Nuestros hermanos los refugiados

Puede ser que no nos gusten los refugiados… Que no nos gusten ni sus ojos, ni su pelo, ni su nariz, ni sus manos, ni sus piernas, ni sus pies… Puede ser que no nos guste la ropa tan colorida de sus mujeres o tal vez no nos guste que algunas de ellas no usen ropa colorida, ni que a sus hombres les guste tanto el blanco, o que les guste el negro… Puede ser que no nos guste su comida, ni sus shishas, ni su idioma, ni su religión, que nos guste ni Alá ni Zoroastro, ni el arcaico Dios cristiano de los caldeos, ni tampoco la perla de los yazidis 1. Que no nos gusten los colores de su piel, ni de sus ojos, ni de su pelo, ni sus peinados, ni sus cejas, ni sus pestanas… Ni el maquillaje de sus mujeres, alheña, arjeña o henna de sus mujeres.

Puede ser que los refugiados nos caigan muy mal. Una amiga me dice que amigos suyos de Hungría le contaron que los refugiados son super desagradables y violentos. ¿Será así? ¿¡Debemos suponer, en consecuencia, que merecen entonces el trato que les dan en el país de los Hunos!? Me pregunto si depende de como nos caiga una persona, si la consideramos como persona, si la tratamos como un ser humano igual a nosotros y no como animal 2. Si reconocemos sus derechos fundamentales y su dignidad humana. La Ley fundamental de Alemania, en su primer artículo -que es programa- nos dice que “La dignidad humana es intangible”. ¿Lo vivimos?

No depende de si los refugiados nos caen bien o no. En realidad, ni los conocemos. Salvo una joven amiga que hace dos días, recibió por una noche. a ocho de ellos, en su departamento de estudiante, en Viena.

Esta manaña, la página de la Iglesia católica en Alemania (la página oficial, no alguna página privada que de católica sólo tiene el nombre y más se parece a una nueva secta) publicó una corta entrevista al cardenal Reinhard Marx, arzobispo de München y, junto con el cardenal Woelki, arzobispo de Colonia, uno de los dos más importantes de Alemania 3.

Más serio que nunca, el cardenal habla en este video, titulado “nuestra identidad cristiana estaría en peligro si no ayudáramos a los refugiados”, sobre lo que en la Iglesia, se llama la filiación divina. Explica que los cristianos creemos que cada ser humano es hijo de Dios. “Cada persona es imagen de Dios: da lo mismo si es negro o es blanco, si es musulmán o cristiano, viejo o joven, enfermo o sano, rico o pobre. Cada uno es hijo de Dios. Esta fraternidad universal es una verdadera revolución”.

Ojo, no somos sólo hermanos y hermanas de otros cristianos, sino de todos los hombres y de todas las mujeres, del mundo. Vivir esta realidad -concluye Marx- nos da una gran fuerza que nos ayuda y nos lleva a vivir la integración. En otras palabras este saberse hermana de los refugiados, puede ser un importante motor de su integración en la sociedad, en la sociedad alemana, en primer término. Lo que no significa asimilación, sino un dar y un recibir.

El cardenal continúa: no seríamos cristianos, si no viviéramos esta realidad, si no aceptáramos, si no ayudáramos y acogiéramos a los refugiados. Sí, el arzobispo se refiere a la integración de los refugiados en la sociedad alemana. Es la cultura de la acogida, de la bienvenida. No una incultura del rechazo. Es expresión de la cultura de la vida de la que hablaba Juan Pablo II.

Las palabras del cardenal Marx me recordaron lo que leí hace un par de días: de la publicista Karen Horn, en su excelente artículo Charity must be the first response to the immigration drama, con el que estoy totalmente de acuerdo y me interpreta plenamente: “tal vez, el fundamento más noble de los principios de mayor relevancia, que nos llevan a acoger a los refugiados, es recordar, una vez más que todos somos hermanos y hermanas”. (Perhaps the noblest of these rules, highly relevant right now, is the one reminding us that we are all brothers and sisters).

El cardenal Marx nos llama a vivir la radicalidad del Evangelio. Que es tanto como decir: la radicalidad del humanismo. La publicista liberal Horn, basada en Smith, Ferguson y Hayek, nos llama a acoger a los refugiados y a lanzarnos en la aventura de su integración, ya que somos todos hermanas y hermanos.

Sólo puedo decir: esta es Alemania luminosa

______________________
1 No hay artículo sobre ellos en Wikipedia en castellano. Aquí en portugués

2 Esta semana, un grupo de verdes austriacas (eran casi sólo o sólo mujeres) viajaron a Hungría y filmaron a los policías húngaros, les lanzan paquetes con comida a los refugiados. Vénalo Uds. mismos: es una verdadera alimentación de los animales. https://www.youtube.com/watch?v=H62JweQXdE0

Entre paréntesis, uno de los problemas más grandes de los refugiados en Hungría es que los policías no hablan inglés… y los sirios, sí.

3 El cardenal Woelki describió, en entrevista de 20 de agosto de este año, los criterios católicos frente a los refugiados: Kardinal Woelki kritisiert selektive Flüchtlingsauswahl der Slowakei “Das ist skandalös”.

Advertisements

2 thoughts on “Nuestros hermanos los refugiados

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s