Muslim Ban y hechos alternativos

Las primera semanas de Donald Trump en la Casa Blanca han sido de una marcada hiperactividad. Y no me refiero sólo a su actividad en Twitter. El presidente Trump se comporta tal cual se comportaba el candidato Trump, de manera que las esperanzas que, como presidente dejara el modo “en campaña” y se comportara más sopesadamente, se quedaron en ilusiones incumplidas.

Una de las primeras medidas de Trump, durante sus dos primeras semanas de ejercicio, fue el decreto presidencial (Executive Order 13769), conocido como Muslim Ban. Como dice su nombre, prohibe el ingreso a EEUU de refugiados sirios en forma indefenida, suspende el programa de refugiados durante 120 días y prohíbe el ingreso de personas procedentes de de siete países musulmanes durante 90 días, sólo por el hecho de venir de esos países (Irak, Irán, Siria, Libia, Somalia, Sudán y Yemen). La prohibición afecta incluso y residentes en Estados Unidos y a personas de otras nacionalidades que también tienen nacionalidades de los países prohibidos.

Desde un punto de vista estrictamente jurídico, la medida no dicriminaría formalmente a los creyentes musulmanes, ya que no prohíbe el ingreso a Estados Unidos a creyentes en el Islam en general, sino sólo a personas provenientes de alguno de los siete países de mayoría musulmana mencionados. Sin embargo, la intención del decreto presidencial es clara: prohibir la entrada de musulmanes a EEUU. Esto ya lo había anunciado Trump siendo candidato.

Igualmente, esto se deduce de las declaraciones de Rudy Giuliani. En efecto, el ex alcalde de Nueva York y actualmente asesor de ciberseguridad de la Casa Blanca, en entrevista con Fox News, contó que Trump le preguntó cómo se podría establecer un “Muslim ban”, pero de manera que fuese legal. Y le ordenó que formara una comisión para indagar cuál es “la forma correcta de hacerlo legalmente”. Esto porque en Estados Unidos, como en todos los países civilizados, no se puede conculcar derechos fundamentales debido a la religión. La solución es que la prohibición afecte sólo a algunos países, pero todos musulmanes[1].

En suma, Trump quería impedir la entrada de musulmanes al país, pero como sabía que no podía hacerlo explícitamente, ya que se lo impide la Constitución, la ley y los valores occidentales, le pidió a un equipo encabezado por Giuliani que encontrara una forma de implementar un muslim ban “legal”, a prueba de derecho constitucional. Y la solución fue establecerlo sólo frente a algunos países de mayoría musulmana.

La “justificación” sería el resguardo de la seguridad de los Estados Unidos frente al terrorismo islamista. Curiosamente o no, la prohibición afecta a países de los que nunca uno de sus nacionales ha cometido un atentado terrorista en EEUU y deja fuera a otros, desde donde procedían, por ej., los terroristas del 9/11, como Arabia Saudita donde -se dice- Trump tiene intereses comerciales y/o inversiones, de manera que una medida así sería perjudicial para sus negocios. Así que parece que la consigna no es “America first”, sino “negocios de Trump first”. En realidad, esta es una circunstancia que no se puede comprobar a ciencia cierta. Si Trump realmente se hubiera separado de su imperio de negocios (en un feideicomiso ciego), la pregunta nunca se plantearía.

En esa misma línea, es memorable el intento de su vocera de explicar el muslim ban. En su intento de justificar lo injustificable, en entrevista de 2 de febrero, la vocera de la Casa Blanca, Kellyanne Conway, señaló que el decreto presidencial evitaba el ingreso de terroristas, como los terroristas islámicos que protagonizaron la masacre de Bowling Green[2]. Algún periodista se equivocó y habló de la masacre de Green Day…!!! La vocera dice:

“Yo apuesto a que… sobre eso se informó muy poco… Yo apuesto a que es una información totalmente nueva para la gente que el Presidente Obama fijó una prohibición de ingreso de seis meses a refugiados iraquíes, luego de que dos iraquíes se radicalizaron aquí y planearon la masacre de Bowling Green. De esto no sabe la mayoría de la gente, porquela masacre no fue cubierta”[3] por la prensa.

En otras palabras, dos refugiados iraquíes habrían protagonizado un antentado terrorista, conocido como la masacre de Bowling Green (la tercera ciudad más grande de Kentucky) y nadie habría sabido del hecho, porque la prensa simplemente no informó. It didn’t get covered, dice. Me pregunto por qué los medios pro Trump tampoco informaron de ella.  

La verdad es que la prensa no informó de esta masacre, simplemente, porque esta masacre no existió[4] [5]. Lo de una supuesta prohibición de seis meses durante el gobierno de Obama tampoco es real. Lo único que existió son dos ciudadanos iraquíes residentes en Bowling Green, Kentucky, que admitieron haber usado explosivos improvisados contra soldados estadounidenses en Irak e intentaron enviar armas y dinero a Al Qaeda en Irak y fueron condenados por ello[6]. Recordemos que la misma Conway, un par de días antes, habló por primera vez de alternative facts, esto es, de hechos alternativos en NBC News[7]. Y la masacre se inscribe, sin duda en este ítem.

Por otra parte, con su “It didn’t get covered”, acusa a “los medios” de no haber mencionado la masacre, de no haber realizado una cobertura periodística. Esta es una estrategia que va dirigida directamente a desprestigiar a la prensa tradicional: a los diarios, a las revistas, canales de televisión, a todos quienes tengan una opinión distinta. Se les quita todo el crédito.

El físico Cristián Huepe se refirió a esto en Qué Pasa[8]. Los asesores de Trump “dicen que su asunción fue la más vista del mundo occidental. Imponen una verdad alternativa. En la medida que logren dividir a los grupos, demonizar a la prensa y relativizar a los expertos y a las fuentes de información verdaderas, vendrá eso: los alternative facts. Cada vez más gente prefiere creer en lo que siente que es verdad, sin importar lo que la evidencia muestra”.

Si los medios tradicionales son malos y no son fiables, entonces, yo sólo puedo confiar en los llamados medios alternativos. En Breitbart y otros. Creo que en cada país hay suficientes de estos medios, aunque en algunos, más que en otros. Antes los llamábamos, en el mejor de los casos, prensa amarilla o sensacionalista. Hoy, se han puesto una máscara de seriedad y son leídos o incluso financiados, por los sectores más acaudalados y hasta por quienes tienen más cultura formal. Generalmente, son medios que parten pequeños (algunos de ellos, como blogs[9]) y van creciendo, gracias a que sus lectores, generalmente gente muy comprometida que, casi con un celo apostólico[10] los recomienda y comparte abundantemente[11]. Se crea así gradualmente, una prensa paralela. Me temo que temo que el objetivo final sólo puede ser el fin de la prensa libre, acabar con la libertad de prensa.

Demasiadas veces, me ha tocado estar con gente que sólo conoce las noticias sesgadas o falsas y comentarios de la prensa paralela y su peculiar punto de vista. Con ello se aíslan cada vez más del resto de sus conciudadanos, se enrarecen y pierden paulatinamente contacto con la realidad. Conozco estos grupos[12] y les aseguro que es muy difícil, sino imposible entablar la más básica comunicación con ellos. De partida porque parece que conocen otros hechos muy diferentes a los que conocemos la mayoría de la gente, ellos viven en el mundo de los alternativ facts, de los hechos alternativos. Y esto, desde hace años.

No estamos frente a una diversa apreciación de la realidad, lo que sería un enriquecimiento. No se trata de ver una cosa de otro modo… De ver un 6 desde un lado o un 9 desde el otro[13]. No es un diálogo democrático, un intercambio democráticos de ideas, opiniones y hechos. No. Es algo que va mucho más allá. Es una tergiversación de los hechos para adaptarlos a mi propia opinión -a la opinión de mi grupo-. Huepe habla de counterfactual opinions[14]. Wikipedia describe el pensamiento de este tipo o counterfactual thinking como un “concepto de la psicología que consiste en la tendencia a crear posibles alternativas a los acontecimientos de la vida que ya han ocurrido. Algo que es contrario a lo que realmente sucedió”[15]. Exactamente, el caso de la masacre de Bowling Green que tal vez pudo haber existido, pero no existió[16].

Se van recluyendo cada vez más en un mundo cerrado, sin conexiones con los demás, con los que piensan distinto, que son rechazados. Se aíslan en un proceso muy difícil de detener. Se convencen cada día más que ellos y sólo ellos tienen la razón y no admiten contradicción alguna. Ni preguntas, ni cuestionamiento. De diálogo, nada. Paulatinamente, se convencen a sí mismos de que todos los demás están completamente equivocados y que sólo ellos están en lo cierto, tienen la razón y poseen la verdad. En su universo herméticamente sellado, viven felices -o no tan felices- aplaudiéndose a sí mismos y corroborando a diario su propia opinión, sin aceptar que hecho alguno la contradiga.

Si un hecho les muestra que están equivocados, ese hecho simplemente no existe. Sólo existen los hechos que corroboran, que comprueban su opinión. Una opinión que más parece una fe religiosa o una superstición. Por último, si no encuentran hechos que apoyen sus teorías -muchas veces conspiranoicas- simplemente, los inventan. Los crean. Crean una masacre como la de Bowling Green.

En Europa, también hemos asistido a la “creación de hechos”, como el rapto de Lisa, la menor de edad discapacitada de origen ruso que, en Alemania, habría sido víctima sexual de refugiados… Sobre Lisa habló incluso el ministro del exterior ruso Sergei Lawrow, puesto que sabemos que Rusia dice proteger a sus ciudadanos estén donde estén[17] 😛 En circunstancias que Lisa se había ido de la casa, porque tenía problemas en el colegio y no quería hablar del tema con sus padres. Este es el caso más emblemático de la propaganda rusa en Alemania, tendiente a sembrar el odio contra los extranjeros en la población alemana[18].  

El fenómeno se está abriendo paso rápidamente en Latinoamérica. “Cristián Huepe vino este mes a Chile a dictar una conferencia en el Congreso Futuro. Y lo que vio, en un país consumido por los mayores incendios de su historia, fue un espejo: cadenas de whatsapp culpando a los mapuches, mensajes en Facebook acusando a las forestales de quemar sus propios campos, conspiraciones varias, anuncios de apagones falsos, parlamentarios pagando publicidad contra el gobierno para sacar rédito político, histeria colectiva y mucha gente dispuesta a creerse todo”[19]. Los incendios fueron, “para la gente de derecha, hechos por mapuches e inmigrantes, y para la izquierda, por empresarios”[20] [21].

Hay que ponerse las pilas y sobre todo, ponerse los anteojos para ver la realidad tan como es y no como me gustaría que fuera. Hechos alternativos son o el producto de una distorsión psíquica o simplemente una mentira. Nunca son una alternativa, ni menos que nada una “verdad alternativa” que es un término que se contradice a sí mismo. Una ucronía puede ser entretenida como género literario[22]; pero la ucronía no existe. Los mundos paralelos son muy entretenidos, pero sólo en cuanto a material para hacer películas como Star Wars o Star Trek, no sirven para entender la realidad, simplemente porque no son reales.


[1] De esos países no ha ingresado nadie a EEUU que haya cometido atentados terroristas, a diferencia de una serie de países también musulmanes, pero que son más importantes para los “hombres de negocios” norteamericanos.

[3] “I bet it’s brand new information to people that President Obama had a six-month ban on the Iraqi refugee program after two Iraqis came here to this country, were radicalized and they were the masterminds behind the Bowling Green massacre. It didn’t get covered.”

Trump adviser cites non-existent ‘massacre’ defending ban

[4] Un buen resumen de lo ocurrido, en CNN: Trump adviser cites non-existent ‘massacre’ defending ban

[5] La verdad sobre los dos en el informe del FBI Former Iraqi Terrorists Living in Kentucky Sentenced for Terrorist Activities Gracias a la periodista alemana Birgit Schmeitzner ‏@BSchmeitzner por haberme facilitado el link en Twitter. El informe es de enero de 2013.

[6] “Two Iraqi citizens living in Bowling Green, Kentucky who admitted using improvised explosive devices (IEDs) against U.S. soldiers in Iraq and who attempted to send weapons and money to al Qaeda in Iraq (AQI) for the purpose of killing U.S. soldiers were sentenced today to serve federal prison terms by Senior Judge Thomas B. Russell in U.S. District Court for the Western District of Kentucky”

[9] Por ej., PI News en Alemania, que empetó siendo un blog. Lo conocí desde su nacimiento. Cuando Stefan Herre decidió dejar de lado el trabajo que le significaba su mudanza y empezar a escribir. En aquel entonces sobre el Papa Benedicto, recién elegido.

[10] Muchos de ellos son cristianos y están convencidos que la fe consiste en creer lo que dicen estos medios. En el mundo de habla alemana tenemos a kathnet. katholischesinfo y similares.

[11] generalmente los comparte online. Aunque conozco gente que incluso imprime los artículos y los entrega en papel. Lo he vivido personalmente. O, en el peor de los casos, los copia en un mail y los envía así.

[12] Ver ¿En qué se parecen John Boehner y yo? Donde describo como este “alejamiento del mundo”, de la realidad, conduce a la formación de una sociedad paralela.

[13] Ni tampoco lo que uno/a ve como cóncavo, es visto, desde el otro lado como convexo. El taxista que no amaba la libertad

[14] Gerd Zschaler, Gesa A. Böhme, Michael Seißinger, Cristián Huepe, and Thilo Gross: Early fragmentation in the adaptive voter model on directed networks, en PHYSICAL REVIEW E85, 046107 (13.04.2012). E 85, 046107

[15] “Counterfactual thinking is a concept in psychology that involves the human tendency to create possible alternatives to life events that have already occurred; something that is contrary to what actually happened”.

[17] Lawrow acusó a las autoridades alemanas de haber ocultado la violación de Lisa.

[18] El caso de Lisa, en Wikipedia.

[21] “Tengo amigos chilenos de izquierda que me mandan artículos contra Obama escritos por grupos de neofascistas de Estados Unidos, y no lo saben”. Dice Huepe en la citada entrevista.

[22] Tengo muchas ganas de ver “The man in the high castle”, como les conté en mi columna El nuevo orden según Carl Schmitt

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La lucha contra la corrupción es responsabilidad de todos

Esta semana, hemos conversado con amigos y amigas acerca del tema corrupción. Formulé la tesis -que en realidad no es mía- según la cual… Creo que tengo que comenzar esta columna semanal de otra manera: todo empezó cuando el primo de una amiga se quejaba de la corrupción de los políticos de su país, mientras él bajaba películas pirateadas de internet.

Es evidente que esto es , por lo menos, un caso de doble moral. Yo pensé en la famosa frase, según la cual, “cada país tiene los políticos que se merece”. En otras palabras, si una sociedad se comporta de esta manera, en la vida privada -por así decirlo- entonces, tampoco puede esperar que la “clase política”, que sale de esa misma sociedad, sea mejor, se comporte de otra manera.

De ninguma manera podemos caer en el “todos lo hacen”. Primero: no todos lo hacen. Segundo: aunque fuera así, no justifica nada; lo que está mal, está mal y es independiente del número de personas que lo hagan. Y tercero, de ninguna manera puede servir de excusa para no hacer nada y claudicar ante la lucha contra la corrupción.

Por otra parte, no desesperemos: hay que tener presente que una reducción de la corrupción eleva la sensibilidad acerca de su existencia. Sin embargo, siempre se puede más, diría yo; siempre se puede ser mejor.

En realidad, no me gusta hablar de corrupción, preferiría hablar de probidad , que es el antónimo de corrupción. Es significativo que el término probidad sea menos conocido que el de corrupción y que casi no lo usemos[1]. La probidad es la honradez, la honestidad, la integridad y rectitud de comportamiento[2]. Algo que debería estar presente tanto en la vida privada, como en la pública. ¿Dónde creen Uds. que los políticos aprenden las normas de comportamiento?

Es una cuestión de educación, de educación en los valores: en el valor de la justicia, del respeto a la propiedad privada y pública, material e intelectual, resperto a la persona, a la palabra empeñada. Desde los primeros años en la familia debería ser lo que aprendemos. Lo que nos enseñan. En el colegio, en la universidad[3]

Tamara Agnic publicó, a comienzos de este mes, una columna de opinión en el Diario Financiero, que me parece excelente y que expresa mi opinión sobre el tema, se titula Corrupción entre privados:

“Tampoco es posible entregar la responsabilidad de combatir la corrupción única y exclusivamente al Estado. Las malas prácticas no son un mal que únicamente atañe a las actuaciones de los agentes públicos. Se requiere, en consecuencia, acciones específicas y concretas por parte de toda la ciudadanía y, muy especialmente, por parte del sector empresarial para frenar la corrupción entre privados, la que a la larga puede ser más dañina para el funcionamiento del orden económico que aquella que se desarrolla en el ámbito del sector público. En efecto, estas atentan contra el buen funcionamiento de las reglas de mercado. Tenemos aquí un desafío como sociedad: cerrar el espacio de acción a la corrupción en todos los ámbitos”.

Sí, una economía social de mercado simplemente no funciona sin un alto nivel de probidad. Agnic continúa: “la corrupción entre privados resulta ser tremendamente dañina para la sana y correcta aplicación de las reglas del mercado (…) termina siendo un atentado a la libre competencia con resultados tan graves como la colusión, generando desconfianza en las relaciones comerciales y efectos indeseados en el sistema económico y en el funcionamiento de los mercados, acrecentando con ello la desconfianza generalizada en nuestro sistema”. Lamentablemente cierto.

Sería excelente que cada empresa tuviera una sección o departamento o, al menos un encargado de lo que hoy en día llamamos compliance[4]. Es por otra parte, lo que le sugerí a Carlos Larraín en mi carta de noviembre pasado “implementar un sistema de compliance en las empresas sería una respuesta más apropiada y con más futuro que defender lo indefendible”[5].

Les deseo a mis lectores, un buen y probo fin de semana.


[1] Cuando busco “probidad” en Google… Google me pregunta si me equivoqué y, en realidad, quería escribir “propiedad”.

[3] Un anti-ejemplo en esta carta aparecida en El Mercurio el día viernes 30 de Marzo de 2012: “El otro día, en la universidad, hacía cola en la cafetería. Como era el cambio de hora, había muchos alumnos. Tras varios minutos esperando mi turno, apareció otro profesor con un par de volúmenes de derecho procesal bajo el brazo. Dos alumnos que estaban delante mío lo saludaron afectuosamente, y el profesor respondió de igual manera. Tras conversar un rato, el profesor cogió un yogur de vainilla de la góndola del lado de la caja y un paquete de galletas. Y se los entregó a uno de esos alumnos, con un billete.

Quedé estupefacto. Llevaba 10 minutos esperando, y esta “lindura” de jurista se ahorraba la cola encomendando a sus propios “educandos” que le comprasen la merienda sin esperar turno.

Y pensé: “¿Esto es un profesor de derecho? ¿Este señor enseña de justicia y legalidad?”. Su gesto, sin duda, borraba de un plumazo cientos de sesudas horas de clase, pues enseñaba con su actuar uno de los peores males que estamos sufriendo: el abuso.

Reconozco que no me pude contener y le miré de mala forma. No le dije nada, pero creo que mis ojos bastaron. Pero él ni se inmutó. Y he ahí lo más grave, lector: ¡no se dio cuenta de lo que había hecho! Le pareció -a juzgar por su rostro- “natural y obvio”.

No nos quejemos después, cuando los alumnos salgan a la calle a pedir educación de calidad, que destrocen los bienes públicos, incendien micros y golpeen a carabineros. Ya han tenido, en las cafeterías, tremendos maestros del abuso. B. B. COOPER”.

Me faltan las palabras para comentar algo así.

[4] Es significativo que no haya artículo en Wikipedia en castellano sobre la voz compliance..