El “ejército alemán” y los nazis…

Nuevamente se plantea en Chile el tema de si el “ejército alemán” era lo mismo que los nazis. Sí, así más o menos en esos términos algo infantiles. En primer lugar, el “ejército alemán” es un término equívoco, porque a lo largo de la historia, ha habido muchos “ejércitos alemanes”, de manera que tenemos que delimitar de qué hablamos.

Se trata de la Wehrmacht, contemporánea de los nazis o más bien, creación de los mismos. La Wehrmacht o el poder de defenderse[1] o de atacar, fue creada por el régimen nacional socialista en 1935. Ese año, el ex-cabo del Ejército de Baviera, el austriaco Adolfo Hitler había  concentrado totalmente el poder político sus manos.; totalmente o totalitariamente que viene a ser más o menos lo mismo. La famosa ley habilitante de 1933[2] lo había hecho posible. La ley que creó la Wehrmacht fue dictada el 16 de marzo de 1935[3].

Antes de la Wehrmacht -entre 1921 y 1935- existió el Reichswehr, el ejército para la defensa del Reino de la República de Weimar. Estaba organizado de acuerdo a las disposiciones y a las limitaciones impuestas en el Tratado de Versalles. Violadas secretamente, en concomitancia con la Unión Soviética, entonces de reciente creación. A partir de 1923, el Reichswehr apoyó la formación del Ejército Rojo y de sus soldados. A la vez que los soviéts proporcionaban al ejército alemán armas (incluso químicas), munición y adiestramiento para militares alemanes. Era un do ut des -doy para que des- entre alemanes y rusos.

Años más tarde, la misma Wehrmacht ocuparía Polonia conjuntamente con el Ejército Rojo. Paradas militares y encuentros de todo tipo tuvieron lugar entre los soldados de ambos ejércitos de tan dispar o más bien de tan similar ideología. Los nobles alemanes que encabezaban el “ejército alemán” no tenían ningún problema en confraternizar con sus aliados militares, los proletarios bolcheviques. Por si alguien adolece de incredulidad y no sabe leer alemán, hay abundantes videos históricos en youtube sobre esta alianza.

Cuando Hitler y Stalin rompieron su pacto[4] y cuando Alemania empezó a perder la guerra, la Werhmacht tuvo que retirarse de algunos territorios. Practicó entonces la estrategia de la “tierra quemada”, destruyendo todo lo que quedaba a su paso, sin respetar vidas humanas, ni ciudades, ni monumentos históricos, ni iglesias, ni castillos, ni nada.  

No, el “ejército alemán”, la Wehrmacht no es lo mismo que “los nazis”. Los nacional socialistas eran un partido único que encabezaba un régimen totalitario. La Wehrmacht -con sus tres ramas: tierra, mar y aire- era otra cosa. La Wehrmarcht era la fuerza armada al servicio del Partido Obrero Nacional Socialista y de su deletérea ideología.

Los militares de la Wehrmacht tenían que jurar obediencia absoluta y hasta la muerte al Führer. ¿Se imaginan no jurar lealtad al país, a la Patria, sino a una persona? ¿A un líder máximo? Obediencia de cadáver se denomina en alemán, porque -dicen- que es como la obediencia de una persona muerta, que no piensa por sí misma, sino que recibe órdenes y hace lo que le dicen. Autómatas que cumplían órdenes sin pensar y sin sentir, ese era el ideal de soldado de la Wehrmacht.

En clases de derecho penal militar, yo aprendí en Chile[5] que la obediencia militar es una obediencia reflexiva, en que el soldado piensa por sí mismo y puede representar órdenes. E incluso negarse a cumplirlas cuando éstas son un delito. La pseudo obediencia impuesta por los nazis a los soldados alemanes no era reflexiva, sino cadavérica.

No, la Wehrmacht no es lo mismo que los nazis; pero en la Wehrmacht había muchos nazis. Y otros que no lo eran. Algunos no eran nacional socialistas; pero apoyaban esa ideología. Otros pocos no estaban de acuerdo con ella. De estos últimos, algunos desertaron, a ellos los esperaba el pelotón de fusilamiento. O, como altenativa, las brigadas de castigo, compuestas de soldados cuya muerte era irrelevante, daba lo mismo que murieran o no, recibían misiones suicidas. Así trataba la Wehrmacht a sus miembros.

La Wehrmacht fue el brazo armado que los nazis usaron en su guerra de agresión. Invadió un sinnúmero de países y los sometió a un régimen de terror. Sí, la Wehrmacht fue la organización armada empleada para ocupar territorios, para explusar a sus habitantes o simplemente para matarlos sin piedad (judíos, gitanos) o para esclavizarlos, como ocurrió con los pueblos eslavos.

La Wehrmacht fue creada por los nacional socialistas y organizada por ellos, de acuerdo a sus intereses. Incluso de acuerdo a los intereses privados de algunos de sus miembros. Sin ir más lejos, el uniforme de la Wehrmacht fue confeccionado en la fábrica de un miembro del partido nazi, que se llenó los bolsillos de dinero vendiendo sus productos, primero a la SA, a la SS y a las Juventudes de Hitler y luego a la Wehrmacht[6]. Quienes creen que los nazis era “jóvenes idealistas” o algo por el estilo, se equivocan. Intereses económicos y el ánimo de ganar dinero usando influencias y métodos de corrupción marcan la economía de esa época y de los miembros del “movimiento”[7]. Unos se enriquecían mientras a los otros exigían grandes sacrificios.

La Wehrmacht cometió crímenes de guerra e infringió todas las normas de derecho humanitario que nos podamos imaginar[8]. Aparte de ello, demostró una crueldad inusitada frente a seres humanos. Consideraban que los “pueblos” estaban en una especie de competición por quién vence al otro[9]. Y la competición era a muerte… Todo el que no fuera de mi etnia (Volk) era considerado mi enemigo. La barbarie parecía haberse apoderado de Alemania, de Austria y de otros países de la zona. Quienes competían en estas olimpiadas de la muerte eran los soldados de la Wehrmacht.

Comprendo que a algunos chileno-alemanes esto les cueste aceptarlo. Sus abuelos, sus bisabuelos, sus papás fueron tal vez soldados alemanes (generalmente de grados bajos, pese a los fantasías megalómanas de algunos de ellos). Ellos o no hablaban de lo que habían vivido o idealizaban la guerra, la glorificaban, como si hubiera sido una guerra heroica y ellos, los héroes vencidos a la espera de la venganza. Y si los abuelos no glorificaron la guerra, lo hicieron sus hijos o lo hacen sus nietos o bisnietos.

Evidentemente, nadie puede pensar mal de sus antepasados a quienes quiere y hacia quienes siente un natural agradecimiento. El tema de la disyuntiva o de la dicotomía de los “hijos y nietos de la guerra” es hoy un importante tema para psicólogos y psiquiatras en Alemania. Esta dicotomía ha creado personalidades divididas, casi esquizofrénicas. Muchos de los soldados de la Wehrmacht eran jóvenes entonces y fueron simple carne de cañón para los nazis. Nada había de heroísmo, nada de patria, nada de ideales. Creo que aceptar esta realidad, ayudaría mucho…

 


[1] Del verbo sich wehren, esto es ofrecer resistencia, luchar, forcejear.

[4] Llamado Pacto Hitler-Stalin o Molotov-Ribbentrop, que era el nombre de los ministros de relaciones de ambos países.

[5] De acuerdo al Código de Justicia Militar, de 1944.

[6] La fábrica usó mano de obra esclava que la Wehrmacht ayudaba a traer desde el Este. De manera que esclavos confeccionaban el unforme de sus carceleros.

[7] Así llamaban los nazis al Partido: Bewegung.

[8] Los prisioneros de guerra de la Wehrmacht, sobre todo los del Este de Europa, no eran alimentados, ni atendidos y el objetivo era que murieran.

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El caso Grenell, el embajador de Trump en Alemania

Qué pasaría si “un nuevo embajador chino es enviado a Washington. Arrogante y prepotente, proviene del ala extrema maoísta del partido comunista chino. Un mes después de su llegada, da una entrevista al Diario del Pueblo, observando con satisfacción el ascenso de la extrema izquierda en la política occidental”[1].

El texto anterior, con el que Anne Applebaum inicia su columna en el Washington Post no dejó de sorprenderme…En primer momento, hasta que, pocos minutos después, me di cuenta de qué se trataba. Richard Grenell, el embajador que Trump acaba de nombrar en Berlín, había hecho, una vez más una de las suyas y demostrado otra vez más que es el diplomático, menos diplomático[2] acreditado en Alemania.

Como si esto fuera poco, lo que había hecho, lo había hecho a través de una entrevista,  pero no una entrevista en un diario normal, sino que en Breitbart, la “página” de Steve Bannon, quien actualmente -y desde hace varias semanas- se encuentra en “viaje de nogocios” por Europa, entrevistándose con partidarios de grupos de la extrema derecha europea. (Breitbart ha sido el caldo de cultivo del nacionalismo supremacista en los Estados Unidos).

Grenell hace honor a su nombre: es bastante grell, chillón, estridente, shrill, garishly… Ya antes de asumir su cargo (a principios de mayo), manifestó su intención de conocer a Jens Spahn, el nuevo ministro de salud alemán, sólo porque ambos son homosexuales, lo que explicitó el entonces futuro embajador. Yo creo que la orientación sexual de alguien no debería ser tema de la política. No creo que Spahn se haya sentido demasiado alagado. Aunque nunca se sabe[3].

Apenas asumir su cargo, a comienzos de mayo Grenell twitteó: “German companies doing business in Iran should wind down operations immediately”[4]. Antes que nada, me pregunto si Twitter es el medio de expresión propio de un embajador. En tono de orden perentoria -como las daría el virrey a los súbditos de un territorio subalterno- Grenell escribía: “Las empresas alemanas que hacen negocios en Irán deberían cerrar las operaciones inmediatamente”. La “orden” cayó muy mal en Alemania, ya que, el embajador de los Estados Unidos no es un lugarteniente que representa al actual presidente norteamericano en Europa.

Un embajador no puede dar instrucciones a los ciudadanos de otro país. Así no funcionan las cosas en una democracia, ni en un estado de derecho. Ni en el derecho internacional. No de acuerdo a la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas. El embajador, por lo menos, se sobrepasó en sus funciones o atribuciones. Pero claro, Grenell es un hombre de Trump y se comporta en consecuencia. Lo conoció cuando Trump aún estaba en campaña y trabajó para lograr el puesto de embajador. Más que representar a su país como diplomático, representa a Trump como político.

Grenell reconoce que “Hay muchos conservadores en toda Europa que se han puesto en contacto conmigo para decir que sienten que hay un resurgimiento”. ¿En serio? ¿Quiénes serían? Probablemente los mismos que se quejan de que los intereses de sus estados nacionales no estén en el primer lugar hoy en Europa. Y de que la Unión Europea se haya convertido -como ellos dicen- en una especie de Unión Soviética. Lo que no deja de ser paradojal, ya que su ídolo Putin se queja de que la catástrofe más grande del siglo 20 fue el desmembramiento de la URSS.

De partida, cuando Grenell habla de “conservadores”, se refiere no a los que normalmente los liberal-conservadores llamamos “conservador”, sino a movimientos de extrema derecha que han surgido en Europa en el último tiempo. Conservador es una palabra que a estos grupúsculos le queda excesivamente grande. La ofenden con su uso. Son, en el mejor de los casos, ultra-conservadores. Los verdaderos conservadores europeos no son extremistas, ni radicales de derecha, ni menos nacionalistas o populistas de extrema derecha. Son gente como la misma Merkel, igualmente criticada con fuerza por Grenell.

Estos grupos -que el embajador ahora quiere fortalecer o robustecer, se caracterizan por ser pro-Putin, anti-europeos, anti-Unión Europea, anti-euro y anti-extranjeros (etnopluralistas[5]). Sí, son más anti-algo que pro-algo, están más en contra que a favor; pero son mucho más que simples partidos de protesta, considerarlos como tal es subestimarlos. En Alemania surgieron, más tarde que en otros países, especialmente luego de la llamada “crisis de los refugiados”, cuando el país abrió la frontera con Austria y dejó entrar a los miles de sirios que huían de la guerra y se hallaban en Hungría, donde no querían permanecer debido a los malos tratos por parte del gobierno del anti-liberal Viktor Orbán.

Grenell continúa: “Quiero empoderar absolutamente a otros conservadores en toda Europa, a otros líderes. Creo que hay una oleada de políticas conservadoras que se están afianzando debido a las políticas fallidas de la izquierda”. Perdón, pero “empoderar”, o más bien -en castellano- fortalecer, robustecer, patrocinar, apoyar, sustentar a ciertos sectores políticos de extrema derecha en Europa… A “otros líderes”, no a los que están hoy en el poder. Regime change… Perdón, pero ¿es esta la labor de un embajador? ¿No será más bien la de un activista político?[6]. Grenell podría renunciar a su puesto de embajador -pagado con los impuestos norteamericanos- y dedicarse al activismo político. Seguro que habrá alguien que lo financie.

Cito nuevamente a Applebaum, que se refiere al apoyo del embajador a sectores políticos de extrema derecha, pero en forma elíptica, lo que pone aún más de relieve la doble moral de este caso: “’Hay muchos marxistas en todo Occidente que se han puesto en contacto conmigo para decir que sienten que hay un resurgimiento’, dice, y agrega que espera, en su nuevo cargo, poder ‘empoderar’ a los partidos de la extrema izquierda”. O, como se lee en algunos editoriales alemanes de esta semana: “Imaginemos que un embajador chino en los EEUU llame a fortalecer las fuerzas comunistas”[7].

Este “es un momento emocionante para mí (…) tenemos mucho trabajo por hacer, pero creo que la elección de Donald Trump ha facultado a individuos y a pueblos[8] para decir que no pueden permitir que la clase política determine antes de que se lleve a cabo una elección, quién es va a ganar y quién debería ser el candidato’”. ¿A quién se refiere? A las elites, “los de arriba”, el establishment… Él dice que es anti-establishment. ¿Qué fue antes, Trump o el populismo europeo? ¿El tea party o la L’Action nationale? ¿Berlusconi o Bannon? En realidad, si consideramos que Grenell más que representar a su país, representa a Trump, no pueden sorprendernos sus declaraciones.

A propósito de candidatos, Grenell alaba sobremanera al canciller austriaco: “creo que Sebastian Kurz es un rockstar. Soy un gran fan suyo”. ¿Es este el lenguaje propio de un embajador? No sé si sea la mejor publicidad en favor de Kurz, quien aún trata de salvar las apariencias y de figurar como un demócrata cristiano al que no le quedó otra solución que aliarse con la extrema derecha. Cosa que no hizo muy a regañadientes.[9] 

Grenell no halaga a la canciller del país donde se halla acreditado. No, el trumpismo considera a Angela Merkel como representante de “fallidas políticas de izquierda”. Applebaum comenta que esas políticas fallidas son “las mismas políticas que han convertido a Alemania en la economía más fuerte de Europa”[10]. Paradojalmente, los Republicanos norteamericanos y los demócrata cristianos alemanes han sido tradicionalmente aliados. A partir de ahora, las cosas cambian.

Sí, con Trump, todo ha cambiado y ahora la alianza es con la extrema derecha, como ha indicado el embajador Grenell explícitamente. Claro, dicde que quiere “empoderar” a los líderes conservadores europeos. No, no es que Estados Unidos apoye la democracia y no a actores políticos en particular; no es que los países tengan que resolver ellos mismos quiénes los gobiernan[11]. No, Grenell dice que “empoderará” a los líderes de los movimientos y partidos que él considera que tienen el programa correcto, de acuerdo a la apreciación trumpiana de qué es lo correcto. Es más que evidente que esto es inmiscuirse en asuntos internos de otro país, de otros países, de otro continente.

Breitbart nos aclara la película aún más: “La estrategia ganadora, señaló Grenell, se enfoca hacia asuntos conservadores que mejoran la vida de la gente trabajadora común, de la mayoría silenciosa. Diciendo que habrá un ‘apoyo es masivo’ para los candidatos que pueden articular políticas ‘conservadoras consistentes’ sobre migración, rebajas de impuestos y recorte de la burocracia”.

A ver, si entendí bien: Grenell, el embajador de los Estados Unidos en Alemania, un enardecido partidario de Trump (a ello, probablemente es a lo que debe su puesto). Advierte que él trabajará apoyando (“empoderando”, dice, esto es: dando poder, como si no lo tuvieran) a los líderes y a los movimientos que él aún llama conservadores; pero que, en realidad, son de extrema derecha (ya que los conservadores son, por ej., los demócrata cristianos de Merkel), que surgen en Europa, lo que a él lo pone muy feliz, dice.

Apoyará a estos líderes y a estos movimientos en favor de lo que él llama la “mayoría silenciosa”, en tanto implementen “políticas conservadoras consistentes” (esto es, medidas políticas con las que Trump y sus amigos estén de acuerdo) contra la inmigración, a favor de rebajar los impuestos y empequeñecer el estado (porque de reducir la burocracia, en realidad, no se trata).

Que un ex-presidente del Parlamento europeo afirme que el embajador se comporta como un oficial colonial, es algo que no puede sorprender a nadie[12].


[3] El deseo de Grenell fue satisfecho por Spahn quien lo invitó a un tour guiado por él, por el edificio del Bundestag junto a sus respectivos maridos o parejas (Spahn está casad; Grenell no lo sé). No sé si ese encuentro fue una buena idea para Spahn que representa el ala ultra-conservadora de la democracia cristiana alemana. O no. Hay abundantes selfies de las dos parejas en la red, de manera que ya no hay vuelta atrás.

[4] “As @realDonaldTrump said, US sanctions will target critical sectors of Iran’s economy. German companies doing business in Iran should wind down operations immediately.” https://twitter.com/richardgrenell/status/993924107212394496?lang=de

[6] El Departamento de estado se defiende diciendo que un embajador también tiene derecho a la libertad de opinión.

[7] Varios diarios alemanes recogieron el mismo argumento elíptico de Applebaum. Ver: Donald Trumps Botschafter Richard Grenell ist in Berlin fehl am Platz y Kölner Stadtanzeiger pero en papel.  

[8] “empowered individuals and people”…

[9] Putin estuvo en estos días en Austria, me pregunto si Kurz seguirá los pasos de sus colegas cancilleres, en alemán Schröder y el ex canciller de Austria Alfred Gusenbauer que ahora “trabajan” para empresas o inversionistas rusos o hacen labores de lobby en su favor.

[11] Según dice Heather Nauert, desde abril del 2017, vocera del Departemento de Estado y ex-periodista de Fox News.

[12] Ärger über US-Botschafter Grenell “Wie ein rechtsextremer Kolonialoffizier” (4 de junio de 2018). La frase es del social demócrata Martin Schulz.

¿Por qué los campos de exterminio estaban en el Este de Europa?

Parece que Ronen Bergman tenía razón al advertir al premier polaco Morawiecki que la ley Holocausto creará la reacción opuesta y sólo atraerá más atención sobre estas atrocidades[1] y sobre las circunstancias que las acompañaron y las decisiones adoptadas en ese entonces. Una de ellas dice relación con la determinación nacional socialista de establecer los campos de exterminio en el Este, especialmente en Polonia.

En el marco del debate histórico serio y fundado, esta semana, apareció en el conservador Washington Times (Varsovia no lo puede acusar de izquierdista, ni de liberal y por tanto, contrario a la elite gobernante en Polonia) un equilibrado y mesurado artículo del rabino Menachem Levine, nieto de cuatro sobrevivientes del Holocausto en Polonia[2].

Antes que nada, Levine explica que “llamar a los campos de concentración ‘campos polacos’… es una tergiversación”, ya que “es un hecho histórico que los alemanes iniciaron, planearon y construyeron los campos de trabajo esclavo y de exterminio en Polonia”. Yo diría que esto es obvio que fueron campos organizados por Alemania nazi en territorio polaco[3]. Esto lo sabe todo el mundo y en todo el mundo. Y nadie lo pone en duda.

Polskie Radio (radio polaca) publicó un video que contradice al gobierno polaco… Por lo demás, como corresponde a una buena prensa libre en un país democrático. El video se titula Co Amerykanie wiedzą o obozach śmierci? Esto es: ¿Qué saben los estadounidenses sobre los campos de exterminio? En inglés y con subtítulos el polaco.

En él, los periodistas polacos entrevistan a ciudadanos norteamericanos de todos los tipos y de todas las edades y sin excepción, ellos sostienen que los campos de concentración, eran campos alemanes, organizados por alemanes y que fueron los nazis quienes planearon y llevaron a cabo el Holocausto. Absolutamente obvio. Es una mentira muy grande que, fuera de Polonia, se acuse a los polacos de ello. En realidad, esto es más que absurdo y no ocurre en ninguna parte. No parece más que una burda manera de hacerse la víctima.

Sí, la fijación del PiS de sostener que se culpa a Polonia del Holocausto lo veo más como un intento de auto-victimizarse, para crear un enemigo externo y así autopresentarse como la única fuerza defensora de Polonia y descalificar a la oposición dentro de Polonia, como antipatriota y vendida al extranjero. Recurso muy conocido de gobiernos populistas y temerosos de perder el apoyo popular. Mientras exista el enemigo externo, el pueblo se debe unir junto a su gobierno y apoyarlo, es la consigna. 

Menachem Levine explica, citando a Yad Vashem[4]: “No hay duda de que el término ‘campos de exterminio polacos’ es una tergiversación histórica. Yad Vashem continuará apoyando la investigación destinada a exponer la compleja verdad sobre la actitud de la población polaca hacia los judíos durante el Holocausto”.

Continúa: “También es cierto que Polonia y el pueblo polaco sufrieron bajo la Alemania nazi. En la ocupación que siguió a la invasión alemana de Polonia en septiembre de 1939, polacos murieron de hambre y fueron esclavizados con brutal ferocidad. Decenas de miles de polacos fueron expulsados ​​de sus tierras para dejar sitio a los alemanes, que acorralaron a los intelectuales y las élites políticas, prohibieron hablar en polaco en algunas áreas, y cerraron o destruyeron las instituciones culturales y educativas polacas. Además de los más de tres millones de judíos polacos asesinados en el Holocausto, se estima que los alemanes mataron al menos a 1,9 millones de civiles polacos no judíos durante la Segunda Guerra Mundial”.

Goldhagen explica que los campos de exterminio fueron construidos para exterminar a los judíos. Que en ellos hayan muerto también no judíos es algo secundario, marginal. Los campos de la muerte no hubieran existido si no hubiese sido por la intención principal del nacional socialismo de eliminar a todos los judíos y no a otros pueblos[5] que eran mirados más bien como fuerza de trabajo (como los eslavos).

“Además, cerca de 6.700 polacos fueron reconocidos por el Memorial del Holocausto Yad Vashem por rescatar judíos, que es el número más grande de un país. Ciertamente hubo polacos indescriptiblemente valientes y amables. Arriesgaron sus vidas y las vidas de sus seres queridos, al albergar a los judíos perseguidos en sus casas y graneros, bajo tierra y en bunker, y lo hicieron durante años.

“Sin embargo, Yad Vashem deja en claro que fueron los polacos quienes hicieron posible el Holocausto Nazi en Polonia”. ¿Cómo? Esto es realmente nuevo para mí… Levine continúa: “Sin la cooperación de la ciudadanía local, a veces observando pasivamente y muchas veces apoyando con entusiasmo, un programa de asesinato masivo habría sido imposible. ‘Las restricciones a las declaraciones de académicos y otros sobre la complicidad directa o indirecta del pueblo polaco con los crímenes cometidos en sus tierras durante el Holocausto son una distorsión grave’, dice Yad Vashem”.

Una cosa es que un número muy grande de polacos haya sido realmente heroico al defender a sus conciudadanos judíos y otra bien distinta es prohibir bajo una pena establecida en el derecho penal, que se investigue -en universidades e institutos de estudios históricos, sociológicos, económicos, en medios de prensa, etc.- la complicidad directa o indirecta del pueblo polaco o de una parte de él, en crímenes de guerra y/o en el Holocausto o en crímenes de lesa humanidad.

Levine hace ver que “Casi todos los campos de exterminio en la Europa ocupada fueron construidos en Polonia”. Es cierto, en mi articulo anterior mencioné dos ubicados en Bielorrusia[6]; pero es verdad, los nacional socialistas construyeron sus horribles campos de muerte fundamentalmente en territorio polaco. Me atrevo a decir que, si la guerra hubiera continuado, también habrían construido estas puertas que conectaban directamente con el infierno, también en territorio soviético.

Se me ocurren dos causas para ello: 1) los nacional socialistas no estaban seguros de la reacción de la población alemana -aunque profundamente antisemita- frente a campos de exterminio; además, querían alejar estos horribles mataderos de las bellas ciudades del Reich. 2) La mayoría de los judíos vivía en el Este de Europa, especialmente en Polonia y en ciudades del Occidente de la Unión Soviética, de manera que era más fácil “eliminarlos”, en su propio territorio, evitando el transporte. Los judíos alemanes (mucho menos en número) fueron transportados primero a guetos en el Este y luego, directamente a los campos de exterminio. 3) Polonia y el Este, en general, no estaba tan poblaco, de manera que había espacio para grandes campos de internación.

Levine nos da otra causa para la decisión nazi… “No hubo crematorios o cámaras de gas en la ocupada Francia, Bélgica, los Países Bajos, Grecia, Bulgaria, Luxemburgo, Noruega, Dinamarca, Checoslovaquia o cualquier otra nación invadida por las tropas nazis. Auschwitz, Birkenau, Chelmno, Majdanek, Sobibor, Treblinka y otros fueron construidos en Polonia. ¿Por qué?

“La respuesta es que los nazis sabían que Polonia había sido antisemita durante siglos y que los alemanes estaban convencidos de que los polacos no protestarían contra los campos de exterminio de judíos en su territorio. Como muestra la historia, estaban en lo cierto”. Sinceramente, esta “razón” realmente no me la esperaba. No puedo asegurar que esto haya sido así; habría que estudiar archivos alemanes para saberlo con certeza. Pero es una tesis interesante y Levine desarrolla el tema, da sus argumentos y la convierte en una explicación triste, pero plausible.

“Incluso antes de la invasión alemana en 1939, la hostilidad hacia los judíos era un pilar del régimen polaco y de la Iglesia católica polaca[7]. En la década de 1930, el boicot nacional a las empresas judías y la defensa de su confiscación fue promovido por el partido Endecja[8] en Polonia, que introdujo el término ’tienda cristiana’. La tienda de mi abuela sufrió a finales de 1930 del boicot, que la empobreció a ella y a ella familia, entre muchos otros en la comunidad judía. Los polacos ciertamente no necesitaban a los alemanes para enseñarles a odiar a los judíos”.

Ese partido Endecja -llamado oficialmente nacional democrático- existió entre mediados del siglo 19 y 1939. Wikipedia habla de “la postura antisemita del partido, que defendía la eliminación forzosa o la emigración en masa de la población judía de los territorios que consideraba polacos”[9]. Explica que -durante la década de 1930- el partido organizó acciones antisemitas, tales como boicot, manifestaciones e incluso ataques. “Las acciones más notorias fueron realizadas por un grupo disidente de radicales jóvenes nacional democráticos que formaban el llamado Campamento Radical Nacional, de inspiración fascista”[10].

“Conociendo los puntos de vista antisemitas polacos, los comandantes alemanes reclutaron policías polacos para proteger los guetos y los ferroviarios polacos para deportar a los judíos a los centros de exterminio. Individuos polacos traicionaron o persiguieron a judíos ocultos y participaron activamente en el saqueo de propiedades judías. Mi difunta abuela se disfrazó de católica polaca para salvar su vida y la de su hija pequeña. Durante ese tiempo, escuchó a muchos polacos discutir cómo cazaban judíos en los bosques para matarlos o entregarlos a los nazis”. Duras palabras… He escuchado testimonios directos de descendientes de judíos polacos que me han contado historias similares.

“Un ejemplo posterior al Holocausto, que presenta el caso del antisemitismo polaco sin participación nazi, es la trágica historia de los 200 judíos sobrevivientes que regresaron a sus hogares en Kielce después de la guerra. De vuelta en Kielce, comenzaron a reconstruir sus vidas. Establecieron una sinagoga, un centro comunitario y un orfanato. Todo esto se detuvo el 4 de julio de 1946, cuando una difamación (de sangre) se extendió por la ciudad, acusando falsamente a los judíos de secuestrar a un niño cristiano[11]. Para su venganza, los residentes polacos de Kielce descendieron al sector judío” de la ciudad.  “La policía y los soldados observaban mientras la turba atacaba a los judíos, asesinando a 42 sobrevivientes del Holocausto e hiriendo a muchos más. Los judíos restantes se dieron cuenta de que no tenían otra opción que huir del lugar en el que creían poder encontrar algo de paz y libertad: Polonia libre de los nazis. Claramente, estaban equivocados. Esos polacos eran antisemitas asesinos tanto si los nazis estaban allí como si no”. De la veracidad de estos relatos, tampoco me cabe la menor duda, también los he escuchado de descendientes de sobrevivientes.

Levine culmina su corto pero contundende relato: “Cuando era adolescente, viajé a Polonia para visitar los antiguos sitios judíos y ver los campos de exterminio. En ese momento, mis abuelos me preguntaron por qué querría regresar a un lugar empapado en sangre judía. Se referían no solo a las atrocidades nazis que tuvieron lugar en suelo polaco, sino también al país Polonia, que permitió y ayudó en el Holocausto”. Si bien, era difícil para la mayoría de los polacos -para el polaco común- oponerse al régimen de ocupación nazi, sobre todo en las ciudades, donde existía más control.

Por eso, puedo concluir que “la nueva ley que hace que sea ilegal acusar a Polonia de ser cómplice de los crímenes nazis en el Holocausto” no sólo una burla como la llama Levine, sino que es un intento de silenciar a historiadores, a la opinión pública, a los interesados en el quehacer europeo y mundial, sino que además, es una barbaridad y una gran injusticia, especialmente frente a hijos, nietos y a bisnietos de sobrevivientes del Holocausto. Creo que -a eso nos insta  Yad Vashem- tenemos que “continuar apoyando la investigación destinada a exponer la compleja verdad sobre la actitud de la población polaca hacia los judíos durante el Holocausto”[12]. Una ley mordaza, como en la época del comunismo, no sirve para nada.


[1] “¿Cuál es el propósito? ¿Cuál es el mensaje que están tratando de transmitir al mundo? Están creando la reacción opuesta y solo estás atrayendo más atención sobre estas atrocidades”, en La Ley Holocausto, Ronen Bergman y la fría respuesta de Morawiecki

[2] Why Poland’s new Holocaust law is a mockery En castellano: Por qué la nueva ley del Holocausto de Polonia es una burla.

[5] Daniel Jonah Goldhagen, “Hitlers willige Vollstrecker”, pág. 239. Editorial Bertelsmann 1996.

[7] Católicos occidentales, especialmente franceses -entre Francia y Polonia siempre hubo muy buenas relaciones- que viajaron a Polonia, dejaron constancia del antisemitismo de sus correligionarios polacos, no sin horror y una fuerte crítica.

[8] Narodowa Demokracja o democracia nacional o nacionalista.

[10] Antisemitic actions and incidents – boycotts, demonstrations, even attacks – organized or inspired by National Democrats occurred during the 1930s. The most notorious actions were taken by a splinter group of radical young former NDs who formed the fascist-inspired National Radical Camp (Obóz Narodowo-Radykalny), en Wikipedia en inglés

[11] La llamada muerte ritual de un niño cristiano, cuya sangre sería usada para ritos propios de los judíos, según una leyenda cristiana proveniente de la Edad Media y que seguía presente en el pueblo polaco de mediados del siglo 20.

Lennart Meri, a once años de su muerte

Puliqué esta frase como columna de opinión en marzo del 2007, en el diario chileno La Segunda. En ese entonces, a sólo un año de la muerte del presidente de Estonia. La guardé en mi blog Columnas en la La Segunda Lennart Meri: El comunismo ha muerto, pero nadie ha visto su cadáver Muchas de mis apreciaciones de entonces, hoy han sido superadas por la historia. No en vano, han pasado diez años desde entonces. 

La frase es de Lennart Meri “El comunismo ha muerto, pero nadie ha visto su cadáver”, fue pronunciada en una conferencia de prensa, en Alemania, en 1990. Meri, fallecido hace un año, el 14 de marzo de 2006, en Tallin. Presidente de Estonia entre 1992 y el 2001.

Como muchos otros estonios, letonios y lituanos, Meri fue deportado a Siberia, en 1941, en trenes- cárcel (vagones con barrotes, como esos en que se traslada a los animales) con su mamá y su hermano.

En una de sus célebres conferencias, que tuvo lugar en Suecia en 1999, hacía ver que “el comunismo es difícil de definir, pero fácil de describir”.

En esa ocasión, Meri explicaba que en aquellos vagones que trasladaban a los deportados del Báltico a los campos de concentración de Siberia y Asia Central, estaba prohibido cantar. Ello se debía -continúa- a que los militares polacos asesinados en Katyn, entonaban cantos cristianos en los vagones que los conducían a la muerte, lo que desmoralizaba a los soldados soviéticos que estuvieron cerca de no cumplir su misión… y atemorizaba a los comunistas. Para que no volviera a ocurrir lo que los católicos polacos habían estado a punto de lograr, las autoridades ateas prohibieron el canto a los luteranos estonios…

Al partir, su papá Georg Meri -diplomático estonio y traductor de Shakespeare- le dijo “cuida a tu mamá y tu hermano, ahora eres el hombre de la casa”, tenía doce años. Fue la última vez que lo vió.

Sí, él y su familia fueron víctima de una de dos ideologías más deletéreas del s. XX. En efecto, Meri explica que los dos estados totalitarios tenían diferentes uniformes, pero sus soldados eran gemelos. No hay mayor diferencia entre el “ser infrahumano” del nacional socialismo y la “nación hostil” (vrazhdebnaya natsiya) del comunismo, entre una represión y la otra. Entre el Führer y el Vozhd, continúa.

Al igual que tantos intelectuales del “otro lado de la cortina de hierro”, Meri comprendió que si su nación quería sobrevivir al totalitarismo, su única oportunidad estaba en la cultura, la palabra escrita y hablada. Así, Meri se convirió en un gran estudioso de la lengua fino-úgrica (también llamada fino-húngara). Él, como otros, no recurrió a las armas; pero en el fondo “la palabra” fue un arma infinitamente más eficaz y más temida que las kalashnikov soviéticas.

Meri fue un patriota estonio, pero no un nacionalista. Además de su propio idioma, hablaba fluidamente otros cinco. Uno de sus alumnos -o debería decir discípulos- el joven politólogo norteamericano Ross Mayfield cuenta que él conoció Chichén Itzá (en la península de Yucatán) gracias a Meri.

Meri -continúa Mayfield- fue uno de los pocos políticos europeos que han sido capaces de mirar más allá de sus propias fronteras nacionales… al margen -digo yo- de toda la locuacidad que exhibe la Unión Europea.

En uno de los períodos más crítico de la historia reciente, cuando estuvimos a punto de presenciar un enfrentamiento armado al Norte de Europa, en 1991, en la antesala de la autodisolución del imperio soviético, Lennart Meri era ministro de relaciones exteriores de la Rep. Socialista soviética de Estonia, país que se había atrevido a declarar su independencia. Se temía que Moscú reaccionara como en 1956 en Hungría y en 1963 en Praga, esto es, con la fuerza de las armas… y de los tanques.

No deja de ser significativo -a la luz de la prohibición de cantar en los vagones-cárcel- que el movimiento que condujo a la independencia estonia se conozca como la revolución cantando (Singing Revolution), precisamente porque el arma estonia era la palabra, la palabra cantada.

Gorbachov advirtió que no se puede detener el curso de la historia (sobre todo si está basada en un acuerdo internacional como el espúreo pacto Hitler-Stalin) y, en contra de la opinión de muchos de sus correligionarios, reconoció la independencia de Estonia y con ello, inició el proceso de desmembración de la URSS, del cual muchos aún no han podido recuperarse, como lo puso de manifiesto el reciente discurso de Wladimir Putin en la 43 Conferencia de Seguridad en München.

Inmediatamente después de la independencia, Lennart Meri, escritor, productor de películas y dramaturgo -al que no le fue permitido dedicarse al estudio de la historia, pues se le consideraba peligroso para la estabilidad política- fue elegido presidente de su país.

La frase de Meri, que sirve de título a esta columna, tiene un significado especial para nosotros en el mundo occidental. Karol Wojtyla (otro sobreviviente de los dos grandes totalitarismos del siglo pasado) escribe en su libro “Memoria e Identidad”, citando a un político occidental: “sabemos que el comunismo cayó al fin a causa de la insuficiencia socioeconómica de su sistema. Pero esto no significa que haya sido desechado realmente como ideología y como filosofía. En ciertos círculos de Occidente se continúa considerando su ocaso como un perjuicio y se lamenta su pérdida”.

La Nueva guerra fría

¿Estaremos realmente frente a una nueva guerra fría? EEUU acaba de declarar persona non grata a 35 diplotámticos rusos y lo mismo casi hizo Rusia[1]. Es muy fácil, muy simple comparar la situación actual frente a Rusia con la Guerra fría que vivimos en la segunda mitad del siglo 20, entre los llamados dos bloques. Pero ¿será una comparación correcta?

Pienso que la mayor diferencia es que Rusia está hoy aislada, sola en el mundo. Hace no mucho tiempo (cuando disentir no era aún tan difícil para los ciudadanos rusos), una periodista de esa nacionalidad posteó en Twitter una foto del embajador ruso ante las Naciones Unidas y en la sala plenaria. La periodista comentó que a su alrededor no había nadie sentado. Agregó que a eso ha conducido la política de Putin: al total aislamiento de su país[2].

Bueno, no exageremos, Rusia tiene algunos aliados de ocasión e incluso permanentes. A veces Irán -interesada en la tecnología atómica rusa-; a veces China[3]… que además, es aliada de todos los que hacen negocios con ella, y de nadie. Se puede decir que China es aliada sólo de sí misma. Anne Applebaum @anneapplebaum hace ver acertadamente que lo que une a las elites rusa y china es su rechazo a las instituciones democráticas y liberales de Europa occidental, de EEUU, de Japón y de donde sea[4].

Al igual que Rusia, China es miembro permanente del Consejo de Seguridad, donde veta animadamente todo tipo de resoluciones, muchas veces, secundando a Rusia, como ha ocurrido reiteradamente en resoluciones sobre Siria. En realidad, China no apoya a Putin, sino que sostiene una política de absoluta no intervención en otros países. Si aceptara una intervención, debería admitir que otros países juzgaran la política interna de China, con sus violaciones a los derechos fundamentales.

Argentina (duranté el régimen de los Kirchner) y Cuba fueron sus aliados hasta hace poco. Hoy siguen siéndolo Venezuela y Nicaragua, países sin peso en el concierto internacional. Pseudo-incondicionalmente. la apoyan Bielorrusia y Kirgistán, a quienes no les queda otra alternativa, como integrantes de la Unión Eurásica, imitación de la Unión Europea, pero comandada desde Moscú. Los únicos aliados incondicionales de Rusia son Abjasia y Osetia del Sur. Regiones que no son reconocidas por (casi) nadie como países independientes. Simplemente, porque no lo son. En derecho, siguen siendo parte de Georgia, pese a su anexión de facto.

Cuba era su aliada, antes de que Obama anunciara el fin del embargo y visitara la isla. Evidentemente que, para los cubanos, EEUU es un millón de veces más atractivo que Rusia. Por mucho que Putin y el Patriarca Kirill inauguren una iglesia ortodoxa tras otra en la isla caribeña: la rígida Ortodoxia y el animismo cubano simplemente, “no pegan”.

Evidentemente, países como Kasajstán y Bielorrusia apoyan a Rusia en foros internacionales; pero hay que reconocer que eso lo hacen muy a regañadientes y porque son parte de la ya mencionada Unión de Eurasia. Entre paréntesis, yo diría que Putin y Lukaschenko son más rivales que aliados y, si se apoyan, es por razones estratégicas y de dependencia económica.

Bien distinta era la situación de la década de los ‘50, ‘60 ó ‘70, durante la primera y en realidad única Guerra fría, cuando regiones enteras integraban el bloque que consideraba a la Unión Soviética como su hermana mayor, su ídolo y ejemplo a seguir. Dentro del bloque se hallaban países como Siria[5], tenerlo presente es indispensable para comprender la terrible y dolorosa crisis actual en Siria.

Por otra parte, a diferencia de lo que ocurría durante la Guerra fría, Rusia tiene hoy muy poco que ofrecer al mundo. De partida, no tiene una ideología que esté interesada en propagar, como antes, cuando la URSS propiciaba la expansión del marxismo y de la revolución universal. Hoy en día, en vez de partidos políticos marxistas, neo-marxistas o filo-marxistas en todo el mundo, que intentan expandir una gran utopía mundial, Rusia mantiene a una gran cohorte de lobbystas, defendiendo los intereses económicos de sus oligarcas y de empresas estatales en diferentes países.

Aunque el número de sus lobbystas está rápidamente disminuyendo y es sustituido por pseudo-preiodistas de medios financiados por el estado ruso o por oligarcas proclives a Putin. Gente más dedicada a la desinformación que a la información[6].

Rusia propaga hoy por el mundo una extraña mezcla entre la nostalgia de la URSS leninista (no olvidemos que Putin considera que la caída de la Unión Soviética es la mayor tragedia, catástrofe geopolítica del siglo 20[7]), el culto a Stalin y la devoción a la Iglesia ortodoxa, aparte de la homofobia, y el llamado familialismo, que disfrazan como defensa de la familia tradicional, con los que se quiere congraciar con grupos de extrema y/o ultra-ultraconservadores de Europa occidental.

La desmembración -disolución de un estado y su reparto entre estados sucesores[8]– de la URSS es, en Rusia actual, un gran trauma, sobre todo para la jerarquía política y para la oligarquía económica. Su lectura consiste en comparar la caída de la URSS con el Tratado de Versailles, que fundó un orden internacional que llevaba en sí el germen de una nueva guerra[9]. Es bien peligrosa esta comparación, porque, en el fondo sirve para justirficar una nueva gran guerra o muchas guerras pequeñas, o escaramuzas, conflictos congelados, anexiones (como la de Crimea, Osetia o Abjasia) o intervenciones como en Siria o en Ucrania.

En la época de la Guerra fría -cuando demócratas y comunistas se enfrentaban por la hegemonía en el mundo- los cristianos eran más bien los enemigos naturales del comunismo soviético. Hoy, demasiados conservadores han pactado con los enemigos de la democracia y se han convertido inexplicablemente, en los más grandes amigos del oficial de la KGB, experto en desinformación Wladimir Putin[10]. Colectividades como la AfD alemana, la FPÖ austriada, el partido de Le Pen en Francia y Orbán en Hungría son sus mejores aliados en las capitales occidentales.

Paradojalmente o no, hoy no necesitamos a los grupos de extrema izquierda -reducidos a la insignificancia- ya que sus banderas son hoy llevadas en alto por grupos de extrema derecha. Incluso, grupúsculos del llamado catolicismo de extrema derecha ha caído en la trampa y admira más a Putin y al Patriarca Kirill (cabeza de la Iglesia ortodoxa, Patriarcado de Moscú) que al Papa Francisco, a quien desprecia abierta o solapadamente.

Por otro lado, para Rusia, la tesis de la nueva Guerra fría es la expresión de una especie de dolor fantasma[11]. Rusia de Putin no es el Imperio soviético, ni tampoco el de los zares y esto le duele mucho, son dolores nostálgico-imperiales.

La semana pasada, en el marco de la larga conferencia de prensa (dura varias horas) que Putin concede año a año, un periodista le preguntó qué se siente ser el hombre más influyente del mundo[12]. De partida, como dice Smirnova, Putin no es el hombre más influyente del mundo. Pienso que la pregunta revela más bien una inconsciente identificación con él. Algo así como: Putin es Rusia o -en el mejor de los casos- la representa y “cada uno de nosotros, los ciudadanos rusos, somos Putin”. “Si él es influyente e importante, también yo lo soy”[13].

En realidad, el único poder que queda a Rusia es su derecho a veto en el Consejo de Seguridad. Derecho que, ni siquiera le es propio, sino que heredó de la URSS[14]. De ahí que Putin use su veto una y otra vez, casi siempre sin sentido… vetando resoluciones, da más o menos lo mismo cuáles. el veto es una demostración de poder.

La profesora Kadri Liik[15] explica que a Rusia le conviene propagar la tesis de una nueva guerra fría[16]. Y por eso, es parte de su estrategia, divulgar la existencia de un sinnúmero de paralelos entre la Guerra fría y la llamada Nueva guerra fría. Esto, por varias razones. Tal vez la que yo considero más banal es que así une a sus ciudadanos en torno a los gobernantes, por aquello que la teoría política alemana llama el sindrome de Galtieri, en que se crea un enemigo o rival externo, para reunir, para aglomerar a la propia población en torno al gobierno, con el fin de defenderse de supuestos ataques exteriores. Ataques que, en realidad, no existen.

Liik hace ver que la supuesta Nueva guerra fría es asimétrica, ya que Rusia y Occidente no están al mismo nivel. Existe en un desnivel, en favor de Occidente, del otrora llamado mundo libre. Pero, como Putin se maneja muy bien en conflictos asimétricos, la tesis de la Nueva guerra fría alarga la vida a su régimen[17]. Aglutina al pueblo ruso en torno a la jerarquía. No sé si se han dado cuenta que desde hace más de un año, apenas hay protestas contra el gobierno en Moscú y otras ciudades. Y los pocos opositores, terminan o en la cárcel o en la tumba, como Nemzow[18].

Por último, una de las mayores diferencias con la Guerra fría de antaño es que en aquel entonces, al menos, los acuerdos internacionales se respetaban. Ambos bloques trataban de antenerse a reglas mínimas de convivencia. Hoy, Rusia de Putin, interpreta las reglas de la forma que más le acomode.

En suma, hay bastantes razones para disentir de la tesis, según la cual, estamos ante una Nueva guerra fría. Pienso que no podemos caer en el juego, no podemos volver atrás en el tiempo; no retrocedamos a los 50, 60, ni a los 70. La cortina de hierro, gracias a Dios, ya cayó, por mucho que algunos intenten levantarla nuevamente. Estoy segura que no lo lograrán. Claro que esto no es automático, depende de nosotros que no lo logren. Estoy segura que el sentido común pesa más que las fantasías de grandeza imperial o de cualquier otro tipo. La paz es el camino.


[1] El ministro del Exterior Sergei Lawrow anunció la expulsión de 35 diplomáticos estadounidenses. Putin lo contradijo (teóricamente) y decidió que no habrá expulsión de norteamericanos. Como dice la periodista alemana Golineh Atai ‏@GolinehAtai, están jugando al Good Cop Bad Cop.  

[2] Lamentablemente no tengo ni screenshot. Ni me acuerdo de su nombre exacto. Sigo a muchos ciudadanos y ciudadanas rusas en Twitter. Confieso que soy rusófila y por eso, me duele aún más lo que ocurre….

[3] Si China firmó un contrato quasi secreto con Rusia para abastecimiento de energía, lo hizo, aprovechándose se Rusia, impuso un precio muy bajo (las partes no han dicho cuál es el precio, es secreto) a Rusia.

[4] Applebaum, en en el Washington Post, China and Russia bring back Cold War tactics, va más allá y plantea una segunda tesis ”But the elites of both of these countries do have one thing in common: They dislike the institutions of liberal democracy as practiced in Europe, the United States, Japan and elsewhere, and they are determined to prevent them from spreading to Moscow or Beijing. These same elites believe that Western media, Western ideas and especially Western capitalism — as opposed to state capitalism — pose a threat to their personal domination of their economies. They want the world to remain safe for their particular form of authoritarian oligarchy, and they are increasingly prepared to pay a high price for it.”

[5] Siria figura en el mapa como uno de los aliados de la URSS durante la Guerra Fría. Ver el artículo La URSS y los paises arabes durante la Guerra Fria, de Olga Ulianova,  “Siria apoyaba a la URSS en todos los temas de la contraposición internacional bipolar”.

“El posicionamiento de Siria, como principal socio soviético en la región en la primera mitad de los setenta, tenia como antecedentes el inicio de cooperación en los años cincuenta y su ampliación en la siguiente década A partir de 1967 se establecen vínculos a nivel de partidos entre el BAAS y el PCUS”.

[6] No deja de ser sorprendente la “noticia difundida hoy por medios rusos”, de acuerdo a la cual, 700 mil alemanes habrían abandonado Alemania, huyendo de la canciller Merkel y de sus refugiados. Citan a Lutz Bachmann, el fundador de Pegida (organización de extrema derecha xenófoba).  

[7] El escritor ruso Sergej Lebedev hace ver que, si la URSS habría subsistido, Putin hubiese llegado -en el mejor de los casos- a ser un general de la KGB en su provincia natal, Leningrando. Nada más. Ver Ende der Sowjetunion vor 25 Jahren Kollaps einer Weltmacht (Fin de la Unión Soviética hace 25 años. El colapso de una potencia mundial).

[8] Ver mi artículo Consideraciones acerca del actual desarrollo de la doctrina de la sucesión de Estados en el derecho internacional, en la Revista de Derecho Público de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Página 28.

[9] Ver, del historiador Michael Stürmer, Geschichte endet nie (la historia no termina nunca), en Die Welt (papel), 28.12.2016. Página 2.

[11] So viel Krise war nie, editorial de Michael Stürmer, de esta semana en Die Welt.

[12] “Estar sentado en el sillón del hombre más influyente del mundo” es la traducción textual. Ver Wie Putin sein fast perfektes Jahr 2016 feiert (Como celebra Putin su año casi perfecto) de la periodista Julia Smirnova, @smirnova_welt en Twitter.

[13] Mutatis mutandi, es lo que promete Trump con su Make America great again. Todos quieren ser grandes, ricos, poderosos e influyentes, como Trump.

[14] En su calidad de una de las potencias ganadoras de la II Guerra.

[15] Senior policy fellow del European Council on Foreign Relations. @KadriLiik en Twitter.

[16] Su artículo “Mit Russland reden, aber wie?” (Hblar con Rusia, pero ¿cómo hacerlo?. En la revista Internationale Politik N° 3 del año 71. Mayo Junio 2016. Páginas 8 y siguientes.

[17] Ver artículo de Liik, página 13 y siguientes.

[18] Boris Jefimowitsch Nemzow asesinado en Moscú en febrero de 2015.

Alemania oscura, en Dresden

A comienzos de esta semana, tuvó lugar en Dresden, la celebración oficial del aniversario de la Unidad de Alemania. Un aniversario más… same procedure as every year, podríamos decir. Pero, esta vez, no fue así; lamentablemente no fue -como todos los años- una fiesta alegre y pacífica.

Cada año, la festividad central es organizada por un país federal (Land, Bundesland) y esta vez, le tocaba a Sachsen. Lo que no deja de ser super complicado, ya que Sajonia -y especialmente su capital, Dresden- es el lugar de nacimiento y supervivencia de movimientos de extrema derecha radical, como Pegida y otros grupos similares y donde la AfD tiene representación parlamentaria. (Aunque, en realidad, no se necesita la AfD para una política populista de extrema derecha, la democracia cristiana sajona basta para ello).

Junto con la Alemania luminosa que celebraba la Unidad lograda en un proceso pacífico entre los años 1989 y 1990, y que culminó con la llamada Reunificación o Wiedervereinigung (la unión entre la República federal de Alemania y la República democrática alemana, donde tenemos que tomar el adjetivo democrático con beneficio de inventario). Junto a la Alemania luminosa, se hizo presente en Dresden la Alemania oscura.

Sí, con motivo de la Celebración, pudimos observar en vivo y en directo o bien en los múltiples videos que conservan las penosas imágines y los gritos injuriosos, a una turbamulta enardecida que, como río fuera de cauce, afluye por las calles de Dresden, para insultar a los políticos que pasaban frente a ellos en dirección a los actos de celebración. Ahí estaban los representantes de la Alemania oscura: los partidarios de Pegida, los de la nueva derecha, los de la AfD, y quién sabe de qué otro sombrío movimiento (grupos de canaradería, movimiento del 1%, etc.).

La polícía no contuvo a la turba que gritaba -en el dialecto de Honecker y de su camarilla- que los políticos habían traicionado al pueblo. Gritaba e injuriaba a los representantes de la República federal, del estado democrático, liberal y abierto tan detestado por Alemania oscura. Son los mismos que hace algunos meses paseaban por las calles de Dresden con sendas horcas: una horca para la demócrata cristiana Merkel y otra para su vicecanciller socialdemócrata, Sigmar Gabriel.

La verde Claudia Roth trató de conversar con los manifestantes; pero no la dejaron hablar, no la escucharon, quisieron hacerla callar levantando más la voz. Terminaron gritándole que se fuera (hau ab!). Pero siempre hay algunos ingenuos que sostienen que se debe dialogar con la Alemania oscura. ¡Por favor! Si la Alemania oscura no quiere, no puede dialogar. La Alemania oscura es una Alemania gritona, exaltada, intolerante. La intimidación que practican es primitiva; pero lamentablemente es efectiva[1].

Especialmente deplorable es que, al ver a una persona de color que se dirigía a un servicio religioso de acción de gracias por la Unidad alemana, la canallada de extrema derecha comenzó a hacer ruidos que ellos consideran como gritos de un simio y a moverse como ellos creen que se mueven los monos. Igualmente deplorable es que la sobrina de un embajador africano invitado a la celebración, contó que varias personas le habían dicho que ella -debido al color de su piel.- no tenía nada que hacer en Dresden. La señora del ministro de economía comezó a llorar; pero, a quién le importa… Una de las características de la Alemania oscura es su falta absoluta de empatía.

La policía de Sachsen no sólo no hizo nada. Se apostó a lo largo del camino que debían recorrer los políticos; pero sin protegerlos. Por lo que, durante toda esta semana, ha sido sumamente criticada. Y eso que había sido autorizada ninguna manifestación en ese lugar -sí en otro-. Incluso, una unidad les prestó un altavoz y uno de los uniformados les deseó -por parlante- que tuviaran un “día muy exitoso”. Hace algunois meses circulaba un chiste: “¿Cuál es el teléfono de Pegida en Sachsen? -Es el 110”. (El 110 es el número de emergencia de la policía en Alemania).

Antes, se decía que el estado estaba ciego del ojo izquierdo… Eso puede haber sido válido para los anos 60 o 70. Lo que es hoy en día, parece que la policía de Sajonia estuviera totalmente ciega del ojo derecho. Sacha Lobo, conocido columnista de Spiegel cuenta en una de sus columnas que un alto policía sajón, le dijo que él pensaba que una cuarta parte de los policías de Sajonia eran nazi[2]. Si fuera cierto, sería horrible.

Uno de los slogans más suaves que gritaba La turbamulta enardecida, que afluía por la calles de Dresden, era “Merkel muss weg!”[3] esto es: Merkel se tiene que ir. Pero no se tiene que ir a la casa, no simplemente renunciar. Merkel tiene que ser borrada, eliminada del mapa. O, como dice el político de la AfD, Höcke: “a Merkel la tienen que sacar de la cancillería federal con una camisa de fuerza”[4] y su colega del mismo partido von Storch agrega: “…y subirla a un avión para llevársela a Chile”[5].

Me he preguntado muchas veces esta fijación que tiene mucha gente con Chile. ¿Será por los Honecker? ¿Quieren seguir su ejemplo? ¿O por Walter Rauff, el inventor de los buses de exterminio de enfermos psíquicos por medio del gas[6]? Sé que von Storch anunció, en privado, que ella piensa irse a Chile…[7] [8] Los partidarios de Alemania oscura quieren huir de Alemania luminosa. Espero que nunca lleven su oscuridad a Chile.

Es cierto que los manifestantes en Dresden eran pocos… 100, 300… Pero bastaron para echar a perder la fiesta de la Unidad alemana. Esta gente es como el rey Midas pero al revés: todo lo que tocan no se convierte en oro, sino en estiércol. Son pocos; pero están en todas partes. Es gente comprometida. En el lado contrario, veo mucha tibieza, mucha inacción, mucho conformismo y, sobre todo, una gran comodidad.

Los pegidistas y los partidarios de la AfD generalmente es gente de la clase media, que no sufre pobreza; de manera que no se puede decir que el suyo sea un problema social. Más bien creo que padecen de miedo, de envidia y de intolerancia. Es gente que nunca comprendió la democracia posterior a 1945. Los nuevos grupos de Alemania oscura rechacen implícita o explícitamente la Reunificación. Siguen soñando con un Führer, lo que explica su predilección por ej., por Putin, por ellos admirado y al que piden ayuda en sus pancartas. El fin de semana en Dresden, gritaban “Merkel a Siberia, Putin a Berlin”[9]. Aunque esto parezca sátira, no lo es. Por el momento, Alemania oscura llama a ofrecer resistencia a niuestra democracia liberal. Prefieren la democracia iliberal, como la llama el PM húngaro Viktor Orbán. Resistencia o Widerstand[10] -al que llama Kubitschek- fue uno de los slogans más escuchados en Dresden.

Pero no sólo gritaban e injuriaban a los políticos y al público, sino que la turbamulta se ensañaba también con los periodistas. Sí, Alemania oscura ha creado su propio mundo. Leen sus propios medios y rechazan a todos los demás; a la prensa tradicional que descalifican como “prensa de la mentira” (Lügenprese, término empleado tanto por los nazis, como por la extrema derecha de los años 1920-30). Tienen sus propios blogs como “Mundo libre” de los Storch, que no puede ser menos libre y más tendencioso. O un diario como la “Libertad joven”[11], que actúa como bisagra entre la extrema derecha y el conservantismo. Revistas como “El nuevo orden”, donde ciertos católicos (lamentablemente también gente del Opus Dei o cercana) escriben y leen[12]. Y sus propias editoriales como Kopp (entre paréntesis, creado por un policía[13] en retiro para publicar libros sobre OVNIs). Etc., etc.

Así, se han ido encerrando en un mundo paralelo, totalmente extremo, alejado de la realidad que vivimos la gente común y corriente; pero claro, ellos no son común y corriente, sin que creen saber más que los demás. Cuando tú los contradices, siempre te pueden decir que tú estás completamente engañada por Merkel, la CIA o quién sabe por quién. O que los aviones lanzaron demasiadas hormonas de la felicidad y por eso, no puedes pensar críticamente[14]. Sí,para qué les cuento acerca de las teorías de la conspiración en que creen[15]. La conspiranoia abierta o velada es una característica de la Alemania oscura.

Por definición, ellos se consideran dueños de la verdad. Si hasta la consigna de la AfD habla de tener valor para la verdad[16]. Claro, piensan que poseen la verdad completa, que les pertenece y que todos los demás -los de la Alemania luminosa- estamos equivocados. Ellos son los únicos que conocen la verdad, la verdad única que poseen absolutamente. Caen con ello, en un nuevo gnosticismo.

Antes eran los judíos y el capitalismo anglosajón, los culpables de todo. Hoy los culpables de todas las desgracias del pueblo alemán (me pregunto de cuáles) son los refugiados, los extranjeros, la Unión Europea, el capitalismo judío anglo-sajón, la globalización y un gran etcétera.

Sobre su antisemitismo, ellos saben que, atacando a los judíos únicamente se pueden ganar el rechazo de la mayoría y, por ello, sustituyen a los árabes por los judíos. El rechazo a los musulmanes, les abre la puerta al centro de la sociedad[17]. El antisemitismo se las cerraría. De la judeofobia de antes, pasan a la islamofobia. Claro que, cuando tienen la oportunidad, muestran la hilacha y se lanzan también contra los judíos, como ha ocurrido en innumerables ocasiones en los últimos años.

La oscuridad de Alemania va de la mano con el pesimismo cultural: el mundo es malo y va para peor…En esto caen, paradojalmente demasiados cristianos, que olvidan que el mundo es bueno, porque salió de las manos de Dios. Los señores de la oscuridad están convencidos que vendrá una gran crisis, una especie de gran explosión, tipo nuevo big bang y entonces, todo será mejor. Se acabarán los malos o se los llevarán con la camisa de fuerza…

Se creará entonces un cielo nuevo, una tierra nueva, un Occidente nuevo, una Alemania nueva. Estamos frente a una especie de milenarismo secular. Entonces se acabarán los problemas que nos ha traído el parlamentarismo y sobrevendrá una nueva organización política con hombres y alguna mujer, a la cabeza, que realmente sepan lo que es bueno para el pueblo. Sin check and balances y sin parlamentarismo.

Sí, será una democracia nueva, no parlamentaria, con un Führer a la cabeza y muchos plebiscitos que demuestren que el pueblo lo apoya. La televisión e internet serán controlados por ellos que fijarán cuotas de programas patrióticos a los pocos medios privados que se permitan. La educación escolar tendrá por objeto despertar el patriotismo en los educandos. Y no habrá gender, ni homosexualidad, ni menos aún cuota femenina. Cada mujer tendrá, por lo menos tres niños como han anunciado los paladines de la AfD. En esto se parecen mucho al primer ministro turco, Erdogan, quien exigió 3,5 niños por mujer.

Debe ser terrible pertenecer a la Alemania oscura. Creer que vivimos en una dictadura, que hay que combatir, incluso con las armas o mediante actos de sabotaje. Que Merkel es una agente de la CIA o de la internacional judía o islamista, que tiene ojos de reptil… que quiere reemplazar a la población alemana por árabes y otros extranjeros. Que la Unión Europea es una segunda Unión Soviética. Que la globalización es tan mala (en esto coinciden con la extrema izquierda). Que vivimos en un mundo de injusticia, donde no existe el estado de derecho. Que nos domina el lobby homosexual. Que el pueblo va a morir (ver mi columna Etnocidio o la muerte del pueblo).

Debe ser horrible estar convencidos que vivimos en una especie de Mordor, la tierra de la oscuridad, dominada por Sauron. Para ellos, Merkel es Sauron y los refugiados sirios, son los orcos.


[2] Ver columa de Sascha Lobo en Spiegel Die geleugnete Krankheit (La enfermedad negad o la enfermedad que se niega). El columnista dice que, hace algún tiempo, un policía de alto rango le confidenció que una cuarta parte de los policías de Sajonia son nazis” (“Vor einiger Zeit habe ich mit hochrangigen Polizeikräften gesprochen, die sich hinter den Kulissen erstaunlich offen äußern. “Ein Viertel der sächsischen Polizisten sind Nazis”).

[3] Ver el excelente comentario de Thomas Schmid: In Dresden erklang die Sprache des Dritten Reiches (en Dresden suena el lenguaje del tercer reich).

[6] Para matar a los enfermos psíquicos dentro de Alemania, que, según la ideología nacional socialistas, eran improductivos, Rauff ideó un sistema muy “económico”: una manguera que transportaba el anhídrido carbónico desde el tubo de escape hacia el interior del bus, donde habían subido a los enfermos psíquicos. Las ventanas de los buses estaban tapadas o pintadas, para que no se viera lo que ocurría dentro de ellos. La masacre sistemática y organizada desde Berlín, de enfermos mentales fue -como la llama el historiador Götz Aly- un ensayo general del Holocausto. Un pueblo que deja matar a sus propios familiares, no ofrecería resistencia ante el asesinato de millones de judíos.

[7] Y la semana pasada, un profesional alemán de mediana edad y muy simpático conmigo, me dijo que él también pensaba huir a Chile, huyendo de los árabes en Alemania. Yo le comenté que se preparara bien, ya que en Chile existe la comunidad palestina más grande existente en el mundo, fuera de Palestina 😉

[8] Es, por lo demás, una vergüenza inmensa es que esta política populista von Storch tenga una bandera chilena en su oficina y que se fotografíe, en el marco de reuniones políticas, con la bandera de Chile. Si yo fuera embajadora, escribiría, al menos, una nota de protesta.

[9] “Merkel nach Sibirien, Putin nach Berlin”.

[10] Los partidarios de estos grupúscullos muchas veces se equivocan y escriben Wiederstand y no Widerstand, ya que el idioma alemán parece que es algo que no dominan demasiado bien.

[12] La última vez que estuve en mi centro de la Obra en Bonn, tenían encima de la mesa un número de esta revista pseudo-religiosa, dirigida por un dominicano. No creo que esta sea la lectura adecuada para una persona de mentalidad laical y que ama el mundo apasionadamente. Muy por el contrario.

[14] Conspiranoia de los chemtrail

[15] Miren no más, este video de la editorial Kopp: Der kleine Mann beim Kongress des Kopp-Verlags

[16] Mut zur Wahrheit, valentía para la verdad es la consigna de la AfD.

Los dos Nolte… Breve consideración sobre Ernst Nolte

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Screenschot del video Ernst Nolte – Ein deutscher Streitfall

Ernst Nolte es uno de los historiadores alemanes más controvertidos del siglo 20… y también del siglo 21. Tenía diez años cuando Hitler subió al poder. No fue reclutado durante la guerra, por faltarle tres dedos en la mano izquierda. ¡Una suerte para él…! Me imagino la estigmatización a que se debe haber visto sometido siendo joven. Su hermano menor murió en la guerra.

Durante la II guerra, cuenta él mismo, que se propuso leer al “judío Mordecai”, nombre con el que se conoció a Karl Marx durante la dictadura nacional socialista[1]. Inició su línea de investigación, trabajando precisamente en el idealismo en Marx y en Edmund Fink, un asistente de Husserl. Pero no nos adelantemos, Nolte estudió filosofía, alemán y griego y se recibió como profesor de colegio secundario (su papá era profesor primario, lo que en la escala social alemana, era un avance).

Nolte fue un filósofo que nunca estudió historia. O, un historiador que estudió filosofía. Michael Stürmer dice que era más filósofo que historiador. Pienso que Nolte fue un hombre que explicaba las ideas en la historia, las ideas más que los hechos. Su aproximación a la historia tuvo lugar a través de elucubraciones sobre temas históricos; pero -como explica Wolfgang Benz[2], uno de mis historiadores preferidos- a Nolte no le interesaban las fuentes. Pienso que eran otras épocas, hoy, un historiador sin fuentes, es algo imposible.

Benz dice que Nolte se hizo conocido y logró gran prestigio, en la década de 1960, con sus libros acerca del proceso de industrialización y sobre el fascismo. Este fue el Nolte de la primera época, que tenía un buen nombre entre los especialistas. En estos análisis, me atrevo a decir que sus conocimientos sobre las ideas de Karl Marx ayudaron mucho a entender y a explicar el proceso, tanto económico como político.

En su magistral obra “El fascismo en su época”[3] -su tesis de habilitación[4] y un libro referencial sobre el tema- Nolte compara el nacional socialismo, con el fascismo italiano y con la Acción Francesa. Son “ideologías vecinas”, afirma[5]. Con, ello, inicia un análisis comparativo, que se ha convertido en algo imprescindible. Este es uno de sus grandes aportes. No puedo dejar de mencionar que comparar supone que, lo que se compara, es distinto entre sí.

Nolte denomina al nacional socialismo como fascismo, lo que anteriormente sólo hacían los autores de izquierda, que evitaban hablar de nacional socialismo (que es el nombre correcto) para no mencionar el término socialismo en un contexto nazi. Stümer dice que la izquierda trataba de contraponer el buen socialismo al mal socialismo[6]. Por ello, el Nolte de la primera época, fue considerado, como un profesor izquierdista.

El Nolte de la segunda época “nace” el 6 de junio de 1986. Ese día, apareció en el diario conservador Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), un largo artículo titulado “La historia que no quiere pasar” o “La historia que no quiere quedar atrás”[7]. Acerca de la historia del nacional socialismo y de los crímenes nazis. Con este artículo, Ernst Nolte se hizo conocido para un amplio público.

Excurso: En la búsqueda de una respuesta a las razones de la tesis de Nolte, encontré la explicación de Hajo Funke, al igual que Nolte, profesor en Berlín[8]. Funke relata que poco antes de la publicación del artículo en el FAZ y durante una comida, Nolte conminó, de manera reiterada, al historiador israelí (de familia de habla alemana, de Praga) Saul Friedländer, a que reconociera la culpa compartida (Mitschuld) de los judíos en su propio exterminio. Friedländer habría estado tan indignado que se fue de la comida. Y pronto, abandonó Berlín[9]. Esta habría sido la antesala del artículo en el FAZ que, es una versión más corta de una charla que Nolte debería haber dado y que no fue aceptada por los organizadores de la misma, luego de conocer el manuscrito… No sin razón diría yo. El texto de la charla, un poco más corto, se conviertió en el artículo del FAZ. (Fin del excurso).

En el FAZ, Nolte sostenía cosas tan sin sentido como que Auschwitz sería consecuencia lógica del gulag[10] soviético y que el Holocausto, el exterminio sistemático de los judíos europeos, habría sido originado por la lucha de clases, por la muerte del enemigo de clase en la Unión Soviética. Postula la existencia de un “nexo causal” (kausaler Nexus) entre el comunismo (el “bolcheviquismo”) y el nacional socialismo. En otras palabras, el nacional socialismo, no sería un fenómeno en sí, sino que habría sido causado por el miedo de la burguesía frente al comunismo. Sería una reacción de defensa. Ambas tesis son realmente insostenibles.

Nolte sostiene que el nacional socialismo no surge como un engendro del infierno que de repente se apoderó de Alemania. En esto, tenía razón. Hay que estudiar el nacional socialismo en su génesis histórica. Creo que hoy nadie lo pone en duda. Por otra parte, hay que estudiarlo en el contexto de los otros movimientos fascistas europeos de entonces, como él mismo plantea, en su primera época. A mi modo de ver, comparar ambos totalitarismos no significa igualarlos: creo que el nacional socialismo batió el récord absoluto de maldad en su horrible competición con otros totalitarismos.

Benz tiene razón cuando dice que Nolte es un erudito o sabio (gelehrter) típicamente alemán. Plantea una tesis y la discute consigo mismo; al final de su discurso, o bien la declara plausible o la desecha. No le interesan en lo más mínimo fuentes históricas en que basar su tesis. Stürmer confirma lo que dice Benz, en el sentido que Nolte habría planteado “una gran tesis en cada uno de sus libros”[11].

Se dice que a Nolte, el sufrimiento de Auschwitz no le interesaba para nada. Lo suyo eran elucubraciones ideales. La personalidad erudita y -a mi modo de ver- narcisista de Nolte me explica un poco lo que ocurrió después de la publicación de su artículo en el FAZ: llovieron las críticas y en vez de escuchar a los demás, el profesor Nolte se empecinó en su posición. Se alejó de los demás y de la realidad. Incluso fue más allá y radicalizó su posición. Se radicalzó a sí mismo. Mientras más atacado era, más defendía lo que era y es indefendible.


[3] “Der Faschismus in seiner Epoche”. Obra traducida a varios idiomas y de gran éxito especialmente en Francia e Italia.

[4] Explica Wikipedia en castellano, que la habilitación es “la más alta calificación académica que una persona puede alcanzar en ciertos países de Europa y Asia. Obtenida después de un doctorado…”. Les puedo decir que es la investigación que se debe realizar para poder obtener una plaza como profesor universitario o, si no tienes suerte y no te dan un puesto como catedrático, sólo para hacer claese en una universidad alemana.

[5] Siempre he pensando que el peronismo argentino es igualmente un producto llevado a ese país por los inmigrantes europeos que alcanzaron en masas las costas argentinas, en ese entonces.

[6] Michael Stümer dice que la izquierda trataba de contraponer el buen socialismo al mal socialismo. Cfr. Historiker Ernst Nolte gestorben – Interview mit dem Historiker Michael Stürmer

[9] El diario judío de Alemania se refiere también a este punto: Nolte consideraba como una declaración de guerra el que Chaim Weizmann (entonces presidente de la Organización sionista internacional) haya dicho que, si se mataba a judíos, él estaba de parte de Inglaterra (“Nolte betrachtete Hitlers Kriegserklärung an die Juden als Reaktion auf Chaim Weizmanns Bekenntnis zu England”). Ver Ins Abseits geschrieben

[10] Campos de trabajos forzados en la URSS.