El Papa en Myanmar y los rohinya

¿Por qué va el Papa a Myanmar? Se preguntaban algunos, si en Myanmar no hay católicos, respondían. Peor aún: después de Myanmar, ¡viaja a Bangladesch!

El Papa Francisco viaja a Myanmar —que antes se llamaba Burma o Birma— y a Bangladesch por el tema de los rohinya. Los rohinya son —según las Naciones Unidas— “la minoría étnica hoy más perseguida en el mundo”, por ello, el viaje del Papa es especialmente “delicado”. Lo que ocurre en Myanmar es un verdadero “modelo” de “limpieza étnica”. Si es que a algo tan deplorable, se le puede llamar “modelo”.

La crisis de los rohinya es la catástrofe étnica —y religiosa— más grande de estos momentos. Myanmar es un estado pluriétnico; sin embargo, se niega a los rohinya la calidad de minoría. Mi opinión es bien clara: hay que defender los derechos de los demás como si fueran propios.

Tal como antes, el Papa Francisco viajó a la isla de Lampedusa —solo, ningún político italiano lo acompañó— viaja hoy a Asia, a apoyar a la minoría musulmana en un país mayoritariamente budista. Generalmente, pensamos que los budistas se lo pasan meditando y no pueden hacer daño a nadie, ni siquiera a una mosca, ya que la mosca puede ser la reencarnación de quién sabe qué ancestro. La “depuración étnica” de los rohinya en Myanmar y también las numerosas acusaciones de abusos sexuales en contra de “maestros” budistas en Europa de hoy, nos demuestran lo contrario.

Después del viaje papal a Lampedusa, los europeos importantes empezaron recién a preocuparse del tema de los refugiados que morían en el Mediterráneo, razón por la que Francisco habló del gran cementerio en que se habría convertido el Mar mediterráno.

El Papa no quiere sucumbir ante la internacional de la indiferencia. Y nos remueve, nos remece para que no caigamos en la trampa del indiferentismo frente a la suerte de los demás, de todos los demás hombres y mujeres. No, no somos partidarios de la ideología según la cual “el hombre es el lobo del hombre”, tampoco creemos en un darwinismo social, de acuerdo al que sobrevivirá el más fuerte, no somos animales salvajes.

No, una persona —cualquiera que sea su etnia o su religión— que sufre o que muere en el mundo, víctima de persecusión religiosa o racial, es un hijo o una hija de Dios. Su muerte está completamente de más y nunca nos deja indiferentes. Un hermano es un hermano, todos somos hijos del mismo Padre celestial, es el mensaje católico desde siempre y para siempre, aunque algunos no quieran oirlo.

Le adviertieron al Papa que no mencionara expresamente la palabra “rohinya”, esto es, la minoría musulmana que Aung San Suu Kyi denomina “inmigrantes ilegales”. Intrusos, los llaman otros. Inmigrantes que, hace muchas generaciones los británicos llevaron a Myanmar a trabajar. Sus abuelos, bisabuelos o tatarabuelos llegaron para trabajar y quedarse en la antigua Birma. De ninguna manera son inmigrantes ilegales. Y aunque lo fueran… ¿Significa esto que no tienen derechos? ¿Significa esto que no hay que respetar su dignidad humana? ¿Sus derechos fundamentales? Para hablar con Juan Pablo II: ¿significa que no son persona? Por algo, Francisco le ha lavado los pies a más de un inmigrante en la Pascua romana, para escándalo de muchos.

El Papa, ayer en su discurso ante las autoridades de gobierno, no los nombró expresamente. Según sabemos, esto se lo habría pedido el clero católico de Myanmar, para no tener ahora ellos mismos problemas, debe ser horroroso vivir así, con ese miedo… Pero todos saben que Francisco se refiere a ellos, a los rohinya. Sí, el Papa Francisco se atreve a ir y entrar en la “cueva de los leones”, como dice el editorial de un diario alemán de hoy, por defender al hombre (me parece escuchar a Juan Pablo II hablar de la defensa del hombre, de todo hombre).

El mensaje papal es claro y es valiente: “el difícil proceso de construir la paz y la reconciliación nacional sólo puede avanzar a través del compromiso con la justicia y el respeto de los derechos humanos”. Los derechos humanos, de esto habla el Papa Francisco, como también habló mucho de ellos, en su momento Juan Pablo II, para escándalo de algunos.

“La sabiduría de los antiguos ha definido la justicia como la voluntad de reconocer a cada uno lo que le es debido, mientras que los antiguos profetas la consideraban como la base de una paz verdadera y duradera”. Francisco no sacaría mucho con citar a Santo Tomás de Aquino, ni a sus escolásticos en Myanmar, por eso, recurre a la expresión “los antiguos” y a su sabiduría.  

“Estas intuiciones, confirmadas por la trágica experiencia de dos guerras mundiales, condujeron a la creación de las Naciones Unidas y a la Declaración Universal de los Derechos Humanos como fundamento de los esfuerzos de la comunidad internacional para promover la justicia, la paz y el desarrollo humano en todo el mundo y para resolver los conflictos ya no con el uso de la fuerza, sino a través del diálogo”. Fantástico Francisco, puedo decir que estos se han convertido en dos pilares de nuestra civilización global, luego de la hecatombe de mediados del siglo pasado: la ONU —tan vilipendiada por algunos— y la Declaración de los Derechos humanos. El desarrollo, la justicia y la paz, valores absolutamente fundamentales, esenciales, imprescindibles; mal mirados por algunos que los consideran como fruto de nuestra ingenuidad. No, no lo son. Son inherentes al respeto de la dignidad humana.


Luego, se refiere al compromiso de Myanmar “por mantener y aplicar estos principios fundamentales”. Esta es más bien una declaración de intenciones. “El futuro de Myanmar debe ser la paz, una paz basada en el respeto de la dignidad y de los derechos de cada miembro de la sociedad, en el respeto por cada grupo étnico y su identidad, en el respeto por el estado de derecho y un orden democrático que permita a cada individuo y a cada grupo —sin excluir a nadie— ofrecer su contribución legítima al bien común”.

Y luego se refiere al tema de cómo las religiones contribuyen a la paz. O pueden contribuir a la paz, podríamos decir: “En la gran tarea de reconciliación e integración nacional, las comunidades religiosas de Myanmar tienen un papel privilegiado que desempeñar”. Sí, en Myanmar, en todos los países del mundo y en todo el mundo.

“Las diferencias religiosas no deben ser una fuente de división y desconfianza, sino más bien un impulso para la unidad, el perdón, la tolerancia y una sabia construcción de la nación”. Cierto, la tolerancia —en el sentido de aceptación, y más aún, de amor por la diversidad— es una virtud profundamente religiosa. Aunque algunos traten de hacer de la religión una excusa para la exlusión, para la lucha y para la segregación, no lo es.

“Las religiones pueden jugar un papel importante en la cicatrización de heridas emocionales, espirituales y psicológicas de todos los que han sufrido en estos años de conflicto. Inspirándose en esos valores profundamente arraigados, pueden contribuir también a erradicar las causas del conflicto, a construir puentes de diálogo, a buscar la justicia y ser una voz profética en favor de los que sufren. Es un gran signo de esperanza el que los líderes de las diversas tradiciones religiosas de este país, con espíritu de armonía y de respeto mutuo, se esfuercen en trabajar juntos en favor de la paz, para ayudar a los pobres y educar en los auténticos valores humanos y religiosos. Al tratar de construir una cultura del encuentro y la solidaridad, contribuyen al bien común y sientan las bases morales indispensables en vistas de un futuro de esperanza y prosperidad para las generaciones futuras.”

El que tenga oídos, que oiga…

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Nos guste o no, la burka no se puede prohibir

A mí no me gusta la burka; pero me gusta más que no se pueda prohibir.

Cito al ministro del Interior de Alemania Thomas de Maziere, “No se puede prohibir todo lo que reprobamos”[1]. O, para hablar con el vicepresidente de la social democracia, Ralf Stegner, “A mi tampoco me gusta la burka; pero no podemos prohibir todo lo que no nos gusta”[2].

A mí tampoco me gusta, creo que se puede decir mucho en contra de la burka y de cualquier pañuelito que tape la cara en verano (los pasamontañas son sólo para el invierno) y cuando no hay tormenta de arena… Sin embargo, no es el estado (ni la comuna, ni la ciudad, ni casi nadie) quien pueda prohibir una prenda de vestir. Si no estamos de acuerdo, podemos convencer; pero no prohibir. Sensibilizar y educar; pero no sancionar, me parece que es lo correcto..

Cito nuevamente al Papa Benedicto (idealizado hoy en día, por algunos de quienes son partidarios de la prohibición del burka… o de la burka, como deseen llamarla/o). “En lo tocante al burka, no veo razón alguna para una prohibición general. Se afirma que algunas mujeres no llevan el burka de forma libre y voluntaria, y que se trata propiamente de una violacion de la mujer. Por supuesto, con eso no se puede estar de acuerdo. Pero si libre y voluntariamente quieren llevarlo, no sé por qué hay que prohibírselo”[3].

O en mi traducción del aleman: “Los cristianos son/somos tolerantes y, por ende, permitimos a los otros lo que a ellos les parece que es totalmente normal (…). En lo relativo a la burka, no veo ningún motivo para una prohibición general. Se dice que algunas mujeres no la usan en forma voluntaria y esto es, realmente una violación de la mujer. Naturalmente, no podemos estar de acuerdo con ello. Sin embargo, si llevan la burka de manera voluntaria, no sé por qué se la debería prohibir.”[4]

Okay, hay que relativizar esta afirmación. Sí hay un código de vestirse que puede ser sancionado jurídicamente en algunas ocasiones. Por ej., ante un tribunal no se puede usar nada que tape la cara. En manifestaciones, en protestas, en marchas o, en general, en acciones políticas públicas, tampoco. Las leyes anti-máscaras o la prohibición de “enmascararse” son antiguas y han sido -hasta ahora- correctas. Entre paréntesis, una de las leyes anti-máscaras más antigua es norteamericana que se dictó para prohibir que los miembros del ku klux klan se taparan la cara[5].

Pienso que tampoco se debería usar en colegios, ni en universidades, ni en general, en establecimientos educacionales. Creo que los bancos y otras insituciones financieras tiene el perfecto derecho a prohibirlo en sus inmuebles y cajeros automáticos, tal como prohíben que los conductores de motocicletas ingresen con casco a sus edificios. Pero esta prohibición de uso de la burka o de otra forma de taparse la cara, es aceptable, e incluso recomendable por razones de seguridad pública, en determinados inmuebles o en situaciones, en aeropuertos, estaciones de tren, estadios, eventos deportivos (salvo que sean de ski, por el frío), en cuarteles militaresn (salvo que pertenezcas a un comando de fuerzas especiales). También, si manejas auto, es preferible no taparse la cara, por una infinidad de razones.

Algo muy distinto ocurre en parques, plazas, calles, etc. La Corte Europea de derechos humanos sentenció[6] que la prohibición francesa, de 2011, de taparse la cara por parte de mujeres musulmanas, es de acuerdo a derecho, puesto que el no mostrar la cara puede mermar la convivencia, ya que ver la cara de la otra persona juega un papel importante en la interacción social[7]. Esto es sin duda una -por decirlo suavemente- un invento bastante innovador de la Corte, ya que define un objetivo social impreciso que tendría la ley prohibitiva francesa como algo claramente definido[8].

Dos juezas de la Corte (la alemana Angelika Nußberger y la sueca Helena Jäderblom, lo que no deja de ser significativo) expresan en un voto de minoría[9], que la prohibición es iliberal. Recuerdo lo que nos dice Barbara John, en el sentido que, si estamos convencidos de la atractividad de nuestra sociedad, no le daremos tanta importancia a cada costumbre de otras personas, por absurda o sin sentido que nos parezca[10].

Como Uds. pueden suponer es también lo que pienso yo, como expresé ya en mi columna ¡Sácate la burka! Si hubiese una obligación o mandato de convivir permanentemente con los demás, en calles, plazas y parques, llegaríamos al absurdo de prohibir el uso de audífonos mientras caminas por la calle, mientras corres o haces deporte. Por ej. O se prohibiría leer un libro, el diario, una revista, el IPad, hablar por teléfono o hablar con la persona que está a tu lado y no con todas las demás.

Las dos juezas dicen que la democracia implica aceptar la pluralidad, también en la forma de vestirse. Yo diría que la pluralidad dentro de la sociedad “prohíbe” imponer a nadie un dress code determinado, válido para una sociedad determinada. Hacen ver que no hay ninguna razón para suponer que las mujeres que se tapan la cara, sienten desprecio por quienes se encuentran por la calle o pretenden ofenderlos de alguna forma[11].

No hay obligación de comunicarse con nadie, de entablar conversación con desconocidos (como se le inculca tan insistentemente a los niños) por la calle. Es cierto que la comunicación es esencial en nuestra sociedad; pero también es elemental el derecho a no comunicarte, a la vida privada, a ser un outsider[12]. El llamando right to be an outsider 🙂 Nadie tiene el deber de entrar en comunicación, en lugares públicos, en contra de sus deseos, aclara el voto de minoría.

Nuestra sociedad liberal no es un ámbito de sociabilidad[13] ilimitado, sino que es también un lugar donde tienes el derecho a no entablar comunicación con todos. En el fondo, advierten las dos juezas, con la prohibición, se sacrifica un derecho fundamental individual, en aras de un principio abstracto hacen ver Nußberger y Jäderblom.

Si bien es cierto que la convivencia, este “vivir juntos”, requiere la posibilidad de intercambio interpersonal, en que mostrar la cara tiene un papel importante en la interacción humana, no se puede sostener que, a la inversa, la interacción humana sea imposible si no se muestra la cara o toda la cara. Pensemos en casos, perfectamente arraigados en la cultura europea como las actividades de ski y el motociclismo con cascos o el uso de trajes durante el carnaval. Como demuestran estos casos, la gente puede relacionarse sin mirar necesariamente en sí los ojos. Expresa el citado voto de minoría. Como amante de los deportes acuáticos, pienso también en los buzos.

Paradojalmente, en algunos países como Francia y Bélgica, se prohíbe y, en otros, se prentende prohibir el uso de la burka o del Niqab -que usan mujeres provenientes de algunos países musulmanes, no de todos- en calles, plazas y parques, justo en una época en que se generaliza el no cortarse la barba, con lo que también se oculta la cara[14]. Asimismo, los mismos que insisten en prohibir la burka son quienes más critican a GogleEarth y quienes pixean sus casas y edificios y los rostros de los paseantes (lo que no está mal). Y ¿qué me dicen del scanner corporal que te deja virtualmente desnuda al pasar frente a la pantalla en el aeropuerto? De alguna manera, su argumentaicón es inconsistente.

Nußberger y Jäderblom señalan, en su voto de minoría que se coloca así a la mujer -que es la afectada por la medida, lo que es para mí, aún peor- en un gran dilema: o romper con su fe religiosa, con su cultura y su convicción personal o ser fiel a su tradición y quedarse en la casa sin salir. O salir y enfrentar una sanción penal. Las dos juezas sostienen que es preferible la sensibilización y la educación (de paciencia y de comprensión, hablaría yo) y no tantas sanciones, amenazas y prohibiciones.

No sé qué opinen Uds.; pero pienso que la prohibición francesa no ayuda en nada ni a la integración, ni tampoco a la convivencia, a ese vivir juntos que el legislador francés pretende defender. Creo -y lo he visto en muchas amigas mías procedentes de países musulmanes- que nuestra forma de vivir abierta, liberal, tolerante, pluralista, multicultural tiene una fuerza de atracción muy grande, inmensamente más grande que las prohibiciones y las exigencias de asimilación forzada.


[1] “Man kann nicht alles verbieten, was man ablehnt”. No coloco link, porque la cita es super conocida y ha sido ampliamente citada por los medios.

[2] “Mir gefällt das mit der Vollverschleierung auch nicht (…) Aber man kann nun wirklich nicht alles, was einem nicht gefällt, verbieten”. En entrevista con ARD SPD-Vize Stegner: Burka-Verbot nicht grundgesetzkonform

[3] Citado en Benedicto 16 sobre la burka. Agradezco nuevamente a Ljudmila Hribar, por facilitarme el texto del libro en castellano. Ljudmila es la autora del blog JUAN PABLO II, maestro, padre, pastor, amigo….beato, santo! que recomiendo.

[4] En ¡Sácate la burka! Texto original en alemán: “Christen sind tolerant, und insofern lassen sie auch den anderen ihr Selbstverständnis. (…) Was die Burka angeht, sehe ich keinen Grund für ein generelles Verbot. Man sagt, manche Frauen würden die Burka gar nicht freiwillig tragen und sie sei eigentlich eine Vergewaltigung der Frau. Damit kann man natürlich nicht einverstanden sein. Wenn sie sie aber freiwillig tragen wollen, weiss ich nicht, warum man sie ihnen verbieten muss”.

[5] Ver artículo en Wikipedia en castellano

[7] Citado en Die Burka verleiht die Freiheit, Außenseiter zu sein: “Der Gesichtsschleier könne das Zusammenleben beeinträchtigen, weil das offene Gesicht eine wichtige Rolle für die soziale Interaktion spiele”.

[8] Critica Wolfgang Janisch, autor del artículo de la Süddeutsche recién citado: Die Burka verleiht die Freiheit, Außenseiter zu sein

[11] Citado por Maximilian Steinbeis en su artículo del blog de derecho constitucional Burkaverbot: Grundrechtsschutz auf Proportionalitäts-Fläschchen gezogen

[12] “It can hardly be argued that an individual has a right to enter into contact with other people, in public places, against their will. Otherwise such a right would have to be accompanied by a corresponding obligation. This would be incompatible with the spirit of the Convention. While communication is admittedly essential for life in society, the right to respect for private life also comprises the right not to communicate and not to enter into contact with others in public places – the right to be an outsider”. Texto citado por Maximilian Steinbeis en su artículo del blog de derecho constitucional Burkaverbot: Grundrechtsschutz auf Proportionalitäts-Fläschchen gezogen

[13] Raum der Geselligkeit lo denomina Anna von Notz en el Verfassungsblog: Der unendliche Raum der Geselligkeit

[14] Cfr. Jost Müller-Neuhof en Tagesspiegel: Rechts-Kolumne “EinSPRUCH” Kein Recht für Außenseiter

La insana e insanta alianza

Hace algunos días, el portavoz de la Unión social cristiana de Baviera en el parlamento bávaro, me preguntó -a través de Twitter y en forma polémica- qué entendía yo por Rechtskatholik. Esto es por católicos de derecha. Le contesté que un católico de derecha -o más bien de extrema derecha- es esa persona que ha caído en la trampa de la llamada alianza nada de santa entre la religión, en una versión ultraconservadora, y el populismo de derecha[1]. Estamos pues, frente a una unión, a un acuerdo tácito de carácter clerical entre un grupo de católicos -y protestantes- ultra conservadores y sectores políticos de extrema derecha.

Esta es una alianza no sólo no-santa, sino que también sumamente insana. Hemos llegado a un punto en que se puede hablar de una unión, no sólo con el populismo de derecha, sino abiertamente, de un acuerdo con la extrema derecha o con la derecha radical o radicalizada. Y que se radicaliza cada vez más, en un movimiento del tipo “un paso atrás, para dar dos adelante”..

Los “grupos políticos de extrema derecha ofrecen a los cristianos ultraconservadores lo que ellos no encuentran en otros partidos: rechazo al aborto, un supuesto fortalecimiento de la familia, pero en el sentido del familialismo (…) sobre todo, un gran rechazo frente a la homosexualidad en particular y al llamado gender[2], en general”.

Su posición anti-aborto parece estar más basada en una política de conservación o aumento de la población nacional, que en una verdadera actitud cristiana de sí a la vida, de defensa de la vida[3]. Su política familiar parece, en general, una política poblacional, más que una forma de promocionar la familia basada en ideales cristianos de amor, caridad, de apertura, comprensión o de cariño. De partida, me parece que pocas cosas hay más destructoras de la familia que el familiamismo[4].

Pero, sobre todo, encuentran en ellos, un aliado en su lucha contra el Islam. No contra el islamismo, contra el salafismo violentista, ni contra el terrorismo islámico. No, para ellos, el islam, o más bien, cada musulmán, cada musulmana, es el enemigo. Los cristianos seríamos las víctimas de los musulmanes[5]. Este hacerse la víctima es, en estos sectores, un argumento. Es más, más de una vez, observo que victimizarse es su único argumento… Perdón, pseudo-argumento[6]. Intentan presentar al Islam como el enemigo de los cristianos. Por eso, se insiste en que los terroristas musulmanes matan cristianos -lo que hacen- pero nada se dice de los musulmanes asesinados por los terroristas islámicos. Otto von Habsburg nos explicó muchas veces, con su gran clarividencia y bondad que las primeras, principales y más numerosas víctimas del terrorismo islámico, son los musulmanes.

Habría un clash of civilizations, un choque de civilizaciones entre el cristianismo -representado por los mismos sectores de la extrema derecha pseudo-cristiana europea- y el mundo musulmán. Al respecto, el cardenal Marx, arzobispo de München y presidente de la Conferencia episcopal de Alemania aclara que él no ve ningún plan de islamización. Explica que los refugiados (rechazados por estos sectores radicales), huyen precisamente de los islamistas que persiguen algo así como lo quie llamaríamos una islamización[7]. “No hay un frente islámico común contra Occidente o contra los cristianos”. ”Acerca de un supuesto enfrentamiento entre cristianos y musulmanes, el gran conflicto, que es instrumentalizado políticamente, tiene lugar entre musulmanes, entre shiitas y sunitas”[8].

En realidad, estos grupos son quienes pretenden crear un clima de odio religioso. Intentan aprovecharse del cristianismo, utilizarlo para sus mezquinos fines que tienen como objetivo sembrar el odio entre cristianos y musulmanes[9] aclara el cardenal Marx. Observo que muchas veces quieren meter a los judíos en su juego del odio, pero ellos “no pisan el palito”, ya que los judíos tampoco son tontos

Es super fácil -y parte de su narcisismo- abajar a los musulmanes al estilo en que lo hace Thilo Sarrazin, intentar quitarles todo su valor, para así aparecer mejor ellos mismos. Subirse encima de los hombros -o más bien de las cabezas, de los cuerpos de los demás- pisotearlos, para estar ellos más alto. Mucho de maniqueísmo hay en esto: todo lo bueno son ellos. Todo lo malo son los demás. Los critícos de afuera, y también los de adentro, están podrídos, dicen.

Aliándose con los cristianos de extrema derecha, los grupos políticos extremistas ganan en este punto, ya que así pueden proseguir su cruzada contra los extranjeros, en general y contra los refugiados, en particular. Olvidan que los refugiados son nuestros hermanos. La inhumanidad es, por ellos, estilizada como una tendencia natural a la autoconservación[10], a la preservación de una raza o cultura como le llaman ahora, para no despertar sospechas nacional socialistas[11].

Pero no crean que estos cristianos aliados de los populistas son meras víctimas de la política de extrema derecha. Para hablar con Carl Schmitt, uno de sus autores favoritos, ellos dan; pero también toman[12]. Son así beneficiarios de la política de los grupos populistas y extremistas, con quienes -en realidad- han teminado identificándose, en una simbiósis altamente reprobable.

El primer reportaje sobre el tema “cristianos de extrema derecha” es de la periodista Veronika Wawatschek[13] de la Radio y televisión de Baviera[14]. En él, explica que, bajo el manto protector de la Iglesia, se ha formado una oposición política extraparlamentaria y contraria a la democracia. Su motor es ell miedo al cambio, a los homosexuales, a los musulmanes, incluso a los judíos. El grupo es numéricamente pequeño; pero muy influyente[15]. Gracias a Dios, el intento de personas “influyentes” para que la radio bávara sacara el podcast de internet no han tenido resultados; pero los artículos en contra de su autora son incontables.

A la desesperación de los católicos alemanes de extrema derecha contribuye la elección del Papa Francisco. Al schock de la renuncia del Papa alemán, se suma la elección del Papa argentino, un hombre que califican como crítico de la Iglesia. Ellos, que han sido valuarte, atalaya, bastión de la defensa de la Iglesia católica, ven ahora aterrados que el mismo Papa hace causa común con los por ellos llamados críticos de la Iglesia, sus enemigos, a quienes ellos combatieron durante tanto tiempo desde la primera línea de la batalla. Se da la paradoja que los católicos pro Papa se hayan hoy en la oposición al Papa actual. De ahí a considerarlo ilegítimo hay un paso.

Sí, Francisco es un shock para ellos, un gran schock. Los antes “católicos fieles a Roma”, ahora se sienten ellos mismos traicionados por el nuevo Papa. La destitución de Tebartz van Elst es -para ellos- un trauma superarable[16]. El nuevo Papa ya no hace lo que ellos consideran correcto. Algunas veces, a ellos les parece que Francisco hace algo bueno, lo autorizan, dan al Pontífice su placet y se felicitan a sí mismos; pero prima la conducta de rechazo, de vergüenza o de pasar en silencio lo que Francisco hace o dice. Para colmo de males, Francisco está “a favor de los refugiados”, no sólo los visita y les lava los pies, también cuando han cometido un delito y están en la cárcel, sino que inicia todo este movimiento de ayuda y acogida a los refugiados con su viaje a Lampedusa[17]. Y después a Lesbos, noticia que los católicos de extrema derecha han pasado en silencio, no dicen nada, la ignoraron por completo.

Los católicos de extrema derecha tiene medios de expresión propios, que están en comunión con los medios de la extrema derecha y con medios de los protestantes de extrema derecha, en un insalubre ecumenismo[18]. Se colocan recíprocamente banners y links y se recomiendan entre ellos. Se entrevistan unos a otros. Se hacen propaganda, invitan y elogian sus eventos, de los cuales también informan con gran encomio. Se puede decir que estos medios, más que informar, desinforman. Forman así un grupo mediático cerrado que, si se abre, lo hace sólo para criticar, o más bien, para lanzar sus dardos envenenados contra los medios pre-existentes y que no pertenecen a su reducido círculo, sino que forman la “prensa de la mentira”, Lügenpresse o prensa de Pinocho. Han configurado una especie de mundo paralelo: tienen sus páginas exclusivas y muchas de ellas cerradas. Foros a los que no puedes entrar, que no puedes ver. Después de años de hablar mal de Facebook, los católicos de derecha alemanes han descubierto esta red social, lo que ha llevado a que Facebook-Alemania se haya  convertido en una verdadera pesadilla.

En este mundo paralelo, no se admite contradicción (la poca que se acepta, debe ser mínima). Se busca la ratificación, la confirmación de sus palabras. En él, es imposible el diálogo. Prima el pensamiento único… de la libertad de los hijos de Dios, queda poco y nada[19]. Consideran la contradicción como censura. Intentan hacer callar o poner un bozal a quien se atreve a contradecirlos. Siendo ellos los primeros en censurar, apartar y excluir a quienes, desde dentro de grupos católicos, se han atrevido a levantar la voz y a decir que no es bueno, asociarse a los extremistas de derecha. Tampoco tienen miedo a la denuncia de tal o cual persona[20].

Están convencidos que la Iglesia va a reducirse, a encogerse, a disminuir el número de sus miembros “de manera saludable”, quedando “adentro” sólo quienes son verdaderamente católicos: según  ellos, sólo ellos mismos. En otras palabras, plantean que se irán de la Iglesia todos quienes no piensan/pensamos como ellos. Ellos serían los únicos verdaderos católicos, poseedores de la fe verdadera. Ni siquiera el Papa -el actual- es tan católico como ellos. Caen así en un elitismo inaceptable. Parece que tuvieran una verdadera fruición en ser minoría exclusiva, ángeles exterminadores que castigan a los demás. Como dice un amigo mío periodista y que conoce el tema, si realmente, pasara esto, la Iglesia, en vez de reducirse a un núcleo saludable, se encogería hasta quedar sólo miembros enfermos.

El Papa Francisco ha hablado reiteradamente del narcisismo dentro de la Iglesia y pienso que son precisamente estos sectores, quienes más lo sufren. Su falta de empatía es aterradora, lo que, para mí, quedó claramente demostrado en la época en que se conocieron los abusos sexuales a menores, los llamados escándalos de pedofilia en colegios e instituciones de la Iglesia. Me atrevo a decir que la carencia de empatía es una de las condiciones indispensables para ser parte de este sector y una de las razones que han llevado a esta insana alianza, ya que la carencia de empatía va de la mano con el rechazo a los refugiados.

El Papa Francisco habla de la teología narcisista y dell llamado “neopelagianismo autorreferencial y prometeico de quienes en el fondo sólo confían en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros por cumplir determinadas normas o por ser inquebrantablemente fieles a cierto estilo católico propio del pasado”[21] [22]. “Es una supuesta seguridad doctrinal o disciplinaria que da lugar a un elitismo narcisista y autoritario, donde en lugar de evangelizar lo que se hace es analizar y clasificar a los demás, y en lugar de facilitar el acceso a la gracia se gastan las energías en controlar. En los dos casos, ni Jesucristo ni los demás interesan verdaderamente. Son manifestaciones de un inmanentismo antropocéntrico. No es posible imaginar que de estas formas desvirtuadas de cristianismo pueda brotar un auténtico dinamismo evangelizador”[23] [24]. No, puesto que son grupos estériiles, sus organizaciones no tienen vitalidad, son infértiles, están envejecidas y sin vocaciones. De lo que generalmente culpan a los demás, a la sociedad, a la modernidad, al liberalismo, a los refugiados, a Merkel… O quién sabe a quién más.

La influencia de la Rusia de Putin[25] es más compleja que manera que podría ser tema de una columna. La preferencia por la liturgia ortodoxa sobre nuestra austera liturgia romana es otro punto que veo comentar entre los católicos de extrema derecha desde hace años. La idea de que “la salvación viene del Este”, no del decadente Occidente. Todo esto ha ido preparando, durante décadas, un ambiente de rechazo a Occidente considerado como Gayropa. La participación en el Congreso de la Familia en Moscú en septiembre de 2014 fue -para mí y para muchos otros- una de las gotas que rebalsó el vaso[26]. Por otra parte, muchos de los medios católicos aliados de la extrema derecha tienen contactos íntimos con Rusia[27].

Luego de haber escuchado y leído defensas de Putin, entre mis amigos y amigas católicos de extrema derecha, de la supuesta superioridad del Patriarca ortodoxo Kirill sobre el Papa Francisco, concluyo que, parece que el tiempo ha pasado en vano y que se pone en duda lo que los historiadores llaman “el largo camino de Alemania hacia Occidente”… Sí, el enemigo común es Gayropa, son los homosexuales[28], es el gender, el liberalismo, la democracia, el parlamentarismo, la tolerancia, los Estados Unidos (el antiamericanismo es un componente muy importante de la nueva ideología de estos grupos ultras), la Unión Europea, el Parlamento europeo.

Karl Popper enseña que, el paso de una sociedad cerrada hacia una sociedad abierta origina grupos reaccionarios que quieren volver a la sociedad cerrada, a la sociedad tribal[29] homogénea, todo lo contrario a una sociedad global, abierta. Pienso que el surgimiento de estos grupos se inscribe dentro de esta rúbrica.

La crítica social es buena y necesaria. A veces, es imprescidible ir contra corriente; pero no siempre. Ir contra corriente no es lo mismo que convertirse en un necio conductor que se mete contra el tránsito[30] y choca a los autos que vienen en su contra y que, al mismo tiempo, les grita que él (o ella) está en la razón y todos los demás, van en sentido incorrecto. Lo que es peor, para hablar con San Mateo: se puede decir, que este tipo de gente “no entra, ni deja entrar”.

Sí, hay que ver qué es lo que está bien y que es lo que está mal en la sociedad. Y tratar de mejorarlo. Pero claro, si le dices esto a los católicos de derecha, te dirán que eres naiv, ingenua, liberal de izquierda y que nuestro mundo europeo es totalmente mal, que vendrá una hecatombe, donde sobrevivirán sólo ellos, que son los únicos que están en la verdad. Sorry, yo no puedo creer que el mundo sea malo; el mundo es bueno, porque salió de las manos de Dios[31]. Lo que está mal en la sociedad, eso lo tratamos de cambiar; por los medios democráticos, dentro del rayado de la cancha. No a través de una hipotética revolución conservadora[32], ridícula y peligrosa. Ni tampoco por medio de desobediencia civil, ni de un supuesto derecho de resistencia[33], como pretenden los sectores extremos en su insanta e insana alianza[34].


[1] En efecto,  febrero pasado, escribía en mi columna El surgimiento de una nueva derecha en Alemania: “ha surgido una insana alianza entre grupúsculos cristianos ultraconservadores y grupos políticos de extrema derecha. Esto es algo alarmante -que perjudica enormemente a la Iglesia- y que incluso observo entre mis conocidos desde hace ya tiempo. Este fenómeno fue analizado de manera brillante en el ensayo publicado por la Fundación demócrata cristiana Konrad Adenauer el verano pasado”. El ensayo al que me refiero es: Andreas Püttmann, Liane Bednarz: “Unheilige Allianzen: Radikalisierungstendenzen am rechten Rand der Kirchen”, Monitor Religion und Politik de la Hauptabteilung Politik und Beratung, Konrad-Adenauer-Stiftung.

[3] Ver Ser y parecer defensores de la vida “Cuánto enriquece tener amigos de otros partidos políticos, otras profesiones, religiones, nacionalidades y culturas. Ser y parecer abierto abre un mar sin orillas. Tratar y querer a la gente más variada amplía la mente y ensancha el corazón. Alguien así recibe mucho y entrega más”. Recomiendo seguir a Enrique Sueiro @eqsueiro en Twitter.

[5] Un amigo apoya a la AfD en Facebook. Le pregunto por qué lo hace. Me contesta que porque a Sven von Storch le rompieron los neumáticos del auto. Reprobable que lo hayan hecho. Pero ¿justifica esto apoyar a la AfD? Me parece que no. Su argumento es el típico argumento victimista.

[6] En este contexto, se inscribe el artículo de Rhonheimer en el NZZ, quien habla de una por él supuesta “licencia para matar en el Islam”, tesis que no tiene asidero. A ella me referí críticamente, en noviembre pasado en mi columna La prohibición de matar en el Islam 

Días más tarde, ne encontré con este “aviso” en la ventana de un centro cultural musulmán, en mi pueblo: La prohibición de matar en el Islam, en una ventana

[7] “Befürchten Sie die Islamisierung Deutschlands? Nein. Dafür bräuchte es eine Strategie, und wer sollte diese betreiben? Der Islam ist keine einheitlich strukturierte Religionsgemeinschaft. Die muslimischen und auch viele christliche Flüchtlinge riskieren die lebensgefährliche Reise, um bei uns in Frieden zu leben. Übrigens fliehen sie oft genau vor den Leuten, denen wir so etwas wie den Versuch einer Islamisierung zuschreiben würden. Nein, auch wenn es sicher Gruppen gibt, die die Not der Menschen ausnutzen wollen – einen globalen Plan zur Islamisierung kann ich nicht erkennen”.

Entrevista con el cardenal Marx en la revista Change, de la Fundación Bertelsmann: “Wir müssen es schaffen!”

[10] Es la idea espresada por Rafael Seligmann: “Inhumanität, die sich als Selbserhaltung stilisiert”, en “Verschwörung gegen die Menschlichkeit”, Jews Voice of Germany, edición en alemán de abril 2016 en papel, página 2 (en inglés -pero sin la misma fuerza que el original alemán: The Plot Against Humanity).

[11] Cfr. “El etnopluralismo postula que las diferentes culturas o etnias (evitan hablar de raza) deben vivir separadas en un determinado territorio (evitan usar el término Lebensraum), sin “mezcla” entre ellas. O sea, podemos ir de visita o como turistas al extranjero; pero no mezclarnos con los extranjeros cuyo país visitamos, ni ellos con nosotros. De ahí su rechazo a los refugiados y a los extranjeros en general”. Nos guste o no, en realidad todos somos africanos

[12] Geben und nehmen.

[13] @PendaAndika en Twitter.

[14] APO von christlich-rechts? Jueves 19.02.2015 (20:03 a 21:00 horas). El Podcast está disponible en Bayern 2.

[15] El sociólogo Andreas Kemper hace ver lo que yo llamaría la nobility connection.

[16] Ver artículo de Bernd Hagenkord, en el blog de Radio Vatikan, de julio de 2014: Scheuklappen-treu “”

[18] NDR hizo un muy buen reportaje sobre el tema: medios de prensa cristianos como plataforma para la AfD: Christliche Medien: Plattform für die AfD?

[19] Esto, lo he sufrido en carne propia. Ver mi artículo autobiográfico ¿En qué se parecen John Boehner y yo? (en alemán: Bye Bye).

[20] Puedo citar el caso de una abogado amiga mía que se atrevió a contradecirlos: personas “influyentes” de estos sectores llamaron incluso a los jefes de la oficina de abogados, para exigir que la echaran del trabajo. Nunca creí que en Alemania del siglo 21 se llegara a esto.

[21] Evangelii Gaudium, número 94.

[22] Los católicos de derecha en Alemania se caracterizan por esa añoranza enfermia del pasado. Como me explicaba Jutta, de la edad de oro del catolicismo alemán, de los años 50 del siglo pasado.

[23] Evangelii Gaudium, número 94.

[24] “Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma (cfr. La mujer encorvada sobre sí misma del Evangelio). Los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcisismo teológico. En el Apocalipsis Jesús dice que está a la puerta y llama. Evidentemente el texto se refiere a que golpea desde fuera la puerta para entrar… Pero pienso en las veces en que Jesús golpea desde dentro para que le dejemos salir. La Iglesia autorreferencial pretende a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir”. El texto es conocido, lo tomo de No a la teología narcisista, dice Francisco

[25] Como rusofila, sólo puedo decir que Putin no es Rusia y que Rusia no es Putin. Cuando hace tiempo, mis amigas rusas me decían que Putin era un muy mal presidente, yo pensaba que exageraban. Ahora creo que mis amigas se quedaron cortas….

[26] Recomiendo de Andreas Püttmann: Putins nützliche Idioten o “los tontos útiles de Putin”.

A este Congreso, realizado en medio de la anexión de Crimea y de la ocupación del Este de Ucrania y en el cual participaron funcionarios del gobierno de Putin y sus oligarcas, asistió también el director de la página española Hazte Oir, quien comentó con gran fruición todo lo que veía y admiraba, en Twitter.

[27] Incluso Gloria TV por ej., tiene un impressum de Moscú: Impressum de Gloria TV

[28] En una entrevista, una de sus máximas representantes, Hedwig von Beverfoerde, explica que, si se enseña a los niños en los colegios que la homosexualidad es okay, entonces van a convertirse (!!!) en homosexuales y no se van a reproducir. Y morirá Europa. Su declaración en: APO von christlich-rechts? (de jueves 19.02.2015, 20:03 a 21:00 horas). El Podcast está disponible en Bayern 2.

[29] Karl R. Popper, “Die offene Gesellschaft und ihre Feinde”, 4a. edición, 1975, pág. 21.

[30] En inglés, en un Wrong-way driving. En alemán: Geisterfahrer.

[31] Escrivá. Es Cristo que pasa, número 183.

[33] Los grupos de extrema derecha cristianos y no cristianos, han llamado a la resistencia. Lo que es super peligroso, ya que pone en peligro el estado de derecho.

[34] Y menos mal que están a aprendiendo que, en alemán, la palabra es Widerstand y no Wiederstand como escribían todavía el año pasado.

¡Sácate la burka!

El fin de semana, una amiga nos decía que ella estaba a favor de la prohibición del burka (en alemán es la burka, femenino; en castellano, el burka, masculino).

Mi amiga dice que la burka no es una exigencia del Islam. En consecuencia, su uso no estaría garantizado por el derecho a la libertad religiosa, ni a la libertad de culto.

Al parecer, la burka, en efecto, no sería parte del Islam. La mejor prueba de ello es que sólo mujeres de algunos países musulmanes la usa y otras, de otros países. no. Las mujeres afganas (la burka provendría de la cultura pashtuna; las pakistanas y, según observo, las mujeres que vienen del Golfo Pérsico).

Sin embargo, si un sector de la población, en un concreto grupo religioso, de una cierta tendencia o procedente de un determinado lugar geográfico, considera que la burka sí es una exigencia de su fe religiosa, me parece que va a ser difícil sostener que, en el caso de ese grupo de la población, la burka no es un elemento religioso y que no debe/puede ser respetado como tal.

Es como si se prohibiera el rezo del Santo Rosario, porque en algunos países no se usa rezar el rosario. De partida en la mitad de la Cristiandad, que es protestante y por tanto, nada tiene que ver con el rosario.

Mi amiga dice que el uso del burka no es voluntario, sino que las mujeres son obligadas a ello. Supongo que usar burka es, para ellas, tanto como -para mí y otras muchas mujeres que viven en países fríos- usar abrigo con capucha en el invierno.

Siempre he pensado que la burka es la típica vestimenta adecuada para soportar las tormentas de arena en algún desierto del mundo. ¿Por qué no se usa la burka en Chile?[1] Porque en el desierto de Atacama, no hay beduinos que deambulen por el mismo, cabalgando sobre camellos[2].

Es indudable que obligar a una  mujer -o a un hombre- a usar burka es inadmisible. El Papa Benedicto lo dejó muy en claro en el libro-entrevista concedida a Peter Seewald y que apareció el año 2010.

Hoy en día, los grupos ultra-conservadores añoran al antiguo Papa, que contraponen al nuevo con el que están muy disgustados. Pero estos grupos olvidan cómo criticaron a Benedicto, por ej., cuando habló sobre la burka. Con su mirada nostálgica y melancólica, dirigida hacia una supuesta edad de oro, idealizan al Papa anterior al que hacen hablar con su propia voz.”[3]. Ellos hablan con una voz que definitivamente no es la de Benedicto.

Al comienzo de la página 75 del libro “Licht der Welt” o Luz del mundo, Benedicto 16, en “conversación con Peter Seewald”, responde al periodista bávaro, acerca de la prohibición de usar la burka en Francia, gran tema a comienzos de esta década (pág. 74)[4].

Christen sind tolerant, und insofern lassen sie auch den anderen ihr Selbstverständnis. (…) Was die Burka angeht, sehe ich keinen Grund für ein generelles Verbot. Man sagt, manche Frauen würden die Burka gar nicht freiwillig tragen und sie sei eigentlich eine Vergewaltigung der Frau. Damit kann man natürlich nicht einverstanden sein. Wenn sie sie aber freiwillig tragen wollen, weiss ich nicht, warum man sie ihnen verbieten muss.

No sé si el libro fue traducido al castellano. Mi traducción:

Los cristianos son/somos tolerantes y, por ende, permitimos a los otros lo que a ellos les parece que es totalmente normal (…). En lo relativo a la burka, no veo ningún motivo para una prohibición general. Se dice que algunas mujeres no la usan en forma voluntaria y esto es, realmente una violación de la mujer. Naturalmente, no podemos estar de acuerdo con ello. Sin embargo, si llevan la burka de manera voluntaria, no sé por qué se la debería prohibir.

Hasta aquí el Papa Benedicto.

Yo aprendí en la universidad (primer año de derecho en la Univ. de Chile) que hay tres tipos de normas que reglan nuestro comportamiento: la norma jurídica, la norma social y la norma moral. En ese orden, desde la exterioridad hasta la interioridad.

La norma social puede “obligar” a la mujer a usar burka. Es cierto; pero, en ese caso, sólo un cambio social puede liberarla de esta “obligación”. Es lo mismo que ocurría antes con las minifaldas o con las faldas largas o con el traje de baño “entero” o con el bikini. Para no hablar del burkini 😉

Moralmente, podemos decir que es inadmisible que se la obligue a usar burka. Pero sería igualmente inmoral, obligarla a no usarla.

Nos queda sólo la norma jurídica, propia del poder estatal. ¿Se atrevería alguien a proponer que la policía debería preguntar a todas las mujeres que vea con burka por la calle, si la obligaron a ponérsela o lo hace volluntariamente? ¿Tendría alguna practibilidad, tendría algún sentido, una medida semejante? No sé qué opinen Uds.; pero a mí me parece que no.

La inmensa mayoría contestaría que lo hace voluntariamente. ¿Qué haríamos con quienes dicen que fueron obligadas? ¿Les pasaríamos a ellas una multa? ¿Las obligaríamos a sacarse la burka en la calle? Y si tienen un bikini debajo, lo que pasa muchas veces, según me contó un amigo musulmán.

Distinto es que se prohiba la burka no en forma general, sino por ej., al ingresar a un banco, análogamente a como ocurre con los conductores de motos, que no pueden entrar con casco al banco. Se podría prohibir ir al colegio con burka, prohibición que afectaría tanto a profesoras (salvo que sean profesoras visitantes), como a alumnas[5]. Pero esta última es una medida que tendría ser primero estudiada por los abogados a quienes corresponda probar la juridicidad de las normas relativas a colegios. (Sobre el caso, no de la burka, sino del velo, invito a leer el artículo de Joaquín García-Huidobro de 2005: El otro fundamentalismo).

Lo del banco es más o menos claro; pese a que frecuentemente veo mujeres con burka en mi banco y nadie les dice nada, lo que habla muy bien de la tolerancia en mi ciudad. Como dije en mi artículo anterior, vivo en una localidad donde hay una gran población musulmana. Un porcentaje de ella está compuesta por “turistas de la medicina” que provienen generalmente, de “países con burka”, por decirlo de alguna manera y que se vienen a hacer tratamientos médicos a Alemania. Asimismo, me atrevo a decir que es más peligroso -para el banco- un hombre que no se saca el casco al entrar, que una clienta con burka.

Un caso un poco distinto es de quienes entran a las 4 AM a un cajero automático con la cara cubierta.

Igualmente, se puede prohibir ingresar a los estadios o participar en manifestaciones con la cara tapada. En este caso, me parece que es obligación del poder estatal asegurar la paz durante un evento deportivo. Aunque es poco probable que una mujer con burka asista a un partido de fútbol. Que participe en una manifestación política es más posible. Estas legítimas medidas de seguridad ya existen en Alemania.

Opinable es también si se puede o no se debe manejar con burka. Se podría pensar en la obligación de destaparse la cara durante el manejo[6]. Se verían entonces, como las monjitas católicas hoy.

En el plano privado, es evidente que podría prohibir -más bien, impedir- que entre a mi casa, una persona con bikini, con burka o con burkini. O un hombre con traje de baño estilo tanga. O una mujer vestida como dómina (tuve una amiga que era dómina) o un hombre con un t-shirt del Che Guevara, de Donald Trump, con la svástica o con símbolos de algún grupo de camaradería neonazi[7]. Etc., etc., etc.

Les prometo que no se lo prohibiría, ni a un hombre con la camisa abierta hasta más allá del tercer botón, o uno que use guayabera o zoquetes con sandalias. Aunque ninguna de estas pintas me gustan en absoluto; pero yo no soy nadie para imponer mi gusto a los demás. Ni siquiera con la noble intención de defender la estética.

Si soy responsable de una empresa, puedo pedirle a mis empleados y empleadas que respeten el dresscode de la misma. (El dresscode bancario más conocido es tal vez, el del UBS que levantó bastante polémica igualmente por allá por el 2010). Pero no puedo obligarlos a vestirse de tal o cual manera, cuando no están en servicio. Cuando no están trabajando, que se vistan como les dé la gana.

Lo que no puedo hacer es, por ej., si tengo un negocio, es discriminar a personas o a grupos y no atender a señoras con burka. Como tampoco puedo discriminar a mamás o papás (generalmente son mamás) con niños o a personas de tez más morena o a gente de color. Gracias a Dios, el apartheid ya pasó de moda. Es dudoso que la prohibición de usar jeans en establecimientos de la gastronomía se pudiera cumplir hoy en día.

En la época de los 60, 70, los jeans eran muy mal mirados en Alemania y se impedía entrar a algunos restaurants u hoteles a jóvenes con pantalones norteamericanos que llamaban no jeans, en inglés, sino despectivamente “Nähte-Hosen”. Hoy en día, tengo amigos y amigas alemanes que no usan jeans… A mí me habrían expulsado de esos establecimientos.

A mí no me gustan las burkas. Pienso, con mi amiga, que la burka da una imagen de la mujer que no es buena. Como feminista, me gustaría que no existiera. Salvo en el caso de una tormenta de arena, proco probable en nuestras latitudes. Pero yo no soy nadie para imponer mi punto de vista a las demás personas; menos que nadie, a las demás mujeres. No quiero reemplazar una forma de opresión de la mujer, por otra. Preferiría que ellas decidieran, siempre y en todo lugar, tanto en Saudi Arabia, como en Alemania; en Afganistán y en Francia.

Menos que nada, puedo pedirle al estado que obligue a la mujer -o a un hombre- a vestirse de cierta forma que a mí me parece más o menos adecuada. Eso ocurría en la China de Mao, donde todos estaban obligados a vestirse con el famoso “traje de Mao” y ocurre hoy en algunos países donde religión y poder político están en las manos de las mismas personas. En estados fundamentalistas. En occidente queremos respetar la dignidad y la libertad de la mujer, de manera que no podemos obligarla a nada.

Pienso que cada uno, cada una, debería vestirse como quiera y que no puede, no debe haber una prohibición o un mandato de naturaleza jurídica de ninguna especie en este sentido. Distinta es la influencia de las normas moral y social mencionadas. El estado no puede/ no debe inmiscuirse en la vida privada: ni a favor de alguna prenda de vestir, ni en contra. En esto, tiene que haber plena libertad. Querer revocar esta absoluta libertad sería un grave retroceso.


[2] En algún momento de la historia, se intentó introduirlos, experimento que falló por la extrema aridez del desierto. Pero sí sobreviven sus parientes camélidos americanos, la vicuña y el guanaco..

[3] “El pasado, del cual hablan y escriben los temerosos conservadores no es otra cosa que una momia sin vida y sin existencia, a la que el conservador da su propia voz”.  Ver Los conservadores de hoy, enemigos de la sociedad abierta

[4] Tengo a la vista el libro: “Benedikt XVI. Licht der Welt. Der Papst, die Kirche und die Zeichen der Zeit. Ein Gesprächt mit Peter Seewald”, Herder, 2a. edición 2010.

[5] No creo eso sí, que sea necesario que ocurra como a Dorothea Bucca, profesora de la Universidad de Bolognia, en el siglo 14, que debía taparse la cabeza y el cuerpo y dictar su cátedra desde una especie de confesionario, para que sus alumnos no la vieran, ya que su belleza podía perturbarlos.http://3.bp.blogspot.com/-S0CLJrLV6qI/UEQPL64PAlI/AAAAAAAAAL4/4Z27pZSxZpE/s1600/universidade-de-bolonha.jpg

[6] Se verían entonces como las mujeres chilenas -de Santiago- de la clase alta saliendo de la catedral a quienes me referí en este artículo: Las drapeadas del manto negro de espumilla y también Ir a misa en 1911

[7] Neonazis alemanes. Generalmente, de la clase con menos cultura formal e informal.

¡Es el Gender…! Y ahora, ¿quién podrá defendernos…?

Llama la atención que a los católicos alemanes ultraconservadores les interese tanto el tema del gender, que han convertido en centro absoluto de su atención. No entiendo esa fijación freudiana por el tema. Parece que tuvieran un problema con el tema sexo. ¿Será esta la hipersexualización de que ellos mismos hablan?

Más alarmante aún: en esta nueva cruzada contra el gender, este grupo -reducido, pero que hace mucho ruido- se une a sectores nacionalistas y/o populistas de derecha, en una peligrosa e insana1 simbiosis que puede perjudicar mucho a la Iglesia católica en Alemania. De hecho, la está perjudicando…

En momentos en que el Papa Francisco nos llama a ocuparnos de los refugiados, a abrir las puertas y nuestros corazones a nuestros hermanos y hermanas que huyen de la guerra en Siria y luego de la estupenda encíclica Laudato si, en que el Santo Padre no se refiere al gender. En su encíclica anterior, tampoco. En estos momentos, ¿no sería mejor abocarnos a otros temas más trascendentes?

Sin embargo, una parte pequeña pero importante de los católicos alemanes se concentra en pelear denodadamente contra un fantasma: contra la ideología del gender. Incluso su tema favorito antes del gender -denostar a los “mahometanos”- parece haber pasado a un segundo plano.

Aunque, en realidad, ambas obsesiones van de la mano, ya que, en su simbiosis con los populistas de derecha, la política familiar es política considerada política poblacional, que apunta al aumento de la población nacional (no de los extranjeros, menos de los refugiados). La homosexualidad sería el mayor de los obstáculos al aumento de la población alemana (bio-alemana, como le llaman).

No sostengo que la ideología del gender no exista o no haya existido nunca. No es del todo un fantasma. Es una corriente de pensamiento filosófica (que opera bajo el conocido lema: los filósofos han querido entender el mundo, yo quiero cambiarlo 2). La ideología del gender en una versión extrema prácticamente no existe. Sus representantes son pocos y no tienen gran influencia en la sociedad.

La llamada ideología del gender proviene de una rama del feminismo radical que tuvo su apogeo en la mitad del siglo 20 y ejerció influencia en organismos internacionales, durante los años cero del siglo 21. Pero un vistazo a la realidad nos hace ver que no es tan importante; ni el supuesto lobby gay, es tan poderoso como para centrar todos nuestros esfuerzos en el tema. Debería/ Podría ser tan sólo una materia para especialistas.

Lo que veo entre los católicos ultraconservadores me recuerda más bien al llamado síndrome de Galtieri 3, según el cual, se crea un enemigo externo, para reunir, para aglomerar a la propia gente en torno a sí mismo, para defenderse de supuestos ataques. Sí, el victimismo es omnipresente en estos grupos y, a la vez, es parte de la estrategia.

Entré en contacto, por primera vez, con el tema gender, cuando, a comienzos de siglo, colaboré con Jutta Burggraf investigando sobre el tema. De alguna manera, me puedo considerar una experta 😉 La teóloga de Hildesheim concluyó su investigación sobre el Gender con un estupendo artículo que -si mal no recuerdo- yo traduje y ella publicó (en varias versiones) en diferentes lugares: Was bedeutet „Gender“?

La ideología del gender parte de la base de que hay un condicionamiento sexual absoluto de las personas por parte de la sociedad. Y que este condicionamiento se quiere modificar mediante la educación. A la mujer se le habría impuesto, hasta ahora, un modelo de vida que la habría convertido en una verdadera esclava.

Cuando miro a mi alrededor, concluyo que esto, entre nosotros, es más bien cosa del pasado. Lamentablemente, sigue existiendo en algunas sociedades (y en la nuestra, por excepción). No tiene lugar mayormente en Europa occidental. Sin embargo, hay una saludable tendencia, en nuestra sociedad, a hacerla cada vez más justa, de manera que vemos cada injusticia ya que nuestra conciencia es más delicada. Mientras más luz haya, más vemos las motas de polvo, dice Escrivá. Es un poco la llamada paradoja de Tocqueville, según el cual, la reducción de la desigualdad eleva la sensibilidad acerca de su existencia.

Los detractores del gender, parece que caen en la misma trampa de creer que se puede cambiar el sexo mediante la educación, pero que esto ocurre a la inversa, pues temen que una supuesta educación impuesta “desde arriba”, por quién sabe qué fuerzas oscuras y malignas (!), deconstruya la sociedad, la familia y el sexo. La ideología anti-gender en la versión ultraconservadora, es como la misma ideología genderiana; pero invertida. En ambos casos, estamos frente a un determinismo, en mayor o menos medida, biologista.

Burggraf se refiere al proceso de identificación con su propio sexo y distingue entre sexo biológico, sexo psicológico y sexo social. El primero (xx, xy) determina todas las células del cuerpo y la estructura de los órganos reproductivos, tanto internos como externos. El aspecto psicológico dice relación con el reconocimiento (y ocurre tempranamente en la educación del niño, en edad pre-escolar), con el autorreconocimiento de sí misma, de sí mismo, como perteneciente a un determinado sexo. Generalmente, coincide con el sexo biológico. Puede ser enormemente infludo por la cultura y la educación que rodea al niño.

El sexo social, es el que se le atribuya a la persona al nacer. Es el resultado de un proceso histórico-cultural; se refiere a funciones, roles, estereotipos y tipos de comportamiento que, cada sociedad, atribuye a los varones y a las mujeres. Sólo a modo de exposición: una amiga mía eslovaca, al ver a una vecina mía de la edad de mi mamá, manejando auto, se extrañó mucho, ya que en Eslovaquia, las mujeres de esa edad no conducían (ocurrió hace unos 10 anos). No correspondía (sexo social) a una mujer subirse a un auto y manejarlo.

Sí, las sociedades son distintas y en los diferentes países, también hay distintas cosas que hacen las mujeres y otras que no. Por eso, me rebelo contra las imposiciones de los mismos conservadores alemanes a lo que una mujer puede o no hacer. Y si te dicen que eso o aquello, permitido o prohibido, es “de ley natural”, lo encuentro simplemente aberrante. Es mejor dar libertad a niñas y niños para que hagan lo que quieran, en vez de querer determinar los más mínimos detalles de sus preferencias lúdicas. Prefiero que ellas, que ellos decidan.

Retomando el tema, lo más común es que estos “tres sexos”, mencionados más arriba, vayan de la mano y es lo que ocurre en la mayoría de los casos; pero no siempre. Jutta explica que es cierto que hay “hermafroditas”, esto es, niños que nacen con características intersexuales; pero éstos son muy pocos. Yo tuve un cliente intersexual en Chile, cuando hice la práctica judicial en un consultorio de Puente Alto.

Aunque, la neurociencia se ocupa actualmente del tema, posiblemente, nunca se podrá decir a ciencia cierta que algo es típicamente masculino o típicamente femenino, nos explica Burggraf. La cultura juega un rol muy importante en la formación de la personalidad. Quienes venimos de sociedades más abiertas y libres y de padres y educadores que tal vez no se ocuparon tanto de imponernos códigos de comportamientos, creo que nos desarrollamos mejor y tenemos menos prejuicios acerca de lo que puede hacer un hombre o una mujer.

Viendo fotos de juventud de una amiga, a propósito de una, en que ella -a los 16 anos- salía con el pelo muy corto, me contó que, en esa época, ella quería ser hombre y por eso se había cortado el pelo como un chico. Me explicó que quería seguir el camino profesional de su papá y le habían explicado que eso no era posible para una mujer. Sinceramente, no sé si Alemania sea un país tan avanzado 😦

Burggraf comenta que el Papa Juan Pablo II rechazó explíticamente la posición biologista-determinista que postula una distribución de los roles entre los dos sexos de acuerdo a un modelo uniforme y estático y llamó a los hombres a apoyar a la mujer en su proceso de liberación. A veces me pregunto si algunos grupos de católicos aferrados al pasado y que dicen admirar a Juan Pablo II realmente conocen sus escritos o simplemente proyectan sus propias ideas -superadas ya por la historia- a los dos papas anteriores.

“La participación de la mujer en la vida pública y en el mercado laboral es, sin duda, el nuevo desafío para ambos sexos” 4. En este contexto, se puede aceptar la teoría del gender, para cambiar las funciones asignadas a la mujer en el contexto social. Para que pueda hacer más de algunas cosas y tenga que hacer menos de otras 😉 La mujer puede aceptar una cierta diferenciación, siempre y cuando no sea fruto caprichoso o arbitrario.

En suma, se puede interpretar la teoría del gender de una manera mala y también de una buena. La buena es aquella en que se promueve la no discriminación de la mujer (y por favor, no me digan que no existe, que la he vivido en carne propia) y fomenta su participación en la vida de la sociedad.

Este “sentido bueno” del gender es el objetivo de que hablan todos los documentos oficiales sobre el tema y es la línea a seguir, tanto por el gobierno alemán, como por la Unión Europea. Se trata de lograr la igualdad de derechos (Gleichberechtigung) entre hombres y mujeres. Su Gleichstellung, esto es, la igualación, equiparación entre los sexos. Sinceramente, cualquiera que sostenga otra cosa, está llevando a cabo una labor de desinformación.

Es cierto que tal vez haya personas que realmente quieran que, cuando los niños nazcan, no se anote el sexo en el certificado de nacimiento y que los niños puedan decidir si son hombres o mujer por un tiempo determinado y que, cuando sean adultos, también lo puedan decidir arbitrariamente: ser un año hombre; otro año, mujer y después, nuevamente, hombre 🙄 Pero esas personas deben ser una minoría ínfima.

Ladies and gentleman, esas personas -que deben existir en alguna parte- no son una especie de sociedad secreta que pretende dominar el mundo desde la Unión Europea (o cómo la llaman los conspiranoicos: EU-URSS) o desde uno o más gobiernos (el gobierno de Putin sería la excepción). No perdamos el tiempo peleando, como don Quijote, con molinos de viento que no existen.

Es más importante lo que mis amigas espanolas llaman la conciliación, esa hermosa palabra para designar la composición de cosas opuestas, pero que se pueden armonizar, ajustar, congeniar. Unir, reunir… Si hay una cosa que hemos aprendido en nuestros sistemas políticos occidentales, con nuestro soft power, es que la cooperación es preferible a la confrontación.

Por conciliación entienden ellas -me han explicado- la coexistencia de la vida laboral de la mujer con el trabajo de la casa. Sabiendo siempre que, tanto el trabajo doméstico, como la educación de los hijos es labor de los dos, de la mamá y del papá. El papá no ayuda en la casa, sino que trabaja, co-trabaja 5. Como dice Jutta Burggraf, la familia es responsabilidad de ambos y no sólo de la mujer.

Es muy fácil para el hombre desligarse de sus responsabilidades en la educación y en el cuidado de los hijos y de la casa y convertirse en un marido proveedor. Por otra parte, es más fácil para la mujer, regir ella sola sobre los niños y sobre la casa. Es menos grato, menos amable, menos agradable, es sumamente injusto y créanme: ese no es un buen matrimonio.

En suma, pienso que hay temas bastante más importantes de qué preocuparse que el combate contra el fantasma de la ideología del gender. Sí, hay cosas más trascendentes y con más futuro. Mejor, demos vuelta la página.

El título de este post es un homenaje al Chapulín colorado: “¡Oh! Y ahora, ¿quién podrá defenderme/ayudarme?” 😀
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1 Ver Andreas Püttmann, Liane Bednarz: “Unheilige Allianzen: Radikalisierungstendenzen am rechten Rand der Kirchen”, Monitor Religion und Politik de la Hauptabteilung Politik und Beratung de la Konrad-Adenauer-Stiftung.

2 Die Philosophen haben die Welt nur verschieden interpretiert; es kömmt drauf an, sie zu verändern, Karl Marx: 11 Tesis sobre Feuerbach https://de.wikiquote.org/wiki/Karl_Marx#Grabinschrift

3 Leopoldo Fortunato Galtieri Castelli fue el general y presidente argentino que condujo a su país a la Guerra de las Malvinas para unir (aglutinar) a su pueblo desunido en torno al gobierno, frente a un enemigo externo. https://de.wikipedia.org/wiki/Leopoldo_Galtieri

4 “Das Mitwirken der Frau in der Öffentlichkeit und am Arbeitsmarkt ist zweifellos ein Fortschritt, der neue Herausforderungen an beide Geschlechter stellt” http://juttaburggraf.blogspot.de/2007/03/was-bedeutet-gender.html

5 Recomiendo el excelente artículo del psicólogo Alberto Soler Yo no ayudo a mi mujer con los niños ni con las tareas de casa