Liberales y autoritarios en vez de izquierda y derecha

Ideólogos de las más diversas tendencias no se han dado aún cuenta de que la diferencia ya no es más entre derecha e izquierda, sino entre liberalismo y autoritarismo[1], Sabine Adler.

No es que la diferencia entre derecha e izquierda haya perdido todo su sentido. No. Pero, a nivel mundial, tiene ahora otro. No se puede comparar lo que llamamos derecha, por ej., en Chile, con lo que se llama derecha en el Norte de Europa.

Después del término de la Guerra fría, la derecha tiene que ser conceptualizada de otra forma, al menos en el primer mundo y en Rusia. Lo que antes llamábamos derecha -la alianza entre conservadores y liberales que hacían frente al mundo totalitario del comunismo- ya no existe.

Para nosotros en Latinoamérica, la “derecha” sigue siendo una alianza entre liberales y conservadores. En Europa, esa unión dejó de existir o se encuentra reducida a su mínima expresión[2]. En Europa, Merkel es la mejor encarnación del mundo conservador. O si prefieren, liberal-conservador del estilo que líderes como Reagan y Thatcher representaron alguna vez.

Pero Merkel -la líder del mundo libre según Politico[3]– es duramente criticada por los conservadores de la antigua escuela, anteriores a la caída del Muro de Berlín, como izquierdista, partidaria del multiculturalismo -que ella misma ha criticado-, socialista y un gran etcétera de calificaciones, todas negativas.

Un sector conservador, pequeño pero influyente -debido a su prestigio social, a sus recursos económicos o a su tradición cristiana, se ha aliado a grupos extremos que ya no podrían calificarse de conservadores, sino más bien como de populistas de derecha o de extrema derecha nacionalista. Tal grupo anatemiza a todos los demás, como izquierdistas, como hombres buenos (para ellos es una ofensa), como liberales de izquierda o simplemente como liberales.

Los parámetros han cambiado y lo han hecho en forma radical. Es por ello que muchos de nosotros, aún cuando mantenemos los mismos principios que hace veinte años, se nos tilda en Europa y otras latitudes, de izquiedistas, incluso de comunistas (esto último, especialmente de parte de españoles que consideran que ser “de derechas” es poco menos o poco más, que ser fascista y postear fotos de Mussolini en Facebook, su medio de expresión preferido).

Hace poco, critiqué la desigualdad del acceso a la educación en Chile, por lo que fui -a mi vez- criticada, como si una especie de darwinismo social fuera lo propio del pensamiento liberal conservador. Lo propio del pensamiento liberal-conservador que yo conocí, es precisamente la igualdad de oportunidades. El que el talento y las virtudes te permitan surgir, triunfar. Las virtudes, el esfuerzo y la constancia y no la cuenta bancaria de tus papás. Es lo que se llama la meritocracia.

Volviendo al tema inicial, izquierda y derecha, esos términos que poco dicen a nivel mundial, sí nos pueden aclarar mucho, a nivel local, ya que son una apropiada orientación dentro de la política local, nacional o regional. Pero es sumamente difícil aplicarlos sin más, a la hora de comparar países o continentes.

Asistimos hoy a espectáculos tan curiosos -por llamarlos de alguna forma suave- como que un ex-comunista soviético y ex-oficial de (des)información de la KGB -encargado de la represión de disidentes- sea el mejor padrino del movimiento de extrema derecha en Europa Oriental. Su patrocinio se implementa en tres niveles: dinero, medios y plataforma cultural pseudo religiosa.

A nivel europeo, encontramos a partidos como Syriza, el Partido socialista de Grecia, populista de izquierda, e integrado por grupúsculos comunistas, ecosocialistas, maoístas e incluso trotzkistas que, en cabezado por Alexis Tsipras, se halla en el gobierno en una extraña alianza con la extrema derecha nacional denominada ANEL, cuyo líder -y ministro de defensa griego- es su vez, aprendiz del ideólogo del Kremlin, Alexander Dugin.

Navid Kermani comenta que el slogan “Primero España” se ha convertido en una consigna de la izquierdista Podemos[4]. Kermani nos dice con razón que la izquierda, que siempre había sido pro-Europea y trans-nacional, parece haber dejado de serlo y que muchos izquierdistas pretenden refugiarse tras las fronteras nacionales, en el nacionalismo. A mi modo de ver, la unión entre socialismo y nacionalismo ha sido siempre deletérea.

Sin ir más lejos, en Alemania, la AfD se nutre de electorado de izquierda y de extrema izquierda. Y una de las líderes del Partido de izquierda -la más importante- sostiene posiciones de extrema derecha frente a los refugiados y a la inmigración, e incluso ha alabado a Trump en el Bundestag… Esto ha llevado a que el líder de la AfD, Alexander Gauland, la invite a dejar el Partido de Izquierda y a pasar a integrar su partido de extrema derecha.

En Alemania, en las Protestas de los días lunes (Montagsdemo) se unen tanto la extrema derecha populista como la extrema izquierda. E igualmente, grupos populistas de ambos extremos, que hacen de diferentes teorías conspiranoicas, una verdadera religión. Es una alianza demencial.

En su discurso ante la Cámara de los Comunes, frente a los atentados terroristas[5] de la semana pasada, la conservadora Theresa May sostiene con admirable firmeza we are not afraid y explica cuáles son los valores democráticos: libertad, libertad de expresión, derechos humanos y estado de derecho[6]. Sí, esos son los valores fundamentales de una sociedad democrática.

Cuando Trump fue elegido Presidente (pese a tener dos millones de votos menos que Clinton), la conservadora Merkel, en una declaración pública, habló de los valores comunes a Occidente, estos son: 1) democracia 2) libertad 3) respeto al derecho (estado de derecho, rule of law, primacía de la ley) 4) respeto a la dignidad de la persona, independiente de su origen, del color de la piel, de su religión, sexo, orientación sexual o lo que piense en política.

Sobre la base, y sólo sobre la base de estos valores, Merkel ofrece al nuevo presidente norteamerciano su colaboración para hacer frente a los grandes desafíos de nuestra época y enumera: 1) la aspiración al bienestar económico y social 2) la política climática, esto es, de protección del clima, están contra el cambio climático 3) la lucha contra el terrorismo, pobreza, hambre y enfermedad 4) el empeño por la paz y la libertad en todo el mundo[7].

Las de May y las de Merkel son las coordenadas en que nos movemos hoy los partidarios de la democracia y de la libertad en el mundo. Quienes defendemos el sistema político y social libre y pluralista, con respeto a los derechos fundamentales y a la dignidad humana. Habría que agregar la alternancia en el poder, piedra fundamental, cimiento del sistema democrático de gobierno.

Quienes adheremos irrestrictamente al mundo libre somos además, más felices, porque podemos interactuar con todo el mundo, sin tantas “trancas” como las que obligan a los partidarios del autoritarismo a indagar primero qué piensa la otra persona para saber si puede o no acercarse a ella. Lamentablemente, el lema de Carl Schmitt sobre los amigos y los enemigos se ha colado hasta en las más elementales relaciones interpersonales[8].

Si postulamos y defendemos nuestro sistema democrático y pluralista de gobierno, con alternancia en el poder y garantía para los derechos fundamentales, sabemos que podemos criticar el sistema. Como hace ver Popper, la critica tiene que ser democrática, ya que “hay una diferencia esencial entre la crítica en una sociedad democrática y la critica totalitaria a la sociedad democrática”[9].

Continúa Popper: “Un régimen totalitario naturalmente nunca puede ver cualquier crítica como amable, ya que cualquier crítica de la autoridad coloca el principio de autoridad en tela de juicio”[10]. Ya, la autoridad… de ahí la denominación autoritarismo. (Un intento de crítica en un sistema totalitario es imposible o trae consecuencias desastrosas a quien la realice, quien no lo crea, pregunte a Navalny y a todos los rusos arrestados ayer por protestar frente al gobierno de Putin).

El filósofo liberal explica: que “la crítica de Sócrates era democrática; de hecho, era una crítica del tipo que es necesaria para la supervivencia de la democracia”[11]. No sé qué piensen ustedes; pero yo estoy convencida que la crítica es el motor del progreso. Y que, en la democracia, la oposición es imprescindible.

Quiero ir un poco más allá y poner de manifiesto que la crítica no va dirigida sólo “al sistema” como tal, sino también, a los partidarios de diversas tendencias políticas dentro de la sociedad pluralista, abierta y variopinta. En una sociedad cerrada, esto es autoritaria, ello no es posible y toda crítica es rechazada con mal humor. O simplemente, se la califica como calumna o difamación, como hacen muchos autoritarios hoy en día. Quienes adhieren al totalitarismo, ven toda crítica o incluso sólo una simple interrogante o cuestionamiento como un terrible vilipendio o una gran ofensa.

Sí, los postulados de Merkel y de May son nuestras coordenadas. Pero estamos abiert@s a más. Tal vez, una de las mayores exigencias de nuestro tiempo, sea, por ej., lograr la igualdad entre hombres y mujeres, tan desprestigiada por los partidarios del autoritarismo[12], como si no fuera una expresión de la igualdad de todos los seres humanos.

Sí, nos abrimos como un abanico, independientemente de si antes, éramos de derecha o de izquierda. La guerra fría ya pasó[13] y con ella, las cartas se han vuelto a mezclar.


[1] “Ideologen unterschiedlicher Couleur haben immer noch nicht erkannt, dass die Gräben längst nicht mehr zwischen Links und Rechts verlaufen, sondern zwischen Liberalen und Autokratie-Anhängern”, Bundestagswahl 2017 Angst vor Fake News, Lügen und Verleumdungen (Elección de Parlamento de 2017. Miedo a las fake news, a las mentiras y a la calumnia).

[2] Invito a leer el artículo de Karen Horn „Ich halte derlei Flirts für einen üblen Fehler“ (Considero que este tipo de flirts son un error muy grande), citado abundantemente en mi columna Los conservadores de hoy, enemigos de la sociedad abierta, que invito a releer.

[4] “Denken Sie an die Linkenbewegung dort, in Spanien etwa, wo Podemos mit dem Slogan auch auftritt “Spanien zuerst”, en: Navid Kermani “Europa blockiert sich selbst”

[5] El terrorismo es totalmente contrario a la sociedad libre y democrática y lo más parecido al autoritarismo.

[6] “Mr Speaker, yesterday an act of terrorism tried to silence our democracy. But today we meet as normal – as generations have done before us, and as future generations will continue to do – to deliver a simple message: we are not afraid. And our resolve will never waiver in the face of terrorism. And we meet here, in the oldest of all Parliaments, because we know that democracy – and the values it entails – will always prevail.

“Those values – free speech, liberty, human rights and the rule of law – are embodied here in this place, but they are shared by free people around the world. A terrorist came to the place where people of all nationalities and cultures gather to celebrate what it means to be free. And he took out his rage indiscriminately against innocent men, women and children”.

[7] Ver mi artículo de noviembre pasado Merkel frente a Trump: el rayado de la cancha 

[8] Sí, me parece que esta mentalidad del amigo-enemigo, que se extiende en toda la obra schmittiana , ha sido deletérea y ha traído y sigue trayendo, grandes males a las relaciones internacionales, a la política interna de un país o de una región del mundo. De más está decir que una persona adherente del mundo libre, de lo que Sabine Adler llama el liberalismo que hace frente al autoritarismo, jamás podría ser fan de Schmitt. Este para mí, es un criterio de diferenciación esencial. Invito a leer mi columna El nuevo orden según Carl Schmitt

[9] “Aber es gibt einen grundlegenden Unterschied zwischen einer demokratischen und einer totalitären Kritik an der Demokratie”, pág. 254.

[10] “Ein totalitäres Regime kann natürlich überhaupt keine Kritik als freundschaftlich ansehen, denn jede Kritik einer Autorität muß das Autoritätsprinzip selbst in Frage stellen”, pág. 254.

[11] “Die Kritik des Sokrates war demokratisch; in der Tat, sie war eine Kritik von jener Art, die notwendig ist für den Weiterbestand der Demokratie”, pág. 254.

[12] Esta semana, uno de ellos (uno más o menos importante), me mandó a la cocina, a cocinar, en vez de estar debatiendo con él en Twitter. E incluso me llamó (sin saber nada de mí, sólo por mi condición de mujer) una mamá frustrada

[13] Aunque, a algunos les gustaría revivirla: La nueva guerra fría

Advertisements

Rhonheimer y la licencia para matar en el Islam

Después de los atentados del fin de semana en París, se ha vuelto a mencionar el tema de la prohibición -o no prohibición- de matar en el Islam. Todo empezó con un artículo de Martín Rhonheimer en el NZZ: Töten im Namen Allahs, matar en el nombre de Alá.

Antes que nada, tengo que explicar a mis lectores de habla hispana que el NZZ, la Neue Zürcher Zeitung es uno de los medios de comunicación más importantes e influyentes del mundo. Aunque en los países de lengua castellana sea desconocido, lo que es una pena, ya que se pierden algo muy bueno. Como dice su nombre, es un diario de Zürich, leído por la crème de la crème de la sociedad europea.

El artículo del NZZ no quedó sin contestar. En el mismo diario, hubo una serie de artículos que criticaban la posición de Rhonheimer. No vi ninguno que lo apoyara. Es elogiable que el NZZ dé tribuna a gente de opiniones distintas, para lograr un enriquecedor debate e intercambio de ideas.

Hasta ahora, he sido fan de Rhonheimer. Sacerdote católico, de origen judío. Sobre todo, por su idea de que la naturaleza humana es el fundamento de la moral[1]. Incluso  En mi blog sobre Alemania, tengo nueve artículos sobre él, todos positivos. Igualmente, me encantaron algunas discusiones que tuvo con ultraconservadores en la década de los ‘90. Pero debo reconocer que esta vez, en el tema Islam, no estoy de acuerdo con él. Amiga de Platón; pero más amiga de la verdad 😉

En su larga columna en el diario de Zürich, Rhonheimer sostiene que en el Islam no hay ninguna prohibición de matar (Tötungsverbot), como sí existe en el cristianismo. En realidad, habla de la religión judeo-cristiana. De la inexistencia de la prohibición de matar, concluye que los musulmanes no sólo carecen de la prohibición de matar, sino que tienen una licencia para matar a los no musulmanes (Tötungslizenz). (Por ello, no podrían condenar al IS, como dice Katajun Amirpur, citada más adelante).

Esta conclusión me parece un gravísimo error.

La prohibición de matar se halla en el Antiguo Testamento. Sí, el autor se refiere a la religión judeo-cristiana, ya que a nadie se le puede escapar que, en el nuevo, no hay ningún texto del tipo “no matarás”. Expresión de la ley divino positiva que sí existe en el Viejo Testamento. En el Decálogo o los Diez Mandamientos, entregados por Dios a Moisés. De manera que, ¿si yo considerara sólo el NT, podría llegar a la conclusión de que, tampoco los cristianos (salvo por el Decálogo) no tenemos prohibición de matar?

Tengo que reconocer que desconfío del calificativo “judeo-cristiano, por lo que explicó Salomon Korn (dirigente de la comunidad judía en Alemania) en entrevista en el Süddeutsche hace algún tiempo. Lo de judeo-cristiano le parece funcional, esto es, se recurre a este calificativo “como si se tratara de incluir a los judíos en un frente común contra los musulmanes. Tenemos que tomar con mucha cautela algunos de los abrazos que estamos recibiendo”[2].

La verdad es que si Rhonheimer no fuera tan agresivo al formular sus tesis, no me causarían tanto rechazo sus palabras. Me extraña realmente la dureza de este artículo, ya que lo conocía como un hombre menos belicoso. Me temo que esto del Islam hace perder la compostura a demasiados europeos el último tiempo… Gracias a Dios, soy americana. No podemos dejarnos llevar por el apasionamiento. No podemos olvidar que detrás de todo esto hay personas, seres humanos. Y se puede hacer un daño muy grande[3].

En lo que sí tiene razón el profesor Rhonheimer es en que el NT tiene un mandato de amar a todos y de poner la otra mejilla si es necesario. De no defenderse. De no atacar. Mi amigo Vicente Durán Casas ‏@vicdurcas me explicaba en Twitter que “La novedad del NT consiste precisamente en no regirse por leyes como el decálogo sino por el amor al prójimo: mandamiento nuevo”.

A propósito de amor, pienso en el discurso de Navit Kermani al recibir el Premio de la Paz (de las librerías alemanas)[4] , cuando habla de los cristianos sirios enamorados del Islam; pero críticos con su propia fe. Kermani dice que no nos podemos enamorar de nosotros mismos. Pero con lo nuestro, con nosotros mismos podemos/debemos ser críticos[5]. A contrario sensu, Kermani llama a los musulmanes a ser también críticos con el Islam; si no lo son, no lo aman.

Rhonheimer reacciona ante los ataques del Islamic State a los cristianos. De partida, debo aclarar que los ataques del IS no tienen como víctima principal, ni única, a los cristianos, sino a musulmanes, especialmente a musulmanes shiítas (el IS es sunita, al igual que los persas). No hay que olvidar que no hay un sólo Islam y que es absolutamente falso conderar las espúrea interpretación del IS como “la hermenéutica musulmana por excelencia”. Algunos piensan que estamos frente a una Guerra de los 30 años en el mundo musulmán. Espero que, de ser así, esta guerra dure menos que la guerra europea y tenga menos víctimas.

Josef Schuster (presidente del Comité central de los judíos en Alemania) llama, esta semana. a no dejarse provocar[6] y explica que los judíos no están especialmente en peligro. Al menos no en mayor peligro que el resto de la población, diría yo. Schuster dice que judíos son considerados enemigos por el IS; pero no son un objetivo primordial. Continúa: uno de los fines de los terroristas es la desestabilización permanente de la sociedad abierta y democrática. Pero, tal como no podemos permitir que las religiones sean llevadas a enfrentarse unas con otras, tampoco podemos aceptar que no se distinga entre los musulmanes y el terror islamista[7]. Es cierto: de ninguna manera se puede hacer sinónimo musulmán y terrorista.

Igualmente, pienso, con respecto a los cristianos, que no se puede sostener que los únicos atacados por el IS sean los cristianos. Los ataques del IS se dirigen contra musulmanes, yesidas, zoroastrianos, ateos, agnósticos, budistas y contra los mismos miembros del “estado” terrorista. Se dirigen contra personas. No hace falta más que pensar en las drásticas penas a sus propios miembros, sobre todo cuando comienzan a desconfiar de ellos, lo que parece que ocurre con mucha frecuencia[8].

Rhonheimer se refiera a una fatwa de imames británicos contra los crueles asesinatos protagonizados por los teroristas del IS. Critica a los imames porque dice que ellos no tienen razón cuando dicen que, para el Islam, esas muertes son una herejía. ¿No será mucho? Él no es teólogo musulmán, sino teólogo católico. Y descalificando una fatwa para construir su propio discurso antimusulmán me parece que va demasiado lejos. Echo de menos su rigor científico. Es una lástima que no haya un link a la fatwa, podríamos leerla si lo hubiera.

¿Concluye que el asesinato está justificado y ordenado por la misma vida del profeta Mahoma, por el Corán y por la sharia. No sé, pero si yo leo que hay tantos teólogos musulmanes e imames (como el caso de la mencionada fatwa) que sostienen que el asesinato no se justifica en ningún caso. ¿Es como para creerle más a ellos que son musulmanes y estudiosos del Islam, que a un teólogo de otra religión? Además, yo vivo en medio de musulmanes -con quienes me relaciono- y, de ninguna manera puedo decir que se comporten como sanguinarios pashas…

Uno de quienes responde a Rhonheimer es el profesor de Ciencias islámicas de la Universidad de Luzern (Suiza) Andreas Tunger-Zanetti El título de su artículo es “El” Islam no existe («Den» Islam gibt es nicht), en el sentido que no se puede hablar de un solo Islam, de una sola interpretación del Islam[9]. Hay que distinguir. No se puede decir que una sangrienta y retrógrada interpretación realizada por terroristas sea la única hermenéutica posible.

Asimismo, el profesor de Luzern dice que el profesor de Roma generaliza y que, la imagen que presenta de Mahoma, como un sangriento déspota es la visión que se tenía en la Edad Media de él; pero que ya ha sido superada por los estudios y la investigación científica. Me pregunto de dónde tiene Rhonheimer esa visión de Mahoma. Se parece demasiado a la que he visto que tienen espanoles (tengo cierta experiencia con el tema).

Tunger-Zanetti agrega que las religiones cambian. Sí, cambian evolucionan. Nosotros católicos vemos cómo la misma Iglesia católica ha cambiado mucho en el curso de la historia. Pienso que ya  sólo con ver cómo ha cambiado durante el siglo 20 es como subirse a un carrito de la montaña rusa. Cuando leemos lo que Stefan Zweig cuenta de su visita a Vigo, podemos hacernos una idea de cómo en Espana del siglo 20, los mismos sacerdotes católicos llevaban a los jóvenes a inscribirse para luchar en lo que ellos llamaban “la última de las cruzadas”[10].

Rhonheimer dice, en su artículo, que un Islam reformado sólo existe en las cátedras de las universidades occidentales, de Europa y de EEUU, con lo que descalifica a priori cualquier crítica de un académico suizo como Tunger-Zanetti y otros.

Asimismo, señala que sí se cometieron errores entre los cristianos; pero -en su intento de defender a la Iglesia católica y de atacar al Islam, a cómo dé lugar- sostiene que, en el cristianismo, existe la separación entre Iglesia y el estado (dad al César lo que es del César…), de manera que, en realidad, los errores cometidos no serían erroeres del cristianismo, sino del poder temporal, del César. Un poco fácil la argumentación, ¿o no? No sé si interpreto bien sus palabras; pero me parece ver en su artículo una apología algo exagerada del cristianismo. Prefiero recordar que el Papa Juan Pablo II pidió perdón por los pecados (de los hijos) de la Iglesia.

Igualmente, me parece que Rhonheimer alaba los logros de la Ilustración (de raíces cristianas; pero contra la cual la misma Iglesia católica se opuso hasta hace poco; y hay sectores que se siguen oponiendo), de la democracia liberal, del liberalismo, los derechos humanos, como si fueran logros de la Iglesia, de los cristianos. Y pasa por alto que muchos de ellos fueron duramente combatidos como anticristianos (y lo siguen siendo todavía, incluso en Europa del siglo 21). Así, todo lo bueno de nuestra sociedad abierta y liberal sería fruto del cristianismo. No sé qué decir…

La profesora alemana, Katajun Amirpur (mitad persa, mitad alemana), ha escrito bastante sobre el tema. En Distanziert euch!, acusa a Rhonheimer de ser, en el fondo, un islamófobo. En este artículo, la investigadora del Islam, se queja de que la gente que pide a los musulmanes distanciarse de los actos terroristas (el artículo tiene fecha de septiembre de 2014); pero ni se dan cuenta cuando lo hacen[11].

Amirpur dice que algunos, como Rhonheimer, piensan que los musulmanes (profesores universitarios, estudiosos del Islam, imames o simples laicos) no pueden condenar los asesinatos del IS simplemente porque el Corán carece de una prohibición de matar. A mi modo de ver, la estudiosa alemana interpreta al profesor suizo correctamente. Pero, en realidad, me hubiera gustado que Amirpur se hubiera equivocado y Rhonheimer hubiese dicho otra cosa.

Sobre el tema concreto de si el Islam prohíbe o no matar, habrá pronto un nuevo artículo.

Post scriptum: el nuevo artículo es La prohibición de matar en el Islam Invito a leerlo.


[1] Su libro: Natur als Grundlage der Moral. Die personale Struktur des Naturgesetzes bei Thomas von Aquin. Eine Auseinandersetzung mit autonomer und teleologischer Ethik. Innsbruck 1987.

[2] “En la medida en que la inmigración musulmana ha aumentado, los judíos son vistos de manera diferente. De repente se habla de las ‘raíces judeo-cristiana de Occidente’, como si se tratara de incluir a los judíos en un frente común contra los musulmanes.

“Tenemos que tomar con mucha cautela algunos de los abrazos que estamos recibiendo de una parte de la sociedad alemana no judía, ya que estos gestos pueden ser motivados funcionalmente.

“Hay que considerar que la historia de los judios en Alemania se remonta a 1.700 años y está entretejida por la exclusión, la persecución, el asesinato en masa, la ejecución, esto, a través de todo el período y hasta a los tiempos modernos.

“Las raíces judeo-cristianas van a ser muy difíciles de encontrar”.

Traducción mía de una de las respuestas en: “Interview mit Salomon Korn ‘Leitkultur ist nah dran an Kulturdiktatur'”, la cultura guía está muy cerca de una dictadura cultural, 27 de enero de 2012, 09:09.

www.sueddeutsche.de/politik/interview-mit-salomon-korn-leitkultur-ist-nah-dran-an-kulturdiktatur-1.1050817 

[3] Creo que es un imperativo para nosotros los cristianos escuchar y hacer vida lo que nos dice el Vaticano II en Nostra Aetate: “Si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres”. Propongo actuar en consecuencia.

[4] Video del emotivo discurso completo: https://www.youtube.com/watch?v=5_JAGn74-do 

[6] Nicht aufhetzen lassen! Josef Schuster warnt davor, Terroristen und ihrer Propaganda nachzugeben http://www.juedische-allgemeine.de/article/view/id/23950

[7] “Galten sie gerade auch jüdischen Zielen? Sind Juden besonders gefährdet? Bisher ist nicht ganz eindeutig, ob die Terroristen aus antisemitischen Gründen das Bataclan angriffen. Sicher aber ist, dass Juden und Israel zu den Feinden des IS zählen. Daher ist es verständlich, wenn sich jetzt manch einer besorgt fragt, ob mit den muslimischen Flüchtlingen nicht nur ein friedlicher Islam nach Deutschland kommt, sondern auch extremistische Strömungen und Antisemitismus.

“Eines der Ziele der Terroristen ist eine nachhaltige Erschütterung der offenen, demokratischen Gesellschaften. Doch ebenso wenig, wie wir uns unsere Freiheit nehmen lassen dürfen, ebenso wenig dürfen sich die Religionen jetzt gegeneinander aufhetzen lassen. Wir müssen zwischen den Muslimen und den islamistischen Terroristen unterscheiden. Gerade die Flüchtlinge dürfen wir nicht unter Generalverdacht stellen”.

[8] Entrevista con un ex-guerrillero del Islamic State, Ebrahim B.:  https://www.youtube.com/watch?v=PS5GeEWjHiI

[9] Hace muchísimos años, el entonces secretario de estado del Vaticano, el cardenal Sodano dijo esto mismo. Que no hay un solo Islam, que el Islam es muy diferente en los distintos países islámicos, que poco y nada tiene que ver el Islam en Saudi Arabia con el de Indonesia. Lo leí, en su oportunidad, en Zenit. Si alguien encuentra la cita, le estaría muy agradecida.

[10] “Vigo se hallaba en las manos de la gente de Franco y estaba muy lejos del lugar de la guerra. Sin embargo, en esas pocas horas, pude ver algunas cosas. En la alcaldia, donde flameaba la bandera de Franco, estaban -generalmente, conducidos por sacerdotes- hombres jóvenes en ropas de campesino, en fila, que habían sido traídos desde los pueblos cercanos.

“En un primer momento, no entendí qué pasaba con ellos. Eran trabajadores que se contrataba para algún trabajo de emergencia? Eran desempleados a los que se daba comida en ese lugar? Después de un cuarto de hora, vi salir de la municipalidad a los mismos jóvenes ya transformados. Vestían relucientes uniformes nuevos, fusil y bayoneta, bajo el mando de oficiales, entraban a autos igualmente nuevos y relucientes en los que se alejaban rápidamente por las calles hacia afuera de la ciudad.

“Me estremecí. Dónde ya había visto esto antes? En Italia primero y luego en Alemania (…) Y una vez más me pregunté: ¿quién entrega, quién paga los nuevos uniformes. ¿Quién organiza a estos hombres jóvenes y pobres?” (“Die Welt von Gestern”, la traducción es mía).

[11] En mi artículo #ParisAttacks, me referí a esto, citando al editor de Die Zeit, Giovanni di Lorenzo..