¿Fue Carl Schmitt un nazi?

Se discute acerca de si Carl Schmitt fue o no nazi. Para contestar a esta interrogante, creo que es conveniente, leer y estudiar sus obras de esa época,cuando Schmitt era considerado el “jurista de la corona del régimen nacional socialista”[1]. Comienzo el análisis del opúsculo “Staat, Bewegung, Volk” (“Estado, Movimiento, Pueblo”), cuya primera edición apareció en diciembre de 1933[2], en la editorial Hanseatische Verlagsanstalt, proclive al nuevo régimen. En esta columna, me refiero al primer capítulo, titulado “La actual situación constitucional”.

El autor afirma que la totalidad del nuevo derecho público posterior a la revolución nacional socialista es un nuevo derecho que está parado sobre suelo propio. No basa pues su legitimidad en las “normas pre-revolucionarias” de la Constitución de Weimar. Disposiciones aisladas de la Constitución de Weimar están sólo vigentes en cuanto la Ley habilitante (Ermächtigunsgesetz, de 24 de marzo de 1933) así lo permita o bien, en cuanto el nuevo orden del derecho público recurra a ellas expresamente o en forma implícita (recepción silenciosa o stille Übernahme). No obstante, antes de la mencionada Ley habilitante -que le entregó todo el poder estatal a Hitler[3]– el Presidente del Reino, Paul von Hindenburg, mediante decreto de 12 de marzo de 1933, habría terminado[4] definitivamente con “el espíritu y los fundamentos” del sistema de Weimar, escribe Schmitt.

Con sus escasas 41 páginas, “Staat, Bewegung, Volk” es el primer opúsculo de la serie organiza titulada “El estado alemán de la actualidad”[5], algo así como el nuevo estado alemán o el “nuevo orden estatal”[6] post-revolucionario. Sí, el autor consideraba que la toma del poder por parte de los nacional socialistas era una verdadera revolución, habla de la “Revolución alemana”, que habría cortado todo vínculo con el “sistema” inmediatamente anterior, el de Weimar. “Para él, la catástrofe es el fin del estado de Bismarck, no la guerra. De ello sería culpable la democracia liberal, que fue incapaz de defender el estado haciendo uso de los artículos de excepción o de guerra”[7].

Schmitt afirma que el todo el antiguo mundo del pensamiento liberal democrático ha caído. Se acabó con la neutralidad y con la igualdad, que permitía la creación de nuevos partidos políticos y garantizaba la libertad de opinión, de acción, de hacer publicidad o de tener una opinión favorable a alguno de ellos. Explica que, en un sistema pluralista, todos los partidos políticos se combaten entre ellos y no existe voluntad política única, sino que los partidos se encuentran, en el mejor de los casos, en un “punto cero”. Por el contrario, el estado nacional socialista, basado en el principio de la dirección de un solo líder (el llamado Führerprinzip) supera el pluripartidismo de Weimar.

Critica las elecciones realizadas en la época de Weimar que habrían perdido todo su sentido. Eran sólo la opción plebisicitaria de cinco o seis partidos políticos incompatibles entre sí. Ahora, en el estado nacional socialista, con un solo partido político[8], el peligro de una ruptura de Alemania en muchos partidos, ha sido superada. Según Reinhard Mehring (experto en el pensamiento de Schmitt), el autor concibe al dictatorial partido único del nacional socialismo como una fuerza homogenizadora[9].

Schmitt se alegra, pues finalmente se distingue entre amigo y enemigo del estado. Entre el compañero que forma parte del mismo pueblo alemán y quienes pertenecen a “otra especie” (Artfremden)[10]. Es evidente a quienes se refería con este úlitmo calificativo. A sus colegas judíos frente a los cuales, fue tan zalamero décadas, mientras lo podían ayudar a obtener puestos como docente en universidades y escuelas profesionales. Cabe hacer notar que, pese a que los nazis tampoco consideraban a los eslavos como sus iguales, Schmitt debe excluir de entre las personas “de otra especie” a su segunda mujer, la serbia Duška Todorović. De su primera mujer, la croata Pawla Dorotić, Schmitt se había separado hacía ya tiempo.

“El nuevo mundo del derecho nacional socialista”, dice Schmitt, no puede ser entendido desde el sistema anterior, como tampoco puede ser justificado o fundado[11] sobre Weimar. Como se ve, el quiebre es total, se trata de una nueva fundación, de una nueva sociedad y del nuevo derecho de un nuevo estado. Para el nacional socialismo -continúa Schmitt- el intento de justificar o de refutar el nuevo derecho desde el punto de vista de la Constitución de Weimar, es o un “juego sin sentido” o un intento de volver al derecho anterior o de neutralizarlo o al menos, de relativizarlo.

Algunos juristas -critica- “no se pueden acostumbrar a la realidad del estado nacional socialista”[12] y califican las disposiciones del nuevo estado como aceptables o no aceptables según el derecho constitucional de Weimar. Cita un artículo de Medicus, en “Deutsches Recht”[13] de 1933 que sostendría esta tesis. Como si la Constitución de 1919 subsistiera en “el nuevo estado y bajo la nueva constitución del estado nacional socialista”[14]. Como si el nuevo derecho nacional socialista fuera una regulación temporal y transitoria, que se puede derogar mediante una ley del Parlamento (Reichstag). Tengo que recordar a los lectores que que la ley habilitante de 1933 tenía una vigencia de sólo cuatro años. No, el nuevo derecho constitucional nacional socialista no puede ser derogado. No es posible su derogación mediante una simple ley parlamentaria que pueda volver todo al estado anterior, a la vigencia de la Constitución de Weimar. No, la detestata Constitucion de Weimar no rige más. Es un “acto de sabotaje” sostener que la forma de pensar ya superada de la época de Weimar subsiste de alguna manera en la letra o en el espíritu en el nuevo estado. Sí, en los años que vendrán, los nazis, consideraron como enemigos del estado a quienes pensaban diferente de ellos o defendían un orden estatal liberal democrático.

Schmitt critica a sus colegas “positivistas” porque llaman a la ley de 24 de marzo Ley habilitante de acuerdo al art. 76 de la Constitución de Weimar. Explica que esa ley es más bien, una L e y  c o n s t i t u c i o n a l  t e m p o r a l  d e  l a  n u e v a  A l e m a n i a”[15]. (Supongo que Uds. conocen la forma que se usaba en esa época para poner algo de relieve separando las letras, la usa Schmitt en su folleto).

La ley habilitante sería la consecuencia de la elección de Parlamento o Reichstag de 5 de marzo de 1933. Esa elección habría sido en realidad, un plebiscito, por el que Hiltler- el Führer del movimiento nacional socialista- fue reconocido como Führer político del pueblo alemán. La mecionada ley que los positivistas denominan “ley habilitante”, debería ser llamada por su nombre oficial: “Ley para remediar la necesidad del pueblo y del Reino”. Esta ley -prosigue- habría sido un puente entre el viejo y el nuevo estado. Fue de gran “importancia práctica” para que la transición entre uno y otro estado, se llevara a cabo de acuerdo a la legalidad, lo que tuvo lugar “gracias al sentido de orden y disciplina alemanes”. Así, la “Revolución alemana” fue “legal”, esto es formalmente correcta. La relevancia práctica de la ley habilitante deriva de que la legalidad es necesaria para el funcionamiento del aparato estatal y de sus funcionarios.

De acuerdo a su propia legalidad, el sistema de Weimar puso su propio sello bajo la declaración de que había llegado a su fin. Fue la declaración de muerte del viejo sistema; pero no la de la de la fundación del nuevo. El nuevo estado no tiene ninguna imposición derivada del derecho anterior, ningún límite o regla hermenéutica procedente de Weimar. El justo derecho que nace de la “Revolución alemana” no depende de que un grupo de parlamentarios weimarianos haya decidido colaborar a que se lograra la mayoría de dos tercios en el Reichstag. Sería un sinsentido legitimar a posteriori un sistema sin fuerza y sin poder, como fue el anterior. El fundamento del derecho del estado nacional socialista no es un fundamento extranjero o extraño, ajeno al ser alemán, ni tampoco nos es “esencialmente hostil”… Como habría sido el derecho de Weimar, insinúa Schmitt, en su acérrimo anti-liberalismo democrático. El fundamento del derecho nacional socialista es uno propio. Alemán, no extranjero. Schmitt y otros juristas nacional socialistas sostenían que los juristas judíos habrían introducido doctrinas extranjeras en el derecho alemán.

Schmitt asevera que el representante del Führer, Rudolf Heß,  tiene razón cuando, en la convención del partido en Nürmberg, anuncia que esa convención de los nacional socialistas es, en realidad, el nuevo Reichstag (nombre del parlamento alemán). Cuando Heß pronucia la misma fórmula de la Constitución de Weimar “todo poder emana del pueblo”, no dice lo mismo que decía la constitución liberal democrática anterior, sino algo muy diferente. Algo que Schmitt celebra y no critica. Las únicas críticas están reservadas a Weimar y a la supuesta influencia extranjera en Alemania.

Estamos en un nuevo estado post-revolucionario y antiliberal. Iliberal, diríamos hoy con los nuevos populistas entre quienes Schmitt es tan admirado[16]. Conocido es el verdadero odio que profesaba Schmitt hacia el liberalismo. Curioso es que supuesto liberales en países latinos profesen admiración hacia Schmitt. Lo atribuyo a desconocimiento, a ignorancia culpable o simplemente a estupidez.

El Führer de todo el pueblo alemán es el canciller del Reino, Adolf Hitler. Su liderazgo (mala traducción de Führung, no se me ocurre otra) ejerce una supremacía política que no está sujeta a ninguna condición. Esta última es una ley fundamental del nuevo derecho del nuevo estado nacional socialista[17]. El Führer es también legislador y en este punto no caben “interpretaciones sofistas”[18] como las de Weimar (!). El Führer está por encima del presidente del Reich, cuya preminencia durante la última época de Weimar, Schmitt critica duramente. El liderazgo hitleriano (en la página diez del librito menciona dos veces a Adolf Hitler, con nombre y apellido, lo que nunca debería ocurrir en un artículo jurídico) va más allá de una simple competencia para dar directrices a sus funcionarios, como señalaba el art. 56 de Weimar[19] cuando mencionaba las funciones del canciller. Hitler no es sólo de facto, sino también de iure y de manera totalmente natural el Führer político del Reino y no es comparable con ningún otro canciller anterior, concluye.

Considera la división entre los poderes Ejecutivo y Legislativo como algo típicamente “liberal” y sostiene que ha sido definitivamente suprimida en el nuevo estado. En consecuencia, el gobierno ejerce un derecho verdadero y primigenio a dictar leyes, como asimismo establece el art. 1[20] del la “constitución temporal” de 24 de marzo de 1933. Esto es, lo que todos llamamos Ley habilitante. En suma, toda iniciativa legal corresponde, en primer lugar, al gobierno del Reich, al gobierno de Adolf Hitler. Contra la voluntad del canciller -transformado en Führer- los parlamentarios no pueden presentar ninguna iniciativa, ningún “proyecto de ley”, como garantizaba la Constitución de Weimar. Schmitt defiende la prerrogativa legislativa absoluta del Führer, según el nuevo derecho del nuevo estado.

De acuerdo a los principios nacional socialistas -que parece que Schmitt ha interiorizado raudamente- el gobierno del Reino reconoce la voluntad del pueblo expresada en una consulta popular; pero sólo si ha sido convocada por el mismo gobierno. Advierte que si el resultado “se ha vuelto equivocado”[21], se puede llamar a una nueva consulta. Hoy los plebiscitos están muy de moda entre los populistas de extrema derecha europeos. “La democracia directa que hoy, algunos grupos de extrema derecha propugnan no es sino expresión de esta ‘democracia’ encabezada por un Führer que dirige al pueblo y que a la vez y en una especie de proceso de retroalimentación, debe corrobarar o ratificar las deciciones de su líder”[22].

Después de leer el primer capítulo de “Estado, Movimiento, Pueblo” (“Staat, Bewegung, Volk”) no me cabe duda que el tono zalamero y de alabanza hacia el Führer y su “movimiento” (así llamaban los nacional socialistas al partido), expresa claramente la posición política que Schmitt abrazó luego de la llegada de los nazis al poder. El odio enconado frente al liberalismo y a la democracia representativa de Weimar encuentra por fin un medio ambiente apropiado donde desarrollarse. En 1933, Schmitt está decidido a participar activamente en la construcción de un nuevo estado, de una nueva sociedad, de un nuevo orden nacional socialista.


[2] Reinhard Mehring, “Carl Schmitt: Aufstieg und Fall”, pág. 341.

[3] El ejecutivo podía dictar leyes que pasaran a llevar la Constitución y no necesitaba del Legislativo para gobernar. Ver texto en Ermächtigungsgesetz

[4] “beseitigen” escribe Schmitt, usando un vocabulario propio de los nacional socialistas.

[5] Reinhard Mehring, “Carl Schmitt: Aufstieg und Fall”, pág. 341.

[6] El Nuevo Orden según Carl Schmitt en la página alemana Die Kolumnisten.

[8] Escribe Einparteistaat… Así era como se llamó también a los partidos únicos del mundo del socialismo real. Del comunismo.

[9] Reinhard Mehring, “Carl Schmitt: Aufstieg und Fall”, pág. 341.

[10] Invito a leer mi columna sobre el racismo Nos guste o no, en realidad todos somos africanos

[11] Carl Schmitt, “Staat, Bewegung, Volk. Drei Gliederung der politischen Einheit”, segunda edición, pág. 6.En adelante, citaré sólo la página.

[12] pág. 6.

[13] Deutsches Recht era una revista de los juristas nacional socialistas.

[14] pág. 6.

[15] pág. 7.

[18] pág. 10.

[19] “El canciller del Reino determina las pautas de la política y es responsable ante el Parlamento. Dentro de tales pautas, cada Ministro del Reino dirige la rama de negocios que se le ha confiado de manera independiente y bajo su propia responsabilidad frente al Parlamento”.

[20] Las leyes pueden ser aprobadas o mediante el mecanismo que contempla la Constitución del Reino o por el gobierno del Reino (…).

Reichsgesetze können außer in dem in der Reichsverfassung vorgesehenen Verfahren auch durch die Reichsregierung beschlossen werden (…).

[21] pág. 11.

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Maersk en San Antonio

Sin duda no hay una sola causa para que Maersk haya cerrado su fábrica de contenedores refrigerados en San Antonio. Bien puede haber sido “la sobreproducción de contenedores en el mundo” o bien “la falta de materias primas a nivel regional”. O ambas. U otras causas.

Luego del anuncio de la naviera danesa, el Presidente de Asimet[1] se preguntó, no sé si romántica, poética o patéticamente “¿en qué fallamos como país”[2]. (Pienso en Enrique MacIver y su famoso discurso del año 1900[3]). Califica el impacto del cierre de la fábrica como un balde de agua fría. Prosigue en el mismo tono: “¿estarán dispuestos otros inversionistas extranjeros a arriesgar su capital en Chile?”.

¿Quieren saber cómo contestan los daneses a tales preguntas? Søren Leth Johannsen, director comercial de Maersk Container Industry, explica: “hay que recordar que los chilenos no son industriales como lo son los chinos. Son campesinos y mineros que han aprendido a soldar”[4]. Pero en el mundo de hoy, parece que soldar no es suficiente.

Una amiga mía que vive y trabaja en Alemania, comenta que los profesionales universitarios chilenos tienen muy buen nivel. Pero no así los obreros y el personal no-universitario. Esto es una pena y una injusticia frente a los miembros más pobres de la sociedad chilena. Capacitación y perfeccionamiento son las palabras claves. La educación dual sería la escalera para llegar a ser un país industrializado.

Mientras muchos exigen “educación universitaria gratuita”, capacitar y perfeccionar a los obreros, a los campesinos, a los trabajadores más sencillos no es tema en Chile. Y son estas las claves para “no fallar como país”.

Se plantea que otra de las razones para que Maersk se haya ido de San Antonio es la huelga de más de dos semanas que tuvo lugar en octubre pasado en la fábrica. En ella, los trabajadores exigían las mismas condiciones de trabajo de que gozan sus colegas de Maersk en Dinamarca (!). Parece que quisieron correr antes de aprender a caminar y la caída fue tremenda.

¿No habría sido más apropiado compararse no con los daneses, sino con los chinos? Porque los contenedores refrigerados de Maersk serán producidos ahora en Qingdao, China[5], en la planta originaria de esa empresa y que funciona desde 1998, la que, “pese a las cambiantes condiciones del mercado, ha demostrado su capacidad para producir productos de alta calidad”. Allí Maersk consolidará su producción.

“Con el cierre en Chile, Maersk Container Industry tendrá su sede central con investigación y desarrollo en Dinamarca y dos plantas de producción en China para refrigeración y transporte”[6]. Tal vez, algún día, Chile pueda albergar la central de investigación y desarrollo de una gran empresa. Para eso, necesitaríamos menos abogados y más químicos, físicos y biólogos y buenos técnicos de todas las especialidades[7].

Apropósito de China, paralela a la noticia del cierre de San Antonio, trascendió que la competencia china de Maersk, Cosco Shipping, se instalaría en Perú[8]. Tal vez, incluso, habría sido más apropiado que los sindicatos chilenos se comparara no con los daneses sino con los peruanos.

Otra amiga mía, opina que los peruanos pueden hacer el mismo trabajo que los trabajadores chilenos; pero más barato. De ahí la importancia de agregar un valor al trabajo de los chilenos. Lo que sólo puede ser posible mediante el aprendizaje, la capacitación y el perfeccionamiento permanente. Un perfeccionamiento que dura toda la vida, como decimos en alemán[9].

Los ejecutivos daneses de Maersk insisten en que la decisión no la tomaron debido a la huelga de octubre pasado. Les creo. Dicen que ellos nunca estarían en contra de una huelga, ni de la formación de sindicatos. También les creo. Sobre todo de cara a la opinión pública danesa y noreuropea en general. Hacen bien, una huelga es una cosa buena cuando las exigencias de los huelguistan no son desmesuradas.

El director ejecutivo de Maersk dice, con mucha empatía: “Lamentablemente, esta decisión afecta a nuestros 1.209 colegas calificados en San Antonio y estamos comprometidos a apoyarlos y cumplir nuestras obligaciones”[10].

La instalación de Maersk en Chile fue, en su momento, una sensación[11]. Fue un gran salto que acabó en un inmenso costalazo. Desde Chile, la naviera planeaba suministrar “contenedores refrigerados directamente a lo que se llamó el centro de exportación en la costa oeste de América Latina”. La idea era “colocar la fábrica justo donde está la demanda”[12]. San Antonio debería convertirse en un centro de exportaciones de la Costa Oeste sudamericana, hacia el otro lado del Pacífico.

La idea era llevar los contenedores refrigerados de fundo en fundo, recogiendo los productos agrícolas, transportarlos a los barcos que hacían la ruta a Asia y otros destinos. Así evitaban que los contenedores refrigerados que construían en China, viajaran vacíos a Sudamérica. Ello suponía el desarrollo de una cadena de suministros a nivel local, desde el mismo territorio chileno o desde los países vecinos (en este caso, especialmente Colombia, Ecuador y Perú).

Maersk habla de “la dificultad permanente para obtener, a nivel regional, los proveedores de insumos esenciales para la fabricación de contenedores”[13]. Esto también falló, aumentando más aún el costo de aprovisionamiento de las necesarias materias primas[14]. ¿Fue un problema de infraestructura? ¿De proveedores? ¿Realizará alguien alguna investigación sobre el tema? ¿Alguna universidad?

“Como consecuencia del exceso de capacidad en el mercado de contenedores Maersk ha reconocido que la fábrica en Chile no es competitiva”, explica su comunicado de prensa[15]. Los chilenos estamos acostumbrados a ser los primeros de la Región; pero eso no basta, la competividad es hoy global. No basta estar en la OECD. El esfuerzo tiene que ser diario por mejorar y corregir los errores.

Nadie se puede dormir en los laureles. Un ingeniero comercial con un postgrado en una buena universidad norteamericana, nada puede hacer sin buenos trabajadores que co-laboren con él. Creo que hay que re-pensar el trabajo en Chile. Necesitamos más capacitación, más perfeccionamiento permanente y más respeto por la dignidad del trabajo. A los obreros que ven en una huelga el “santo remedio” para todo, les diría: si queremos que nos paguen más, seamos mejores.


[1] Asociación de Industriales Metalúrgicos y Metalmecánicos.

[3] En su famoso Discurso sobre la Crisis de la República -más conocido aún desde que Gonzalo Vial lo citó en su “Historia de Chile“, MacIver quien el año 1900, se preguntaba: “¿Qué ataja el poderoso vuelo que había tomado la República y que había conducido a la más atrasada de las colonias españolas a la altura de la primera de las naciones hispanoamericanas?”

[4] Mærsk-investering i Chile lider nu samme skæbne som Tinglev-fabrik (JydskeVestkysten es el diario más grande de Dinamarca).

[6] Cfr. Mærsks containerforretning skal fyre 1200 ansatte i Chile “Con el cierre en Chile, Maersk Container Industry tendrá su sede central con investigación y desarrollo en Dinamarca y dos plantas de producción en China para refrigeración y transporte”. Tal vez, algún día, Chile pueda albergar la central de investigación y desarrollo de una gran empresa.

[9] Lebenslanges lernen.

[13] Maersk cierra su fábrica en Chile El “90% de los insumos para esta industria deben importarse a Chile”, se queja la empresa.

Franzani, Kast y los nazis

A mí me da lo mismo que el papá de José Antonio Kast haya sido nazi o no lo haya sido. A mí lo que me interesa es cómo es José Antonio Kast. Como es él como político, de eso depende si lo apoyo con mi voto, con mi opinión, con mis columnas o no.

Mi papá fue trotzkysta, hizo trabajos para Corea del Norte y lamentablemente contribuyó a difundir la doctrina norcoerana en Latinoamérica[1]. La familia de mi mamá era del Norte, gente radical, bombera y masónica. Pero yo no soy ni radical, ni bombera (aunque me gustaría serlo), ni masónica. Ni tampoco trotzyksta. Mi abuelo paterno era político del partido conservador (o sea, lo contrario de mi abuelo materno), incluso alcalde conservador de su pueblo; pero yo no soy conservadora. Mi mamá era prima en no sé qué grado de Luciano Cruz[2] (el fundador del MIR), pero yo no soy terrorista.

De ninguna manera podemos ser juzgados o alguien se puede formar una opinión sobre nosotros basándonos en cómo fueron nuestros papás, nuestras mamás o nuestros abuelos o antepasados. No nos pueden castigar, ni siquiera medialmente por ello. Hacerlo sería paradojalmente volver a la época de los nazis. Sí, fueron los nacional socialistas quienes, basándose en un supuesto antiguo derecho germánico, crearon el espúreo concepto de la responsabilidad del clan, de la familia, de los antepasados[3]. Es un poco lo que hace la mafia, en que cada uno de los miembros de una familia responde por lo que hacen los demás. Totalmente absurdo. En una sociedad civilizada, la responsabilidad es personal.

La responsabilidad es personal y las opiniones, también. Yo respondo de mis acciones y no de las de mis papás o de mis abuelos. De mis opiniones y no de la de otros. Lo mismo con planteamientos, creencias, dichos y hechos. Tampoco responderé de la de mis hijos ni de la de mis nietos, bisnietos o tataranietos. Uno de mis ancestros -dicen- mató a muchos “moros” en el siglo 15 en España: pero yo defiendo a los musulmanes y combato la islamofobia. No somos responsables de las actuaciones de nuestros antepasados. No heredamos su forma de pensar o actuar.

Si un periodista pregunta a Kast si su papá fue un nazi y Kast sólo le dice que no fue un nazi y que está orgulloso de él, en vez de explicarle lo que explica después en un video que parece que filmó en su casa[4], entonces, tampoco puede quejarse. La labor de un periodista es ser inquisitivo y hacer “preguntas pesadas”. Si no, no sería un buen periodista. Un político no puede reaccionar con desagrado o mal humor o decirle que vaya a “estudiar historia”. Esa es una actitud sobrada con la que no se llega a ninguna parte. En este punto, podrían aprender la humildad de la canciller Merkel, una de las claves de su éxito.

Hay otro video que muestra una mejor respuesta de Kast a una pregunta sobre el tema que le hizo la periodista Patricia Politzer[5]. Le explica que su papá fue reclutado a los 18 años y que su abuelita que lo crió, vivía en una familia judía donde la mamá y los dos hijos fueron asesinados[6]. Kast prosigue que pertenece a un movimiento cuyo fundador estuvo en un campo de concentración[7]. Me pregunto ¿por qué Kast no le contestó así al periodista Franzani? En vez de alterarse tanto.

Hasta donde puedo indagar, el papá de José Antonio fue Michael Martin Kast Schindele y nació el 2 de abril de 1914[8], de manera, debe haber sido reclutado en 1941 ó en 42. Entonces, el político chileno tiene razón cuando explica (lamentablemente no frente al periodista Franzani, sino en privado) que “un joven de 17 ó 18 anos no tiene opción de decir que no va a la guerra, cuando hay un enrolamiento obligatorio, ya que lo fusilan al día siguiente”[9]. Efectivamente, un joven de 17 ó 18 años no tenía ninguna responsabilidad en la guerra de agresión[10] que el gobierno de su país había iniciado.

Es lamentable que no se lo haya explicado al periodista frente a las cámaras y que ahora todo el mundo se lance en contra de Ignacio Franzani que sólo cumplía con su deber profesional haciendo preguntas incisivas. La única explicación es que la mención de un posible pasado “nazi” de su familia sea un trigger, esto es un desencadenante o gatillo psicológico que provoca una reacción de parálisis y/o de defensa en José Antonio. Un mecanismo psicológoco que hace estallar en alguien una reacción que no es la mejor. Sé que a veces es difícil controlarse; pero un político profesional debería saber hacerlo o aprenderlo. Y no quedar virtualmente paralizado o bloqueado.

En suma, me da lo mismo que el papá de José Antonio Kast haya sido nazi o no. A mí lo que me interesa es cómo es José Antonio Kast. O sea, como es él como político, de eso depende si lo apoyo con mi voto, con mis tweets, con mi opinión, con mis columnas o no lo hago.


[2] Mi tatarabuelo Luciano Cruz Ocaranza es nuestro antepasado común.

[3] Ver el artículo sobre la Sippenhaft en Wikipedia.

[4] El video en el tweet de José Antonio Kast, de 25 de junio de 2018.

[6] ¿Habrá sido la empleada de la familia?

[7] Indudablemente se refiere a Schönstatt y a Josef Kentenich.

[9] Ver el video en el tweet de José Antonio Kast, de 25 de junio de 2018.

[10] Sobre la Wehrmacht y los nazis, ver mi artículo El “ejército alemán” y los nazis

El “ejército alemán” y los nazis…

Nuevamente se plantea en Chile el tema de si el “ejército alemán” era lo mismo que los nazis. Sí, así más o menos en esos términos algo infantiles. En primer lugar, el “ejército alemán” es un término equívoco, porque a lo largo de la historia, ha habido muchos “ejércitos alemanes”, de manera que tenemos que delimitar de qué hablamos.

Se trata de la Wehrmacht, contemporánea de los nazis o más bien, creación de los mismos. La Wehrmacht o el poder de defenderse[1] o de atacar, fue creada por el régimen nacional socialista en 1935. Ese año, el ex-cabo del Ejército de Baviera, el austriaco Adolfo Hitler había  concentrado totalmente el poder político sus manos.; totalmente o totalitariamente que viene a ser más o menos lo mismo. La famosa ley habilitante de 1933[2] lo había hecho posible. La ley que creó la Wehrmacht fue dictada el 16 de marzo de 1935[3].

Antes de la Wehrmacht -entre 1921 y 1935- existió el Reichswehr, el ejército para la defensa del Reino de la República de Weimar. Estaba organizado de acuerdo a las disposiciones y a las limitaciones impuestas en el Tratado de Versalles. Violadas secretamente, en concomitancia con la Unión Soviética, entonces de reciente creación. A partir de 1923, el Reichswehr apoyó la formación del Ejército Rojo y de sus soldados. A la vez que los soviéts proporcionaban al ejército alemán armas (incluso químicas), munición y adiestramiento para militares alemanes. Era un do ut des -doy para que des- entre alemanes y rusos.

Años más tarde, la misma Wehrmacht ocuparía Polonia conjuntamente con el Ejército Rojo. Paradas militares y encuentros de todo tipo tuvieron lugar entre los soldados de ambos ejércitos de tan dispar o más bien de tan similar ideología. Los nobles alemanes que encabezaban el “ejército alemán” no tenían ningún problema en confraternizar con sus aliados militares, los proletarios bolcheviques. Por si alguien adolece de incredulidad y no sabe leer alemán, hay abundantes videos históricos en youtube sobre esta alianza.

Cuando Hitler y Stalin rompieron su pacto[4] y cuando Alemania empezó a perder la guerra, la Werhmacht tuvo que retirarse de algunos territorios. Practicó entonces la estrategia de la “tierra quemada”, destruyendo todo lo que quedaba a su paso, sin respetar vidas humanas, ni ciudades, ni monumentos históricos, ni iglesias, ni castillos, ni nada.  

No, el “ejército alemán”, la Wehrmacht no es lo mismo que “los nazis”. Los nacional socialistas eran un partido único que encabezaba un régimen totalitario. La Wehrmacht -con sus tres ramas: tierra, mar y aire- era otra cosa. La Wehrmarcht era la fuerza armada al servicio del Partido Obrero Nacional Socialista y de su deletérea ideología.

Los militares de la Wehrmacht tenían que jurar obediencia absoluta y hasta la muerte al Führer. ¿Se imaginan no jurar lealtad al país, a la Patria, sino a una persona? ¿A un líder máximo? Obediencia de cadáver se denomina en alemán, porque -dicen- que es como la obediencia de una persona muerta, que no piensa por sí misma, sino que recibe órdenes y hace lo que le dicen. Autómatas que cumplían órdenes sin pensar y sin sentir, ese era el ideal de soldado de la Wehrmacht.

En clases de derecho penal militar, yo aprendí en Chile[5] que la obediencia militar es una obediencia reflexiva, en que el soldado piensa por sí mismo y puede representar órdenes. E incluso negarse a cumplirlas cuando éstas son un delito. La pseudo obediencia impuesta por los nazis a los soldados alemanes no era reflexiva, sino cadavérica.

No, la Wehrmacht no es lo mismo que los nazis; pero en la Wehrmacht había muchos nazis. Y otros que no lo eran. Algunos no eran nacional socialistas; pero apoyaban esa ideología. Otros pocos no estaban de acuerdo con ella. De estos últimos, algunos desertaron, a ellos los esperaba el pelotón de fusilamiento. O, como altenativa, las brigadas de castigo, compuestas de soldados cuya muerte era irrelevante, daba lo mismo que murieran o no, recibían misiones suicidas. Así trataba la Wehrmacht a sus miembros.

La Wehrmacht fue el brazo armado que los nazis usaron en su guerra de agresión. Invadió un sinnúmero de países y los sometió a un régimen de terror. Sí, la Wehrmacht fue la organización armada empleada para ocupar territorios, para explusar a sus habitantes o simplemente para matarlos sin piedad (judíos, gitanos) o para esclavizarlos, como ocurrió con los pueblos eslavos.

La Wehrmacht fue creada por los nacional socialistas y organizada por ellos, de acuerdo a sus intereses. Incluso de acuerdo a los intereses privados de algunos de sus miembros. Sin ir más lejos, el uniforme de la Wehrmacht fue confeccionado en la fábrica de un miembro del partido nazi, que se llenó los bolsillos de dinero vendiendo sus productos, primero a la SA, a la SS y a las Juventudes de Hitler y luego a la Wehrmacht[6]. Quienes creen que los nazis era “jóvenes idealistas” o algo por el estilo, se equivocan. Intereses económicos y el ánimo de ganar dinero usando influencias y métodos de corrupción marcan la economía de esa época y de los miembros del “movimiento”[7]. Unos se enriquecían mientras a los otros exigían grandes sacrificios.

La Wehrmacht cometió crímenes de guerra e infringió todas las normas de derecho humanitario que nos podamos imaginar[8]. Aparte de ello, demostró una crueldad inusitada frente a seres humanos. Consideraban que los “pueblos” estaban en una especie de competición por quién vence al otro[9]. Y la competición era a muerte… Todo el que no fuera de mi etnia (Volk) era considerado mi enemigo. La barbarie parecía haberse apoderado de Alemania, de Austria y de otros países de la zona. Quienes competían en estas olimpiadas de la muerte eran los soldados de la Wehrmacht.

Comprendo que a algunos chileno-alemanes esto les cueste aceptarlo. Sus abuelos, sus bisabuelos, sus papás fueron tal vez soldados alemanes (generalmente de grados bajos, pese a los fantasías megalómanas de algunos de ellos). Ellos o no hablaban de lo que habían vivido o idealizaban la guerra, la glorificaban, como si hubiera sido una guerra heroica y ellos, los héroes vencidos a la espera de la venganza. Y si los abuelos no glorificaron la guerra, lo hicieron sus hijos o lo hacen sus nietos o bisnietos.

Evidentemente, nadie puede pensar mal de sus antepasados a quienes quiere y hacia quienes siente un natural agradecimiento. El tema de la disyuntiva o de la dicotomía de los “hijos y nietos de la guerra” es hoy un importante tema para psicólogos y psiquiatras en Alemania. Esta dicotomía ha creado personalidades divididas, casi esquizofrénicas. Muchos de los soldados de la Wehrmacht eran jóvenes entonces y fueron simple carne de cañón para los nazis. Nada había de heroísmo, nada de patria, nada de ideales. Creo que aceptar esta realidad, ayudaría mucho…

 


[1] Del verbo sich wehren, esto es ofrecer resistencia, luchar, forcejear.

[4] Llamado Pacto Hitler-Stalin o Molotov-Ribbentrop, que era el nombre de los ministros de relaciones de ambos países.

[5] De acuerdo al Código de Justicia Militar, de 1944.

[6] La fábrica usó mano de obra esclava que la Wehrmacht ayudaba a traer desde el Este. De manera que esclavos confeccionaban el unforme de sus carceleros.

[7] Así llamaban los nazis al Partido: Bewegung.

[8] Los prisioneros de guerra de la Wehrmacht, sobre todo los del Este de Europa, no eran alimentados, ni atendidos y el objetivo era que murieran.

El ateísmo actual y las conspiranoias de extrema derecha

Esta semana, me encontré con la frase de una joven mujer alemana que explica, en los pocos caracteres en que se puede escribir en Twitter, lo que yo he visto en los grupos de ateos en Alemania durante los últimos años. En efecto, Josephine B. o @JozeyStarchild escribe en la red del pajarito:

“Cosas que me molestan del ateísmo: muchos ateos no dejan de hablar sobre el valor de la ciencia y de la racionalidad; pero cierran los dos ojos cuando se habla de la ‘ciencia de las razas’ y de las teorías de la conspiración en nuestras comunidades de las redes sociales e incluso presentan a ambas comos ciencias”[1].

(Cuando habla de las razas, podría haberlo traducido como racismo; pero preferí ser fiel al original Rassenkunde o “ciencia de las razas”).


Evidentemente lo que dice Josephine no vale para todos los lugares, ni para todos los tiempos, ni para todos los ateos; pero sí vale plenamente para un sector significativo de ellos en el primer mundo, a comienzos del siglo 21. No sé bien a partir de cuánd el ateísmo de los países ricos comenzó a moverse en este sentido. O siempre fue así. Lo desconozco, ya que, aunque crecí en un ambiente ateo, no soy “experta” en el tema.

Desconozco si fue con Dawkins -un zoólogo británico que de militante ateo, se ha convertido en agnóstico que anuncia o anunciaba que la religión es una “fuerza maligna, ideada por personas mentalmente enfermas”[2]– fue antes o después. O no fue con él y él es inocente. Lo único que puedo ver es que gran parte de sus seguidores, o al menos quienes se llenan la boca con su nombre, se han ido por esta corriente política, cultural o cómo quieran llamarla. Y los grupos o comunidades virtuales de que habla Josephine, han sido raptados por gente de esta laya.

Hoy en día, se puede decir que los grupos ateos de Facebook (que se ha convertido en un lugar verdaderamente muy desagradable) u otras redes sociales se hallan no sé si infiltrados; pero sí llenos, de personas que dudosamente podría calificar de liberales o de democráticas. Gente que de open society, de sociedad abierta, poco y nada entienden o muchas veces, son más bien sus más abiertos enemigos. Diría que muchos de ellos (muchos ya que son generalmente hombres y generalmente supremacistas) son sus abiertos o sus encubiertos detractores.

Desde hace algún tiempo, asistimos al desenmascaramiento de grupos cristianos fundamentalistas como contrarios a la democracia liberal. Sin embargo, creo que ahora, alguien, en lo posible “desde dentro”, debería dedicarse a la noble tarea de mostrar cuánto de antidemocrático, de anti-liberal, de anti-científico, cuanto de conspiranoico y de enemigo de la sociedad abierta, hay hoy en el ateísmo, en los grupos ateístas y en el ateísmo popular europeo y tal vez también estadounidense (podríamos empezar con el movimiento libertario).

Facilitaría el análisis, saber que, tanto entre cristianos de extrema derecha, como entre ateos de la misma tendencia política, un importante denominador común en su lucha contra la democracia liberal y contra la sociedad abierta, pluralista y multicultural es el hecho de que ambos son grupos conspiranoicos. Esto es, para ellos, más que el convencimiento sobre la realidad, prima la creencia en una o en más de una teoría de la conspiración.

Para los “ateístas” de esta nueva generación, que denostan de la fe, las teorías de la conspiración parecen haberse convertido en un nuevo conjunto de creencias religiosas o pseudo-religiosas. Muchos de ellos vienen de familias o de sociedades creyentes y al rechazar la fe heredada, parecen rebelarse contra sus padres, en una nueva edición de la guerra generacional que ya creíamos superada, por no decir pasada de moda. Al dejar de lado las creencias que aprendieron en su niñez, abrazan una nueva fe y en ella, no pocas veces, sino que, en la mayoría de ellas, se encuentran elementos conspiranoicos, e incluso una completa teoría de la conspiración como su fundamento.

Asimismo, muchas veces, las teorías de la conspiración se refieren abiertamente a creencias religiosas. Como aquella sobre los protocolos de los sabios de Sión u otras conspiranoias antisemitas[3]. En el pasado, las teorías acerca de los planes secretos del Vaticano eran grito y plata entre los ateos. Hoy, el Vaticano ya no importa tanto; más de moda están aquellas teorías acerca de los demonios pre-islámicos como la tan popular teoría actúal del demonio Jinn, que se identifica con el pueblo judío.

Las teorías sobre “los de arriba”, sobre las supuestas elites que viven en las capitales del primer mundo (no sé por qué pienso en la película “Los juegos del hambre”), desde donde dominan todo, campean también en estos grupos de las redes sociales y forman la base del populismo de extrema derecha que se hiergue como una ingente amenaza para nuestra sociedad democrática[4]. Una amenaza que podría destruirla… En tal caso, en nombre del pueblo, se sometería al mismo pueblo a una nueva tiranía tanto o más cruel que aquellas horribles del siglo 20.

En la mayoría de los países del primer mundo, los grupos ateos no son tan importantes, ni tan significativos, ni se hallan tan organizados ni conectados como aquellos de los sectores cristianos fundamentalistas con quienes -es lo que postulo aquí- comparten sus negativos ideales anti-democracia liberal, anti-sociedad abierta y anti-sociedad multicultural. Pese a ello, invitaría a mis amigos y amigas ateos y democráticos a que se preocuparan del tema. Urge hacerlo.


[1] #Atheismus-Dinge die mich nerven: Viele Atheisten hören nicht auf über den Wert von Wissenschaft und Rationalität zu reden, aber drücken beide Augen zu, wenn Rassenkunde und Verschwörungstheorien in unseren Communities ALS Wissenschaft zelebriert werden. Das gilt vor allem in > https://twitter.com/JozeyStarchild/status/995935382863843328

[3] Sobre ella, escribí un relato Ateísmo y antisemitismo, que invito a leer. Está escrito en forma de distopía; pero las ideas conspiraoicas, las tomé de una comunidad actual de ateísmo en Facebook

[4] A su surgimiento, se refierió el embajador norteamericano en Alemania, esta semana. Ver El caso Grenell, el embajador de Trump en Alemania

El caso Grenell, el embajador de Trump en Alemania

Qué pasaría si “un nuevo embajador chino es enviado a Washington. Arrogante y prepotente, proviene del ala extrema maoísta del partido comunista chino. Un mes después de su llegada, da una entrevista al Diario del Pueblo, observando con satisfacción el ascenso de la extrema izquierda en la política occidental”[1].

El texto anterior, con el que Anne Applebaum inicia su columna en el Washington Post no dejó de sorprenderme…En primer momento, hasta que, pocos minutos después, me di cuenta de qué se trataba. Richard Grenell, el embajador que Trump acaba de nombrar en Berlín, había hecho, una vez más una de las suyas y demostrado otra vez más que es el diplomático, menos diplomático[2] acreditado en Alemania.

Como si esto fuera poco, lo que había hecho, lo había hecho a través de una entrevista,  pero no una entrevista en un diario normal, sino que en Breitbart, la “página” de Steve Bannon, quien actualmente -y desde hace varias semanas- se encuentra en “viaje de nogocios” por Europa, entrevistándose con partidarios de grupos de la extrema derecha europea. (Breitbart ha sido el caldo de cultivo del nacionalismo supremacista en los Estados Unidos).

Grenell hace honor a su nombre: es bastante grell, chillón, estridente, shrill, garishly… Ya antes de asumir su cargo (a principios de mayo), manifestó su intención de conocer a Jens Spahn, el nuevo ministro de salud alemán, sólo porque ambos son homosexuales, lo que explicitó el entonces futuro embajador. Yo creo que la orientación sexual de alguien no debería ser tema de la política. No creo que Spahn se haya sentido demasiado alagado. Aunque nunca se sabe[3].

Apenas asumir su cargo, a comienzos de mayo Grenell twitteó: “German companies doing business in Iran should wind down operations immediately”[4]. Antes que nada, me pregunto si Twitter es el medio de expresión propio de un embajador. En tono de orden perentoria -como las daría el virrey a los súbditos de un territorio subalterno- Grenell escribía: “Las empresas alemanas que hacen negocios en Irán deberían cerrar las operaciones inmediatamente”. La “orden” cayó muy mal en Alemania, ya que, el embajador de los Estados Unidos no es un lugarteniente que representa al actual presidente norteamericano en Europa.

Un embajador no puede dar instrucciones a los ciudadanos de otro país. Así no funcionan las cosas en una democracia, ni en un estado de derecho. Ni en el derecho internacional. No de acuerdo a la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas. El embajador, por lo menos, se sobrepasó en sus funciones o atribuciones. Pero claro, Grenell es un hombre de Trump y se comporta en consecuencia. Lo conoció cuando Trump aún estaba en campaña y trabajó para lograr el puesto de embajador. Más que representar a su país como diplomático, representa a Trump como político.

Grenell reconoce que “Hay muchos conservadores en toda Europa que se han puesto en contacto conmigo para decir que sienten que hay un resurgimiento”. ¿En serio? ¿Quiénes serían? Probablemente los mismos que se quejan de que los intereses de sus estados nacionales no estén en el primer lugar hoy en Europa. Y de que la Unión Europea se haya convertido -como ellos dicen- en una especie de Unión Soviética. Lo que no deja de ser paradojal, ya que su ídolo Putin se queja de que la catástrofe más grande del siglo 20 fue el desmembramiento de la URSS.

De partida, cuando Grenell habla de “conservadores”, se refiere no a los que normalmente los liberal-conservadores llamamos “conservador”, sino a movimientos de extrema derecha que han surgido en Europa en el último tiempo. Conservador es una palabra que a estos grupúsculos le queda excesivamente grande. La ofenden con su uso. Son, en el mejor de los casos, ultra-conservadores. Los verdaderos conservadores europeos no son extremistas, ni radicales de derecha, ni menos nacionalistas o populistas de extrema derecha. Son gente como la misma Merkel, igualmente criticada con fuerza por Grenell.

Estos grupos -que el embajador ahora quiere fortalecer o robustecer, se caracterizan por ser pro-Putin, anti-europeos, anti-Unión Europea, anti-euro y anti-extranjeros (etnopluralistas[5]). Sí, son más anti-algo que pro-algo, están más en contra que a favor; pero son mucho más que simples partidos de protesta, considerarlos como tal es subestimarlos. En Alemania surgieron, más tarde que en otros países, especialmente luego de la llamada “crisis de los refugiados”, cuando el país abrió la frontera con Austria y dejó entrar a los miles de sirios que huían de la guerra y se hallaban en Hungría, donde no querían permanecer debido a los malos tratos por parte del gobierno del anti-liberal Viktor Orbán.

Grenell continúa: “Quiero empoderar absolutamente a otros conservadores en toda Europa, a otros líderes. Creo que hay una oleada de políticas conservadoras que se están afianzando debido a las políticas fallidas de la izquierda”. Perdón, pero “empoderar”, o más bien -en castellano- fortalecer, robustecer, patrocinar, apoyar, sustentar a ciertos sectores políticos de extrema derecha en Europa… A “otros líderes”, no a los que están hoy en el poder. Regime change… Perdón, pero ¿es esta la labor de un embajador? ¿No será más bien la de un activista político?[6]. Grenell podría renunciar a su puesto de embajador -pagado con los impuestos norteamericanos- y dedicarse al activismo político. Seguro que habrá alguien que lo financie.

Cito nuevamente a Applebaum, que se refiere al apoyo del embajador a sectores políticos de extrema derecha, pero en forma elíptica, lo que pone aún más de relieve la doble moral de este caso: “’Hay muchos marxistas en todo Occidente que se han puesto en contacto conmigo para decir que sienten que hay un resurgimiento’, dice, y agrega que espera, en su nuevo cargo, poder ‘empoderar’ a los partidos de la extrema izquierda”. O, como se lee en algunos editoriales alemanes de esta semana: “Imaginemos que un embajador chino en los EEUU llame a fortalecer las fuerzas comunistas”[7].

Este “es un momento emocionante para mí (…) tenemos mucho trabajo por hacer, pero creo que la elección de Donald Trump ha facultado a individuos y a pueblos[8] para decir que no pueden permitir que la clase política determine antes de que se lleve a cabo una elección, quién es va a ganar y quién debería ser el candidato’”. ¿A quién se refiere? A las elites, “los de arriba”, el establishment… Él dice que es anti-establishment. ¿Qué fue antes, Trump o el populismo europeo? ¿El tea party o la L’Action nationale? ¿Berlusconi o Bannon? En realidad, si consideramos que Grenell más que representar a su país, representa a Trump, no pueden sorprendernos sus declaraciones.

A propósito de candidatos, Grenell alaba sobremanera al canciller austriaco: “creo que Sebastian Kurz es un rockstar. Soy un gran fan suyo”. ¿Es este el lenguaje propio de un embajador? No sé si sea la mejor publicidad en favor de Kurz, quien aún trata de salvar las apariencias y de figurar como un demócrata cristiano al que no le quedó otra solución que aliarse con la extrema derecha. Cosa que no hizo muy a regañadientes.[9] 

Grenell no halaga a la canciller del país donde se halla acreditado. No, el trumpismo considera a Angela Merkel como representante de “fallidas políticas de izquierda”. Applebaum comenta que esas políticas fallidas son “las mismas políticas que han convertido a Alemania en la economía más fuerte de Europa”[10]. Paradojalmente, los Republicanos norteamericanos y los demócrata cristianos alemanes han sido tradicionalmente aliados. A partir de ahora, las cosas cambian.

Sí, con Trump, todo ha cambiado y ahora la alianza es con la extrema derecha, como ha indicado el embajador Grenell explícitamente. Claro, dicde que quiere “empoderar” a los líderes conservadores europeos. No, no es que Estados Unidos apoye la democracia y no a actores políticos en particular; no es que los países tengan que resolver ellos mismos quiénes los gobiernan[11]. No, Grenell dice que “empoderará” a los líderes de los movimientos y partidos que él considera que tienen el programa correcto, de acuerdo a la apreciación trumpiana de qué es lo correcto. Es más que evidente que esto es inmiscuirse en asuntos internos de otro país, de otros países, de otro continente.

Breitbart nos aclara la película aún más: “La estrategia ganadora, señaló Grenell, se enfoca hacia asuntos conservadores que mejoran la vida de la gente trabajadora común, de la mayoría silenciosa. Diciendo que habrá un ‘apoyo es masivo’ para los candidatos que pueden articular políticas ‘conservadoras consistentes’ sobre migración, rebajas de impuestos y recorte de la burocracia”.

A ver, si entendí bien: Grenell, el embajador de los Estados Unidos en Alemania, un enardecido partidario de Trump (a ello, probablemente es a lo que debe su puesto). Advierte que él trabajará apoyando (“empoderando”, dice, esto es: dando poder, como si no lo tuvieran) a los líderes y a los movimientos que él aún llama conservadores; pero que, en realidad, son de extrema derecha (ya que los conservadores son, por ej., los demócrata cristianos de Merkel), que surgen en Europa, lo que a él lo pone muy feliz, dice.

Apoyará a estos líderes y a estos movimientos en favor de lo que él llama la “mayoría silenciosa”, en tanto implementen “políticas conservadoras consistentes” (esto es, medidas políticas con las que Trump y sus amigos estén de acuerdo) contra la inmigración, a favor de rebajar los impuestos y empequeñecer el estado (porque de reducir la burocracia, en realidad, no se trata).

Que un ex-presidente del Parlamento europeo afirme que el embajador se comporta como un oficial colonial, es algo que no puede sorprender a nadie[12].


[3] El deseo de Grenell fue satisfecho por Spahn quien lo invitó a un tour guiado por él, por el edificio del Bundestag junto a sus respectivos maridos o parejas (Spahn está casad; Grenell no lo sé). No sé si ese encuentro fue una buena idea para Spahn que representa el ala ultra-conservadora de la democracia cristiana alemana. O no. Hay abundantes selfies de las dos parejas en la red, de manera que ya no hay vuelta atrás.

[4] “As @realDonaldTrump said, US sanctions will target critical sectors of Iran’s economy. German companies doing business in Iran should wind down operations immediately.” https://twitter.com/richardgrenell/status/993924107212394496?lang=de

[6] El Departamento de estado se defiende diciendo que un embajador también tiene derecho a la libertad de opinión.

[7] Varios diarios alemanes recogieron el mismo argumento elíptico de Applebaum. Ver: Donald Trumps Botschafter Richard Grenell ist in Berlin fehl am Platz y Kölner Stadtanzeiger pero en papel.  

[8] “empowered individuals and people”…

[9] Putin estuvo en estos días en Austria, me pregunto si Kurz seguirá los pasos de sus colegas cancilleres, en alemán Schröder y el ex canciller de Austria Alfred Gusenbauer que ahora “trabajan” para empresas o inversionistas rusos o hacen labores de lobby en su favor.

[11] Según dice Heather Nauert, desde abril del 2017, vocera del Departemento de Estado y ex-periodista de Fox News.

[12] Ärger über US-Botschafter Grenell “Wie ein rechtsextremer Kolonialoffizier” (4 de junio de 2018). La frase es del social demócrata Martin Schulz.

Ateísmo y antisemitismo

Este artículo es el segundo de la serie de distopías que inicié con La ley que prohíbe la religión Está basado en opiniones que recibí en un foro ateo en el que pregunté inocentemente acerca de los argumentos que puede dar el ateísmo frente al antisemitismo. Mi gran y negativa sorpresa fue que la mayoría de los ateos miembros del grupo era más bien antisemita y recurría a las más peregrinas teorías para justificarlo. Las opiniones que doy aquí son las que escribieron en el foro. Escalofriante el potencial antisemita. Háganse Uds. mism@s una idea.

El comienzo 

Uno de los factores que más influyó en la promulgación de la ley europea que prohíbe la religión[1], fue la actitud de la creciente mayoría atea o ateísta en el continente. Me refiero al movimiento autodenominado “ateísta” o del nuevo ateísmo o neo-ateísta. Escogieron este nombre para distinguirse de los antiguos ateos a quienes consideraban muy “tibios”, liberales y “europeos”.

El movimiento llegó de los Estados Unidos, principalmente a través de dos autores (de sus libros y conferencias en youtube), y su auge tuvo lugar, en gran parte gracias a los grupos “ateístas” creados en las redes sociales. El movimiento ateísta surgió con fuerza a comienzos de la década del 2020 y fue uno de los pilares que condujo, una década más tarde, a la prohibición de todas las religiones en Europa. Su lema principal fue “la religión es una fuerza maligna, ideada por personas mentalmente enfermas”[2].

Aproximadamente, en esa misma época, tuvo lugar el resurgimiento del antisemitismo en Europa, que -sostienen algunos- sólo estaba “dormido”, después del gran antisemitismo eliminatorio de mediados del siglo XX en Europa que culminó en el Holocausto, siendo esta una de las causas, por las que consideramos al siglo pasado como uno de los más sombríos, sangrientos y crueles de toda la historia humana[3].

Los comienzos del movimiento “ateísta” fueron suaves, casi blandos. Tibios… Su auge fue paulatino y la mayoría de la población pareció no darse cuenta de su avance social, como una ideología guía del “movimiento prohibitivo” de las religiones en Europa. Su evolución fue de la mano del resurgimiento del antisemitismo, al que primero rechazó tímidamente y luego abrazó sin intentar siquiera ocultar esta especie de simbiosis que se desarrolló entre ambos.

En una primera etapa, el “ateísmo” señalaba que “la solución al conflicto religioso europeo consistiría en superar visiones de mundo irracionales y conceptos conceptuales”[4], con ello, se refería a todas las religiones; pero especialmente al llamado “judaísmo europeo” que pronto se convirtió en blanco de sus embestidas antirreligiosas. La prohibición de todas las religiones traería consigo -soñaban- la ansiada edad de la paz, de la fraternidad y la harmonía entre los seres humanos.

La conspiración

A fines de la década del 2010, los judíos en Europa eran numéricamente muy pocos; pero se les atribuían poderes casi sobrenaturales. Ridículamente sobrenaturales: las teorías sobre su poder rayaban casi en la superstición. Especialmente, en lo relativo al poder econonómico y al control financiero del mundo por parte de los “hebreos”, “israelitas” o “mosaicos”, como les llamaban.

En aquel entonces, la cultura popular -que se hacía cada día más atea militante- comenzó a identificar al demonio pre-islámico Jinn (en inglés) o djinn (en castellano) con el pueblo judío. La creencia en los jinn o djinn se expandió por la sociedad de la mano de los inmigrantes procedentes del mundo árabe y de películas estadounidenses cuyos productores vieron en esta creencia una forma de hacer dinero sobre la base de las supersticiones que pululaban entre jóvenes desarraigados, especialmente en canciones y películas.

Debido al parecido entre ambas voces: djin, jinn y jew, jud o juif (en inglés, alemán y francés) en las canciones que escuchaban los jóvenes, era difícil distinguir si se hablaba de judíos o de demonios. Es más, en los videos de rap y otras corrientes musicales similares, se presentaba al demonio con una estrella de David en la frente o con un anillo con una estrella. El protagonista -generalmente masculino y musculoso- era capaz de matar al demonio jinn o djin o más bien, a dos demonios: uno de ellos vivía en Jerusalén y el otro, en Londres. Este último controlaba las finanzas mundiales. El primero, la política mundial. La relación entre músicos populares y ateístas era una relación de retroalimentación o de acción y reacción recíproca y permamente.

Asimismo, el libro sobre los Sabios de Sión (una falsificación rusa de fines del siglo XIX) se convirtió en un best seller: la mayoría de la gente -e incluso parte de la prensa- aseguraba que el libro era verdadero y que recopilaba un plan judío para dominar al mundo, enriquecerse, sojuzgar y esclavizar a todos los hombres y mujeres. Se trata de 24 protocolos que se atribuyen a los judíos sionistas, encabezados por Theodor Herzl (periodista y escritor que vivió en Viena a fines del siglo XIX), elaborados en un Congreso sionista en Basilea (Suiza) en 1897. En él, el “sionismo internacional” habría trazado las directrices para conquistar el mundo[5]. Este plan es, en realidad, una farsa. Pero a principios de la década de 2020, se lo veía como una confabulación real, una conspiración, según la cual, los judíos planearon conquistar Europa y luego toda la galaxia.

A fines de los años diez y comienzos de los veinte del siglo XXI, campeaban en Europa, todo tipo de teorías conspiranoicas. Se piensa que, probablemente, la existencia de las llamadas fake news o noticias falsas de la época de Donald Trump, fueron el fundamento de la nueva mentalidad de acuerdo a la cual “no se puede creer en nada, ni en nadie, porque todo es mentira y todos los políticos y los medios mienten: lo que dicen unos es falso y lo que dicen otros, también es un embuste”.

De dioses y de demonios

Por tanto, a quienes -como a los ateístas- no creen ni en dioses, ni en demonios, les bastaba escuchar a los conspiranoicos escribir y cantar que los judíos controlaban el mundo, sin necesidad de creer en los jinns o diablos. Hay que reconocer que algunos ateístas sí creían en demonios, eran una minoría influyente y formaban el grupo de los autodenominados ateístas satánicos. Algunos usaban la máscara de Pennywise como su distintivo, tal como otrora la máscara de fue el distintivo de Guy Fawkes fue el distintivo de Anonymous.

La intelectualidad atea no comprendía este juego de retroalimentación. La música en que se cantaba las épicas luchas de nuevos héroes con demonios no era la música que ellos escuchaban. Ellos más bien despreciaban estas corrientes musicales que consideraban propias de las clases más bajas (aunque no lo reconocían abiertamente). De manera que todo este trasvasije de creencias ocurría sin que las capas pensantes de la población se dieran siquiera cuenta de ello. El maridaje ateísmo-antisemitismo tuvo lugar inicialmente, entre los grupos sociales menos intelectuales.

Por su parte, a quienes creían sólo en los demonios y otros seres del mundo inferior, les daba lo mismo que los políticos y dirigentes ateístas no creyeran en demonios. A ellos les bastaba convencerlos de que los judíos controlaban el mundo y sojuzgaban a sus habitantes. Ellosestaban convencidos de que los demonios controlaban a los judíos y a sus “protegidos” o dhimis -usaban la terminología islámica- quienes muchas veces tampoco sabían que, ellos mismos eran dominados por los judíos e indirectamente por los demonios. Incluso había un rap muy popular titulado “Nadie sabe para quien trabaja” que tematizaba esta concomitancia.

Era un lugar común pensar simplemente que los demonios controlaban a los seres humanos. Por algo -decían- en la Biblia se denominaría al diablo el señor del mundo, en contraposición a Dios, que sería el señor del Cielo. Las jerarquías de las iglesias cristianas -especialmente el Papa Valentín[6]– no se cansaban de explicar que esta pseudo hermenéutica bíblica era totalmente incorrecta y que el Padre Celestial es “Señor del cielo y de la tierra”. Tampoco se cansaban de combatir el antisemitismo -tan extraño para el primer Papa chino-; pero pocos escuchaban sus palabras. Menos que nadie, los ateístas.

Otras justificaciones

Paradojalmente, quienes más rechazaban el llamado relativismo como filosofía de la vida y del conocimiento, eran quienes más sostenían que, en realidad, “como todos mienten y no se puede conocer la verdad”. En este panorama, a nadie le puede extrañar que hayan surgido tantos intentos de explicar la compleja realidad, basándose en teorías de la conspiración que pretendían explicar de manera simple el complicado acontecer político, económico, cultural y hasta deportivo del mundo.

El hoy nonagenario profesor checo Jan Mozart, experto en teorías de la conspiración, advirtió a fines del siglo 20, que quienes adhieren a tales teorías, ven la acción del demonio en el mundo, a través de determinados grupos que serían demoníacos e intentarían controlarlo todo[7]. Primero, controlarían ellos mismos el mundo y a través de estos grupos, lo controlaría todo el demonio a quienes, a su vez, los grupos controladores del mundo obedecían.

Algunos sostenían que el mundo no se había vuelto más complejo, sino sólo que a partir de la llegada de internet a nuestra vida diaria, recibíamos tanta información que los pequeños cerebros de la mayoría de la gente común, no estaban preparados para asimilarla y menos aún para entenderla y procesarla. Asimismo, el caudal de noticias negativas (se decía que una buena noticia no era noticia) había producido un síndrome de rechazo a los medios de comuniación habituales. Cada persona se hacía su propio mundo, ya que seguía sólo los canales de información (o de desinformación) que ellos preferían, creándose mundos aparte o paralelos, verdaderas burbujas. Como alguien me dijo en aquella época, luego de que yo la contradije: parece que vivimos en planetas distintos.

Otros planteaban que la sociedad de la información y de la cibernética -muchos ateístas eran informáticos- necesitaba mayor inteligencia y que la religión “se asienta como el moho sobre las bobinas del cerebro y reduce la memoria”, escribía uno de ellos en una revista muy popular de computación que aparecía en varios idiomas. De manera que, para rendir más, es necesario eliminar toda religión.

Tampoco todos los cristianos defendían a los judíos: el antisemitismo se había adueñado de gran parte de los cristianos europeos. En esto, no se diferenciaban de los ateístas, aunque el porcentaje de antisemitas cristiano era menor que entre los ateístas. Ello debido a la actuación de la jeraquía de las iglesias cristianas europeas decididamente pro-judías.

Sin embargo, partiendo del Este de Europa (Polonia, Hungría, Eslovaquia, Chequia, Austria, etc. y el sur de Alemania) se habían expandido viejas teorías originalmente cristianas que habían sobrevivido a los siglos y se ponían nuevamente de moda, según las cuales, los judíos habrían matado a Jesucristo (en quien los cristianos cada vez creían menos, pero era un símbolo de “identidad cultural”) y envenenado pozos de agua.

Asimismo, algunos ateístas más de izquierda (a diferencia de lo que ocurrió en el siglo XX, en el XXI, la mayoría de los ateístas era más bien hoy de extrema derecha) argumentaban: las religiones son la causa del nacionalismo, eliminándola, se acabaría también los movimientos nacionales e incluso se terminaría con el extremismo nacionalista. Sin religión -agregaban- se extinguiría también el antisemitismo, ya que, si no existieran judíos, los antisemitas no habría a quien atacar. Esta última era la explicación más tonta y sin sentido que he leído; pero en grupos ateístas, era muy recurrente.

Las víctimas son culpables

Sí, decían que sin religión, no habría antisemitismo. Mientras más religiosos son los judíos, más odio crean en los demás. Si no son religiosos, no tienen qué temer. Sería muy fácil -proseguían- si los judíos abandonaran su religión, su nacionalismo y su racismo intrínseco, entonces no producirán más odio en su contra. Sus críticos replicaban que esa teoría respondía a la antigua máxima según la cual “las víctimas son las culpables”.

Los ateístas planteaban que, “como muchos ateístas se interesan por las ciencias naturales, si no crees en Dios, generalmente no buscas en la religión la explicación para lo que no entiendes. Sino que sólo confías en las explicaciones científicas naturales”, como explicaba el profesor Guttemberg Tarifa, de un instituto de investigación del sur de España. Por tanto, mientras menos religión, más progreso científico, aseguraba, ya que personas no-religiosas eran más proclives a la reflexión y su cerebro podía desarrollar procesos de pensamiento más largos y complicados. Esto supone que la religión tiene por misión explicar fenómenos científicos que las personas no entienden, lo que ya entonces muchos ponían en duda, ya que ese no sería la finalidad de las creencias religiosas. Pero el profesor Tarifa insitía en que sí lo era.

De manera que, las personas religiosas buscarían en la religión explicaciones para fenónemos naturales. Pienso que esto se aplica a las antiquísimas religiones naturales, de la época prehistórica. Pero no a las grandes religiones monoteístas y trascendentes. La dicotomía fe y razón ha sido -desde hace siglos- objeto de muchas investigaciones y nadie medianamente culto o culta, podría volver a mezclarlas. Sin embargo, a estas alturas, el diálogo se había vuelto imposible.

Algunos ateístas negaban que ellos fueran antisemitas, pues consideraban que el antisemitismo era, por definición, un racismo y ellos no eran racistas. Incluso en sus filas, militaban personas de “raza judía”, explicaban usando esta terminología. Su rechazo -algunos hablaban de odio- se dirigía más bien a la religión judía, la que enmarcaban en el conjunto de “todas las religiones” y decían que no harían una excepción en el caso de la “religión mosaica”. Ésta debía ser eliminada como todas las demás.

Es más, tanto el racismo, como la religión eran expresión de delirio y de fantasías negativas, y por tanto, ambos deberían ser eliminados. Advertían que, si se quiere eliminar todas las otras religiones y no sólo la religión judía, no estaríamos ante un antisemitismo, sino más bien ante una necesidad racional de liberar a la humanidad de lo que ellos llamaban “delirios”.

División binaria del mundo, el estado de Israel y la expulsión

Los ateístas dividían al mundo en forma binaria entre los religiosos y los que no lo son, o sea, ellos. Dentro de los primeros -que había que eliminar- estaban los judíos, al menos los que aún creían en algo. Estamos pues ante un ateísmo eliminatorio del que se deriva como consecuencia natural, un antisemitismo eliminatorio.

En otros tiempos, habríamos hablado de “buenos y de malos”; pero oficialmente, los ateístas rechazaban estas categorías ya que bondad y maldad serían algo propio de las religiones. Los religiosos eran “los otros”, los totalmente diferentes, aquellos que no son como yo y que no puedo admitir como mi igual o un interlocutor válido. Es más, tengo que eliminarlo.

Así, junto con el nuevo ateísmo surgió un nuevo antisemitismo que algunos veían como el renacer del antiguo antisemitismo europeo; pero al que se agregaron aún más y más complejos elementos. Como dije más arriba, el nuevo antisemitismo y el nuevo ateísmo se “aparearon” en un juego de retroalimentación recíproca.

Un pequeño grupo dentro de los adherentes al ateísmo, sostenía que era mejor no condenar a nadie, ni si quiera a los judíos, porque las cosas podían cambiar y ser ellos mismos los perseguidos. Sin embargo, no lograban demasiada resonancia en el movimiento ateísta. Se los criticaba por tener una posición demasiado pragmática y orientada y en la propia conveniencia y no en el bien de la mayoría.

A mediados de la década de 2020, una ex-judía convertida al ateísmo, la profesora de una universidad privada de Budapest, de origen estonio, Helin Vitkin, sostuvo que el antisemitismo tiene tres componentes: “el odio a la religión del judaísmo, el odio a una supuesta ‘raza judía’ y el odio al estado de Israel. Por tanto, la religión es sólo una parte del antisemitismo y bien puede tener otras formas. Una crítica a las acciones del estado de Israel no es antisemitismo. Sin embargo, si la gente quiere abolir por completo el estado de Israel, entonces examinaría más de cerca la motivación”. Su postura fue ampliamente discutida sin llegar a ninguna conclusión, salvo que el estado de Israel se hallaba en peligro.

Los ateístas rechazaban el estado de Israel, por ser -decían- un estado religioso o, al menos, basado en una religión, aunque se vistiera de estado democrático, lo que no sería más que una especie de disfraz. Para ellos, no había diferencia entre el estado de Israel y el de los ayatollas, escribían.

En la política interna de los estados europeos, los ateístas sostienen que los creyentes y especialmente los judíos con su antiquísima religión no están a la altura de la sociedad moderna, son incapaces de vivir en un estado democrático y por tanto, el estado debe ser depurado de ellos. Hoy en día, a fines del 2030, los judíos europeos tienen dos alternativas: o reniegan de su fe o abandonan Europa. Estamos en los umbrales de una nueva expulsión al estilo de la de 1492 en España.  

Marta Salazar, corresponsal en Europa, Berlín 2030. Seguiremos informando sobre el tema.


[1] Informé de ella en mi artículo de 2030 La ley que prohíbe la religión

[3] Aunque algunos niegan que haya sido tan violento. Cfr. La violencia, vencida

[4] La frase y todas las siguientes frase entre comillas, la tomé de un foro de ateístas en internet. Las ideas y las frases que no están entre comillas proceden de ese mismo foro de ateos en la red.

[6] Sobre él, ver mi artículo sobre La ley que prohíbe la religión en Europa.

Junge Familien – aber bitte keine Ausländer

Die ganze Debatte um die Worte Christian Lindners über die Schlange beim Bäcker[1] erinnert mich an manche Szene, die ich selbst neunziger Jahren des 20. Jahrhunderts erlebt habe.

Was ich gleich erzählen möchte,  geschah vor langer Zeit – nämlich in den Neunzigern. Seither hat sich in der CDU viel verändert. Trotzdem ist es sehr gut möglich, dass sich so eine Szene, wie ich sie hier beschreiben werde, auch heute irgendwo in Deutschland wiederholt.

Es war ein schöner Sommerabend. Ich war hochschwanger und sah so aus: Niemand konnte diesen Umstand übersehen, Ich wurde zu einer Veranstaltung der “Initiative Junge Familien – Bonn” eingeladen. Die Veranstaltung fand in einem privaten Haus in Godesberg statt. Die Organisatoren waren Leute, die das Haus Welrich[2] in der Kölnstraße in Bonn jede Woche besucht haben.

lch war alleine dort, da mein Mann auf unser ältestes Kind aufgepasst hat. Ungefähr 20 Personen waren in dem großen Wohnzimmer des privaten Hauses. Ich kannte fast alle relativ gut und war sogar bei ihnen eingeladen oder sie waren bei mir zu Hause gewesen .

Der Referent war ein Unions-Abgeordneter des Bundestages aus Süddeutschland. Ein konservativer Herr, der uns erzählt hat, er sei Vater von sechs Kinder (oder zehn, weiß ich nicht mehr genau) und dass seine Frau sich in der Schule ihrer Kinder engagiere, wie dies eine gute Mutter tue.

Er beklagte, dass seine Frau in der Öffentlichkeit gedemütigt würde, eben weil sie viele Kinder habe (beim “Schlecker”, erzählte er). Er verkündete seine Überzeugung, dass eine Frau nicht berufstätig sein dürfte. Dass sie sich 100% um die Kinder und ihre Angelegenheiten kümmern müsste/sollte. Und dass die Frau nicht so egoistisch sein sollte, aus Gründen der Selbstverwirklichung einen Beruf ausüben zu wollen.

Als – nach dem Vortrag – die Diskussion eröffnet wurde, habe ich mich als erste gemeldet, um ihm sehr freundlich versucht zu widersprechen: “Eine Frau arbeitet außerhalb des Hauses nicht nur aus Gründen der Selbstverwirklichung. Es gibt auch andere Gründe…”. Die wollte ich nennen, so weit bin ich aber nicht gekommen.

Der MdB unterbrach mich sofort schroff und fragte vorwurfsvoll in die Runde:”Laden Sie immer Ausländer zu ihren Veranstaltungen ein…!?” Mit “Ausländer” war ich gemeint… Obwohl ich eigentlich “Ausländerin” bin 😉

Keine Antwort… Kein Mensch hat etwas gesagt… Schweigen… wie so oft in Deutschland haben die Menschen geschwiegen und irgendwoanders hingeschaut. Außerdem, ein Mitglied des Bundestages unterbricht man nicht. Die alte hierarchische Gesellschaft lässt schön grüßen.

Die Person, die die “Diskussion” (war das wirklich eine Diskussion? ich denke nicht) leitete, erteilte das Wort einem Deutschen, der eine andere passende, gefügige, nicht kritische Frage gestellt hatte. Kein Widerspruch war gewünscht. Auch keine Ausländer.

Kein Mensch hat an diesem Abend noch mal darüber geredet. Die “Initiative Junge Familien” fand anscheinend alles in Ordnung…

Am übernächsten Tag oder auch noch später rief ich eine damalige Freundin (sie war – wie ich – eingeladen) an… Sie war die Einzige, die sagte, dass was geschehen ist, nicht in Ordnung war. Sie hat aber an diesem Abend nichts gesagt. Das wurde nie mehr von irgendjemanden, der dabei war, thematisiert…


[1] “Man kann beim Bäcker in der Schlange nicht unterscheiden, wenn einer mit gebrochenem Deutsch ein Brötchen bestellt, ob das der hoch qualifizierte Entwickler künstlicher Intelligenz aus Indien ist, oder eigentlich ein sich bei uns illegal aufhaltender, höchstens geduldeter Ausländer. Damit die Gesellschaft befriedet ist, müssen die anderen, die in der Reihe stehen, damit sie nicht diesen einen schief anschauen und Angst vor ihm haben, müssen sich alle sicher sein, dass jeder, der sich bei uns aufhält, sich legal bei uns aufhält. Die Menschen müssen sich sicher sein, auch wenn jemand anders aussieht und noch nur gebrochen deutsch spricht, dass es keine Zweifel an seiner Rechtschaffenheit gibt. Das ist die Aufgabe einer fordernden, liberalen, rechtsstaatlichen Einwanderungspolitik.” Aus der Pressemitteilung der FDP

[2] Studentisches Kulturzentrum Welrich, in Bonn. Das Kulturzentrum als solches hat momentan keine Seite, aber ihr Jugendclub Gronau

Religionsverbotgesetz Eine europäische Dystopie

Hintergrund

Der Prozess, der zu dem umstrittenen europäischen Gesetz von 2030 führte, begann viele Jahrzehnte zuvor. Man kann aber festhalten, dass die entscheidenden Ereignisse, die schließlich zu der Verabschiedung führten, innerhalb von drei Jahren, und zwar ab 2027, stattfanden.

Im Jahr 2027 ereignete sich in Madrid ein islamistischer Terroranschlag von großem Ausmaß mit mehr als 11.000 Toten. Eine Reihe von Explosionen erschütterte die spanische Hauptstadt und berührte Europa und die ganze Welt. Die Terroristen platzierten Tonnen von Sprengstoff in verschiedenen Teilen der Stadt, ohne dass die Geheimdienste den Anschlag verhinderten. Es wird vermutet, dass Geheimdienste – auf hoher Befehlsebene – von Personen der extremen anti-islamischen Rechten unterwandert waren, die einen Angriff der Muslime ausnutzen wollten.

Nach diesem großen Angriff folgten in ganz Europa Aktionen, deren Ziel sowohl die Zurückweisung des Terrorismus der europäischen Muslime als auch die Rache von Gruppen, die sich der islamischen Religion widersetzten. Europäische Muslime distanzierten sich von dem Terror, der angeblich auf ihrer Religion beruhte, und bestanden darauf, dass Terroristen nicht “in ihrem Namen” handeln. Der berühmte und altgediente hashtag #NotInMyName wurde verwendet.

Im Jahr 2028 fand ein weiterer Anschlag in Berlin statt, die den Weg für eine neue Gesetzgebung bahnte. Eine Gruppe von Christen der beiden großen deutschen Konfessionen (katholisch und evangelisch) führte eine koordinierte Aktion durch, bei der mehrere Moscheen in der deutschen Hauptstadt durch Sprengstoffangriffe zerstört wurden. Es gab insgesamt 6.000 Tote und doppel zu viele Verletzte. Dieser Tag ist als Black Friday von Berlin bekannt. Die deutsche Polizei warnte vor der Gefahr; aber er konnte es nicht aufhalten.

Die Gruppe, die das Massaker an den Moscheen am Schwarzen Freitag in Berlin durchführte, war bekannt wie “ad maiorem dei gloriam”-Zelle oder AMDG. Die Aufrufe der Hierarchie der Kirchen zur Gewaltfreiheit lehnten die fanatischen ultrakonservativen Gruppierungen ab.

Christen beider Konfessionen bildeten eine neue identitäre Ökumene. Die katholischen Gruppen beschuldigten Papst Valentin, ein Anti-Papst zu sein. Die fanatischen Evangelikalen, die durch ein Magazin und in sozialen Netzwerken organisiert waren, beschuldigten die evangelischen Bischöfe, Abtrünnige des wahren Glaubens oder Ketzer zu sein. Der neue Glaube – von den Beobachter der Szene neue Ökumene der extremen Rechten, genannt – ist eine Mischung aus katholischen, evangelischen und orthodoxen Elementen mit einem großem traditionalistischen Einfluss.

Am Montag nach dem Black Friday beschlagnahmte die gleiche Gruppe christlicher Extremisten ein Militärfahrzeug – ein Armeeoffizier gehörte zur AMDG-Zelle – und feuerte eine Rakete auf den Bundestag, so dass – obwohl sie behaupten, dass dies nicht ihre Absicht war – zerstörte das Gebäude, fiel auseinander, weil die Rakete an einer Stelle auf dem Dach explodierte, die der Schlüssel zum Erhalt der Konstruktion war. Weil in diesen Augenblicken eine Plenarsitzung des Parlaments stattfand, starben 90% der deutschen Abgeordneten, darunter Bundeskanzler Alexander Pilz. Anschließend hat sich der Bundestag aufgelöst.

Pilz – der aus einer Familie von Russlanddeutschen stammte, die in den 1990er Jahren in das Land eingewandert waren – gehörte einer rechtsextremen Partei an und war der erste Kanzler dieser Richtung in Deutschland nach 1945. Er war jedoch nicht einer der extremsten seiner Partei und hatte eine versöhnliche Haltung gezeigt.

Es gab viele andere Scharmützel zwischen christlichen und muslimischen Gruppen, die leider ganze Stadtteile in verschiedenen europäischen Städten verheerten. Die Konfrontationen erreichten sogar Gruppen der jüdischen Gemeinde, wo auch Verteidigungsgruppen organisiert waren, von denen die wichtigste die so genannten “Makkabäer” war, die sich über ganz Europa ausbreiteten.

Sogar einige europäische Buddhisten schlossen sich dem bewaffneten Kampf an, besonders eine Gruppe, die von einem ehemaligen deutschen Polizisten angeführt wurde, die das Ende des buddhistischen Pazifismus verkündete. In einigen Städten mit reichlich persischer Einwanderung wurden “Zoroastrische Zellen” organisiert. Jesiden schlossen sich sog. “Sportklubs” an, die in allgemeinen “Kinder von Melek Taus” genannt wurden.

Manche sprechen von einem echten Bürgerkrieg religiösen Ursprungs. Die Gewalt nahm in den Städten zwischen den verschiedenen Gruppen und Zellen zu, die sich mit einigen Mafia-Chefs verbündeten. Dies erhöhte das Gefühl von Instabilität und Gewalt der Bürger.

Summa summarum gab es drei entscheidende Ereignisse: das Attentat in Madrid, den schwarzen Freitag in Berlin und die Auflösung des Bundestages. Von diesem Moment an kann gesagt werden, dass ein Punkt ohne Rückkehr erreicht wurde. Viele Leute begannen, die Situation mit dem Dreißigjährigen Krieg zu vergleichen. Bücher und Filme erschienen über diesen alten Krieg der europäischen Konfessionen im 17. Jahrhundert. In ihren Analysen wurden die politischen und wirtschaftlichen Faktoren, die sie verursachten und begleiteten, beiseite gelassen und sich nur auf das religiöse Thema konzentriert. Das erzürnte noch mehr die Geister.

Krieg aller gegen alle

Nach und nach war die Position derer, die behaupteten, dass die Terroranschläge verschiedener religiöser oder antireligiöser Gruppen unerträglich waren und dass Religion nur Gewalt hervorrief, kristallisiert. Es wäre besser, alle Religionen zu verbieten, damit es kein Blutvergießen mehr geben würde. Dies war das Hauptargument für die Verabschiedung des Gesetzes: Es sei besser, keine Religion zu haben, da es unmöglich sei, eine Religion zu bevorzugen. Und eine Gleichheit sei unmöglich. Ohne Religion wären Sicherheit und Frieden gewährleisten. Sicherheit und Frieden seien wichtiger als eine vermeintliche Religionsfreiheit, die nur Ursache von Kriegen, Zerwürfnis und Verfeindung ist.

Das Niveau der gesellschaftlichen Entwicklung in der Mitte des 21. Jahrhunderts ermöglichte, auf die Religionen vollständig zu verzichten. Dass Europa definitiv in die positivistische Ära der Geschichte eingetreten sei, so die These von August Comte, die auf einmal populär wurde. Die vollständigen Werke des französischen Soziologen des 19. Jahrhunderts, der als überzeugter Religionskritiker bekannt ist, erreichten den Status eines europäischen Bestsellers, man sagt, dass sie viele verkauft haben; aber sie lesen wenig…

Der Leviathan von Thomas Hobbes wurde zu dieser Zeit ebenfalls sehr viel verkauft und wurde ebenfalls ein europäischer Bestseller. Die Verleger stritten sich darum, wer die schönste Ausgabe gemacht hatte, und es gab viele Sammler von Leviathan-Büchern ganzen Kontinent. Es gab sogar Ausstellungen von Büchern und Wettbewerben darüber, welche Ausgabe die schönste war. Papierbücher erlebten in dieser Zeit allgemeine eine Renaissance.

Im Jahr 2029 wurde Europa von einem sehr harten Winter heimgesucht, der zu einem Anstieg der Nahrungsmittelpreise führte; Lebensmittel mussten aus anderen Kontinenten importiert werden. Gleichzeitig erhöhte Russland die Gaspreise; Europa war weiter abhängig von russischen Öl. All dies führte zu einer Wirtschaftskrise und zu verarmten Bevölkerungsschichten, insbesondere im Süden und Osten der Europäischen Union, wo sich die Länder mit der höchsten Bevölkerungsdichte konzentrieren und damit diejenigen mit den meisten Stimmen. Das Plündern von großen und kleinen Lebensmittelläden war das tägliche Brot für die hungrige Europäern.

Die Aufrufe von Papst Valentin II. – der erste chinesische Papst in der Geschichte, Lui Yuang Wang ist sein chinesischer Name – zu Toleranz, Liebe und Verständnis wurden von extremen Gruppen von europäischen Christen ignoriert, die die traditionellen Werte des Christentums (besonders die Nächstenliebe) als ein Symbol der Schwäche betrachten. Sogar Valentins Begegnungen mit dem Dalai Lama, der gegen das Gesetz zum Religionsverbot die Europäer umstimmen wollte, erreichten nicht den erwarteten Effekt.

Sonntag für Sonntag wurde in den Kirchen gegen Gewalt und für Verständnis zwischen den Religionen gepredigt. Aber die extremen christlichen Gruppen riefen dazu auf, nicht zur Kirche zu gehen, und organisierten pseudoreligiöse Zeremonien, die im Internet übertragen wurden, wo sie gegen alle Religionen außer ihrer eigenen agitierten. Oder einfach gegen alle Religionen, einschließlich der eigenen. Menschen, die seit ihrer Kindheit nicht zum Gottesdienst gegangen sind, haben den die im Internet übertragenen Zeremomien und Riten gesehen und gehört. Sie hörten den neuen Laienpredigern und ein paar ehemaligen Pastoren zu, die die Amtskirchen als Verräterinnen am Christentum und an der nationalen Identität angriffen. Und an alle anderen Religionen. Andere Religionen organisierten auch Zeremonien im Internet; aber keine waren so erfolgreich wie die der Christen.

Der religiöse Kampf zwischen extremistischen Gruppen in der Gesellschaft war so bitter, dass es den meisten Gläubigen nicht genügte, eine gemäßigte Tendenz zu haben. “Extremisten gewinnen immer”, erklärt der österreichische Analyst Max Jandl.

Die Volksabstimmung

Das Gesetz, das alle Religionen verbietet, wurde Ende 2029 in einer Volksabstimmung angenommen. Das vorgeschlagene Gesetz gewann mit einem niedrigen Ergebnissen von 50,2%. Der Text sagt:

“Jeder religiöse Glaube ist ausnahmslos verboten. Seine Ausübung, Verbreitung, Verteidigung oder jeder Akt der Verehrung wird mit einer Strafe nicht unter zehn Jahren Haft oder der endgültigen Verbannung vom europäischen Kontinent bestraft, abhängig von der Schwere der Übertretung.

“Als Verbreitung eines religiösen Glaubens wird Folgendes angesehen: ein religiöses Buch zu besitzen, wie insbesonder die Bibel, den Koran und den Talmud, sowohl in Teilen als auch in seiner Gesamtheit.

“Innerhalb der nächsten fünf Jahre nach Inkrafttreten dieses Gesetzes werden alle sogenannten heiligen Bücher aller Religionen und Konfessionen konfisziert und vernichtet. Die Aktionen werden sowohl von der Nationalpolizei jedes Landes als auch von der europäischen Bundespolizei durchgeführt. Nur zwei Kopien von jedem der Bücher, die als heilig gelten, werden an den europäischen Universitäten, die es wünschen, hinterlegt. Sie bleiben unter Verschluss, und die Studierenden können nicht darauf zugreifen, es sei denn, sie haben eine schriftliche Genehmigung des jeweiligen Professors, Dozenten oder des Ethikrats der jeweiligen Universität oder Hochschul-Cluster. Einzelheiten werden durch nationales Recht geregelt.

“Die Behörden, die das Internet kontrollieren, müssen alle vorhandenen digitalen Kopien vernichten und den Zugriff auf digitalisierte Bücher in anderen Kontinenten verhindern und die Seiten zensieren, die sie online anzeigen. Ein Verstoß gegen diese beiden letztgenannten Bestimmungen wird wie im ersten Absatz dieses Artikels auch mit einer Haftstrafe nicht unter zehn Jahren Haft oder der lebenslangen Verbannung sanktioniert.

“Jede religiöse oder kultische Handlung ist verboten, sowohl in Bezug auf Geburt, Tod oder Ehe. Der Verstoß gegen diese Bestimmung wird ebenfalls mit zehn Jahren Haft oder lebenslanger Verbannung bestraft.

“Die Indoktrination von Minderjährigen – einschließlich der eigenen Kinder – wird mit dem vorherigen Strafsatz und auch mit dem Verlust der elterlichen Sorge über die eigenen Kinder bestraft. Religiöse Eltern dürfen keinen Kontakt mit ihren Kindern unterhalten. Der Nationalstaat muss die notwendigen Maßnahmen ergreifen, damit Minderjährige im nationalen Patriotismus und im europäischen Suprapatriotismus erzogen werden.

“Dieses Gesetz wird am 1. Januar 2031 vollständig und endgültig in Kraft treten. Der Zeitraum zwischen dem 1. Januar 2030 und dem 31. Dezember 2030 wird als Übergangszeit betrachtet, in der die Staaten der Europäischen Union alle Maßnahmen treffen und alle Gesetze erlassen müssen, damit alle Religionen ab dem 1. Januar 2031 ausnahmslos verboten bleiben”.

Die Verteidiger der Religionen oder der Religionsfreiheit behaupteten während der Kampagne vor der Volksabstimmung, dass sie die große Mehrheit seien und niemals eine Volksabstimmung verlieren würden, die so absurd ist wie die damals vorgeschlagene. Es wird angenommen, dass dieser Umstand – die Zusicherung, dass sie gewinnen würden – viele Anhänger des “Nein zum neuen Gesetz” dazu gebracht hat, nicht zu wählen. Deren Enthaltung steht im Gegensatz zur intensiven Mobilisierung der Befürworter des “Ja zum neuen Gesetz gegen die Religionen”.

Was werden die Religionen tun?

Unsicher ist das Schicksal der Gläubigen der Naturreligionen. Die europäische extreme Rechte beharrt darauf, dass die ursprünglichen Religionen Europas nicht unter das religiöse Verbot fallen, und erwarten daher einen großen Aufschwung in der Verehrung Odins, Mars’ und Afrodite. In Nordeuropa nimmt eine wichtige Bewegung von Menschen, die sich als Druiden betrachten und stolz ihre langen Bärte und seltsamen Kleider durch die Straßen der Städte tragen, Gestalt an. Sogar in Frankreich und Belgien ist der Kult von Asterix und Obelix entstanden (Comicfuguren aus dem 20. Jahrhundert). Es scheint, dass sie nicht wissen, dass der Name des Druiden der Karikatur Miráculix und nicht Ásterix ist. Es wird behauptet, dass das Gesetz nur als Verbot für nicht-europäische Religionen ausgelegt werden sollte.

Die Buddhisten bestehen ihrerseits darauf, dass sie nicht religiös und deshalb von dem neuen Gesetz nicht betroffen sind, da es in ihrem Glauben keinen persönlichen Gott gibt. Ihr Nirvana ist nicht mit dem christlichen Himmel gleichzusetzen. In den meisten europäischen Staaten wird jedoch angenommen, dass das Gesetz auch den Buddhismus verbietet. Es wird gewarnt: unter dem Auftreten des Buddhismus können sich die alten Religionen verbergen.

Papst Valentin ruft Katholiken und Christen im Allgemeinen dazu auf, Menschen nicht zu verurteilen, die dem Gesetz zugestimmt haben, da sie glauben, etwas gutes zu tun und die Gewalt und Gesetzlosigkeit so zu beenden.

Eine weitere Frage ist, wohin sich der Vatikan bewegen wird, wenn jede Religion in Europa verboten ist. Die Vatikanstadt kann als extraterritorial betrachtet werden; aber die Christen aus anderen Kontinenten wird nicht möglich sein, nach Rom zu pilgern. Ebenso wäre es sehr schwierig, eine globale Religion von einer isolierten Exklave aus zu regieren. Der Dalai Lama bietet Tibet als neuen Sitz des Vatikans an. Die chinesischen Behörden sehen diesen Vorschlag positiv – obwohl der Vorschlag aus dem Mund des Dalai Lama kommt -, da sie glauben, ihr Land kann so einen größeren Einfluss in der Welt haben.

Die Deutsche Evangelische Kirche (klein aber reich) wird nach Nord- und Südamerika auswandern. Es wird erwartet, dass sich ihr Kopf im Süden Chiles oder in Argentinien etabliert, was noch nicht entschieden ist. Ihr Mangel an Zentralisierung wird als ein Grund für ihre schwache Opposition gegen extreme und antireligiöse Gruppen innerhalb der Gesellschaft angesehen und eine Ursache des Erfolg der “Ja zum neuen Gesetz gegen die Religionen”-Lagers angesehen. Man hofft, einen Umzug werde das Regieren der evangelischen Kirche und ihr Oberhaupt bestärken.

In einigen Ländern werden Massenveranstaltungen in Fußballstadien und anderen Sportarten organisiert, in denen Tausende von Menschen gemeinsam die Religion ablehnen, zu der sie gehörten.

Der Exodus und seine Auswirkungen auf Wirtschaft und Finanzen

Das Gesetz wird am 1. Januar 2031 in Kraft treten; aber seine unmittelbaren Auswirkungen sind bereits spürbar. Es gibt einen Exodus jüdischer Bürger nach Israel, Nord-, Süd- und Zentralamerika. Große christliche Gruppen fliehen oder bereiten sich darauf vor. Ihre bevorzugten Ziele sind auch Nord- und Südamerika; Indien und Afrika, wo viele von ihnen herkommen, oder ihre Familien und Vorfahren. Muslime flüchten bevorzugt in Länder in Asien und Afrika. Wer zwei Pässe hat, ist in einer vorteilhaften Situation. Im Moment platzt der Schwarzmarkt der gestohlenen Pässe.

Ein großer Geldtransfer begleitet die Auswanderung, was die europäische Wirtschaftskrise weiter verschärft. Dennoch begrüßen die europäischen Staaten die Konfiskation ohne das Recht auf Entschädigung der Vermögenswerte der verschiedenen Kirchen, die in den Gesetzen der meisten Länder festgelegt sind. Auch die Konfiszierung von Synagogen, Moscheen und Kulturzentren. Die Säle der Zeugen Jehovas und vieler anderer. Verlage, Schulen und Universitäten in kirchlicher Trägerschaft, jüdische Gemeinden und muslimischen Gemeindezentren. Alles gehört jetzt zum Staat, der damit ein wenig die Probleme der Wirtschaftskrise zu bewältigen hofft.

Experten sagen, dass mit dem Metall von Glocken und heiligen Gefäßen der Metallpreis weltweit fallen wird. Es wird sogar angenommen, dass seltene Metalle aus religiösen Ornamenten gewonnen werden können, woran eine Mehrheit zweifelt. Der Experte David Eggert glaubt, dass sich die Krise verschärfen wird, da der Goldpreis fallen wird und nicht mehr der sichere Hafen sein kann, ein Zufluchtsort für Anleger, die nicht mehr auf den Euro oder andere instabile Währungen setzen. Wir stehen daher vor einem Feedback-Prozess, der die Krise verschärfen wird und damit Instabilität und Unsicherheit hervorruft.

Die Länder, in die die europäischen Flüchtlinge fliehen, haben Aktionen organisiert, um die besten Köpfe anzuziehen. Für die Jüngsten und die Gesündesten. Die europäischen Häfen und Flughäfen sind voller armer alter Menschen, die Europa nicht verlassen können, weil sie kein Land empfangen will. In einigen Ländern, wie Griechenland, der Türkei und Kroatien, ist die Situation dramatisch. Ältere Menschen aus Nordeuropa, die über etwas mehr Geld verfügen, kaufen sich einfach ein Aufenthaltsvisum in einem Land ihrer Wahl.

Die Kommunistische Partei Chinas kann sich nicht zwischen der Förderung der Einwanderung von Christen, Juden und europäischen Muslimen oder einem Einwanderungsverbot entscheiden. Argumente gibt es in einem und in einem anderen Sinne. Ebenso der Umstand, dass der Papst ein Chinese ist, hat dem Christentum in China einen großen Aufschwung gegeben.

Einige juristische und verfassungsrechtliche Gesichtspunkte

Ein Bereich, der zuvor dem Gesetz widersprach, behauptet, dass “das Gesetz jetzt ein gültiges Gesetz ist” und jeder Widerstand wäre falsch. Da das Gesetzgebungsverfahren bei der Entstehung des neuen Gesetzes erfüllt wurde, kann das neue Gesetz kein ungerechtes Gesetz sein. Es kann überhaupt nur gerechte Gesetze geben. Überlegungen, die über das rein Gesetzliche hinausgehen, gelten für sie als religiös.

Andere versuchen, den Europäischen Gerichtshof für Menschenrechte dazu zu bringen, sich gegen das Gesetz zu entscheiden. Aber der Gerichtshof hat sich bereits für unzuständig erklärt, diese Angelegenheit zu lösen. Kein Professor wagt es, ein Gutachten gegen das Gesetz zu erstellen. Und zwar aus Angst, für das Verbrechen “Verteidigung eines religiösen Glaubens” verurteilt zu werden. Gleiches gilt für Richter aller Instanzen.

Der Versuch, die Anwendung des Rechts nur auf außereuropäische Religionen, insbesondere auf die sogenannten “Semiten” zu beschränken, war bislang weder auf der Ebene der nationalen Gesetzgebung noch der administrativen Hermeneutik erfolgreich, noch wurde sie von irgendeinem Gericht akzeptiert .

Befürworter des Gesetzes leugnen, dass es mit ihm die Religionsfreiheit endet. Im Gegenteil: jetzt werde es die einzige wahre Freiheit geben. Die Freiheit, die “wahre Wahrheit” und nicht eine Religion zu wählen, ist die einzige echte Freiheit.

Die nationalen Gesetze, die in Kürze in Kraft treten, verbieten denjenigen, die bestraft werden bei einer eventuellen Auswanderung aus dem europäischen Territorium, seine Güter und Habe nehmen, die sowieso von den Nationalstaaten konfisziert werden müssen. Es ist erlaubt, nur einen Koffer mit dem Nötigsten für die Reise mitzunehmen. Noch umstritten ist, ob Migranten ihre heiligen Bücher mitnehmen können oder ob sie in Europa bleiben müssen, um eingeäschert zu werden.

Umweltgruppen schlagen vor, den Begriff “Verbrennung der heiligen Bücher” breit zu interpretieren, damit das Papier der Bücher recycelt werden können. So wird die Emission von Kohlendioxid, das die Umwelt schädigt, reduziert.

Einige Leute kündigen an, sie würden untertauchen und ihre religiösen Überzeugungen im Katakomben-Stil auf europäischen Territrorien weiter ausüben. Die große Mehrheit will aber fliehen; sie will nicht nur ihr Hab und Gut, sondern auch vor allem ihre Kultur und ihre heiligen Bücher mitnehmen. In mehreren Ländern wurde eine Steuer auf Auswanderung  und Hindernisse für die Mitnahme von Gütern oder Geld vom Kontinent eingeführt.

Marta Salazar, Korrespondentin in Europa, Berlin 2030. Wir werden weiterhin über das Thema berichten

La invasión de las Malvinas

A 36 años de la Guerra de las Malvinas o Falklands, me gustaría referirme brevemente a este triste episodio bélico de los años 80 del siglo pasado.

El antecedente inmediato fue un negocio realizado por Constantin Davidoff, un comerciante de chatarra de nacionalidad argentina, quien había comprado una estación ballenera abandonada en la Bahía Leith, en las Georgias del Sur, no en las Malvinas. El inmueble había pertenecido a balleneros escoceses que ya no lo utilizaban, estaba abandonado y Davidoff quería convertirlo en depósito de chatarra (en aquella época, parece que nadie pensaba en la protección del medio ambiente). Para el transporte del metal, Davidoff arrendó a bajo precio una embarcación de la Armada argentina, llamada Bahía Buen Suceso. El arriendo no sólo incluía el barco, sino también su tripulación, formada obviamente, por miembros de la Marina de guerra.

Estando en la Bahía de Leith, los marinos argentinos y los trabajadores de Davidoff -un total de cincuenta- no tuvieron una idea mejor que izar la bandera argentina en las Georgias del Sur, territorio indiscutidamente británico. Los cuatro científicos que se hallaban en una estación de estudio, telegrafiaron (el 19 de marzo) a Londres informando sobre esta circunstancia. Londres reclamó a Argentina por la vía diplomática. Asimismo, los trabajadores (y los marinos) se negaron a solicitar el permiso correspondiente a las autoridades británicas de Grytviken (que se lo habrían dado sin problema) para trabajar en la Bahía de Leith. Gran Bretaña envió al patrullero Endurance (un patrullero y el único buque de la Marina británica que se encontraba en el Atlántico sur), que, el 26 de marzo, confirmó que Leith se encontraba ocupado o tomado por argentinos (40 de ellos eran infantes de marina[1]), quienes además se negaban a pedir un permiso de trabajo.

A continuación, comenzó la actuación de la diplomacia británica, que exigió el retiro de la bandera argentina de la Bahía de Leith, mediante una nota de protesta de fecha 23 de marzo. Esta nota fue considerada una “provocación” por el gobierno militar argentino quien decidió invadir las Malvinas (no las Georgias, donde se encuentra Leith) el día 2 de abril de 1982. Entre las Malvinas y las Georgias del Sur hay 1550 kms de distancia.

La invasión argentina y la guerra que le siguió dejó un saldo de 907 muertos (258 británicos -8 civiles chinos y 3 civiles británicos en Puerto Stanley- y 649 argentinos). 1845 heridos, de ellos 777 británicos y 1068 argentinos. Hace algunos años, conocí a una señora argentina que estaba de visita en München, buscando -según me contó- artefactos ortopédicos para su hijo que había perdido algunos miembros del cuerpo durante esa guerra. Sí, ese es el saldo de una invasión y posterior guerra: casi mil muertos y casi dos mil heridos. Y una mamá intentando ayudar a su hijo en un país extranjero. De más está decir que el viaje y los artefactos los pagaba ella.

Al parecer, el gobierno de Buenos Aires pensaba que Estados Unidos los apoyaría a ellos y no a Gran Bretaña. El modelo schmittiano, según el cual, “mi enemigo es también el enemigo de mi amigo” es un modelo de análisis falso, que conduce a errores garrafales como éste. Asimismo, considerar que sería posible revivir una especie de doctrina Monroe intepretada según Carl Schmitt[2], de acuerdo a la cual América debería ser para los americanos y donde los europeos deberían no entrometerse en absoluto, fue una  apreciación equivocada de la realidad.

Por mucho que, en 1965, las Naciones Unidas hayan considerado a las Malvinas como un “territorio en disputa” y hayan llamado a las dos partes a lograr a un acuerdo político que nunca suscribieron[3], es totalmente claro que Argentina intentaba cambiar un límite internacional por la fuerza de las armas y, en consecuencia, no podía contar con el apoyo de ningún país occidental. El mismo 3 de abril de 1982, el Consejo de Seguridad emitió una resolución en que se exigía a Argentina el retiro inmediato de sus tropas y a ambos países, resolver el problema por la vía diplomática[4], civilizada. 

Argentina tuvo el apoyo -al menos de palabra- de Moscú y de Cuba, pese a que el gobierno de Buenos Aires, se hallaba en las antípodas ideológicas de los gobiernos de Rusia y del de Fidel Castro. Pero claro, más grande era el odio de estos dos países a Estados Unidos, a la OTAN y a los países de Europa occidental. Venezuela también apoyó de palabra a Argentina e incluso consideró la posibilidad de enviar tropas militarse para apoyar a los argentinos. Si los militares argentinos sufrían con el frío del Atlántico Sur, es mejor no pensar en qué habría pasado con tropas venezolanas en aquellas latitudes.

Perú apoyó a Argentina con aviones militares, pilotos de los mismos, instructores y otros suministros. Lo grave es que el secretario general de las Naciones Unidas en aquel entonces, era un peruano, Pérez de Cuellar, con lo que esta institución perdió su imparcialidad y con ella, su credibilidad. Por una parte, Perú llamaba a la paz y por otro lado, enviaba armamento para proseguir la guerra. En un funesto doble juego, el gobierno de Lima, intentó sacar provecho de la situación y echó más leña al fuego de la guerra y de la muerte.

Demás está decir que el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR, la “OTAN latinoamericana”, por así decirlo) no podía ser aplicado, ya que no estábamos ante un “un ataque armado … contra un estado americano”, lo que debería ser “considerado como un ataque contra todos los estados americanos”[5]. En este caso, tenemos que reconocer que lamentablemente, el estado agresor había sido uno de los nuestros. La situación es similar a la que vivimos hoy con Turquía, país miembro de la OTAN cuyas tropas invadieron una región de Siria (Kurdistán). Gracias a Dios, Turquía no tiene cara para pedir ayuda a sus aliados.

En suma, Argentina no sólo no logró su objetivo de conquistar las Malvinas, sino que cerró sus posibilidades de lograrlo en las próximas décadas. Una vez más, vimos que el intento de alterar las fronteras por medio de la fuerza es un gravísimo error, que no conduce al resultado esperado. (Lamentablemente, hoy observamos otro intento de mudar las fronteras, concretamente en Crimea y también en el Este de Ucrania, en ambos casos, por parte del actual gobierno de Moscú).


[1] Fuentes argentinas aseguran que sólo eran 14. Me pregunto qué hacían infantes de marina “trabajando” para una empresa privada. Puede ser que se refieran a los llamados Non-Self-Governing Territories o territorios sin gobierno propio.

[5] Art. 3.