La globalización del populismo

Los de arriba y la conspiranoia

Hay diversas formas de populismo y hay diferentes maneras de definir el populismo, tan de moda en nuestros días. Una de las definiciones más simples y a la vez, más certeras es aquella según la cual, los populistas se atribuyen la representación exclusiva del pueblo. Sólo ellos serían los representantes únicos del pueblo, y esto, aunque las urnas digan lo contrario y demuestren que son, en el mejor de los casos, una minoría. Una minoría creciente o decreciente, según el país.

Si los populistas dicen representar al pueblo en forma exclusiva, debemos suponer que hay otras personas que han usurpado la representación popular y se la han adjudicado en forma inadecuada, falsa, inapropiada o más bien usurpatoria. Personas que se han apoderado del poder y no lo dejan. Las llamadas elites, “los de arriba”, meras sanguijuelas que chupan y se apoderan de lo que, en realidad, corresponde al pueblo: poder, bienes, bienestar.

Engañan al pueblo y le ocultan la verdad, en todo orden de cosas, para que el pueblo no se dé cuenta de sus mentiras. Surgen así las más variopintas teorías de la conspiración, de manera que podemos aseverar que la conspiranoia es un elemento esencial del populismo actual.

En cada populismo, hay un fuerte elemento de odio hacia los supuestos “enemigos del pueblo”, hacia “los que están arriba”, hacia los presuntos “ricos”, “poderosos” o “marionetas”. En circunstancias que los mismos populistas generalmente pertenecen -por su posición social- a grupos privilegiados de la sociedad en que viven.

Rechazo a la globalización: denominador común de populistas de izquierda y de derecha

El rechazo a la globalización es común denominador de todo populismo, tanto del de izquierda como del de derecha.

Actualmente, a nivel mundial, el populismo de derecha es más popular -valga la redundancia- que el de izquierda y, me parece que, más peligroso, ya que, de alguna manera, se ha sabido camuflar mejor y se ha introducido en grupos intelectuales o espirituales[1] que otrora eran un baluerte de la sociedad.

En diferentes y variados países, ha alcanzado incluso el poder. Afortunadamente, los países con una democracia estable y con un firme estado de derecho pueden hacerle frente mejor que estados que carecen de una tradición democrática. En esto, los países del Este de Europa llevan las de perder[2].

El populismo es esencialmente un movimiento antiglobalización; pero que actualmente, se expande por el mundo en una nueva globalización: esta vez, en una globalización del populismo[3].

No podemos restar importancia al populismo de izquierda, de partida porque muchas veces la izquierda y la derecha populistas se unen en una especie de “nuevo frente amplio” o transversal, de gran odiosidad, como vemos actualmente en Italia o Grecia[4]. El populismo de izquierda ha resurgido especialmente en algunos países del sur de Europa y de Latinoamérica.

En términos sencillos, podemos decir que el populismo de izquierda impugna la globalización, en el sentido de intercambio y comercio de bienes, servicios y capital entre los estados. Por su parte, los populistas de derecha, reniegan la movilidad de las personas entre los diversos países, continentes o regiones. En ambos casos, hay un rechazo a la globalización en alguna de sus expresiones.

El rechazo a la Unión Europea de los populistas del Viejo Continente se explica ya que la UE es una de las mejores expresiones de globalización actualmente existentes, que permite y fomenta tanto el tráfico de bienes, de servicios y de capital, como también el libre tránsito de personas entre los países miembros. Algo así, es obvio que será rechazado por el populismo.

Una de las causas del éxito del Brexit en el referéndum del 2016 se debió al rechazo a los extranjeros procedentes de países de la Unión Europea, especialmente de polacos y españoles, países que, en ese entonces, se hallaban en dificultades económicas. Y, también, al supuesto pago de millones de euros a la UE, en circunstancias que el sistema de salud británico no funcionaba satisfactoriamente. Ambos populismos estuvieron muy presente en el Brexit. La indecisión de los Laboristas se debió fundamentalmente a que Jeremy Corbyn acusaba a la UE de ser neoliberal. (Aparte de conspiranoias antisemitas que circulaban entre el laborismo).

Rechazo al pluralismo

Tal vez la característica decisiva del populismo es su rechazo al pluralismo, a la diversidad, a lo heterogéneo. La búsqueda de la homogeneidad del pueblo que dicen representar y su intento de conservarla a toda costa. Homogeneidad étnica y homogeneidad de pensamiento o doctrinaria, ideológica, cultural o como quieran llamarla. Todos deben pensar igual. Y actuar igual.

Yo diría que el populismo está inspirado en un ánimo totalitario. La opinión de los populistas es considerada la única correcta, la única verdadera, la única popular. Y cuando hablo de opinión, me refiero a la opinión en todos los aspectos de la vida: literatura, cultura, forma de vida, política, economía, incluso espiritualidad…[5].

Sólo ellos son los lectores de la voluntad popular, los representantes únicos y genuinos del pueblo. Sus demiurgos, sus conductores. A mi modo de ver, estamos frente a una nueva versión del viejo totalitarismo ideológico o a un renacer de viejas ideologías totalizantes de antaño envueltas en un nuevo ropaje. Por eso, se habla actualmente del nuevo populismo[6].

El populismo de derecha rechaza pues el intercambio de personas. Sus adherentes sostienen que la población debe ser “homogénea”. De ahí el rechazo a la migración y a los extranjeros en general. (Algunos populistas, admiten a pocos extranjeros, que siempre deben ser la excepeción; pero exigen que éstos se asimilen íntegramente[7]).

Para los populistas, sólo hay una forma de pensar correcta: la propia. Existe una sola forma de ser humano: la mía. Lo más contrario a esta homogeneidad es el llamado melting pot[8], tan detestado por el populismo de derecha, ya desde Carl Schmitt o desde antes, Schmitt incluye la crítica al llamado melting pot,”mezcla de razas” o crisol de culturas en su teoría del derecho internacional[9]. Tan importante era el tema para él.

Según el modelo del moderno populismo, habría una competencia permanente entre los pueblos. Entre los estados, las naciones, los continentes, las “culturas”. (El término cultura ha reemplazado al de raza, para evitar ser tildados de racistas). Lo más importante es el triunfo del propio pueblo sobre los demás. Su victoria en todo orden de cosas: científico, cultural y hasta deportivo[10].

Una de las victorias de la propia raza es su reproducción. El aumento del número de sus individuos. De manera que en el marco del etnopluralismo[11] que le es propio, el populismo no sólo rechaza “la mezcla de razas”, sino que propugna un aumento de la “propia raza” o cultura, para hablar en términos etnopluralistas.

La premisa según la cual la población propia debe aumentar explica -en su enfermizo darwinismo social- su odio a la homosexualidad. Por ello, grupos populistas de extrema derecha detestan a los homosexuales, hablan del lobby gay y propugnan la permanencia de la mujer en su hogar, como madre al servicio de la familia. Su concepto de la familia es más bien propio del familismo o familialismo (en que la familia pasa a ser una especie de religión) que de una familia sana y normal.

Conclusión

En suma, el rechazo a la globalización caracteriza al populismo actual o nuevo populismo. El rechazo a todo lo que la globalización lleva consigo. A la sociedad multicultural y a la inmigración. Al multilateralismo de los tratados internacionales internacionales de libre comercio. A la libre circulación de las personas y de los bienes. En torno a este rechazo, surgen las más descabelladas teorías de la conspiración.

La libre circulación de personas, bienes y capital, el libre comercio entre las naciones son los dos aspectos más detestados por el populismo de uno y otro lado del espectro político. Los parámetros tradicionales de izquierda y derecha no han dejado de existir, como sostienen los populistas, sino que tenemos que replantear sus coordenadas y reconocer su transversalidad.

El rechazo a lo que los populistas llaman elites, al pluralismo y a la heterogeneidad social son igualmente características del populismo. Como también la homofobia y la arrogancia de quien pretende ser propietario de la verdad. Una sociedad homogénea basada en pseudo ideales populistas es lo más contrario a la sociedad abierta que nos podamos imaginar[12]


[1] A modo de ejemplo, invito a leer mi columna ¿En qué se parecen John Boehner y yo?

[3] Me permito mencionar a modo de ejemplo a: Estados Unidos, Filipinas, Turquía, Brasil, Italia, Hungría, Polonia, Rusia.

[4] En Alemania, las recientes Montagsdemos. Ver, en este apartado del artículo de Wikipedia, como a la ultraizquierda se le unían los nazis, sin que estos últimos rechazaran que se sumaran a sus protestas de los días lunes.

[5] No sé por qué recuerdo una de las últimas frases que escuché al Padre Osvaldo Lira: “Hay una sola forma de cagar católica”. No Padre Lira, no hay una sola forma, hay muchas.

[6] Ver de The Guardian The new populism

[7] Esta fue la opinión de Höcke al ser confrontado por una periodista alemana hija de extranjeros.

[10] Pienso en el doping obligatorio de los deportistas del Bloque Oriental, que, la mayoría de las veces, ni siquiera sabían que estaban consumiendo drogas para aumentar su rendimiento físico.

[11] Sobre el etnopluralismo, invito a leer mi columna: Un fantasma recorre Europa, el fantasma del etnopluralismo

 

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El terrorista de Christchurch, Carl Schmitt y el melting pot

¿En qué se parecen el terrorista de Christchurch[1] y Carl Schmitt? En que ambos hablan del melting pot, de lo que en castellano llamamos crisol de culturas. Y ninguno de los dos lo hacen en buenos términos…

Para el primero, el objetivo fundamental es la separación racial y poner fin definitivo al “crisol de razas”. Su finalidad es que una supuesta “raza blanca” se separe absolutamente de las demás y logre la supremacía sobre las otras supuestas “razas”. Incluyendo la “raza” de los latinos, por si hay algún lector latino que se considere miembro de la “raza blanca”[2]. El asesino de Christchurch dice que hay que “eliminar físicamente” a los “invasores”. Es el lenguaje de los nazis que revive impulsado por la ideología de la White Supremacy.

En su “Manifiesto”[3] -que yo llamaría más propiamente un panfleto- describe la masacre de la ciudad neozelandesa de Christchurch- no como “un ataque a la diversidad, sino como un ataque en nombre de la diversidad”. Asesinar personas que viven fuera de su territorio es participar en el combate en que están empeñados los extremistas partidarios del etnopluralismo, en ese verdadero apartheid a nivel mundial[4] que se ha puesto de moda en sectores de extrema derecha e incluso entre ultra conservadores del llamado primer mundo.

Sí, el terrorista australiano[5] es un partidario del etnopluralismo (él dice que es un etnonacionalista, a confesión de parte relevo de prueba), ideología que pertenece al núcleo de la llamada nueva derecha, especialmente al movimiento identitario. Se puede decir que el etnopluralismo es el antónimo, es exactamente lo contrario al crisol de nacionalidades o melting pot.

Según el etnopluralismo, cada “pueblo” tiene derecho a vivir libre de influencia extranjera[6], influencia que se considera como una amenaza para la propia identidad cultural[7]. La gente que siente de esta manera, debe estar muy insegura de su propia identidad. En consecuencia, cada “pueblo” debería residir en un determinado territorio y no salir de él -salvo para hacer turismo- ni menos mezclarse con otros pueblos. Los matrimonios interculturales estarían prohibidos. Como señalé recién, sería un verdadero apartheid a nivel planetario.

El terrorista sostiene que hay que “garantizar que los diversos pueblos sigan siendo diversos, separados, únicos, sin diluir, sin restricciones de expresión y autonomía cultural o étnica”. Más etnopluralismo, imposible. La esencia del etnopluralismo es la creencia en que “cada pueblo tiene el derecho a mantener su sociedad libre de influencias externas”[8] [9]. Los pueblos tienen que estar solos, separados de los demás, sin “mezcla” de ningún tipo. El etnopluralismo es “un racismo sin razas, ya que en él se hallan elementos esenciales del racismo clásico el que, sin embargo, renuncia a la terminología propia del mismo, como el concepto de raza”[10] que ha sido dejado de lado por la ciencia del siglo 21[11].

A continuación, el asesino múltiple, se refiere a las razas, que hace sinónimo de cultura y hasta de religión. Se queja de personas como yo o como tú que, “Ni siquiera CREEN en la raza” y que tienen la desfachatez de decir que la raza no existe y, sobre todo, a aquellos a los que esto ni siquiera les importa. Prosigue diciendo que hay que “Asegurar que los pueblos del mundo permanezcan fieles a sus tradiciones y creencias y no se debiliten y corrompan por la influencia de los extranjeros”.

Los cristianos podemos dar testimonio de que el cristianismo es una religión universal y universalista. El universalismo cristiano se fundamenta en que el mensaje de salvación va dirigido a todos los hombres y mujeres, de todos los tiempos y de todas las etnias, sin considerar frontera alguna. De manera que estamos ante a una religión abierta a todos, independientemente de su origen étnico[12].

Pero, el terrorista no es no cristiano. Es más, sus ideas y su atentado es lo más contrario al cristianismo que pueda existir. Él mismo reconoce su posición frente al cristianismo: “Pregunta: ¿Era / es usted un cristiano? Respuesta: Eso es complicado. Cuando lo sepa, se lo diré”. Se lo puedo decir yo: claramente Ud. NO es cristiano. Usted se halla en las antípodas del mensaje de Jesús. Su panfleto y su actuación son exactamente lo contrario a la enseñanza de Cristo.

Se describe a sí mismo como un “un etnonacionalista ecofascista”. Y exige “Autonomía étnica para todos los pueblos con un enfoque en la preservación de la naturaleza y el orden natural”[13]. Rechaza lo que él llama la nueva “utopía multicultural”. A la supuesta “nueva utopía multicultural”, yo le llamaría “sociedad abierta”. Con Popper, pienso que el “tránsito de la sociedad tribal a la sociedad abierta es un shock” y en este proceso de tránsito surgen fuertes movimientos reaccionarios[14] que pretenden lograr un retroceso, echar hacia atrás los punteros del reloj o las hojas del calendario. En esta categoría se incluye el etnopluralismo o el etnonacionalismo, del cual este hombre es un representante, o más bien, una horrible marioneta.

En la supuesta entrevista que se hace a sí mismo, se pregunta “¿Qué te hace creer que hay diferencias raciales y que esas diferencias son importantes?” y se responde a sí mismo: “Investigación y datos. Haplogrupos, fenotipos y pruebas globalizadas. Con el tiempo, la verdad será revelada”. Los conspiranoicos como este asesino múltiple siempre te cuentan que ellos saben más que los demás, que conocen la verdad y nosotros no la conocemos. Insisten en que los demás no sabemos nada. Más adelante, dice que a nosotros nos lavaron el cerebro. Claro, ellos son los “iniciados”, los “iluminados”. Nosotros -pobres mortales- somos ignorantes. Pero, a la larga, “la verdad”, se conocerá o “será revelada” quién sabe por quién y todos les daremos la razón a ellos. Él asegura que él estará preso durante 27 años, luego se sabrá la verdad, él saldrá libre y le darán el Nóbel de la Paz[15].

El terrorista se refiere a Brasil. Dice que ese país “con toda su diversidad racial, está completamente fracturado como nación, donde la gente no puede llevarse bien, separarse y segregarse siempre que sea posible”. Yo diría que el problema de Brasil no es racial, ni racista. Una amiga brasilera me explica que su país, más que racista, es muy clasista (problema de la mayoría de los países de Latinoamérica, donde incluso los mismos self-made-people tienen la tendencia a volverse clasistas).

Carl Schmitt, en su librito sobre Derecho internacional se refiere explíticitamente a Brasil. Critica a Mello Franco[16], el delegado brasilero ante la Liga de las Naciones[17]. Explica que el brasilero no tiene derecho a “imponer sus ideas a Europa”, ideas que Schmitt critica duramente como “unvölkisch”, esto es, que van contra la idea de pueblo, en sentido racista y nacionalista. Sostiene que Mello Franco propugna la asimilación de los pueblos y el concepto de Schmelztiegel, melting pot o crisol de etnias[18]. Y que, con esto, Brasil quiere inmiscuirse en la política europea. Recordemos que Schmitt plantea la validez de la Doctrina Monroe[19] (América para los americanos) como asimismo, la validez de la doctrina de la hegemonía alemana en Europa[20], que considera su esfera de influencia.

Por ello, no me extraña en absoluto que, décadas más tarde, el diario alemán escrito por admiradores de Carl Schmitt, llamado Junge Freiheit[21] (“libertad joven” que, de joven y de libre, nada tiene), critique el “modelo brasilero” como “mezcla y nivelación al más bajo nivel de civilización”[22]. Parece que Brasil es, desde hace mucho, un anti-ejemplo para este tipo de gente. Me pregunto si dirán hoy lo mismo con Bolsonaro a la cabeza…

Un vistazo a Wikipedia nos otorga claridad sobre el tema. La enciclopedia explica que “Brasil ha sido el crisol de culturas por excelencia porque desde tiempos de la colonia, los criollos portugueses favorecieron la asimilación y la tolerancia de otras etnias, y los matrimonios interraciales eran más aceptables en Brasil que en las otras colonias del continente”[23]. Porque ha sido “el crisol de culturas por excelencia”, por eso, no les gusta. Aunque los expertos de escritorio de la extrema derecha primermundista y sus aliados ultraconservadores poco y nada saben de Brasil.

Schmitt cita lleno de admiración al “canciller del Reino Adolf Hitler”, quien en el Reichstag delineó “nuestro pensamiento de pueblo nacional socialista”[24] [25]. Pensamiento que garantiza el “derecho a la defensa para los pueblos alemanes” que viven fuera del Reich, para que no se asimilen[26], no sean “absorvidos” por los pueblos eslavos y, sobre todo, combate la idea del melting pot o Schmelztiegel, como se denomina en alemán[27].

Más adelante, Schmitt menciona nuevamente “los ideales del Schmelztiegel” o del melting pot[28], con los que parece obsesionado. Critica la “mezcla de pueblos” que tuvo lugar durante la decadencia del Imperio romano. Y la asimilación y melting pot actual de las grandes democracias occidentales. “Mientras los imperios occidentales se entregaban a los ideales de asimilación y del crisol”, el Reich defendía “la santidad de un orden de vida no universalista” y étnico[29], sostiene.

Volviendo al escrito del terrrorista, este confiesa que “La nación con los valores políticos y sociales más cercanos a mí es la República Popular de China”. Me pregunto si Schmitt estaría de acuerdo con esta aseveración. Y más adelante: “Como son tan fuertes, China se convertirá en la nación más dominante del mundo en este siglo, aunque carece de diversidad?” En otras palabras, le gusta China porque teóricamente no se ha mezclado con otros pueblos. Qué pena que el pobre terrorista haya nacido en Australia, que es un melting pot y no en la República popular China.  

En suma, hoy como ayer, hay gente que propugna, que anhela, que añora la soledad de los pueblos. El aislamiento de las etnias, de los grupos que tienen tales o cuales características corporales externas y poco importantes. Hay que hacerles frente.


[3] En su Manifiesto, denominación con la que emula al terrorista noruego de extrema derecha y asesino en serie, Breivik, de quien dice haber recibido una “bendición”. Cuando cite entre comillas sin referencia expresa, me estaré remitiendo a este “escrito”.

[4] El concepto es de Liane Bednarz, en: AfD und Pegida – Angriff auf die liberale Gesellschaft Ella habla de “weltweite Apartheid”.

[5] Pese a que es australiano, llama la atención que hable tanto de Europa. Llo explica así: “¿Qué es un australiano, pero un borracho europeo? Es broma, pero Australia es una colonia europea, particularmente de acciones británicas y, por lo tanto, una extensión de Europa”. De su escrito en internet, la traducción es mía. En adelante, citaré su texto sin más referencia.

[6] Qué gran impacto ha tenido esta ideología en la población me tocó vivir una vez que mis hijos tocaban en el piano de la casa, música de películas de Walt Disney y un amigo mío alemán que estaba presente, los reprendió y les dijo que deberían tocar solamente música alemana.

[9] “Para garantizar que los diversos pueblos sigan siendo diversos, separados, únicos, sin diluir, sin restricciones de expresión y autonomía cultural o étnica”.

[13] Sobre un supuesto “orden natural”, ver mi columna El Nuevo Orden según Carl Schmitt

[15] “No solo espero ser liberado, sino que también espero un premio Nobel de la Paz. Como se le otorgó al terrorista Nelson Mandela una vez que su propio pueblo logró la victoria y tomó el poder”.

[16] Se trata de Afrânio Mello-Franco, quien, entre 1924 y 1926 fue delegado de su país ante la Sociedad o Liga de las Naciones, en Ginebra. No es normal que en un texto de análisis jurídico se mencione en esta forma a una persona; honra a Mello Franco que Schmitt lo mencione y lo critique tan duramente.

[17] También llamada Sociedad de las Naciones 

[18] Todo esto en la página 46 de su obrita de tan sólo 82 páginas.

[19] Schmitt dedica todo el capítulo segundo de su librito a la Doctrina Monroe.  

[20] Cfr. El nuevo orden en el derecho internacional, según Carl Schmit “Como dice Hannes Stein: Europa sería el gran espacio del Reich alemán, el continente estaría sometido a Alemania”.

[22] “Das brasilianische Modell würde völlige ethnische-kulturelle Vermischung und Nivellierung auf den simpelsten zivilisatorischen Nenner bedeuten”. El artículo es de 1999.

[23] “….Sin embargo, esto no significa que la sociedad brasileña ha estado exenta de luchas étnicas y de explotación de las minorías raciales y que algunos grupos hayan decidido separarse de la principal tendencia social de la vida del país. Los brasileños de ascendencia europea conforman casi 50% de la población del Brasil, aunque el número de personas de origen étnico mixto se ha ido convirtiendo en un segmento cada vez más grande de la población. Aproximadamente dos quintas partes de la población son mulatos (mezcla de europeo y africano) y mestizos (mezcla de europeo e indígena)” Del artículo de Wikipedia, sobre crisol de culturas

[24] “auf der Grundlage unseres nationalsozialistisches Volksgedankens”, pág. 46. El lenguaje es muy claro.

[25] A ver si alguien se atreve a decir que Carl Schmitt no fue un nazi. Ver también ¿Fue Carl Schmitt un nazi?

[26] Schmitt menciona positivamenteuna declaración conjunta polaco-alemana de 1937.

[27] Págs. 46 y 47.

[28] Pág. 51.

[29] Während die westlichen Imperien „Assimilierungs- und Schmelztiegelidealen” frönten, verteidigte das Reich „die Heiligkeit einer nichtuniversalistischen, volkhaften, völkerachtenden Lebensordnung”, en: Dan DinnerRASSISTISCHES VÖLKERRECHT* Elemente einer nationalsozialistischen Weltordnung

¿Cuál es la finalidad de la nueva ley sobre la historia del Holocausto en Polonia?

Reconocemos el proyecto de ley como una herramienta para la manipulación ideológica, la imposición de una política histórica oficial y un intento sin precedentes de intervenir en el debate público sobre la historia polaca en un estado democrático. La verdad histórica no se puede decretar de antemano, porque surge de una investigación confiable basada en el material de origen. La ley adoptada en esta forma es un instrumento que puede usarse para comparar la popularización y la discusión de los resultados de la investigación científica independiente, mostrando la compleja verdad sobre el Holocausto. Su difusión no puede estar sujeta a control y presión política. (Texto de la declaración del Centro de investigación sobre el Holocausto de los judíos, acerca la modificación de la Ley del Instituto de Memoria Nacional, en Polonia[1] [2]).

La directora del Centro de Investigación sobre el Holocausto en Polonia, del Instituto Internacional para la Investigación del Holocausto Yad Vashem, Havi Dreifuss afirma que, en países normales, la investigación histórica no tiene que ser aceptada o rechazada por el estado[3], como parece ser el caso de hoy en Polonia. La pregunta que nos hacemos es ¿ha dejado Polonia de ser un país normal?

Lo que pasó esta semana, me ha dado bastante qué pensar. Me refiero a la decisión de la justicia  irlandesa que rechazó la extradición de un ciudadano polaco (Artur Celmer, acusado de narcotráfico), debido a que “los recientes cambios legislativos en el sistema judicial polaco han sido tan inmensos (so immense) que el tribunal superior de Irlanda se ve obligado a concluir que el estado de derecho en Polonia ha sido sistemáticamente dañado (systematically damaged), socavando la confianza mutua (mutual trust) que se halla en la base del proceso de la orden de detención europea”[4], la vía por la cual Polonia solicitó la extradición. Duras palabras de la sonriente jueza irlandesa Aileen Donnelly.

Ahora corresponderá resolver al Tribunal europeo de Justicia (en Luxemburgo) a quien Irlanda envió el caso, en consulta. Es probable que los otros 50 casos de extradición solicitada por Polonia a Irlanda se suspendan. Más aún, Gary FitzGerald, director del Centro Irlandés para el Derecho Europeo en el Trinity College de Dublín, advierte que no sería sorprendente si otros países otros países de la Unión Europea decidieran no extraditar a Polonia en espera de la resolución del Tribunal europeo[5].

Laurent Pech, profesor de Derecho europeo en la Universidad de Middlesex se refiere al desmantelamiento de la independencia del poder judicial, independencia que es uno de los componentes clave del estado de derecho[6] . En primer año de derecho, aprendimos que la división de poderes y la consiguiente independencia de los tribunales de justicia es uno de los pilares básicos del estado de derecho. Del estado de derecho como lo conocemos en los países de tradición liberal democrática representativa, lo que ciertos países del Grupo de Visegrad, hoy rechazan y prefieren hablar de una cierta “democracia iliberal”. No sé por qué recuerdo a las “democracias populares” del socialismo real.

Cabe preguntarse ¿qué repercusiones puede tener esta circunstancia, este virtual secuestro de la justicia polaca[7], que se traduce en este daño tan inmenso a los tribunales polacos, si consideramos que son esos mismos tribunales los encargados de juzgar, de acuerdo a la mencionada ley que comentamos, la Ley del Instituto de Memoria Nacional, llamada en inglés, simplemente Holocaust Law.

No sin razón, la historiadora Havi Dreifuss quien, debido a sus investigaciones[8], viaja frecuentemente a Polonia, teme hacerlo ahora, bajo la vigencia de la nueva legislación, aunque ésta, supuestamente, exime a los académicos y a los artistas de responsabilidad penal. “Para mí, lo más problemático en esta ley es crear una atmósfera de miedo en Polonia al hablar de estos temas”[9].

Dreifuss elogia a sus colegas polacos, ahora más en peligro que ella y que todos quienes estamos fuera del alcance de los tribunales polacos polaca, salvo que también nos quieran extraditar. “Polonia tiene estudiosos maravillosos que realmente cambiaron nuestra comprensión de muchos aspectos del Holocausto. El hecho que ellos y sus estudiantes  -especialmente los estudiantes- no son parte de la exención, entonces tendrán que pensar dos veces antes de trabajar en estos temas, lo que es algo muy problemático”[10] [11].

El caso del diario argentino Página 12[12] es, no sé si llamarlo ridículo o grotesco, aunque creo que estos calificativos son muy suaves para describir la realidad[13] . Menos mal que la jurisdicción de los tribunales polacos no llega a Argentina, no va más allá de sus fronteras, ya que, de otra forma, estaríamos frente a un intento de establecer una “censura global”[14], con muchas víctimas inocentes. Me refiero a víctimas reales y no fictivas, del intento de acabar con la libertad de prensa e imponer una única verdad oficial.

El historiador polaco-norteamericano Jan Tomasz Gross[15] -expulsado de la Universidad de Varsovia en 1968, encarcelado durante varios meses y que debío abandonar el país debido a la campaña antisemita de ese año[16]– nos explica que su patria “choca actualmente con la Unión Europea, debido a la destrucción de la independencia judicial en Polonia (…) Y ahora la nueva ley ha desatado una disputa diplomática con Israel por la falsificación de la historia del Holocausto”.

Con Renan Berger, nos preguntamos ¿Cuál es el propósito de esta ley? ¿Cuál es el mensaje que el gobierno polaco trata de transmitir al mundo?[17] ¿Realmente se trata de “defender el honor polaco”?[18] ¿De quién? Con el mismo Berger, nos respondemos: en realidad, lo que verdaderamente están haciendo es “crear la reacción opuesta y sólo están llamando la atención sobre todas estas atrocidades”[19]. Sí, toda esta discusión nos lleva a investigar más sobre el tema y a no dejarnos amedrentar por amenazas en redes sociales. Parece que es verdad que de lo malo, siempre se puede sacar algo bueno. Esta ley más parece combatir el honor polaco que defenderlo. Honor que -por lo demás- nadie en el mundo ha ofendido, como quiere hacer creer el gobierno polaco.

¿Cuál es el verdadero objetivo de esta ley? Historiadores polacos explican que esta es “una herramienta para la manipulación ideológica, para la imposición de una política histórica oficial y es un intento sin precedentes de intervenir en el debate público sobre la historia polaca en un estado democrático”[20].

Por su parte, Dreifuss señala: “Muchos judíos en Polonia, agrega, fueron asesinados no en los campos de exterminio, sino en manos de los polacos. ‘Esto es algo que Polonia no quiere aceptar y aparentemente lo que esta nueva ley trata de encubrir’”[21]. Podemos decir que el encubrimiento es uno de los propósitos de la ley.

Siempre me ha llamado la atención la forma en que algunos polacos reaccionan cuando se ven enfrentados a las atrocidades o a la crueldad que otros polacos cometieron contra los judíos y contra otras minorías en Polonia durante la II Guerra o, en general, en el pasado. Las niegan. Para mí, dice mucho que, durante la II Guerra se denominaba szmalcownik, a polacos que denunciaban o entregaban judíos a los nazis o extorsionaban a quienes los protegían[22]. Si hasta la lengua polaca ha acuñado una palabra para designar esta acción, concluyo que sí existió y no fue una gran excepción como nos quieren hacer creer los apologetas de una Polonia inmaculada o “Cristo entre las naciones”, como se autodenominan en un arranque increíble de soberbia que los hace compararse con el Salvador.

Gross hace ver que la ley no pretende proteger la reputación de Polonia, sino que su “objetivo final es falsificar la historia[23]. Creo que tiene toda la razón. “Las autoridades polacas quieren amordazar cualquier debate sobre la complicidad de los polacos en la persecución de ciudadanos judíos, por lo que es ilegal discutir el asunto”[24]. Hay que considerar lo absurdo sostener la ilegalidad de un debate, de una investigación histórica, del estudio académico. “Las autoridades polacas quieren bloquear cualquier debate sobre la complicidad de los polacos en la persecución de ciudadanos judíos, por lo que es ilegal discutir el tema públicamente y contra los hechos”[25].

Por su parte, el periodista polaco Maciek Wisniewski (quién, entre otros medios, escribe para Le Monde Diplomatique), dice que lo que, “en realidad pretende es sanitizar la historia al gusto de los ultranacionalistas en el poder”[26]. Sanitizar, me explican consiste en “Dejar algo muy limpio, libre de microbios. Es un anglicismo, viene de sanitize, que significa limpieza o pureza extrema”[27]. Para mí, esta es, una forma de tergiversar la historia, para “quedar bien”, un poco lo que hacían muchos alemanes en la década de 1950. Los países del socialismo real, no tuvieron la posibilidad de discutir sobre la historia, ya que toda discusión que se escapara del marco de la intepretación única, oficial y estatal de la historia, estaba prohibida. En el fondo, el gobierno actual de Polonia, vuelve a lo mismo que el país vivió durante el comunismo.

Barbora Černušáková escribe en Time: “lo que está en juego no son los hechos ocurridos en torno a la Segunda Guerra Mundial, sino la libertad de expresión y la aplicación desmedida de la ley para reprimir las opiniones disidentes. Al ilegalizar todo pronunciamiento, declaración escrita o imagen que parezcan dañar ‘la reputación de la República de Polonia y la Nación polaca’ o que sugieran que hubo responsabilidad o complicidad polacas en los ‘crímenes nazis’, restringe aún más el derecho a la libertad de expresión y tendrá un efecto negativo más general”[28].

Y lo que es peor, Gross advierte que “se cierne un desastre mayor”, pues, con el pretexto de defender los derechos soberanos de Polonia, las autoridades aceptan los prejuicios xenófobos y antisemitas de algunos sectores de la población y, al mismo tiempo, exacerban tales sentimientos[29]. Esto se aprecia en las manisfestaciones públicas de lo que nosotros llamamos extrema derecha (aunque la izquierda europea es también profundamente antisemita) y en la quema de muñecos que representan a judíos-cliché, como vimos hace pocos meses en Polonia. “Los medios controlados por PiS han despertado aún más las emociones, al sugerir que fuerzas externas -en particular, los judíos- quieren evitar que Polonia diga la verdad sobre su propia historia”[30]. En las últimas semanas, incluso popularizaron el hashtag #StopJewishLies

Maciek Wisniewski escribe en Página 12, que la sola mención de la Masacre de Jedwabne, “impide seguir calificando el antisemitismo polaco –parte integral de la anatomía del nacionalismo local, étnico e inherentemente excluyente– como algo marginal o inofensivo. Contradice la visión dominante que sólo fuimos víctimas (del nazismo, del comunismo, de la historia en general)[31]”. Para algunos, Polonia no seria nada más que una víctima. Me pregunto cuántos crímenes se han cometido en la historia en virtud de la victimización.

“No es sorprendente que uno pueda ver el aumento del antisemitismo en las redes sociales, en la televisión y en la prensa que apoya al gobierno. Una sociedad movilizada en torno a una propaganda tan mentirosa se volverá cada vez más xenófoba, hasta que los polacos más abiertos de mente encuentren en su hogar un lugar inhóspito para vivir”[32], dice Gross y creo que habla por experiencia propia. ¿Le podrá extrañar a alguien si pronto empezáramos a recibir a los primeros asilados o refugiados polacos? Al igual que recibimos ya a los primeros turcos. El historiador de Princeton habla sobre la “fuerza destructiva de un gobierno dispuesto a aprovechar los peores instintos de una población para mantenerse en el poder”[33].

“Una Polonia monoétnica, podría ser el turno de la élite educada para emigrar, con un impacto incalculable en el capital social del país”[34]. Todos quienes pertenecemos a la generación Juan Pablo II y leímos “Cruzando el Umbral de la Esperanza”, sabemos que Polonia nunca fue ni mono-étnica, ni mono-religiosa, ni menos mono-cultural. Sobre Polonia, él nos explica: “A lo largo de los siglos de su milenaria historia, Polonia ha vivido la experiencia de ser un estado de muchas nacionalidades y de muchas confesiones cristianas, y no sólo cristianas. Tales tradiciones hicieron y hacen que un aspecto positivo de la mentalidad de los polacos sea la tolerancia y la apertura hacia la gente que piensa de modo distinto, que habla otras lenguas, que cree, reza o celebra los mismos misterios de la fe de modo diferente”[35]. ¡Qué diría Karol Wojtyla si supiera hoy de la ley sobre la historia del Holocausto!


[6] Cfr. Laurent Pech (@ProfPech), profesor de Derecho europeo en la Universidad de Middlesex. En Ireland refuses extradition over concern at Polish justice reforms

[7] Mi columna anterior: “Hoy, Polonia está secuestrada por oscuros fantasmas del pasado. Por un lado, el fantasma del antisemitismo ancestral, del antisemitismo de los pogromos centro-europeos. Y por otro, el fantasma de la época del socialismo real, con su intento de establecer una verdad histórica oficial y única, que no puede, que no debe ser contradecida, so pena de sufrir un castigo penal, algo tan propio de la tradición comunista. Estos dos fantasmas se expresan pues claramente en la llamada Ley sobre el Holocausto”, en Havi Dreifuss y otros historiadores sobre el Holocausto en Polonia 

[8] Desde noviembre de 2010 dirige el Centro de Investigación sobre el Holocausto en Polonia, del Instituto Internacional para la Investigación del Holocausto Yad Vashem, Havi Dreifuss y otros historiadores sobre el Holocausto en Polonia

[11] Sí, dentro de Polonia y entre los sectores con más cultura de la sociedad polaca, hay una gran resistencia a las medidas autoritarias del gobierno del PiS, dirigido tras bambalinas por Jarosław Kaczyński. Gross hace ver acertadamente que “Jaroslaw Kaczynski, líder del PiS. Su partido busca una mayoría constitucional en el parlamento que le permita establecer un régimen legalmente autoritario y asegurar su poder por un largo tiempo”.

[12] Ver, entre otros artículos sobre el tema: Por el buen nombre de Polonia y Revisionismo con fuerza de ley

[13] La declaración de una supuesta “liga de antidifamación de Polonia” es realmente de un cinismo que da vergüenza ajena. El “sueño del pibe” de algunos grupos conservadores siepre ha sido tener una liga antidifamación de ellos mismos, para contrarrestar la famosa Liga antidifamación judía.  

[15] Los innumerables usuarios polacos de Twitter denigran a Gross de la peor manera. Entre otras cosas, sostienen que no es historiador (tal vez porque tiene un doctorado en sociología en Yale), en circunstancias que es profesor de historia en la prestigiosa Universidad de Princeton y profesor invitado en las universidades de Harvard, Stanford, California en Berkeley, Columbia, Paris, Viena, Cracovia y Tel-Aviv.

[16] El mismo Gross nos explica que “La última vez que un gobierno polaco usó el antisemitismo en su propaganda oficial, hace 50 años, cuando el Partido Comunista estaba en el poder, la limpieza étnica resultante llevó a miles de sobrevivientes del Holocausto y sus hijos a emigrar de Polonia”. Poland’s death camp law is designed to falsify history

[18] Todo por el honor de Polonia nota 3 que cita Ustawa chroniąca dobre imię Polski uchwalona o La ley que protege el buen nombre de Polonia pasó.

[25] Poland’s death camp law is designed to falsify history (La ley del campo de exterminio de Polonia está diseñada para falsificar la historia)

[27] Agradezco a @federicoalves su tweet explicándome el significado de esta palabra..

[35] Juan Pablo II, “Cruzando en Umbra de la esperanza”, capítulo 22 “A la búsqueda de la unidad perdida” (Una mejor traducción habría sido: En busca de la unidad perdida).

Rigoletto, Trump y la imagen de la mujer, en Colonia

La semana pasada, fui a ver Rigoletto -la ópera de Verdi- a Colonia. Les confieso que leí el libreto antes de verla, lo que nunca hago antes de ver una película. Pero una ópera es distinta: aunque el italiano es relativamente fácil de entender, los cantantes generalmente no hablan el idioma en que cantan. En Colonia, Rigoletto era estadounidense; su hija, una cantante armenia; el duque de Mantua, igualmente armenio; el conde de Monterone es alemán; la condesa de Ceprano, española; el conde Ceprano, sudcoreano; al igual que Marullo; la sensual Magdalena es polaca… Y un gran etcétera. Un gran multiculturalismo impera en el mundo de la cultura en Colonia. Un multiculturalismo que es todo lo contrario del etnopluralismo[1].

En la primera escena, se nos muestra el ambiente de la corte del Duque de Mantua. La vejación, la burla, la inhumanidad, el desprecio por los demás, el libertinaje y el abuso sexual imperaban. El aprovecharse sexualmente de las mujeres, el despreciarlas como meros objetos de placer y de seducción. Esto era el pan de cada día, lo habitual en la corte y probablemente en Europa del siglo 19. El libreto fue escrito por un libretista y director italiano y se basa en un drama del francés Victor Hugo[2] (1832), ambos autores ilustrados.

El duque era un hombre sensual, interesado sólo en someter sexualmente a cada mujer que se le pasaba por delante, de sojuzgarla y de llevársela a la cama; pero “por la buena”, sin violencia, convenciéndola. Es una especie de miembro de un grupo de seduction o pick up artist de aquella época. El duque intenta “conquistar” a mujeres hermosas, no las obliga, no las viola, sino que las “conquista” mediante su fingida galantería, se las gana, las seduce.

Hoy en día, la llamada seduction o pickup community es una “comunidad” organizada de hombres, dividida en grupos locales masculinos, cuyos integrantes tienen como finalidad, mediante el uso de métodos psicológicos, neurolingüísticos y de comportamiento, “seducir” sexualmente a la mayor cantidad de mujeres. Usan el “arte de la manipulación”, para lograr su objetivo, que puede ser pasar una noche con ella, lograr una relación algo más larga o incluso, casarse con ella. En el Norte de Europa, la seduction community y la extrema derecha tienen algunos vasos comunicantes; pero este es otro tema.

El duque de Mantua es jefe de gobierno, máxima autoridad política. ¿Se imaginan que un jefe político de hoy se comportase de esa manera? Gracias a Dios vivmos en el siglo 21 y espero que cada día haya menos hombres como él. Hoy en día, existe el #metoo; pero esto no ha sido siempre así. Ni aquellos que se las dan de super desarrollados y defensores de las mujeres, en el primer mundo, nos respetado siempre.

En el libro “Fire and Fury”, de Michael Wolf, sobre Trump, el autor explica que “Trump suele decir que una de las cosas que hace que la vida valga la pena es llevar a las mujeres de sus amigos a la cama”[3],  a la cama de Trump, claro. Al parecer, intentaba convencerlas de que el marido -alguno de los amigos de Trump- no es el que parece ser y que le es infiel a su cónyuge o, al menos, hablaba mal de ella, etc. Puras intrigas e infidelidad, doblez y bajeza. Él invitaba a la mujer a su oficina, desde donde hablaba por teléfono con el marido, estando ella presente y escuchando. En el diálogo, intentaba demostrar que le era infiel a su señora. Más manipulador, imposible. Con un amigo como él, no se necesita enemigos 😦

Como estábamos en Colonia, en medio de todo este libertinaje y abusos sexuales, no se puede dejar de pensar en La noche de año nuevo en Colonia 2016/2017[4]. Aquella noche en que grupos de hombres extranjeros asediaron a mujeres… a mujeres alemanas y extranjeras. Para ellos, mujeres son mujeres, da lo mismo cuál sea su origen. Aquella noche, después de la cual, los sectores más antifeministas y más partidarios del patriarcado, aparentemente se habrían vuelto feministas, tan sólo con la finalidad de atacar a los extranjeros[5].

Se dice que el año pasado (no sé cómo haya sido este año) en Colonia, las autoriedades no habrían dejado pasar a festejar a los hombres que “se veían” como extranjeros. Así que, a los cantantes de ópera que interpretaban a Rigoletto, al duque de Mantua y a otros más, no los habrían dejado pasar… Ni tampoco a la mayoría de sus cortesanos, bajos, morenos. robustos y de barba oscura y ojos profundos. Incluso había cantantes africanos[6] entre el séquito ducal. No habría importado que sean cantantes de ópera famosos, protagonistas de la ópera de la ciudad.

El duque es un verdadero abusador sexual, un seductor que recurre a la mentira, da un nombre falso, miente acerca de su persona, haciéndose pasar por un pobre estudiante. Un pobre estudiante era lo que había escuchado que Gilda quería encontrar para amar. Un pobre pero honrado estudiante, para amarlo de verdad, cantaba la joven. Es esto a lo que precisamente recurren los miembros de la comunidad de seducción: a identificar lo que anhela la mujer que quiere conquistar, lo que desea su “presa”, para ofrecérselo y que ella pise el palito, caiga en sus redes y se convierta en un trofeo más para el cazador.

Pero no sólo el duque de Mantua juega a este horrible juego de seducción, en que sus víctimas son todo tipo de mujeres, incluyendo las casadas con sus cortesanos o con otros nobles, como la esposa de uno de los condes y la hija de otro conde, que es el que maldice a Rigoletto. No, toda su corte es un antro de libertinaje y desenfreno sexual, de burlas y vejaciones más crueles. Los otros cortesanos lo odian por sus burlas y buscan la venganza. Para ellos, no hay olvido ni perdón.

En este ambiente, Rigoletto, el cínico bufón de palacio se convierte en un “comentarista” de las “aventuras amorosas” de su amo el Duque, protegido por el poder de éste. Rigoletto, el payaso jorobado es, para los cánones de la época, un lisiado desfigurado que nunca podrá conquistar a nadie, así opina la “barra brava” integrada por cortesanos y otros nobles. Por eso, causa más sorpresa el descubrimiento de una hermosa que ellos creen amante del bufón. Una amante que, en realidad, era su hija. La ópera tiene un poco de “comedia de enredos” del siglo 20.

El papel de la mujer en la trama sudeuropea es reprobable desde todo punto de vista. Objeto pasivo de los deseos sexuales masculinos, ante quienes ella sólo puede sucumbir. Ingenua, lo cree todo, fácil presa de varones seductores inescrupulosos y manipuladores. Los varones tampoco quedan muy bien en la historia. Aunque no creo que haya sido esta la intención original del autor del libreto. Me viene a la mente la idea de Ashley Judd: la sociedad en que se sojuzga a la mujer es mala, no sólo para la mujer, sino también para el hombre[7]. Una idea que, por lo demás, ya había enunciado claramente Juan Pablo II[8], aunque muchos de sus supuestos partidarios de hoy, ni siquiera quieran escucharlo.

Rigoletto mantiene encerrada a su hija, sólo porque no quiere que el duque la vea, ya que teme que la pueda intentar seducir, lo que -como se pueden imaginar- finalmente ocurre. Buenísimo que hoy podamos salir a la calle libremente, incluso de noche, sin que nadie nos haga recriminaciones. Y si la mujer sale a la calle, parece que ella misma fuera culpable de que le pase lo que le pasa. Después de todo, la que muere es ella, el que sufre es su papá y quien sigue cantanto feliz de la vida es el Duque quien, a mi modo de ver, es el “más culpable” de todos.

Parece que la mujer no fuera dueña de sí misma, sino volátil o, como canta el Duque “La donna è mobile”, que es una de las arias más populares de Verdi. Esto es, “la mujer es cambiante cual pluma al viento cambia de acento y de pensamiento”. Para hablar en el lenguaje bursátil al que estamos más acostumbrados y acostumbradas hoy, podríamos decir: “la mujer es volátil”, no hay que confiar en ella, no está a la altura del varón. Es una forma de culparla a ella, de que el varón se comporte como se comporta: si ella es así, tampoco se merece otro trato. Si me preguntan a mí: horrible forma de ver las cosas, no conduce a nada bueno.

El comportamiento de Gilda y otras mujeres, parece sin embargo, confirmar esta supuesta “mentalidad femenina”. El duque seduce a la condesa de Ceprano -frente a los ojos de su marido- y a la hija del conde de Monterone, que maldice a Rigoletto por “comentar” y burlarse de lo sucedido; Rigoletto cree que esta maledizione es la causa de su ruina. De manera que, como ven, el factor maldición -esto es, superstición- juega también un papel en la trama de la ópera.

Una amiga que también vió la ópera, me comentaba “y así y todo, hay gente que quiere volver al pasado y que sostiene que todo tiempo pasado fue mejor”. Ni mi amiga, ni yo y espero que tampoco l@s lectores de esta columna, piensen que hay que volver atrás. Rigoletto fue estrenada en 1851, hace casi 167 años. No es teatro “medieval”, sino que es una obra moderna, que aún se presenta en los mejores teatros de todo el mundo y donde acude la gente “más culta” de la orbe. Los mismos que critican a otros pueblos como “atrasados”. No digo que no haya que verla, muy por el contrario: ¡véanla! Pero por favor: véanla con ojos, oídos y con mentalidad super crítica.


[1] Sobre el término etnopluralismo, invito a leer mi columna Un fantasma recorre Europa, el fantasma del etnopluralismo

[2] “Le roi s’amuse” o el rey se divierte se llama la obra de Víctor Hugo.

[3] “Trump pflegte zu sagen, eines der Dinge, die das Leben lebenswert machten, sei, die Frauen seiner Freunde ins Bett zu kriegen. Wenn er um die Frau eines Freundes warb, dann würde er versuchen, sie davon zu überzeugen, dass ihr Mann vielleicht nicht der war, den sie glaubte zu kennen. Er würde seine Sekretärin beauftragen, den Freund in sein Büro zu bringen; war er dann da, würde Trump ihn in seine mehr oder weniger ständigen sexuellen Prahlereien verwickeln. ,Hast du noch immer Sex mit deiner Frau? Wie oft? Erzähl mir davon. Du musst jemand Besseren im Bett gehabt haben als deine Frau. Erzähl mir davon. Ich habe Mädchen, die um um drei Uhr aus Los Angeles kommen. Wir können hoch gehen und eine tolle Zeit haben …‘ Und während dieser ganzen Zeit würde Trump die Frau seines Freundes am Telefon haben, so dass sie mithören konnte”. Texto en alemán en Emotional unbehaust

[8] En su Carta apostólica sobre la dignidad y vocación de la mujer, “Mulieris Dignitatem”, de 1988.