El narcisismo de Ernst Nolte

nolte con floresLa personalidad erudita y -a mi modo de ver- narcisista de Nolte me explica un poco lo que ocurrió después de la publicación de su artículo en el FAZ: llovieron las críticas y en vez de escuchar a los demás, el profesor Nolte se empecinó en su posición. Y fue más allá: la radicalizó. Mientras más atacado era, más defendía lo que era y es indefendible[1].

Los narcisos aman el elogio; pero no soportan la contradicción, ni la crítica que siempre ven como una ofensa personal, como una afrenta. (Kränkung, en alemán). Sí, un narciso es una mimosa. Adicto al elogio ilimitado; pero que enferma frente a la crítica, por mínima que sea.

Nolte no dejaba pasar oportunidad para poner de manifiesto que él era “objetivo” e intentaba “hacer justicia”. Objetividad y sed de una supuesta “justicia objetiva” es lo que habitualmente buscan las personas de personalidad narcisista. La objetividad de la justicia se ve garantizada por el hecho de que el narcisista -medida de todas las cosas- nos dice qué es objetivo y qué no. Imaginar más subjetividad es imposible.

Por otra parte, pienso que la absoluta objetividad que Nolte exige al estudiar p.ej., el nacional socialismo -u otro totalitarismo- en realidad, no existe o más bien, no debería existir. No puedo ser “objetiva” frente al mal, ni frente a Auschwitz, ni frente al gulag. Esto es, en el fondo, una especie de realitvismo absoluto, disfrazado de objetividad. Por otra parte, que un historiador o filósofo alemán intente relativizar el nacional socialismo frente al comunismo, tampoco es correcto. Ni menos decir que la causa del nacional socialismo fue el bolchevismo[2].

Nolte dice que se le acusa de postular und fanatismo de la objetividad[3] y que lo único que quería era “conocer”. Pienso que no puedo ser “objetiva”, ni sentir simpatía frente a los autores de crímenes de lesa humanidad. Prefiero tener empatía frente a las víctimas, que es algo que generalmente hace falta al narciso que parece sentir una rara predilección ante los poderosos, los que logran subyugar a los demás.

Sostiene que incluso no se que puede negar al nacional socialismo una simpatía fundamental (man darf den Nationalsozialismus eine grundlegende Sympathie nicht absprechen[4]). No será ir demasiado lejos exigir que, para preservar la objetividad hay que sentir simpatía por el nacional socialismo. ¿Habrá que sentir empatía por un fenómeno que tuvo lugar en la historia para poder comprenderlo? Creo que no. En el fondo, este planteamiento equivale a una relativización de la simpatía. O de la empatía. La empatía frente a una ideología totalmente inhumana es una contradictio in adiectio.

Se achaca a Nolte su frialdad de corazón[5], lo que es una de las características de la personalidad narcisista. A él sólo le interesaban las ideas. Las ideas abstractas, no las personas concretas. En su descargo, se puede decir que su formación académica fue en filosofía y no en historia. Lo que puede ayudar a entender; pero no disculpar… Nolte fue un filósofo que nunca estudió historia. O un historiador que estudió filosofía[6].

Un académico con la personalidad de un Nolte se halla muy lejos de ver la investigación como un diálogo enriquecedor. Como contraposición de opiniones. Tal vez por eso mismo, la polémica de los historiadores o Historikerstreit es una de las controversias más infértiles que alguien se pueda imaginar, aunque es glorificada hasta hoy -por los grupos de extrema derecha[7]– como la última gran controversia. El narcisismo y la megalomamía se dan la mano.


[1] Sobre el tema, invito a leer mi columna Los dos Nolte. Breve consideración sobre Ernst Nolte

[2] “En el FAZ, Nolte sostenía cosas tan sin sentido como que Auschwitz sería consecuencia lógica del gulag[10] soviético y que el Holocausto, el exterminio sistemático de los judíos europeos, habría sido originado por la lucha de clases, por la muerte del enemigo de clase en la Unión Soviética. Postula la existencia de un “nexo causal” (kausaler Nexus) entre el comunismo (el “bolcheviquismo”) y el nacional socialismo. En otras palabras, el nacional socialismo, no sería un fenómeno en sí, sino que habría sido causado por el miedo de la burguesía frente al comunismo. Sería una reacción de defensa. Ambas tesis son realmente insostenibles”. De mi columna Los dos Nolte. Breve consideración sobre Ernst Nolte

[3] Cfr. video reportaje Ernst Nolte – Ein deutscher Streitfall minuto 28.

[4] Cfr. video reportaje Ernst Nolte – Ein deutscher Streitfall minuto 14 en adelante.

[5] Cfr. video reportaje Ernst Nolte – Ein deutscher Streitfall minuto 29.

[7] Cfr. podcast favorable a la extrema derecha alemana  “Von rechts gelesen”

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