cuya vida ha sido destruida[1]. Víctimas de abusos, víctimas de pedofilia, Víctimas de inescrupulosos egómanos que sólo se centran en su placer, incluso a costa de la ruina de menores de edad, indefensos, ante el máximo poder de sacerdotes o profesores. Si creemos que las víctimas están antes que los victimarios, Sandokan debería ser el personaje más importante de la película.

Desde tiempos inmemoriales, la Iglesia ha protegido a los niños. Los padres les han confiado a sus hijos, a sus hijas y la Iglesia, como institución, los ha acogido y custodiado. La Iglesia ha enseñado a respetar la dignidad de los niños[2]. A respetarlos como seres humanos, frente, por ej., al derecho romano o a las costumbres medievales (costumbres tales como casar a los niños apenas nacían con otros niños que ellos ni conocían[3]).

Asimismo, los personeros de la Iglesia (sacerdotes, laicos, hombres y mujeres) que han abusado sexualmente de niños cometen pecados siempre graves -tradicionalmente, se llamaban “pecados mortales”, lo que nos da una idea de su gravedad-. Pecados, en contra por lo menos de dos de los diez mandamientos que Dios entregó a Moisés. Contra el sexto y también contra el noveno mandamiento. De manera que lo que hacen estas personas no es menor, sino algo gravísimo.

Pero no es solamente un pecado, sino que es también un delito. Esto es, una “acción u omisión voluntaria penada por la ley”, como se dice escuetamente el Código Penal chileno[4]. Sí, si una persona -sacerdote, profesor o profesora, entrenador o entrenadora, pastor o pastora- abusa sexualmente de un menor de edad, aparte de cometer un pecado grave, comete un delito. No estamos pues sólo ante un tema de moral, de ética o puramente religioso o espiritual como puede ser odiar al prójimo, mentir a los padres o comer una casata entera de helado de pura gula… No, estamos frente a algo que es inmensamente más grave. Y que causa más daño a la víctima. Estamos frente a un delito.

Y ante uno que tiene que ser denunciado ante la justicia estatal y ser perseguido por ella. La medida reciente del Vaticano en el sentido de que toda denuncia acerca de un acto de pedofilia debe ser comunicado a la justicia ordinaria del respectivo país es, sin duda correcta. Lo malo es que llega muy tarde. Después de décadas de silencio, de complicidad, de mal entendido esprit de corp, de cobardía. El callar, el ocultar los actos pedófilos de sacerdotes y otros, dentro de la Iglesia fue absolutamente injusto y causó muchísimo dolor y sufrimiento extremo. Encubrir a un delincuente hace cómplice al encubridor del delito y por tanto, lo convierte en delincuente.

Hace años pregunté a un sacerdote español[5] de quien yo tenía una buena impresión qué habría hecho él si hubiera de un sacerdote pedófilo. Me respondió que habría que enviarlo a otro lugar, para que cambiara de ciudad. Su respuesta me convenció aún más de que generaciones enteras de sacerdotes católicos, poco y nada han entendido. No saben que un hombre pedófilo no va a cambiar su tendencia de un día para otro sólo porque lo mandan a otra ciudad o a otro país. Por el contrario: va a llegar a un sitio nuevo donde encontrará nuevas víctimas, ya que nadie sabe de su tendencia pedófila. Es como a un pez que cambian de pecera luego de que se ha comido todo el alimento de la primera. Ahora va a ingerir todo el de la segunda pecera.

No, no es amor a la Iglesia callar sobre la pedofilia. Eso no es defender a la Iglesia. En realidad, eso es odiarla, detestarla y hacerle daño. No se trata de ir inmediatamente a “contarle a los periodistas”, como pregunta el padre Silva al Padre García en “El Club”. A lo que él responde que no lo hará porque él ama a la Iglesia y “no le quiere hacer daño”. Pienso que este es un craso error. Callando, ocultando lo ocurrido y encubriendo a los abusadores, es como más daño han hecho ellos a la Iglesia. De manera que, si alguien la quiere de verdad, va a tener que ponerse las pilas y oponerse a muchos hombres oscuros y denunciar los hechos. Y, sobre todo, ayudar a las víctimas y creerles. Sé por experiencia[6], que lo que más duele a las víctimas de pedofilia dentro de la Iglesia es que no les crean. Hay que darles credibilidad, por ahí se empieza.

Hay que confiar en el derecho del país en el que se vive y denunciar prontamente a la justicia ordinaria los delitos cometidos bajo el alero eclesiástico. Hago ver que no estamos frente a delitos cometidos por personas que trabajan para la Iglesia; pero que los han cometido en su vida privada. No se trata ni de un robo de dulces en el supermercado, ni de hacerse pasar por otra persona para entrar a la zona VIP de un aeropuerto. Se trata de delitos graves cometidos en su calidad de pastores o profesores, sacerdotes, etc. De delitos que ho hubiera podido cometer si no hubiera abusado de la supuesta “calidad moral” de su profesión u ocupación. Es gente que se aprovecha de la Iglesia para cometer sus fechorías. Y sus encubridores no son mejores. O como dijo alguien, sería mejor colgarse una piedra al cuello y tirarse a un río[7].

Sí, dada la confianza de que goza la Iglesia como protectora, educadora, custodia de niños, sus padres le confiaron a sus hijos. No fueron “confiados” a esas personas por ser el Padre Lazcano, ni el Padre Vidal, ni menos el Padre Gatica. No, los niños les fueron confiados por ser miembros, representantes de la Iglesia, sacerdotes, profesores, educadores. Porque -repito- la Iglesia, desde tiempos inmemoriales ha protegido a los niños bajo su alero. Con ello se ha ganado la confianza y ha adquirido competencia en el ámbito de la educación y el cuidado de los niños. Con su pedofilia, estas personas se han aprovechado de la confianza y la han pisoteado con los dos pies y con sus dos manos.

Es más, se cree que muchos de quienes abusaron de menores en la Iglesia, entraron a ella, precisamente porque sabían que ahí había niños y que esos niños estaban más o menos desprotegidos dentro de la institución, ya que todos pensábamos que la Iglesia los custodiaba y protegía amorosamente. Y que eso era protección suficiente. Craso error, como se ha visto. A veces, hay que ser como los zorros y no como las ovejas.

Entre paréntesis, si haces algo muy bueno, eso no te da licencia para hacer algo muy malo. En psicología, psiquiatría o neurociencia, esto se llama licencia moral o moral licensing. Consiste en pensar que he hecho tanto bien, que“tengo tanto a mi favor, tanto a mi haber, que ahora puedo desquitarme y hacer algo malo”. Es como las hojas de un balance: a un lado el haber, al otro el débito. Nadie me puede decir que los “sacerdotes pedófilos” no sabían que estaban haciendo algo muy pero muy malo.

Es cierto que muchas personas se convierten en entrenadores de deporte, porque saben que así tienen también acceso a niños. Esto cierto y creo que no tiene mucho sentido el debate acerca de dónde se cometen más abusos, si dentro o fuera de la Iglesia. Puede ser que la mayoría de los delitos de pedofilia se cometa en el ámbito familiar y no en la Iglesia. Al parecer, es esta una triste realidad. Pero no es esto lo que estamos analizando y no tiene sentido contraponer la familia o el club de natación a la Iglesia y sus colegios.

La pedofilia es, en la Iglesia aún más grave -si cabe hablar así- ya que los niños fueron entregados a la Iglesia por la protección especial que ésta ha dado a los menores a lo largo de los siglos, lo que significa que se ha “ganado” una especial confianza. Y también, porque es la misma Iglesia la que enseña sin pausa que los delitos del tipo abuso sexual son una ofensa super grande, un pecado muy pero muy grave. Quien no entienda esto y use el argumento de que “todos lo hacen” o que “en otra parte es peor” adolece de una horrible doble moral y de una gran insensibilidad y falta absoluta de empatía.

Entre paréntesis, muchos sectores católicos conservadores (incluyendo a muchos laicos y laicas) han sido tradicionalmente los primeros en criticar los pecados y también los delitos de tipo sexual. Ahora son ellos los primeros en taparse los ojos y los oídos cuando se da a conocer este tipo de delitos cometidos por sacerdotes. Si esto no es el máximo de los fariseísmos, no sé cómo llamarlo.

Flaco favor le hacen a la Iglesia quienes ocultan la pedofilia, tratan de descalificar a la víctima y con ello, justifican lo injustificable. Hace algunos años, una amiga mexicana, me mostró una caricatura en que Jesucristo bajaba de la cruz para perseguir a los curas pedófilos con un látigo (como hizo con los mercaderes del templo). La caricatura es lo más claro y verdadero que he visto sobre el tema.

En suma, creo que tenemos que dejar de lado la doble moral. Lo que está mal, está mal. Hay que llamarlo por su nombre y denunciarlo[8]. Denunciarlo a la Iglesia, al estado y darlo a conocer a la opinión pública. Aquí juegan un papel relevante los periodistas serios y responsables, aquellos que no buscan el sensacionalismo y no les da lo mismo el sufrimiento de las víctimas. No hay que olvidar que la premisa fundamental es: las víctimas son más importantes y no pueden esperar. Hay que concentrarse en ellas, en acogerlas, en creerles, en ayudarlas y en apoyarlas, para que se haga justicia.


[1] El artículo de Wikipedia sobre la película, ni siquiera menciona a Sandokan. Sólo en el elenco.

[3] Por eso se habla de “consumación del matrimonio”, porque ya estaban casados por sus padres y con el acto sexual, durante la adolescencia, sólo “consumaban” el matrimonio.

[6] Por mi contacto con víctimas con las que he tratado y he intentado ayudar.

[7] Cfr. Lucas 17,2. El Evangelio habla de lanzarse al mar; pero el cardenal Meisner hablaba del río Rhin. Y no lo dijo una sola vez.

El Papa en Myanmar y los rohinya

¿Por qué va el Papa a Myanmar? Se preguntaban algunos, si en Myanmar no hay católicos, respondían. Peor aún: después de Myanmar, ¡viaja a Bangladesch!

El Papa Francisco viaja a Myanmar —que antes se llamaba Burma o Birma— y a Bangladesch por el tema de los rohinya. Los rohinya son —según las Naciones Unidas— “la minoría étnica hoy más perseguida en el mundo”, por ello, el viaje del Papa es especialmente “delicado”. Lo que ocurre en Myanmar es un verdadero “modelo” de “limpieza étnica”. Si es que a algo tan deplorable, se le puede llamar “modelo”.

La crisis de los rohinya es la catástrofe étnica —y religiosa— más grande de estos momentos. Myanmar es un estado pluriétnico; sin embargo, se niega a los rohinya la calidad de minoría. Mi opinión es bien clara: hay que defender los derechos de los demás como si fueran propios.

Tal como antes, el Papa Francisco viajó a la isla de Lampedusa —solo, ningún político italiano lo acompañó— viaja hoy a Asia, a apoyar a la minoría musulmana en un país mayoritariamente budista. Generalmente, pensamos que los budistas se lo pasan meditando y no pueden hacer daño a nadie, ni siquiera a una mosca, ya que la mosca puede ser la reencarnación de quién sabe qué ancestro. La “depuración étnica” de los rohinya en Myanmar y también las numerosas acusaciones de abusos sexuales en contra de “maestros” budistas en Europa de hoy, nos demuestran lo contrario.

Después del viaje papal a Lampedusa, los europeos importantes empezaron recién a preocuparse del tema de los refugiados que morían en el Mediterráneo, razón por la que Francisco habló del gran cementerio en que se habría convertido el Mar mediterráno.

El Papa no quiere sucumbir ante la internacional de la indiferencia. Y nos remueve, nos remece para que no caigamos en la trampa del indiferentismo frente a la suerte de los demás, de todos los demás hombres y mujeres. No, no somos partidarios de la ideología según la cual “el hombre es el lobo del hombre”, tampoco creemos en un darwinismo social, de acuerdo al que sobrevivirá el más fuerte, no somos animales salvajes.

No, una persona —cualquiera que sea su etnia o su religión— que sufre o que muere en el mundo, víctima de persecusión religiosa o racial, es un hijo o una hija de Dios. Su muerte está completamente de más y nunca nos deja indiferentes. Un hermano es un hermano, todos somos hijos del mismo Padre celestial, es el mensaje católico desde siempre y para siempre, aunque algunos no quieran oirlo.

Le adviertieron al Papa que no mencionara expresamente la palabra “rohinya”, esto es, la minoría musulmana que Aung San Suu Kyi denomina “inmigrantes ilegales”. Intrusos, los llaman otros. Inmigrantes que, hace muchas generaciones los británicos llevaron a Myanmar a trabajar. Sus abuelos, bisabuelos o tatarabuelos llegaron para trabajar y quedarse en la antigua Birma. De ninguna manera son inmigrantes ilegales. Y aunque lo fueran… ¿Significa esto que no tienen derechos? ¿Significa esto que no hay que respetar su dignidad humana? ¿Sus derechos fundamentales? Para hablar con Juan Pablo II: ¿significa que no son persona? Por algo, Francisco le ha lavado los pies a más de un inmigrante en la Pascua romana, para escándalo de muchos.

El Papa, ayer en su discurso ante las autoridades de gobierno, no los nombró expresamente. Según sabemos, esto se lo habría pedido el clero católico de Myanmar, para no tener ahora ellos mismos problemas, debe ser horroroso vivir así, con ese miedo… Pero todos saben que Francisco se refiere a ellos, a los rohinya. Sí, el Papa Francisco se atreve a ir y entrar en la “cueva de los leones”, como dice el editorial de un diario alemán de hoy, por defender al hombre (me parece escuchar a Juan Pablo II hablar de la defensa del hombre, de todo hombre).

El mensaje papal es claro y es valiente: “el difícil proceso de construir la paz y la reconciliación nacional sólo puede avanzar a través del compromiso con la justicia y el respeto de los derechos humanos”. Los derechos humanos, de esto habla el Papa Francisco, como también habló mucho de ellos, en su momento Juan Pablo II, para escándalo de algunos.

“La sabiduría de los antiguos ha definido la justicia como la voluntad de reconocer a cada uno lo que le es debido, mientras que los antiguos profetas la consideraban como la base de una paz verdadera y duradera”. Francisco no sacaría mucho con citar a Santo Tomás de Aquino, ni a sus escolásticos en Myanmar, por eso, recurre a la expresión “los antiguos” y a su sabiduría.  

“Estas intuiciones, confirmadas por la trágica experiencia de dos guerras mundiales, condujeron a la creación de las Naciones Unidas y a la Declaración Universal de los Derechos Humanos como fundamento de los esfuerzos de la comunidad internacional para promover la justicia, la paz y el desarrollo humano en todo el mundo y para resolver los conflictos ya no con el uso de la fuerza, sino a través del diálogo”. Fantástico Francisco, puedo decir que estos se han convertido en dos pilares de nuestra civilización global, luego de la hecatombe de mediados del siglo pasado: la ONU —tan vilipendiada por algunos— y la Declaración de los Derechos humanos. El desarrollo, la justicia y la paz, valores absolutamente fundamentales, esenciales, imprescindibles; mal mirados por algunos que los consideran como fruto de nuestra ingenuidad. No, no lo son. Son inherentes al respeto de la dignidad humana.


Luego, se refiere al compromiso de Myanmar “por mantener y aplicar estos principios fundamentales”. Esta es más bien una declaración de intenciones. “El futuro de Myanmar debe ser la paz, una paz basada en el respeto de la dignidad y de los derechos de cada miembro de la sociedad, en el respeto por cada grupo étnico y su identidad, en el respeto por el estado de derecho y un orden democrático que permita a cada individuo y a cada grupo —sin excluir a nadie— ofrecer su contribución legítima al bien común”.

Y luego se refiere al tema de cómo las religiones contribuyen a la paz. O pueden contribuir a la paz, podríamos decir: “En la gran tarea de reconciliación e integración nacional, las comunidades religiosas de Myanmar tienen un papel privilegiado que desempeñar”. Sí, en Myanmar, en todos los países del mundo y en todo el mundo.

“Las diferencias religiosas no deben ser una fuente de división y desconfianza, sino más bien un impulso para la unidad, el perdón, la tolerancia y una sabia construcción de la nación”. Cierto, la tolerancia —en el sentido de aceptación, y más aún, de amor por la diversidad— es una virtud profundamente religiosa. Aunque algunos traten de hacer de la religión una excusa para la exlusión, para la lucha y para la segregación, no lo es.

“Las religiones pueden jugar un papel importante en la cicatrización de heridas emocionales, espirituales y psicológicas de todos los que han sufrido en estos años de conflicto. Inspirándose en esos valores profundamente arraigados, pueden contribuir también a erradicar las causas del conflicto, a construir puentes de diálogo, a buscar la justicia y ser una voz profética en favor de los que sufren. Es un gran signo de esperanza el que los líderes de las diversas tradiciones religiosas de este país, con espíritu de armonía y de respeto mutuo, se esfuercen en trabajar juntos en favor de la paz, para ayudar a los pobres y educar en los auténticos valores humanos y religiosos. Al tratar de construir una cultura del encuentro y la solidaridad, contribuyen al bien común y sientan las bases morales indispensables en vistas de un futuro de esperanza y prosperidad para las generaciones futuras.”

El que tenga oídos, que oiga…

La Nueva guerra fría

¿Estaremos realmente frente a una nueva guerra fría? EEUU acaba de declarar persona non grata a 35 diplotámticos rusos y lo mismo casi hizo Rusia[1]. Es muy fácil, muy simple comparar la situación actual frente a Rusia con la Guerra fría que vivimos en la segunda mitad del siglo 20, entre los llamados dos bloques. Pero ¿será una comparación correcta?

Pienso que la mayor diferencia es que Rusia está hoy aislada, sola en el mundo. Hace no mucho tiempo (cuando disentir no era aún tan difícil para los ciudadanos rusos), una periodista de esa nacionalidad posteó en Twitter una foto del embajador ruso ante las Naciones Unidas y en la sala plenaria. La periodista comentó que a su alrededor no había nadie sentado. Agregó que a eso ha conducido la política de Putin: al total aislamiento de su país[2].

Bueno, no exageremos, Rusia tiene algunos aliados de ocasión e incluso permanentes. A veces Irán -interesada en la tecnología atómica rusa-; a veces China[3]… que además, es aliada de todos los que hacen negocios con ella, y de nadie. Se puede decir que China es aliada sólo de sí misma. Anne Applebaum @anneapplebaum hace ver acertadamente que lo que une a las elites rusa y china es su rechazo a las instituciones democráticas y liberales de Europa occidental, de EEUU, de Japón y de donde sea[4].

Al igual que Rusia, China es miembro permanente del Consejo de Seguridad, donde veta animadamente todo tipo de resoluciones, muchas veces, secundando a Rusia, como ha ocurrido reiteradamente en resoluciones sobre Siria. En realidad, China no apoya a Putin, sino que sostiene una política de absoluta no intervención en otros países. Si aceptara una intervención, debería admitir que otros países juzgaran la política interna de China, con sus violaciones a los derechos fundamentales.

Argentina (duranté el régimen de los Kirchner) y Cuba fueron sus aliados hasta hace poco. Hoy siguen siéndolo Venezuela y Nicaragua, países sin peso en el concierto internacional. Pseudo-incondicionalmente. la apoyan Bielorrusia y Kirgistán, a quienes no les queda otra alternativa, como integrantes de la Unión Eurásica, imitación de la Unión Europea, pero comandada desde Moscú. Los únicos aliados incondicionales de Rusia son Abjasia y Osetia del Sur. Regiones que no son reconocidas por (casi) nadie como países independientes. Simplemente, porque no lo son. En derecho, siguen siendo parte de Georgia, pese a su anexión de facto.

Cuba era su aliada, antes de que Obama anunciara el fin del embargo y visitara la isla. Evidentemente que, para los cubanos, EEUU es un millón de veces más atractivo que Rusia. Por mucho que Putin y el Patriarca Kirill inauguren una iglesia ortodoxa tras otra en la isla caribeña: la rígida Ortodoxia y el animismo cubano simplemente, “no pegan”.

Evidentemente, países como Kasajstán y Bielorrusia apoyan a Rusia en foros internacionales; pero hay que reconocer que eso lo hacen muy a regañadientes y porque son parte de la ya mencionada Unión de Eurasia. Entre paréntesis, yo diría que Putin y Lukaschenko son más rivales que aliados y, si se apoyan, es por razones estratégicas y de dependencia económica.

Bien distinta era la situación de la década de los ‘50, ‘60 ó ‘70, durante la primera y en realidad única Guerra fría, cuando regiones enteras integraban el bloque que consideraba a la Unión Soviética como su hermana mayor, su ídolo y ejemplo a seguir. Dentro del bloque se hallaban países como Siria[5], tenerlo presente es indispensable para comprender la terrible y dolorosa crisis actual en Siria.

Por otra parte, a diferencia de lo que ocurría durante la Guerra fría, Rusia tiene hoy muy poco que ofrecer al mundo. De partida, no tiene una ideología que esté interesada en propagar, como antes, cuando la URSS propiciaba la expansión del marxismo y de la revolución universal. Hoy en día, en vez de partidos políticos marxistas, neo-marxistas o filo-marxistas en todo el mundo, que intentan expandir una gran utopía mundial, Rusia mantiene a una gran cohorte de lobbystas, defendiendo los intereses económicos de sus oligarcas y de empresas estatales en diferentes países.

Aunque el número de sus lobbystas está rápidamente disminuyendo y es sustituido por pseudo-preiodistas de medios financiados por el estado ruso o por oligarcas proclives a Putin. Gente más dedicada a la desinformación que a la información[6].

Rusia propaga hoy por el mundo una extraña mezcla entre la nostalgia de la URSS leninista (no olvidemos que Putin considera que la caída de la Unión Soviética es la mayor tragedia, catástrofe geopolítica del siglo 20[7]), el culto a Stalin y la devoción a la Iglesia ortodoxa, aparte de la homofobia, y el llamado familialismo, que disfrazan como defensa de la familia tradicional, con los que se quiere congraciar con grupos de extrema y/o ultra-ultraconservadores de Europa occidental.

La desmembración -disolución de un estado y su reparto entre estados sucesores[8]– de la URSS es, en Rusia actual, un gran trauma, sobre todo para la jerarquía política y para la oligarquía económica. Su lectura consiste en comparar la caída de la URSS con el Tratado de Versailles, que fundó un orden internacional que llevaba en sí el germen de una nueva guerra[9]. Es bien peligrosa esta comparación, porque, en el fondo sirve para justirficar una nueva gran guerra o muchas guerras pequeñas, o escaramuzas, conflictos congelados, anexiones (como la de Crimea, Osetia o Abjasia) o intervenciones como en Siria o en Ucrania.

En la época de la Guerra fría -cuando demócratas y comunistas se enfrentaban por la hegemonía en el mundo- los cristianos eran más bien los enemigos naturales del comunismo soviético. Hoy, demasiados conservadores han pactado con los enemigos de la democracia y se han convertido inexplicablemente, en los más grandes amigos del oficial de la KGB, experto en desinformación Wladimir Putin[10]. Colectividades como la AfD alemana, la FPÖ austriada, el partido de Le Pen en Francia y Orbán en Hungría son sus mejores aliados en las capitales occidentales.

Paradojalmente o no, hoy no necesitamos a los grupos de extrema izquierda -reducidos a la insignificancia- ya que sus banderas son hoy llevadas en alto por grupos de extrema derecha. Incluso, grupúsculos del llamado catolicismo de extrema derecha ha caído en la trampa y admira más a Putin y al Patriarca Kirill (cabeza de la Iglesia ortodoxa, Patriarcado de Moscú) que al Papa Francisco, a quien desprecia abierta o solapadamente.

Por otro lado, para Rusia, la tesis de la nueva Guerra fría es la expresión de una especie de dolor fantasma[11]. Rusia de Putin no es el Imperio soviético, ni tampoco el de los zares y esto le duele mucho, son dolores nostálgico-imperiales.

La semana pasada, en el marco de la larga conferencia de prensa (dura varias horas) que Putin concede año a año, un periodista le preguntó qué se siente ser el hombre más influyente del mundo[12]. De partida, como dice Smirnova, Putin no es el hombre más influyente del mundo. Pienso que la pregunta revela más bien una inconsciente identificación con él. Algo así como: Putin es Rusia o -en el mejor de los casos- la representa y “cada uno de nosotros, los ciudadanos rusos, somos Putin”. “Si él es influyente e importante, también yo lo soy”[13].

En realidad, el único poder que queda a Rusia es su derecho a veto en el Consejo de Seguridad. Derecho que, ni siquiera le es propio, sino que heredó de la URSS[14]. De ahí que Putin use su veto una y otra vez, casi siempre sin sentido… vetando resoluciones, da más o menos lo mismo cuáles. el veto es una demostración de poder.

La profesora Kadri Liik[15] explica que a Rusia le conviene propagar la tesis de una nueva guerra fría[16]. Y por eso, es parte de su estrategia, divulgar la existencia de un sinnúmero de paralelos entre la Guerra fría y la llamada Nueva guerra fría. Esto, por varias razones. Tal vez la que yo considero más banal es que así une a sus ciudadanos en torno a los gobernantes, por aquello que la teoría política alemana llama el sindrome de Galtieri, en que se crea un enemigo o rival externo, para reunir, para aglomerar a la propia población en torno al gobierno, con el fin de defenderse de supuestos ataques exteriores. Ataques que, en realidad, no existen.

Liik hace ver que la supuesta Nueva guerra fría es asimétrica, ya que Rusia y Occidente no están al mismo nivel. Existe en un desnivel, en favor de Occidente, del otrora llamado mundo libre. Pero, como Putin se maneja muy bien en conflictos asimétricos, la tesis de la Nueva guerra fría alarga la vida a su régimen[17]. Aglutina al pueblo ruso en torno a la jerarquía. No sé si se han dado cuenta que desde hace más de un año, apenas hay protestas contra el gobierno en Moscú y otras ciudades. Y los pocos opositores, terminan o en la cárcel o en la tumba, como Nemzow[18].

Por último, una de las mayores diferencias con la Guerra fría de antaño es que en aquel entonces, al menos, los acuerdos internacionales se respetaban. Ambos bloques trataban de antenerse a reglas mínimas de convivencia. Hoy, Rusia de Putin, interpreta las reglas de la forma que más le acomode.

En suma, hay bastantes razones para disentir de la tesis, según la cual, estamos ante una Nueva guerra fría. Pienso que no podemos caer en el juego, no podemos volver atrás en el tiempo; no retrocedamos a los 50, 60, ni a los 70. La cortina de hierro, gracias a Dios, ya cayó, por mucho que algunos intenten levantarla nuevamente. Estoy segura que no lo lograrán. Claro que esto no es automático, depende de nosotros que no lo logren. Estoy segura que el sentido común pesa más que las fantasías de grandeza imperial o de cualquier otro tipo. La paz es el camino.


[1] El ministro del Exterior Sergei Lawrow anunció la expulsión de 35 diplomáticos estadounidenses. Putin lo contradijo (teóricamente) y decidió que no habrá expulsión de norteamericanos. Como dice la periodista alemana Golineh Atai ‏@GolinehAtai, están jugando al Good Cop Bad Cop.  

[2] Lamentablemente no tengo ni screenshot. Ni me acuerdo de su nombre exacto. Sigo a muchos ciudadanos y ciudadanas rusas en Twitter. Confieso que soy rusófila y por eso, me duele aún más lo que ocurre….

[3] Si China firmó un contrato quasi secreto con Rusia para abastecimiento de energía, lo hizo, aprovechándose se Rusia, impuso un precio muy bajo (las partes no han dicho cuál es el precio, es secreto) a Rusia.

[4] Applebaum, en en el Washington Post, China and Russia bring back Cold War tactics, va más allá y plantea una segunda tesis ”But the elites of both of these countries do have one thing in common: They dislike the institutions of liberal democracy as practiced in Europe, the United States, Japan and elsewhere, and they are determined to prevent them from spreading to Moscow or Beijing. These same elites believe that Western media, Western ideas and especially Western capitalism — as opposed to state capitalism — pose a threat to their personal domination of their economies. They want the world to remain safe for their particular form of authoritarian oligarchy, and they are increasingly prepared to pay a high price for it.”

[5] Siria figura en el mapa como uno de los aliados de la URSS durante la Guerra Fría. Ver el artículo La URSS y los paises arabes durante la Guerra Fria, de Olga Ulianova,  “Siria apoyaba a la URSS en todos los temas de la contraposición internacional bipolar”.

“El posicionamiento de Siria, como principal socio soviético en la región en la primera mitad de los setenta, tenia como antecedentes el inicio de cooperación en los años cincuenta y su ampliación en la siguiente década A partir de 1967 se establecen vínculos a nivel de partidos entre el BAAS y el PCUS”.

[6] No deja de ser sorprendente la “noticia difundida hoy por medios rusos”, de acuerdo a la cual, 700 mil alemanes habrían abandonado Alemania, huyendo de la canciller Merkel y de sus refugiados. Citan a Lutz Bachmann, el fundador de Pegida (organización de extrema derecha xenófoba).  

[7] El escritor ruso Sergej Lebedev hace ver que, si la URSS habría subsistido, Putin hubiese llegado -en el mejor de los casos- a ser un general de la KGB en su provincia natal, Leningrando. Nada más. Ver Ende der Sowjetunion vor 25 Jahren Kollaps einer Weltmacht (Fin de la Unión Soviética hace 25 años. El colapso de una potencia mundial).

[8] Ver mi artículo Consideraciones acerca del actual desarrollo de la doctrina de la sucesión de Estados en el derecho internacional, en la Revista de Derecho Público de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Página 28.

[9] Ver, del historiador Michael Stürmer, Geschichte endet nie (la historia no termina nunca), en Die Welt (papel), 28.12.2016. Página 2.

[11] So viel Krise war nie, editorial de Michael Stürmer, de esta semana en Die Welt.

[12] “Estar sentado en el sillón del hombre más influyente del mundo” es la traducción textual. Ver Wie Putin sein fast perfektes Jahr 2016 feiert (Como celebra Putin su año casi perfecto) de la periodista Julia Smirnova, @smirnova_welt en Twitter.

[13] Mutatis mutandi, es lo que promete Trump con su Make America great again. Todos quieren ser grandes, ricos, poderosos e influyentes, como Trump.

[14] En su calidad de una de las potencias ganadoras de la II Guerra.

[15] Senior policy fellow del European Council on Foreign Relations. @KadriLiik en Twitter.

[16] Su artículo “Mit Russland reden, aber wie?” (Hblar con Rusia, pero ¿cómo hacerlo?. En la revista Internationale Politik N° 3 del año 71. Mayo Junio 2016. Páginas 8 y siguientes.

[17] Ver artículo de Liik, página 13 y siguientes.

[18] Boris Jefimowitsch Nemzow asesinado en Moscú en febrero de 2015.

La insana e insanta alianza

Hace algunos días, el portavoz de la Unión social cristiana de Baviera en el parlamento bávaro, me preguntó -a través de Twitter y en forma polémica- qué entendía yo por Rechtskatholik. Esto es por católicos de derecha. Le contesté que un católico de derecha -o más bien de extrema derecha- es esa persona que ha caído en la trampa de la llamada alianza nada de santa entre la religión, en una versión ultraconservadora, y el populismo de derecha[1]. Estamos pues, frente a una unión, a un acuerdo tácito de carácter clerical entre un grupo de católicos -y protestantes- ultra conservadores y sectores políticos de extrema derecha.

Esta es una alianza no sólo no-santa, sino que también sumamente insana. Hemos llegado a un punto en que se puede hablar de una unión, no sólo con el populismo de derecha, sino abiertamente, de un acuerdo con la extrema derecha o con la derecha radical o radicalizada. Y que se radicaliza cada vez más, en un movimiento del tipo “un paso atrás, para dar dos adelante”..

Los “grupos políticos de extrema derecha ofrecen a los cristianos ultraconservadores lo que ellos no encuentran en otros partidos: rechazo al aborto, un supuesto fortalecimiento de la familia, pero en el sentido del familialismo (…) sobre todo, un gran rechazo frente a la homosexualidad en particular y al llamado gender[2], en general”.

Su posición anti-aborto parece estar más basada en una política de conservación o aumento de la población nacional, que en una verdadera actitud cristiana de sí a la vida, de defensa de la vida[3]. Su política familiar parece, en general, una política poblacional, más que una forma de promocionar la familia basada en ideales cristianos de amor, caridad, de apertura, comprensión o de cariño. De partida, me parece que pocas cosas hay más destructoras de la familia que el familiamismo[4].

Pero, sobre todo, encuentran en ellos, un aliado en su lucha contra el Islam. No contra el islamismo, contra el salafismo violentista, ni contra el terrorismo islámico. No, para ellos, el islam, o más bien, cada musulmán, cada musulmana, es el enemigo. Los cristianos seríamos las víctimas de los musulmanes[5]. Este hacerse la víctima es, en estos sectores, un argumento. Es más, más de una vez, observo que victimizarse es su único argumento… Perdón, pseudo-argumento[6]. Intentan presentar al Islam como el enemigo de los cristianos. Por eso, se insiste en que los terroristas musulmanes matan cristianos -lo que hacen- pero nada se dice de los musulmanes asesinados por los terroristas islámicos. Otto von Habsburg nos explicó muchas veces, con su gran clarividencia y bondad que las primeras, principales y más numerosas víctimas del terrorismo islámico, son los musulmanes.

Habría un clash of civilizations, un choque de civilizaciones entre el cristianismo -representado por los mismos sectores de la extrema derecha pseudo-cristiana europea- y el mundo musulmán. Al respecto, el cardenal Marx, arzobispo de München y presidente de la Conferencia episcopal de Alemania aclara que él no ve ningún plan de islamización. Explica que los refugiados (rechazados por estos sectores radicales), huyen precisamente de los islamistas que persiguen algo así como lo quie llamaríamos una islamización[7]. “No hay un frente islámico común contra Occidente o contra los cristianos”. ”Acerca de un supuesto enfrentamiento entre cristianos y musulmanes, el gran conflicto, que es instrumentalizado políticamente, tiene lugar entre musulmanes, entre shiitas y sunitas”[8].

En realidad, estos grupos son quienes pretenden crear un clima de odio religioso. Intentan aprovecharse del cristianismo, utilizarlo para sus mezquinos fines que tienen como objetivo sembrar el odio entre cristianos y musulmanes[9] aclara el cardenal Marx. Observo que muchas veces quieren meter a los judíos en su juego del odio, pero ellos “no pisan el palito”, ya que los judíos tampoco son tontos

Es super fácil -y parte de su narcisismo- abajar a los musulmanes al estilo en que lo hace Thilo Sarrazin, intentar quitarles todo su valor, para así aparecer mejor ellos mismos. Subirse encima de los hombros -o más bien de las cabezas, de los cuerpos de los demás- pisotearlos, para estar ellos más alto. Mucho de maniqueísmo hay en esto: todo lo bueno son ellos. Todo lo malo son los demás. Los critícos de afuera, y también los de adentro, están podrídos, dicen.

Aliándose con los cristianos de extrema derecha, los grupos políticos extremistas ganan en este punto, ya que así pueden proseguir su cruzada contra los extranjeros, en general y contra los refugiados, en particular. Olvidan que los refugiados son nuestros hermanos. La inhumanidad es, por ellos, estilizada como una tendencia natural a la autoconservación[10], a la preservación de una raza o cultura como le llaman ahora, para no despertar sospechas nacional socialistas[11].

Pero no crean que estos cristianos aliados de los populistas son meras víctimas de la política de extrema derecha. Para hablar con Carl Schmitt, uno de sus autores favoritos, ellos dan; pero también toman[12]. Son así beneficiarios de la política de los grupos populistas y extremistas, con quienes -en realidad- han teminado identificándose, en una simbiósis altamente reprobable.

El primer reportaje sobre el tema “cristianos de extrema derecha” es de la periodista Veronika Wawatschek[13] de la Radio y televisión de Baviera[14]. En él, explica que, bajo el manto protector de la Iglesia, se ha formado una oposición política extraparlamentaria y contraria a la democracia. Su motor es ell miedo al cambio, a los homosexuales, a los musulmanes, incluso a los judíos. El grupo es numéricamente pequeño; pero muy influyente[15]. Gracias a Dios, el intento de personas “influyentes” para que la radio bávara sacara el podcast de internet no han tenido resultados; pero los artículos en contra de su autora son incontables.

A la desesperación de los católicos alemanes de extrema derecha contribuye la elección del Papa Francisco. Al schock de la renuncia del Papa alemán, se suma la elección del Papa argentino, un hombre que califican como crítico de la Iglesia. Ellos, que han sido valuarte, atalaya, bastión de la defensa de la Iglesia católica, ven ahora aterrados que el mismo Papa hace causa común con los por ellos llamados críticos de la Iglesia, sus enemigos, a quienes ellos combatieron durante tanto tiempo desde la primera línea de la batalla. Se da la paradoja que los católicos pro Papa se hayan hoy en la oposición al Papa actual. De ahí a considerarlo ilegítimo hay un paso.

Sí, Francisco es un shock para ellos, un gran schock. Los antes “católicos fieles a Roma”, ahora se sienten ellos mismos traicionados por el nuevo Papa. La destitución de Tebartz van Elst es -para ellos- un trauma superarable[16]. El nuevo Papa ya no hace lo que ellos consideran correcto. Algunas veces, a ellos les parece que Francisco hace algo bueno, lo autorizan, dan al Pontífice su placet y se felicitan a sí mismos; pero prima la conducta de rechazo, de vergüenza o de pasar en silencio lo que Francisco hace o dice. Para colmo de males, Francisco está “a favor de los refugiados”, no sólo los visita y les lava los pies, también cuando han cometido un delito y están en la cárcel, sino que inicia todo este movimiento de ayuda y acogida a los refugiados con su viaje a Lampedusa[17]. Y después a Lesbos, noticia que los católicos de extrema derecha han pasado en silencio, no dicen nada, la ignoraron por completo.

Los católicos de extrema derecha tiene medios de expresión propios, que están en comunión con los medios de la extrema derecha y con medios de los protestantes de extrema derecha, en un insalubre ecumenismo[18]. Se colocan recíprocamente banners y links y se recomiendan entre ellos. Se entrevistan unos a otros. Se hacen propaganda, invitan y elogian sus eventos, de los cuales también informan con gran encomio. Se puede decir que estos medios, más que informar, desinforman. Forman así un grupo mediático cerrado que, si se abre, lo hace sólo para criticar, o más bien, para lanzar sus dardos envenenados contra los medios pre-existentes y que no pertenecen a su reducido círculo, sino que forman la “prensa de la mentira”, Lügenpresse o prensa de Pinocho. Han configurado una especie de mundo paralelo: tienen sus páginas exclusivas y muchas de ellas cerradas. Foros a los que no puedes entrar, que no puedes ver. Después de años de hablar mal de Facebook, los católicos de derecha alemanes han descubierto esta red social, lo que ha llevado a que Facebook-Alemania se haya  convertido en una verdadera pesadilla.

En este mundo paralelo, no se admite contradicción (la poca que se acepta, debe ser mínima). Se busca la ratificación, la confirmación de sus palabras. En él, es imposible el diálogo. Prima el pensamiento único… de la libertad de los hijos de Dios, queda poco y nada[19]. Consideran la contradicción como censura. Intentan hacer callar o poner un bozal a quien se atreve a contradecirlos. Siendo ellos los primeros en censurar, apartar y excluir a quienes, desde dentro de grupos católicos, se han atrevido a levantar la voz y a decir que no es bueno, asociarse a los extremistas de derecha. Tampoco tienen miedo a la denuncia de tal o cual persona[20].

Están convencidos que la Iglesia va a reducirse, a encogerse, a disminuir el número de sus miembros “de manera saludable”, quedando “adentro” sólo quienes son verdaderamente católicos: según  ellos, sólo ellos mismos. En otras palabras, plantean que se irán de la Iglesia todos quienes no piensan/pensamos como ellos. Ellos serían los únicos verdaderos católicos, poseedores de la fe verdadera. Ni siquiera el Papa -el actual- es tan católico como ellos. Caen así en un elitismo inaceptable. Parece que tuvieran una verdadera fruición en ser minoría exclusiva, ángeles exterminadores que castigan a los demás. Como dice un amigo mío periodista y que conoce el tema, si realmente, pasara esto, la Iglesia, en vez de reducirse a un núcleo saludable, se encogería hasta quedar sólo miembros enfermos.

El Papa Francisco ha hablado reiteradamente del narcisismo dentro de la Iglesia y pienso que son precisamente estos sectores, quienes más lo sufren. Su falta de empatía es aterradora, lo que, para mí, quedó claramente demostrado en la época en que se conocieron los abusos sexuales a menores, los llamados escándalos de pedofilia en colegios e instituciones de la Iglesia. Me atrevo a decir que la carencia de empatía es una de las condiciones indispensables para ser parte de este sector y una de las razones que han llevado a esta insana alianza, ya que la carencia de empatía va de la mano con el rechazo a los refugiados.

El Papa Francisco habla de la teología narcisista y dell llamado “neopelagianismo autorreferencial y prometeico de quienes en el fondo sólo confían en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros por cumplir determinadas normas o por ser inquebrantablemente fieles a cierto estilo católico propio del pasado”[21] [22]. “Es una supuesta seguridad doctrinal o disciplinaria que da lugar a un elitismo narcisista y autoritario, donde en lugar de evangelizar lo que se hace es analizar y clasificar a los demás, y en lugar de facilitar el acceso a la gracia se gastan las energías en controlar. En los dos casos, ni Jesucristo ni los demás interesan verdaderamente. Son manifestaciones de un inmanentismo antropocéntrico. No es posible imaginar que de estas formas desvirtuadas de cristianismo pueda brotar un auténtico dinamismo evangelizador”[23] [24]. No, puesto que son grupos estériiles, sus organizaciones no tienen vitalidad, son infértiles, están envejecidas y sin vocaciones. De lo que generalmente culpan a los demás, a la sociedad, a la modernidad, al liberalismo, a los refugiados, a Merkel… O quién sabe a quién más.

La influencia de la Rusia de Putin[25] es más compleja que manera que podría ser tema de una columna. La preferencia por la liturgia ortodoxa sobre nuestra austera liturgia romana es otro punto que veo comentar entre los católicos de extrema derecha desde hace años. La idea de que “la salvación viene del Este”, no del decadente Occidente. Todo esto ha ido preparando, durante décadas, un ambiente de rechazo a Occidente considerado como Gayropa. La participación en el Congreso de la Familia en Moscú en septiembre de 2014 fue -para mí y para muchos otros- una de las gotas que rebalsó el vaso[26]. Por otra parte, muchos de los medios católicos aliados de la extrema derecha tienen contactos íntimos con Rusia[27].

Luego de haber escuchado y leído defensas de Putin, entre mis amigos y amigas católicos de extrema derecha, de la supuesta superioridad del Patriarca ortodoxo Kirill sobre el Papa Francisco, concluyo que, parece que el tiempo ha pasado en vano y que se pone en duda lo que los historiadores llaman “el largo camino de Alemania hacia Occidente”… Sí, el enemigo común es Gayropa, son los homosexuales[28], es el gender, el liberalismo, la democracia, el parlamentarismo, la tolerancia, los Estados Unidos (el antiamericanismo es un componente muy importante de la nueva ideología de estos grupos ultras), la Unión Europea, el Parlamento europeo.

Karl Popper enseña que, el paso de una sociedad cerrada hacia una sociedad abierta origina grupos reaccionarios que quieren volver a la sociedad cerrada, a la sociedad tribal[29] homogénea, todo lo contrario a una sociedad global, abierta. Pienso que el surgimiento de estos grupos se inscribe dentro de esta rúbrica.

La crítica social es buena y necesaria. A veces, es imprescidible ir contra corriente; pero no siempre. Ir contra corriente no es lo mismo que convertirse en un necio conductor que se mete contra el tránsito[30] y choca a los autos que vienen en su contra y que, al mismo tiempo, les grita que él (o ella) está en la razón y todos los demás, van en sentido incorrecto. Lo que es peor, para hablar con San Mateo: se puede decir, que este tipo de gente “no entra, ni deja entrar”.

Sí, hay que ver qué es lo que está bien y que es lo que está mal en la sociedad. Y tratar de mejorarlo. Pero claro, si le dices esto a los católicos de derecha, te dirán que eres naiv, ingenua, liberal de izquierda y que nuestro mundo europeo es totalmente mal, que vendrá una hecatombe, donde sobrevivirán sólo ellos, que son los únicos que están en la verdad. Sorry, yo no puedo creer que el mundo sea malo; el mundo es bueno, porque salió de las manos de Dios[31]. Lo que está mal en la sociedad, eso lo tratamos de cambiar; por los medios democráticos, dentro del rayado de la cancha. No a través de una hipotética revolución conservadora[32], ridícula y peligrosa. Ni tampoco por medio de desobediencia civil, ni de un supuesto derecho de resistencia[33], como pretenden los sectores extremos en su insanta e insana alianza[34].


[1] En efecto,  febrero pasado, escribía en mi columna El surgimiento de una nueva derecha en Alemania: “ha surgido una insana alianza entre grupúsculos cristianos ultraconservadores y grupos políticos de extrema derecha. Esto es algo alarmante -que perjudica enormemente a la Iglesia- y que incluso observo entre mis conocidos desde hace ya tiempo. Este fenómeno fue analizado de manera brillante en el ensayo publicado por la Fundación demócrata cristiana Konrad Adenauer el verano pasado”. El ensayo al que me refiero es: Andreas Püttmann, Liane Bednarz: “Unheilige Allianzen: Radikalisierungstendenzen am rechten Rand der Kirchen”, Monitor Religion und Politik de la Hauptabteilung Politik und Beratung, Konrad-Adenauer-Stiftung.

[3] Ver Ser y parecer defensores de la vida “Cuánto enriquece tener amigos de otros partidos políticos, otras profesiones, religiones, nacionalidades y culturas. Ser y parecer abierto abre un mar sin orillas. Tratar y querer a la gente más variada amplía la mente y ensancha el corazón. Alguien así recibe mucho y entrega más”. Recomiendo seguir a Enrique Sueiro @eqsueiro en Twitter.

[5] Un amigo apoya a la AfD en Facebook. Le pregunto por qué lo hace. Me contesta que porque a Sven von Storch le rompieron los neumáticos del auto. Reprobable que lo hayan hecho. Pero ¿justifica esto apoyar a la AfD? Me parece que no. Su argumento es el típico argumento victimista.

[6] En este contexto, se inscribe el artículo de Rhonheimer en el NZZ, quien habla de una por él supuesta “licencia para matar en el Islam”, tesis que no tiene asidero. A ella me referí críticamente, en noviembre pasado en mi columna La prohibición de matar en el Islam 

Días más tarde, ne encontré con este “aviso” en la ventana de un centro cultural musulmán, en mi pueblo: La prohibición de matar en el Islam, en una ventana

[7] “Befürchten Sie die Islamisierung Deutschlands? Nein. Dafür bräuchte es eine Strategie, und wer sollte diese betreiben? Der Islam ist keine einheitlich strukturierte Religionsgemeinschaft. Die muslimischen und auch viele christliche Flüchtlinge riskieren die lebensgefährliche Reise, um bei uns in Frieden zu leben. Übrigens fliehen sie oft genau vor den Leuten, denen wir so etwas wie den Versuch einer Islamisierung zuschreiben würden. Nein, auch wenn es sicher Gruppen gibt, die die Not der Menschen ausnutzen wollen – einen globalen Plan zur Islamisierung kann ich nicht erkennen”.

Entrevista con el cardenal Marx en la revista Change, de la Fundación Bertelsmann: “Wir müssen es schaffen!”

[10] Es la idea espresada por Rafael Seligmann: “Inhumanität, die sich als Selbserhaltung stilisiert”, en “Verschwörung gegen die Menschlichkeit”, Jews Voice of Germany, edición en alemán de abril 2016 en papel, página 2 (en inglés -pero sin la misma fuerza que el original alemán: The Plot Against Humanity).

[11] Cfr. “El etnopluralismo postula que las diferentes culturas o etnias (evitan hablar de raza) deben vivir separadas en un determinado territorio (evitan usar el término Lebensraum), sin “mezcla” entre ellas. O sea, podemos ir de visita o como turistas al extranjero; pero no mezclarnos con los extranjeros cuyo país visitamos, ni ellos con nosotros. De ahí su rechazo a los refugiados y a los extranjeros en general”. Nos guste o no, en realidad todos somos africanos

[12] Geben und nehmen.

[13] @PendaAndika en Twitter.

[14] APO von christlich-rechts? Jueves 19.02.2015 (20:03 a 21:00 horas). El Podcast está disponible en Bayern 2.

[15] El sociólogo Andreas Kemper hace ver lo que yo llamaría la nobility connection.

[16] Ver artículo de Bernd Hagenkord, en el blog de Radio Vatikan, de julio de 2014: Scheuklappen-treu “”

[18] NDR hizo un muy buen reportaje sobre el tema: medios de prensa cristianos como plataforma para la AfD: Christliche Medien: Plattform für die AfD?

[19] Esto, lo he sufrido en carne propia. Ver mi artículo autobiográfico ¿En qué se parecen John Boehner y yo? (en alemán: Bye Bye).

[20] Puedo citar el caso de una abogado amiga mía que se atrevió a contradecirlos: personas “influyentes” de estos sectores llamaron incluso a los jefes de la oficina de abogados, para exigir que la echaran del trabajo. Nunca creí que en Alemania del siglo 21 se llegara a esto.

[21] Evangelii Gaudium, número 94.

[22] Los católicos de derecha en Alemania se caracterizan por esa añoranza enfermia del pasado. Como me explicaba Jutta, de la edad de oro del catolicismo alemán, de los años 50 del siglo pasado.

[23] Evangelii Gaudium, número 94.

[24] “Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma (cfr. La mujer encorvada sobre sí misma del Evangelio). Los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcisismo teológico. En el Apocalipsis Jesús dice que está a la puerta y llama. Evidentemente el texto se refiere a que golpea desde fuera la puerta para entrar… Pero pienso en las veces en que Jesús golpea desde dentro para que le dejemos salir. La Iglesia autorreferencial pretende a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir”. El texto es conocido, lo tomo de No a la teología narcisista, dice Francisco

[25] Como rusofila, sólo puedo decir que Putin no es Rusia y que Rusia no es Putin. Cuando hace tiempo, mis amigas rusas me decían que Putin era un muy mal presidente, yo pensaba que exageraban. Ahora creo que mis amigas se quedaron cortas….

[26] Recomiendo de Andreas Püttmann: Putins nützliche Idioten o “los tontos útiles de Putin”.

A este Congreso, realizado en medio de la anexión de Crimea y de la ocupación del Este de Ucrania y en el cual participaron funcionarios del gobierno de Putin y sus oligarcas, asistió también el director de la página española Hazte Oir, quien comentó con gran fruición todo lo que veía y admiraba, en Twitter.

[27] Incluso Gloria TV por ej., tiene un impressum de Moscú: Impressum de Gloria TV

[28] En una entrevista, una de sus máximas representantes, Hedwig von Beverfoerde, explica que, si se enseña a los niños en los colegios que la homosexualidad es okay, entonces van a convertirse (!!!) en homosexuales y no se van a reproducir. Y morirá Europa. Su declaración en: APO von christlich-rechts? (de jueves 19.02.2015, 20:03 a 21:00 horas). El Podcast está disponible en Bayern 2.

[29] Karl R. Popper, “Die offene Gesellschaft und ihre Feinde”, 4a. edición, 1975, pág. 21.

[30] En inglés, en un Wrong-way driving. En alemán: Geisterfahrer.

[31] Escrivá. Es Cristo que pasa, número 183.

[33] Los grupos de extrema derecha cristianos y no cristianos, han llamado a la resistencia. Lo que es super peligroso, ya que pone en peligro el estado de derecho.

[34] Y menos mal que están a aprendiendo que, en alemán, la palabra es Widerstand y no Wiederstand como escribían todavía el año pasado.

El universalismo y los refugiados

Se dice que las iglesias (católica y evangélica) tienen una doctrina universalista. O más bien se las critica: sufren de universalismo, que sería la característica de una religión que pretende estar abierta a todos, independientemente de su origen étnico. Su fundamento: el mensaje de salvación fue dirigido a todos los hombres y mujeres, de todos los tiempos, de todas las etnias y sin considerar frontera alguna. Sería lo contrario a las religiones nacionales, tan propias del protestantismo europeo que surgió en la Edad moderna[1].

Quienes están en contra de la política de no cerrar las fronteras a los refugiados, de darles asilo, de acogerlos (temporalmente o para siempre), de continuar garantizándoles un proceso acorde a derecho destinado a determinar si son realmente perseguidos o no…  A todos quienes estamos de acuerdo con ello y somos cristianos, se nos tilda de universalistas.

Se dice incluso que esto lo planteó Uno di Fabio[2], aunque no encuentro ninguna cita del profesor de la Universidad de Bonn que lo corrobore. Se podría pensar que la crítica al universalismo, a la política del gobierno la habría formulado en su Informe[3] elaborado por encargo de los Ministerios bávaros de Interior y de Justicia[4]: Migrationskrise als föderales Verfassungsproblem Pero en su conocido y controvertido Informe[5], no encuentro nada sobre universalismo.

Encuentro sí algo en un evento[6] de la Iglesia evangélica, de noviembre de 2015. En su charla, Di Fabio se refiere al desarrollo histórico durante la Edad moderna. Contrapone el universalismo católico (que califica como una ficción) previo a la Reforma protestante y que ha pervivido en el catolicismo, a la formación de los estados nacionales, Los estados nacionales serían expresión del particularismo antiuniversalista moderno.

Hoy en día, la Iglesia evangélica -al menos en Alemania- es también universalista, como ha sido la Iglesia católica desde siempre[7], en su enseñanza y magisterio. Distinta es la actitud de algunos católicos de corazón particularista. La virtud de la magnanimidad, la generosidad, se enfrenta al vicio del egoísmo y lo supera. Un corazón grande triunfa sobre el corazón de piedra[8]. Cómo se vería Europa particularista, esto es, nacionalista y de fronteras cerradas[9] es algo que prefiero no imaginarme.

El llamado universalismo cristiano -defendido hoy de igual manera por las “dos iglesias”- lleva a que la política del gobierno alemán, de acogida e integración de los refugiados, en un marco de fronteras abiertas, cuenta con el apoyo eclesial irrestricto. Es precisamente lo que el cardenal Marx (Pdte. de la Conferencia episcopal alemana) señalaba en febrero de este año: “Tengo el máximo respeto por la señora Merkel y su política, su valor y su disposición a asumir responsabilidad en una situación difícil. Ella no es ingenua, sino reflexiva. La política significa, no sólo seguir los estados de ánimo -lo que sería más fácil- sino guiarse por objetivos y principios”[10].

Desde altos personeros de la Iglesia, hasta párrocos de pueblo[11], llaman a acoger, ayudar e integrar a los refugiados. Sí, a acoger, ayudar a integrar a todos los refugiados y no sólo a los refugiados cristianos. Por ello son criticados como “universalistas”, término que ha pasado a ser casi una ofensa que se lanza en contra del “enemigo” político.

En efecto, según algunos tendríamos que ayudar -si es que se ayuda a alguien- sólo a los cristianos. Y a los no-cristianos, simplemente no ayudarlos; menos que a nadie, a los musulmanes. Es la postura neo-particularista -permítanme llamarla así- de algunos países del Este de la Zona euro y de algunos cristianos de extrema derecha y/o ultra conservadores o simplemente nacionalistas en Alemania[12] .

Según estas personas, un país debería acoger sólo a las personas de su misma religión y no de otra. A mi modo de ver, proponer algo así es realmente sin sentido, inhumano y absolutamente falto de empatía. Me pregunto qué habría pasado con los judíos que huyeron del Holocausto si no hubieran sido recibidos y acogidos, por ejemplo, en nuestros países americanos de raíces cristianas.

Observo asimismo que los medios de católicos de extrema derecha y/o ultra conservadores, al igual que los medios de esa minoría evangelical que se ha aliado a las fuerzas políticas reaccionarias y xenófobas, pone de manifiesto reales y supuestas persesuciones a cristianos, especialmente en países musulmanes. Pretenden crear así un clima de odio religioso. Me parece que intentan aprovecharse del cristianismo, ultilizarlo para sus mezquinos fines que tienen como objetivo sembrar el odio entre cristianos y musulmanes. Para esto, intentan reiteradamente utilizar a los judíos alemanes, pero la inmensa mayoría de los judíos no caen en la trampra porque los judíos tampoco son tontos.

Esta semana, a propósito de las elecciones en tres Länder el domingo pasado -que llamamos jocosamenta “Super Sunday” (ver mi artículo sobre el tema en Ciudad Liberal, de Chile), el periodista y cientista político Andreas Püttmann[13] fue entrevistado en la radio de la Catedral de Colonia[14].

Sobre la AfD[15], Püttmann dice que esta es una secta de personas con miedo. La Afd es una minoría que ha logrado reunir el elemento de protesta y movilizarlo para que concurra a las urnas. Muchos de sus nuevos electores es gente que generalmente no se ha interesado en la política y por eso, no votaba; que tampoco tiene la capacidad de pensar en forma diferenciada. Con esto último, quiere decir que son simples o simplones… sí, es lo que yo también observo.

La tarea de la Iglesia -continúa Püttmann- es dar testimonio de Jesucristo y, con ello, de la dignidad humana (de humanidad, diría yo). Desde este punto de vista, es una obligación que la Iglesia, que los obispos y las organizaciones de laicos, se distancien con claridad, de su pensamiento racista, de sus fantasías de violencia (por ej., sacar del país con rumbo a Chile a la canciller Merkel, en una camisa de fuerza). Que se distancien del enorme déficit de empatía frente a las personas que sufren. Sí, para un cristiano, el prójimo no es el Volksgenosse, esto es, el camarada nacionalista de la misma etnia. Esto, me parece que es fundamental en el cristianismo. Todos los cristianos tendríamos que dar testimonio en este sentido.

El domigo pasado, en la misa de 18 horas -inmediatamente antes de que se conocieran los resultados de la votación de Super Sunday-, el párroco Wolfgang Picken, dedicó una tercerca parte de su prédica a hablar contra la AfD. De partida, hace ver, con razón, que la Iglesia tiene el perfecto derecho a hablar de política (yo diría que tiene el deber, ver mi artículo La AfD y el Opus Dei[16]). “Tiene que hacerlo y debe hacerlo” explica Picken.

Dice que la AfD, para un cristiano, no es votable. Es antihumana, en el sentido que desprecia a seres humanos (menschenverachtend). No tiene compasión frente a extranjeros y a refugiados. Nuevamente, concluyo: no es universal. Su amor al prójimo es un amor sólo al que pertenece a su grupito y no va más allá. Continúa: la AfD crea un clima de miedo y de odio. Gente que sostiene que se puede disparar a refugiados, ha abandonado la comunidad de los cristianos. Es un mandamiento de la misericordia cristiana levantar la voz y no callar frente a este tipo de cosas[17].

Esta semana -y con esto termino esta columna que, nuevamente, va a ser más larga de lo que me propuse- aparece una entrevista al cardenal Marx en el FAZ, con el interesante título: Señor cardenal: ¿Tenemos que amar a todos?[18]. Es la pregunta clave del llamado universalismo. Los particularistas, los anti-universalistas opinan que debemos amar sólo a los nacionales (nacionalistas) o sólo a los católicos o sólo a los otros cristianos (particularismo religioso).

La respuesta del cardenal arzobispo de München es muy clara: “una preocupación especial por los cristianos es algo que no nos queda bien a nosotros como Iglesia (…). Nosotros no podemos decir: te ayudamos sólo si eres cristiano”[19].

Acerca de un supuesto enfrentamiento entre cristianos y musulmanes, explica Marx, que el gran conflicto -que es instrumentalizado políticamente- tiene lugar entre musulmanes, entre shiitas y sunitas. No hay -aclara- un frente islámico común contra Occidente o contra los cristianos[20]. Pienso que esto deberían oírlo todos aquellos que tejen, creen y progapan teorías de la conspiración del tipo nueva guerra religiosa.

Por último, el cardenal lanza el balón hacia el campo musulmán: sobre el enfrentamiento entre shiítas y sunitas -un tema para los teólogos islámicos- llama a que las autoridades musulmanas a acercase recíprocamente, especialmente las de Irán y Arabia Saudita. Ellos nos deben demostrar que el Islam es realmente una relgión de paz[21].

En otras palabras, si continúan en esto que yo llamo una verdadera guerra civil dentro del Islam, pueden olvidarse de que alguien les crea aquello de que Islam significa paz. Para el mundo islámico, la primera prioridad debería ser acabar definitivamente con estos conflictos internos, similares a los que durante siglos existieron en Europa entre católicos y protestantes. Hoy casi totalmente superados.


[1] Hace pocos días, conversaba con una gran amiga danesa, quien me decía, entre risas: la cabeza de mi Iglesia evangélica es la Reina Margrethe II de Dinamarca.

[2] Lo señaló Patrick Bahners @PBahners en el FAZ Flüchtlinge ins Boot!

[4] Tengo el mail original enviado por dichos ministerios al ministro presidente de Baviera.

[7] Stefan-Ludwig Hoffmann (profesor asociado de la University of California, Berkeley), en una réplica a Di Fabio en un cuaderno de la Fundación Adenauer (Zur Kontingenz der Menschenrechte: Replik auf Udo Di Fabio) comienza diciento que Di Fabio afirma que los derechos humanos o son universales o no son nada (“Die Menschenrechte sind universal – oder sie sind nicht”).

[8] “y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne”, Ez 36,24-28

[9] Así se vería Europa si cerráramos las fronteras: Aniversario de la Caída del Muro

[10] “Kardinal Marx: Ich habe höchsten Respekt vor Frau Merkel und ihrer Politik, ihrem Mut und ihrer Bereitschaft, in dieser schwierigen Situation Verantwortung zu übernehmen. Sie handelt nicht blauäugig, sondern durchdacht. Politik bedeutet eben, nicht nur einfach Stimmungen zu folgen, sondern Zielen und Prinzipien”. En la página de la Conferencia episcopal: Interview von Kardinal Reinhard Marx in der „Passauer Neuen Presse“ vom 6. Februar 2016

[11] Es lo que llevó al párroco de Zorneding, al africano Olivier Ndjimbi-Tshiende, a criticar a políticos social cristianos de su comuna debido a su racismo. Como consecuencia recibió amenazas de muerte que lo obligaron a abandonar la ciudad. Aparte de ofensas de carácter racista hacia el congolés, ofensas públicas y escritas por funcionarios locales de la Unión social cristiana de Baviera (CSU).

El arzobispo de Bamberg, Ludwig Schick, ha recibido también amenazas de muerte debido a su oposición a movimientos xenófobos como Pegida.  

[12] Los llamados católicos de derecha (Rechtskatholiken) y la mitad o probablemente más, de los evangelicales (similares a los llamados fundamentalistas en los EEUU).

[13] @Puettmann_Bonn en Twitter.

[16] Una versión alemana de ese artículo: Distanziere Dich!

[17] Después de volver a la casa, con un amigo, hicimos un resumen de las frases más importantes de la prédica. “Für einen Christen ist die AfD nicht wählbar. Sie ist menschenverachtend. Kein Mitleid mit Fremden und Flüchtlingen. Die AfD schürt ein Klima der Angst und des Hasses. Die Kirche kann und muss sich über Politik äussern. Leute, die von Schießbefehl reden und gegen Flüchtlingen sprechen haben die christliche Gemeinschaft verlassen. Das ist absurd, diabolisch, pervers. Gebot der christlichen Barmherzigkeit: die Stimme erheben und nicht schweigen”.

[19] “Eine besondere Sorge um die Christen steht uns als Kirche nicht nur gut an, sondern wir haben hier einen konkreten seelsorgerlichen Auftrag. Wir können aber nicht sagen: Nur wenn du Christ bist, wird dir geholfen”.

[20] “Der große religiöse Konflikt, der natürlich politisch instrumentalisiert wird, verläuft zwischen Schiiten und Sunniten. Es gibt keine einheitliche islamische Front gegen den Westen oder gegen die Christen”.

[21] “Das ist zunächst ein Thema für islamische Theologen. Wir appellieren an die muslimischen Autoritäten, aufeinander zuzugehen. Das erwarte ich besonders von Iran und von Saudi-Arabien. Das sind sehr stark von der Religion geprägte Staaten. Sie müssen einlösen und klären, was sie immer sagen: dass der Islam eine friedliche Religion ist”.

¿Qué hacer frente a la AfD?

¿Qué hacer frente a la autodenominada Alternativa para Alemania[1]. ¿Cuál es la actitud a tomar frente a la AfD? Sobre todo ahora que (con su 13%) han logrado entrar a varias municipalidades en Hessen y la próxima semana, llegarán a tres parlamentos estaduales en Alemania.

Hay tres actitudes posibles: 1) ignorarlos 2) imitarlos o 3) enfrentarlos.

Desde que surgió la AfD, me he inclinado por la tercera alternativa.

A favor de la primera, han estado quienes piensan que la AfD, al igual que Pegida y todo el movimiento de la llamada “nueva derecha” es un fenómeno pasajero. Como fue el Partido de los Piratas. Ellos (muchos amigos míos, entre ellos[2]) sostienen que la AfD recoge el potencial de protesta; pero que se desintegrará pronto y sus electores volverán a la normalidad de los partidos tradionales. Esto es, a la normalidad de los partidos que aceptan la institucionalidad liberal democrática (con derechos fundamentales y libertad de prensa) y que no quieren sustituirla por otra autoritaria.

El problema de pasarlos en silencio, de no darles la hora, incluso de despreciarlos[3], es que puede pasarnos como ocurre en Francia, en que por años se ignoró al Front National[4], hasta que llegó al 30%, en las últimas encuestas (28% en realidad) y se ha convertido en la primera fuerza electoral[5]. En distintos Länder alemanes, la AfD ha llegado ya al tercer lugar. Las dimensiones de este fenómeno sobrepasan lo que hemos visto hasta ahora. Y no me hablen de “normalidad europea”, comparaciones con los vecinos son malos consuelos[6].

Muchos de mis amigos hacen ver que lo que plantea la AfD es tan descabellado, tan demente, tan “tirado de los pelos” que realmente nos podemos preguntar ¿…y quién va a seguir a esta gente…? ¿Quién va a votar por este partido?[7] El problema es que sí hay gente que los sigue, que vota por ellos y un grupo de esa gente pertenece a los segmentos con más cultura formal de la sociedad. La AfD no es un partido de “proletarios”, como la NPD. La gente de la clase más cultivada cultiva actualmente una especie de othering, esto es: los racistas y extremistas son los otros, nosotros no[8]. La AfD empezó siendo el “partido de los profesores universitarios y conserva esta aura, aunque luego de la ruptura, todos los profesores se han ido[9].

En mi columna El surgimiento de una nueva derecha en Alemania, expliqué que existe en Alemania una peligrosa dinámica del populismo de derecha, que empieza siendo relativamente moderado, para radicalizarse cada día más. Se radicaliza sin que sus partidarios se den apenas cuenta de ello, de las posiciones cada vez más drásticas o rígidas de sus dirigentes o “pensadores” (si es que se puede hablar de pensamiento). Hay una peligrosa inercia del mal en esta dinámica[10].

La segunda alternativa es imitarlos… Es lo que hace Seehofer de la CSU de Baviera que, de cristiana tiene cada vez menos o más bien, tiene poco y nada[11]. Intentan adelantarlos por la derecha… Esto nunca ha dado los resultados deseados, ya que los electores prefieren el original. El populismo no se puede combatir con más populismo. Esto no resulta en ninguna parte del mundo[12].

La supuesta táctica de imitación o de mimetismo se basa en la famosa frase de FJ Strauß dijo que no se podía admitir un partido a la derecha de la CSU; pero eso, a mi modo de ver, no quiere decir que la CSU tenga que adoptar las banderías de la extrema derecha. Sino impedir el surgimiento de una colectividad en esas coordenadas del espectro político. Emulando sus quejas, sus exigencias y su estilo político, no sólo no impiden que surja un partido a su derecha -a la extrema derecha- sino que lo alimentan.

Es lo que vemos actualmente en Austria, donde el canciller social demócrata cambia, de la noche a la mañana su posición frente a los refugiados y deja sola a Merkel, a quien había apoyado hasta que cedió ante la presión populista del populista FPÖ. Olvida el canciller Faymann que si bien los populistas han llegado al 30% en las encuestas, al tomar sus posiciones, intenta congraciarse con ese 30% dejando de lado el 70% que lo apoyaba a él y a su política de apertura de las fronteras y de ayuda a los refugiados. No es muy inteligente cambiar un 70% por un 30%[13]. Siempre termina ganando el original y no la copia.

La gran diferencia entre Merkel y personas como Faymann, Seehofer, Orbán y otros, es que la canciller alemana lucha por la conservación de la unidad de Europa, como explica Karin Ebensperger en su excelente columna titulada precisamente Angela Merkel y su lucha por la unidad europea. Se puede estar a favor o en contra de las medidas concretas de su gobierno; pero es eologiable que busque la solución europea, común, de todos y no soluciones nacionales, que dejen a otros afuera, como lamentablemente hace Austria y como le gustaría a Seehofer que hiciera Alemania[14].

Admitiendo este tipo de pensamiento populista de derecha o de extrema derecha, terminan creando un mostruo, un Frankenstein, como los mismos Republicanos en los EEUU reconocen lo que ellos mismos han creado: Trump sería su propio monstruo[15]. Le Pen es el monstruo de los franceses. Hoy, los franceses ya no se ríen de Marine Le Pen, ni de su papá (el antisemita y negador del Holocausto), ni de su partido, el Front National o FN. No, como escribió Bourdoiseau el fin de semana[16], hoy los franceses han dejado de reir… Análogamente, los norteamericanos intentan frenar a Trump. El precio de frenarlo es muy alto, como hace ver Kagan: el país -Estados Unidos- puede ser salvado[17], el Partido Repúblicano, ya no[18].  Los errores del pasado pagan hoy la cuenta.

Los Republicanos negaron todo compromiso con el gobierno de Obama. Cualquier intento de lograr un consenso fue interpretado como una traición. Aquí veo una analogía con Alemania, ya que la AfD fustiga duramente el consenso que existe entre los partidos con representación parlamentaria -que ellos llaman “viejos partidos”, la AfD representaría lo nuevo- que buscan el compromiso, lo cual es bastante lógico en un sistema de gobierno democrático, donde hay que lograr un acuerdo para poder sacar los proyectos de ley adelante. Al igual que el tea party y el ala ultra de los republicanos norteamericanos, la AfD rechaza, como una muestra de debilidad, el consenso y el compromiso. Su consigna no es “el más inteligente cede”, sino lo contrario, es el triunfo de la cerrazón.

A mi modo de ver, hay una sola actitud aceptable frente a la AfD alemana: hacerles frente. Es, por otra parte, lo que ha hecho la Iglesia, adviertiendo los obispos, en innumerables ocasiones que es inadmisible que los cristianos apoyen la AfD o que voten por ella[19]. Hubiera preferido que los obispos no hubiesen tenido que levantar su voz en este tema, sino que los cristianos se hubieran dado cuenta solos de la incompatibilidad entre el cristianismo y la ideología populista. Pero parece que no todos son inmunes al virus del populismo.

La única actitud correcta es dar la cara y hacer frente a los partidarios y simpatizantes de la AfD: con argumentos, con razonamientos, con amabilidad. No cayendo en su misma agresividad, ni acritud. Con buen humor, que es algo de lo que los partidarios de estas corrientes generalmente, carecen absolutamente. Aunque, por otra parte, también hay que saber cortar una conversación, cuando los populistas caen en el racismo, en la xenofobia que es parte de su ideología. Sí, hay que ser valiente también para decir: hasta aquí no más; más allá no paso.

No me basta con pensar en que no es la primera colectividad populista de derecha que conoce Alemania, en los 80 existían los Republikanos, después los DVP, los NPD, las asociaciones de camaradería que no son otra cosa que grupos extremistas. Incluso, en los alrededores de Colonia, existe el partido islamófobo Pro-NRW. Sí, pero las dimensiones de la AfD son lo que asusta. Las dimensiones y que haya llegado al centro de la sociedad, incluso que muchos cristianos “rígidos”, como los llama la teóloga Angelika Strube, los apoye[20]. Y otros cristianos contradigan a los obispos como expliqué en mi columna Distanziere Dich!

Como recomienda Karl-Rudolf Korte[21], la forma de enfrentarse al populismo es con ánimo, con confianza, con valentía, mostrando cuáles son las perspectivas de futuro. Es lo que hace Merkel con su “Wir schaffen das” o Lo lograremos[22]. Es a lo que nos llama Liane Bednarz cuando habla de ese optimismo fundamental, esencial o Grundoptmismus[23] que es lo nuestro. Y esto, tanto frente a la crisis del euro -antiguo “tema único” de la AfD- como frente a la crisis de los refugiados -actual tema casi único de la monotemática AfD[24]-. Korte habla de defender apasionadamente la democracia, la democracia pluralista, democrática… y liberal, agregaría yo. Creo que es un buen programa.


[1] El nombre se debe a que, al comienzo de la crisis financiera en la Zona Euro, la canciller Merkel decía con mucha frecuencia que algo era alternativlos, esto es, que no había alternativa a lo que ella proponía. La AfD nació como un partido cuya razón der ser es ser contrario a Merkel. Desde un comienzo, reunió -entre otros- a muchos varones ya mayores que abandonaron la CDU, la democracia cristiana, el partido de Merkel.

[2] Un muy querido amigo mío, me “retaba” porque yo posteaba con frencuencia información sobre la AfD (contraria a la AfD, por supuesto) en Facebook. Desde que Petry -secundada por v. Storch- propuso disparar a los refugiados en la frontera, él hace postea a diario contra la AfD.

[3] Como un “jämmerliche Partei” se le califica con frecuencia.

[4] Ver comentario del artista francés Christophe Bourdoiseau, en el Süddeutsche el fin de semana:Nehmt die AfD endlich ernst – sonst geht es euch wie uns (Tomen la AfD en serio, sino les puede pasar como nos va a nosotros).

[6] Sobre la “normalidad europea”, escribí “No podemos hablar cínicamente de una “normalidad europea”. No porque muchos países a nuestro alrededor tengan movimientos ultra conservadores de extrema derecha, nosotros también deberíamos tenerlos. No podemos aceptar esta lógica simplona, menos aún conociendo la historia del siglo 20 en Alemania”. (En El surgimiento de una nueva derecha en Alemania).

[7] Es un poco lo que ocurre con Ayn Rand y sus libertarios: sus ideas son tan sin sentido que nadie -de entre la gente con más cultura- ha leído el libro de la refugiada rusa sobre Atlas, ni lo ha estudiado; pero sus ideas se expanden, incluso han llegado a un cierto grupo del partido liberal alemán (a los anarco-liberales, que son un grupúsculo mínimo; pero existen). Curiosamente, estos grupos, pese a que su ídolo es una mujer, están generalmente formados sólo por hombres y son bastante machistas.

[8] Columna de Aram Lintzel en taz: Rassismus ohne Rassisten: Creo que su frase: “Queremos odiar y quemar hogares de refugiados, pero al mismo tiempo, seguir siendo personas decentes” (“Die Leute wollen hassen und dabei anständige Männer und Frauen bleiben”) expresa lo que pasa.

[9] Pienso en los más conocidos, el fundador de la AfD, Bernd Lucke y el eterno enemigo del euro, el profesor Starbatty (siempre que escucho su nombre, pienso en el profesor Moriarty).

[11] Menos aún luego de las amenazas de muerte al párroco de Zorneding, una comuna de München, bastante burguesa, esto es, de “gende bien”. Y de que la dirigente del partido en la comuna le llamara “Neger”, porque viene del Congo. Como se pueden imaginar, el párroco hizo sus maletas y se fue. Me da la impresión de que se fue el equivocado…  

[13] Cfr. palabras del escritor austriaco Robert Menasse en Österreich und die Flüchtlinge “Das ist eine unfassbar dumme Politik” (Austria y los refugiados: es una política inconcebiblemente tonta).

[14] En realidad, con cada uno de sus viajes (a ver a Putin, a ver a Orbán) y con sus dichos (en Alemania no impera el derecho sino la injusticia, “Herrschaft des Unrechts”), el Horst bávaro menoscaba y perjudica terriblemente a la propia Alemania.

[15] Ver análisis de Clemens Wergin (en Twitter @clemenswergin) 15 Gründe, warum Donald Trump kaum zu stoppen ist (15 razones por las cuales Donald Trump es imparable).

Teoría de Trump como Frankenstein fue planteas por Robert Kagan en el New Yort Times: Trump is the GOP’s Frankenstein monster. Now he’s strong enough to destroy the party

[16] Ver nota 4.

[17] Circula un chiste en los EEUU, según el cual, da lo mismo lo que hagas, esta elección será histórica En efecto, puedes elegir: la primera mujer (Clinton), el primer judío (Sanders), el primer latino (Rubio), el primer canadiense (Cruz) o votar por el último presidente: Trump. Así está el ánimo en EEUU.

[18] “The party cannot be saved, but the country still can be”.

[19] A esto me referí pero sólo desde un punto de vista, en mi columna Distanziere Dich! 

[20] Rigide Christen anfällig für AfD “Nicht gefeit”. Los cristianos “rígidos” son vulnerables frente a la AfD. No son inmunes a ella. A esta tentación, diría yo. Entrevista aparecida en la Radio de la Catedral de Colonia.

[21] Ver nota 12.

[22] “Eigentlich nur mit Zuversicht, mit Mut, mit Zukunftsperspektiven. Daran hapert es bei den anderen Parteien. Das macht Frau Merkel, aber andere ihr eigentlich nicht nach”.

[24] Los otros temas son Alemania ocupada y dominada desde EEUU, fuente de todo lo malo, al mismo tiempo que su decisión de acercarse a la Rusia de Putin; el gender, la maldad de los homosexuales, la prensa de la mentira o Lügenpresse, la familia alemana (sin extranjeros). Pero en estos momentos, está todo dominado por el tema refugiados.

Rhonheimer y la licencia para matar en el Islam

Después de los atentados del fin de semana en París, se ha vuelto a mencionar el tema de la prohibición -o no prohibición- de matar en el Islam. Todo empezó con un artículo de Martín Rhonheimer en el NZZ: Töten im Namen Allahs, matar en el nombre de Alá.

Antes que nada, tengo que explicar a mis lectores de habla hispana que el NZZ, la Neue Zürcher Zeitung es uno de los medios de comunicación más importantes e influyentes del mundo. Aunque en los países de lengua castellana sea desconocido, lo que es una pena, ya que se pierden algo muy bueno. Como dice su nombre, es un diario de Zürich, leído por la crème de la crème de la sociedad europea.

El artículo del NZZ no quedó sin contestar. En el mismo diario, hubo una serie de artículos que criticaban la posición de Rhonheimer. No vi ninguno que lo apoyara. Es elogiable que el NZZ dé tribuna a gente de opiniones distintas, para lograr un enriquecedor debate e intercambio de ideas.

Hasta ahora, he sido fan de Rhonheimer. Sacerdote católico, de origen judío. Sobre todo, por su idea de que la naturaleza humana es el fundamento de la moral[1]. Incluso  En mi blog sobre Alemania, tengo nueve artículos sobre él, todos positivos. Igualmente, me encantaron algunas discusiones que tuvo con ultraconservadores en la década de los ‘90. Pero debo reconocer que esta vez, en el tema Islam, no estoy de acuerdo con él. Amiga de Platón; pero más amiga de la verdad 😉

En su larga columna en el diario de Zürich, Rhonheimer sostiene que en el Islam no hay ninguna prohibición de matar (Tötungsverbot), como sí existe en el cristianismo. En realidad, habla de la religión judeo-cristiana. De la inexistencia de la prohibición de matar, concluye que los musulmanes no sólo carecen de la prohibición de matar, sino que tienen una licencia para matar a los no musulmanes (Tötungslizenz). (Por ello, no podrían condenar al IS, como dice Katajun Amirpur, citada más adelante).

Esta conclusión me parece un gravísimo error.

La prohibición de matar se halla en el Antiguo Testamento. Sí, el autor se refiere a la religión judeo-cristiana, ya que a nadie se le puede escapar que, en el nuevo, no hay ningún texto del tipo “no matarás”. Expresión de la ley divino positiva que sí existe en el Viejo Testamento. En el Decálogo o los Diez Mandamientos, entregados por Dios a Moisés. De manera que, ¿si yo considerara sólo el NT, podría llegar a la conclusión de que, tampoco los cristianos (salvo por el Decálogo) no tenemos prohibición de matar?

Tengo que reconocer que desconfío del calificativo “judeo-cristiano, por lo que explicó Salomon Korn (dirigente de la comunidad judía en Alemania) en entrevista en el Süddeutsche hace algún tiempo. Lo de judeo-cristiano le parece funcional, esto es, se recurre a este calificativo “como si se tratara de incluir a los judíos en un frente común contra los musulmanes. Tenemos que tomar con mucha cautela algunos de los abrazos que estamos recibiendo”[2].

La verdad es que si Rhonheimer no fuera tan agresivo al formular sus tesis, no me causarían tanto rechazo sus palabras. Me extraña realmente la dureza de este artículo, ya que lo conocía como un hombre menos belicoso. Me temo que esto del Islam hace perder la compostura a demasiados europeos el último tiempo… Gracias a Dios, soy americana. No podemos dejarnos llevar por el apasionamiento. No podemos olvidar que detrás de todo esto hay personas, seres humanos. Y se puede hacer un daño muy grande[3].

En lo que sí tiene razón el profesor Rhonheimer es en que el NT tiene un mandato de amar a todos y de poner la otra mejilla si es necesario. De no defenderse. De no atacar. Mi amigo Vicente Durán Casas ‏@vicdurcas me explicaba en Twitter que “La novedad del NT consiste precisamente en no regirse por leyes como el decálogo sino por el amor al prójimo: mandamiento nuevo”.

A propósito de amor, pienso en el discurso de Navit Kermani al recibir el Premio de la Paz (de las librerías alemanas)[4] , cuando habla de los cristianos sirios enamorados del Islam; pero críticos con su propia fe. Kermani dice que no nos podemos enamorar de nosotros mismos. Pero con lo nuestro, con nosotros mismos podemos/debemos ser críticos[5]. A contrario sensu, Kermani llama a los musulmanes a ser también críticos con el Islam; si no lo son, no lo aman.

Rhonheimer reacciona ante los ataques del Islamic State a los cristianos. De partida, debo aclarar que los ataques del IS no tienen como víctima principal, ni única, a los cristianos, sino a musulmanes, especialmente a musulmanes shiítas (el IS es sunita, al igual que los persas). No hay que olvidar que no hay un sólo Islam y que es absolutamente falso conderar las espúrea interpretación del IS como “la hermenéutica musulmana por excelencia”. Algunos piensan que estamos frente a una Guerra de los 30 años en el mundo musulmán. Espero que, de ser así, esta guerra dure menos que la guerra europea y tenga menos víctimas.

Josef Schuster (presidente del Comité central de los judíos en Alemania) llama, esta semana. a no dejarse provocar[6] y explica que los judíos no están especialmente en peligro. Al menos no en mayor peligro que el resto de la población, diría yo. Schuster dice que judíos son considerados enemigos por el IS; pero no son un objetivo primordial. Continúa: uno de los fines de los terroristas es la desestabilización permanente de la sociedad abierta y democrática. Pero, tal como no podemos permitir que las religiones sean llevadas a enfrentarse unas con otras, tampoco podemos aceptar que no se distinga entre los musulmanes y el terror islamista[7]. Es cierto: de ninguna manera se puede hacer sinónimo musulmán y terrorista.

Igualmente, pienso, con respecto a los cristianos, que no se puede sostener que los únicos atacados por el IS sean los cristianos. Los ataques del IS se dirigen contra musulmanes, yesidas, zoroastrianos, ateos, agnósticos, budistas y contra los mismos miembros del “estado” terrorista. Se dirigen contra personas. No hace falta más que pensar en las drásticas penas a sus propios miembros, sobre todo cuando comienzan a desconfiar de ellos, lo que parece que ocurre con mucha frecuencia[8].

Rhonheimer se refiera a una fatwa de imames británicos contra los crueles asesinatos protagonizados por los teroristas del IS. Critica a los imames porque dice que ellos no tienen razón cuando dicen que, para el Islam, esas muertes son una herejía. ¿No será mucho? Él no es teólogo musulmán, sino teólogo católico. Y descalificando una fatwa para construir su propio discurso antimusulmán me parece que va demasiado lejos. Echo de menos su rigor científico. Es una lástima que no haya un link a la fatwa, podríamos leerla si lo hubiera.

¿Concluye que el asesinato está justificado y ordenado por la misma vida del profeta Mahoma, por el Corán y por la sharia. No sé, pero si yo leo que hay tantos teólogos musulmanes e imames (como el caso de la mencionada fatwa) que sostienen que el asesinato no se justifica en ningún caso. ¿Es como para creerle más a ellos que son musulmanes y estudiosos del Islam, que a un teólogo de otra religión? Además, yo vivo en medio de musulmanes -con quienes me relaciono- y, de ninguna manera puedo decir que se comporten como sanguinarios pashas…

Uno de quienes responde a Rhonheimer es el profesor de Ciencias islámicas de la Universidad de Luzern (Suiza) Andreas Tunger-Zanetti El título de su artículo es “El” Islam no existe («Den» Islam gibt es nicht), en el sentido que no se puede hablar de un solo Islam, de una sola interpretación del Islam[9]. Hay que distinguir. No se puede decir que una sangrienta y retrógrada interpretación realizada por terroristas sea la única hermenéutica posible.

Asimismo, el profesor de Luzern dice que el profesor de Roma generaliza y que, la imagen que presenta de Mahoma, como un sangriento déspota es la visión que se tenía en la Edad Media de él; pero que ya ha sido superada por los estudios y la investigación científica. Me pregunto de dónde tiene Rhonheimer esa visión de Mahoma. Se parece demasiado a la que he visto que tienen espanoles (tengo cierta experiencia con el tema).

Tunger-Zanetti agrega que las religiones cambian. Sí, cambian evolucionan. Nosotros católicos vemos cómo la misma Iglesia católica ha cambiado mucho en el curso de la historia. Pienso que ya  sólo con ver cómo ha cambiado durante el siglo 20 es como subirse a un carrito de la montaña rusa. Cuando leemos lo que Stefan Zweig cuenta de su visita a Vigo, podemos hacernos una idea de cómo en Espana del siglo 20, los mismos sacerdotes católicos llevaban a los jóvenes a inscribirse para luchar en lo que ellos llamaban “la última de las cruzadas”[10].

Rhonheimer dice, en su artículo, que un Islam reformado sólo existe en las cátedras de las universidades occidentales, de Europa y de EEUU, con lo que descalifica a priori cualquier crítica de un académico suizo como Tunger-Zanetti y otros.

Asimismo, señala que sí se cometieron errores entre los cristianos; pero -en su intento de defender a la Iglesia católica y de atacar al Islam, a cómo dé lugar- sostiene que, en el cristianismo, existe la separación entre Iglesia y el estado (dad al César lo que es del César…), de manera que, en realidad, los errores cometidos no serían erroeres del cristianismo, sino del poder temporal, del César. Un poco fácil la argumentación, ¿o no? No sé si interpreto bien sus palabras; pero me parece ver en su artículo una apología algo exagerada del cristianismo. Prefiero recordar que el Papa Juan Pablo II pidió perdón por los pecados (de los hijos) de la Iglesia.

Igualmente, me parece que Rhonheimer alaba los logros de la Ilustración (de raíces cristianas; pero contra la cual la misma Iglesia católica se opuso hasta hace poco; y hay sectores que se siguen oponiendo), de la democracia liberal, del liberalismo, los derechos humanos, como si fueran logros de la Iglesia, de los cristianos. Y pasa por alto que muchos de ellos fueron duramente combatidos como anticristianos (y lo siguen siendo todavía, incluso en Europa del siglo 21). Así, todo lo bueno de nuestra sociedad abierta y liberal sería fruto del cristianismo. No sé qué decir…

La profesora alemana, Katajun Amirpur (mitad persa, mitad alemana), ha escrito bastante sobre el tema. En Distanziert euch!, acusa a Rhonheimer de ser, en el fondo, un islamófobo. En este artículo, la investigadora del Islam, se queja de que la gente que pide a los musulmanes distanciarse de los actos terroristas (el artículo tiene fecha de septiembre de 2014); pero ni se dan cuenta cuando lo hacen[11].

Amirpur dice que algunos, como Rhonheimer, piensan que los musulmanes (profesores universitarios, estudiosos del Islam, imames o simples laicos) no pueden condenar los asesinatos del IS simplemente porque el Corán carece de una prohibición de matar. A mi modo de ver, la estudiosa alemana interpreta al profesor suizo correctamente. Pero, en realidad, me hubiera gustado que Amirpur se hubiera equivocado y Rhonheimer hubiese dicho otra cosa.

Sobre el tema concreto de si el Islam prohíbe o no matar, habrá pronto un nuevo artículo.

Post scriptum: el nuevo artículo es La prohibición de matar en el Islam Invito a leerlo.


[1] Su libro: Natur als Grundlage der Moral. Die personale Struktur des Naturgesetzes bei Thomas von Aquin. Eine Auseinandersetzung mit autonomer und teleologischer Ethik. Innsbruck 1987.

[2] “En la medida en que la inmigración musulmana ha aumentado, los judíos son vistos de manera diferente. De repente se habla de las ‘raíces judeo-cristiana de Occidente’, como si se tratara de incluir a los judíos en un frente común contra los musulmanes.

“Tenemos que tomar con mucha cautela algunos de los abrazos que estamos recibiendo de una parte de la sociedad alemana no judía, ya que estos gestos pueden ser motivados funcionalmente.

“Hay que considerar que la historia de los judios en Alemania se remonta a 1.700 años y está entretejida por la exclusión, la persecución, el asesinato en masa, la ejecución, esto, a través de todo el período y hasta a los tiempos modernos.

“Las raíces judeo-cristianas van a ser muy difíciles de encontrar”.

Traducción mía de una de las respuestas en: “Interview mit Salomon Korn ‘Leitkultur ist nah dran an Kulturdiktatur'”, la cultura guía está muy cerca de una dictadura cultural, 27 de enero de 2012, 09:09.

www.sueddeutsche.de/politik/interview-mit-salomon-korn-leitkultur-ist-nah-dran-an-kulturdiktatur-1.1050817 

[3] Creo que es un imperativo para nosotros los cristianos escuchar y hacer vida lo que nos dice el Vaticano II en Nostra Aetate: “Si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres”. Propongo actuar en consecuencia.

[4] Video del emotivo discurso completo: https://www.youtube.com/watch?v=5_JAGn74-do 

[6] Nicht aufhetzen lassen! Josef Schuster warnt davor, Terroristen und ihrer Propaganda nachzugeben http://www.juedische-allgemeine.de/article/view/id/23950

[7] “Galten sie gerade auch jüdischen Zielen? Sind Juden besonders gefährdet? Bisher ist nicht ganz eindeutig, ob die Terroristen aus antisemitischen Gründen das Bataclan angriffen. Sicher aber ist, dass Juden und Israel zu den Feinden des IS zählen. Daher ist es verständlich, wenn sich jetzt manch einer besorgt fragt, ob mit den muslimischen Flüchtlingen nicht nur ein friedlicher Islam nach Deutschland kommt, sondern auch extremistische Strömungen und Antisemitismus.

“Eines der Ziele der Terroristen ist eine nachhaltige Erschütterung der offenen, demokratischen Gesellschaften. Doch ebenso wenig, wie wir uns unsere Freiheit nehmen lassen dürfen, ebenso wenig dürfen sich die Religionen jetzt gegeneinander aufhetzen lassen. Wir müssen zwischen den Muslimen und den islamistischen Terroristen unterscheiden. Gerade die Flüchtlinge dürfen wir nicht unter Generalverdacht stellen”.

[8] Entrevista con un ex-guerrillero del Islamic State, Ebrahim B.:  https://www.youtube.com/watch?v=PS5GeEWjHiI

[9] Hace muchísimos años, el entonces secretario de estado del Vaticano, el cardenal Sodano dijo esto mismo. Que no hay un solo Islam, que el Islam es muy diferente en los distintos países islámicos, que poco y nada tiene que ver el Islam en Saudi Arabia con el de Indonesia. Lo leí, en su oportunidad, en Zenit. Si alguien encuentra la cita, le estaría muy agradecida.

[10] “Vigo se hallaba en las manos de la gente de Franco y estaba muy lejos del lugar de la guerra. Sin embargo, en esas pocas horas, pude ver algunas cosas. En la alcaldia, donde flameaba la bandera de Franco, estaban -generalmente, conducidos por sacerdotes- hombres jóvenes en ropas de campesino, en fila, que habían sido traídos desde los pueblos cercanos.

“En un primer momento, no entendí qué pasaba con ellos. Eran trabajadores que se contrataba para algún trabajo de emergencia? Eran desempleados a los que se daba comida en ese lugar? Después de un cuarto de hora, vi salir de la municipalidad a los mismos jóvenes ya transformados. Vestían relucientes uniformes nuevos, fusil y bayoneta, bajo el mando de oficiales, entraban a autos igualmente nuevos y relucientes en los que se alejaban rápidamente por las calles hacia afuera de la ciudad.

“Me estremecí. Dónde ya había visto esto antes? En Italia primero y luego en Alemania (…) Y una vez más me pregunté: ¿quién entrega, quién paga los nuevos uniformes. ¿Quién organiza a estos hombres jóvenes y pobres?” (“Die Welt von Gestern”, la traducción es mía).

[11] En mi artículo #ParisAttacks, me referí a esto, citando al editor de Die Zeit, Giovanni di Lorenzo..

¿En qué se parecen John Boehner y yo?

El fin de semana, leí que Renunció el republicano John Boehner, que lloró durante el discurso del Papa, y hablan de un ‘efecto Francisco’ 1.En efecto, jefe de la fracción del Partido Republicano en la Cámara de Diputados estadounidense y Speaker de la misma. Descendiente de inmigrantes irlandeses y alemanes, según Wikipedia.

La Nación nos dice que el Papa Francisco remeció a Boehner (fue el remezón final, ya que hacía tiempo que tenía problemas con el ala derecha de su partido, especialmente con el tea party) con “su mensaje de evitar la trampa de la polarización y la radicalización ideológica, para trabajar a favor de las soluciones políticas de quienes esperan una respuesta”. Y más adelante: “el fastidio que viene experimentado Boehner por los sectores de ultra derecha del partido, promotores de bloqueos legislativos y de parálisis de la administración para petardear iniciativas del presidente Barack Obama”.

Mutatis mutandi, es lo que he vivido -más bien sufrido- en Alemania, en una organización católica a la que pertenecía y que acabo de dejar. En Alemania, existe una intelectualidad católica conservadora que muy está imbuida por estos ideales ultra conservadores y la organización de “nutre” de esas aguas, esto es, sus adherentes salen de ahí y no del mundo del trabajo, del mundo del deporte, no vienen del mundo… En tales condiciones, no me extraña que se forme una especie de sociedad paralela. Esta intelectualidad se ha unido insana e insantamente con sectores de extrema derecha y/o de la llamada nueva derecha. Y el ambiente de la organización está empapado de esa atmósfera.  (Ver mi artículo ¿Una pelea de familia?).

Tampoco puedo esperar algo distinto cuando sus miembros leen, por ejemplo, al darwinista social Thilo Sarrazin2. Si alguien está fascinado/a por autores cuyas obras proclaman a los musulmanes (como hace Sarrazin), al gender y a la homosexualidad (como hacen muchos otros) como los grandes problemas de nuestra época (cómo si no hubiera otros problemas, como si no hubiera otros libros) y buscan consuelo y ayuda en Putin (el libro de la veterana pro-Putin Krone-Schmalz también circula entre los miembros de la organización). El tema de la familia es importante, muy importante; pero entre sectores conservadores del cristianismo alemán, se ve a la familia como un absoluto, como una especie de religión. Es esto lo que se llama el familialismo, el familialismo patriarcal y es en lo que, lamentablemente, a mi modo de ver, también han caído los miembros de la organización3.

Cuando yo vivía en Chile, tenía un pololo cercano a grupos del nacional catolicismo espanol, del hispanismo histórico que alaba a Espana tradicionalista sobre manera (revista Verbo, etc). Cuando conocí la organización en Chile, me advirtieron -con mucha razón- que los católicos podíamos tener diferentes opiniones en materia política y que la mentalidad de partido único -de los ultraconservadores del grupo- era algo afortunadamente superado después del Concilio Vaticano II, a cuya enseñanza contribuyó el mensaje del fundador de la organización. Por tanto y en forma consecuente con lo que aprendí, me alejé de estos grupos ultraconservadores. No después de explicarle a uno de sus pensadores (al cura Lira) por qué lo hacía. Y de qué él lo aceptara amable y públicamente.

De manera que la organización a la que pertenecí durante varias décadas (y a la que ingresé siendo estudiante, en Chile), me hizo ver que el catolicismo oficial de partido único ultraconservador, nacionalista y agresivo frente a las minorías -cualesquiera que ellas sean- es un error incompatible con la doctrina católica. Que hay que abrirse “como un abanico” a todos, sin negar la propia fe. (Entre paréntesis, a mi modo de ver, esto es lo esencial del ecumenismo, tan importante para Alemania4).

Y todo, para que después, en Alemania, se me presentara esta misma doctrina “ultra” poco menos que como la gran alternativa católica. Por favor…

Muchas veces, al cuestionar estas cosas, me dijeron que la gente ya cambiaría al recibir la formación adecuada en la organización. Pero lo que yo vi, fue que ocurría exactamente lo contrario: la gente permanecía clerical y mantenía su mentalidad de partido único ultraconservador y la organización se descarrilaba raudamente en esa misma dirección. Una amiga me dijo que no conocían otra cosa, por eso eran tan… tan clericales; pero ya cambiarían. Escribí notas, cartas, hablé con gente, di charlas… Pero me quedé siempre con la impresión de que la gente no podía entender el mensaje laical, el espíritu libérrimo de los hijos e hijas de Dios. Muy por el contrario. Y no se le puede pedir peras al olmo, esto sería una injusticia.

De un tiempo a esta parte, estos grupos “ultras” (uso esta voz en concordancia con lo que expliqué más arriba), tampoco se quedan atrás en la virulencia con que atacan al “enemigo”. El rival político, el contendiente, la persona que piensa distinto, es mirada como enemiga. No se acepta su opinión, se borran sus comentarios en blogs (me ha pasado con personas de la organización), en Facebook (también me ha pasado). Facebook -otrora combatido como peligrosa novedad- se ha convertido hoy un lugar virtual dominado por la tercera edad que añora los tiempos pasados.

Este es un “reduccionismo simplista que divide la realidad en buenos y malos; permítanme usar la expresión: en justos y pecadores” (Cfr: El discurso completo del papa Francisco en el Congreso de EEUU).

De la apertura de mente de que hablaba Jutta Burggraf, nada. De ese “nadie es totalmente blanco, ni totalmente negro, todos somos grises, como los burritos” que le escuché a Jutta, de eso, poco queda. De este amar la libertad, tampoco… (y no sólo la de los taxistas).

Tengo que ser consecuente y defender mi libertad y la libertad de otros. Me permito citar a la comunista alemana de comienzos del siglo 20, Rosa Luxemburg, cuando dice “la libertad es siempre la libertad de quienes piensan distinto que yo (“Freiheit, ist immer die Freiheit des Andersdenkenden”). En varias oportunidades, tuve que defender la libertad y dignididad de otros y, como Uds. saben, yo soy una persona con fuertes o firmes convicciones, no soy liberal nihilista, como se llama muchas veces a personas sin principios. Ni tampoco soy Linksliberal, como me han llamado últimamente.

De Bernardino Bravo, aprendí que había dos formas de clericalismo: uno con preeminencia de la política sobre la religión y otro, con preeminencia de la religión sobre la política. En ambos casos, se usa y abusa de la religión para fines políticos. De Joaquín García-Huidobro, aprendí que esto se llama “La tentación del poder“. Y me prometí a mí misma, hablar, hablar, y escribir y escribir sobre el tema. Lo que no he dejado de hacer durante todos estos años en Alemania.

Teóricamente, la institución a la que pertenecía también estaba en eso y sus ideales se identificaban con defender la libertad de todos a pensar como quisieran en materia temporal. Lo que uno/a ve como cóncavo, era visto, desde el otro lado, como convexo. Teóricamente no más…

Sí, teóricamente, porque en la práctica, las cosas eran diferentes. Soy un Wortmensch, una persona de la palabra y especialmente de la palabra escrita en papel. Leo muchos libros, (casi) todo lo que cae en mis manos. Los libros de la organización los leí, hice apuntes, di charlas… Y vi que la realidad es muy diferente.

Defendí a la organización durante toda mi vida (escribí muchas “cartas al director”, en varios países del mundo). En la época de la película de Dan Brown (yo era la bloguera Maria Magdalena y estaba en la primera línea en Alemania, di una entrevista a un diario suizo muy leído) y no escatimé esfuerzos ni horas de sueño, para defender a la organización y su mentalidad laical). Sí, no soy una persona cobarde, ni poco comprometida. Ni tibia…

Sin embargo, tengo que reconocer que perdí la batalla, ya que lo que leí en el papel escrito -como Wortmensch- es totalmente diferente, es casi lo contrario de lo que yo veo en la realidad. La Libertad vivida, de la que hablaba Jutta Burggraf no es tal 5. Se corta con la misma tijera, se iguala, se arrasa. Se cortan las alas a la libertad de expresión, a la libertad de pensamiento. La presión es demasiado grande… De la apertura de mente, lamentablemente, poco vi; de cerrazón, vi mucho más 😦

Sí, la presión es grande cuando eres la única persona y los demás tratan de explicarte que tú estás mal. Puede ser cierto que yo esté mal y los demás bien, es precisamente eso lo que defiendo: que haya muchas opiniones distintas. Pero eso es muy difícil cuando quienes sostienen una opinión (por muy minoritaria que sea dentro de la sociedad6) se consideran portadores de la única verdad católica y de la única interpretación del mundo posible. Hay como un complejo de elegidos, de ser el último bastión de la fe en el mundo.

Pero les aseguro que después de escuchar al Papa Francisco (por lo demás, nada de muy querido en los grupos ultraconservadores alemanes, parece que no todos los papas son “el dulce Cristo en la tierra”; al igual que muchos de los obispos, en torno a quienes se hacen grupitos, capillitas… y los unos se consideran buenos y los otros malos; cómo era lo de “yo soy de Apolos, yo de Cefas”) no me queda la menor duda de que yo quiero caminar junto a Pedro.

Quiero caminar con la Iglesia y no perderme en tortuosas y absurdas discusiones acerca de la dictadura del mainstream, del control de la prensa por parte de oscuros poderes o del lobby homosexual, de la islamización de occidente, ni contra el Gender (ver mi columna ¡Es el Gender! Y ahora, ¿quién podrá defendernos?), ni contra las nuevas tecnologías (en los años cero, se advertía -en por lo menos, la mitad de las charlas- sobre los peligros de internet), contra los teléfonos celulares, ni contra los microondas (según algunos, supuestos destructores de la familia), contra la educación sexual en los colegios, contra las mamás que trabajan fuera de la casa, contra las guarderías infantiles (sería de “ley natural” que las mamás cuiden a los niños chicos en edad pre-escolar personalmente), en contra, en contra, en contra; peligro, peligro, peligro.

Hay temas inmensa, pero inmesamente más importantes. Estas materias pueden ser para entendidos, para expertos que tengan diversas posiciones; pero no pueden dominarlo todo, no pueden dominar todo el discurso católico, ni las conversaciones de sobremesa y las de mesa, las de pasillo y las del paseo (en las convivencias, que muchas veces, más parecen disconvivencias).

Eso no es el quid del cristianismo, eso no es el cristianismo, ni es eso a lo que nos llama el Santo Padre. No puede ser que, de largos discursos y encíclicas se tome -en el mejor de los casos- sólo algún párrafo que nos interese y lo demás, más numeroso, se deje de lado, como si no existiera, se pase en silencio. Estamos ante una verdadera obsesión, ante una especie de fijación freudiana por estos tópicos, que hace que todos los otros asuntos sean dejados de lado. De partida los temas de la protección del medio ambiente (Laudato Si) y del del ecumenismo, tan importante para Alemania y Europa del Norte.

Y todo en tono negativo y de enfrentamiento a la sociedad mayoritaria. Puede ser que haya muchas cosas, muy malas en nuestra sociedad; pero no todas son malas. La “nariz cristiana” consiste en reconocer qué cosas son buenas y no en estar siempre rememorando la historia, recordando glorias pasadas y tiempos mejores, donde todo era fantástico (Ver el extraordinario artículo Sakularitat. Sí, parece que no sólo yo me doy cuenta de lo que pasa).

No, Eva Herman no es lo nuestro. El renegar de nuestro tiempo y añorar tiempos pasados ya es enfermo de por sí; pero añorar la época de Hitler (como la admirada Herman), es más que enfermo. Sin embargo, los defensores y admiradores de la sra. Herman no faltan entre los miembros de la organización, incluso uno (y uno muy importante) se enojó conmigo, en cierta ocasión, por decirle que yo pensaba totalmente distinto a Herman en el tema familia y mujer. Asimismo, se puede estar o no de acuerdo con la tesis de Eva; sin embargo, escribir artículos elogiándola sobremanera (como hizo otro, igualmente importante) y no decir una sola palabra distanciándose de sus alabanzas a la familia y la mujer en la época nacional socialista, me parece, por lo menos, inapropiado. (Eva Herman trabaja hoy para Russia Today7)).

Ninguno de nosotros ha comido la fe con una cucharita, como para imponerla a los demás. Peor aún menos, podemos imponer la propia opinión y hacerla pasar por la fe de la Iglesia. Si algo aprendí de Bernardino Bravo fue a decir “yo pienso, yo opino” y no aseverar simplemente “esto es así y no es de otra forma”. Pero, como me decía una amiga espanola: dogmatizan en cosas que no tienen importancia y pasan por alto lo que es realmente importante.

Si quiero ser consecuente, no me queda más alternativa que -con gran dolor en el alma- renunciar a la organización, dejarla, abandonarla… Después de más tres décadas es duro. Es un gran sufrimiento; pero yo no tengo vocación de Juana de Arco para sacrificarme… Ni tampoco de inspectora municipal para andar siempre corrigiendo a los demás. No. Prefiero empaparme con la luz de Alemania luminosa, no vivir en una sociedad paralela y llamar hermanos a los refugiados y no estar pensando siempre en que son “moros” que vendrán a imponer la sharia 😉

Sí, me fui; pero no doy gracias a Dios, ni estoy feliz de ello… Tal vez mis nietos (no los tengo y faltan muchos años para que ellos nazcan, pero pienso en el futuro), puedan retomar mi camino. Porque el camino es bueno; pero este tiempo de prueba es -al menos para mí- demasiado largo.

Supongo que todos saben que la organización a la que me refiero es el Opus Dei, cuando recuerdo lo que su fundador nos dice y cuando lo confronto con la realidad, sólo puedo entristecerme profundamente, porque me temo que lo que yo he vivido en Alemania, es exactamente lo contrario a esto que su fundador dice que debería ocurrir: “Desde el mismo momento en que se acercan a la Obra, todos los socios conocen bien la realidad de su libertad individual, de modo que si en algún caso alguno de ellos intentara presionar a los otros imponiendo sus propias opiniones en materia política o servirse de ellos para intereses humanos, los demás se rebelarían y lo expulsarían inmediatamente”8. Aquí pasó al revés… 😦

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1 Ver video Papa Francisco hace llorar a presidente del Congreso de Estados Unidos John Boehner

Cuando lo cuestioné, me dijeron que era para informarse… yo diría que Sarrazin contribuye más bien a desinformarse.

No me malentiendan, no quiero establacer una especie de nuevo index de libros, nada más lejos de la mentalidad abierta y liberal de mi colegio y mi familia; pero depende de si lees un libro porque estás de acuerdo con él, a priori, y te formas según lo que su autor, su autora te dicen; es muy distinto a si lo lees con espíritu crítico. De esto último, lamentablemente veo poco y nada.

Personas de la organización (como personas privadas) me dicen que no puedo ser fan de Guido Westerwelle por ser homosexual. En esto, pregunté, en su momento a Jutta, quien me tranquilizó y me dijo que no veía problema en ello. Ni partidaria de la FDP (partido liberal alemán). Los chilenos somos muy liberales. Pero mis críticos sí pueden estar a favor de colectividades populistas de ultra derecha, como la AfD (Alternative für Deutschland) o abiertamente xenófobas, como Pegida. Que un miembro de la organización sostenga una “Laudatio” a la más prominente de las promintentes representantes de la nueva Derecha alemana es, para mí, insoportable.

3 Estoy segura que, si esta corriente sigue creciendo, la Iglesia no tardará mucho en hacer ver el error del familialismo y como es, en realidad, contrario a la idea cristiana de la familia. Ya he leído algo sobre el tema, de un obispo alemán. Tal vez, más adelante, pueda escribir sobre ello.

Tomé conscientemente la decisión de dejar la organización durante el mes de septiembre, ya que preferí no imaginarme lo que iban a comentar durante la celebración del sínodo en Roma sobre la familia. Yo preferiría dejar más libre al Espíritu Santo, en el convencimiento de que es Él quien guía a la Iglesia y de que el Sínodo no es un parlamento en que unos y unas estan a favor o son partidarios de tal o cual obispo que representa tal o cual posición.

4 Trabajé con Jutta Burggraf en su libro Conocerse y comprenderse: una introducción al ecumenismo y preparé su versión para la Biblioteca de Autores cristianos.

5 Tuve la inmensa e inmerecida suerte de contribuir también en este libro

6 Me dice mucho que las autoridades alemanas acaben de anunciar que cerrarán una academia de estudios (ultra conservadora), con nivel universitario (en Weilheim-Bierbronen), entre otras razones, porque tiene sólo nueve estudiantes. Evidentemente, es impensable que una universidad pueda tener el nombre de tal con sólo nueve estudiantes. Y es impensable que el futuro del ultraconservantismo alemán dependa de nueve estudiantes.

7 Los grupos ultraconservadores europeos -entre quienes sea alínean demasiados miembros de la organización apoyan hoy denodadamente a Putin, en quienes ven la salvación de la familia y el adalid de la lucha contra los homosexuales. Incluso se acercan al dictador de Bielorrusia, Lukaschenko. Sobre el tema ver (sobre artículos de Hazte oir): 1) Putin, defensor de los cristianos 2) Los Provida felicitan a Putin y organizan un Congreso de las familias en Moscú (Rusia) 3) Hazte oir alaba a Lukaschenko

8 Ver capítulo 2 de Conversaciones, número 28.