¿Es Chile un failed state?

Quinta normal

 

¿O lo será pronto? Hace pocos días, un amigo me mandó la foto de un afiche pegado en Quinta Normal, al parecer frente a la municipalidad. El panfleto llama a la “abolición de la policía”, que cataloga como “siervos de la burguesía”. Precisamente lo que he leído en el viejo libro de Wladimir Lenin titulado “Estado y Revolución”[1], una de los tres o cuatro obras más influyentes del antiguo marxismo-leninismo, una ideología del siglo 19 y que hizo estragos durante la primera mitad del siglo 20.

Policía y ejército (fuerzas armadas les llamamos hoy; pero no hay que olvidar que los escritos de Marx y de Lenin tienen más de 160 años y usan un lenguaje muy anticuado) son efectivamente siervos de la burguesía. La burguesía sería el estado actual de la historia, que sucedió al feudalismo y éste al esclavismo. Son los denominados “saltos de la historia” a los que se refiere Lenin y que conducirán finalmente al comunismo, pasando primero por el estado socialista que antecede al paraíso comunista. Esto, que debe ocurrir ahora, es el último “salto” de la humanidad en su camino hacia el comunismo.

En la Postguerra europea, cien años después de surgidas las ideas marxistas, Karl Popper[2] hacía ver que vivimos por fin, en una sociedad en paz, donde el estado ejerce el monopolio de la fuerza, de acuerdo a la ley. Es el llamado estado de derecho. En él no pululan bandas armadas que atemorizan a los ciudadanos que son ciudadanos y no súbditos o protegidos de algún señor feudal o de alguna banda de mafiosos. Popper señala que eso que, durante siglos, pareció una quimera, ahora ya es realidad. Por fin, existe un modelo de estado donde podemos vivir en paz. Lo que no significa que esta paz sea perfecta, ni que todos se comporten correctamente, para eso precisamente existen la policía y los tribunales de justicia.

Agregaría que también existe la prensa y los medios de comunicación, tan importantes hoy en día. De ahí la necesidad imperiosa de defender los medios de prensa que los totalitarios chilenos han empezado a denominar “medios hegemónicos”[3].

El “modelo” o el “sistema” propio de la burguesía es llamado por Marx capitalismo. Por eso, el afiche llama a “Acabar con el monopolio de violencia del Estado/capital, hacer frente a sus máquinas de guerra: la policía y destruir a estos espectros del imperio de la muerte; será el único camino hacia la liberación del género humano”. Esto que nos puede parecer propio de personas en estado de drogadicción es algo que creen algunos con una fe quasi religiosa.

Tal vez no sean muchos; pero se hacen notar. Su mentalidad de elegidos y de “evangelizadores” del materialismo histórico, los convierte en fanáticos de esta verdadera conspiranoia basada en viejas ideas que ya nadie cree en el mundo, salvo en su periferia latinoamericana o en Corea del Norte. El adoctrinamiento o la concientización del pueblo forma parte de los más importantes “deberes del proletariado en la revolución”, frase con la que Lenin subtituló el libro mencionado. Sí, todo lo demás se puede descuidar: la familia, el trabajo, el estudio. Incluso la propia salud se puede dejar de lado, todo sea por la revolución.  

Para Lenin, Marx y Engels, el estado burgués tiene que ser destruido y sustituido por un estado proletario. Esto es, para ellos y para todos quienes creen en esta religión secular -o más bien, en esta superstición- una verdad inalterable e irrefutable, inamovible e irreversible.

“La vida en la sociedad capitalista es un permanente estado de excepción para los Proletarios”, continúa el panfleto de Quinta Normal. Evidentemente, el discurso del “estado de excepción” nos demuestra una vez más la incorporación del pensamiento del facista Carl Schmitt[4], el más grande jurista de los nazis, al pensamiento marxista de la ultraizquierda latinoamericana. De esta incorporación me habían hablado ya amigos míos estudiosos del tema y además, he leído algunos ensayos de horrorizados izquierdistas europeos sobre el mismo.

Que la vida en nuestra sociedad que estos aprendices de ideólogos califican como el “modelo capitalista” y que ellos pretenden abolir, sea un “permanente estado de excepción” significa que la vida social no está regida por el derecho, sino por la excepción y que el proletariado no está sujeto a la ley, sino que está sobre la ley, pues el proletariado es el soberano que rige en la excepción. En un estado de excepción como ellos lo conciben, no impera de la ley, sino la fuerza, la voluntad del proletariado que es exactamente igual a mi voluntad si yo me declaro proletaria. En el mejor de los casos, la nueva ley del proletariado será la voluntad de algún comandante o autodenominado líder máxismo, en un sistema jerárquico y vertical de mando, en que no hay derecho a pataleo. Si eso no es totalitarimo, no sé qué podría ser.

Nada de estado de derecho, de imperio de la ley, de legalismo. Luego empezarán las peleas entre ellos, debido a las múltiples divergencias doctrinarias o a los juegos de poder, a las riquezas que hay que reparir entre ellos o incluso a mujeres, como es tan propio de estas facciones. La Nóbel de Literatura, la alemana Herta Müller, que vivió el socialismo en carne propia escribe, “muchas veces hablamos del estado socialista; pero olvidamos que eran personas mediocres y malvadas quienes estaban al frente del estado y lo comandaban a su antojo y a su capricho”[5].

Da lo mismo quien se haga con el poder, sin duda, se impondrá la ley del más fuerte, la voluntad de quienes están armados. Como siempre, los más débiles serán quienes pierdan: las mujeres, los ancianos, los niños… No sé si se han dado cuenta, pero en las revoluciones, las mujeres siempre perdemos. Salvo que seamos “pareja” de alguno de sus jefes, como Jiang Qing, la última mujer de Mao, que fue condenada a muerte conmutada en cadena perpetua, pero recién después del fallecimiento del dictador chino. Me parece paradójico y muy “sumiso” que algunas mujeres insistan en que sin revolución, no se puede poner fin al machismo. Muy por el contrario: “donde más avances se ve en el tema igualdad de la mujer es precisamente en sociedades de economía de mercado y democracia liberal”[6].

Carl Popper hace ver que, “cuando una sociedad avanza, surgen movimientos contrarios a la sociedad abierta, fuerzas anticivilizatorias de los más diversos colores y procedencias. El autor austriaco los llama totalitarismos y expone que son tan antiguos y tan nuevos como la misma civilización. El totalitarismo ha acompañado a la civilización desde su nacimiento”[7]. Creo que hoy Chile está frente a movimientos totalitarios.

En efecto, según esta vieja conspiranoia marxista, en nuestra sociedad “burguesa” y democrática, existe una lucha permanente entre la clase trabajadora y la burguesía. La sociedad actual trataría de ahogar esa lucha de clases en una reconciliación artificial y dañina para la clase trabajadora, que debe iniciar la revolución planetaria y suprimir al estado defendido por la policía: en Chile, por los carabineros. Carabineros sería la institución de un estado injusto y opresor del proletariado.  

Según el segundo postulado de Lenin, el estado es, por definición, opresor, represivo y explotador[8]. Lo llama “un poder especial de represión”[9]. Así, “la represión anterior, ejercida por la clase burguesa contra la clase trabajadora se invierte ahora en el nuevo estado que ejerce una nueva represión, esta vez de los trabajadores contra la burguesía”[10]. No sé por qué me viene a la cabeza el antiguo grito de guerra de la época de Allende: “los momios al paredón y las momias al colchón”, una muestra más de sexismo revolucionario.

Está demás decir que nada de esto puede ser pacífico, puesto que, como decía Marx, la violencia es “la partera de la historia” y se halla omnipresente en toda revolución. La violencia es el instrumento revolucionario por excelencia, asegura Lenin y agrega que el Manifiesto comunista se refiere a la violencia revolucionaria como fatal, inevitable e indefectible. Dice que enseñar otra cosa, por ej. la no-violencia, es “traicionar” su doctrina[11].

Finalmente, el afiche de Quinta Normal concluye con un llamado: “Que nada ni nadie nos detenga, el momento es AHORA”. No sé por qué lo de que el momento este texto me recuerda una antigua canción de la época del rock argentino. Es curioso que el panfleto se refiera a “la policía” y no a los carabineros que ni siquiera les llaman “pacos”. No quiero ser conspiranoica; pero tal vez sea cierto que estos panfletos son importados. En su momento, me llamó igualmente la atención que los rayados en la Casa Centra de la Universidad Católica, hablaban de la “yuta” que es como se llama despectivamente a la policía argentina. ¿Será este el internacionalismo del mal?

Así, a la usanza del marxismo leninismo de fines del siglo 19 y primeras década del siglo 20, la ultraizquierda llama en Chile a la guerra permanente contra el estado, representado por la institución de Carabineros[12], que se ha convertido en “el gran enemigo” de estos aprendices de revolucionarios. Tal como Pablo Escobar -el narcoterrorista colombiano- declaró la guerra a los “tombas” que es como llamaba a los policías de ese país.

El objetivo de este nuevo y a la vez viejo fanatismo es destruir el estado (en esto se igualan a los libertarios de extrema derecha), en la ingenua creencia que, al hacerlo, se activará una gran revolución planetaria, al cabo de la cual, advenirá el paraíso terrrenal.

Esto que sólo causa risotadas en Europa, se encuentra aún escrito en los genes de los movimientos de ultraizquierda latinoamericanos en una mezcla increíble de ignorancia y de superstición. En otras latitudes, el marxismo se identifica hoy con Chernobyl, con los gulags y con la caída del muro, es sinónimo de fracaso, de opresión y de crímenes…[13] En Latinoamérica, en la periferia del mundo civilizado parece que falta dar la vuelta a muchas hojas del calendario, más bien a décadas… La ultraizquierda se ha quedado muy, pero muy, muy atrasada.

Imagínate qué pasaría si estos grupos que han declarado la guerra a los Carabineros, ganaran y efectivamente destruyeran a toda fuerza policial. En tal caso, Chile se convertirá en un failed state. Ponte tú que, estos grupos de la llamada “primera línea” lograran expulsar de vastos sectores de las ciudades a las fuerzas de orden. A esto apuntan con sus ataques a retenes y comisarías en sectores periféricos ¿Quién tomaría el poder?

En su teoría el proletariado, se iniciaría la revolución planetaria con la que tanto soñaban Marx, Engels, Lenin, Trotzky y Stalin. Pero en la práctica ¿quién tomaría el poder? Porque el proletariado es una entelequia, un ente ideal, pero inexistente. ¿Lo tomarían los narcos? ¿O alguna otra mafia? ¿O grupos de bandidos? ¿Algún comandante de alguna guerrilla? ¿Un aprendiz de Felix Dzerzhinski, el fundador de la policía secreta soviética? ¿Algún cartel de la droga del norte de Sudamérica? ¿Circuitos de hampones?¿O todos los anteriores?


[1] W. I. Lenin, “Staat Und Revolution”, Dietz Verlag Berlin Este, 1967. 9a edición (la primera edición es de 1948), Biblioteca del marxismo-leninismo, Rep. democrática alemana.

[2] En “La sociedad abierta y sus enemigos”.

[3] “Especialmente grave me parece el incendio del edificio de El Mercurio de Valparaíso, el diario más antiguo de habla hispana que aún existe, lo que es un orgullo para Chile. La libertad de prensa es uno de los valores más importantes y emblemáticos de toda sociedad libre y democrática. El hecho de que, precisamente un medio de comunicación antiguo, prestigioso y como tal, emblemático, haya sido incendiado por los manifestantes es gravísmo. Y nos dice mucho acerca del rumbo que ha tomado la protesta en Chile que de social, poco y nada le va quedando”, en La protesta originariamente social y el estado de excepción en Chile

[5] La abolicion del estado según Marx, Lenin y Engels La traducción es mía y no es textual.

[9] Lenin se felicita por habérsele ocurrido esta definición que, en su egomanía, califica de “grandiosa”, ver De la violenta revolución que conduce a la dictadura del proletariado

[12] Sobre el tema, invito a leer mi columna Los carabineros ya no son santos

[13] “El socialismo real sucumbió medio siglo, después de sembrar muerte, hambre y destrucción en todos los lugares por donde pasó”, Hitler, Stalin y el inicio de la II Guerra

La ley anti – encapuchados en Alemania

Muchas veces, mis amigos ayudistas[1] me proponen transformar a Chile en Alemania. Para ellos, Alemania y los países nórdicos -así llaman a los escandinavos- parecen ser el modelo a seguir. Sólo les puedo decir: ¡adelante! Pero, por favor: sigan el modelo real y no el ficticio que alguna propaganda anticuada les ha presentado, o Uds. mismos se han imaginado, como si Europa fuese un paraíso estatista o un estado benefactor que existe sólo en la mente de ciertos ideólogos pseudo-intelectuales sentados en su escritorio.

En algo muy real y concreto pueden seguir el ejemplo alemán y conviene hacerlo rápido, muy rápido: en la ley de encapuchados. En Alemania existe no sólo una ley anti-máscaras, sino también una ley anti-uniformes. Los uniformes sólo corresponden a militares, policías y bomberos. La ley prohíbe a los participantes en una demostración cubrir sus rostros o llevar objetos que tengan la finalidad de cubrirlos y, de esta forma, evitar ser identificados, como los pasamontañas o incluso las bufandas.

No se trata de una prohibición generalizada. En Alemania, me puedo poner una máscara del hombre o de la mujer araña o de Pikachu[2], como parece que hizo en Chile Pamela Jiles la semana pasada. Aunque me cuentan que, en realidad, quería disfrazarse de violentista encapuchada de “primera línea” y no de Pikachu. OK, entiendo.

La prohibición de enmascarse o de “encapucharse”, como se le llama en Chile, fue establecida en 1985, por la coalición liberal conservadora (formada por el partido liberal y por la democracia cristiana) encabezada por Helmut Kohl. En ese entonces, el enmascaramiento era considerado como una perturbación o alteración del orden público, si la persona que ocultaba su rostro formaba parte de una “multitud violenta” y la policía ordena la disolución de la multitud. Sólo en estos casos, estábamos frente a un delito.

En 1989, se reformó la ley eliminando las dos condiciones anteriores, de manera que el enmascaramiento fue elevado, en general, sin la necesidad de que la multitud fuera violenta, al rango de delito castigado por el derecho penal. Asimismo, el lugar del “encapuchamiento” se extendió a las vías de acceso, eso es, al camino hacia una protesta, marcha o manifestación.

Asimismo, en ese año, la ley fue ampliada, en el sentido que el mero transporte de utensilios para ocultar el rostro y con ello la propia identidad quedó igualmente contemplado dentro de la figura penal. En estos casos, la persona puede ser castigada penalmente por la comisión del delito en comento.

De esta forma, ya en la década de los ‘80 -en el marco del estado de derecho propio de una democracia liberal- el estado se defendía ante fuerzas destructivas, en aquel entonces, más bien de ultra izquierda. Hoy, la legislación se aplica tanto a la extrema izquierda, como a la extrema derecha y a grupos neonazis, cuyas estrategias violentistas y destructivas son extremadamente similares.

Quién desobedezca a la policía puede ser condenado a una pena de hasta un año o a una multa (1.500 euros en Schleswig-Holstein). Casi puedo decir que la multa duele incluso más a los alemanes. Asimismo, quien lleva consigo elementos para taparse la cara, por el sólo hecho de transportarlos a uno de estos eventos, puede ser condenado a una multa de hasta 511 euros.

La ley dice más o menos lo siguiente[3]: en el caso de concentraciones públicas al aire libre[4], en marchas o en otras manifestaciones públicas al aire libre o en el camino a ellas, está prohibido 1° participar en tales eventos usando un atavío o presentación personal que sea apropiada para o que pretenda evitar la constatación de la identidad personal, o dirigirse a tales eventos vestido/a de esa forma. 2° en tales eventos o en el camino a ellos, llevar objetos que sean adecuados para impedir que se pueda establecer la propia identidad.

La orden de disolver la manifestación es adoptada por la policía incluso cuando sólo una parte de los manifestantes se encapuchan y el resto no. Sí o sí se disuelve toda la manifestación, protesta, marcha o acto. Ello siempre puede llevar a una “escalada” de violencia[5]; pero se considera un riesgo que hay que correr. Los organizadores tienen que ser responsables y alejar de su gente a los encapuchados, lo que, en Alemania, generalmente ocurre.

La prohibición de usar las máscaras u otros objetos para ocultar el rostro, se ha extendido, en el último tiempo, a los estadios de fútbol. En ellos, a los dueños de los estadios (evidentemente, los estadios en Alemania son de propiedad privada) corresponde establecer la prohibión de enmascararse. En general, se acepta que, si no se producen incidentes, los “fans” pueden ponerse máscaras; sin embargo, ante la menor señal de violencia, la policía puede intervenir, para lo cual -desde hace un par de meses- las autoridades pueden enviar una suculenta cuenta a los clubes de fútbol por “sus servicios”. Lo que me parece muy razonable, ya que no veo por qué el contribuyente tenga que pagar por la irracionalidad de los hinchas.

La prohibición se puede extender a procesiones religiosas, a funerales, a matrimonios y a todo tipo de fiestas populares; pero generalmente no se hace, ya que no es necesario. Evidentemente, la prohibición tampoco se extiende a policías o a personas que pasen por la calle, pero que no participan en el evento en cuestión[6]. Esto es importante, considerando el frío que hace en Alemania durante el invierno que hace necesario el uso de pasamontañas. Y la presencia de algunas burkas aisladas en algunas ciudades[7].

De acuerdo a la doctrina alemana, los siguientes objetos se pueden considerar como parte del enmascaramiento: bufandas, capuchas, sombreros, anteojos de sol, pasamontañas, cascos con visores cerrados (de esos de moto o de bicicleta), narices de payaso, pelucas, máscaras e incluso maquillaje.

La jurisprudencia ha señalado que tiene que haber una voluntad de ocultar su rostro; pero esa intención subjetiva no necesita ser demostrada, sino que se colige de las circunstancias. En otras palabras, quien se dirige a una manifestación encapuchado o se encapucha durante la misma, demuestra en los hechos, que su voluntad es ocultar su identidad.

También en Alemania, hay gente que sostiene que una prohibición de llevar máscaras durante las protestas y manifestaciones es un atentado contra los derechos humanos y una muestra de la represión estatal. Pero mientras esos grupos no alcancen un porcentaje significativo del electorado, no hay posibilidades de que cambie la ley. Como en todo país desarrollado, en Alemania, las leyes no se derogan gracias a la “presión de la calle”, sino en el parlamento y quien no llegue al Bundestag, poco y nada puede hacer. Sobre todo porque en Alemania existe la cláusula del 5%, según ella, únicamente los partidos políticos que hayan obtenido al menos el 5% de los votos válidamente emitidos pueden obtener representación parlamentaria[8].

Los partidarios de la prohibición (la inmensa mayoría de la gente, que quiere vivir en paz) sostiene que la facilidad en la aplicación del derecho penal, que implica la prohibición de “encapucharse”, tiene muchísimo más peso que el deseo de permanecer en el anonimato por parte de los manifestantes[9]. Asimismo, agregan que quien se tapa el rostro tiene una “apariencia marcial” que no da precisamente la impresión de querer manifestarse pacíficamente. Eso es cierto: las pintas de los encapuchados no dan confianza, sino más bien, crean temor. Pienso que es esta su principal intención: atemorizar a la población.

Hay una sola excepción reconocida por los tribunales: el caso de manifestantes que sean filmados por rivales políticos o a agencias de inteligencia extranjeras[10] y se oculten temporalmente la cara frente a ellos. En tales casos, ha habido varias absoluciones en derecho penal. También si temen no por ellos mismos, sino por sus familias que viven en otros países. Pero insisto, la excepción se refiere sólo a los casos en que alguien cubra su rostro frente a los manifestantes de una contramanifestación quienes los filman para iniciar contra ellos campañas o “funas” en su contra. Lo que generalmente hacen los extremistas de derecha en Alemania que no veo muy lejos de nuestros extremistas de izquierda chilenos. Ni en sus prácticas, ni en su estética del fuego, ni en sus vestimentas.

Otra excepción es la vestimenta temática, que puede ser parte de performance en ciertas manifestaciones, por ej., máscaras de animales, en apoyo de los animales o trajes que protegen de la radicación, en contra del uso de la energía atómica. Sobre todo, ahora que la serie de HBO Chernobyl se ha convertido en una de las más populares de Alemania[11]. Igualmente, supongo que un disfraz de Pikachu como el que Pamela Jiles exhibió en el Congreso la semana pasada, también estaría exento de la prohibición.

A mi modo de ver, la prohibición de enmascarse o “ley contra el encapuchamiento” protege precisamente el derecho fundamental a reunirse y manifestarse pacíficamente. Este es un derecho que tenemos que resguardar todos. Es nuestro derecho garantizado por la Constitución. Cuando el estado, a través de la fuerza pública prohíbe el encapuchamiento contribuye directamente a asegurar este derecho humano a manifestarse en forma pacífica.

Quienes participan en un evento político o social de relevancia, como una marcha, una protesta o una manifestación en general, son quienes deberían tener el mayor interés en que su evento se iniciara, continuara y terminara en paz, sin encapuchados, sin violentistas de “primera línea”, ni saqueos, ni tampoco incendios o agresiones a carabineros o a transeúntes.

En un estado de derecho, la fuerza policial protege a quienes participan en una protesta pacífica de los violentistas que atentan contra la vida, la propiedad, la integridad y la libertad de las demás personas, tanto de las que participan en la marcha, como de las personas que pasan por allí, de periodistas y de la gente que vive o trabaja en el lugar en que tiene lugar la manifestación.

Adular a los violentistas o creer que la violencia es la única forma de cambiar las cosas es una barbaridad, una aberración y una estupidez y significa retornar a la época de las cavernas. Me atrevo a decir que la escalada de violencia encapuchada que tiene lugar hoy en Chile es lo que Popper clasificó como una fuerza anticivilizatoria, una expresión más del totalitarismo que acompaña el proceso de la civilización. En el fondo, es un movimiento reaccionario.


[1] Sobre el concepto de “ayudismo”, ver mi columna ¿Pamela Jiles, de qué estaba disfrazada?

[2] Pikachu es un Pokemon y realmente, que se ve igual a la Pamela o, más bien, ella igual a él.

[3] La traducción del § 17a del Versammlungsgesetz (ley sobre marchas y concentraciones) totalmente libre es mía. El original dice: “(1) Es ist verboten, bei öffentlichen Versammlungen unter freiem Himmel, Aufzügen oder sonstigen öffentlichen Veranstaltungen unter freiem Himmel oder auf dem Weg dorthin […] (2) Es ist auch verboten, 1. an derartigen Veranstaltungen in einer Aufmachung, die geeignet und den Umständen nach darauf gerichtet ist, die Feststellung der Identität zu verhindern, teilzunehmen oder den Weg zu derartigen Veranstaltungen in einer solchen Aufmachung zurückzulegen. 2. bei derartigen Veranstaltungen oder auf dem Weg dorthin Gegenstände mit sich zu führen, die geeignet und den Umständen nach dazu bestimmt sind, die Feststellung der Identität zu verhindern. (3) Absätze 1 und 2 gelten nicht, wenn es sich um Veranstaltungen im Sinne des § 17 handelt. Die zuständige Behörde kann weitere Ausnahmen von den Verboten der Absätze 1 und 2 zulassen, wenn eine Gefährdung der öffentlichen Sicherheit oder Ordnung nicht zu besorgen ist. (4) Die zuständige Behörde kann zur Durchsetzung der Verbote der Absätze 1 und 2 Anordnungen treffen. Sie kann insbesondere Personen, die diesen Verboten zuwiderhandeln, von der Veranstaltung ausschließen”.

[4] En alemán se dice “bajo el cielo libre”. Quiere decir: las que no se realizan en locales cerrados.

[6] En este punto y en otros muchos que toco en este artículo, ver el exclente informe del Bundestag Das versammlungsrechtliche Vermummungsverbot, cuya lectura recomiendo.

[10] Pienso en Rusia y en Turquía.

[11] Lo mismo se puede decir de las máscaras de Guy-Fawkes -tan de moda durante la crisis subprime- o de las mascarillas que expresan solidaridad los enfermos de SIDA.

Los carabineros ya no son santos

¡Olvídense de Teresa de los Andes, de Laura Vicuña y del Padre Hurtado! Los santos más populares de Chile han sido tres: Arturo Prat, Gabriela Mistral y los Carabineros. No sé que quede de la santidad popular de los dos primeros; pero los carabineros parecen no ser más santos ante los ojos del pueblo. O, al menos, ante los ojos de una parte del pueblo, tal vez pequeña, pero muy ruidosa.

En cuentas de activistas de ultraizquierda en redes sociales y en los “medios alternativos” -que más que informar muestran la realidad desde su visión sesgada y propagandística- observo un ataque despiadado hacia carabineros, ataque que se extiende a toda la gente que intenta defenderlos o, al menos, trata de ser objetiva con respecto a la fuerza policial chilena. Se organizan verdaderas “funas digitales” en su contra.

Los “cargos” que la extrema izquierda -o ultraizquierda, como se la denomina generalmente en Chile- hace a carabineros son exactamente los mismos que la extrema derecha europea hace a las policías europeas: corrupción, drogadicción, represión, comisión de delitos, amenazas, manipulación, sobornos, brutalidad, etc.,etc.[1]. ¿Qué pretenden los extremistas con la difamación despiadada de las fuerzas policiales? Sin duda, el desprestigio del estado y su consiguiente desestabilización, para luego suplantarlo por un nuevo orden.

Carabineros representa el monopolio de la fuerza que ejerce el estado en nuestro sistema liberal democrático y representativo de gobierno, que rige las “naciones civilizadas” desde la Ilustración. Sí, desde el siglo XVIII, la justicia por la propia mano ha sido sustituída paulatinamente por la justicia que nos ofrece el estado nacional. Los lynchamientos, las vendettas y la ley del talión no tienen cabida en un sistema civilizado de sociedad. El orden jurídico y su cumplimiento son obligatorios para todos y es precisamente la labor policial crucial para hacerlo cumplir.

Karl Popper, en su libro “La sociedad abierta y sus enemigos” (una de las obras más influyentes del siglo 20), sostiene que mantener el orden -lo que supone el castigo de los delitos y su prevención- dentro del estado nacional es un gran logro que anteriormente se consideraba una utopía[2]. Este castigo está a cargo de la policía y de la justicia penal que obviamente no es ni privada, ni paramilitar, sino estatal.

La policía representa en todos los países del mundo occidental el triunfo del estado de derecho sobre la anarquía y el caos, sobre la arbitrariedad y la injusticia. Antes, se consideraba una utopía crear instituciones que lograran asegurarar la paz social. Su creación y la prevención del crimen eran considerados como algo irrealizable[3]. La misión de la institución de Carabineros de Chile es asegurar el imperio de la ley por sobre la ley del más fuerte; esta última más que una ley, es una aberración y significa el regreso a la época de las cavernas. Pero si las cosas siguen como hasta ahora, parece que para allá vamos.

En un país civilizado, el castigo de los delitos y su prevención no está en manos de brigadas paramilitares, ni de grupos de narcotraficantes, ni tampoco de “jóvenes idealistas” en el mejor de los casos, deslumbrados por un pseudo ideal anarquista. Tales “organizaciones” no pueden decirme qué tengo que hacer con mi vida, donde tengo que ir o si tengo que “bailar para pasar”.

El último ataque armado a una tenencia de Carabineros en La Granja[4] obedece a una estrategia muy clara y sumamente peligrosa para una sociedad moderna y supuestamente civilizada. La táctica de esta revolución permanente, en que una bulliciosa minoría está empeñada, consiste en el hostigamiento permanente a carabineros.

Lo ocurrido en La Granja, me recuerda la balacera ocurrida la semana pasada en Villa Unión (nombre nada de apropiado para una ciudad dividida), en México en que paramilitares narcos atacaron con armas de fuego un local policial, dejando un saldo de 24 muertos, de ellos, 18 atacantes, dos transeúntes y cuatro policías. No sé si esta situación sea deseable para nuestro país, creo que no.

No sería bueno que Chile se convirtiera en una especie de “zona neutral”, al estilo de “The Man in the High Castle”. Pero me temo que se le parece cada vez más y, cada vez escucho más voces intelectualoides que parecen estar muy feliz con ello. Sobre todo jóvenes ayudistas, tal vez estudiantes y estudiantas que, luego de “avivar la cueca” de la Plaza Italia para abajo, regresan felices a sus casas, donde la nana les tiene lista la comida e ingieren un rico bocado, escuchando música extranjera a través de alguna plataforma de streaming. Cuando les corten la luz como consecuencia de algún atentado terrorista, vamos a ver si van a seguir tan felices.

El objetivo inmediato es que algún carabinero pierda la paciencia o se vea acorralado de tal forma que no vea otra salida y le dispare a alguien. Que ese alguien muera y sea estilizado como figura de la “resistencia” frente al estado opresor[5]. Da lo mismo si esa persona formaba o no parte del grupo de manifestantes o simplemente pasaba por la calle en esos momentos. Da lo mismo, si un carabinero le disparó directamente o fue víctima de una “bala loca”. Asimismo, si no logran provocar a un carabinero para que dispare, da lo mismo, siempre se lo pueden endosar el hecho a un uniformado.

Me parece que esto último fue lo que intentaron hacer con el Ejército durante los pocos días que duró el estado de excepción[6]. En este sentido es sintomático que la Fiscalía retirara los cargos por homicidio contra el joven militar detenido por la muerte de manifestante en Curicó, ya que probablemente el autor fue una persona que participaba en las manifestaciones[7]. Pero las cuentas de activistas y los “medios alternativos” divulgaron como un hecho que un militar habría matado a un manifestante… Es difícil imaginar una aplicación más clara de la teoría de la desinformación.

Es exactamente la misma estrategia de la extrema derecha europea, que también se llena la boca con la palabra “Resistencia”, que también es omnipresente en imágenes y en textos de las cuentas de los extremistas chilenos y de sus “ayudistas”. Los ayudistas -dice el político de izquierda Mario Waissbluth- “son los inocentes marchantes indignados, que sienten que la ‘primera línea’ los protege”. La primera línea estaría integrada por los “jóvenes violentistas”[8].

En resumen: el ataque verbal y físico a carabineros es algo que observo desde hace ya harto tiempo[9]; pero que desde octubre ha cobrado rasgos muy fuertes tiene una doble finalidad: 1) desprestigiar a Carabineros que es la fuerza del estado chileno para garantizar el estado de derecho 2) Lograr la muerte de al menos una persona, para utilizarla como palanca en la siembra del odio contra la fuerza pública.

En definitiva, de lo que se trata es de socavar, derruir y finalmente destruir el estado de derecho, del que Carabineros es un esencial garante. De debilitar, desprestigiar y desestabilizar al estado de Chile, del cual Carabineros, como institución, es su “representante”. Para finalmente derrocar al gobierno y sustituirlo por otro que se embarque en la empresa de construir o más bien de imponer otro tipo de estado, otro sistema político y otro modelo económico.

No, los carabineros no son ya más santos; en realidad, nunca lo fueron. Tal vez sea mejor así, es preferible que haya hombres y mujeres de carne y hueso trabajando por el bien común, por el “orden y patria”, garantía del estado de derecho, del imperio de la ley, que a supuestos santos que, en realidad, no existen. Sería preferible que, simplemente, volvieran a ser “un amigo en tu camino”.


[1] Como muestra, un botón: vean este meme (hay muchos como este, todos de la misma procedencia y con el mismo texto, sólo cambia la persona que “grita”), de una página que no sé si es de extrema derecha o de extrema izquierda, ya que ambos sectores son gemelos.

[3] Cfr. Karl Popper, Die offene Gesellschaft und ihre Feinde, tomo I, página 219.

[4] Ataque a Tenencia Rivera Lopez, 10ª Comisaría La Granja, dejó un saldo de tres carabineros heridos a bala.

[5] En Chemnitz, la antigua “Ciudad de Carlos Marx” (fue su nombre oficial durante casi medio siglo) a fines del verano pasado, fue asesinado, bajo circunstancias aún no aclaradas del todo, un cubano-alemán que no podía ser menos extremista de derecha. Sin embargo, la extrema derecha usó su muerte, primero ocultando su origen extranjero y luego, estilizándolo como una “víctima del pueblo alemán”. Sí, la extrema derecha europea y la extrema izquierda latinoamericana se parecen mucho.

El terrorista de Christchurch, Carl Schmitt y el melting pot

¿En qué se parecen el terrorista de Christchurch[1] y Carl Schmitt? En que ambos hablan del melting pot, de lo que en castellano llamamos crisol de culturas. Y ninguno de los dos lo hacen en buenos términos…

Para el primero, el objetivo fundamental es la separación racial y poner fin definitivo al “crisol de razas”. Su finalidad es que una supuesta “raza blanca” se separe absolutamente de las demás y logre la supremacía sobre las otras supuestas “razas”. Incluyendo la “raza” de los latinos, por si hay algún lector latino que se considere miembro de la “raza blanca”[2]. El asesino de Christchurch dice que hay que “eliminar físicamente” a los “invasores”. Es el lenguaje de los nazis que revive impulsado por la ideología de la White Supremacy.

En su “Manifiesto”[3] -que yo llamaría más propiamente un panfleto- describe la masacre de la ciudad neozelandesa de Christchurch- no como “un ataque a la diversidad, sino como un ataque en nombre de la diversidad”. Asesinar personas que viven fuera de su territorio es participar en el combate en que están empeñados los extremistas partidarios del etnopluralismo, en ese verdadero apartheid a nivel mundial[4] que se ha puesto de moda en sectores de extrema derecha e incluso entre ultra conservadores del llamado primer mundo.

Sí, el terrorista australiano[5] es un partidario del etnopluralismo (él dice que es un etnonacionalista, a confesión de parte relevo de prueba), ideología que pertenece al núcleo de la llamada nueva derecha, especialmente al movimiento identitario. Se puede decir que el etnopluralismo es el antónimo, es exactamente lo contrario al crisol de nacionalidades o melting pot.

Según el etnopluralismo, cada “pueblo” tiene derecho a vivir libre de influencia extranjera[6], influencia que se considera como una amenaza para la propia identidad cultural[7]. La gente que siente de esta manera, debe estar muy insegura de su propia identidad. En consecuencia, cada “pueblo” debería residir en un determinado territorio y no salir de él -salvo para hacer turismo- ni menos mezclarse con otros pueblos. Los matrimonios interculturales estarían prohibidos. Como señalé recién, sería un verdadero apartheid a nivel planetario.

El terrorista sostiene que hay que “garantizar que los diversos pueblos sigan siendo diversos, separados, únicos, sin diluir, sin restricciones de expresión y autonomía cultural o étnica”. Más etnopluralismo, imposible. La esencia del etnopluralismo es la creencia en que “cada pueblo tiene el derecho a mantener su sociedad libre de influencias externas”[8] [9]. Los pueblos tienen que estar solos, separados de los demás, sin “mezcla” de ningún tipo. El etnopluralismo es “un racismo sin razas, ya que en él se hallan elementos esenciales del racismo clásico el que, sin embargo, renuncia a la terminología propia del mismo, como el concepto de raza”[10] que ha sido dejado de lado por la ciencia del siglo 21[11].

A continuación, el asesino múltiple, se refiere a las razas, que hace sinónimo de cultura y hasta de religión. Se queja de personas como yo o como tú que, “Ni siquiera CREEN en la raza” y que tienen la desfachatez de decir que la raza no existe y, sobre todo, a aquellos a los que esto ni siquiera les importa. Prosigue diciendo que hay que “Asegurar que los pueblos del mundo permanezcan fieles a sus tradiciones y creencias y no se debiliten y corrompan por la influencia de los extranjeros”.

Los cristianos podemos dar testimonio de que el cristianismo es una religión universal y universalista. El universalismo cristiano se fundamenta en que el mensaje de salvación va dirigido a todos los hombres y mujeres, de todos los tiempos y de todas las etnias, sin considerar frontera alguna. De manera que estamos ante a una religión abierta a todos, independientemente de su origen étnico[12].

Pero, el terrorista no es no cristiano. Es más, sus ideas y su atentado es lo más contrario al cristianismo que pueda existir. Él mismo reconoce su posición frente al cristianismo: “Pregunta: ¿Era / es usted un cristiano? Respuesta: Eso es complicado. Cuando lo sepa, se lo diré”. Se lo puedo decir yo: claramente Ud. NO es cristiano. Usted se halla en las antípodas del mensaje de Jesús. Su panfleto y su actuación son exactamente lo contrario a la enseñanza de Cristo.

Se describe a sí mismo como un “un etnonacionalista ecofascista”. Y exige “Autonomía étnica para todos los pueblos con un enfoque en la preservación de la naturaleza y el orden natural”[13]. Rechaza lo que él llama la nueva “utopía multicultural”. A la supuesta “nueva utopía multicultural”, yo le llamaría “sociedad abierta”. Con Popper, pienso que el “tránsito de la sociedad tribal a la sociedad abierta es un shock” y en este proceso de tránsito surgen fuertes movimientos reaccionarios[14] que pretenden lograr un retroceso, echar hacia atrás los punteros del reloj o las hojas del calendario. En esta categoría se incluye el etnopluralismo o el etnonacionalismo, del cual este hombre es un representante, o más bien, una horrible marioneta.

En la supuesta entrevista que se hace a sí mismo, se pregunta “¿Qué te hace creer que hay diferencias raciales y que esas diferencias son importantes?” y se responde a sí mismo: “Investigación y datos. Haplogrupos, fenotipos y pruebas globalizadas. Con el tiempo, la verdad será revelada”. Los conspiranoicos como este asesino múltiple siempre te cuentan que ellos saben más que los demás, que conocen la verdad y nosotros no la conocemos. Insisten en que los demás no sabemos nada. Más adelante, dice que a nosotros nos lavaron el cerebro. Claro, ellos son los “iniciados”, los “iluminados”. Nosotros -pobres mortales- somos ignorantes. Pero, a la larga, “la verdad”, se conocerá o “será revelada” quién sabe por quién y todos les daremos la razón a ellos. Él asegura que él estará preso durante 27 años, luego se sabrá la verdad, él saldrá libre y le darán el Nóbel de la Paz[15].

El terrorista se refiere a Brasil. Dice que ese país “con toda su diversidad racial, está completamente fracturado como nación, donde la gente no puede llevarse bien, separarse y segregarse siempre que sea posible”. Yo diría que el problema de Brasil no es racial, ni racista. Una amiga brasilera me explica que su país, más que racista, es muy clasista (problema de la mayoría de los países de Latinoamérica, donde incluso los mismos self-made-people tienen la tendencia a volverse clasistas).

Carl Schmitt, en su librito sobre Derecho internacional se refiere explíticitamente a Brasil. Critica a Mello Franco[16], el delegado brasilero ante la Liga de las Naciones[17]. Explica que el brasilero no tiene derecho a “imponer sus ideas a Europa”, ideas que Schmitt critica duramente como “unvölkisch”, esto es, que van contra la idea de pueblo, en sentido racista y nacionalista. Sostiene que Mello Franco propugna la asimilación de los pueblos y el concepto de Schmelztiegel, melting pot o crisol de etnias[18]. Y que, con esto, Brasil quiere inmiscuirse en la política europea. Recordemos que Schmitt plantea la validez de la Doctrina Monroe[19] (América para los americanos) como asimismo, la validez de la doctrina de la hegemonía alemana en Europa[20], que considera su esfera de influencia.

Por ello, no me extraña en absoluto que, décadas más tarde, el diario alemán escrito por admiradores de Carl Schmitt, llamado Junge Freiheit[21] (“libertad joven” que, de joven y de libre, nada tiene), critique el “modelo brasilero” como “mezcla y nivelación al más bajo nivel de civilización”[22]. Parece que Brasil es, desde hace mucho, un anti-ejemplo para este tipo de gente. Me pregunto si dirán hoy lo mismo con Bolsonaro a la cabeza…

Un vistazo a Wikipedia nos otorga claridad sobre el tema. La enciclopedia explica que “Brasil ha sido el crisol de culturas por excelencia porque desde tiempos de la colonia, los criollos portugueses favorecieron la asimilación y la tolerancia de otras etnias, y los matrimonios interraciales eran más aceptables en Brasil que en las otras colonias del continente”[23]. Porque ha sido “el crisol de culturas por excelencia”, por eso, no les gusta. Aunque los expertos de escritorio de la extrema derecha primermundista y sus aliados ultraconservadores poco y nada saben de Brasil.

Schmitt cita lleno de admiración al “canciller del Reino Adolf Hitler”, quien en el Reichstag delineó “nuestro pensamiento de pueblo nacional socialista”[24] [25]. Pensamiento que garantiza el “derecho a la defensa para los pueblos alemanes” que viven fuera del Reich, para que no se asimilen[26], no sean “absorvidos” por los pueblos eslavos y, sobre todo, combate la idea del melting pot o Schmelztiegel, como se denomina en alemán[27].

Más adelante, Schmitt menciona nuevamente “los ideales del Schmelztiegel” o del melting pot[28], con los que parece obsesionado. Critica la “mezcla de pueblos” que tuvo lugar durante la decadencia del Imperio romano. Y la asimilación y melting pot actual de las grandes democracias occidentales. “Mientras los imperios occidentales se entregaban a los ideales de asimilación y del crisol”, el Reich defendía “la santidad de un orden de vida no universalista” y étnico[29], sostiene.

Volviendo al escrito del terrrorista, este confiesa que “La nación con los valores políticos y sociales más cercanos a mí es la República Popular de China”. Me pregunto si Schmitt estaría de acuerdo con esta aseveración. Y más adelante: “Como son tan fuertes, China se convertirá en la nación más dominante del mundo en este siglo, aunque carece de diversidad?” En otras palabras, le gusta China porque teóricamente no se ha mezclado con otros pueblos. Qué pena que el pobre terrorista haya nacido en Australia, que es un melting pot y no en la República popular China.  

En suma, hoy como ayer, hay gente que propugna, que anhela, que añora la soledad de los pueblos. El aislamiento de las etnias, de los grupos que tienen tales o cuales características corporales externas y poco importantes. Hay que hacerles frente.


[3] En su Manifiesto, denominación con la que emula al terrorista noruego de extrema derecha y asesino en serie, Breivik, de quien dice haber recibido una “bendición”. Cuando cite entre comillas sin referencia expresa, me estaré remitiendo a este “escrito”.

[4] El concepto es de Liane Bednarz, en: AfD und Pegida – Angriff auf die liberale Gesellschaft Ella habla de “weltweite Apartheid”.

[5] Pese a que es australiano, llama la atención que hable tanto de Europa. Llo explica así: “¿Qué es un australiano, pero un borracho europeo? Es broma, pero Australia es una colonia europea, particularmente de acciones británicas y, por lo tanto, una extensión de Europa”. De su escrito en internet, la traducción es mía. En adelante, citaré su texto sin más referencia.

[6] Qué gran impacto ha tenido esta ideología en la población me tocó vivir una vez que mis hijos tocaban en el piano de la casa, música de películas de Walt Disney y un amigo mío alemán que estaba presente, los reprendió y les dijo que deberían tocar solamente música alemana.

[9] “Para garantizar que los diversos pueblos sigan siendo diversos, separados, únicos, sin diluir, sin restricciones de expresión y autonomía cultural o étnica”.

[13] Sobre un supuesto “orden natural”, ver mi columna El Nuevo Orden según Carl Schmitt

[15] “No solo espero ser liberado, sino que también espero un premio Nobel de la Paz. Como se le otorgó al terrorista Nelson Mandela una vez que su propio pueblo logró la victoria y tomó el poder”.

[16] Se trata de Afrânio Mello-Franco, quien, entre 1924 y 1926 fue delegado de su país ante la Sociedad o Liga de las Naciones, en Ginebra. No es normal que en un texto de análisis jurídico se mencione en esta forma a una persona; honra a Mello Franco que Schmitt lo mencione y lo critique tan duramente.

[17] También llamada Sociedad de las Naciones 

[18] Todo esto en la página 46 de su obrita de tan sólo 82 páginas.

[19] Schmitt dedica todo el capítulo segundo de su librito a la Doctrina Monroe.  

[20] Cfr. El nuevo orden en el derecho internacional, según Carl Schmit “Como dice Hannes Stein: Europa sería el gran espacio del Reich alemán, el continente estaría sometido a Alemania”.

[22] “Das brasilianische Modell würde völlige ethnische-kulturelle Vermischung und Nivellierung auf den simpelsten zivilisatorischen Nenner bedeuten”. El artículo es de 1999.

[23] “….Sin embargo, esto no significa que la sociedad brasileña ha estado exenta de luchas étnicas y de explotación de las minorías raciales y que algunos grupos hayan decidido separarse de la principal tendencia social de la vida del país. Los brasileños de ascendencia europea conforman casi 50% de la población del Brasil, aunque el número de personas de origen étnico mixto se ha ido convirtiendo en un segmento cada vez más grande de la población. Aproximadamente dos quintas partes de la población son mulatos (mezcla de europeo y africano) y mestizos (mezcla de europeo e indígena)” Del artículo de Wikipedia, sobre crisol de culturas

[24] “auf der Grundlage unseres nationalsozialistisches Volksgedankens”, pág. 46. El lenguaje es muy claro.

[25] A ver si alguien se atreve a decir que Carl Schmitt no fue un nazi. Ver también ¿Fue Carl Schmitt un nazi?

[26] Schmitt menciona positivamenteuna declaración conjunta polaco-alemana de 1937.

[27] Págs. 46 y 47.

[28] Pág. 51.

[29] Während die westlichen Imperien „Assimilierungs- und Schmelztiegelidealen” frönten, verteidigte das Reich „die Heiligkeit einer nichtuniversalistischen, volkhaften, völkerachtenden Lebensordnung”, en: Dan DinnerRASSISTISCHES VÖLKERRECHT* Elemente einer nationalsozialistischen Weltordnung

Extrema derecha y liberalismo

Es curioso que grupos de extrema derecha en todo el mundo, se den a sí mismos nombres que incluyen la palabra “libertad”, libertarios y hasta se hagan pasar por “liberales”. Incluso, en Alemania, existe un partido político que se autodenomina “Die Freiheit”, esto es, “la libertad”. Me parece una contradicción en los términos, ya que, al menos, a primera vista, nada hay más contrario a la libertad y al liberalismo que la extrema derecha.

Antes que nada, hay que precisar qué entendemos por extrema derecha, por derecha radical o por populismo de derecha o de extrema derecha (el populismo es siempre extremo).

En términos simples, la extrema derecha es la ideología que propicia ideas que son propias de la derecha más extrema. Tal ideario está reñido con el orden democrático, liberal y representativo que actualmente existe en la inmensa mayoría de los países del llamado “mundo libre”[1]. Sus partidarios pretenden superarlo o acabar con el sistema y aceptan hasta el uso de la fuerza para lograrlo (los populistas menos que los únicamente extremistas). Su ideal es un estado autoritario o incluso totalitario. Las bases de la sociedad que postulan están basadas en una doctrina nacionalista y/o racista. En todo caso, exluyente de quienes ellos deciden que no pertenecen “al pueblo”, término igualmente cargado de esta ideología. Una gran porción de xenofobia es parte fundamental de esta ideología en todas sus expresiones.

Algunos autores tratan de diferenciar entre extrema derecha y derecha radical; sin embargo, la única distinción que yo veo es que los segundos aún no llegan a ser tan extremistas con los primeros. Esta es, a mi modo de ver, una distinción en la intensidad, en el grado de compromiso con el credo extremista al que adhieren. Se distinguen en el cómo, más que en el qué.

En general, se dice que la derecha radical no pretende -al menos, no en un primer momento- destruir el sistema liberal democrático y representativo. A diferencia del extremismo, que desde un primer momento, plantea su sustitución. Ambos sectores se hallan, sin embargo, en la vía hacia el totalitarismo. Unos más, otros menos, es una cuestión de tiempo y de oportunidades, que ambos grupos se radicalicen. En el lenguaje corriente, estos dos términos se usan indistintamente y es lo que haré yo en esta columna. Tampoco veo que haya una gran diferencia con el populismo de extrema derecha tan en boga actualmente.

De partida, la libertad que los extremistas reclaman a viva voz es una libertad para ellos; pero no para los demás. Es una libertad para ignorar y pasar a llevar toda regla de convivencia social. Desprecian las normas que se ha dado la sociedad democrática, las normas que exigen respeto y tolerancia hacia los demás. Las desprecian como si fuera un molesto corset que no les permite hacer lo que ellos quieren. Exigen su supuesto respeto a su supuesta libertad; pero se niegan a respetar la libertad de los demás. La libertad y la dignidad de los demás.

En este punto -como en muchos otros- la derecha extrema se ha vuelto algo que la derecha tradicional nunca fue: anarquista. Se habla de grupos anarco-liberales. Aunque, a mi modo de ver, es un insulto a los liberales emplear siquiera la voz liberalismo para referirse al extremismo anarquista de extrema derecha. El anarquismo ha sido en la historia un movimiento más bien de izquierda; pero hoy en día, la extrema derecha y la extrema izquierda poco y nada se diferencian. No quiero repetir la manoseada consigna según la cual “los extremos se tocan”. No, más bien creo que las ideas políticas pueden ser agrupadas en forma de U, en la que los extremos de la letra herradura son precisamente la extrema derecha y la extrema izquierda.

Es increíble como algunos de mis amigos y conocidos izquierdistas se han pasado hoy a la extrema derecha, sin que se les mueva una pestaña. Antiguos de ellos, siguen siendo orgullosos marxistas; pero hoy abrazan ideas nacionalistas, xenófobas, antisemitas, islamófobas, conspiranoicas y racistas de todo tipo. A esto se refieren quienes, en tono de burla, hablan del nuevo socialismo nacionalista o nacionalismo socialista, aludiendo indirectamente a la ideología nacional socialista o nazi, como se la llama más frecuentemente[2].

Muy de la mano de lo anterior, observamos la tendencia antipluralista de la extrema derecha, cuyos adeptos están en contra de toda otra opinión, de toda forma de ser o color de la piel que no sea el propio. Es cierto que cada uno, cada una de nosotros, está convencido de que lo que yo pienso es lo correcto; pero a nadie se le pasaría por la mente plantear que lo que yo considero verdadero es la única verdad. La verdad es una palabra muy grande para agotarla en la vida política. Me temo que, donde estos grupos llegan al poder, intentan por todos los medios -sobre todo a través de la cultura y de la educación- imponer su visión unilateral de cómo deben ser las cosas, de cómo debe funcionar la sociedad, de lo que tenemos que creer e incluso de lo que debemos amar.

El grito de grupúsculos extremos alemanes “quien no ame Alemania, debe irse del país”[3] es ejemplar para esta circunstancia que describo. Por supuesto que ellos están convencidos que sólo ellos aman a Alemania. Si se fueran todos los demás y quedaran ellos solos, sin duda Alemania colapsaría y pasaría a ser el estado más subdesarrollado del planeta.

La ideología extremista es totalmente contraria a la sociedad abierta, de la que tanto nos habló Popper. De acuerdo a este egregio autor liberal, no tenemos por qué tolerar a los intolerantes. Es la llamada paradoja de la tolerancia[4], planteada por Popper precisamente para hacer frente al pensamiento totalitario, como es este de la de extrema derecha. Me atrevo a decir que el extremismo de derecha es hoy lo que Popper denominó fuerza anticivilizatoria, una expresión más de totalitarismo ha acompañado a la civilización desde su nacimiento[5]. Hay que evitar que “los enemigos de la sociedad abierta se apoderen del estado, acaben con la sociedad civil y conculquen los derechos fundamentales de sus ciudadanos”[6].

El liberalismo está a favor de un estado que permita el desarollo personal, individual de cada persona. Es individual y no colectivista. Es anti-colectivista; pero no individualista. No individualista en el sentido de un egoísmo y de un lavarse las manos frente a las necesidades de los más desvalidos de la sociedad: niños, ancianos, pobres. Su expresión económica, la economía social de mercado es una economía de mercado; pero también y sobre todo, es social. La libertad supone la igualdad y la libertad de las personas y esto se logra únicamente en un estado social.

El estado liberal es menos estado; pero es más respetuso de las preferencias individuales de sus ciudadanos, aunque sean equivocadas. A nadie se le ocurriría seguir un jucio a los actuales terraplanistas, que están tan de moda, aunque todos sabemos que la tierra no es plana. El gobierno gobierna; pero no ordena, no manda comportarse de tal o cual manera. No nos obliga, ni a ser veganos por un día (veggieday), ni a “amar” al estado.

Es un estado modesto, que no toma decisiones en nombre de sus miembros. Que no los obliga a nada en el plano moral o social. Pero que sí les exige que tengan el mismo respeto hacia las demás personas. Pide a los integrantes de la sociedad que igualmente respeten la forma de ser y las preferencias sociales o morales de los demás. No hacerlo sería convertirse en un estado muy parecido al de los ayatolas. Extremismo de derecha e islamismo se parecen mucho…[7]. Y no se parecen en nada al liberalismo.

La ideolología de la extrema derecha es guiada más por el darwinismo social que por el respeto a la libertad individual. La ley del más fuerte, dentro de la sociedad y entre los países parece ser su tenebrosa consigna. No el respeto a la libertad individual, que ha sido -desde siempre- la lumbrera del liberalismo. Sólo los más fuerte sobreviven, los más débiles merecen sucumbir. Horrorosa ideología que llevó a los más grandes genocidios del siglo 20. Para mí, la libertad supone la igualdad y la dignidad humanas.

El extremismo de derecha se aleja del postulado liberal según el cual todas las personas son iguales en dignidad y derechos (o, si no son iguales, al menos, merecen igual trato[8]). Por el contrario, la desigualdad y la discriminación son parte de este entramado social darwinista en que se niega la igualdad de las personas. La discriminación y la segregación son parte de su ADN. Incluso, muchos de los partidarios de estas tendencias, llegan hasta rechazar el antiguo postulado de la igualdad de oportunidades, que ha sido siempre un clásico del liberalismo.

La palabra libertad tiene mucho que ver con la palabra liberalidad. Liberalidad significa “ayudar o dar sin esperar nada a cambio”[9]. La conocida página de internet Wordreference nos dice que liberalidad es sinónimo de generosidad, desprendimiento, esplendidez, altruismo, dadivosidad, derroche, largueza, magnificencia[10]… etc. Por el contrario, sus antónimos son tacañería, avaricia[11]. Creo que esto nos dice mucho.

En lo económico, la extrema derecha es tacaña… Es avara y sólo desea un supuesto bien propio, sin importarle que eso pueda suponer el mal de los demás. La  tacañería me parece la virtud que acompaña al proteccionismo propio de esta ideología. Todo lo que sea aparentemente útil al propio país es bueno. Es la ideología narcisista y egómana de “mi país primero”. Los extremistas tanto de izquierda, como de derecha están a favor de un proteccionismo económico pasado de moda, del cual “my land first” es su más genuina expresión. Sí, este infantil “yo primero” es lo más propio de las ideologías de la derecha y de la izquierda populista o extremista. Los populistas de ambos extremos “de la herradura” son acérrimos enemigos del libre comercio. Esto los distingue radicalmente de la derecha clásica. Y obviamente, del liberalismo.

Hay más elementos que muestran la intrínseca contradicción entre el liberalismo y el extremismo o populismo de derecha, tales como el culto al líder, la retórica agresiva que descalifica de plano al contendor político, la crítica a las supuestas élites (en circunstancias que sus representantes provienen de esas mismas élites), la desconfianza o el abierto rechazo al sistema democrático, el propugnar una cultura y una educación estatal que “eduque” al pueblo en un cierto sentido, el verdadero odio a la prensa. Elementos que mencionamos tangencialmente en esta oportunidad; pero cuyo análisis más detenido, dejaremos para una otra columna.


[2] La cercanía entre grupos del Partido de izquierda alemán y la Alternativa para Alemania es sintomática.

[3] “Wer Deutschland nicht liebt soll Deutschland verlassen”.

[7] Sobre este tema, recomiendo el excelente libro de Julia Ebner “The Rage: The Vicious Circle of Islamist and Far-Right Extremism”, “Wut: was Islamisten und Rechtsextreme mit uns machen”, “La Rabbia: Connessioni tra estrema destra e fondamentalismo islamista”.

[8] Steven Pinker ha explicado algo parecido el último tiempo…

Defendamos la sociedad abierta de sus enemigos

El nacimiento de la sociedad abierta

En la introducción a su libro, “La sociedad abierta y sus enemigos”[1], Carl Popper hace ver que, cuando se pasa de una sociedad cerrada a una sociedad abierta, surgen movimientos reaccionarios que intentan echar abajo la civilización, para retormar al previo estado tribal. Asimismo, muestra que las ideas que hoy llamamos totalitarias son tan antiguas o tan jóvenes como nuestra propia civilización[2].

La sociedad cerrada se encuentra sometida a lo que él llama “fuerzas mágicas”. Por el contrario, la sociedad abierta supone y deja en libertad -yo diría que promueve- las capacidades críticas de las personas. De sentido crítico, hablaríamos hoy.

Nuestro autor habla del paso (Übergang) desde un orden social estamental (Stammesgesellschaftsordnung) o cerrado (geschlossene Gesellschaftsordnung) a uno abierto. Hago ver que Popper usa la denominación sociedad tribal o estamental y sociedad cerrada como sinónimos. (Esto último es un dato importante para ideólogos racistas o de ultra derecha que, sin embargo, se llenan la boca con el nombre de Popper o, en general, haciéndose pasar por liberales, lo que no son[3]).

Para él, la “civilización” (Zivilisation) es sinónimo de sociedad abierta, coincide con ella, es ella. Popper contrapone claramente la “civilización” frente a la “organización tribal”[4], estamental, a la familia extendida que algunos -prisioneros del etnopluralismo[5]– quieren ver en la nación, en la etnia, en su pueblo (Volk).

Este paso o Übergang no es un momento, no es un instante. Es un proceso (por eso, me parece muy apropiada la voz transición, usado por la traducción al castalleno). El proceso de tránsito de la sociedad tribal a la sociedad abierta es un shock, nos explica Popper. Y agrega que constituye el “nacimiento” (Geburt) de la civilización.

Los movimientos reaccionarios

En el proceso de tránsito desde una sociedad cerrada hacia una abierta puede haber retrocesos. Y de hecho, los hay. Popper los llama “movimientos reaccionarios” (reaktionäre Bewegungen).

Nuestra civilización es todavía un niño, se halla aún en su infancia[6], nos explica Popper gráficamente. Tiene que crecer, desarrollarse, desenvolverse. Evolucionar, pese a que, en su desarrollo, ha sido tantas veces traicionada por los líderes intelectuales de la humanidad. (De “rectores intelectuales” habla la traducción al castellano, denominación que me parece un tanto rebuscada).

De acuerdo a nuestro autor, los objetivos de la civilización son son: humanidad (Menschlichkeit), Racionalidad (Vernünftigkeit), Igualdad (Gleichheit) y libertad (Freiheit).

Concluyo que, si la civilización la sociedad abierta, se desenvuelve lo hará en el sentido de aumentar la humanidad, la racionalistad, la igualdad y la libertad, que son las coordinadas de una sociedad abierta. Todo lo que vaya en su contra, es un retroceso que nos vuelva atrás, a la sociedad cerrada, tribal, dominada por “fuerzas mágicas”.

Totalitarismo

Cuando una sociedad avanza surgen movimientos contrarios a la sociedad abierta, fuerzas anticivilizatorias de los más diversos colores y procedencias. Popper los llama totalitarismos y expone que son tan antiguos y tan nuevos como la misma civilización. El totalitarismo ha acompañado pues a la civilización desde su nacimiento, explica. En efecto, el surgimiento de las fuerzas reaccionarias o totalitarias coincide con el surgimiento de la sociedad abierta, de la civilización en ciernes.

Me atrevo a sostener que las “fuerzas mágicas” de hoy son principalmente las variadas teorías de la conspiración y toda la superstición y la mística barata que las rodea. Las fuerzas mágicas que se contraponen a la racionalidad. Sí, ese residuo arcaico que subyace oscuro bajo el brillo de nuestra sociedad. Las conspiranoias[7] e ideologías similares que se basan en primitivos esquemas de pensamiento, generalmente representados por una división de la realidad en dos bandos: el mío, que es el de los buenos y el de los malos, de los victimarios, quienes invaden a “mi pueblo” que es víctima, y acosan a “nuestras mujeres”.

Si lo anterior te parece conocido, es que has escuchado hablar a personas como Wilders, Orbán, Strache, Trump, Höcke, Bolsonaro, Le Pen, los ayatolas y otros “líderes del mundo de hoy”.

Populismo

En un momento en que surgen en el mundo movimientos populistas unos de izquierda y otros de derecha, pero todos siempre totalitarios, la lectura de Popper no sólo es una buena explicación de la realidad, sino que además, es -de alguna forma- tranquilizante. Concluyo que 1) los movimientos totalitarios no son nuevos, que han existido siempre y seguirán existiendo. 2) Los movimientos totalitarios surgen porque avanzamos, porque la civilización se hace más libre, más racional, más humana y más igualitaria.

El avance, el progreso trae consigo necesariamente resistencia. Mayor o menos, según mayor o menos sea la fuerza civilizatoria. Los movimientos reaccionarios son reticentes al avance, al perfeccionamiento de la sociedad libre.

Lo que no es muy tranquilizante es lo que Popper advierte acerca de la “traición” de los líderes de la humanidad. Lo que ellos dejan de lado, lo que descartan son precisamente los fines en pos de los cuales se mueve la civilización y que hacen posible la sociedad abierta. A saber: la humanidad (en sentido de humanismo), la racionalidad (en sentido de “lo que es razonable”, en contraposición a las “fuerzas mágicas”), la igualdad y la libertad. Cada delación a estos ideales es un retroceso, más pequeño o más grande; pero siempre un retroceso.

Sin embargo, no sólo los “líderes rectores de la humanidad” pueden traicionarla, sino también movimientos colectivos, partidos, organizaciones nacionales o internacionales, países enteros que se vuelven “iliberales”, jefes ideológicos, incluso magnates mundiales que ponen sus imperios periodísticos o económicos o ambos, al servicio de un retroceso totalitario. Y no exagero, una mirada a Europa y a Estados Unidos nos hace ver que la realidad puede ser peor que la peor de las imaginaciones.

Lo que podemos hacer

Pienso que es aún más urgente que cada uno, cada una de nosotros analice críticamente a quién y a qué da su apoyo, por quién vota, en qué movimiento o partido se inscribe. A quién da likes o corazones en las redes sociales. A quién defiende -o ataca- en conversaciones de sobremesa o en reuniones de amigos[8]. No podemos ser tontos útiles, no podemos dar nuestro apoyo a quienes lideran precisamente esos nuevos totalitarismos que, en realidad, son tan viejos como la civilización. Pero se presentan reiteradamente con nuevos ropajes.

No podemos recostarnos en el sofá a esperar que pase todo, cruzados de brazos, mientras movimientos totalitarios ganan terreno gracias a la apatía de quienes deberíamos defender nuestra civilización, nuestra sociedad abierta, pluralista y multicultural[9]. Seguridad, confianza, abandono en las manos de Dios, del destino, de la Historia o como quieran llamarlo, nunca es inactividad, indiferencia, ni dejadez. Muy por el contrario. El análisis popperiano tiene que ser un aliciente al poner aún más esmero y diligencia en la defensa de lo que nos es tan preciando como nuestro sistema libre de gobierno y de sociedad.

Pese a la gravedad del avance totalitario, la lectura y análisis de Popper nos lleva a conservar la serenidad, a guardar la calma y a mantener la confianza. La confianza en las instituciones, en lo logrado hasta ahora, en el camino civilizatorio que es imparable, pese a los retrocesos, más grandes o más pequeños. Hay que mirar lo logrado hasta ahora y no lo que falta aún por alcanzar. Depende de nosotros…[10].


[1] Karl Popper, Die offene Gesellschaft und ihre Feinde, I. TB Francke, 4a. edición de 1975. Copyright de la primera edición en alemán, de 1957.

[2] Obra recién mencionada, pág. 12.

[4] Lo que lo que queda aún más claro en la edición en castellano: La sociedad abierta y sus enemigos, pág. 15.

[6] Infancia es una palabra que usa la traducción en castellano. En alemán, dice que se halla en los zapatos de un niño.

[7] Invito a leer mi relato ficcional y distópico Ateísmo y antisemitismo

[8] Así conversamos con mis amigas: ¡Sácate la burka!

[10] Invito a leer mi columna Y si pasa algo…

Das Gegenteil einer offenen und freien Gesellschaft ist der Rechtspopulismus

Wir seien links oder sogar linksextrem. Ich soll ein “Gutmensch” sein, was so viel bedeutet wie extrem naiv oder einfach dumm. Das ist eine äußerst merkwürdige Stigmatisierung, denn ich bin lieber ein “Gutmensch” als ein “böser Mensch”. 

Viele Leute, die mit der Welle des deutschen Rechtspopulismus nicht einverstanden sind, werden als “linksversiffter Gutmensch” gebrandmarkt. Wer sich nicht mit der rechtspopulistischen Extremrechtsbewegungen des jeweiligen Landes identifiziert, soll automatisch als “links” oder linksextrem definiert oder besser gesagt disqualifiziert werden.

Ich bin aber weder links noch grün. Auch nicht durch irgendeine Farbe “versifft”. Um mit Sascha Lobo in re.publica[1] zu sprechen: “Das Gegenteil von rechtsextrem ist nicht linksextrem, sondern nicht-rechtsextrem”[2]. Oder wie ich meine: Das Gegenteil von Rechtsextremismus oder von Rechtspopulismus ist nicht Linksextremismus oder Linkspopulismus. Nein, das Gegenteil der extremen Rechten ist die Demokratie. Ja, die liberale und repräsentative Demokratie, die – während des Kalten Krieges – die “freie Welt” so leidenschaftlich verteidigt hat.

“Gut und Böse”

Für die Populisten ist es sehr leicht, die Welt in zwei zu teilen: In “Gut und Böse”. In ihrem Kopfkino sind sie immer “die Guten”. Alle anderen werden als Böse denunziert: Als internationalistisch, universalistisch, kosmopolitisch, kapitalistisch oder neoliberal. In ihren Augen sind wir böse Menschen, die gegen das Volk handeln. Gegen das Volk im völkischen Sinne. Rechte und Neue Rechte seien die Stimme des Volkes und wir sind einfach die “Volksfeinde”.

Ja, sie spalten die Welt, die Gesellschaft, den Staat in zwei Teile. Sie entzweien uns und “entsorgen” Menschen, die nicht zu ihrer Weltanschauung passen. Dazu können wir nur Nein sagen. Wie das Motto einer vor Kurzem in Berlin stattgefundenen Demo sagen wir sehr laut und selbstsicher: “Wir sind Unteilbar”.

Rechte und Neue Rechte beklagen oft, dass wir sie “dämonisieren”. Sie können uns aber problemlos “verteufeln”. Sie können austeilen, aber nicht einstecken. Sie akzeptieren nicht das Kontern und spielen dann sofort das arme Opfer. Sie verunglimpfen alle, die ihnen widersprechen und bezeichnen sie als “grün versiffte Linke”. Das ist äußerst merkwürdig, da sie ständig behaupten, sie seien weder rechts noch links. Mit ihrer Aussage positionieren sie sich aber selbst im rechten Spektrum.

In ihrer eigenen Wahrnehmung meinen sie, über allem zu stehen, über links und über rechts und sowieso über der lauen politischen Mitte. Wenn das so wäre, frage ich mich, warum sie andauernd alle andere als links zu disqualifizieren versuchen.

Der Wunsch mancher Neuen Rechten, alle anderen als links auszusondern, scheint oft unter anderem darauf zurückzuführen zu sein, dass viele rechtsextreme Populisten von heute in Wirklichkeit an politischen und wirtschaftlichen Ideen festhalten, die früher als links galten und in Wirklichkeit links sind.

Ebenso unterstützen ehemalige Marx-Anhänger aktuelle rechtpopulistische Bewegungen. Das ist eigentlich kein Wunder, denn eine ganze Menge extremer Ideen wurden und werden von “beiden Seiten” vertreten. Mir fallen Themen wie Staatswirtschaft, Protektionismus, staatliche Überschuldung, diese für mich unerklärliche Sehnsucht nach wirtschaftlicher Autarkie, die Verachtung der sog. Eliten oder “die, da oben”, National-Patriotismus und die Ablehnung der Globalisierung und der sog. “Finanzelite” ein.

Mitglieder von der einen und der anderen Seite sind daher relativ austauschbar. Sogar das Thema Nationalismus scheint manche Linke mit einem (rechts)populistischen Drall nicht zu stören. Die wiederholten Einladungen von Alexander Gauland (AfD) an Sahra Wagenknecht (Die Linke), sich seiner Partei anzuschließen, sind bezeichnend dafür. Übrigens, Wagenknecht hat die oben genannte Berliner Veranstaltung mit dem Motto “Unteilbar” öffentlich abgelehnt.

Pluralismus und Freiheit

Für den Populismus soll die Gesellschaft nicht plural sein. Rechtspopulisten verabscheuen den Pluralismus und versuchen, ihn abszuschaffen, was eindeutig demokratiefeindlich ist[3]. Sie hassen unsere bunte, weltoffene und multikulturelle Welt. Ihre Weltanschauung ist verschlossen, kleinkariert und ziemlich düster.

Nein, die Gesellschaft soll weiter vielfältig und multikullturell bleiben. Pluralismus ist nicht tolerierbar sondern es ist wünschenswert. Vielfalt ist kein geringeres Übel. Wir lieben den Pluralismus, die Vielheit. Diversity ist für uns ein schönes Wort. Ja, wir sind “Unteilbar”, aber auch vielfältig. Uniformierung jeder Art ist uns zuwider. Das habe ich als Kind in Zeiten des Kalten Krieges gelernt, und ich weiß es nicht, warum das nicht mehr gelten soll.

Das bedeutet keineswegs, Karl Poppers Paradox der Toleranz zu vergessen. Wir dürfen die Intoleranten nicht tolerieren. Diejenigen, die die freie und offene Gesellschaft durch ein kollektivistisches, totalitäres und autoritäres Gesellschaftsmodell ersetzen wollen, können wirklich nicht toleriert werden. Mit Popper können wir uns laut sagen: “Im Namen der Toleranz sollten wir uns das Recht vorbehalten, die Intoleranz nicht zu tolerieren”[4][5].

Oder wie Aleida Assmann in der Paulskirche warnte: “Nicht jede Gegenstimme verdient Respekt”. In der Tat: “Sie verliert diesen Respekt, wenn sie darauf zielt, die Grundlagen für Meinungsvielfalt zu untergraben. Demokratie lebt nicht vom Streit, sondern vom Argument”[6].

Diversität, Gleichberechtigung, und Gender sind Begriffe, die unsere Freunde aus dem rechten Spektrum verschmähen. Sie wollen eine Gesellschaft, in der alle gleich sind. Gleich im Sinne einer Uniformierung. Nicht gleich vor dem Gesetz. Vor dem Gesetz sollen nicht alle gleich sein: Männer und Frauen nicht und Mitglieder des jeweiligen Volkes und Nicht-Mitglieder auch nicht. Leute, die wie sie denken, und Andersdenkende sollen auch nicht die gleichen Rechte haben. Das ist der Kern der sog. Illiberalität.

Mitglieder des einen Volkes sollen gleich sein. Innerhalb des Volkes herrscht Homogenität. Unter den Völkern herrscht Heterogenität. Das ist nichts anders als die Ideologie des Ethnopluralismus oder ein neues Apartheid auf Weltebene[7].

Mein Volk soll frei sein. Dass jedes Mitglied der Gesellschaft frei ist, ist für sie irrelevant. Ich denke anders: In einer offenen Gesellschaft kann der Einzelne sich in Freiheit entfalten. Anders als die Rechten meine ich, dass ich nicht auf meine individuelle Freiheit verzichten soll, weil “mein Volk” schon Freiheit genießt.

Die Neue Rechten sprechen viel zu viel über Freiheit, aber die Freiheit ist für sie nicht die individuelle Freiheit jedes Menschen, sondern die Freiheit der Gruppe, die Freiheit des Volkes (des eigenen Stammes). Nicht der Mensch ist frei, sondern das Volk. Ja, mehr als ein Hauch von Ethnopluralismus ist allgegenwärtig.

Liberal-konservativ gegen jeden Totalitarismus

Nein, wir sind nicht links geworden. Alle diejenigen, die in Zeiten des Kalten Krieges antikommunistisch waren (antikommunistisch, aber nicht Antikommunisten, denn Menschenfeindlichkeit ist immer schlecht). Alle diejenigen, die sich früher Liberal-konservativ  nannten, die die Freie Welt, die offene Gesellschaft verteidigt haben, haben sich nicht entstellt oder verstellt.

Das Gegenteil des Kommunismus ist nie der Faschismus gewesen. Das Gegenteil des Kommunismus war immer die Demokratie. Weltoffenheit, open society, die freie, liberale und plurale Gesellschaft, waren damals die Themen. Kommunismus und Faschismus sind Formen des Totalitarismus, gegen die Konservativ- und Liberal-Demokraten im 20. Jahrhunderts tapfer gekämpft haben.

Liberal-konservativen waren nie auf der Seite der Autokraten. Sie waren immer ihre Gegner. Nie auf der Seite eines ehemaligen KGB-Offiziers. Nie auf der Seite des Totalitarismus. Und es wäre ein echter Verrat an den damaligen Idealen, wenn wir uns auf die Seite der Neuen Rechten, der Populisten aus dem rechtsextremen Spektrum schlagen würden. Der Kampf unserer Eltern und Großeltern wäre sinnlos gewesen wenn ein Totalitarismus durch einen anderen ersetzt worden wäre.

Liberal-Konservativen haben dem Kommunismus den Stirn geboten, nicht um in einer “illiberalen” Gesellschaft osteuropäischer Prägung zu enden. Nein, wir haben das Recht und die Pflicht, unser freiheitliches und demokratisches System zu verteidigen. Wie es“der Westen” damals getan hat. Illiberalismus ist keine Alternative, Illiberalismus ist lediglich ein neuer Totalitarismus.

 Wir verteidigen heute die freie Gesellschaft. Genau wie zur Zeit des Kalten Krieges unsere Eltern und Großeltern die offene Gesellschaft gegen den Totalitarismus verteidigt haben. Machen wir uns keine Illusionen, die Widersacher der freiheitlichen demokratischen Grundordnung schlafen nicht, sie haben nur ihre Kleider gewechselt. Sie tragen heute keinen ungepflegten Bart oder lange Haare, sondern Karosakko und Hosenanzug. Und eventuell eine Glatze…

 

Karl Popper

Nach Popper ist die die Stammesgemeinschaft das Gegenteil der offenen Gesellschaft. Der Philosoph erinnert uns: “Liebe deinen Nächsten, sagt die Heilige Schrift, und nicht Liebe deinen Stamm”[8].

(Apropos: Der Staat ist nicht die Fortsetzung der Familie. Der Staat ist keine Großfamilie, kein Stamm und keine Ethnie. Familie und Staat sind wesentlich, essentiell andersartig. Der Staat ist kein Stamm und auch keine “große Familie”).

Das Gegenteil einer offenen und freien Gesellschaft ist eine Gesellschaft oder ein Volk, zu dem nur einige Menschen gehören dürfen. Eben diejenigen Menschen, die zum Stamm gehören. Also zum Volk im völkischen Sinne. Und wo alle andere aus ethnischen oder ideologischen Gründen “draußen bleiben müssen”.

Unsere weltoffene Gesellschaft ist an sich eine multikulturelle und vielfältige Gemeinschaft, zu der jeder oder jede gehören kann, wenn er oder sie das Grundgesetz – also die Staatsverfassung – respektiert und verteidigt[9]. Das ist mehr oder weniger, was wir seit den 1970er Jahren Verfassungspatriotismus nennen. Eine wichtige politische Erfindung oder Entdeckung des 20. Jahrhunderts.

In einer pluralen Gesellschaft gibt es keine “Volksfeinde”. Jeder einzelne darf denken, was er oder sie will. Und infolgedessen auch handelt. Handeln immer aber innerhalb der weiten Planken der freiheitlichen demokratischen Grundordnung. Wir konkurrieren mit unseren Meinungen auf dem demokratischen Marktplatz der Ideen. Wir haben politische Konkurrenten, mit denen wir sehr gut befreundet sein können. Politik ist nicht alles und drängt sich nicht in alle Aspekten des Lebens. Wenn alles politisch wird, wenn die Politik “total” wird, ist der Totalitarismus nicht mehr ante portas, sondern er ist da.

Wir haben keine Feinde, die wir “jagen” oder “zur Rechenschaft ziehen müssen”[10]. Oder die wir einfach “zerstören”[11] sollen, ein Begriff, den leider viele im Internet benutzen. Menschen zu jagen oder sie an der Grenze abzuschießen, ist einfach menschenfeindlich.

Ich darf Assmann noch mal zitieren: “Pöbeleien oder gar eine Eskalation polarisierender Symbole wie in Chemnitz führen in einen Zustand allgemeiner Verwirrung, legen die Demokratie lahm und machen sie betriebsunfähig für wichtige Aufgaben”[12]. Ist das, was sie wollen, wenn sie zum Widerstand[13] gegen den demokratischen Staat aurufen? Oder wenn sie versichern, dass wir schon im Bürgerkrieg leben und sogar Waffen zur Selbstverteidigung kaufen müssen?

Religionsfeindlichkeit

Die populistischen Gruppierungen der Neuen und der alten Rechten sind religionsfeindlich[14]. Das passt gar nicht zu der Selbststilisierung zu Verteidigern der freien Welt[15]. Die echten Verteidiger der freien Welt während des Kalten Krieges haben sehr hart für die Religionsfreiheit in den totalitären Regimen gekämpft. Man kann sagen, das war ihnen heilig.

Sollen wir heute die positive und auch die negative Religionsfreiheit aufopfern, nur weil die Neuen rechten den Islam verbieten und uns eine Art “Kultur-Christentum” aufnötigen wollen? Zusammen mit dem Islam würden sie am liebsten auch alle andere Religionen schmähen[16] und am liebsten verbieten? Übrig würde im besten Fall eine Art “Deutsche Kirche” nach historischem Muster bleiben.

Alles, was Rechtspopulisten gegen den Islam vorbringen, ist ihr Recht. Aber wenn Gruppierungen wie Pegida das Christentum auszunutzen versuchen, haben sie mit dem Christentum nichts am Hut. Und es ist gut, dass die beiden großen Kirchen diese Tatsache in aller Deutlichkeit und mit der notwendigen Schärfe klar und deutlich machen.

Pegidisten nennen sich Retter des Abendlandes. Aber wie Wolfgang Schäuble in seiner Rede zum Tag der deutschen Einheit erklärte: “Die Humanität verlangt von uns, Menschen zu helfen. Das ist christliches Abendland”[17]. In der Tat bedeutet christliches Abendland nicht, auf Flüchtlinge zu schießen oder sie im Meer sterben zu lassen. Ganz im Gegenteil[18].

Die Religionsvielfalt ist eine wesentliche Säule der pluralen Gesellschaft. Die offene Gesellschaft setzt die positive und negative Religionsfreiheit unbedingt voraus. Es handelt sich nicht nur um ein Verfassungskonzept. Religionsfreiheit setzt voraus, dass man die Religion oder Konfession des anderen respektiert, toleriert und sogar befördert. Der militante Atheismus hatte viel zu tun mit den alten Totalitarismen des 20. Jahrhunderts und nichts mit der freien Gesellschaft.

Ja, in einem Punkt muss ich den Rechten Recht geben: Ich muss anerkennen, dass heutzutage die Kategorien Links und Rechts nicht viel sagen. Weil “die Gräben längst nicht mehr zwischen Links und Rechts verlaufen”. Nein, sie verlaufen eher “zwischen Liberalen und Autokratie-Anhängern”[19]. Also zwischen der rechten Minderheit und der demokratischen Mehrheit der Gesellschaft.

Ich rede einmal in der Woche mit einer 95-Jährigen. Sie warnte mich vor dem neuen Aufstieg eines “kleinen Hitlers”, wie sie sich ausdrückt. Letzte Woche hat Papst Franziskus in Rom gewarnt, “jungen Menschen sollten die Geschichte des 20. Jahrhunderts mitsamt der beiden Weltkriege kennen, so dass sie nicht dieselben Fehler begingen und wüssten, wie Populismus sich ausbreite”[20].

Zusammenfassend: Egal ob du mehr liberal oder mehr konservativ bist. Das Gegenteil einer offenen und freien Gesellschaft ist eine populistische politische Ordnung. Liberal-konservative akzeptieren keinen Totalitarismus, sei es der braune oder der rote Totalitarismus. Eine totalitäre und unfreie, eine sog. “illiberale” Gesellschaftsordnung liegt eben in den Antipoden der freien, demokratischen und offene Gesellschaft. Die populistische Gefahr kommt heute in der ganzen Welt eben von der rechten Seite.


[1] Die AfD fordert, der Konferenz re:publica die öffentlichen Fördergelder zu entziehen.

[3] Lobo spricht über “die gezielte, demokratiefeindliche Abschaffung des Pluralismus”. Siehe “Lügenpresse” ist keine Medienkritik

[4] Karl Popper, “Die offene Gesellschaft und ihre Feinde”.

[5] “We should therefore claim, in the name of tolerance, the right not to tolerate the intolerant”.

[8] Karl Popper, Die offene Gesellschaft und ihre Feinde, 1975, S. 146.

[9] “Was uns zu Amerikanern macht, das ist die Verfassung”, sagte der irischstämmige Rechtsanwalt James Donovan zu dem deutschstämmigen CIA-Agenten Hoffman -in dem Film “Bridge of Spies”. Er hat Recht.

[10] Tweet von AfD Uwe Junge, MdL

[11] Sie sprechen oft von “Zerstörung” und beziehen sich auf Menschen, die sie zerstören wollen. Siehe screenshot als Beispiel.

[13] Oft schreiben sie “Wiederstand” 😉 Ja, deutsche Sprache, schwere Sprache 😉

[14] Wie der Präsident des Maram Stern Vorsitzender des Jüdischen Weltkongresses über die AfD eundeutig behauptet: RECHTSPOPULISMUS »Keinen Koscherstempel« Reaktionen auf angekündigte Gründung einer jüdischen Vereinigung in der AfD 

[15] Es gibt in Deutschland ein Blog mit dem Titel “Freie Welt”.

[17] “Die Humanität verlangt von uns, Menschen zu helfen. Das ist christliches Abendland. Das verbindet uns. Es ist der Kern des Sozialstaatsprinzips. Das gilt für Bürger in persönlichen Notlagen. Und es gilt für Menschen, die bei uns Schutz suchen”. 3. Oktober 2018 Rede von Bundestagspräsident Dr. Wolfgang Schäuble am „Tag der deutschen Einheit“ in Berlin

La Ley Holocausto, Ronen Bergman y la fría respuesta de Morawiecki

“Art. 55a. 1. Quien pública y contrariamente a los hechos asigne responsabilidad a la nación polaca o al estado polaco o corresponsabilidad por los crímenes nazis cometidos por el Tercer Reich (descritos) en el artículo 6 de la Carta del Tribunal Militar Internacional adjunta al Acuerdo Internacional sobre el tema enjuiciamiento y castigo de los principales criminales de guerra del Eje Europeo, firmado en Londres el 8 de agosto de 1945 (Revista de leyes de 1947, artículo 367), o por otros delitos que constituyen crímenes contra la paz, la humanidad o crímenes de guerra, o de otra manera reducir groseramente la responsabilidad de los autores reales estos crímenes, están sujetos a una multa o encarcelamiento de hasta tres años. La sentencia será hecha pública”[1].

Desde que, hace algunos días, publiqué mi primer tweet relativo a la “ley Holocausto” o “nueva ley sobre la verdad histórica única sobre el Holocausto en Polonia”, me he visto enfrentada a una serie de usuarios de esa red social, con pocos o muy pocos seguidores (entre dos y 800) que defiende la ley. Gente desafiante, agresiva, incapaz de dialogar y que recurre incluso al insulto y a la ofensa[2].

Varios de ellos me han echado en cara que defienda a los judíos sin serlo. Esta mañana alguien[3] me preguntó “Why are you so fixed on Jews?” Mi respuesta es muy simple: hay que abandonar la actitud en que sólo se defiende los derechos del propio grupo. Cada uno, cada una de nosotros tiene que defender los derechos de los demás, como si fueran propios. La premisa es: conculcar los derechos de los demás equivale a conculcar los míos propios. Defender los derechos fundamentales del otro es defender mis propios derechos. Pienso que esto vale para todo sociedad y para toda circunstancia[4]. Ama a tu prójimo, nos dice la Escritura, no nos manda Ama sólo a los nacionales de tu país, nos recomienda Carl Popper[5].

Pero vamos por parte, la nueva ley polaca -que ya pasó las dos cámaras y fue firmada rápidamente por el presidente Andrzej Duda, quien la envió para su revisión al Tribunal Constitucional- prevé multas y hasta tres años de cárcel por el uso del término “campos de concentración polacos” o la mención de crímenes efectuados por la “nación polaca” durante el Holocausto.

En realidad, a nadie se le podría ocurrir que los campos de concentrarión, de trabajo o de exterminio del nacional socialismo hayan sido establecidos por el estado polaco. Evidentemente, fueron campos organizados por Alemania nazi en territorio polaco. No olvidemos que, en un primer momento, Alemania se dividió Polonia con la URSS, en el Pacto Hitler-Stalin y luego invadió totalmente Polonia. Si alguien dice alguna vez “campo polaco” es evidente que se refiere a que se encontraba en territorio polaco. Si alguien habla de un campo bielorruso, como Osaritschi o como Maly Trostinez, a nadie se le ocurriría que fueron los bielorrusos quienes los instalaron, sino que simplemente nos referimos a su ubicación geográfica. Hacer de esto un gran drama es más bien ridículo y realmente parece una obsesión.

El texto con que el gobierno polaco anunció que el Parlamento (Sejm) había aprobado la ley afirma que la ley protege el “buen nombre de Polonia”[6]. Continúa “El uso de términos mentirosos como ‘campos de concentración polacos’, ‘campos de exterminio polacos’ o ‘campos de exterminio polacos’ es un delito punible con hasta tres años de prisión”[7]. Realmente no sé qué decir, sólo me consta que los grandes crímenes se han cometido y se siguen cometiendo en nombre de esa antigua mentalidad de la defensa del honor…

Sostener que hay una especie de sucia campaña para denostar la honra, la buena reputación de Polonia es algo que a nadie normal se le podría pasar por la mente. Y es una victimización extrema. Incluso, algunos hablan del “antipolonismo” (palabra inventada por ellos) en contraposición a antisemitismo. OMG! Proponen incluso fundar una “liga antidifamación polaca”, a imitación de la jewish anti defamation league. Pretenden colocarse al mismo nivel que los judíos.

La pregunta es si un gobierno ultra nacionalista (apoyado por sectores abiertamente extremistas) como es el gobierno actual de Polonia[8] prefiere usar la ley para crear un “enemigo externo”: la Unión europea, Israel, Alemania, Gran Bretaña, EEUU, el Occidente que ellos tanto desprecian, “el sionismo internacional”, o quién sabe quién. Polonia contra el mundo, si total, como dicen es “Cristo entre las naciones”. Sorry, pero compararse con el Redentor es como mucho.

Como adelanté, la ley no se queda ahí, sino que, como dice “el presidente de Polonia, Andrzej Duda, … intenta desterrar esta imagen errónea del país mediante una peligrosa medida: penar con multas y hasta tres años de prisión a quienes ‘contrariamente a los hechos’ sostengan públicamente que el país tuvo un rol en el Holocausto, según explicó el gobierno polaco”[9] [10]. (Entre parántesis, recién, en Twitter, me escribe alguien “alemanes y ucranianos mataron a los judíos, los polacos sólo los salvaron”[11]). Estamos frente a una “verdad histórica oficial” como la de la época del comunismo polaco… Perdón, del comunismo en Polonia 😉

Okay, veamos… Si entendí correctamente el texto legal, de lo que se trata es negar que algún polaco, algunos polacos o grupo de ellos (por ej., un pueblito completo o un grupo policial o de otro tipo) haya tenido participación en el Holocausto, entregando o, al menos denunciando a algún judío o a un grupo de ellos, por ej., una familia o partisanos judíos, etc. De “responsabilidad de la nación polaca o del estado polaco o corresponsabilidad por los crímenes nazis” habla la ley.

Hace poco, el vicepresidente… hoy es ex-vicepresidente, porque fue recientemente destituido… El hoy ex-vicepridente del Parlamento europeo, el polaco Ryszard Czarnecki del partido PiS que gobierna en Polonia, llamó szmalcownik a una colega suya, a la diputada polaca Roza Thun, integrante de la fracción de los partidos populares, demócrata cristianos o conservadores en el Parlamento europeo[12]. Szmalcownik se llamaba a los polacos que denunciaban o entregaban judíos a los nazis o extorsionaban a quienes los protegían. El diputado va a tener que cuidarse de llamar “colaboradora con los nazis” a una connacional suya, porque le puede caer todo el peso de la nueva ley 😜

Este fin de semana, durante la Conferencia de la Seguridad de München, alguien entendió la ley igual que yo… De acuerdo a su tenor literal, que es muy claro. Luego de los discursos del premier polaco y del canciller austriaco, un periodista israelí se puso de pie y preguntó al primero: “Vengo de Israel. Soy periodista israelí y colaborador del New York Times. Siento ser un poco personal. Mis padres nacieron en Polonia, mi difunta madre y mi padre.

“Mi madre recibió un premio del Ministerio de educación de Polonia cuando tenía cinco años por su buen polaco[13]. Luego comenzó la guerra y perdieron gran parte de sus respectivas familias, porque sus vecinos… sus vecinos polacos, los denunciaron a la Gestapo que tenían judíos en sus manos[14].

“Mi madre pudo salvar a gran parte de su familia porque, durante la noche, escuchó que sus vecinos iban a denunciar que tenían judíos en la vecindad, a las SS, a la mañana siguiente.

“Después de la guerra, mi madre juró que nunca hablaría polaco por el resto de su vida, ni siquiera una palabra. Si entiendo correctamente, después de la promulgación de esta ley, seré considerado un criminal en su país por decir esto. ¿Cuál es el propósito? ¿Cuál es el mensaje que están tratando de transmitir al mundo? Están creando la reacción opuesta y solo estás atrayendo más atención sobre estas atrocidades”[15].

Gracias a Dios, la asamblea reunida en la sala plenaria del hotel Bayerischer Hof hizo algo que nunca hace: aplaudió al periodista, al que se ve en los videos notoriamente removido[16]. Esto me devuelve la confianza en la humanidad. Después de esta escena capaz de poner la piel de gallina a la persona más dura, vino otra escena que -al menos a mí- me puso muy triste, como creo que entristecería a cualquier persona normal que se ponga -como hace habitualmente la gente normal- en la piel del periodista israelí Ronen Bergman[17].

El premier Mateusz Morawiecki trató de arreglar las cosas, pero metió la pata aún más, lo que trató de ser corregido a posteriori por el gobierno polaco, diciendo que no quiso decir lo que dijo. Con Pilatos, le diría: “lo dicho, dicho está”:

Morawiecki: “Es extremadamente importante entender primero que, por supuesto, no será penado ni será considerado un crimen decir que hubo autores polacos, ya que hubo autores judíos, ya que había perpetradores[18] rusos y ucranianos, no solo perpetradores alemanes”[19]. ¿Entendí bien? ¡¿Hubo autores o perpetradores judíos del Holocausto!?

¡¿O sea que judíos fueron autores de su propio genocidio?!  Wow… creo que supera hasta las mayores barbaridades que había leído en Twitter. Es como acusar a las víctimas que han tenido que cavar su propia tumba antes de ser acribillados, de ser coautores de su propia muerte. Por lo demás, esto fue lo que sufrieron los judíos en los bosques de Lituania[20]. No, los judíos no fueron autores de su propio Holocausto. Sostenerlo es abiertamente señal del peor antisemitismo, cultivado, por otra parte, por un revisionismo histórico profundamente antisemita.

La maldad llega a tal extremo que un usuario de Twitter me recomienda una página donde aparecen los supuestos criminales judíos culpables de su propia muerte… Otra persona anuncia en Twitter que Hanna Arendt habló de colaboradores entre las eiltes judías a lo que respondo que “Hanna Arendt spoke about ‘collaborator’, but not about ‘Jewish Holocaust ‘perpetrators'”[21] como hizo el premier polaco el domingo en München.

Esta es gente que -llena de fanatismo- intenta tergiversar la historia para hacerla calzar en su sesgado y tendencioso discurso nacionalista en que polacos se estilizan a sí mismos como víctimas. Como me comenta un amigo, tratan de ponerse al mismo nivel que los judíos; pero olvidan que las víctimas nunca son “perpetrators”. Posener hace ver que “todos los judíos debian morir sin excepción alguna; a diferencia de polacos, lituanos, letonios, estonios, ucranianos, rusos, húngaros, croatas, bosniacos, rumanos, holandeses y franceses y otros que participaron en el asesinato de judíos”[22].

Ronen Bergman, el periodista que se atrevió a formular la pregunta el domingo en München, escribe: “Más tarde, se me acercaron altos funcionarios alemanes de diferentes organizaciones gubernamentales, quienes me agradecieron por decir lo que ellos no pudieron decir”[23].

Y continúa Bergman: “Pero el premier ministro polaco no estaba confundido ni impresionado, y ni siquiera me ofreció ninguna simpatía. Él estaba frente a un hombre con un nudo en la garganta que habla de cómo su familia fue exterminada en el Holocausto, y él me mira como si estuviera examinando algún tipo de molestia”[24].

Sí, así es como me sentí yo misma al ver la transmisión el día domingo…  Me dió entre pena y vergüenza ajena. El premier polaco parece no tener empatía alguna… En München mostró una frialdad castigadora de quien observa desde arriba y despacha con una respuesta impensada a alguien o a algo molesto. En este caso a Ronen Bergman, hijo de Mirian Bergman, una sobreviviente del Holocausto en Polonia…que, decidió no hablar polaco nunca más en su vida, pese a que lo hablaba tan bien que ganó un premio por ello.


[1] Texto de la ley Gracias a @ewa_gontarz por su ayuda para encontrarlo. “Art. 55a. 1. Kto publicznie i wbrew faktom przypisuje Narodowi Polskiemu lub Państwu Polskiemu odpowiedzialność lub współodpowiedzialność za popełnione przez III Rzeszę Niemiecką zbrodnie nazistowskie określone w art. 6 Karty Międzynarodowego Trybunału Wojskowego załączonej do Porozumienia międzynarodowego w przedmiocie ścigania i karania głównych przestępców wojennych Osi Europejskiej, podpisanego w Londynie dnia 8 sierpnia 1945 r. (Dz. U. z 1947 r. poz. 367), lub za inne przestępstwa stanowiące zbrodnie przeciwko pokojowi, ludzkości lub zbrodnie wojenne lub w inny sposób rażąco pomniejsza odpowiedzialność rzeczywistych sprawców tych zbrodni, podlega grzywnie lub karze pozbawienia wolności do lat 3. Wyrok jest podawany do publicznej wiadomości.”.

[2] Llamar hijo de p… (con el perdón de las prostitutas) al historiador Jan T. Gross, por ej. (screenshot del tweet), desde hace tiempo, odiado por nacionalistas extremistas debido a sus exhaustivas investigaciones sobre el antiesemitismo en Polonia.

[3] Uno que se escuda en el anonimato de un número @M307698973

[6] Ustawa chroniąca dobre imię Polski uchwalona o La ley que protege el buen nombre de Polonia pasó.

[7] Ustawa chroniąca dobre imię Polski uchwalona o La ley que protege el buen nombre de Polonia pasó.

[8] Para que no crean que estoy exagerando, una página tan seria como Infobae escribe acertadamente “La decisión no puede entenderse sin recordar el derrotero del PiS, un partido populista de derecha y nacionalista fundado en 2001 que tuvo un breve paso por el gobierno entre 2005 y 2007 antes de imponerse con una notable mayoría en 2015”., Cómo Polonia intenta desligar su responsabilidad en el Holocausto con una insólita ley

[10] “Expresamos nuestra profunda convicción de que los cambios mencionados anteriormente llevarán a la eliminación del discurso público de declaraciones que sugieren la participación, organización o responsabilidad de la nación polaca y del Estado polaco por la comisión de los crímenes del Tercer Reich Alemán”, de Ustawa chroniąca dobre imię Polski uchwalona o La ley que protege el buen nombre de Polonia pasó..

[12] El PiS forma parte de la fracción autodenominada conservadora y reformista, de tendencia nacional-conservadora y populista, de la que forma parte la nacionalista e islamófoba Alternativa para Alemania,

[13] Esto muesta su “asimilación” y el amor al idioma polaco.

[14] Muchos judíos se oucltaron entre polacos, por muchas razones, los polacos podían denunciarlos.

[15] Polish Prime Minister Morawiecki draws ire with claim of Jewish Holocaust ‘perpetrators’ 

Transcripción en  En Polish PM: There were also Jewish perpetrators of the Holocaust 

“I come from Israel. I’m an Israeli journalist and a contributing writer for the New York Times. Sorry for being a little personal. Both my parents were born in Poland—my late mother and my father.

“My mother received a prize from the Polish Ministry of Education when she was five for good polish (“good polish” no lo recoge el artículo de YNet, pero me parece importante por eso lo agrego). Then the war started and they lost much of their (respective) families, because their neighbors—their Polish neighbors—snitched to the Gestapo that they were holding Jews.

“My mother was able to save much of her family because she heard during the night that her neighbors were going to tell that they have Jews in their vicinity to the SS the next morning.

“After the war, my mother swore that she would never speak Polish for the rest of her life, not even a single word. If I understand correctly, after this law is legislated I will be considered a criminal in your country for saying this. What is the purpose? What is the message that you are trying to convey the world? You are creating the opposite reaction and just attracting more attention to these atrocities”.

[16] Incluso lo comenta en su artículo, cuya lectura recomiendo mucho In the name of my mother, the Holocaust survivor: “When I was done, everyone applauded”.

[17] Recomiendo seguirlo en Twitter: @ronenbergman ‏

[18] Aunque Ud. no lo crea… La palabra perpetrador, ra sí existe en castellano.

[19] Morawiecki said, “It’s extremely important to first understand that of course it won’t be punishable or seen as a crime to say that there were Polish perpetrators as there were Jewish perpetrators, as there were Russian and Ukrainian perpetrators, not only German perpetrators. “Polish embassies had to react 260 times in 2017 alone with regards to the expression ‘Polish death camps’ or ‘Polish concentration camps.’ Well, ladies and gentlemen, there were no Polish death camps or concentration camps. There were German Nazi death camps. “The mere fact that we have to explain it today stems from our history. For 50 years after the Second World War—45 to be exact—we couldn’t defend our case. There was no Polish independent state”.

[20] Cfr. Alan Posener, Die unselige Traditionslinie des polnischen Antisemitismus = La non santa tradición del antisemitismo polaco.

[22] “Die Juden sollten ausnahmslos sterben. Das unterscheidet sie von den Polen, Litauern, Letten, Esten, Ukrainern, Russen, den Ungarn, Kroaten, Bosniern, Rumänen, von den Holländern, Franzosen und anderen, die sich am Judenmord beteiligten”. En Die unselige Traditionslinie des polnischen Antisemitismus = La non santa tradición del antisemitismo polaco.

[23] “Later, I was approached by senior German officials from different government organizations, who thanked me for saying what they are unable to say” In the name of my mother, the Holocaust survivor 

[24] But the Polish prime minister was neither confused nor impressed, and didn’t even offer me any sympathy. He is faced by a man with a lump in his throat talking about how his family was exterminated in the Holocaust, and he stares as me at if he is examining some kind of nuisance”. In the name of my mother, the Holocaust survivor

Defendamos nuestra civilización o al menos sus cuatro fines, según Popper

Para el ascenso de la la Alternativa para Alemania (AfD[1]) y para su ingreso al Parlamento alemán no hay una sola causa, sino muchas. Es más, para nada hay una sola causa, muy por el contrario, nuestro mundo es multicausal. El gran error de los conspiranoicos[2] -los que creen en teorías de la conspiración- es pensar, con una fe cuasi-religiosa, que los acontecimientos tienen una sola causa. Y una que sólo ellos conocen, con lo que están en ventaja sobre todos nosotros[3], pobres mortales ignorantes.

De partida, hay que aclarar que sólo un escaso 13% de la población de Alemania votó por la AfD. El 87% no votó por ella. La AfD no es “el pueblo”, como ellos vociferan en sus manifestaciones públicas, en las de sus aliados de Pegida y en las redes sociales. Desde hace décadas, el potencial del voto de extrema derecha oscila entre el 10 y el 15%, así que el 13% del 2017 no me sorprende. Sí, me sorprende el 27% que obtuvo la AfD en Sajonia 😦 Parece que Sachsen y otros nuevos Länder[4] sí tienen un problema. Para solucionar un problema, para superar una dificultad, primero hay que reconocer que existe.

A diferencia de lo que ocurre en otros países de Europa, en Alemania este 10 a 15% que adhiere a una ideología extrema, históricamente no ha votado por un partido de esa tendencia, sino que lo ha hecho por otras colectividades políticas tradicionales[5], puesto que se considera que un voto entregado a estos partidos es un “voto perdido” y es preferible influir en otros partidos.

Un reciente estudio de la Fundación Bertelsmann[6] muestra que, en las últimas elecciones de Parlamento federal en septiembre pasado, “la AfD logró movilizar a los no-votantes en circunscripciones electorales socialmente precarias”. Esto es, en sectores marginales (pobres), generalmente reacios a acudir a las urnas. Que la AfD haya motivado a votar a una cantidad significativa de personas se denomina “efecto AfD”.

(De acuerdo al estudio, el porcentaje de gente del sector socialmente más bajo que votó por la AfD llega a un alarmante 28%, el más alto de todos los sectores sociales, en tanto que quienes no votaron por la AfD alcanzó un 63%).

Otro de los resultados del estudio de la Fundación Bertelsmann es que dos terceras partes de los electores de la AfD son contrarios a la modernización. En consecuencia, se puede decir que ha surgido una nueva línea de conflicto en el electorado alemán: una línea que lo divide entre los escépticos frente a la modernización y los partidarios de la misma.

Quienes se inclinan en contra de la modernización y más bien toman partido por volver al pasado, se enfrentan al mundo actual, al progreso, al cambio, a la tecnología. Por el contrario, en todos los otros partidos (llamados tradicionales) predominan quienes prefieren avanzar[7] y no quedarse rezagados frente al desarrollo mundial.

En ningún caso estamos frente a un rompimiento violento, sino a una lenta evolución, a un reconocer que, los desafíos actuales son distintos a los de hace treinta, cincuenta o más años, y a aceptarlos. Me refiero a desafíos a los que se enfrenta Alemania, tales como la globalización, la inmigración, el libre comercio, la defensa militar europea (después de las advertencias de Trump), el euro, nuevas formas de ver la familia, nueva posición de la mujer en la sociedad, debate sobre el sexismo, el desconectar los reactores nucleares, una posición firme frente a Rusia y muchos otros temas.

Quienes se oponen a la vida moderna, a la forma de mirar y de sentir de nuestra sociedad son reacios a cambiar un ápice de su vida. Parece que desean que las cosas -tanto a nivel personal como social-  sigan igual o incluso que vuelvan a ser como antes. Plantean mantener el status quo, lo que, en el fondo, supone y conlleva no ceder ni en sus privilegios, ni en sus derechos adquiridos.

Sí, temen que vengan advenedizos y les quiten su posición social, tienen algo así como un miedo insano a caer en la escala social. En este sentido, tenemos que ver el rechazo a los refugiados y a los extranjeros en general a quienes ven como una eventual competencia (para ellos, algo muy real), a nivel social, laboral, estudiantil y de todo tipo. Los ven como un peligro. Pienso incluso en el arcaico reflejo de acusar a los extranjeros de “quitarnos a las mujeres”.

Entre las ideas pro-modernas se cuentan la igualdad entre hombres y mujeres (que incluye el trabajo de la mujer fuera de la casa[8]), la diversidad étnica y la multiculturalidad, el matrimonio homosexual, los colegios que duran todo el día (y no sólo durante la mañana), las guarderías infantiles, el término definitivo del servicio militar obligatorio, la Reforma de Bologna (que cambió el sistema universitario en toda Europa), los curricula vitae sin foto, la cuota femenina en las grandes empresas, hacer de la sociedad, una sociedad menos jerárquica y más igualitaria… y un gran etcétera.

Siempre me ha dado la impresión que hay demasiada gente que se aferra al pasado y le gustaría vivir eternamente en la década de 1950[9], tal vez porque es la época del “milagro económico alemán”. Esto, incluso en lo que relativo a las nuevas tecnologías, igualmente rechazadas… Salvo en lo que se refiere a Facebook, inicialmente mirado con gran recelo; pero que después se convirtió en el aglutinador de las personas con ideas antimodernas que, de otra forma, no se habrían encontrado nunca[10].

Cada uno, cada una habría seguido viviendo en su pueblo, encerrado en su pequeño mundo; pero internet -y especialmente Facebook- posibilitó su encuentro virtual y la organización de sus primeros encuentros en el mundo análogo[11]. Hasta ahora, el medio preferido para dar a conocer sus declaraciones públicas, es Facebook. Esto, probablemente cambiará ahora que tienen las vías de comunicación parlamentarias a su disposición.

El miedo a la modernización incluye o es consecuencia o bien causa del temor a la globalización[12], vista como un aspecto de lo que algunos llaman universalismo, que es igualmente combatido, como si fuera una gran amenaza para la población de Alemania. La Unión Europea, la OTAN son instituciones multinacionales o “universales” que, por eso mismo son miradas con recelo o bien claramente combatidas.

Todo esto me recuerda la tesis que Popper plantea en “La sociedad abierta y sus enemigos”[13]. Ya en la introducción[14], el autor se refiere a la transición (Übergang) de la sociedad tribal o cerrada hacia la sociedad abierta. Esto es, el paso desde una sociedad basada en la familia (Stammesgesellschaft), en la etnia, en la tribu en sentido amplio, en la ascendencia, en “la sangre” o en “los genes”, hacia una sociedad abierta. La sociedad abierta es, sin duda, una sociedad más más avanzada[15], más moderna. Popper la llama sociedad abierta, denominación muy clara y apropiada que es, en sí un proyecto y conlleva un programa.

Popper explica que el shock producido por la transición de la sociedad tribal a la sociedad abierta es uno de los factores que contribuyen al auge de movimientos reaccionarios que trabajan para lograr el regreso a la unidad o a la uniformidad de la sociedad cerrada, esto es, a las ataduras existentes con anterioridad entre los miembros de una sociedad, ataduras basadas en la pertenencia a una etnia[16]. Es lo que vemos hoy, entre los grupos tipo AfD, cuando basan sus slogans en un rechazo a los refugiados en particular y a los extranjeros en general.

Cuando impugnan todo lo externo, incluso la cultura que no sea la supuestamente propia. Hay que aclarar eso sí que, dado que el término “raza” ha caído hoy en desprestigio, es reemplazado hoy por el de “cultura”[17]. (Este rechazo no se dirige solamente en contra de una cultura árabe, musulmana o norafricana. Conozco gente que no escucha ni siquiera música norteamericana, ni usa jeans, ni ve películas de Hollywood. Conozco a un padre que cortó completamente el contacto con su hija porque ella se casó con un chino).

Para mí, esto que ocurre hoy día en Alemania y otros países del primer mundo (pienso en el tea party y en Trump; pienso también en Polonia y en Hungría e incluso en Rusia, aunque no sea parte del primer mundo), en que grupos reaccionarios se aferran con uñas y garras al pasado o a lo que ellos glorifican como pasado, ya que es más bien un “pasado inventado”. A esa arcadia o edad de oro que probablemente no haya existido jamás. En el fondo, se autoproclaman como “la voz del pasado”, sin pensar que lo más seguro es que el pasado no nos hablaría como ellos hacen, sino con una voz y con palabras muy pero muy diferentes[18] [19].

Así pues una imaginada edad de oro pretérita reemplaza la esperanza en un mejoramiento de la sociedad. Se abandona el mito del progreso indefenido que -hay que reconocerlo- era un poco ingenuo. Y nos llenanos de pesimismo cultural de la mano de quienes aman el pasado y son super pesimistas frente al futuro. Desconfianza en el futuro, rechazo a nuestro tiempo y una melancolía que los lleva a añorar aquellos gloriosos tiempos que no volverán. Esto es lo que los caracteriza, lo que subyace en su pensamiento y actuaciones, aunque no siempre lo reconozcan abiertamente.

Popper explica que las fuerzas reaccionarias, en su intento de volver al pasado, tratan de provocar una caída (Sturz) de la civilización… de nuestra civilización que se encuentra recién en sus comienzos y que se desarrollará en pos de sus cuatro fines u objetivos esenciales, a saber: a saber: humanidad, racionalidad, igualdad y libertad[20].

Sí, Karl Popper es un filósofo de la postguerra y uno de los pensadores que más ha contribuído a la democratización de las sociedades occidentales y tal vez no-occidentales (los límites de Occidente son difusos, dependiento del punto de vista del observador[21]) durante la segunda mitad del siglo 20. Sus cuatro elementos guía o fines de nuestra sociedad son hoy -a diferencia de lo que ocurría antes de la II Guerra- ampliamente aceptados, al menos de palabra.

En las relativamente jóvenes democracias liberales de la postguerra, observó Popper el surgimiento de grupos que se negaban a seguir este camino de humanidad, racionalidad, igualdad y libertad, en otras palabras: de civilización. Grupos totalitarios, que pertenecen a una tradición que es tan antigua o tan nueva como nuestra misma civilización, escribe el influyente filósofo liberal.

No, los totalitarismos no se acaban de la noche a la mañana, requieren esfuerzo y sobre todo, mucha, mucha paciencia. Hay que estar atentos, ya que muchas veces, están entrelazados con grupos pseudoliberales[22], con quienes se mezclan, se esconden, se mimetizan, se disfrazan, según lo que más les convenga.

Hay un grupo en Facebook que se llama “Sé amable con la AfD”[23]. Sé amable aunque cueste, porque es la única alternativa. (Aunque hay que elegir bien el momento, supongo que no se puede hablar con alguien que ejecuta in fraganti un acto de violencia). No podemos caer en el mismo juego de los enemigos de nuestra sociedad. No podemos comenzar a odiar a quienes no piensan como nosotros -es lo que hacen ellos- ni podemos caer en su juego de animadversión schmittiana frente al rival político.

El rival político no es un enemigo. Es sólo un rival político; puede ser mi amigo en otras cosas, en otros planos de la vida: puede ser que le guste el mismo equipo de basquetbol o que le guste el pescado frito o las películas de Star Wars. En el juego democrático de las ideas, el contendiente es un rival político y nada más, no un enemigo al que hay que aniquilar[24].

La arcaica mentalidad del amigo y enemigo -que se extiende por todo el pensamiento de Carl Schmitt, uno de los autores preferidos de la nueva derecha europea[25]– “ha sido deletérea y ha traído y sigue trayendo, grandes males a las relaciones internacionales, a la política interna de un país o de una región del mundo. Y, me atrevería a decir, que también a las relaciones interpersonales”[26]. No, no hay un “enemigo total”, sólo hay personas que ven las cosas distinto a nosotros[27]. El límite de la aceptación de sus ideas es la dignidad humana que, bajo ninguna circunstancia, puede ser pasada a llevar.

En suma, siempre habrá grupos reaccionarios dentro de la sociedad. Su misma existencia nos indica que vamos por buen camino. En algunos países, estos sectores son más grandes que en otros. Lo importante es que no se conviertan en mayoría, no podemos permitir que “los enemigos de la sociedad abierta se apoderen del estado, acaben con la sociedad civil y conculquen los derechos fundamentales de sus ciudadanos”[28]. Su presencia es un aguijón que permanentemente nos advierte que no podemos ceder en los fundamentos de nuestra civilización. Popper nos señala nuestros fines: humanidad, racionalidad, igualdad y libertad.


[1] Alternative für Deutschland.

[2] Cortos pensamientos de 2015 sobre el tema: Arrogancia de los iluminados conspiranoicos

[3] Ver mi antiguo artículo (de 2007) Wolfgang Wippermann: el eje del mal

[4] Se llaman “nuevos Länder” a las regiones que formaban parte de la República democrática alemana o “Alemania comunista”, como le llamaba mi tía abuela.

[5] Cfr ¿Una pelea de familia? Ver nota 10

[7] Según el estudio, el 52% de los partidarios de la democracia cristiana / unión social cristiana están a favor de la modernización. Así como un 56% de los social demócratas y un 59% de los liberales. Un 62% de los partidarios del Partido de Izquierda (aunque esto me cuesta creerlo) y un 72% de los Verdes.

[8] Aunque parece increíble, es un tema que aún se discute en Alemania…

[9] La primera persona que me habló de quienes desean vivir en el pasado, concretamente en la década de 1950, fue Jutta Burggraf. Y lo hizo como una crítica, especialmente, a sectores cristianos conservadores en Alemania.

[10] En alemán, se llama a la AfD un “Facebookpartei”, un “partido de Facebook”. Se hace ver el paralelo con los Verdes de antaño que, se considera que surgió gracias a que sus iniciadores se comunicaban por fax, la tecnología de punta de entonces.

[11] Sobre sus inicios, recomiendo leer el excelente los capítulos correspondientes del libro del periodista del FAZ, Justus Bender “Was will die AfD?”, Pantheon, 2017, München.

[12] Como en muchos otros aspectos, la extrema derecha y la extrema izquierda se hallan unidas en el miedo a la globalización y a su consiguiente rechazo.

[13] Karl Popper, Die Offene Gesellschaft und ihre Feinde, Tomo I, Editorial Francke, Berna, München.

[14] Págs. 22 y siguientes.

[15] El estado nacional no es una continuación de la familia nuclear de mayores dimensiones, como se escucha de vez en cuando… La sociedad civil, la ciudad, el estado, la república, la nación es muchísimo más que una gran familia. Sus lazos son de una entidad totalmente diferente a los lazos que unen a una familia, a una tribu o a una etnia. La autoridad de quienes dirigen la sociedad no es la autoridad de un pater familias, esa me parece una arcaica visión de la organización social.

[16] Sin duda, esto es algo que Popper vivió en carne propia, como judío de Viena, de debió huir del nacional socialismo, de una ideología deletérea que predicaba el retorno a la unidad étnica inicial y la depuración de elementos que ellos consideraban foráneos. A mi modo de ver, el nacional socialismo fue una ideología de la sociedad estamental en grado extremo.

[19] Cfr Clemens Schneider explica, en Der Liberale ist ein Hoffender (El liberal es una persona que tiene esperanza, podríamos traducir libremente el título del artículo de Schneider) que, en la película Psicosis, de Hitchcock, lleva consigo el cadáver momificado de su mamá a la que, incluso da su voz para poder conservar así el pasado. La mamá de Bates no tiene una chispa de vida, tampoco es un ser con existencia propia. El pasado, del cual hablan y escriben los temerosos conservadores no es otra cosa que una momia sin vida y sin existencia, a la que el conservador da su voz. Ver Los conservadores de hoy, enemigos de la sociedad abierta

[20] Págs 22 y siguientes de la obra citada.

[21] Así, en Europa, Latinoamérica no es parte de Occidente. Lo que sería un gran agravio para muchos latinoamericanos.

Se dice que Chile es el país más “occidentalizado” de Latinoamérica (sin ser parte de Occidente), al menos es lo que piensa el historiador alemán Heinrich August Winkler, uno de los mayores estudiosos del concepto de Occidente de la actualidad.

[24] Cfr. La crítica y el progreso en “La sociedad abierta” de Karl Popper “El adversario político tiene que ser eso, un rival y nunca un enemigo”, nota número 8 de mi columna citada en esta nota.

[25] Recomiendo la obra magistral de Samuel Salzborn, “Angriff der Antidemokraten”, Beltz Juventa, Berna Suiza, 2017, especialmente el tercer capítulo dedicado a Carl Schmitt.

[27] Incluso no hay que olvidar que “en una democracia, la oposición es imprescindible”, ver  La crítica y el progreso en “La sociedad abierta” de Karl Popper

El populismo, el liberalismo y el political correctness

Comenta una amiga que, mientras menos respetuoso de la libertad sea un movimiento u organización, más se llena la boca con el tema libertad. Esto que mi amiga decía acerca de una institución religiosa[1], se aplica plenamente a los movimientos de extrema derecha en Europa… y probablemente, en todo el mundo[2].  

Es paradojal y casi una burla que los movimientos populistas actuales, usen o más bien abusen de la palabra libertad. Incluso, el movimiento de extrema derecha del holandés Wilders, se autodenomina, “Partido por la libertad”[3]. Paradojal, porque son estos movimientos los que utilizan la libertad para luego intentar derogarla, como vemos que ocurre en Hungría y en menor medida -ya que la sociedad civil parece ser más fuerte y tener mayor capacidad de oposición- en Polonia.

No quiero ni pensar en lo que pasaría si un movimiento de extrema derecha xenófoba como la Alternativa para Alemania, llegara al poder. Casi todas las pesadillas posibles se harían realidad. Casi, porque creo que la sociedad alemana no es la misma de antes y el sistema de frenos y contrapesos en la administración, funcionaría eficazmente, haciendo posible un pronto relevo de los populistas. Pero sería mejor no tentar al destino y evitar caer en las garras de Petry, Weidel, Höcke y otros.

Liane Bednarz analiza el tema en su columna del Tagesspeigel, sobre la Alternativa para Alemania (en adelante, AfD) y el liberalismo[4]. Su tesis principal es que el supuesto liberalismo de este partido consiste simplemente en la posibilidad de sostener ideas, de expresar ideas o de exponer tesis que contradigan el llamado political correctness.

Se dice con demasiada liviandad, que el partido Alternativa tiene dos alas: la económica-liberal y la patriótica-nacionalista. Siendo la primera una buena, aceptable y una real alternativa y la segunda, una corriente siniestra. Ambas estarían en pugna dentro del partido y la consejera empresarial Alice Weidel -recién elegida como una de las candidatas de punta del partido- representaría la posición liberal[5].

Más bien, creo que, como decía el editorial del ditorial del diario Volksstimme, de Magdeburg: hay una única tendencia dentro de la AfD, dentro del partido, los oponentes no se encuentran separados con respecto al contenido. No, más bien se trata de un juego de poder y de animosidades personales[6].

Justus Bender (del Frankfurter Allgemeine Zeitung, FAZ) tiene razón cuando escribe que, desde que, hace dos años cuando se excluyó a su fundador Bernd Lucke, no hay división en el partido. En efecto: dentro de la colectividad, existen sólo quienes “arden por la ideología de derecha” y aquellos que tienen un comportamiento oportunista y desean obtener votos y en consecuencia, mandatos como diputados y se preguntan cómo podemos ganar todos los puestos políticos posibles y asegurarlos para nosotros[7].

En otras palabras, pienso que algunos no quieren transar y están dispuestos a mostrar todo aquello en lo que creen (Höcke, Gauland, Meuthen, Weidel, etc.). Y otros (el matrimonio Petry y Pretzell) pretenden esconder un poco su tendencia extrema, con la finalidad táctica de lograr todos los escaños parlamentarios y eventualmente, otros puestos políticos, para después, desde el poder logrado democráticamente, llevar a cabo su programa. Primero, llegar al poder y luego, sacarse la máscara y llevar a cabo su ideario. Para ellos, el sistema democrático es sólo un medio que, en una primera etapa, es neceario que respetar. Esta estrategia me parece conocida…

Los primeros no quieren transar, ni mostrarse amigables con los “viejos partidos”, por lo que se les llama “oposición fundamental”. Los segundos, se aliarían con cualquiera (de derecha o de izquierda), con tal de llegar al poder[8], son, llamados “realistas”..

Después del triunfo del partido liberal alemán (FDP[9]) en las elecciones de parlamento estadual en Nordrhein-Westfalen (NRW) -y hace una semana de Schleswig-Holstein- creo que se hace necesario reflexionar acerca del supuesto liberalismo de los populistas alemanes que, gracias a Dios, sólo obtuvieron en NRW, un magro 7,4%. Pero toda cifra superior al 5% que obtengan los populistas, es siempre demasiado alta.

Qué mejor que hacerlo a la luz de la columna de la abogado Bednarz. De partida, generalmente, se dice -en una gran simplificación- que los funcionarios Meuthen y Weidel -ambos de Baden-Württemberg- representarían el ala “liberal” del partido. Sin embargo, ambos, se han distanciado expresamente de esa denominación.

No, ellos mismos dice que no son liberales, sino que “freiheitlich”[10], que yo traduciría más propiamente como libertario. Meuthen rechaza ser llamado liberal, ya que esa “etiqueta” no corresponde “ni a la mitad de la verdad” sobre su posición, asegura. El concepto liberal, prosigue el profesor de un instituto superior, se halla “contaminado”.

Meuthen critica duramente a la FDP, que se considera como guardián del liberalismo en Alemania; pero que, en realidad, lo habría traicionado[11]. Como de costumbre, el populismo recurre a descalificacr como “traidores” a sus enemigos políticos. No es el rival político al que se enfrentan, sino al enemigo total. Tal vez sea la deletérea influencia de Carl Schmitt[12].

De partida, en la concepción falsamente liberal del populismo, no hay lugar para el individuo, sólo existe el colectivo. De supremacía de derechos y libertades individuales, de lucha contra la discriminación y de defensa de las minorías, todos temas tan importantes para el liberalismo, de ello, no hay nada. En esta línea, podemos incluir, por ej., la exigencia de los tres niños por mujer alemana[13]. El colectivismo manda muchos saludos desde el oscuro pasado…

La otra de las figuras que generalmente, se califica como liberal, es Alice Weidel (ex-economista de Goldman Sachs, firma que los populistas de derecha y de izquierda tanto critican)[14]. En el congreso del partido en Colonia, Weidel dice que los términos liberalismo y liberalidad han sido llevados por la FDP al absurdo y que ella es freihelitlich-conservadora, esto es, libertaria-conservadora. En otras ocasiones, Weidel se ha definido como liberal. Cierto, Weidel se ve como liberal; pero abre la boca y te das cuenta que no lo es, sino que su discurso es más bien populista[15].

Sin ir más lejos, los populistas austriacos, tienen el calificativo freiheitlich incluído en su mismo nombre[16] , el partido se llama así: Freiheilich, exactamente el mismo término con que Meuthen y Weidel se autodenominan. Los vínculos, los encuentros entre funcionarios de la AfD alemana y la FPÖ austriaca son innumerables [17] [18].

La distinción entre “freiheitlich” y liberal no es una mera cuestión semántica…

Como hace ver Bednarz, en el fondo, para la AfD, la liberalidad que exige, se traduce y se reduce a su rechazo al llamado political correctness. Pienso que pertenece al código genético de los movimientos populistas, renegar de las reglas mínimas de convivencia civilizada y democrática que hacen más agradable, llevadera y posible el entendimiento entre personas que piensan distinto; pero que se respetan, que se toleran y no se ven como enemigos irreconciliables. Esto y no otra cosa, es lo que, en el mundo occidental, se llama political correctness. De ninguna manera se trata de colocar una especie de bozal, sino que a establecer un rayado de la cancha dentro de la cual nos movemos en el juego democrático.

Por el contrario, el populismo plantea una especie de derecho a romper con todo lo que nos es caro y que ha llevado a que la coexistencia pacífica y amable entre personas y grupos que piensan y que son distintos. El populismo actual ha reemplazado al colectivismo, al totalitarismo y al sectarismo de antaño y lo ha hecho, en todo el espectro. El populismo actual recurre a un extraño pseudo-liberalismo, a una falsa libertad -que no es tal- para salirse de la cancha y decir cualquier barbaridad, con la excusa de no someterse a la llamada corrección política.  

Bajo la premisa según la cual “se debe poder decir algo”[19]… Algo que es insoportable, insostenible y que, generalmente hiere a los demás o los ataca en su dignidad, los populistas pretenden tener un falso derecho a decir todo lo que se les pasa por la cabeza… Generalmente, lo que dicen no es nada bueno. Y a esto llaman no doblegarse frente al political correctness.

En su discurso en el Congreso del partido, en Colonia, Weidel anunció concretamente y en tono altisonante, que la corrección política debe ser arrojada al basural de la historia[20]. En realidad, nada más anti-liberal, más iliberal… Hablar de iliberal, me recuerda al ministro presidente húngaro Orbán, que sostuvo, en una rueda de prensa con Merkel que él es partidario de la democracia; pero de la democracia iliberal[21]. Lo que le valió que Jean-Claude Juncker le haya llamado jocosamente “el dictador”[22].

Bednarz cita el libro de Bender sobre la AfD, donde el periodista del diario conservador FAZ explica que, en Alemania existe un political correctness que se puede llamar también decencia, decoro, buenos modales o tener consideración hacia los demás y este decoro o buenos modales no es sólo una cuestión de moral, sino que tiene que evitar que representantes de grupos de la sociedad se sientan heridos porque se inicia una provocación o incitación que hace imposible que se tenga lugar un debate de fondo. Por el contrario, muchos miembros de la AfD, pretenden ‘liberarse’ de la exigencia de la tolerancia, que ellos consideran insoportable[23].

Yo prefiero la tolerancia, la magnanimidad, la liberalidad, la decencia, el decoro y el respeto a las personas y a su dignidad, derechos e igualdad 🙂 En otras palabras, la sociedad abierta de que habla Popper.[24] 


[1] En su momento, defendí ante mi amiga, a la institución, de la que mi amiga también era miembro. Ver ¿En qué se parecen John Boehner y yo?

[2] Como he citado ya tantas veces, mi amigo el abogado argentino -reconocidamente liberal- Diego Goldman, me hizo ver que hay demasiados conservadores disfrazados de liberales. Ver Los conservadores de hoy, enemigos de la sociedad abierta

[3] Partij voor de Vrijheid, más conocido por su abreviatura PVV.

[5] Su calidad de lesbiana refuerza más esta tesis simplista.

[9] Freie Demokratische Partei. Obtuvo un 12,6% de los votos, constituyéndose en la tercera fuerza electoral en el estado rhenano-westfálico. En Schleswig-Holstein, la FDP obtuvo un 11,5% y la AfD, un 5,9%..

Las elecciones de parlamento estadual en NRW son llamadas “pequeñas elecciones de Bundestag, ya que aproximadamente, una quinta parte de los electores alemanes vive en este Land. De ahí su gran importancia. Recordemos en septiembre del 2017.

[10] Hay muchas palabras para denominar algo como liberal en alemán: liberalistisch, freisinnig, freigeistig, freiheitlich, freigebig. Muchas de ellas, dejan un muy mal sabor…

[11] Ver, sobre todo, el discurso de Meuthen, en el Este de Alemania, donde el partido tiene su mayor porcentaje de adherentes, en la localidad de Kyffhäuser el 2016. En youtube: Rede von Prof. Dr. Jörg Meuthen No olviden poner un dislike 😉

[12] Al absolutamenta anti-liberal Carl Schmitt, ver: El nuevo orden según Carl Schmitt. También:: Schmitt y el estado de excepción – Peligrosamente actual y Liberales y autoritarios en vez de izquierda y derecha

[13] Ver, entre muchos artículos sobre el tema Drei Kinder pro Frau und Ende des „Genderwahns“ (tres niños por mujer y el fin de la locura del gender).

[14] Estos grupos son generalmente, conspiranoicos y ven en Goldman Sachs al gobierno mundial o algo así 😛

[15] Ver el video de su discurso en Colonia Y no olviden regalarle un dedo para abajo 😉

[16] Freiheitliche Partei Österreichs, FPÖ.

[17] No quiero profundizar en el tema, sin embargo, recomiendo el artículo de Die Zeit: Was AfD und FPÖ gemeinsam haben y el de Die Welt Vieles lassen Europas Rechte unausgesprochen Como asimismo, el de ZDF Rechte Schwestern im Geiste Hay muchos más sobre el tema, si alguien tiene ganas de escribir sobre el tema en castellano, sería ideal.

[18] Por otra parte, ha habido al menos un partido en Alemania que se ha denominado freiheitlich y que fue abiertamente de extrema derecha, el Freiheitliche Deutsche Arbeiterpartei Hay más de estos partidos y todos de línea más bien de extrema derecha o similar.

[19] La frase de Thilo Sarrazin, el hombre que rompió los diques de contención de la convivencia democrática y que popularizo la frase “Das wird man doch wohl noch sagen dürfen” (aún podemos decir…), como si él no hubiera podido, alguna vez, decir algo… Dar entrevistas y escribir libros que vendió con gran éxito.

[20] Die “politische Korrektheit gehört auf den Müllhaufen der Geschichte”.

[23] “Es gibt eine ‚Politische Korrektheit‘ in Deutschland. Man könnte das Phänomen auch Anstand oder Rücksichtnahme nennen, und dieser Anstand ist nicht nur eine Frage der Moral. Er soll strukturell verhindern, dass Vertreter gesellschaftlicher Gruppen sich verletzt fühlen müssen, weil die Aufwiegelung, die dadurch beginnt, eine Sachdebatte verunmöglicht“. Viele AfD-Mitglieder hingegen, so Bender weiter, „wollen frei sein von der Zumutung der Toleranz”

[24] Invito a leer La crítica y el progreso en “La sociedad abierta” de Karl Popper y Popper y el mandamiento del amor al prójimo