¿Por qué será que los defectos que tenemos nosotros mismos, los proyectamos en los demás?

Sí, ¿por qué será que los defectos que tenemos nosotros mismos, los proyectamos en los demás? Si tenemos una nariz my larga, vemos en las demás personas sólo narices largas o sólo narices cortas, que envidiamos. Si estamos conscientes que somos -por ejemplo- avaros, vemos en los demás, sólo codicia, que fustigamos duramente sin darnos cuenta que este vicio también vive en nosotros.

Yo diría que las características principales de la nueva derecha alemana son: anti-democracia liberal, anti-modernidad, anti-feminismo, profunda homofobia, conspiranoia, adherentes al familialismo, no creer en la igualdad de todas las personas, una sociedad étnicamente homogénea.

Los más, se identifican con la Rusia de Putin, su estado ideal, ya que reúne todas esas características (y algunas otras); pero algunos -menos- sostienen que ellos son afines al neoconservadurismo estadounidense o al tea party norteamericano1.

A nivel concreto, estos grupos -cómo podía ser de otra manera- están en contra de los refugiados. Paraojalmente o no, ven en los extranjeros las mismas características descritas y que los afectan a ellos mismos. En otras palabras, ellos ven en los refugiados los mismos defectos que ellos tienen.

Es cierto, tal vez algunos refugiados -que vienen generalmente de otra cultura y les va a costar algún tiempo (no a todos) entender nuestra sociedad abierta- efectivamente pueden ser homofóbicos y anti-feministas, ya que no conocen nuestra sociedad occidental2. Puede que muchos refugiados admiren la sociedad occidental como fuente de prosperidad económica; pero no saben que esta prosperidad económica es ilusoria sin la prosperidad cultural, moral, social y política propia de la open society. Según mi experiencia, los extranjeros, esto lo aprenden bien pronto.

Estas caracerísticas afectan sólo a algunos refugiados, no a todos. Pero, a diferencia de los refugiados, son problemas que aquejan a la totalidad de los populistas (o extremistas) de derecha y a sus aliados (con quienes casi se identifican), ultraconservadores.

Es curioso que los mismos que acusan a los refugiados de vivir en el pasado, vivan ellos mismos tambien en él. Parece que hubiese ina competencia por ser aún más pretéritos.

Algunos refugiados tal vez no hayan conocido otra cosa; pero, de acuerdo a mi experiencia, abrazan con presteza la nueva forma de vida occidental y liberal. Lo que no ocurre con los populistas de derecha quienes siguen viviendo en tiempos añejos, en circunstancias que ellos conocen el presente, un presente que rechazan. Conociendo esta sociedad nuestra, la impugnan con inusitada frivolidad.

Sólo puedo decir: todo tiempo pasado fue… peor 😉

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1 Sobre el tema de los Estados Unidos, aunque hay algunos grupos de extrema derecha que se llaman a sí mismos “transatlánticos” y cantan loas al país del Norte, en general, existe entre ellos (Pegida, AfD, NPD, pro NRW) und profunda aversión hacia EEUU. Cómo podía ser de otra forma si ese país representa y es propagador de las ideas liberales y democráticas en el mundo. A su manera, sí; pero es la doctrina primigenia estadounidense. En esta americafobia, los extremistas de derecha se unen -una vez más- a los islamistas que tanto detestan.

2 Occidental en sentido de Westen y no de Abendland. En alemán, usamos dos palabras: Westen, occidente en el sentido del mundo libre y Abendland, como opuesto al Morgenland, al Oriente, en sentido cultural oposicional.

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Alemania apuñalada

Henriette Reker repartía ayer por la mañana, rosas en una plaza de Colonia-Braunfels. Era el último día de la campaña electoral que la directora de temas sociales de la ciudad de Colonia, en realidad, ya tenía ganada (según las encuestas). Independiente, apoyada por la CDU, la FDP, los Verdes y asociaciones de electores independientes. Se enfrenta al candidado social demócrata. Reker es la candidata de los partidos que la AfD y otros grupos llaman “Altparteien”, esto es, los partidos antiguos; no los nuevos como se autodenimonan ellos.

Al querer entregar una rosa, un hombre le enterró este cuchillo (tenía consigo un segundo cuchillo) en el cuello (y, al parecer, también en el abdomen), hiriendo igualmente a otras personas. Entre ellas, a Anette von Waldow, política liberal (FDP) que recibió dos puñaladas.

El atentado -un verdadero amok- fue perpetrado por un hombre de 44 años, de profesión maestro pintor, pero que no trabaja desde hace años, vive de la ayuda social (sin familia). “Tenía que hacerlo” (Ich musste es tun), “yo los defiendo a todos ustedes” (ich schütze euch alle), “lo hice por la política de los refugiados de Reker” (ich habe das wegen der Flüchtlingspolitik getan), “Merkel, Reker, inundación de refugiados” (Merkel, Reker, Flüchtlingsschwemme).

Flüchtlingsschwemme, Flüchtlingsflut (marea de refugiados) y otros términos similares son propios del vocabulario de los grupos de extrema derecha y que ya han conquistado un porcentaje importante del centro de la sociedad e incluso de grupúsculos “cristianos”. La populista de derecha AfD (la falsa alternativa para Alemania) también emplea esta terminología. Al igual que la NPD.

La frase que aún no hemos podído descrifrar es “yo salvo al mesías” (ich rette den Messias). Lo que sí está claro es el background religioso de esta afirmación. Quién sabe qué blogs pseudo cristianos o qué llamados a defender el occidente cristiano escuchó este maestro pintor, para salir de su timidez y querer salvar a los alemanes de la “marea de refugiados”.

La candidata Reker, como encargada de los temas sociales en el municipio de la ciudad de Colonia, era la responsable de la ayuda para los refugiados. Aunque no estaba trabajando como tal, debido a su candidatura, su apertura frente a los refugiados es indudable y está expresada en su programa. Lo pueden ver aquí en su página

Reker había sido atacada ya desde el insano e insanto blog “politically incorrect” (PI). Con cuyo fundador, me avergüenzo haber tenido contacto blogosférico alguna vez. Evidentemente, no hay link, porque no contribuyo a aumentar su tráfico. Además, tengo responsabilidad con respecto a los links que coloco.

Pienso que, quien siembra el odio, es corresponsable de estos hechos de violencia. Como señalé en Alemania ardiente, también las palabras pueden matar… Quienes están sentados detrás de sus laptops, tablets o iPhones (sin saber siquiera que Steve Jobs era hijo de un refugiado sirio en los EEUU) y, desde allí, siembran un clima de odio y de violencia (y no de paz y alegría) tienen la indudable responsabilidad como autores intelectuales. Como autores intelectuales de graves delitos, como en este caso.

En la conferencia de prensa de ayer en la tarde (del jefe de la policía, del fiscal jefe de Colonia y del alcalde de Colonia; transmitida en directo en internet), la policía y el fiscal señalaron claramente que estamos ante un atentado con una motivación xenofóbica. El odio a los extranjeros -especialmente a los refugiados- fue causa esencial del delito que cometió este hombre de 44 años. Esto, de acuerdo a sus declaraciones, tanto en el lugar y momento de los hechos, como posteriormente,

La nueva derecha, rinde fruto… Los enemigos de la sociedad abierta tienen éxito (relativo) en su campaña de azuzamiento y de odio contra los refugiados y, en general, contra los extranjeros. Cuando ellos dicen que los refugiados y, en general, los extranjeros, tenemos que someternos a la ley alemana, parece que olvidan que quienes no se someten a la ley y el orden son, como en este caso, sus mismos lectores, correligionarios, adeptos o como quieran llamarlos.

La semilla de Pegida (con su horca, reservada para Merkel y Gabriel), la de los antiamericanos, anti-TTIP y su guillotina, la de Pro NRW, de la AfD y de los “camaradas” rinden fruto. Un fruto estéril (contradictio in adiecto), seco, yermo, muerto… Un fruto de muerte, de violencia, de odio, de oscuridad, no es Alemania luminosa, sino ocura, muy oscura. Me pregunto si estos grupos ya se han distanciado del hecho de sangre… Me temo que no. Lo que abundan en internet, son las teorías de la conspiración provenientes de estos grupúsculos.

En el marco de la revolución conservadora, se entiende la incitación a la desobediencia civil de Kubitschek, el llamado a que todo arda, de Höcke. Sí, la convocatoria a que se liquide a los “antiguos políticos” (simbolizado gráficamente en horcas y guillotinas) de los “antiguos partidos”, que se derribe a los traidores al pueblo (Volksverräter, el grito de Pegida, de Hogesa y otros) tiene efecto, un efecto aniquilador. El cataclismo se aproxima, después de él, en el marco de un proceso de palingénesis, renacerá la nueva sociedad libre de plagas y animales dañinos (Schädlinge, como les llaman ellos).

Estos mismos grupúsculos sostienen que se deberían suspender las elecciones de hoy en Colonia. Pienso que no. Que la mejor manera de responder a este ataque a la democracia, es precisamente, que las lecciones tengan lugar hoy, como estaban planeadas.

Sí, tenían razón Bednarz y Giesa cuando nos decían que los ciudadanos preocupados son, en realidad, ciudadanos muy peligrosos. Bajarle el nivel a su peligrosidad, como todo si fuera una simple “pelea de familia” es, por lo menos, irresponsable. Más razones aún para comprar su libro: Gefährliche Bürger.

Alemania ardiente

No, no es Alemania luminosa… (ver mi columna), ni menos Alemania oscura… Es la Alemania que arde -envuelta en grandes y luminosas llamaradas-… la versión de Alemania que gustaría a algunos. Es Alemania ardiendo. Algo, por lo demás, muy propio de la estética nacional socialista.

Cuando Björn Höcke, el dirigente de la AfD (de la Alternativa para Alemania) de Thüringen y uno de los tres o cuatro máximos representantes de la nueva derecha, sostiene que: porque no tenemos ningún partido que nos represente en el parlamento y por eso, nuestro país pronto arderá con llamas abrasadoras1, es tanto una profesía, como una incitación.

Lo de no tener ningún partido con representación parlamentaria es la llamada brecha populista de la extrema derecha (rechtspopulistische Lücke) alemana, a la que se refiere Alexander Häusler (ver ¿Una pelea de familia?, nota 9). Significa que los partidarios de estas tendencias no encuentran un partido que los represente en el parlamento. Porque son muy pocos (se calcula que, históricamente, la cifra se encuentra entre el 102 y máximo el 15% de la población) o porque no se ponen de acuerdo en una sola colectividad a la que apoyar.

La nueva derecha alemana empalma -explícitamente- con la doctrina de los anos 1920 en Alemania (Carl Schmitt, Arthur Moeller van den Bruck, Oswald Spengler, Edgar Julius Jung)3 y también con los autores de la Nouvelle Droite francesa de los anos 70 (Alan de Benoist y otros). De quienes son imitadores.

Empalma asimismo, con quienes hablan de una “lluvia purificadora” (reinigendes Gewitter). Con el cataclismo previo al surgimiento de la sociedad purificada. En la teoría de los ciclos históricos, estaríamos al final de un ciclo.

Esto de que Alemania arda no deja de ser peligroso. De incitación a iniciar la llamada revolución conservadora del tipo de la que vaticinaban los partidarios de la misma en la década de 1920 del siglo pasado. Y que no se realizó, al menos, no como tal, sino que abrió el camino al nacional socialismo, del cual sus autores fueron -lo hayan querido o no- sus precursores. Los autores mencionados detestaban la joven democracia de Weimar tal como los representantes de hoy, detestan el sistema democrático liberal de la república federal, y a la prensa, que califican sin pausa, de prensa de la mentira.

Todo esto es -para ellos- de largo aliento; pero no pueden quedarse inmóviles, ni desaprovechar oportunidades. Como hace ver Kemper4, el dirigente de la AfD de Thüringen, Björn Höcke, no piensa en el corto plazo, no tiene en vista el próximo periodo legislativo, sino el subsiguiente o el sub-sub-siguiente o incluso cuatro o cinco periodos más.

El objetivo inmediato de la nueva derecha alemana consiste en dominar el discurso político, también o precisamente, desde fuera de la política. Es lo que el neoderechista francés Benoist llama metapolítica: “Donde nosotros hemos siempre situado nuestra acción es sobre un plano metapolítico o transpolítico, a la vez cultural y teórico, y es esta una vocación que no sabríamos cambiar” 5. Si tú evocas a Gramsci al leer estas líneas, no estás tan equivocado/a6.

En la protesta o marcha de Pegida, el lunes pasado vimos el afiche que dice “NPD, AfD. Pegida -División pese al camino común- (Sólo) juntos somos fuertes!” Hace ya meses (cuando aún Lucke era el jefe “discutido” del partido), su vice Gauland se apersonó en una marcha de Pegida y anunció que la AfD y Pegida eran “aliados naturales”, para enojo tanto de Lucke como de Henkel (otro renunciado). Y a comienzos de año, Petry veía muchas cosas en común entre ambos (cosas en común = Schnittmenge, término propio de la teoría de conjuntos).

En este mismo marco, no deja de ser preocupante que otro de los agitadores de la llamada nueva derecha, Götz Kubitschek (del ala fundamentalista de la nueva derecha; el “ala realo” es la de la Junge Freiheit con Dieter Stein, a la cabeza), haya llamado el lunes pasado (por cuarta vez), en el marco de una marcha de Pegida en Dresden a la desobediencia civil. Kubitschek es asimismo, un habitué de Legida.

Pueden ver su discurso aquí. Kubitschek dice que es bueno que ahora todo estalle (es ist gut, dass es jetzt kracht!). A esto, el público grita “Resistencia”. A continuación, el neoderechista llama a la resistencia. Mediante protestas. Mediante el cierre por propia mano de la frontera. Pone como ejemplo al movimiento identitario en Austria que lo ha hecho: han construido una muralla en la frontera. ¿No estará exagerando? Llama a la desobediencia civil. Se abre así el camino a la ilegalidad. Lo que sí advierte es que esta desobediencia tiene que ser pacífica y no violenta. Llama a distanciarse de los violentistas. Sí, debe haber muchos violentistas para que lo tenga que advertir expresamente.

El jefe del ala fundamentalista de la nueva derecha, hace ver que el estado no puede asegurar las fronteras. Ni puede garantizar la ley y el derecho. Cualquiera que escuche a Götz, puede pensar que Alemania es un failed state. Un estado fracasado… El mismo, dice que el estado ha fracasado y que los principios del estado no están ya más vigentes. En castellano, diríamos, las instituciones estatales han naufragado. En nombre de la idea de estado, habría que distanciarse de la realidad del estado. Hay que atentar contra el orden menor para salvar el orden mayor. Hay que recurrir a la desobediencia civil, para salvar al estado. Hay que evitar que el estado se disuelva.

¿No será mucho? Esta gente, ¿no tendrá un problema de conocimiento o más bien, de desconocimiento de la realidad? Parece que se pintan un mundo propio para justificar -si se puede hablar de justificación- sus acciones descabelladas.  Las detonaciones y las balas de Breivik están aún presentes en Europa.

Sí, volviendo a Höcke: todo debe arder lichterloh… Lo que más arden son los hogares para refugiados. En el marco de un llamado a la desobediencia, a la violencia, a la ilegalidad. Para terminar la revolución iniciada en los 20 y que quedó sin acabarse. Todo esto acompañado por mensajes de odio en las redes sociales (especialmente en Facebook que parece haber sido tomado por estos sectores).

Este es un clima de odio. Los autores intelectuales están sentados detrás de sus grandes escritorios en algún lugar (generalmente, al este del país; pero no únicamente) y escriben… También las palabras pueden matar o, como dice la campaña italiana contra el racismo y la discriminación: Even words can kill. Sí, también es culpable quien incita a cometer un crimen. A mi modo de ver, los autores intelectuales son tanto, o tal vez, aún más responsables que los que lanzan las molotov a los refugiados o incendian sus hogares.

Hay una división del trabajo. Allá los intelectuales de la nueva derecha, verdaderos agitadores que, desde su escritorio, lanzan la piedra y esconden la mano y quienes salen a la calle, ya sea de día o de noche. Estos últimos son, ya en su fisonomía se puede apreciar, los cabezas de músculo… cabezas rapadas o no.

Incluso, el ministro del Interior de Maizière dice que es una vergüenza para Alemania que, en lo que va corrido de este año, haya habido 490 delitos (la información tiene algunos días de antigüedad, hoy deben ser más) contra refugiados y hogares de refugiados habitados o no (lesiones corporales, intentos de asesinato, ataques incendiarios). Se refiere a los mensajes de odio a través de los mails y de las redes sociales y al “lenguaje de alcantarilla” y a los insultos… Y las descalificaciones, diría yo. El ministro hace una interesante proposición: tenemos que luchar porque siga habiendo ciertas cosas que no se dicen y no se hacen7. Es lo que Bednarz y Giesa proponen cuando hablan de volver al tabú: hay cosas que eran, son y siguen siendo inaceptables, a priori inaceptables y, en este sentido, son un tabú8. Giesa habla de la defensa de los tabúes 9.

Esta limpieza es palingenética. Debe venir -vendrá- una catástrofe, Alemania va a arder… Para ser purificada y resurgir con más identidad que nunca. Libre de extranjeros, de políticos, de partidos políticos, de feministas, de homosexuales, de liberales, de neoliberales, de gender, de la Unión Europea, del euro, de los musulmanes (todos terroristas), de los judíos y de los norteamericanos… (Putin está de su parte y ellos, de parte de Putin). Esta palingénesis tiene una dimensión metafísica (no sólo metapolítica), casi religiosa. Tal vez por esto, tantos grupúsculos religiosos de esos que anuncian el fin del mundo cada cinco minutos, caen el las redes de la nueva derecha.

Después del cataclismo ineludible (en esta ineludibilidad e irreversibilidad, se parecen mucho a los marxistas de antaño), después de que Alemania arda, luego de la revolución (conservadora o también llamada contra-revolución) renacerá la sociedad alemana con alemanes que aman a Alemania (no deja de ser curioso que muchos de estos nuevos “patriotas” tengan apellidos eslavos), no como la sociedad actual -sobre todo, los políticos- que no aman a Alemania…

Esa sociedad defenderá los intereses nacionales, no como actualmente, en que Alemania estaría controlada por los EEUU o por quién sabe qué fuerzas ocultas sumamente maléficas (conspiranoia pura). Este tipo de pensamiento es increíblemente presente en la sociedad. Un amigo me comentaba hace algún tiempo que “primero tiene que caerse todo y explotar, para que las cosas puedan ser nuevamente buenas”. Es un llegar al final de la historia, cual estrella que se convierte en supernova, explota y comienza un nuevo sol, un nuevo ciclo de la vida.

Sólo puedo decir: demencial.

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1 “Weil wir keine Partei im Bundestag haben, die endlich einmal deutsche Interessen vertritt, brennt unser Land bald lichterloh“). Bund der Brandstifter = alianza incendiaria entre AfD, Pegida, NPD, neonazis y otros.

2 Ver nota 10 de ¿Una pelea de familia?

3 Ver capítulo 3 de libro Gefährliche Bürger, de Liane Benarz y Christoph Giesa.

4Minuto 31 y siguientes del video Bedroht eine neue Rechte unsere Demokratie? Amenaza una nueva derecha nuestra democracia.

5 Benoist, Alain de: Orientations pour des années décisives, 1982, pág. 12. Reconozco que esta es una cita secundaria, ya que no encuentro el original del libro.

6 Ver Gefährliche Bürger citado, págs 68 y siguiente.

7 Wir müssen darum kämpfen, dass man bestimmte Dinge einfach nicht sagt und tut.

8 Págs 214 y siguientes.

9 Die neuen Rechten – Keine Nazis und trotzdem brandgefährlich.

Los conservadores de hoy, enemigos de la sociedad abierta

En alguna oportunidad… Han pasado ya varios años de ello, mi amigo, el abogado argentino -reconocidamente liberal- Diego Goldman, me hizo ver que hay demasiados conservadores disfrazados de liberales. Generalmente, no me acuerdo de todas las cosas que le dicen los amigos; pero esta… Esta es una frase que no he podido olvidar, ya que la he visto confirmada una y otra vez. Primero en el mundo de habla latina y en el norteamericano y últimamente, también en el alemán.

Al comienzo de la edad moderna, nos dice Karen Horn („Ich halte derlei Flirts für einen üblen Fehler“), liberales y socialistas estaban juntos, unidos frente a los conservadores. Ambos, hijos de la Ilustración, se oponían a los privilegios, se levantaban contra el orden pre-existente y el estado estamentario, defendido por los conservadores.

En el transcurso del siglo 20, los parámetros políticos cambiaron y liberales y conservadores se unieron frente al totalitarismo socialista -tanto de la Unión Soviética, como de los países del Este de Europa, de China y de otros países-. En ese marco histórico, las diferencias entre liberales y conservadores fueron -por así decirlo- minimizadas. De ahí que se hable tanto de los liberal-conservadores, cuyos representantes por excelencia, durante la segunda mitad del siglo 20, serían Reagan y Thatcher.

Liberal-conservadores serían o, mejor, habrían sido aquellos que, en el espectro político de los países occidentales, se hayaban, más a la derecha o más bien, entre los partidarios de lo que en el Norte de Europa, llamamos “ideas burguesas” (en el Norte de Europa, preferimos evitar hablar de derecha en política, ya que este término tiene una connotación totalitaria).

Horn nos explica que el mismo Hayek advirtió del riesgo existente en esta unión entre conservadores y liberales frente a la amenaza común del totalitarismo. El punto de vista liberal -expone Hayek- se basa en el ánimo (Mut) y en la confianza que nos lleva a dejar que las cosas cambien, aunque no sepamos muy bien a dónde nos llevará este cambio1. Algo muy distinto a la posición de los conservadores, que es diametralmente opuesta2.

Clemens Schneider escribe, en Der Liberale ist ein Hoffender (donde habla de la esperanza del liberal): quien siente miedo frente al cambio -que actualmente se expresa, sobre todo, en el pluralismo y en la apertura de nuestra sociedad- se encuentra en peligro permanente de ser paralizado por ese miedo. Sí, necesitamos siempre algo positivo hacia donde podamos enfocar nuestras expectativas.

En el caso de los conservadores, este ideal positivo se encuentra en el pasado, al menos en el pasado como ellos se lo imaginan. Con su mirada nostálgica y melancólica, dirigida hacia una supuesta edad de oro es lo que reemplaza la esperanza de un mejoramiento de la sociedad.

El pesimismo cultural -tan propio de los conservadores, al menos, actualmente en Europa- los lleva a convertirse en un personaje del tipo Norman Bates quien, en la película Psicosis, de Hitchcock, lleva consigo el cadáver momificado de su mamá a la que, incluso da su voz para poder conservar así el pasado. La mamá de Bates no tiene una chispa de vida, tampoco es un ser con existencia propia. El pasado, del cual hablan y escriben los temerosos conservadores no es otra cosa que una momia sin vida y sin existencia, a la que el conservador da su voz, concluye Schneider. Yo me pregunto: si el pasado hablara, ¿hablaría realmente con esa voz? Me parece que la respuesta es negativa.

Schneider sostiene que el Bates de hoy en Europa, se atemoriza ante la extranjerización (Überfremdung) de la sociedad debido a la migración, siente gran temor frente a la destrucción de la familia provocada por la “locura del gender” (Genderwahn) y al lobby homosexual (Homolobby) y tiene la preocupación que el “political correctness” limite su libertad de opinión (Meinungsfreiheit). Qué razón tiene Schneider…! Es una acertada descripción de la realidad.

Nuestro autor concluye con mucha razón que estos conservadores de hoy en Europa (los de la época de Hayek pueden haber sido diferentes; pero les aseguro que los de ahora son así) se encuentran entre los enemigos de la sociedad abierta. En esto, yo diferenciaría un poco: hay un grupo de conservadores que no metería dentro de este grupo, como Liane Bednarz; pero es un grupo reducido.

Después de caracterizar a los conservadores, este autor se refiere al modelo de Frankenstein. Explica que, tal como los conservadores quieren mantener con vida a un hombre muerto (o a una mujer, como la mamá de Bates), hay otros que pretenden, a partir de la materia muerta, crear un hombre nuevo. Estos son quienes pretenden educar a sus conciudadanos con prohibiciones y a codazos. Quienes desconfían tanto del mercado, como de los individuos y prefieren el control a la espontaneidad. Quienes permiten sólo el futuro que ellos mismos han planificado. En otras palabras, los socialistas.

Es interesante lo que Hayek observa en el post scriptum de Los fundamentos de la libertad: “los conservadores han hecho suyas casi todas las ideas socialistas”3. Sí, no me cabe duda de ello.

Lamentablemente, en Alemania estamos presenciando un verdadero rapto de instituciones liberales por parte de ultra-conservadores, empezando por la misma Hayek-Gesellschaft (ver ¿Una pelea de familia?). Creo que es necesario -es urgente- volver a la direferenciación. Sí, diferenciarse, distanciarse, alejarse. separarse…

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1 Der liberale Standpunkt beruht auf Mut und Zuversicht, auf einer Bereitschaft, der Veränderung ihren Lauf zu lassen, auch wenn wir nicht voraussagen können, wohin sie führen wird.

2 “He aquí la primera gran diferencia que separa a los liberales y conservadores. Lo típico del conservador, según una y otra vez se ha hecho notar, es el temor a la mutación, el miedo a lo nuevo, simplemente por ser nuevo; la postura del liberal, por el contrario, es abierta y confiada, atrayéndole, en principio, todo lo que sea libre cambio y evolución, aún constándole que, a veces, se procede un poco a ciegas”. Camino de libertad: Friedrich A. Hayek, Centro de Estudios Públicos, Santiago de Chile, 1981, págs 127 y 128.

3 “Camino de libertad…” citado, p. 126.

¿En qué se parecen John Boehner y yo?

El fin de semana, leí que Renunció el republicano John Boehner, que lloró durante el discurso del Papa, y hablan de un ‘efecto Francisco’ 1.En efecto, jefe de la fracción del Partido Republicano en la Cámara de Diputados estadounidense y Speaker de la misma. Descendiente de inmigrantes irlandeses y alemanes, según Wikipedia.

La Nación nos dice que el Papa Francisco remeció a Boehner (fue el remezón final, ya que hacía tiempo que tenía problemas con el ala derecha de su partido, especialmente con el tea party) con “su mensaje de evitar la trampa de la polarización y la radicalización ideológica, para trabajar a favor de las soluciones políticas de quienes esperan una respuesta”. Y más adelante: “el fastidio que viene experimentado Boehner por los sectores de ultra derecha del partido, promotores de bloqueos legislativos y de parálisis de la administración para petardear iniciativas del presidente Barack Obama”.

Mutatis mutandi, es lo que he vivido -más bien sufrido- en Alemania, en una organización católica a la que pertenecía y que acabo de dejar. En Alemania, existe una intelectualidad católica conservadora que muy está imbuida por estos ideales ultra conservadores y la organización de “nutre” de esas aguas, esto es, sus adherentes salen de ahí y no del mundo del trabajo, del mundo del deporte, no vienen del mundo… En tales condiciones, no me extraña que se forme una especie de sociedad paralela. Esta intelectualidad se ha unido insana e insantamente con sectores de extrema derecha y/o de la llamada nueva derecha. Y el ambiente de la organización está empapado de esa atmósfera.  (Ver mi artículo ¿Una pelea de familia?).

Tampoco puedo esperar algo distinto cuando sus miembros leen, por ejemplo, al darwinista social Thilo Sarrazin2. Si alguien está fascinado/a por autores cuyas obras proclaman a los musulmanes (como hace Sarrazin), al gender y a la homosexualidad (como hacen muchos otros) como los grandes problemas de nuestra época (cómo si no hubiera otros problemas, como si no hubiera otros libros) y buscan consuelo y ayuda en Putin (el libro de la veterana pro-Putin Krone-Schmalz también circula entre los miembros de la organización). El tema de la familia es importante, muy importante; pero entre sectores conservadores del cristianismo alemán, se ve a la familia como un absoluto, como una especie de religión. Es esto lo que se llama el familialismo, el familialismo patriarcal y es en lo que, lamentablemente, a mi modo de ver, también han caído los miembros de la organización3.

Cuando yo vivía en Chile, tenía un pololo cercano a grupos del nacional catolicismo espanol, del hispanismo histórico que alaba a Espana tradicionalista sobre manera (revista Verbo, etc). Cuando conocí la organización en Chile, me advirtieron -con mucha razón- que los católicos podíamos tener diferentes opiniones en materia política y que la mentalidad de partido único -de los ultraconservadores del grupo- era algo afortunadamente superado después del Concilio Vaticano II, a cuya enseñanza contribuyó el mensaje del fundador de la organización. Por tanto y en forma consecuente con lo que aprendí, me alejé de estos grupos ultraconservadores. No después de explicarle a uno de sus pensadores (al cura Lira) por qué lo hacía. Y de qué él lo aceptara amable y públicamente.

De manera que la organización a la que pertenecí durante varias décadas (y a la que ingresé siendo estudiante, en Chile), me hizo ver que el catolicismo oficial de partido único ultraconservador, nacionalista y agresivo frente a las minorías -cualesquiera que ellas sean- es un error incompatible con la doctrina católica. Que hay que abrirse “como un abanico” a todos, sin negar la propia fe. (Entre paréntesis, a mi modo de ver, esto es lo esencial del ecumenismo, tan importante para Alemania4).

Y todo, para que después, en Alemania, se me presentara esta misma doctrina “ultra” poco menos que como la gran alternativa católica. Por favor…

Muchas veces, al cuestionar estas cosas, me dijeron que la gente ya cambiaría al recibir la formación adecuada en la organización. Pero lo que yo vi, fue que ocurría exactamente lo contrario: la gente permanecía clerical y mantenía su mentalidad de partido único ultraconservador y la organización se descarrilaba raudamente en esa misma dirección. Una amiga me dijo que no conocían otra cosa, por eso eran tan… tan clericales; pero ya cambiarían. Escribí notas, cartas, hablé con gente, di charlas… Pero me quedé siempre con la impresión de que la gente no podía entender el mensaje laical, el espíritu libérrimo de los hijos e hijas de Dios. Muy por el contrario. Y no se le puede pedir peras al olmo, esto sería una injusticia.

De un tiempo a esta parte, estos grupos “ultras” (uso esta voz en concordancia con lo que expliqué más arriba), tampoco se quedan atrás en la virulencia con que atacan al “enemigo”. El rival político, el contendiente, la persona que piensa distinto, es mirada como enemiga. No se acepta su opinión, se borran sus comentarios en blogs (me ha pasado con personas de la organización), en Facebook (también me ha pasado). Facebook -otrora combatido como peligrosa novedad- se ha convertido hoy un lugar virtual dominado por la tercera edad que añora los tiempos pasados.

Este es un “reduccionismo simplista que divide la realidad en buenos y malos; permítanme usar la expresión: en justos y pecadores” (Cfr: El discurso completo del papa Francisco en el Congreso de EEUU).

De la apertura de mente de que hablaba Jutta Burggraf, nada. De ese “nadie es totalmente blanco, ni totalmente negro, todos somos grises, como los burritos” que le escuché a Jutta, de eso, poco queda. De este amar la libertad, tampoco… (y no sólo la de los taxistas).

Tengo que ser consecuente y defender mi libertad y la libertad de otros. Me permito citar a la comunista alemana de comienzos del siglo 20, Rosa Luxemburg, cuando dice “la libertad es siempre la libertad de quienes piensan distinto que yo (“Freiheit, ist immer die Freiheit des Andersdenkenden”). En varias oportunidades, tuve que defender la libertad y dignididad de otros y, como Uds. saben, yo soy una persona con fuertes o firmes convicciones, no soy liberal nihilista, como se llama muchas veces a personas sin principios. Ni tampoco soy Linksliberal, como me han llamado últimamente.

De Bernardino Bravo, aprendí que había dos formas de clericalismo: uno con preeminencia de la política sobre la religión y otro, con preeminencia de la religión sobre la política. En ambos casos, se usa y abusa de la religión para fines políticos. De Joaquín García-Huidobro, aprendí que esto se llama “La tentación del poder“. Y me prometí a mí misma, hablar, hablar, y escribir y escribir sobre el tema. Lo que no he dejado de hacer durante todos estos años en Alemania.

Teóricamente, la institución a la que pertenecía también estaba en eso y sus ideales se identificaban con defender la libertad de todos a pensar como quisieran en materia temporal. Lo que uno/a ve como cóncavo, era visto, desde el otro lado, como convexo. Teóricamente no más…

Sí, teóricamente, porque en la práctica, las cosas eran diferentes. Soy un Wortmensch, una persona de la palabra y especialmente de la palabra escrita en papel. Leo muchos libros, (casi) todo lo que cae en mis manos. Los libros de la organización los leí, hice apuntes, di charlas… Y vi que la realidad es muy diferente.

Defendí a la organización durante toda mi vida (escribí muchas “cartas al director”, en varios países del mundo). En la época de la película de Dan Brown (yo era la bloguera Maria Magdalena y estaba en la primera línea en Alemania, di una entrevista a un diario suizo muy leído y no escatimé esfuerzos ni horas de sueño, para defender a la organización y su mentalidad laical). Sí, no soy una persona cobarde, ni poco comprometida. Ni tibia…

Sin embargo, tengo que reconocer que perdí la batalla, ya que lo que leí en el papel escrito -como Wortmensch- es totalmente diferente, es casi lo contrario de lo que yo veo en la realidad. La Libertad vivida, de la que hablaba Jutta Burggraf no es tal 5. Se corta con la misma tijera, se iguala, se arrasa. Se cortan las alas a la libertad de expresión, a la libertad de pensamiento. La presión es demasiado grande… De la apertura de mente, lamentablemente, poco vi; de cerrazón, vi mucho más 😦

Sí, la presión es grande cuando eres la única persona y los demás tratan de explicarte que tú estás mal. Puede ser cierto que yo esté mal y los demás bien, es precisamente eso lo que defiendo: que haya muchas opiniones distintas. Pero eso es muy difícil cuando quienes sostienen una opinión (por muy minoritaria que sea dentro de la sociedad6) se consideran portadores de la única verdad católica y de la única interpretación del mundo posible. Hay como un complejo de elegidos, de ser el último bastión de la fe en el mundo.

Pero les aseguro que después de escuchar al Papa Francisco (por lo demás, nada de muy querido en los grupos ultraconservadores alemanes, parece que no todos los papas son el dulce Cristo en la tierra; al igual que muchos de los obispos, en torno a quienes se hacen grupitos, capillitas… y los unos se consideran buenos y los otros malos; cómo era lo de “yo soy de Apolos, yo de Cefas”) no me queda la menor duda de que yo quiero caminar junto a Pedro.

Quiero caminar con la Iglesia y no perderme en tortuosas y absurdas discusiones acerca de la dictadura del mainstream, del control de la prensa por parte de oscuros poderes o del lobby homosexual, de la islamización de occidente, ni contra el Gender (ver mi columna ¡Es el Gender! Y ahora, ¿quién podrá defendernos?), ni contra las nuevas tecnologías (en los años cero, se advertía -en por lo menos, la mitad de las charlas- sobre los peligros de internet), contra los teléfonos celulares, ni contra los microondas (según algunos, supuestos destructores de la familia), contra la educación sexual en los colegios, contra las mamás que trabajan fuera de la casa, contra las guarderías infantiles (sería de “ley natural” que las mamás cuiden a los niños chicos en edad pre-escolar personalmente), en contra, en contra, en contra; peligro, peligro, peligro.

Hay temas inmensa, pero inmesamente más importantes. Estas materias pueden ser para entendidos, para expertos que tengan diversas posiciones; pero no pueden dominarlo todo, no pueden dominar todo el discurso católico, ni las conversaciones de sobremesa y las de mesa, las de pasillo y las del paseo.

Eso no es el quid del cristianismo, eso no es el cristianismo, ni es eso a lo que nos llama el Santo Padre. No puede ser que, de largos discursos y encíclicas se tome -en el mejor de los casos- sólo algún párrafo que nos interese y lo demás, más numeroso, se deje de lado, como si no existiera, se pase en silencio. Estamos ante una verdadera obsesión, ante una especie de fijación freudiana por estos tópicos, que hace que todos los otros asuntos sean dejados de lado. De partida los temas de la protección del medio ambiente (Laudato Si) y del del ecumenismo, tan importante para Alemania y Europa del Norte.

Y todo en tono negativo y de enfrentamiento a la sociedad mayoritaria. Puede ser que haya muchas cosas, muy malas en nuestra sociedad; pero no todas son malas. La “nariz cristiana” consiste en reconocer qué cosas son buenas y no en estar siempre rememorando la historia, recordando glorias pasadas y tiempos mejores, donde todo era fantástico (Ver el extraordinario artículo Sakularitat. Sí, parece que no sólo yo me doy cuenta de lo que pasa).

No, Eva Herman no es lo nuestro. El renegar de nuestro tiempo y añorar tiempos pasados ya es enfermo de por sí; pero añorar la época de Hitler (como la admirada Herman), es más que enfermo. Sin embargo, los defensores y admiradores de la sra. Herman no faltan entre los miembros de la organización, incluso uno (y uno muy importante) se enojó conmigo, en cierta ocasión, por decirle que yo pensaba totalmente distinto a Herman en el tema familia y mujer. Asimismo, se puede estar o no de acuerdo con la tesis de Eva; sin embargo, escribir artículos elogiándola sobremanera (como hizo otro, igualmente importante) y no decir una sola palabra distanciándose de sus alabanzas a la familia y la mujer en la época nacional socialista, me parece, por lo menos, inapropiado. (Eva Herman trabaja hoy para Russia Today7)).

Ninguno de nosotros ha comido la fe con una cucharita, como para imponerla a los demás. Peor aún menos, podemos imponer la propia opinión y hacerla pasar por la fe de la Iglesia. Si algo aprendí de Bernardino Bravo fue a decir; yo pienso, yo opino y no aseverar simplemente “esto es así y no es de otra forma”. Pero, como me decía una amiga espanola: dogmatizan en cosas que no tienen importancia y pasan por alto lo que es realmente importante.

Si quiero ser consecuente, no me queda más alternativa que -con gran dolor en el alma- renunciar a la organización, dejarla, abandonarla… Después de más tres décadas es duro. Es un gran sufrimiento; pero yo no tengo vocación de Juana de Arco para sacrificarme… Ni tampoco de inspectora municipal para andar siempre corrigiendo a los demás. No. Prefiero empaparme con la luz de Alemania luminosa, no vivir en una sociedad paralela y llamar hermanos a los refugiados y no estar pensando siempre en que son “moros” que vendrán a imponer la sharia 😉

Sí, me fui; pero no doy gracias a Dios, ni estoy feliz de ello… Tal vez mis nietos (no los tengo y faltan muchos años para que ellos nazcan, pero pienso en el futuro), puedan retomar mi camino. Porque el camino es bueno; pero este tiempo de prueba es -al menos para mí- demasiado largo.

Supongo que todos saben que la organización a la que me refiero es el Opus Dei, cuando recuerdo lo que su fundador nos dice y cuando lo confronto con la realidad, sólo puedo entristecerme profundamente, porque me temo que lo que yo he vivido en Alemania, es exactamente lo contrario a esto que su fundador dice que debería ocurrir: “Desde el mismo momento en que se acercan a la Obra, todos los socios conocen bien la realidad de su libertad individual, de modo que si en algún caso alguno de ellos intentara presionar a los otros imponiendo sus propias opiniones en materia política o servirse de ellos para intereses humanos, los demás se rebelarían y lo expulsarían inmediatamente”8.

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1 Ver video Papa Francisco hace llorar a presidente del Congreso de Estados Unidos John Boehner

Cuando lo cuestioné, me dijeron que era para informarse… yo diría que Sarrazin contribuye más bien a desinformarse.

No me malentiendan, no quiero establacer una especie de nuevo index de libros, nada más lejos de la mentalidad abierta y liberal de mi colegio y mi familia; pero depende de si lees un libro porque estás de acuerdo con él, a priori, y te formas según lo que su autor, su autora te dicen; es muy distinto a si lo lees con espíritu crítico. De esto último, lamentablemente veo poco y nada.

Personas de la organización (como personas privadas) me dicen que no puedo ser fan de Guido Westerwelle por ser homosexual. En esto, pregunté, en su momento a Jutta, quien me tranquilizó y me dijo que no veía problema en ello. Ni partidaria de la FDP (partido liberal alemán). Los chilenos somos muy liberales. Pero mis críticos sí pueden estar a favor de colectividades populistas de ultra derecha, como la AfD (Alternative für Deutschland) o abiertamente xenófobas, como Pegida. Que un miembro de la organización sostenga una “Laudatio” a la más prominente de las promintentes representantes de la nueva Derecha alemana es, para mí, insoportable.

3 Estoy segura que, si esta corriente sigue creciendo, la Iglesia no tardará mucho en hacer ver el error del familialismo y como es, en realidad, contrario a la idea cristiana de la familia. Ya he leído algo sobre el tema, de un obispo alemán. Tal vez, más adelante, pueda escribir sobre ello.

Tomé conscientemente la decisión de dejar la organización durante el mes de septiembre, ya que preferí no imaginarme lo que iban a comentar durante la celebración del sínodo en Roma sobre la familia. Yo preferiría dejar más libre al Espíritu Santo, en el convencimiento de que es Él quien guía a la Iglesia y de que el Sínodo no es un parlamento en que unos y unas estan a favor o son partidarios de tal o cual obispo que representa tal o cual posición.

4 Trabajé con Jutta Burggraf en su libro Conocerse y comprenderse: una introducción al ecumenismo y preparé su versión para la Biblioteca de Autores cristianos.

5 Tuve la inmensa e inmerecida suerte de contribuir también en este libro

6 Me dice mucho que las autoridades alemanas acaben de anunciar que cerrarán una academia de estudios (ultra conservadora), con nivel universitario (en Weilheim-Bierbronen), entre otras razones, porque tiene sólo nueve estudiantes. Evidentemente, es impensable que una universidad pueda tener el nombre de tal con sólo nueve estudiantes. Y es impensable que el futuro del ultraconservantismo alemán dependa de nueve estudiantes.

7 Los grupos ultraconservadores europeos -entre quienes sea alínean demasiados miembros de la organización apoyan hoy denodadamente a Putin, en quienes ven la salvación de la familia y el adalid de la lucha contra los homosexuales. Incluso se acercan al dictador de Bielorrusia, Lukaschenko. Sobre el tema ver (sobre artículos de Hazte oir): 1) Putin, defensor de los cristianos 2) Los Provida felicitan a Putin y organizan un Congreso de las familias en Moscú (Rusia) 3) Hazte oir alaba a Lukaschenko

8 Ver capítulo 2 de Conversaciones, número 28.