El caso Collini y las represalias o diez italianos por un alemán

El Caso Collini[1] es tal vez la mejor película que ha producido Alemania en los últimos años. A mi modo de ver, debería ganar el siguiente Oscar a la mejor “película extranjera”[2]. La cinta ha suscitado una polémica entre mis amigos, conocidos y familiares en torno al tema de las ejecuciones masivas de civiles durante la II Guerra Mundia. En concreto, se trata de saber si las ejecuciones de civiles italianos durante la II Guerra por parte de alemanes y como medida de represalia, eran actos que estaban o no de acuerdo al derecho de la época.  

Muchos repiten una y otra vez que la ejecución de civiles, en regiones ocupadas por Alemania, como medida de castigo frente a los actos de partisanos, en que morían soldados o policías alemanes (o miembros de la SS, cuyo status jurídico no me queda claro) eran “represalias”. Represalias que, comformes con el derecho de la época y por tanto, irrelevantes para el derecho penal. En consecuencia, los alemanes que ordenaron la muerte de civiles como medida de expiación, no pueden ser castigados penalmente, ya que habrían actuado de acuerdo a las normas jurídicas entonces imperantes en derecho internacional.

El supuesto derecho de ese entonces, habría admitido las ejecuciones de civiles como medida de castigo o “represalia”. Los fusilamientos de adultos varones; mujeres y niños[3] quedaban excluídos y eran contrarias a derecho. Las supuestas “represalias” debían, eso sí, ser guiadas por el principio de la proporcionalidad, de manera que tenían que guardar relación o proporción con la “causa” por la que habían sido ordenadas. En consecuencia, se dice que la fórcula “diez italianos por un alemán” habría respetado la proporcionalidad. En otras palabras, la ejecución de diez civiles italianos por cada alemán asesinado por partisanos, habría sido ajustada a derecho.

Aún sin tener especiales conocimientos de derecho humanitario (el que rige durante una guerra), creo que es de sentido común considerar la ejecución de civiles del país enemigo, como algo contrario al derecho, al sentido común, a la justicia, a la razón y a la humanidad. Me parece que es de perogrullo que, bajo ninguna circunstancia se puede asesinar a la población civil como “venganza” por los connacionales caídos en manos de partisanos.

Durante décadas, las ejecuciones de civiles italianos, serbios, griegos y de otras nacionalidades, fueron disfrazadas como medidas de expiación o represalias permitidas[4] por el derecho internacional. En el caso de ciudadanos yugoslavos, la “proporción” no era diez a uno, sino cien o cincuenta a uno. En Yugoslavia, las represalias contra civiles se enfocaron especialmente hacia la población judía, de manera que las supuestas represalias se confunden con el Holocausto.

Es cierto que hubo ejecuciones por parte de tropas aliadas en el sur de Alemania; pero éstas permanecen como excepciones, no como práctica habitual. Contrariamente a lo que ocurría con los fusilamientos de civiles por parte de alemanes, que fueron verdaderas masacres o genocidios. Los aliados occidentales tal vez cometieron errores e incluso crímenes de guerra; pero no estaban guiados por una ideología racista y en sí inhumana como la nacional socialista.

En el Caso Collini, un jefe de batallón[5] de la SS (las fuerzas paramilitares del partido nacional socialista) ordenó ejecutar a diez civiles italianos por cada uno de los “soldados” alemanes muertos, en la explosión de una bomba colocada por partisanos en un local de fiesta muy concurrido por alemanes. Aplicó la mencionada regla “diez italianos por un alemán”, de manera que debían ser fucilados veinte civiles italianos, escogidos al azar.

Como ya mencioné, la única limitación consistía en que no fueran niños. En la película, el jefe de batallón pregunta a uno de los niños quién es su papá y ordena su ejecución obligando al niño a verla. Muchos años más tarde, ambos hombres se vuelven a encontrar. Esta es la trama de la película basada en un libro del abogado y escritor alemán Ferdinand von Schirach, nieto de Baldur von Schirach[6][7], quien fuera jefe de la Juventud nacional socialista[8].

Uno de los rumores que ha circulado durante décadas, es que los tribunales italianos habrían reconocido la supuesta regla matemática de acuerdo a la cual, sólo se podía ejecutar a diez italianos por cada alemán, como ajustada a derecho. Algunos han llegado a sostener que las condenas de militares o funcionarios alemanes tuvieron lugar sólo cuando la normal del 10 x 1 se pasó a llevar. Nada más absurdo. Las condenas tuvieron lugar por el asesinato de civiles, no por haber matado uno o dos civiles italianos “más de la cuenta”. Sostener algo así sólo puede causar repulsión.

Las represalias en el derecho internacional existen, por lo menos, desde la Edad Media. Son medidas más bien de tipo económico, patrimonial y afectan a los bienes del estado enemigo. Las medidas de represalia son actos normalmente contrarios al derecho; pero que deben ser adoptados cuando no hay otra manera de contrarrestar la injusticia que inflinge la contraparte[9]. Por ejemplo, la ocupación francesa de la rica cuenca alemana del río Ruhr en 1923, es considerada como represalia admitida por el derecho internacional. Las represalias tienen lugar entre estados, no afectan directamente a particulares. Menos que nada, los privan de la propia vida.

Pienso que la ejecución de los civiles italianos, griegos o yugoslavos como castigo durante la II Guerra Mundial fue lisa y llanamente un acto de venganza[10] y no una represalia. Wikipedia define las represalias como “todas las medidas coercitivas que un gobierno aplica contra otro estado, sus súbditos y sus bienes, a fin de obligarle a que reconozca el derecho a un litigio, o para conseguir una satisfacción o, en casos extremos, poner en práctica sus pretensiones”[11]. La ejecución de civiles no se ajusta ni siquiera remotamente a la definición.

Asimismo, como señalé, la proporcionalidad es una característica esencial a la represalia, que tiene que ser guiada por el principio de proporcionalidad y, en consecuencia, no puede ser ni extrema, ni excesiva. Sólo puedo constatar que el asesinato de la población del país ocupado no piede ser nunca proporcional a nada. Ni tampoco tiene por finalidad reestablecer el derecho. Ni es una medida económica.

A quienes sostienen que no existía norma escrita que prohibiera matar civiles como represalia por la muerte de soldados, les recuerdo que ya la Convención de Ginebra sobre el trato de los prisioneros de guerra de, 1929, prohibía expresa y textualmente adoptar represalia alguna contra los prisioneros de guerra. Lo que fue codificado luego de la horrible experiencia de la I Guerra Mundial. Yo preguntaría a los defensores de los nazis si a ellos no se les pasa por la mente que, si estaba prohibido adoptar medida alguna contra los soldados enemigos, prisioneros de guerra ¿no creen que más prohibidas aún estaba toda medida contra la población civil?

Es cierto que la protección de la población civil se hallaba establecida en forma rudimentaria en el Tratado de la Haya en sus versiones primero de 1899 y luego de 1907. No parecía necesario establecer la protección de los civiles de manera más estricta, ya que era impensable llegar a un grado de barbarie como al que llegaron las hordas alemanas durante la II Guerra.

La Convención de 1907 contiene un párrafo entero dedicado a regular la ocupación. Su normativa prohíbe el saqueo[12] y la imposición de cualquier multa o pena, en dinero o de otra clase, a la población civil, como sanción frente a las acciones de individuos de quienes la población no puede considerarse en conjunto responsable[13]. Es el caso de las acciones de los partisanos, de las que no se puede responsabilizar a todos los nacionalies del país ocupado. Pero claro, los nazis tenían la idea de la guerra total, una especie de confrontación totalitaria, que no excluía a los civiles.

Es evidente que en 1899 y en 1907, ni siquiera se mencionaba la eventual prohibición de ejecutar a civiles, ya que esta posibilidad no se consideraba en absoluto. En 1899 y en 1907, nadie se imaginaba a lo que llegaría el salvajismo nazi pocas décadas más tarde. Después de la Guerra, en 1949, se firmó, en Ginebra, un nuevo Tratado[14] cuyo objetivo fue que no quedara ninguna duda acerca de la necesidad de la protección incondicional de los civiles durante un conflicto armado.

En suma, aunque algunos sostienen erróneamente -y me atrevería a decir que hoy en día no pueden hacerlo de buena fe- que los fusilamientos de civiles por parte de soldados, policías o SS alemanes durante la II Guerra habrían estado ajustadas al derecho imperante en ese entonces, puedo decir con certeza que eso no fue así. No cabe la menor duda que el Derecho internacional lo prohibía ya en ese entonces, tanto como lo hace hoy. Las ejecuciones no fueron represalias, sino actos de venganza. De barbarie, de salvajismo y de inhumanidad y no tienen perdón.


[2] Aunque muchos alemanes de extrema dereha no lo quieran reconocer, ellos son extranjeros casi en todo el mundo.

[3] Menores de 14 años.

[4] “Sie wurden in der Regel als kriegsvölkerrechtlich angeblich zulässige „Repressalien“ oder „Sühnemaßnahmen“ kaschiert”, Sven Felix Kellerhoff: Geiselerschießungen – ein Freibrief für Morde (Aseinato de rehenes – una licencia para asesinar)

[5] Sturmbannführer

[6] Y bisnieto tanto del fotógrafo de Hitler, Heinrich Hoffmann como del político nazi Fritz Kiehn.

[7] Quienes vieron la serie “The man in the high castle”, recordarán que es uno de los posibles sucesores de Hitler en la cancillería del reino. Invito a leer mi columna El nuevo orden según Carl Schmitt

[8] Reichsjugendführer

[9] “Repressalien sind selbst völkerrechtswidrige Maßnahmen, die nur dann zulässig sind, wenn keine andere Möglichkeit mehr besteht, dem Unrecht eines anderen entgegenzutreten”, Represalie Wikipedia.

[10] Vergeltungsmassnahme, Retaliation.

[12] “Art. 47. El pillaje es formalmente prohibido”.

[13] “Art. 50. Ninguna pena colectiva, pecuniaria o de otra clase podrá imponerse a los habitantes por causa de hechos individuales de que no puedan ser considerados como solidariamente responsables”, Reglamento relativo a las leyes y costumbres de la guerra terrestre (H.IV.R) 18-10-1907 Tratado

[14] IV Convenio de Ginebra relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra.

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Nuestra imperfección nos hace humanos

En la tercera temporada de The Men in the High Castle, al final del último episodio[1] hay un diálogo entre el Mariscal del Gran reino nazi de América, John Smith y el “hombre del castillo”, Hawthorne Abendsen, el hombre que conoce las películas sobre el mundo paralelo. Smith habla muy orgulloso del experimento en que los científicos nazis lograron “hacer pasar” una persona de un universo a otro, de acuerdo a la teoría de los multiversos[2].

Nadie menos que Josef Mengele es el director de investigaciones sobre los multiversos. La finalidad de su “investigación” es encontrar una manera de viajar entre ellos, con el objeto de conquistar los universos que no se hallen bajo la égida nacional socialista, enviándoles tropas nazis, a través de un portal, construido bajo una montaña, donde existe una anomalía que hace posible el viaje en el tiempo y el espacio. Usan la ciencia, no para el bien, sino para el mal. Ciencia sin ética o ciencia con una pseudo ética utilitarista y narcisista.

Smith anuncia al viejo Abendsen que Mengele y Cía. lograron hacer pasar a una persona “al otro lado”, al otro mundo, a la otra dimensión, a otro universo. Esto, a través del portal construido por Mengele, en una mina abandonada, en Lackawanna, en la zona montañosa de Pocono, en Pennsylvania. A través de este portal, los nacional socialistas quieren enviar tropas nazis a otras dimensiones, para imponer su ideología, su “nuevo orden”[3] en todas ellas. Como si no fuera suficiente, mantener sometido a todo un mundo bajo su poder, pretenden someter todos los otros mundos existentes.  

Abendsen se halla en una celda prisionero de los nazis, quienes extorsionan utilizando para ello a su señora Caroline, a quienes ellos mismos dispararon y ahora condicionan su atención médica a las revelaciones de su marido. Su propósito es que “Abe” revele más secretos acerca del “otro mundo” y de los viajes entre los universos..

Abe -así lo llama Smith- le pregunta quien es la persona que logró pasar a través del portal. Fue una sola, una sola de cuatro, le responde Smith. A agrega que es “un éxito relativo”. Aunque el sucesor de Hitler, el canciller Heinrich Himmler, califica el hecho como un éxito formidable. “Enviamos cuatro personas y una sola de ellas logró pasar a través del portal”. ¿Quién?, insiste Abe. Smith responde: “Una chica promedio”, una “average girl”[4] de 18 años. “Una mujer como cualquier otra”.

“¿Una chica promedio? ¿Una mujer como cualquier otra?”, Abendsen se asombra de la respuesta del alto funcionario nacional socialista. Y agrega: “Me extrañaría mucho si su papá y su mamá sientieran de esa manera”[5], que pensaran que su hija es una chica promedio, como cualquier otra. Y para recalcar más el tema, le dice que hay que reconocer que esa chica es única porque logró pasar a otra dimensión. Smith se siente algo confundido. Probablemente piensa en sus propios hijos, me imagino yo, no lo dice en la película.

Sí, es así como todos los totalitarismos, los fascismos, los extremismos, los socialismos, los comunismos y todos los autoritarismos han visto y ven al individuo: como una persona promedio, de 18, de 20, de 30, 50, 80 ó 90 años. No importa la edad. No importan sus circunstancias. Da lo mismo. Nadie es único. Siempre es sólo un individuo más, descartable, reemplazable, susceptible de ser sacrificado en una guerra o en un experimento. Una persona más, un individuo cualquiera, que podemos tirar a la basura o emplear a nuestro gusto, sustituible, susceptible de ser inmolado sin que a nadie le importe. La serie caracteriza muy bien la ideología nazi y todas las otras ideologías totalitarias que han existido y existen.

Lo único que importa es el todo, la especie humana perfectible en un proceso imparable e irreversible de optimización, que muchos hoy quieren presentar como una simple “evolución”. Aunque Darwin y especialmente sus colegas que lo sucedieron en el estudio de la evolución, rechazaron proposiciones de “perfeccionar la raza” por la vía de los matrimonios entre personas que, por alguna razón, eran considerabas mejores que otras.

Sí, lo único que les importa es el todo; no el individuo. Es el viejo sueño totalitario. Lo trascendente es el estado, la sociedad, el pueblo, mi pueblo, mein Volk, my people, mi nación. “Más vale que muera uno solo por el pueblo; pero que no perezca la nación”, resuenan en mis oídos las odiosas palabras de Caifás[6].

El mismo hijo de John Smith, Thomas sufría de distrofia muscular, una enfermedad de la que la familia tendría que haber informado a las autoridades de salud del Reich, para que Thomas pudiera ser “eutanasiado”, ya que un enfermo de distrofia muscular es una carga para la sociedad.

Y lo que es peor, es un lastre para la “raza superior”, que corre el riesgo de que sus genes defectuosos pasen a generaciones posteriores. Esto que se opone diametralmente a la optimización, al perfeccionamiento de la raza, de la raza perfecta de los seres superiores. Por eso, Helen Smith se va de la casa, con sus hijas y abandona a su marido, porque le dice que ella quiere vivir en un mundo en que un gen defectuoso no sea una amenaza para sus hijos[7].

Thomas piensa que él no tiene valor, que sólo es una carga para sus padres y para la sociedad[8]. Es así como lo han educado, en esos desvalores. Pero llega un momento en que ellos mismos, el matrimonio de John y Helen Smith, los super nazis, son “tocados” por el destino y ellos, que siempre creyeron en su superioridad aria, se ven forzados a reconocer que su propio hijo es -de acuerdo a sus cánones de pensamiento- un ser sin valor, un ser defectuoso[9] una carga inútil. Alguien indigno de vivir o lebensunwert, como decían los nazis. Ambos llegan a asesinar para intentar salvar a sus hijos.

Thomas busca consejo en Juliana Crain, miembro de la resistencia[10]: “…y si mis defectos son tales que deben ser erradicados para bien de los demás”. Juliana le contesta que esas ideas se las tiene que sacar de la cabeza. Thomas responde con una pregunta clave: “…por qué están todos de acuerdo con esa ley”. Con la ley de la eutanasia. Ella le dice que no lo sabe; pero que sabe que su familia lo quiere. Y eso es lo único importante, agrega.

Juliana le explica a Thomas lo que ella piensa: “todos nosotros somos imperfectos y nuestros defectos son lo que nos hace ser quienes somos”[11]. O en mi traducción: “nuestra imperfección es lo que nos hace humanos”. Tiene razón Juliana. Es también lo que yo pienso.

Thomas, inspirado en la devoción por el Reich que admiraba en sus padres, decide entregarse a las autoridades para ser eutanasiado. En una dramática escena, los funcionarios de salud lo van a buscar a su casa y se lo llevan, ante los llantos de su mamá, Helen, que trata de impedirlo. Es una de las escenas más conmovedoras de la serie. Posteriormente, Thomas Smith será utilizado por la propaganda nazi y estilizado como el nuevo coloso[12], que se inmola por el Reino, por Nicole Dörmer, la nueva Leni Riefenstahl.

Hace algún tiempo visité un hogar-escuela para niños con incapacidad, en el Sur de Alemania. Me explicaron que esa institución no había sido cerrada durante los doce años del nacional socialismo, ni sus niños eutanasiados -al menos no todos- porque en ella, vivía un niño hijo de un nazi muy importante, que lo había protegido todo lo que había podido. Si Alemania hubiera ganado la guerra, sin duda, su hijo habría sido sacrificado y el hogar-escuela habría sido cerrado. Pero, gracias a Dios, a diferencia de lo que ocurre en la distopía “The Man in the High Castle”, los nacional socialistas perdieron la guerra.


[1] Episodio 10, tercera temporada.

[2] “Multiverso es un término usado para definir el conjunto de los muchos universos existentes, según las hipótesis que afirman que existen universos diferentes del nuestro propio. La estructura del multiverso, la naturaleza de cada universo dentro de él, así como la relación entre los diversos universos constituyentes, dependen de la hipótesis de multiverso considerada. Según cualquiera de esas hipótesis, el multiverso comprende todo lo que existe físicamente: La totalidad del espacio y del tiempo, todas las formas de materia, energía y cantidad de movimiento, y las leyes físicas y constantes que las gobiernan”, Multiverso en Wikipedia

[4] “Only one went through just an average girl”

[5] “I wonder if her mother and father felt the same way”.

[6] Caifás, en Wikipedia: Su papel en la Pasión de Jesucristo

[7] Episodio 10, segunda temporada.

[8] “I’m an useless eater”.

[9] “I’m defective”.

[10] Noveno episodio, segunda temporada.

[11] “what I do know is that we all have flaws all of us, every single of us. It make us who we are. point to sign a serious defect”

[12] “The New Colossus”