Lo contrario de la extrema derecha no es la extrema izquierda. Es la democracia.

Se ha puesto de moda calificar, o más bien descalificar como de ultra izquierda, a quienes no estamos de acuerdo y nos enfrentamos -en la medida de nuestras posibilidades- a la extrema derecha europea (que poco y nada tiene que ver con lo que llamamos derecha en Chile). Como si todo lo que estuviera fuera de la propia ideología de extrema derecha, fuésemos de izquierda radical, extrema o de ultra izquierda.

Quienes nos descalifican son precisamente personas cuyo discurso es decididamente de extrema derecha, radical de derecha o al menos populista.

Por otra parte, tratan de presentar una especie de lucha entre la izquierda y la derecha. Una lucha que no existe. Las antípododas no se hallan en un extremo y en otro. Más bien, entre tales extremos, hay vasos comunicantes, tanto en lo personal como en lo ideológico. Sí, conozco a personas concretas, a grupos y sectores políticos que, sin solución de continuidad, han pasado de la extrema izquierda a la extrema derecha. Del colectivismo marxista al colectivismo “fascistoide”; tal como sus abuelos otrora se pasaron del nacional socialismo al socialismo marxista, como si nada… Sin siquiera cambiar el discurso político ¿para qué? bastaba cambiar la foto del führer, del vodsch o del caudillo o líder máximo que adornaba su casa.

La verdadera confrontación política tiene lugar entre el colectivismo totalitario y racista de la extrema derecha, entre su autoritarismo y los demócratas de todos los sectores. O más bien, de los tres sectores posibles: izquierda, conservadores y centro. Todos defensores de la democracia representativa liberal y no de una democracia popular como aquella a la que adhirieron tantos colectivismos del siglo 20. Ni tampoco de una llamada “democracia iliberal”, bajo cuyo manto se oculta un nuevo colectivismo.

Lo contrario de la extrema derecha no es la extrema izquierda. Lo contrario de la ultra derecha tampoco es la ultra izquierda. Lo contrario del populismo y de la radicalización de extrema derecha no es el populismo de izquierda, ni movimientos radicales de esta tendencia.

Lo contrario de la extrema derecha es la democracia.

Quienes decimos no al nacionalismo, no al racismo, no al etnopluralismo, no al movimiento identitario, no a la conspiranoia antisemita o islamófoba… No a todo lo que caracteriza a la extrema derecha. Todos nosotros no somos de ultra izquierda. Somos demócratas.

O más bien: algunos pueden ser de izquierda (no de ultra ni de extrema izquierda). Otros -como yo- somos más bien lo que en otra época se llamó liberal-conservador. Sí, algunos de nosotros somos más liberales. Otros, son más conservadores. Pero todos somos demócratas y partidarios de una sociedad abierta, libre y pluralista. Respetuosa de los derechos de las minorías, anti totalitaria y anti-colectivista. Y defendemos estos ideales.

En lo económico, somos partidarios de la economía social de mercado. El único sistema realmente compatible con la democracia como sistema político. Algunos ponen más acento en el mercado. Otros, más en lo social. Pero nadie duda que el dirigismo y el proteccionismo basado en la defensa de intereses particulares o nacionales -el ideal de la extrema derecha- no es el camino hacia la prosperidad. Muy por el contrario, dirigismo y el proteccionismo, al igual que la economía planificada, sólo pueden conducir al debacle económico y a la pobreza.

Algo tiene que quedar muy en claro: tenemos ideales… Nuestro discurso no es un discurso negativo. Estamos sí, en contra de la ultra o de la extrema derecha o del populismo de esa tendencia. Pero tenemos ideales, tenemos esperanza, tenemos fe y tal vez en estos puntos en lo que nos distinguimos tanto de ellos: no somos un grupo de pesimistas desesperanzados, deprimentes y llenos de rabia, ira y odio como la extrema derecha.

No anhelamos el advenimiento de una gran catástrofe, de una especie de nuevo big bang del que nazca un “nuevo orden” autoritario… No queremos que nos sobrevenga un gran desastre, ni que ocurra un gran atentado terrorista islámico o que las finanzas mundiales se desmoronen, ni soñamos con una guerra civil que permita iniciar una lucha de “resistencia” (a la que ellos llaman ya) y después de ella emerja la nueva sociedad con que sueñan. Una sociedad homogénea en que el Todo cubra con sus sombra al individuo, para “protegerlo” de toda heterogeneidad. No queremos ningún Leviatán. Hobbes murió hace siglos.

Podemos conversar y aceptamos que otras personas tengan ideas diversas a las nuestras, dentro del marco del orden fundamental de libertad y democracia, que es nuestro “rayado de la cancha”. Ofrecemos diversas soluciones y debatimos acerca de cuál es la mejor. Lo que nos diferencia de populistas, extremistas, radicales es que ellos presentan los problemas y culpan a alguien, a algún chivo expiatorio… Sin dar soluciones.

O más bien, presentan una pseudo solución a todos los problemas imaginables. La solución consiste habitualmente que un grupo de personas desaparezca… Generalmente, los extranjeros en general, o un grupo de ellos en particular. O bien, una minoría dentro de la propia sociedad (gitanos, judíos, musulmanes, católicos).

Como personas, tenemos cada uno, cada una de nosotros, un valor intrínseco y no por haber nacido en un determinado “pueblo”, ni adherir a una cierta ideología.

Cuando los partidarios de la extrema derecha hablan de libertad, tenemos que dejarles en claro que: nuestra libertad es una libertad individual, de la persona, del individuo[1] -cuya dignidad es intangible- y no es una supuesta libertad de un colectivo étnico o ideológico.

Durante la época de la guerra fría, el sector “liberal-conservador” luchó denodadamente por estos ideales. Ahora que se acabó la guerra fría y que se desmoronó el Bloque oriental, no creo que sea el momento de tirar todos nuestros ideales por la borda, para irse corriendo detrás de un voladero de luces que nos quieren presentar como “la solución” a los complejos problemas que tenemos que resolver en el siglo 21.

No creo que sea el momento de abrazar una doctrina populista, extremista y racista que se parece mucho a la que combatimos, por su totalitarismo y su falta de respeto a la persona humana y a su libertad y autonomía individuales. No quiero parecer patética, pero los millones de víctimas de los gulag soviéticos nos gritan algo así como “que nuestra muerte no haya sido en vano”.


[1] De acuerdo a Boecio, la persona es “rationalis naturae individua substantia”. Esto es, sustancia individual de naturaleza racional.

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La democracia, la elección y el poder absoluto

Cobra especial actualidad en la Europa de hoy, un antiguo pensamiento, muy popular en mis años de universidad en Chile, que yo misma, repetí algunas veces y de cuya falsedad y peligrosidad estoy convencida.

Me refiero a sostener que la democracia se agota en la votación. Esto es: si se vota, hay democracia. No se necesita nada más que una elección. Noy hay democracia => si tiene lugar una elección => hay democracia. Este es el algoritmo.

La fórmula democracia = elección conlleva una crítica de la misma democracia, según la cual, la democracia sería una mera forma vacía, un simple procedimiento, de acuerdo al cual, se puede llegar a cualquier cosa. Un proceso vacío y meramente formal.

De partida, los críticos a la democracia -que nunca han sido pocos; pero hoy están sentados en el parlamento de muchos países del primer mundo- hacen ver que esto llevaría al más completo relativismo, sino a mayor escepticismo. El escepticismo -escuché muchas veces- sería la filosofía en que se basa la democracia, ya que no habría nada en qué creer, sólo en un mecanismo formal al que se le entrega el destino del país.

En cada elección se decidiría lo que es bueno y lo que es malo, lo que se podría revertir en la siguiente elección. “La aceptación y repudio sociales serán los criterios que nos lleven a favorecer ciertas conductas y a sancionar otras”[1], nos explica García-Huidobro, quien tienen una posición crítica respecto a esta postura.  

En otras palabras, se interpela la democracia, que se identifica con las elecciones, porque en las elecciones se podría decidir libremente acerca de todo. Y quien detenta el poder, por haber sido elegido, puede decidir acerca de cualquier cosa, puede adoptar nuevas medidas, cambiar la legislación a su antojo. En otras palabras, legitimación electoral equivale a legitimación democrática, puesto que democracia y elecciones se aceptan como sinónimos.

Esta forma de entender la democracia es, por lo menos, arcaica. Puede ser la manera en que se entendía a comienzos del siglo 18, al iniciarse la Revolución Francesa. Pero sostener, en el siglo 21, que quien gana las elecciones puede hacer todo lo que quiera, es al menos infantil. Cuál no sería miy sorpresa, al constatar que hoy, sectores de extrema derecha, siguen creyéndolo.

En otras palabras, la misma crítica que ellos hacen a la democracia, es lo que ellos entienden por democracia. Así es muy fácil: construyo un edificio que se va a caer y después critico a los constructores de edificios porque no saben construir.

La ciencia jurídica, la ciencia política y los pueblos, las sociedades han avanzado bastante desde 1789 y hoy hablamos de derechos de las minorías, de cláusulas pétreas o eternas en las constituciones estatales. O de orden fundamental de libertad y democracia, como hace la constitución alemana de 1949.

Asismismo, hoy en día, existe un entramado de tratados internacionales que protegen, por ej. los derechos fundamentales, el respeto a la división de poderes, los mecanismos de protección de los derechos políticos, etc., acuerdos que todo estado firmante debe respetar aunque cambie el gobierno.

Desde después de la II Guerra Mundial hablamos en el mundo de democracia valórica (y no relativista), de democracia militante[2] y hasta de democracia combativa[3], en el sentido, que “combate” a sus enemigos, se defiende de sus ataques, no permanece inerme ante ellos. Esta concepción “implica un reconocimiento a ciertos valores fundamentales para la existencia y subsistencia de la democracia, a los cuales adhiere o milita en forma irrestricta, tomándose las medidas de seguridad para impedir su destrucción”[4].

Se trata de no dar a los enemigos de la democracia, la posibilidad “legal” de destruirla[5]. Ellos no pueden carcomerla desde dentro, aprovechándose de una cierta impotencia, desvalimiento o falta de recursos para defenderse. Insisto: la democracia no puede ser un sistema neutro de reglamentación de la génesis y distribución del poder, que carece de elementos esenciales e inmodificables que, por lo demás, permiten su subsistencia como tal[6].

Ahora bien, esta forma de ver la democracia como un procedimiento formal y vacío de contenido es lo que da pie para criticarla, precisamente a quienes no le tienen demasiado aprecio… Esta misma forma de mirarla, presa de la misma mentalidad diciochesca que profesan o más bien que critican sus críticos, es la que ha renacido hoy en día en sectores más bien anti-democráticos o que no sienten cariño alguno por lo que ellos despectivamente llaman “democracia liberal”. Incluso, ellos se han empezado a llamar a sí mismos “iliberales”.

Así, los partidarios de una democracia iliberal -que parece ser una nueva manera de llamar a la pseuso-democracia dirigida o controlada por una camarilla, sea de izquierda o de derecha- parece que ellos mismos están cautivados por el concepto de democracia como sinónimo de elección, al cabo de la cual, quienes hayan ganado pueden hacer lo que quieran.  

El periodista polaco Bartosz Wielinski explicaba -en una entrevista de la semana pasada- lo que el partido actualmente en el poder en Polonia (parte del bloque de los “iliberales”), que lleva la significativa y equívoca denominación “Derecho y Justicia”[7], entiende por democracia y qué consecuencias se derivan de ello:

“El partido entiende la democracia como el resultado electoral. Piensan que si son elegidos por el pueblo, si tienen una mayoría –ellos tienen la mayoría en el Parlamento, pese a haber obtenido sólo el 37% de los votos–. Pero ellos lo entienden así: si tienen una mayoría entonces pueden hacer cualquier cosa en el Parlamento. Pueden pasar a llevar las normas parlamentarias, abusar de ellas. Pueden limitar la independencia del Poder Judicial. Sencillamente, pueden hacer todo lo que quieran. Esta es una comprensión curiosa y extraña de la democracia”[8].

Sí, la democracia se identifica con la elección y la elección -y por tanto, la misma democracia- no es más que un mecanismo vacío de contenido. Si gano la elección -cualquiera que sea el resultado formal, el porcentaje que obtengo en el “proceso eleccionario”, puedo hacer todo lo que quiera dentro del país, dentro del estado, “remodelarlo” a mi gusto. Total, tengo la legitimidad democrática que me da haber ganado la elección.

En otras palabras, los mismos grupos que criticaban la democracia como un mecanismo formal y vacío, hoy han adoptado tan en serio la falsa definición de democracia que ellos mismos daban, que cuando llegan el poder, la utilizan como si fuera verdadera, pero para sus propios fines. Como si una elección, les diera poder absoluto…

No sólo critican a quienes construyen un falso edificio, sino que se instalan en el falso edificio a vivir dentro de él, no cuidándolo, sino que todos los días, botan una de sus murallas, empiezan por los muros interiores, de arriba a abajo, para terminar -ese es su verdadero objetivo- destruyéndolo completamente. Prefiero construir un edificio asísmico.


[1] Joaquín García-Huidobro, “Tentación del poder. Expresión política de las creencias religiosas”, Editorial Andrés Bello, 1a. edición, Santiago 1986, pág. 72. Me regalas un ❤ en Instagram?

[2] Militant democracy, según Karl Loewenstein en su obra de 1937, citado por Salzborn, pág. 192.

[3] Streitbare Demokratie.

[4] Para saber cómo es el tema en Alemania, recomiendo darse una vuelta por El Orden fundamental de libertad y democracia

[5] Samuel Salzborn, “Angriff der Antidemokraten. Die völkische Rebellion der Neuen Rechten”, Beltz Juventa, Berna 2017, pág. 192.

[6] Ver opinión de Gerhard Anschütz, en El Orden fundamental de libertad y democracia

[8] “Die PiS versteht Demokratie rein als ein Wahlergebnis. Sie glauben, wenn sie vom Volk gewählt werden, wenn sie eine Mehrheit haben – sie haben die Mehrheit im Parlament, trotz sie nur 37 Prozent der Stimmen bekommen haben -, aber sie verstehen das so, wenn sie eine Mehrheit haben, dann können sie alles durchsetzen im Parlament. Sie können die Spielregeln im Parlament missbrauchen. Sie können die Justizunabhängigkeit beschränken. Sie können einfach alles. Das ist wirklich ein skurriles, kurioses Verständnis der Demokratie. Und jetzt versuchen sie, die Leute davon zu überzeugen, dass das, was in den Gerichten geschah, sehr falsch war, korrupt war, und somit muss es eine Säuberung geben. Die Gerichte müssen gereinigt werden”. En Geplante Justizreform “Das Justizwesen in Polen wird gleichgeschaltet”, la traducción es mía. 

Los judíos tampoco son tontos

Hemos llegado al absurdo que algunos miembros de la comunidad judía en Francia, ven en Marine Le Pen y su Front National a una especie de aliados defensores de los judíos franceses. En circunstancias que el mismo fundador de esa colectividad de extrema derecha, el papá de Marine, Jean-Marie Le Pen, fue, es y sigue siendo, un conocido antisemita y negador del Holocausto, como han sido tradicionalmente los extremistas de derecha europeos.

Esta semana, Alan Posener, uno de los dos periodistas judíos más importantes de Alemania (el otro es Michel Friedman; ambos muy diferentes), publica en su blog una serie de comentarios de lectores aparecidos en un artículo de Junge Freiheit.

Junge Freiheit[1] es un medio bisagra entre el extrema derecha y los ultra conservadores[2]. En los años 90, fue observado por el Verfassungsschutz de Nordrhein-Westfalen y parcialmente por el de Baviera; pero la sentencia del Tribunal Constitucional de 2005, ordenó dejar de observarlo, debido a la garantía constitucional de la libertad de prensa. Algo parecido ocurrió en Baden-Württemberg. Estas observaciones se realizan en Alemania cuando se sabe que algún medio u organización actúa en contra del orden fundamental de libertad y democracia[3].

En los últimos anos, Junge Freiheit se ha acercado a sectores cristianos. Tanto evangelicales (protestantes piestistas y de “iglesias libres”, esto es, que no son evangélicas-luteranas), como a católicos de extrema derecha (los llamados Rechtskatholiken, entre quienes se cuentan bastantes ex-amig@s mi@s). Junge Freiheit anuncia en Kathnet (llamado “la secta”)[4]. En su artículo la derecha religiosa y sus alianzas no-santas[5], Andreas Püttmann cuenta que la publicidad de Junge Freiheit en Kathnet decía: “Jedes Abo eine konservative Revolution”, esto es, cada suscripción es una revolución conservadora. Algunos autores conservadores del espectro católico (de esos que rechazan implícitamente al Papa Francisco) escriben en la Junge Freiheit. (Son los autodenominados “buenos católicos”, como si todos los demás fuéramos malos).

Sí, en esa insana e insanta alianza entre la extrema derecha y el cristianismo ultraconservador europeo[6] -disfrazado algunas veces de conservantismo “valórico” o simplemente nacionalista e incluso de liberalismo (SIC)[7]-, sus representantes o bien son totalmente pro Israel o están completamente en contra.

El fundador de la Junge Freiheit es Dieter Stein, actualmente es su redactor jefe. Hijo de un militar y que siempre ha tenido una tendencia de ultraderecha antidemocrática, como se lee en Wikipedia. Últimamente, Stein ha escrito artículos de contenido cristiano (al menos, lo que él entiende por tal). Por supuesto que siempre con un contenido político, poniendo la fe cristiana al servicio de sus intereses contingentes, de acuerdo a esa forma de clericalismo en que se pone la fe al servicio de la política.

Toda esta introducción para dejar un poco más claro de donde tomó Posener los comentarios de lectores. Su artículo se titula: Was die Leser der „Jungen Freiheit“ so über Juden denken, esto es: lo que los lectores de la Junge Freiheit piensan sobre los judíos. En el artículo en cuestión, Dieter Stein asegura que los judíos habrían abandonado su apoyo al proyecto de sociedad multicultural y que estarían a favor de que Alemania se defienda de la marea extranjera[8]. Ya usar la expresión “marea extranjera” nos da una idea de qué piensa Stein sobre los extranjeros.

Los comentarios de los lectores de este artículo concreto de la Junge Freiheit, son abierta y connotadamente antisemitas y -a mi modo de ver- destilan el mismo odio a los judíos y usan el mismo lenguaje de sus “abuelos y abuelas nazis”[9], para usar el término que el historiador, especialista en antisemitismo, Götz Aly, empleó la semana pasada, en su columna en la Berliner Zeitung. Aly sostiene que gran parte de la crítica a Mark Zuckerberg es antisemita[10] [11].

En el caso de la Junge Freiheit, se trata de conservadores de extrema derecha que están -teóricamente- a favor de Israel. Sin embargo, las opiniones de sus lectores -sin excepción- los delatan como antisemitas. En el fondo, tal como abusan de la fe cristiana para sus fines políticos y utilizan un supuesto gran amor por Israel y por el pueblo judío, para justificar -también con su supuesta defensa de Israel- su odio hacia los musulmanes. Hacia el Islam en general.

Es la vieja y absurda mentalidad -casi matemática- según la cual, el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Yo aconsejaría a todos mis amigos y lectores judíos que no pisen el palito, que no se dejen engañar.

Hemos llegado al absurdo que algunos miembros de la comunidad judía en Francia, ven en Marine Le Pen y su Front National a una especie de aliados defensores de los judíos franceses. En circunstancias que el mismo fundador de esa colectividad de extrema derecha, el papá de Marine, Jean-Marie Le Pen, fue, es y sigue siendo, un conocido antisemita y negador del Holocausto, como han sido tradicionalmente los extremistas de derecha europeos.

Ya el 2012, el arquitecto Salomon Korn, vicepresidente de la Comunidad Judía de Alemania, advertía en entrevista con el Süddeutsche, que ahora que la inmigración musulmana ha aumentado, los judíos somos vistos de manera diferente. “De repente se habla de las ‘raíces judeo-cristiana de Occidente’”, del Abendland, como dicen los ultra conservadores, que no hablan de Westen. (En castellano, existe una sola palabra Occidente, para Abendland y para Westen; pero en alemán, son términos diferentes). Korn prosigue: “como si se tratara de incluir a los judíos en un frente común contra los musulmanes”.

“Tenemos que tomar con mucha cautela algunos de los abrazos que estamos recibiendo de una parte de la sociedad alemana no judía, ya que estos gestos pueden ser motivados funcionalmente”[12]. Tiene razón don Salomón. La entrevista de titula: “Leitkultur ist nah dran an Kulturdiktatur”, esto es: una cultura guía es muy cercana a una dictadura cultural. Leitkultur, esto es, cultura guía, es un lugar común de conservadores y personas de extrema derecha.

En realidad, es lo mismo que advertiría yo a los mismos cristianos: cuidado con los abrazos de oso de los extremistas de derecha y de los ultra conservadores que se fotografían encendiendo velas a santos y besando íconos… ¡Cuidado!

Aún peor que Junge Freiheit -si es que esto es posible- es el blog Politically Incorrect. Antes de seguir adelante, tengo que confesar que conocí a su autor, Stefan Herre, hace muchos años, cuando Ratzinger se convirtió en Papa y Stefan comenzó a escribir su blog (¿Está demás decir que él era fan del Papa Benedicto?). En esa época, él publicaba fotos de sus niños subiendo a los árboles y era muy amable. Yo no habría podido creer, en ese entonces, que su blog se convertiría en la monstruosa máquina de propaganda y de propagación del odio que es ahora.

Leí la primera advertencia acerca de este nuevo rumbo que había tomado PI en un blog liberal, que se hacía ver que PI se había pasado de la raya, ya que sus fans llegaban a los aeropuertos, donde fotografiaban a extranjeros, especialmente musulmanes que llegaban a Alemania. Y los trataban con violencia. Mejor ni imaginarse para qué usaban después las fotos.

Pues bien, PI o PI News, como se llama comúnmente, es una página que se declara fan absoluto de Israel, de Estados Unidos (no de Obama, claro) y de los judíos en general. Tiene banderitas de Israel y norteamericanas. Y hasta una foto del tío Sam…

Sin embargo, como los judíos alemanes no son tontos, en febrero de este año, el Consejo central de los judíos en Alemania declaró claramente que el portal PI News, es tan peligroso como la NPD (partido de extrema derecha de tendencia nacional socialista)[13].

En el diario de Osnabrück, Josef Schuster, presidente del Consejo central de judíos en Alemania, advierte del peligro[14] de las nuevas redes trazadas por el populismo de derecha: un peligro para nuestra sociedad pluralista. Menciona a PI News que -afirma- trabaja conjuntamente con Pegida. PI News combate una supuesta islamización de Alemania y una igualmente supuesta bonhomía (Gutmenschentum) de los alemanes. Es sorprendente que decirle Gutmensch a alguien se ha convertido, para estos sectores, en casi un insulto[15].

PI News respondió a la crítica de los judíos, diciendo que era una difamación (Diffamierung es una palabra igualmente de moda entre la gente extrema. Lo usan mucho los AfD). Agrega que ellos seguirán trabajando para Israel, que es la única democracia en el Medio Oriente, primera línea en la lucha contra la islamización que, cada vez más rápido, avanza en Europa”[16]. Creo que no hace falta comentar…

Recuerdo que hace no mucho, uno de los blogs espanoles más islamófobos que ha existido (la Yihad en Eurabia), a cuyo autor -Carlos A.- también conocí (vivía en Frankfurt) primero tenía igualmente banderitas israelíes y alababa a los judíos sobremanera. Hasta que Carlos se peleó con Augusto (espanol-alemán) y Carlos dijo que él ya no iba a callar más: que los judíos eran tan malos como los musulmanes. Mostró la hilacha…

Volviendo al tema de la multiculturalidad, con que inicié esta columna, en entrevista con la Jüdische Allgemeine[17] (diario judío de Alemania), Josef Schuster hace ver que Alemania es uno de los países más ricos del mundo y tiene la obligación moral de acoger a las personas que han debido huir de sus países. “En otros tiempos, miles de personas debieron abandonar Alemania para salvar su vida. Ahora le toca a Alemania demostrar humanidad”. Nos llama a ponernos del lado de las personas amenazadas por Pegida y toda esa red de extrema derecha. “Tenemos que decir con toda claridad que los musulmanes pertenecen a nuestro país. Minorías religiosas como los musulmanes no son una amenaza para nuestro país, sino que un enriquecimiento”, concluye el dirigente judío.

Pienso que, tenemos que ocuparnos de ellos, de los refugiados, de los inmigrantes (incluso de los del Sur de Europa, donde igualmente campea el antisemitismo). Sobre todo, “llegar antes” y enseñarles que el antisemitismo es contrario absolutamente al orden fundamental de libertad y democracia, que debe ser respetado por todos, también por quienes viven en Alemania desde hace 50 generaciones. La ley los obliga tanto a los “bio-alemanes”, como a los que acaban de llegar.

No se puede ocultar que muchos de los inmigrantes de países árabes –nuestros hermanos refugiados– vienen de un ambiente y han recibido una educación (en los últimos cien años, creo que antes era distinto y que los países musulmanes eran tanto más tolerantes que los cristianos) decididamente anti-israelí. Y esto es lo que tenemos que contrarrestar con toda nuestra fuerza. Lo mismo que tenemos que luchar contra las teorías conspiranoicas en que encontramos unidos, tanto a extremistas islámicos, de derecha, de izquierda y a antisemitas.

A comienzos de este año, Schuster recomendó no pasear con una kippa judía por algún barrió problemático de Berlín. Por problemático, entiende un barrio con un gran porcentaje de musulmanes. No lo recomendó para no provocar[18]. Es un tema de prudencia; pero no deja de ser lamentable que haya tenido que aconsejarlo, ya que, en realidad, no debería haber no-go-areas para nadie dentro de Alemania.

Aiman Mazyek, presidente del Consejo central de los musulmanes en Alemania y el publicista judío Rafael Seligmann, decidieron poner a prueba el consejo de Schuster[19]. Escogieron Kreuzberg. Dieron una vuelta por este barrio, de mayoría musulmana y acabaron en un negocio de dulces turcos. A nadie le llamó la atención, ni el judío, con su kippa, ni el musulmán con su cap de oración. (Lamentablemente, no encuentro videos del paseo; pero sí muchas fotos).

rbb dice que es evidente que no iba a pasar nada, ya que el 90% de todos los delitos con un background antisemita o antimusulmán (islamófobo) son cometidos por personas provenientes de la extrema derecha. Y los extremistas de derecha no viven en Kreuzberg[20]. Tiene razón el rbb.


[1] El medio fue fundado, en los anos 80 por un grupo de estudiantes ultraconservadores (todos hombres) y pertenecientes a Burschenschaften (asociaciones estudiantiles que gozan de pésima fama en Alemania), especialmente importantes fue su relación con la conocida (negativamente)Burschenschaft Danubia de München.

Un amigo mío chileno que, debido a que él integra una Burschenschaft en Chile (donde las Burschenschaften son muy diferentes), conoció, como invitado, la Danubia por dentro. Me contó que en ella efectivamente celebraban Führer-Kneipen… Esto es, “tomateras” (whisky en vasos de cerveza) en honor de Hitler, para “celebrar en cumpleaños del Führer”.

[2] Dándole cabida a autores dudosamente democráticos, los “tontos útiles” ultraconservadores (a la derecha de la CDU y de la CSU) legitiman a autores y a sectores antidemocráticos. Les dan tribuna para darse a conocer. Con ello, asimismo, su revolución extremista gana adeptos entre los grupos ultra conservadores, en el límite de lo que es aceptable en una sociedad pluralista.

[3] Ver: El orden fundamental de libertad y democracia en la Ley fundamental o constitución alemana..

[4] La revolución conservadora no es un tópico que nos pueda dejar despreocupados en Alemania, ya que se entiende por tal, el movimiento pre-nacional socialista de la República de Weimar. Entre ellos se cuentan claros precursores del nacional socialismo, como también personas que se opusieron posteriormente a él; pero que, en definitiva, contribuyeron al triunfo de Hitler.

Ver más sobre la revolución conservadora en mi artículo ¿Una pelea de familia? 

[6] Para Alemania, ver 1) Die Rechtsausleger, de Andreas Püttmann, en Christ und Welt, de junio de este ano. 2) Religiöse Rechte und ihre unheiligen Allianzen (la derecha religiosa y sus alianzas no-santas), del mismo autor, en Cicero. 3) El estudio de Liane Bednarz y Andreas Püttmann,  aparecido como pdf en la Fundación Adenauer, de la CDU: Monitor Religion und Politik: Unheilige Allianzen: Radikalisierungstendenzen am rechten Rand der Kirchen. 4) El libro Gefährliche Bürger (ciudadanos peligrosos) de Liane Bednarz y Christoph Giesa.

[8] “auch die Juden würden inzwischen ihre Unterstützung für Multikulti aufgeben und dafür sein, dass sich Deutschland gegen die Fremdenflut wehrt”.

[9] “unsere Nazi-Opas und -Omas”.

[10] Su artículo en BZ, Die Häme gegen Mark Zuckerberg ist antisemitisch. En castellano: la burla / la malovolencia contra Mark Zuckerberg es antisemita.

[11] Sobre el tema donación de Mark Zuckerberg, recomiendo, de Karen Horn, Besser ohne moralische Überzuckerung: Weshalb der Facebook-Gründer weniger reden und mehr handeln sollte

[12] In dem Maße, in dem die Zuwanderung von Muslimen zugenommen hat, werden Juden anders betrachtet. Plötzlich ist da die Rede von den “christlich-jüdischen Wurzeln des Abendlandes” – so, als ob man die Juden in eine gemeinsame Front gegen die Muslime einbinden müsste. Manche Umarmungen, die wir derzeit von einem Teil der nichtjüdischen deutschen Gesellschaft erfahren, sind mit Vorsicht zu genießen. Solche Gesten könnten auch funktionalistisch motiviert sein. Gewiss: Die Geschichte der Juden in Deutschland reicht 1700 Jahre zurück: aber Verfolgungen, Ausgrenzungen und Massenmord durchziehen diesen Zeitraum bis in die Neuzeit. “Christlich-jüdische Wurzeln” wird man da schwerlich finden. Es gibt natürlich jüdische Wurzeln in diesem Land, vor allem in der Religion, beispielsweise im – aus christlicher Sicht – Alten und Neuen Testament.

[13] Feindbild Islam “Es sind meist Aktivisten des Internetportals Politically Incorrect (PI), das neuerdings zu den Bündnispartnern von Pro Köln gehört. PI ist ein sich proamerikanisch und proisraelisch gebendes Portal, das sich dem Kampf gegen eine »Islamisierung Europas« verschrieben hat”.

Ver también: Wenn Rechte pilgern 

[14] Entrevista con Josef Schuster en la Neue Osnabrücker Zeitung: Gefährlich wie die NPD: Zentralrat der Juden warnt vor „PI News“

[15] Me han dicho varias veces que soy un Gutmensch, una persona buena… Les contesto que prefiero ser una persona buena (Gutmensch) que una mala (Bösmensch).

[16] Das Netzwerk bleibe seiner Linie treu und werde sich auch weiterhin für Israel, „der einzigen Demokratie im Nahen Osten, als Frontlinie im Kampf gegen die immer schneller voranschreitende Islamisierung Europas einsetzen“.

[18] Schuster warnt vor Tragen der Kippa in Problemvierteln Schuster desaconseja la kippa en un barrio problemático.

[19] Les preguntaron en un programa de Phoenix, si ellos estarían dispuestos a hacer la prueba y pasear, cada uno con su respectivo gorro de oración por un barrio problemático de Berlín. El excelente video: “Die neue Intoleranz – Antisemitismus, Islamophobie, Fremdenhass” – Unter den Linden vom 02.03.2015 La nueva intolerancia – antisemitismo, islamofobia, xenofobia”.