“Corrupción a la carta”, recensión del libro de Tamara Agnic y Susana Sierra

“La lucha contra la corrupción se enfrenta a una paradoja peculiar: escándalos más visibles llevan a la gente a suponer que la situación está empeorando, cuando la realidad es que el escándalo es una muy buena señal de que la tolerancia a las malas prácticas ha disminuido”, escriben las autoras del libro “Corrupción a la carta”[1].

Sí, esta paradoja me lleva a pensar en la llamada paradoja de Tocqueville, según la cual, “la reducción de la desigualdad eleva la sensibilidad acerca de su existencia”. Haciendo una analogía, podemos decir que “la toma de conciencia del fenómeno de la corrupción aumenta la sensibilidad frente a su existencia y a la necesidad de combatirla”.

En otras palabras, no es la corrupción la que ha aumentado -no necesariamente- sino la percepción de la misma. Hoy somos más concientes de qué es corrupción y somos más diligentes a combatirla… y a denunciarla. Nos “escandalizamos” más de las malas prácticas propias de la corrupción. Aunque, a veces, debamos reflexionar un rato, o recurrir a una persona amiga y preguntarle qué opina. Vemos con más facilidad la mota de polvo, como si fuera ampliada con un vidrio de aumento[2].

Las autoras del libro citado explican que “esta paradoja es consecuencia de un error común…: la generalización… Cuando los escándalos llevan a creer que la corrupción es algo que todos hacen…”[3]. Se comienza a pensar, por ejemplo que “todos los políticos son corruptos”. Olvidando, diría yo, que “los políticos” salen de la misma sociedad[4]. O, en otras palabras: “la sociedad tiene los políticos que se merece”, como dice el adagio popular.

Esta paradoja de la corrupción tiene dos lados: el primero es el que acabamos de ver, el pensar que este mal es aún mayor, ya que, vemos la mota de polvo con el aumento de una potente lupa, por así decirlo, ya que nuestra conciencia se ha hecho más fina. Mientras menos corrupción, más la vemos.

El segundo lado es más negativo- y nos puede llevar a paralizarnos.- pues consiste en ver la corrupción como algo tan generalizado que me lleve a justificar que yo también cometa actos corruptos, si total, “todos lo hacen”. Así, “se pierde la fe en la propia capacidad de hacer algo” frente a la corrupción[5].

O tal vez, recurra al “todos lo hacen, yo también puedo”, con lo que se cae en el círculo vicioso de la corrupción, del que hay que salir y salir cuanto antes, entrando al llamado círculo virtuoso. Es significativo que en alemán -un idioma muy expresivo- se hable de Teufelskreis, esto es, círculo del demonio y de Engelkreis, esto es, de círculo de los ángeles.  

No, nadie se puede lavar las manos frente a la corrupción[6], la lucha enconada en su contra es responsabilidad de todos. Si queremos políticos y empresarios probos (la probidad[7] es, por así decirlo, lo contrario a la corrupción), tenemos que empezar por nosotros mismos. El tradicional lema “pobre pero honrado” es un himno a la probidad que ha acuñado la sabiduría popular. Pero es, además, una injusticia pensar que quien no es honrado se enriquiecerá más; cuando, en realidad, quien no es honesto, no debería tener la menor posibilidad de enriquecerse.

Una amiga me contaba que sus hermanas le comentaban qué corruptos eran los políticos que gobernaban su país; pero, inmediatamente, se alegraban de haber comprado una película pirata que vendían en la calle. Mi amiga se preguntaba si sus hermanas contribuían o no a hacer de su país, un país más probo y menos corrupto comprando copias ilegales que venden en la calle… La respuesta parece muy clara: decididamente no.

“Si como sociedad queremos enfrentar el problema de la corrupción y evitar que las malas prácticas coopten el funcionamiento de nuestras instituciones, políticas y económicas, es necesario reconocer que cada uno de nosotros contribuye, en alguna medida, a la proliferación de la corrupción”[8] y… a contrario sensu, podemos y debemos contribuir más bien a la “proliferación”, el avance, al triunfo de la probidad[9]. También podríamos hablar de integridad, voz igualmente usada como antónimo de corrupción.

Cuando en una reunión de curso, un papá ofrece sacar fotocopias para toda la clase en la oficina donde trabaja y nadie -salvo yo- le dice nada… Como me tocó presenciar en Alemania hace poco. ¿Alguien piensa que los alemanes son los seres más honestos del mundo? No, es sólo que en Alemania hay más controles, después de todo, una de las frases favoritas de los alemanes es: “la confianza es buena; el control es mejor”. Si la repiten tanto, por algo será.

Ninguno de nosotros es infalible por naturaleza; de alguna manera “todos somos corruptos”[10] o -más bien- todos somos corruptibles, esto es, somos susceptibles de ser corrompidos. Por tal razón, las autoras prefieren no hablar de “personas corruptas”. No quiero convertirme en una especie de Sancho Panza que se lleva repitiendo máximas, pero el saber popular, por algo ha acuñado el lema de acuerdo a la que “la ocasión hace al ladrón”. Mejor no dar ocasión…

“‘Corrupción’ es una palabra que hace algunos años sonaba extraña en Chile, no iba con nosotros, era un problema de otras personas, de otros países”[11]. De alguna manera, Chile se durmió probo y se despertó corrupto[12]. “El año 2015 terminamos de desencantarnos y despertamos a una realidad muy dura … Esto nos llevó hasta el otro extremo: de pensar que no éramos nada de corruptos, a pensar que todo estaba perdido; comenzamos a compararnos con los peores, a darnos por vencidos. Había mucho pesimismo en el aire… Esta reacción tan violenta tampoco ayuda a mejorar la situación…”[13].

Sin embargo, no hay que perder de vista que el mejoramiento de la sociedad es una tarea de todos[14]. Es el “granito de arena” de que habla Tamara en la mencionada entrevista de La Red[15]. La corrupción no es inevitable[16], no es un hecho de la causa, ni una marca del destino, ni nada que se le parezca. Muy por el contrario, eso nos queda muy claro -si no lo teníamos antes- después de leer el libro.

El libro de Agnic y Sierra es absolutamente y totalmente recomendable, una excelente reflexión acerca de cómo podemos contribuir todos, desde nuestro personal y limitado ámbito de acción, a combatir la corrupción o -poniéndolo en positivo- a elevar el nivel de probidad de la sociedad en que vivimos. Además, es un libro optimista, realista sí y mucho; pero muy optimista y eso es bueno 🙂


[1] Tamara Agnic, Susana Sierra, “Corrupción a la carta: las malas prácticas sobre la mesa”, Ediciones B, Chile, 2017, pág. 11.

[2] Tomo la analogía de Santa Teresa de Ávila, la leí -hace muchos años en su autobiografía. Decía que mientras más avanzáramos en la vida interior, más veíamos lo que no estaba bien, como si viéramos una mota de polvo con una lupa.

[3] Pág. 11.

[4] “…pensé en la famosa frase, según la cual, “cada país tiene los políticos que se merece”. En otras palabras, si una sociedad se comporta de esta manera, en la vida privada -por así decirlo- entonces, tampoco puede esperar que la “clase política”, que sale de esa misma sociedad, sea mejor, se comporte de otra manera.” La lucha contra la corrupción es responsabilidad de todos 

[5] Pág. 11.

[6] Cfr. pág. 159.

[7] “La etimología de probidad nos remite a la lengua latina, más precisamente al término probitas. La probidad es la honestidad y la rectitud: una persona honrada, por lo tanto, es aquella que tiene probidad. Puede decirse que la probidad está vinculada a la honradez y la integridad en el accionar. Quien actúa con probidad no comete ningún abuso, no miente ni incurre en un delito. Lo contrario a la probidad es la corrupción, que implica un desvío de las normas morales y de las leyes. La probidad, en definitiva, es una virtud”, en definición.de

[8] Pág. 159.

[9] Ya contaba en mi artículo anterior sobre el tema  La lucha contra la corrupción es responsabilidad de todos que “Cuando busco ‘probidad’ en Google… Google me pregunta si me equivoqué y, en realidad, quería escribir “propiedad”.

[10] Pág. 159.

[11] Pág. 165.

[12] Dice Juan José Lavín, el periodista de La Red en la entrevista que hace a Tamara Agnic en Entrevista Verdadera – Tamara Agnic – Viernes 12 de Mayo 2017. Otra entrevista muy buena en  Entrevista a Tamara Agnic Co-Autora del Libro “Corrupción a la Carta”

[13] Pág. 165.

[14] Cfr. pág. 168.

[16] Cfr. Tamara Agnic Corrupcion-entre-privados