Fachos pobres

Al parecer, todo empezó cuando “Estando en el Estadio Nacional y, luego de los primeros cómputos, un grupo de adherentes de Guillier gritaban enardecidos ‘fachos pobres’ a un grupo de simpatizantes de Piñera”[1]. Esto es, fascistas pobres… como si los fascistas hubieran sido “ricos”. Históricamente, el fascismo o los fascismos (incluyento al nacional socialismo[2]) fue un movimiento de carácter social y apoyado por los más desposeídos de la sociedad[3].

La multitud enardecida que descalificaba como “fachos pobres” a personas partidarias de un candidato que no era el propio. Aparentemente se basaba en que, pese a que “cómo estaban vestidas” y en “su color de piel (morenos, como la mayoría de este país)”[4]. Esto es, caían en los prejuicios y en los “estereotipos tontos”[5], por no decir en el racismo o, en el mejor de los casos, en el mero clasismo. En ese juzgar a las personas por las apariencias… Parece que no saben que las apariencias engañan…

Se supone o al menos, la izquierda lo supone que la gente más pobre es de izquierda. Yo que crecí en un ambiente de izquierda, sé que no es así. Que antes no era así y hoy lo es aún menos. Las barreras entre la izquierda y la derecha, entre abajo y arriba (ya no vivimos en los tiempos de “Upstairs, Downstairs”[6]), entre adelante y atrás tienen hoy muy poca importancia tienen. O ninguna.

Hoy votamos no por un compromiso político pre-establecido, pre-concebido, heredado o impuesto… Hoy votamos libremente y de acuerdo a nuestro convencimiento frente a la actuación, al programa, a la competencia o incompetencia de los candidatos a la Presidencia y del grupo político que lo acompaña. Hoy tenemos amigos de todas las tiendas políticas, ya que vivimos afortunadamente, en una época no-ideológica o al menos, no tan ideológica como hace cincuenta o setenta años.

Volviendo al tema de los “fachos pobres”, pienso que este prejuicio viene de una antigua teoría, de cuyo autor ni siquiera quiero acordarme, según la cual, las capas más pobres, los obreros, los campesinos, los “trabajadores” (auque todos los que trabajamos seamos trabajadores y no sólo ellos) son quienes reemplazan, mediante un proceso de lucha de clases -que bien puede ser implementado a través de las urnas- a la burguesía. La izquierda sería la portadora del estandarte político que remueve a la burguesía en un proceso histórico irreversible.

De manera que las clases más pobres -los obreros, campesinos, la clases trabajadora y los intelectuales autores de la teoría, de acuerdo a la cual, “los filósófos sólo han interpretado el mundo, llega la hora de cambiarlo”[7]-… todos ellos, serían los partidarios de una política de izquierda, nunca de una de derecha. Esto es, de Guillier o de Sánchez, nunca de Piñera o de Kast. Quienes apoyen a cualquiera de estos dos últimos candidatos cometerían una especie de traición, de felonía frente a su clase, a la clases de los más pobres o de los supuestamente más pobres. Es una teoría bastante rebuscada e injusta, que quita libertad a las personas.

Ahora bien, como teóricamente, las clases “menos afortunadas” en Chile han sido tradicionalmente una mezcla entre los primeros conquistadores y los pocos indios que había en nuestro territorio, se ha identificado tradicionalmente a las clases más pobres, con los que menos se ven como noreuropeos. Los que tienen nombres españoles y no ingleses o franceses (más países europeos apenas se conocen en Chile…). Sorry, algunos apellidos alemanes han pasado trabajosamente a integrar ese círculo de la “clase más alta”, como Möller, por ej. No se me ocurre ningún otro.

Hasta aquí una explicación bondadosa, pero de ninguna manera una justificación de los prejuicios racistas y clasistas de quienes gritan a otras personas “fachos pobres”, lo que me parece una falta de respeto, de criterio, un no aceptar la libertad, la democracia, ni las libres decisiones de otras personas. Y un ejemplo de racismo y de clasismo injustificable. Es que, como hace ver un antropólogo chileno “Mucha gente de izquierda piensa que las personas con pocos recursos tienen un deber de identificarse con la izquierda, porque se declara representante de sus intereses. Luego, el pobre que no es de izquierda, desde este punto de vista, sería ignorante y, además, estaría alineado”[8].

Pienso que una de las cosas que la izquierda chilena simplemente “no cacha”… perdón, no capta, no entiende es que las transformaciones, el avance, tal vez no venga más de su lado político, sino del otro. Tal vez la derecha chilena -al menos en alguna de sus versiones- es más avanzada, más social y más progresiva que el conservadurismo de la izquierda, tan aferrada al pasado… a un pasado ideológico, por lo demás, tan poco glorioso. Claro que hay varias derechas en Chile, así como también hay varias izquierdas y supongo -espero- que alguna de ellas, rechace estos gritos de “facho pobre”.

Ya no vivimos en los años 1930, ni en los 1940, ni 1970. Hoy eres libre de ser partidario de quien quieras, de Piñera, de Guillier, de Kast o de Sánchez. Da lo mismo que provengas de una familia de tez morena (mitad “mora” y la otra mitad, mapuche) o que desciendas de algún intelectual ucraniano de piel muy blanca y ojos muy azules, pero cuya familia apoyó la revolución rusa. Da lo mismo que tu papá haya sido partidario de Kim Il Sung, como el mío[9] o de Franco, como el de algunos inmigrantes españoles. ¿Somos todos iguales y libres, o no?

En el fondo, gritar a partidarios de Piñera “fachos pobres” equivale a quitarles la libertad y la autonomía de pensar lo que quieran y actuar -en este, caso, de votar- en consecuencia.


[2] Si se lo quiere incluir dentro de los fascismo, como hacen algunas teorías. E incluso hizo Nolte. Sobre él, ver mi columna Los dos Nolte. Breve consideración sobre Ernst Nolte

[3] Con Evita Perón, podemos hablar de los “descamisados”.

[7] Mi traducción libre de la frase de Marx en sus Theses über Feuerbach, “Die Philosophen haben die Welt nur verschieden interpretiert,es kommt aber darauf an sie zu verändern””.

Advertisements

Dawkins, Stein y Francisco

Una amiga mía me contó que los hijos de una amiga suya, le habían contado jocosamente que estaban feliz de que su mamá no fuera musulmana, “porque de serlo, ya se habría hecho volar por los aires con un cinturón explosivo”. Como conozco a la familia, no me puedo reir.

Hannes Stein, en una editorial de Die Welt de estos días, se pregunta si tal vez Dawkins tiene razón, cuando sostiene que la religión es una fuerza maligna, ideada por personas mentalmente enfermas[1]. Aunque el zóologo y ex-militante ateo británico hoy sólo agnóstico[2] (algunos lo llaman el “gran exorcista”) habla de la religión como un virus (esto me recuerda a Carlos Marx y su opio), me parece que más que nada, está desilusionado de Dios, como indica -por otra parte- el nombre original de su libro: “The God Delusion”.  

Claro, no es raro que estemos desilusionados de Dios, por todo lo que pasa en el mundo. El grito ¡Dónde estaba Dios en Auschwitz! resuena en nuestros oídos. Yo escucho también la respuesta: ¡Dónde estaba el hombre en Auschwitz! Y hoy: dónde estamos nosotros hoy cuando cientos de personas mueren en el Mediterráneo, en Yemen, en Myanmnar… ¿Dónde está Dawkins hoy? ¿Habrá hablado ya de los muertos en el mar que huyen de la guerra y de la pobreza extrema, como ha hecho Francisco? ¿Habrá visitado ya campos de refugiados sirios, como ha hecho Francisco? ¿Será necesario o suficiente prohibir las religiones para acabar con las guerras?[3]

La amiga de mi amiga empezó bien, queriendo ser una buena cristiana; pero, con el tiempo, se radicalizó[4]. Y lo hizo de la mano de temas que no son propios de la fe, sino más bien de la cultura, de temas “opinables”. Malas influencias ¿tal vez? Pero todos nos hemos visto a “malas influencias” -también a otras buenas- y no nos hemos radicalizado. Tenemos la libertad para decir que no y tomar nuestras propias decisiones

Me sorprende la cantidad de gente otrora razonable que se ha radicalizado[5] durante los últimos años. Y no me refiero a musulmanes, sino a ateos y a cristianos (incluso a “buenos cristianos”) y a gente que antaño podría haber sido calificada simplemente de conservadora o incluso de liberal-conservadora, un término muy popular a fines de la Guerra Fría y también un poco después. ¿Cómo se ha llegado a esto que vemos en el llamado primer mundo?

Quienes tenemos alguna fe decimos que las religiones siembran la paz. Incluso que el término Islam significa paz. Pero curiosamente, algunos -no todos- de los crímenes, de los genocidios más grandes de la humanidad se han cometido o en nombre de una religión o precisamente en contra de una religión. Y esto, desde las Cruzadas o mucho antes, hasta el actual genocidio de budistas contra los musulmanes Rohinya en Myanmar, pasando por la limpieza racial de serbios cristianos ortodoxos contra musulmanes en la década de 1990, para no mencionar los seis millones de judíos asesinados por alemanes antes y durante la Segunda Guerra… La lista es muy larga.

¿Puede ser la respuesta la supresión de la religión? ¿Será necesaria una ley que prohíba la religión? Como la que plantée en mi columna La ley que prohíbe la religión en Europa. Sin duda, esta no sería la solución. Prohibir la religión sería caer en el mismo fanatismo de los fanáticos religiosos que pretenden totalizar su libertad[6], que creen que “mi libertad” tiene que ser total y a mi pinta y todos tienen que bailar con mi música. Sí, defender la libertad supone defender no sólo mi libertad, sinio también la tuya[7].

La respuesta, la solución a las guerras de religión de la temprana edad moderna es la separación entre la Iglesia y el estado, explica Hannes Stein[8]. Este es un proceso que se inició en el Norte de Europa, luego de la Guerra de los Treinta Años, es cierto que con ella no se terminaron las guerras europeas; pero al menos, desapareció una de sus causas o al menos una de sus excusas.

No obstante, la relación entre lo religioso y lo político en la sociedad va mucho más allá de la relación iglesia-estado[9]. “El elemento religioso nunca debe confundirse con el político. Confundir el poder espiritual con el poder temporal significa someterse uno al otro”[10]. Estamos ante una especie de clericalismo, en que un grupo de laicos se une ecuménicamente y se autoconstituye en mentor intelectual de un movimiento político que dice representar al cristianismo. Yo estoy a favor de respetar irrestrictamente la autonomía de lo político.

Hoy, católicos y protestantes viven puerta a puerta y no se les ocurriría matarse unos a otros por haber sido bautizados en diferentes iglesias[11]. Paulatinamente, durante los siglos XVIII y XIX, los beneficios de una convivencia pacífica se expandieron también a los judíos europeos (y americanos) y a los pocos musulmanes que vivían en estas latitudes (en Polonia y Austria-Hungría, por ej.).

Si este mismo proceso -iniciado por cristianos noreuropeos en países con diversidad confesional- se expandiera a países de África y de Asia, habríamos ganado mucho. Habríamos dado muchos pasos hacia adelante. Siempre hay gente -también en el primer mundo- que quiere volver a la época de las Cruzadas. Lo que tenemos que combatir con todas nuestras fuerzas es un retorno al pasado de divisiones religiosas. Me temo que estamos frente a un enorme peligro latente. Una gran responsabilidad recae sobre nuestros hombros.


[1] Editorial de Die Welt, 24.10.2017, página 3. Online: Religiöser Wahn

[2] Hay que decir, por otra parte que Dawkins no rechaza de plano la existencia de Dios, sólo considera  como muy baja la posibilidad de su existencia. Ver de Alan Posener: Besonders bei Katholiken bin ich skeptisch, en Die Welt de 16.09.2007.

[4] Hace años, en un encuentro con ella, me retó y gritó en público, porque me atreví a defender a la mujer que trabaja fuera de la casa, lo que ella no aceptaba. Según ella, las mujeres deben quedarse en casa cuidando a sus niños.

[6] “…una forma particular de proclamación de la defensa de la “libertad religiosa”. La erosión de la libertad religiosa es claramente una grave amenaza dentro de un secularismo en expansión. Pero debemos evitar que su defensa se presente en los términos fundamentalistas de una “religión en total libertad”, percibida como un desafío virtual directo a la laicidad del estado”. En EVANGELICAL FUNDAMENTALISM AND CATHOLIC INTEGRALISM: A SURPRISING ECUMENISM 

[7] Me temo que el proceso mental es más o menos el descrito por el periodista polaco “Das Justizwesen in Polen wird gleichgeschaltet” en entrevista con la radio alemana DLF: “Die PiS versteht Demokratie rein als ein Wahlergebnis. Sie glauben, wenn sie vom Volk gewählt werden, wenn sie eine Mehrheit haben – sie haben die Mehrheit im Parlament, trotz sie nur 37 Prozent der Stimmen bekommen haben -, aber sie verstehen das so, wenn sie eine Mehrheit haben, dann können sie alles durchsetzen im Parlament. Sie können die Spielregeln im Parlament missbrauchen. Sie können die Justizunabhängigkeit beschränken. Sie können einfach alles. Das ist wirklich ein skurriles, kurioses Verständnis der Demokratie. Und jetzt versuchen sie, die Leute davon zu überzeugen, dass das, was in den Gerichten geschah, sehr falsch war, korrupt war, und somit muss es eine Säuberung geben. Die Gerichte müssen gereinigt werden”.

[8] Editorial de Die Welt, 24.10.2017, página 3. Online: Religiöser Wahn

[9] Joaquín García-Huidobro, “Tentación del poder”, Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 1986, pág. 75 y otras muchas páginas.

Los dos Nolte… Breve consideración sobre Ernst Nolte

14203124_10154667685014218_8371944435451441282_n

Screenschot del video Ernst Nolte – Ein deutscher Streitfall

Ernst Nolte es uno de los historiadores alemanes más controvertidos del siglo 20… y también del siglo 21. Tenía diez años cuando Hitler subió al poder. No fue reclutado durante la guerra, por faltarle tres dedos en la mano izquierda. ¡Una suerte para él…! Me imagino la estigmatización a que se debe haber visto sometido siendo joven. Su hermano menor murió en la guerra.

Durante la II guerra, cuenta él mismo, que se propuso leer al “judío Mordecai”, nombre con el que se conoció a Karl Marx durante la dictadura nacional socialista[1]. Inició su línea de investigación, trabajando precisamente en el idealismo en Marx y en Edmund Fink, un asistente de Husserl. Pero no nos adelantemos, Nolte estudió filosofía, alemán y griego y se recibió como profesor de colegio secundario (su papá era profesor primario, lo que en la escala social alemana, era un avance).

Nolte fue un filósofo que nunca estudió historia. O, un historiador que estudió filosofía. Michael Stürmer dice que era más filósofo que historiador. Pienso que Nolte fue un hombre que explicaba las ideas en la historia, las ideas más que los hechos. Su aproximación a la historia tuvo lugar a través de elucubraciones sobre temas históricos; pero -como explica Wolfgang Benz[2], uno de mis historiadores preferidos- a Nolte no le interesaban las fuentes. Pienso que eran otras épocas, hoy, un historiador sin fuentes, es algo imposible.

Benz dice que Nolte se hizo conocido y logró gran prestigio, en la década de 1960, con sus libros acerca del proceso de industrialización y sobre el fascismo. Este fue el Nolte de la primera época, que tenía un buen nombre entre los especialistas. En estos análisis, me atrevo a decir que sus conocimientos sobre las ideas de Karl Marx ayudaron mucho a entender y a explicar el proceso, tanto económico como político.

En su magistral obra “El fascismo en su época”[3] -su tesis de habilitación[4] y un libro referencial sobre el tema- Nolte compara el nacional socialismo, con el fascismo italiano y con la Acción Francesa. Son “ideologías vecinas”, afirma[5]. Con, ello, inicia un análisis comparativo, que se ha convertido en algo imprescindible. Este es uno de sus grandes aportes. No puedo dejar de mencionar que comparar supone que, lo que se compara, es distinto entre sí.

Nolte denomina al nacional socialismo como fascismo, lo que anteriormente sólo hacían los autores de izquierda, que evitaban hablar de nacional socialismo (que es el nombre correcto) para no mencionar el término socialismo en un contexto nazi. Stümer dice que la izquierda trataba de contraponer el buen socialismo al mal socialismo[6]. Por ello, el Nolte de la primera época, fue considerado, como un profesor izquierdista.

El Nolte de la segunda época “nace” el 6 de junio de 1986. Ese día, apareció en el diario conservador Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), un largo artículo titulado “La historia que no quiere pasar” o “La historia que no quiere quedar atrás”[7]. Acerca de la historia del nacional socialismo y de los crímenes nazis. Con este artículo, Ernst Nolte se hizo conocido para un amplio público.

Excurso: En la búsqueda de una respuesta a las razones de la tesis de Nolte, encontré la explicación de Hajo Funke, al igual que Nolte, profesor en Berlín[8]. Funke relata que poco antes de la publicación del artículo en el FAZ y durante una comida, Nolte conminó, de manera reiterada, al historiador israelí (de familia de habla alemana, de Praga) Saul Friedländer, a que reconociera la culpa compartida (Mitschuld) de los judíos en su propio exterminio. Friedländer habría estado tan indignado que se fue de la comida. Y pronto, abandonó Berlín[9]. Esta habría sido la antesala del artículo en el FAZ que, es una versión más corta de una charla que Nolte debería haber dado y que no fue aceptada por los organizadores de la misma, luego de conocer el manuscrito… No sin razón diría yo. El texto de la charla, un poco más corto, se conviertió en el artículo del FAZ. (Fin del excurso).

En el FAZ, Nolte sostenía cosas tan sin sentido como que Auschwitz sería consecuencia lógica del gulag[10] soviético y que el Holocausto, el exterminio sistemático de los judíos europeos, habría sido originado por la lucha de clases, por la muerte del enemigo de clase en la Unión Soviética. Postula la existencia de un “nexo causal” (kausaler Nexus) entre el comunismo (el “bolcheviquismo”) y el nacional socialismo. En otras palabras, el nacional socialismo, no sería un fenómeno en sí, sino que habría sido causado por el miedo de la burguesía frente al comunismo. Sería una reacción de defensa. Ambas tesis son realmente insostenibles.

Nolte sostiene que el nacional socialismo no surge como un engendro del infierno que de repente se apoderó de Alemania. En esto, tenía razón. Hay que estudiar el nacional socialismo en su génesis histórica. Creo que hoy nadie lo pone en duda. Por otra parte, hay que estudiarlo en el contexto de los otros movimientos fascistas europeos de entonces, como él mismo plantea, en su primera época. A mi modo de ver, comparar ambos totalitarismos no significa igualarlos: creo que el nacional socialismo batió el récord absoluto de maldad en su horrible competición con otros totalitarismos.

Benz tiene razón cuando dice que Nolte es un erudito o sabio (gelehrter) típicamente alemán. Plantea una tesis y la discute consigo mismo; al final de su discurso, o bien la declara plausible o la desecha. No le interesan en lo más mínimo fuentes históricas en que basar su tesis. Stürmer confirma lo que dice Benz, en el sentido que Nolte habría planteado “una gran tesis en cada uno de sus libros”[11].

Se dice que a Nolte, el sufrimiento de Auschwitz no le interesaba para nada. Lo suyo eran elucubraciones ideales. La personalidad erudita y -a mi modo de ver- narcisista de Nolte me explica un poco lo que ocurrió después de la publicación de su artículo en el FAZ: llovieron las críticas y en vez de escuchar a los demás, el profesor Nolte se empecinó en su posición. Se alejó de los demás y de la realidad. Incluso fue más allá y radicalizó su posición. Se radicalzó a sí mismo. Mientras más atacado era, más defendía lo que era y es indefendible.


[3] “Der Faschismus in seiner Epoche”. Obra traducida a varios idiomas y de gran éxito especialmente en Francia e Italia.

[4] Explica Wikipedia en castellano, que la habilitación es “la más alta calificación académica que una persona puede alcanzar en ciertos países de Europa y Asia. Obtenida después de un doctorado…”. Les puedo decir que es la investigación que se debe realizar para poder obtener una plaza como profesor universitario o, si no tienes suerte y no te dan un puesto como catedrático, sólo para hacer claese en una universidad alemana.

[5] Siempre he pensando que el peronismo argentino es igualmente un producto llevado a ese país por los inmigrantes europeos que alcanzaron en masas las costas argentinas, en ese entonces.

[6] Michael Stümer dice que la izquierda trataba de contraponer el buen socialismo al mal socialismo. Cfr. Historiker Ernst Nolte gestorben – Interview mit dem Historiker Michael Stürmer

[9] El diario judío de Alemania se refiere también a este punto: Nolte consideraba como una declaración de guerra el que Chaim Weizmann (entonces presidente de la Organización sionista internacional) haya dicho que, si se mataba a judíos, él estaba de parte de Inglaterra (“Nolte betrachtete Hitlers Kriegserklärung an die Juden als Reaktion auf Chaim Weizmanns Bekenntnis zu England”). Ver Ins Abseits geschrieben

[10] Campos de trabajos forzados en la URSS.