Florencia Lagos Neumann y el supuesto medicamento cubano contra el coronavirus

No sé si conocen a Florencia Lagos Neumann. Yo no la conocía[1]; pero me pareció interesante conocerla, no personalmente -cosa que me gustaría mucho- sino a la distancia, a través de las redes sociales. Quería conocer su pensamiento y su opinión, de saber qué le gusta, qué no le gusta y qué es lo que proclama.

Cuando comenzó con fuerza el tema de la pandemia, me pareció aún más interesante leerla. Especialmente en Instagram, que es una red social menos conflictiva y más pacífica que las demás. La cuenta de Florencia en Instagram es una cuenta cerrada, de manera que tuve que solicitar que me aceptara entre sus followers.

En ese entonces y desde La Habana[2], Florencia comenzó a escribir acerca de lo bien que “la industria farmacéutica cubana” está preparada “para enfrentar el Covid19”, ya que tiene “protocolos y tratamientos garantizados”. Esto me llamó la atención, ya que en realidad, aún no hay medicamentos contra el Covid19[3], de manera que hablar de “tratamientos garantizados” me pareció no sé si equívoco, confuso o engañoso.

Le escribí varios comentarios en que le manifestaba mi inquietud o incertidumbre en este sentido; pero, no me respondió ninguno. Le escribía que me parecía muy raro que Cuba tuviera un medicamento contra el virus corona[4] y le pedía más información. Algunos de mis comentarios -más bien preguntas- desaparecieron. Otros en que le preguntaba dónde habían quedado mis comentarios -ni siquiera insinué que podían haber sido borrados- tampoco me los contestó; pero tampoco los borró. lo que es ya un avance.

Ella promociona un medicamento llamado Recombinant human Interferon. En las fotos en que Florencia lo publicita, veo el nombre en inglés y en chino en los paquetes del remedio supuestamente eficaz contra el corona, con los hashtag #SomosCuba y #coronapocalypse

Como yo no soy farmacéutica, le pedí a una amiga de esa profesión[5], que me indicara si es efectivo que el medicamento que Cuba y Florencia publicitan realmente es algo más o menos serio. Mi amiga -muy educada- me contestó que no cree que este remedio ayude y que es muy crítica respecto a presentarlo como un medicamento contra el virus corona. Agrega que no lo recomienda y que hacerlo es es “abstruso”. Mi amiga agrega que, en la década de los 70, Interferone fue propagado como un potencial candidato contra infecciones. Pero que hace mucho tiempo, ha sido dejado de lado.

No sé por qué NO me parece raro que el gobierno de La Habana pretenda propagar hoy un medicamento de 50 años de antigüedad y ya dejado de lado. Creo que hay demasiada gente en el mundo que vive aferrada al pasado.

Al parecer, este “nuevo medicamento” sería producido por un consorcio chino-cubano. Al menos así lo presenta Florencia: como un “medicamento contra el coronavirus” -así lo describe- ideado por Cuba; pero fabricado en China. Una pena no más que cuando los chinos hacen su propaganda en el mundo, no mencionen para nada a los cubanos.

En otro post, Florencia hace ver que el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, “informa sobre medidas y garantiza producción y el acceso para tod@s a medicamento y tratamiento contra el #coronavirus”. No tenía idea de quién es el presidente cubano, gracias Florencia por disipar mi ignorancia. Y a continuación y como contrapunto ella escribe: “Chile: @sebastianpinera aconseja lavarse las manos. Cuba es socialista. Chile es una dictadura. Saque usted sus propias conclusiones”.

Sí, yo saco claramente mis propias conclusiones. Cuba quiere hacer negocios, es un país muy pobre y necesita divisas. Su pueblo vive en la pobreza y no está bien preparado ni contra el coronavirus, ni contra ninguna otra enfermedad. Y que nadie me diga que no es así, tengo suficientes amigas cubanas cuya familia se encuentra aún en la isla.  

Su único actual aliado es China, al menos así lo ven los cubanos, no sé si los chinos también miren a Cuba como un importante aliado, en realidad, lo dudo mucho. China está interesada en países potentes de alta teconológia, en comprar poderosas empresas de esos países y en adquirir su tecnología de punta. Cuba no le ofrece a China ninguna de esas oportunidades. China también tiene hermosas playas.

Hay algo aún más grave: están promocionando el interferon como un medicamento contra el virus y el interferon NO es un medicamento eficaz contra el virus. Están pasando gato por liebre y ni se arrugan. Con ello, ponen en peligro la salud de la población que cree contar con un remedio eficiente y no lo es. No es ni siquiera un placebo. No es nada.

Parece que a un alcalde chileno que milita en el partido comunista[6] se lo vendieron y lo pagó con dinero comunal[7]. Yo también le podría haber vendido agua con limón que es tan efectiva contra el virus como el cloro para los zapatos o inyectarse desinfectante en las venas. El secretario general del Colegio Médico hizo ver que “buscar esperanzar a la población sin medidas comprobadas no es la solución correcta, y el hecho de gastar dinero y energía en un fármaco que no está comprobado que sirva desvía la atención, los fondos y los recursos de medidas que sí son costo-efectivas”[8]. Tiene toda la razón.

Es evidente que los comunistas del siglo 21 son extremadamente capitalistas y lo que quieren es vender su remedio que es hoy un producto invendible, un old stock, un non-seller.

En realidad, no hay un medicamento contra el coronavirus. Hasta ahora el más efectivo parece ser uno contra el ébola; pero igualmente, es un remedio muy controvertido y en etapa de prueba con respecto al corona. Tampoco hay una vacuna. Se supone que en un año, tendremos y ojalá que antes contemos con un medicamento. Existe ya una plataforma de la Unión Europea para dar a conocer los resultados de estudios e investigaciones y ponerlos en conocimientos de todos los demás investigadores e investigadoras. La cooperación científica me parece insuperablemente más efectiva.

Sostener la existencia de un medicamento “garantizado” contra el coronavirus forma parte de las abundantes fake news que circulan hoy en internet. Florencia se ha sumado a su orquestación.


[2] A Florencia le encanta La Habana y esto no lo oculta. Habla de “Habana mi bella Habana”

[3] Corona virus disease 2019.

[4] SARS-CoV-2

[5] Mi amiga es alemana y trabaja en el sistema de salud de ese país.

[6] Da vergüenza reconocer que en Chile hay todavía comunistas. En el mundo desarrollado, el comunismo es una ideología del siglo 19 que se impuso en un sector de Eurasia durante la temprana postguerra y es sinónimo de Gulag y de Tshernobyl.

[7] Creo que un señor Jadue, de Recoleta.

Fake law

Estamos frente al fenómeno denominado fake law cuando el gobierno o la población “no distingue entre las recomendaciones políticas y las prohibiciones legales”[1].

Es precisamente lo que ocurre en abundancia en la era del coronavirus donde los “deseos” de las autoridades de salud (ministros u otros personeros, tales como virólogos y expertos en pandemias) son considerados como la letra misma de la ley.

En otras palabras, las “leyes falsas” son leyes que no son tales[2]. Son recomendaciones o sugerencias que hacen autoridades de la salud y quna buena parte de la población cree que son leyes.

El error proviene de que algunas páginas oficiales[3] contienen tales recomendaciones, consejos o advertencias como si fueran obligatorias. La población piensa que se trata de una ley. Incluso algunas autoridades ejecutivas, por ej. policiales, establecen penas a su incumplimiento.

Efectivamente, este fenómeno también “afecta a la policía que considera que una simple recomendación del gobierno es una ley y, por lo tanto, establecen que su incumplimiento es un acto ilegal”[4]. Sobre este nuevo fenómeno de la ley falsa o fake law, dos abogados austriacos publicaron un editorial invitado, en Die Presse[5] de Viena.

Es raro que en el país y en el ciudad de Kelsen haya gente que no distingue entre una ley y una recomendación u opinión. Pero es bueno que haya abogados que llamen la atención sobre este fenómeno que, probablemente, se presenta en casi todo el mundo en épocas de crisis y de miedo, como la actual.

Los dos juristas austriacos -un funcionario público en retiro y un abogado joven y muy activo- publicaron por primera vez un artículo sobre el tema y pusieron tres ejemplos:

1) Con motivo del funeral de un padre de más de diez hijos, el ministro de salud escribe al hijo del difunto que no es posible que asistan todos los hermanos al sepelio, sino sólo diez personas.

Los dos abogados, hacen ver que esto es falso, ya que la ley dice que pueden asistir los familiares más cercanos que quieran. Sólo deben guardar la distancia entre ellos. Un límite de diez personas no es contemplado en la ley.

2) Según la página del ministerio del interior, estaría prohibido salir de la casa, salvo que haya un motivo importante, como peligro inminente, prestar ayuda, cubrir necesidades básicas. Sólo se podría abandonar la vivienda en “casos excepcionales, especiales y urgentes”.

Los juristas explican que la Ordenanza no exige ningún motivo para abandonar la vivienda. Está permitido salir de la casa en cualquier momento y por cualquier período de tiempo; no hace falta ninguna razón especial. La única exigencia es mantener las distancias mínimas entre las personas.

3) El gobierno ha calificado reiteradamente las visitas privadas -al propio hogar de familia- como si estuvieran prohibidas. Pero ni la ley de medidas contra el coronavirus, ni la Ordenanza de Acceso relacionada con la mencionada ley, reglan la reunión de personas en la esfera privada. La ley no puede prohibir recibir a un invitado en su propio hogar. Cada persona puede decidir si quiere o no recibir visitas.

En los tres casos anteriores -y en muchos más- una mera opinión o recomendación es considerada erróneamente como si fuera una ley. Y lo más grave es que esta fake law da pie para que la policía y otros órganos ejecutivos apliquen sanciones sin fundamento legal alguno, basándose en una simple advertencia, recomendación o consejo.

Demás está decir que esto es absolutamente incompatible con el estado de derecho. Y con el principio de legalidad, fundamental en el derecho público.

Yo puedo seguir una recomendación de un ministro de salud o de un virólogo estrella que además, tiene un puesto en el gobierno. Esto queda a mi criterio. Pero una recomendación, sugerencia o llamado a la ciudadanía a que se comporte de tal o cual forma, no es una ley y por tanto, no se puede exigir a los ciudadanos que lo cumplan. Además muchos de los expertos en virología y las mismas autoridades se contradicen frecuentemente entre sí y que eso hace aún más absurdo hacer de su eventual opinión, una ley[6].

En esta época de crisis, muchos deambulan por la vida sin el menor espíritu crítico. Parecen haber renunciado no sólo a gran parte de sus derechos fundamentales, sino también a pensar por sí mismos. Compruebo una vez más que nuestra sociedad carece de la más elemental formación jurídica[7].

La pandemia es grave y hay que tomarla en serio; pero la destrucción del estado de derecho sería aún más grave y perecedera. Cuesta mucho conquistar las libertades; pero cuesta muy poco perderlas. Es un gran avance en la historia de la humanidad haber separado la opinión o el deseo del gobernante de la ley, confundirlas, sería un grave y lamentable retroceso.


[2] Raimund Löw, en Falter Podcast Scheuba fragt nach

[3] En internet. No sé si se han fijado que la gente cree todo lo que aparece en internet.

[5] Diario fundado en 1848 y el tercero más vendido de Austria. Uno de los más influyentes.

[6] El episodio en que la OMS se contradijo varias veces y corrigió su opinión en menos de dos días acerca del tema Ibuprofen es un caso de antología.

[7] Mutatis mutandi, tal vez sería conveniente que escribiera sobre la diferenciación kantiana entre la norma jurídica, la norma social y la norma moral.

Las carabineras no son compañeras

El domingo pasado celebramos el Día Internacional de la Mujer. Lo celebramos en todo el mundo y también lo celebró Carabineros de Chile, presentando en redes sociales a mujeres pertenececientes a la institución policial chilena. Las carabineras se presentaron a sí mismas, mediante una corta película o de algunas imágenes. Cabos, tenientes, coroneles, generalas… Algunas pioneras ya en retiro y otras, más jóvenes, en servicio activo.

En Instagram -red muy popular entre los jóvenes- las carabineras se presentan como piloto de helicópteros, agregada policial en una embajada en el extranjero, tambor mayor, como comisaria, como prefecto, como perito criminalista, etc. Esto es, en función de su labor o de su formación profesional. Pero también, como mamá, como hija y como esposa…[1]

Uno de los textos institucionales decía: “Felicitamos a todas las mujeres de nuestra institución y del país, cuyo compromiso y esfuerzo son un verdadero ejemplo de vida, tanto en el ámbito laboral como afectivo”. Sin duda, era ese el mensaje que Carabineros quería transmitir: un mensaje de humanidad y, al mismo tiempo, de identificación. La mujer carabinero, la carabinera procede de la misma población y a ella retorna, no es un ente ajeno al pueblo chileno, sino que es parte de él.

Como ocurre con las cuentas de Carabineros en las redes sociales, pulula en torno a ellas, un grupo de personas dedicadas enconadamente a escribir mensajes contra la institución policial en cada uno de los post que publica. Uno de los mensajes más recurrentes, que aparecía en distintas publicaciones, era el siguiente: “LA PACA NO ES COMPAÑERA!!!” Así, en mayúsculas, lo que, todos sabemos que significa que la persona que escribe nos está gritando. O “la PACA NO es compañera y punto”, o “La paca NO compañera”, etc.

La mayoría de los mensajes era muy parecidos o incluso eran iguales, como si los hubieran copiado gracias al copy&paste. Las cuentas que atacan virtualmente a carabineros son sumamente agresivos y son muy agrias, parecen escritas por gente muy amargada y llena de odio. En Europa serían casos de hate speech castigados por el nuevo derecho penal. No hay que olvidar que “las palabras matan”, pero parece que el extremismo populista chileno todavía no toma conciencia de ello. No creo que todas las cuentas sean de personas reales. Más parece tratarse de social media bots o de trolls[2], de esos que “trabajan” pegando mensajes.

Todo indica que el contenido de los mensajes fue ordenado desde alguna plataforma de juegos o desde algunas cuentas donde los jóvenes y los no tan jóvenes, reciben instrucciones acerca de cómo deben actuar. Instrucciones que siguen con cero espíritu crítico y con cero reflexión[3].

Otro mensaje habitual es “LA PACA NO ES SORORA”. También con mayúsculas, o sea: vociferando. Sororidad es un neologismo que significa algo así como “solidaridad entre mujeres en el contexto de discriminación sexual”[4]. O simplemente hermandad femenina. Viene del latín sor, hermana, paradojalmente: hermana miembro de una orden religiosa. Y del inglés norteamericano sisterhood o sorority, donde el término es conocido en ambientes feministas.

Con ello, quieren decir muy claramente  que la carabinera no es una hermana, no es una mujer cómo tú y yo, sino que es un alien, una otra… Alguien cuya otredad es absoluta. Me parece que hay muy poco de sororidad en estos mensajes. O más bien, no hay nada… Son mensajes que niegan la calidad de mujer a otra mujer, tan sólo por la profesión que ella tiene como carabinera. Hay mucho de sectarismo y muy poco de humanismo en tal declaración. Todo lo que costó que la mujer tuviera acceso a todas las profesiones y ahora se la niegan tan sólo por ser policía.

Sí, el mensaje contra las carabineras se repite casi sin variación una y otra vez. El texto: “LA PACA NO ES COMPAÑERA”, significa dos cosas. La primera es que carabineros no es de la primera línea, ni de los manifestantes como ellos, ni tampoco del pueblo, no es bolivariana, no es de los que cobran peaje o sacan a bailar[5]. ¡Mejor que sea así! ¿Se imaginan que Carabineros se dedicara a destruir las calles, los semáforos[6] o las iglesias[7] como hacen los violentistas?[8] 

Estamos frente a gente que divide al mundo en malos y buenos. Ellos serían los buenos y todos los demás seríamos los  malos. Malos son las carabineras y los carabineros que representan todo lo que ellos odian: el estado de Chile, el estado de derecho, la democracia liberal… Cuando dicen que no es compañera, quieren decir que la carabinera no es una mujer anarquista, rebelde, pseudo-feminista, ni “loca”[9], etc. Para ellos, la mujer carabinera es una “alienada”, que lucha contra el pueblo. Que, por su misma profesión y vocación de servicio, defiende lo que ellos atacan, empezando por el orden público.

Asimismo, significa que la mujer carabinera es una extraña, es una “otra”. Alguien que no ven como su igual. No es sólo una diferenciación, sino que también hay que distanciarse de ella. Es el proceso llamado othering, que consiste en hacer de la mujer carabinera una no-mujer, y de la no-mujer hacer una enemiga. Una enemiga que ya no es persona, sino que es algo que se puede discriminar ya que no es como nosotros o como nosotras, es despreciable, no es humana, se la puede atacar, herir y hasta destruir, aniquilar, matar.

A la “otra” se la puede excluir, demonizar y se la termina por deshumanizar. Se la cosifica; pasa a ser una cosa, algo sin dignidad ni derechos. Sus derechos humanos no están garantizados, se los puede pasar a llevar, simplemente porque no existen. El perro matapacos[10] la puede matar. En castellano se habla de otredad para justificar prácticas de segregación, de discriminación. El “otro” es un diverso, se dice comúnmente. En este caso, podemos decir “la otra es una diversa”. Si esto no es la puerta de entrada al peor sectarismo, no sé qué pueda ser.

En el proceso de construcción de una sociedad nueva, de la refundación de Chile. En el camino hacia la justicia del nuevo Chile bolivariano y socialista del siglo 21, algunos irán adelante y otros se quedarán atrás. Los que se quedan atrás, los otros y las otras, no serán nada más que un lastre que se puede eliminar. En el mejor de los casos, se los puede reeducar u obligar a caminar por la senda de la Nueva Latinoamérica. Una Latinoamérica unida, en paz en que todos seamos uno, pensemos lo mismo, creamos lo mismo y no haya nadie que se atreva a plantear algo distinto a aquello que los líderes máximos determinen que hay que pensar, hacer y actuar.

En este proceso, los que van adelante son los compañeros de la primera línea que, por algo están en la primera línea, obvio. Ellos caminan adelante, llevan las banderas, las bombas incendiarias, las bombas molotov y los escopetas artesanales que encontró Carabineros en Lo Espejo ayer o antes de ayer. En esta “marcha pacífica” y diaria, propia de la revolución permanente no tienen cabida quienes no sean de los nuestros, quienes no sean compañeros y compañeras. Los que no pertenecen a nuestra clase, los opresores del pueblo, esto es los carabineros y las carabineras que representan al estado de Chile, una democracia burguesa y patriarcal y un estado neoliberal.

Los otros, las otras no tienen cabida aquí en este nuevo mundo que florecerá cual paraíso cuando desaparezcan los enemigos, especialmente los carabineros y las carabineras que son las “otras”. Sí tiene que quedar muy claro: las carabineras no pertenecen a nuestro grupo, son simplemente LAS OTRAS, las que no son compañeras, las que no son sororas. A ellas, a las no-compañeras se las puede atacar, destruir y aniquilar, sin más.


[1] Cónyuge en realidad.

[2] La llamada fábrica de trolls más grande de las conocidas actualmente es la de San Petersburgo, en Rusia. En Wikipedia: Russian web brigades Lamentablemente, no hay artículo en castellano.

[3] Conozco muy bien tales plataformas de la época en que tenía muchos seguidores españoles y observaba que llamaban desde portales y desde cuentas a lo que ellos llamaban un “trolleo masivo” que había que hacer a ciertas cuentas que enlazaban en el mismo portal desde donde instruían acerca de cual era el mensaje que debían transmitir sus seguidores.

[4] Según Wikipedia en castellano. Habría sido creado en España.

[5] Sobre sacar a bailar, invito a leer el testimonio de una amiga

[6] Aquí pueden ver como un grupo de pacíficos manifestantes que quema una bandera chilena, rompe un semáforo y saca los adoquines del edificio del lado para lanzárselos a los carabineros

[7] Les dejo dos links a video de la iglesia de la Asución: 1) https://www.instagram.com/p/B41wi4OIPUZ/ 2) https://www.instagram.com/p/B5Nxv-zIIbf/

[8] Aquí pueden ver un video de violentistas destruyendo un hotel en el Norte de Chile.

[9] El fin de semana, recibí varios mensajes en que alguien decía querer que las mujeres fuéramos “locas”. Sé que los envían con buena intención; pero ¿se han puesto a reflexionar que las mujeres somos seres humanos racionales y razonables y no locas?

[10] El perro negro matapacos es un perro que habría estado en todas las manifestaciones. Matapacos significa textualmente mata carabineros.

El racismo y la megalomanía del asesino de Hanau

El asesino de Hanau no es sólo un racista, es también un conspiranoico antiamericano y a la vez, admirador de Trump, de quien está convencido que esbozó su estrategia política del “America first”. Además, es un sexista y un célibe involuntario. Y un demente en sentido coloquial de la palabra, no en sentido técnico, ya que el ingeniero comercial de 42 años es ética y jurídicamente responsable de sus actos y, si estuviera vivo, pasaría el resto de sus años en  la cárcel y no en un hospital psiquiátrico.

El  homicida múltiple describió sus planteamientos en un panfleto que él llama pomposamente “manifiesto” y que publicó previamente al atentado, en internet. Su escrito es un panfleto al estilo que inició el noruego Breivik[1]. Esta “costumbre” fue continuada por el asesino neozelandés de Christchurch[2] y más tarde el terrorista alemán de Halle. Más que de planteamientos, se trata más bien de la enumeración de estupideces o de un vistazo al interior de la ideología conspiranoica y demencial de un racista. Los panfletos de Breivik y de Christchurch son menos infantiles y algo más elaborados que el de Tobias Rathjen, el asesino que mató a nueve personas y dejó heridas a otras seis, una de ellas, de gravedad.

Tendría muchas cosas que decir sobre él; pero me voy a centrar sólo en tres aspectos: su paranoia persecutoria y su racismo y lo que él mismo titula el “tema mujer”.

T. escribe que se percató que era espiado a los pocos días de vida (a los 5, 8 ó 12 días, dice), cuando él tomó consciencia de sí mismo, explica. Entre paréntesis, sus dichos me recuerdan la teoría según la cual una persona es persona sólo cuando toma consciencia de sí misma y no antes. En el panfleto, dibuja a sus papás bañándolo en el baño de su casa, ambos sonríen. Lo que contrasta con lo que sabemos de su papá: los vecinos contaron que era conocido como el horror del vecindario por su agresividad y mal genio. El panfleto incluye varios dibujos muy simples hechos por su mismo autor.

Más adelante asegura que él es la persona más joven que se ha dado cuenta que era espiado y en otra parte, dice que él es el único que se ha percatado de ello. Asimismo, cree que él es el único que ha hablado con la gente del servicio secreto. En otras palabras, hablaba solo. Y que, por todo ello, debe ser considerado un genio. Sin duda, un caso más de megalomanía y narcisismo, características de su personalidad.

Esta organización secreta que lo espía no es ni el BND[3], ni a CIA, ni la NSA, aclara. Es un servicio secreto que no tiene nombre y que está sobre todos los otros servicios secretos. ¿No aparece en una novela de Tom Clancy un servicio de inteligencia que está sobre los demás, pero cuya existencia nadie conoce? Si no hubiera cometido tantos crímenes, diría simplemente que “vió mucha televisión”. Los agentes de este servicio secreto no usan cámaras, ni interfieren teléfonos, sino que hacen algo más refinado: se introducen dentro de nuestro cerebro. Leen nuestros pensamientos y nos dan órdenes.

Este original servicio secreto sólo vigila a los alemanes. Y probablemente es de los norteamericanos. Se pregunta ¿por qué Estados Unidos quiere espiar a todos y cada uno de los alemanes? Y contesta: puede deberse a dos razones: al pasado nacionalsocialista o al espionaje soviético (supongo que esto último habría ocurrido durante la guerra fría).

Explica que él no se ha casado y que nunca ha tenido una novia. Esto se debe a que él es muy exigente acerca de cómo tiene que verse una mujer. En la universidad, había una estudiante que reunía las características que él exigía. En el panfleto, hay un dibujo suyo, en un aula de la Universidad de Bayreuth en que aparece ella mirándolo embelesada y llena de admiración (algo así como el sueño del egómano). Pero lamentablemente para él, el romance no prosperó, debido a que los padres de ella contactaron al servicio secreto para que lo espiara e impidieran una relación entre ambos. Claro, siempre puedes culpar al servicio secreto de todo lo que tú eres incapaz de lograr. Es la típica actitud del loser.  

Su panfleto está dirigido “a todo el pueblo alemán”, como escribe al inicio del mismo. Hay un video en inglés, dirigido a los norteamericanos. Les advierte que ellos también son espiados por una extraña supraorganización super secreta que puede leer pensamientos, inyectar ideas en la mente de las personas y obligarlas a actuar como ellos quieran. Actualmente, Alemania ha pedido información a la CIA acerca de un viaje que T. hizo a los EEUU en noviembre de 2018.

Cuando una persona sufre de delirio de persecución, cree que es permanentemente espiada. “Esta afección se vive con mucha ansiedad y puede llegar a envolver todos los pensamientos o aspectos de la vida cotidiana del paciente, condicionando su relación con cualquier otra persona”[4]. Es sin duda el caso del entonces estudiante de economía de la prestigiosa universidad bávara. La inteligencia formal no salva a nadie de la maldad ni de caer en una nueva banalización del mal.

Cuenta que en 1999, conversaba de todo esto con un compañero del banco, con quien hacía un aprendizaje. Le comentaba: “imagínate que estamos aquí conversando y el servicio secreto sabe todo lo que hablamos. Ellos también saben que, a algunos kilómetros de distancia, extranjeros cometen delitos contra alemanes y no lo impiden. Esto es una traición”. Y continúa: “el enemigo interno puede estar dentro del mismo pueblo” alemán[5]. Esta dicción me recuerda fuertemente a Carl Schmitt[6], siempre presente de alguna u otra manera en las teorías de extrema derecha.

La conversación entre dos hombres jóvenes y bien situados (T. tenía entonces 22 años) giró en torno a la criminalidad de “los extranjeros”. Ambos sentían una gran aversión hacia ciertos grupos humanos, ya que habían tenido “malas experiencias” con ellos. Se trata de “peleas camino al colegio”, de robos o de cosas que pasaron en la discoteque donde parece que “los extranjeros” trataban de conocer a mujeres[7], lo que a ellos no les gustaba[8].

En su grupo de conocidos o en la prensa, se comentaba entonces acerca de ataques con cuchillos y de peleas de cinco extranjeros contra un alemán, escribe. Frente a estas “malas experiencias”, T. dice que él nunca ha tenido malas experiencias con alemanes. Entonces, se pregunta por qué esta gente está en Alemania, en su país en el momento en que él viene al mundo. Por simple instinto, esta gente es rechazable, afirma.

Sobre este punto, hay que decir que los “extranjeros” o personas pertenecientes a “otro pueblo”, como dice él, no son tales, sino que se trata de alemanes que tienen ascendientes que llegaron de otras latitudes, como por otra parte, es el caso de la gran mayoría de los alemanes. Tobias no adolece de xenofobia, lo suyo es lisa y llanamente, racismo.

Por el contrario, “en Alemania ha surgido y ha crecido lo más bueno y lo más bello que se puede encontrar en el mundo”, agrega. Parece que T. no escuchó hablar nunca de la I Guerra Mundial, ni de la II, ni del Holocausto, ni del nacionalsocialismo, ni tampoco del marxismo, ni de la eutanasia nazi. Aunque leyendo el resto del panfleto, me parece que es probable que considere todas estas barbaridades como algo bueno.

“Es imposible enumerar todos los logros de la ciencia”, que se deben a Alemania, continúa. Me pregunto cuántos de estos logros corresponden a científicos alemanes de religión judía, a quienes él dudo que considere alemanes, aunque no se refiere expresamente al tema. No quiero adelantar nada; pero propone exterminar a toda la población israelí, ya que sería parte del grupo de países que no contribuye en nada a la resolución de lo que él llama el “enigma de la vida”.

Me pregunto qué aprendió cuando niño en su casa. Leí que su papá le prohibía jugar o juntarse con “extranjeros” y me parece algo lamentablemente muy creíble. Este comportamiento no era extraño en Alemania en generaciones pasadas y entre los boomer[9] de hoy[10]. Paradojalmente, este tipo de hombres se enamora de extranjeras, que son las únicas que los soportan.

Según él, el objetivo de la humanidad es uno solo: resolver el “enigma de la vida” que consistente en saber cómo surgió el universo y la vida sobre la tierra. Cómo nació la humanidad, de dónde venimos y hacia dónde vamos, o más bien, hacia dónde nos llevan. En otras palabras, se trata de una investigación o exploración total y sistemática “científica y espiritual”. Esta tarea demorará dos mil, cinco mil o 300 mil años, advierte. Ni siquiera se sabe si el hombre logrará su fin, si realmente podrá dilucidarlo todo, porque tal vez, los humanos no somos una especie triunfadora[11]. En esto de la “especie triunfadora” hay una gran dosis de darwinismo social.

Si la humanidad no lo logra, entonces habría que aprovechar un bucle de tiempo, regresar al pasado, muchos miles de millones de años antes de la aparición del hombre sobre la tierra y destruir el planeta, ya que no podemos permitir que miles de millones de seres humanos sufran tanto. Su visión de mundo y de los seres humanos es terriblemente negativa. T. piensa que, algún día, la humanidad podrá viajar en el tiempo y que, si no resuelve el enigma, tiene que volver al pasado y aniquilar la tierra antes de que surjan los seres humanos.

T. tiene una relación muy pesimista y altamente negativa frente al mundo y frente a los hombres y más aún, frente a las mujeres. Ya en una de las primeras páginas de sus elucubraciones, dice que las personas no son amables unas con otras y que el enemigo del hombre es el mismo hombre. Los extremistas sufren generalmente de misantropía y culpan a los demás de todo lo malo que les pasa, sin asumir su responsabilidad.

Hay pueblos que son incapaces de desarrollarse y de contribuir a la solución del “enigma de la vida”. En ese caso, es legítimo que se los aniquile por completo, es más: hay que hacerlo. Esta tarea corresponde, sobre todo, a los Estados Unidos. Para eso, tiene que permanecer como número uno en el mundo. T. desarrolla una estrategia para que los EEUU no pierda su primer puesto. Cabe hacer notar que los enemigos mayores de los EEUU son China y… México[12].

Volviendo al tema de los pueblos “llenos de idiotas” y de criminales, dice que es imposible que todos vengan a Alemania a desarrollarse tan bien como ha hecho el pueblo alemán, y que, como seguirán igual de tontos y con gobiernos corruptos, hay que aniquilarlos. Sí, su racismo no es el racismo de los etnopluralistas[13] que consideran que todos deben seguir donde están y no mezclarse. Su racismo es eliminatorio, como el de los nazis.

Los siguientes “pueblos” (en realidad, son países) no contribuirán para nada a “resolver el enigma”, de manera que debe ser exterminados: Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Israel, Siria, Jordania, Líbano, la completa península saudita, Turquía, Irak, Irán, Kazajstán, Turkmenistán, Uzbekistán, India,  Afganistán, Bangladesh, Vietnam, Laos, Camboya y Filipinas. Como comenta alguien en Twitter: quiere aniquilar la región del planeta que fue cuna de la civilización.

La anterior sería la “gran limpieza”; pero hay otra que es una limpieza más fina: la del resto de los estados africanos, y de Sud- y Centroamérica y el Caribe y naturalmente, la del propio pueblo alemán. Aclara que no todo quien tiene un pasaporte alemán es de “raza pura” ni es valioso. Llegados a este punto, sólo puedo decir… El doctor Mengele manda saludos.

Dice que le gustaría tener un botón para apretar y así eliminar a todos esos millones de personas sin sufrimiento. Un poco de empatía parece que le quedaba… Y agrega que, según el “ciclo de la vida”, él mismo podría ser en otra vida, la persona que desea aniquilar hoy. O sea que cree en la reencarnación. Los extremistas de derecha son generalmente bastante esotéricos. Explica que, aunque se trate de muchos miles de millones de humanos, es necesario exterminarlos, para poder alcanzar el fin último de la humanidad: la solución del enigma.

Ese mismo 19 de febrero, por la noche, el asesino de Hanau inició la limpieza que postula en su panfleto, asesinando a nueve personas, incluyendo a su propia mamá[14] de 72 años (al papá, ingeniero comercial como él, lo dejó vivo). Claro, en su ideología racista, él tenía legitimación para hacerlo, Después de todo, con esas muertes, contribuyó a la solución del enigma de la humanidad.


[1] Ver mi antigua recopilación de videos A un año de los atentados terroristas de Oslo y Utøya Recomiendo también, ver la película noruega 22 de julio, en imdb

[3] Bundesnachrichtendienst, es el servicio de inteligencia de Alemania en el exterior.

[5] “Dieser innere Feind, kann man selbst sein oder eben das eigene Volk”.

[7] “los hombres extranjeros son vistos como una competencia, tanto en el mercado laboral como en el “mercado matrimonial”. Y agrega que el hecho que sostengan que los hombres extranjeros son “una amenaza contra nuestras mujeres” es una expresión del propio miedo”, en ¿Por qué algunos hombres de la AfD se casan con mujeres extranjeras?

[8] Acerca de este arcaísmo de querer a las mujeres para sí, ver La noche de año nuevo en Colonia y las feministas alemanas

[9] En Alemania, las personas nacidas entre 1955 bis 1969.

[10] La suegra de una amiga checa le prohibió a mi amiga que permitiera jugar a sus hijos con niños PoC que habían llegado al vecindario. Mi amiga lo primero que hizo, fue llevarlos a jugar juntos 😉

[11] Siegerspezie.

[12] En su megalomanía, T. piensa que a él se le ocurrió construir el Muro y el servicio secreto dió la idea a Trump.

[14] No se sabe si la mató antes o después de salir de la casa a matar… Tampoco se sabe por qué la mató. Yo había pensado que tal vez ella intentó impedir que saliera de la casa con tres armas de fuego a matar inocentes. Pero los vecinos piensan que ella sufría de demencia. Algunos piensan que él no quería dejarla sola con el papá, o sea, con su marido, que no la cuidaría. Quién sabe qué drama se oculta tras tanto odio.

La violencia más que la partera de la historia es la sepulturera de la democracia

La democracia se basa en el intercambio libre de ideas, definición en que el adjetivo “libre” significa “sin violencia”. Exacto, ni siquiera una mera “amenaza” o posibilidad de violencia es democrática[1].

Estamos frente a una señal cierta del fin de una democracia cuando vemos a grupos apoderarse de las calles, de las ciudades y dominar así la vida de los ciudadanos, que pasan a ser prisioneros de su irresponsable juego político. Sintomática y aterradora es la frase del presidente del comunismo chileno cuando asegura que “puede que se pierda en el Parlamento, pero no en las calles”[2].

Los ciudadanos dejan de ser ciudadanos y se convierten en rehenes de grupos que quieren imponer cambios que sólo los benefician a ellos. Por pequeños que sean, estos grupos disfrazan su voluntad como si fuera la voluntad general. Para los extremistas, no somos más que rehenes que les sirven para exigir cambios a su antojo. Para el extremismo, la lucha no es más que la continuación de la política por medio de la fuerza.

Los violentistas se atribuyen la representación de la voluntad popular, pese a que no son más que una minoría mínima. Más que una una etérea “voluntad del pueblo”, la democracia significa la posibilidad de cambiar al gobierno de una forma pacífica, pre-establecida y sin derramamiento de sangre[3]. Esto es, a cambiarlo en las urnas y no por una supuesta e inaguantable “presión de la calle”.

O bien, como dice un autor neomarxista[4] “la democracia es un sistema en el que los partidos pueden perder las elecciones”. Incluso si creo que la mayoría eligió a la “persona equivocada”, como presidenta o presidenta, lo acepto y felicito a la ganadora o al ganador, como ha sido tradición en Chile, hasta ahora. Nada me parecía más criticable que los llamados a que Bachelet renunciara.

Chile ha sido gobernado durante 25 de los 30 años desde el regreso a la democracia, por la izquierda y la derecha ha reconocido varias veces que perdió las elecciones. Pero parece que basta que una segunda vez, el pueblo elija a un presidente que no es de izquierda para que, desde el comienzo de su mandato, se multipliquen los “Renuncia Piñera”.

Prefiero ni hablar de quienes llaman abiertamente a “matar a Piñera y a todos sus compañeros”[5]. Sí, la agresividad que se observa (que sufrimos) en las redes sociales de parte de chilenos sólo es comparable a la de los neonazis europeos. Se han preguntado ¿qué vendría después de la muerte de Piñera? Hace algunas semanas escribí una distopia sobre el “asesino de piñera”

Pero no generalicemos: no es la izquierda la violenta, es la ultra izquierda. Algunas personas de la izquierda llaman a acabar con la violencia[6]; sin embargo, se parecen a San Juan Bautista que predicaba en el desierto. Los extremistas tienen los oídos tapados y están en una especie de trance producto de una intoxicación ideológica. Sus cabecillas desconocedores del neomarxismo, se hallan prisioneros del antiguo leninismo, para el que la violencia era “la partera de la historia”[7].

En la democracia, nadie recurre a la fuerza para imponer sus planteamientos. Es democrático que la ultraizquierda no tome como rehén a la población, que no la intimide mediante la violencia para imponer de manera prepotente sus condiciones. La izquierda no debería tolerar a una autoproclamada “primera línea” -término militar- que anhela perfilarse como su brazo armado. Nada más absurdo, nada más antidemocrático. Los movimientos paramilitares son absolutamente inadmisibles en una democracia.

La ultraizquierda se hace la víctima y llora a moco tendido quejándose de que los “criminalizan”. Basta con ver en qué está convertida la ciudad, por ej. la llamada Plaza de la dignidad, que más indigna no puede ser[8]. Incendios y saqueos a la orden del día. Dicen que roban a los ricos para entregar a los pobres como si fueran Robin Hood, pero al mejor estilo de Pablo Escobar, el mayor hampón de la historia latinoamericana, admirado por algunos en una extraña glorificación del villano. Los ayudistas que los protegen se hacen igualmente co-responsables de la destrucción de la democracia[9].

En mi grupo de amigos y conocidos, lamentamos en octubre pasado, la muerte de un almacenero asesinado mientras defendía su negocio. Es gente humilde que no tiene un lobby y no sale en la prensa. Si su familia hubiera salido en los medios, verían en peligro sus vidas, según me contaron. Si esto no es violencia asesina, no sé cómo llamarlo.

Corresponde a la izquierda democrática distanciarse y marginar decididamente a la ultraizquierda. Quien colabora con el extremismo se hace co-responsable de la destrucción de la democracia. Asimismo, hay que darse cuenta que la acusación acerca de los 30 años de opresión que hace la extrema izquierda, es una acusación directa contra la izquierda que es la que ha estado en el poder.

Sí, así como creo que la derecha tiene que dejar de lado las ideas de extrema derecha[10], es indispensable que la izquierda se deslinde clara y completamente de la ultraizquierda. Pienso que la izquierda tiene la clave para que el estallido social de octubre no pase a la historia como el estallido de la violencia, ni del terrorismo de marzo. Que sería la antesala de la destrucción de la democracia en Chile, aunque algunos insistan en llamarla “refundación”.

Uno de los best sellers actuales en el mundo, es el de dos profesores de Harvard[11] que se preguntan “cómo mueren las democracias”. Analizan el caso de Estados Unidos bajo el gobierno de Trump y los casos de de Rusia y de Venezuela. Es curioso comprobar que el “estallido social” comenzó inmediatamente después de que el gobierno de Chile solidarizara con el pueblo venezolano y reconociera al Presidente Guaidó. Sí, las democracias pueden morir. “La democracia vive de condiciones que ella misma no se ha dado”[12] condiciones que pueden fallar, pueden dejar de existir en la sociedad. En ese caso, dejará también de existir la democracia.

Como dicen una amiga argentina y otra mexicana: Chile era el modelo para todos los demás países de la región[13], de ahí el ensañamiento ideológico en su contra y el intento de destruirlo que se esconde tras el populismo de los llamados a un cambio de modelo o de sistema. Yo prefiero permanecer dentro del sistema de la democracia liberal occidental y de la economía social de mercado. Ambas perfectibles.

En suma, la violencia más que partera de la historia es la sepulturera de la democracia. Pertenece a la esencia de la democracia la ausencia de violencia, tanto en la expresión y en el intercambio de ideas, como en la sucesión en el poder y en la implementación de cualquier cambio que la perfeccione. La violencia es lamentablemente propia de la extrema izquierda latinoamericana. Si la izquierda chilena democrática no se distancia de ella, no la margina, se hace culpable de la destrucción de la democracia.


[1] Cfr. Timothy Snyder, Unfreiheit, pág. 265. Capítulo 8, Igualdad u Oligarquía.

[3] Popper, citado en el ensayo “55 voces a favor de la democracia”.

[4] Adam Przeworski, conocido en Chile por sus estadías de estudio en el país.

[5] Ver screenshot, sólo como ejemplo.

[6] Por ej., el diputado socialista Naranjo en Twitter: “Como socialistas RECHAZAMOS los ataques sufridos a los monumentos de nuestros héroes de la patria y solidarizamos con la Armada, por los daños ocasionados al Monumento de los Héroes de IQUIQUE. BASTA DE VIOLENCIA IRRACIONA, ESTA SOLO AYUDA A LOS QUE ESTAN A FAVOR DEL RECHAZO.”

[8] Ver Reflexiones sobre una nueva constitución para Chile, por Javier Edwards, sobre el tema escribe Javier: “Del mismo modo que me parece absurdo y populista, innecesario, ponerle Plaza de la Dignidad al peladero en que se convirtió la inocente Plaza Baquedano, sino trabajamos de verdad en un plan de gobierno y legislativo que construya esa dignidad. Así, cada dictadura construye monumentos a la libertad, y la politiquería y la demagogia hablan de palabras como dignidad, justicia, equidad y quieren monumentos no políticas, leyes, normas y su aplicación”

[9] Sobre el término ayudista, ver la columna de Mario Waissbluth, Violencia y violentistas: al borde del precipicio

[10] El libertarianismo, por ej.

[11] Steven Levitsky and Daniel Ziblatt, “How Democracies Die”.

[12] “Die demokratie lebt von voraussetzungen die sie nicht selbst herstellen kann, Ernst-Wolfgang Böckenförde.

[13] Y una amiga argentina me dice que “Chile era el modelo para toda Latinoamérica y por eso, a la izquierda le interesa tanto destruirlo”. Ver Evo Morales vs Piñera

¿Cuántas personas murieron en el bombardeo de Dresden?

En un día como hoy[1], un martes de carnaval pero hace 75 años, aviones británicos[2] bombardearon no sólo Dresden[3], sino otras ciudades alemanas. Pero como la publicidad nacional socialista se centró únicamente en el bombardeo de la ciudad barroca a orillas del río Elba, los otros bombardeos quedaron en el olvido. O bien se los recuerda bajo otra luz y no la del victimismo.

Es una barbaridad bombardear ciudades, de ello estoy convencida. La finalidad del bombardeo era destruir la infraestructura para evitar el envío de tropas alemanas y de suministros hacia el frente oriental, para ayudar así al Ejército Rojo que atacaba por el Este y que tenía grandes dificultades. Pocas semanas antes[4], en el marco de la conferencia de Yalta[5], generales soviéticos exigieron a los aliados occidentales bombardear ciudades consideradas importantes para el transporte de tropas y de suministros hacia el frente oriental. Décadas más tarde, un historiador de la RDA[6] sostuvo que el objetivo principal habría sido demostrar a los soviéticos el poderío occidental.

Objetivos del bombardeo eran la red de ferrocarriles que cruzaba Dresden y la destrucción de la industria de armamentos radicada en la ciudad. Asimismo, se trataba de desmoralizar a la población, sobre todo a los obreros industriales[7], que continuaban imparables trabajando en la industria bélica[8]. Para ello contaban con “esclavos”: judíos y trabajadores forzados procecentes de los países ocupados. No olvidemos que, en ese entonces, el nacional socialismo había ocupado casi la totalidad de Europa occidental y central. Gran Bretaña era el único país europeo importante que no había sucumbido, debido principalmente a su condición de isla.

No se puede ver el bombardeo como si hubiera sido una acción aislada de destrucción de una bella ciudad alemana, de Florencia del Elba. No hay que olvidar que la guerra fue iniciada por Alemania y que el año 1945 no se puede entender sin tener presente 1939, en que Alemania invadió Polonia[9]. El final de la guerra, no se puede entender sin su comienzo. No se puede dejar de lado los bombardeos sin sentido de ciudades británicas, incluyendo a la misma capital inglesa. Bombardeos que -desde el punto de vista militar- no tenían ningún sentido salvo aterrorizar a la población y preparar la invasión a la isla (el invierno 1940-1941). Como tampoco olvidar los bombardeos de Varsovia, Rotterdam, Belgrado o Coventry[10].

La cifra de 250 mil muertos fue una noticia falsa lanzada por el ministerio de propaganda a cuya cabeza se hallaba Goebbels. En aquel entonces, la policía alemana había cifrado el número de víctimas en 25 mil, a la que la desinformación nacional socialista simplemente agregó un cero. Como los nacional socialistas daban instrucciones a la prensa de los países ocupados, un diario sueco agregó a los 25.000 un cero más, llegando a los 250.000. En 1948, un delegado de la Cruz Roja, luego de entrevistar a prisioneros de guerra alemanes, fijó el número de muertos en 275 mil. Incluso he visto la demencial cifra de dos 2.500.000 muertos. La Comisión de historiadores que estudió acuciosamente el tema y entregó su fundado informe el 2010, concluyó que el número de muertos era de por lo menos 18 mil y de un máximo de 25 mil.

No olvidemos además que Dresden estaba super poblada, pues en ella se refugiaron cerca de 200 mil personas que huían de los soviéticos y que pensaban haber encontrado en esa ciudad, un refugio seguro. No todos los que murieron eran nazis y no todos los que murieron eran siquiera alemanes. Las bombas cayeron por igual sobre nacional socialistas, refugiados, judíos, trabajadores forzados y prisioneros de guerra.

El gobierno nazi no creía posible un ataque aéreo a Dresden, razón por la cual, la ciudad carecía de refugios para la población civil, que se vió obligada a refugiarse en sótanos o subterráneos de casas particulares lo que, muchas veces, se convirtieron en una verdadera trampa para los civiles. En efecto, la casa se desmoronaba, en medio de un mar de llamas, y la gente no podía salir de los subterráneos o simplemente el inmueble se les caía encima.

Para algunos de ellos, como Victor Klemperer[11], el bombardeo fue una tragedia; pero, al mismo tiempo, significó su salvación. Se sacó su estrella amarilla y huyó a Baviera con su señora. Pocos días después, el viernes debería ser deportado lo que significaba en realidad, ser ejecutado en la misma estación del ferrocarril de Dresden. Alemania estaba a punto de perder la guerra; pero a los nacional socialistas, lo único que parecía importarles era continuar con el genocidio.

Dresden es junto con Leipzig, una de las dos ciudades más importantes de Sajonia. Después de la guerra, ambas ciudadas quedaron en la llamada Zona de ocupación soviética. De acuerdo a la ideología imperante en el Bloque Oriental, Alemania del Este hizo suyas las cifras de muertos propagadas por los nacional socialistas… o fascistas, en su dicción. Al mismo tiempo divulgó su versión de la historia, de acuerdo a la cual, el bombardeo de Dresden habría sido pura devastación capitalista e imperialista. Los socialistas reales hablaban de la “ciudad inocente y del sinsentido de su destrucción”[12]. Este espúreo discurso pervive hoy en la extrema derecha alemana que ha hecho de Dresden una de sus ciudades más emblemáticas[13].

Los nacional socialistas sabían que, tarde o temprano, alguna ciudad alemana sería bombardeada y habían preparado un acucioso plan mediático para hacer aparecer el bombardeo como un ataque despiadado dirigido contra la población. Dresden era la ciudad ideal para victimizarla y presentarla como un centro de cultura que los aliados pretendían destruir, para acabar con la civilización alemana. Creo que proyectaban lo que ellos mismos habían hecho o planeaban hacer en los países enemigos.

Asimismo, la Comisión de historiadores que estudió minuciosamente fuentes de la época[14] llegó a la conclusión de que tampoco hubo ataques a tierra por parte de aviones aliados. La imagen de aviones volando a baja altura y disparando ráfagas de metralleta contra la población civil es -en el mejor de los casos- producto de la imaginación o de la confusión de algunos sobrevivientes del bombardeo. Es por lo demás, absurda, considerando que se trataba de ataques nocturnos.

Igualmente, las bombas de fósforo fueron otra invención de la propaganda nacional socialista adoptada posteriormente por la desinformación propia del Bloque socialista. Lo que algunas personas confundieron con bombas de fósforo fueron probablemente proyectiles luminosos.

Tanto los nazis, como los comunistas y en la década de los 90, los neonazis y hoy la extrema derecha han intentado e intentan presentar a Dresden como una ciudad víctima de un ataque aéroe sin sentido, ocurrido al final de la guerra. En torno al bombardeo se ha construido un mito en que Dresden aparece como una ciudad inocente, sin industria bélica, una ciudad llena de cultura que habría sido despiadadamente destruida por el imperialismo capitalista anglo-americano. Mientras más alto sea el número de víctimas, más conviene a estos grupos.


[1] El bombardeo tuvo lugar entre el 13 y el 15 de febrero de 1945. Comencé a escribir esta columna el día 12. Recién la puedo terminar hoy.

[2] …y a partir del 15 de febrero, también aviones estadounidenses.

[3] La primera vez que escuché hablar del bombardeo de Dresden fue en aquellos aciagos días en que recibía a diario la molesta visita de españoles de extrema derecha en mi blog o bien me enviaban largos y estúpidos mensajes por mail. Uno de los que más me visitaba y enviaba estiércol era un tipo zalamero que trataba de conquistarme para su causa espúrea y que además tenía blogs y páginas de pornografía.

[4] Tiene que haber sido en enero de 1945.

[5] En febrero de 1945.

[6] República democrática alemana.

[7] Quienes antes eran proletarios fervorosos partidarios del leninismo, hoy se habían convertido en fervorosos nacional socialistas. Después de 1945, abrazarían nuevamente el comunismo y hoy constituyen el caldo de cultivo de la extrema derecha en Alemania unificada.

[8] Entre ellas, piezas para tanques y grandas de mano.

[10] Recomiendo leer o ver el discurso del Presidente Steinmeier al respecto.

[11] Victor Klemperer, Tagebücher 1945, Aufbau Taschenbuch Verlag, 3a. edición, Berlín 1999, págs. 43 en adelante.

[12] “Die unschuldige Stadt und die Sinnlosigkeit der Zerstörung”.

[13] Es la ciudad de Pegida.

[14] Entre otros, los informes de la época, elaborados por la policía.

¿Es Chile un failed state?

Quinta normal

 

¿O lo será pronto? Hace pocos días, un amigo me mandó la foto de un afiche pegado en Quinta Normal, al parecer frente a la municipalidad. El panfleto llama a la “abolición de la policía”, que cataloga como “siervos de la burguesía”. Precisamente lo que he leído en el viejo libro de Wladimir Lenin titulado “Estado y Revolución”[1], una de los tres o cuatro obras más influyentes del antiguo marxismo-leninismo, una ideología del siglo 19 y que hizo estragos durante la primera mitad del siglo 20.

Policía y ejército (fuerzas armadas les llamamos hoy; pero no hay que olvidar que los escritos de Marx y de Lenin tienen más de 160 años y usan un lenguaje muy anticuado) son efectivamente siervos de la burguesía. La burguesía sería el estado actual de la historia, que sucedió al feudalismo y éste al esclavismo. Son los denominados “saltos de la historia” a los que se refiere Lenin y que conducirán finalmente al comunismo, pasando primero por el estado socialista que antecede al paraíso comunista. Esto, que debe ocurrir ahora, es el último “salto” de la humanidad en su camino hacia el comunismo.

En la Postguerra europea, cien años después de surgidas las ideas marxistas, Karl Popper[2] hacía ver que vivimos por fin, en una sociedad en paz, donde el estado ejerce el monopolio de la fuerza, de acuerdo a la ley. Es el llamado estado de derecho. En él no pululan bandas armadas que atemorizan a los ciudadanos que son ciudadanos y no súbditos o protegidos de algún señor feudal o de alguna banda de mafiosos. Popper señala que eso que, durante siglos, pareció una quimera, ahora ya es realidad. Por fin, existe un modelo de estado donde podemos vivir en paz. Lo que no significa que esta paz sea perfecta, ni que todos se comporten correctamente, para eso precisamente existen la policía y los tribunales de justicia.

Agregaría que también existe la prensa y los medios de comunicación, tan importantes hoy en día. De ahí la necesidad imperiosa de defender los medios de prensa que los totalitarios chilenos han empezado a denominar “medios hegemónicos”[3].

El “modelo” o el “sistema” propio de la burguesía es llamado por Marx capitalismo. Por eso, el afiche llama a “Acabar con el monopolio de violencia del Estado/capital, hacer frente a sus máquinas de guerra: la policía y destruir a estos espectros del imperio de la muerte; será el único camino hacia la liberación del género humano”. Esto que nos puede parecer propio de personas en estado de drogadicción es algo que creen algunos con una fe quasi religiosa.

Tal vez no sean muchos; pero se hacen notar. Su mentalidad de elegidos y de “evangelizadores” del materialismo histórico, los convierte en fanáticos de esta verdadera conspiranoia basada en viejas ideas que ya nadie cree en el mundo, salvo en su periferia latinoamericana o en Corea del Norte. El adoctrinamiento o la concientización del pueblo forma parte de los más importantes “deberes del proletariado en la revolución”, frase con la que Lenin subtituló el libro mencionado. Sí, todo lo demás se puede descuidar: la familia, el trabajo, el estudio. Incluso la propia salud se puede dejar de lado, todo sea por la revolución.  

Para Lenin, Marx y Engels, el estado burgués tiene que ser destruido y sustituido por un estado proletario. Esto es, para ellos y para todos quienes creen en esta religión secular -o más bien, en esta superstición- una verdad inalterable e irrefutable, inamovible e irreversible.

“La vida en la sociedad capitalista es un permanente estado de excepción para los Proletarios”, continúa el panfleto de Quinta Normal. Evidentemente, el discurso del “estado de excepción” nos demuestra una vez más la incorporación del pensamiento del facista Carl Schmitt[4], el más grande jurista de los nazis, al pensamiento marxista de la ultraizquierda latinoamericana. De esta incorporación me habían hablado ya amigos míos estudiosos del tema y además, he leído algunos ensayos de horrorizados izquierdistas europeos sobre el mismo.

Que la vida en nuestra sociedad que estos aprendices de ideólogos califican como el “modelo capitalista” y que ellos pretenden abolir, sea un “permanente estado de excepción” significa que la vida social no está regida por el derecho, sino por la excepción y que el proletariado no está sujeto a la ley, sino que está sobre la ley, pues el proletariado es el soberano que rige en la excepción. En un estado de excepción como ellos lo conciben, no impera de la ley, sino la fuerza, la voluntad del proletariado que es exactamente igual a mi voluntad si yo me declaro proletaria. En el mejor de los casos, la nueva ley del proletariado será la voluntad de algún comandante o autodenominado líder máxismo, en un sistema jerárquico y vertical de mando, en que no hay derecho a pataleo. Si eso no es totalitarimo, no sé qué podría ser.

Nada de estado de derecho, de imperio de la ley, de legalismo. Luego empezarán las peleas entre ellos, debido a las múltiples divergencias doctrinarias o a los juegos de poder, a las riquezas que hay que reparir entre ellos o incluso a mujeres, como es tan propio de estas facciones. La Nóbel de Literatura, la alemana Herta Müller, que vivió el socialismo en carne propia escribe, “muchas veces hablamos del estado socialista; pero olvidamos que eran personas mediocres y malvadas quienes estaban al frente del estado y lo comandaban a su antojo y a su capricho”[5].

Da lo mismo quien se haga con el poder, sin duda, se impondrá la ley del más fuerte, la voluntad de quienes están armados. Como siempre, los más débiles serán quienes pierdan: las mujeres, los ancianos, los niños… No sé si se han dado cuenta, pero en las revoluciones, las mujeres siempre perdemos. Salvo que seamos “pareja” de alguno de sus jefes, como Jiang Qing, la última mujer de Mao, que fue condenada a muerte conmutada en cadena perpetua, pero recién después del fallecimiento del dictador chino. Me parece paradójico y muy “sumiso” que algunas mujeres insistan en que sin revolución, no se puede poner fin al machismo. Muy por el contrario: “donde más avances se ve en el tema igualdad de la mujer es precisamente en sociedades de economía de mercado y democracia liberal”[6].

Carl Popper hace ver que, “cuando una sociedad avanza, surgen movimientos contrarios a la sociedad abierta, fuerzas anticivilizatorias de los más diversos colores y procedencias. El autor austriaco los llama totalitarismos y expone que son tan antiguos y tan nuevos como la misma civilización. El totalitarismo ha acompañado a la civilización desde su nacimiento”[7]. Creo que hoy Chile está frente a movimientos totalitarios.

En efecto, según esta vieja conspiranoia marxista, en nuestra sociedad “burguesa” y democrática, existe una lucha permanente entre la clase trabajadora y la burguesía. La sociedad actual trataría de ahogar esa lucha de clases en una reconciliación artificial y dañina para la clase trabajadora, que debe iniciar la revolución planetaria y suprimir al estado defendido por la policía: en Chile, por los carabineros. Carabineros sería la institución de un estado injusto y opresor del proletariado.  

Según el segundo postulado de Lenin, el estado es, por definición, opresor, represivo y explotador[8]. Lo llama “un poder especial de represión”[9]. Así, “la represión anterior, ejercida por la clase burguesa contra la clase trabajadora se invierte ahora en el nuevo estado que ejerce una nueva represión, esta vez de los trabajadores contra la burguesía”[10]. No sé por qué me viene a la cabeza el antiguo grito de guerra de la época de Allende: “los momios al paredón y las momias al colchón”, una muestra más de sexismo revolucionario.

Está demás decir que nada de esto puede ser pacífico, puesto que, como decía Marx, la violencia es “la partera de la historia” y se halla omnipresente en toda revolución. La violencia es el instrumento revolucionario por excelencia, asegura Lenin y agrega que el Manifiesto comunista se refiere a la violencia revolucionaria como fatal, inevitable e indefectible. Dice que enseñar otra cosa, por ej. la no-violencia, es “traicionar” su doctrina[11].

Finalmente, el afiche de Quinta Normal concluye con un llamado: “Que nada ni nadie nos detenga, el momento es AHORA”. No sé por qué lo de que el momento este texto me recuerda una antigua canción de la época del rock argentino. Es curioso que el panfleto se refiera a “la policía” y no a los carabineros que ni siquiera les llaman “pacos”. No quiero ser conspiranoica; pero tal vez sea cierto que estos panfletos son importados. En su momento, me llamó igualmente la atención que los rayados en la Casa Centra de la Universidad Católica, hablaban de la “yuta” que es como se llama despectivamente a la policía argentina. ¿Será este el internacionalismo del mal?

Así, a la usanza del marxismo leninismo de fines del siglo 19 y primeras década del siglo 20, la ultraizquierda llama en Chile a la guerra permanente contra el estado, representado por la institución de Carabineros[12], que se ha convertido en “el gran enemigo” de estos aprendices de revolucionarios. Tal como Pablo Escobar -el narcoterrorista colombiano- declaró la guerra a los “tombas” que es como llamaba a los policías de ese país.

El objetivo de este nuevo y a la vez viejo fanatismo es destruir el estado (en esto se igualan a los libertarios de extrema derecha), en la ingenua creencia que, al hacerlo, se activará una gran revolución planetaria, al cabo de la cual, advenirá el paraíso terrrenal.

Esto que sólo causa risotadas en Europa, se encuentra aún escrito en los genes de los movimientos de ultraizquierda latinoamericanos en una mezcla increíble de ignorancia y de superstición. En otras latitudes, el marxismo se identifica hoy con Chernobyl, con los gulags y con la caída del muro, es sinónimo de fracaso, de opresión y de crímenes…[13] En Latinoamérica, en la periferia del mundo civilizado parece que falta dar la vuelta a muchas hojas del calendario, más bien a décadas… La ultraizquierda se ha quedado muy, pero muy, muy atrasada.

Imagínate qué pasaría si estos grupos que han declarado la guerra a los Carabineros, ganaran y efectivamente destruyeran a toda fuerza policial. En tal caso, Chile se convertirá en un failed state. Ponte tú que, estos grupos de la llamada “primera línea” lograran expulsar de vastos sectores de las ciudades a las fuerzas de orden. A esto apuntan con sus ataques a retenes y comisarías en sectores periféricos ¿Quién tomaría el poder?

En su teoría el proletariado, se iniciaría la revolución planetaria con la que tanto soñaban Marx, Engels, Lenin, Trotzky y Stalin. Pero en la práctica ¿quién tomaría el poder? Porque el proletariado es una entelequia, un ente ideal, pero inexistente. ¿Lo tomarían los narcos? ¿O alguna otra mafia? ¿O grupos de bandidos? ¿Algún comandante de alguna guerrilla? ¿Un aprendiz de Felix Dzerzhinski, el fundador de la policía secreta soviética? ¿Algún cartel de la droga del norte de Sudamérica? ¿Circuitos de hampones?¿O todos los anteriores?


[1] W. I. Lenin, “Staat Und Revolution”, Dietz Verlag Berlin Este, 1967. 9a edición (la primera edición es de 1948), Biblioteca del marxismo-leninismo, Rep. democrática alemana.

[2] En “La sociedad abierta y sus enemigos”.

[3] “Especialmente grave me parece el incendio del edificio de El Mercurio de Valparaíso, el diario más antiguo de habla hispana que aún existe, lo que es un orgullo para Chile. La libertad de prensa es uno de los valores más importantes y emblemáticos de toda sociedad libre y democrática. El hecho de que, precisamente un medio de comunicación antiguo, prestigioso y como tal, emblemático, haya sido incendiado por los manifestantes es gravísmo. Y nos dice mucho acerca del rumbo que ha tomado la protesta en Chile que de social, poco y nada le va quedando”, en La protesta originariamente social y el estado de excepción en Chile

[5] La abolicion del estado según Marx, Lenin y Engels La traducción es mía y no es textual.

[9] Lenin se felicita por habérsele ocurrido esta definición que, en su egomanía, califica de “grandiosa”, ver De la violenta revolución que conduce a la dictadura del proletariado

[12] Sobre el tema, invito a leer mi columna Los carabineros ya no son santos

[13] “El socialismo real sucumbió medio siglo, después de sembrar muerte, hambre y destrucción en todos los lugares por donde pasó”, Hitler, Stalin y el inicio de la II Guerra

Hitler, Stalin y el inicio de la II Guerra

La II Guerra Mundial empezó en septiembre de 1939 con la invación alemana a Polonia. Alemania se atrevió a invadir Polonia porque en agosto del ‘39 había firmado un tratado con la Unión Soviética: el llamado Pacto Hitler-Stalin (también conocido como Molotov-Ribbentrop, nombre de los ministros de relaciones exteriores de ambos regímenes). En él, ambas “potencias” se repartieron Europa central. Esto permitía a Alemania invadir Polonia por un lado, y a la URSS, hacerlo por el otro lado. Era un convenio en que ambos ganaban: territorios, influencia y recursos naturales (Alemania se aseguraba los campos de petróleo rumanos que necesitaba urgentemente para sus tanques).

El gran director polaco Andrzej Wajda muestra en su película “La masacre de Katyn”, nominada para el Oscar en 2008[1], una escena que Anne Applebaum describe en su último artículo en The Atlantic. En ella, grupos de polacos, que vienen huyendo perseguidos por alemanes desde occidente y por soviéticos desde oriente, se encuentran sobre un puente: “En la escena de apertura de la película polaca más famosa de las últimas dos décadas, una multitud de personas ansiosas y desesperadas, a pie, en bicicleta, conduciendo caballos, cargando bultos, camina hacia un puente. Para su inmensa sorpresa, ven a otro grupo de personas ansiosas y desesperadas que se dirigen hacia ellos, caminando en la dirección opuesta. ‘¿Qué están haciendo?’, grita un hombre. ‘¡Tienen que devolverse! ¡Los alemanes están detrás de nosotros!’. Pero desde el otro lado, otra persona contesta a gritos: ‘¡Los soviéticos nos atacaron al amanecer!’. Y ambos lados siguen caminando. Se produce confusión general”[2].

El Pacto secreto entre Hitler y Stalin fue negado por ambas partes, hasta que, después de la guerra, se encontró su texto en archivos alemanes. La URSS lo negó por muchas décadas más. La desinformación soviética sostenía que su existencia era una mera propaganda occidental. Creo que la única burda propaganda era la afirmación de su inexistencia.

Así se hallaba Polonia en 1939, acorralada entre dos totalitarismos que se habían puesto de acuerdo para repartírsela y con ella, a otros países. Tanto Hitler como Stalin pensaban que ellos, como “nacientes imperios” podían decidir los destinos de otros estados que consideraban pertenecer a su “esfera de influencia”[3], que era el campo donde podrían ejercer su hegemonía. El imperio nacional socialista duró 12 años, pese a que los nazis aseguraban que perduraría mil años, tema sobre el que hacen chistes los militares polacos en la mencionada “Masacre de Katyn”. El socialismo real sucumbió medio siglo, después de sembrar muerte, hambre y destrucción en todos los lugares por donde pasó.

Esto que todos sabemos, que aparece en todos los libros de historia y que podemos leer en Wikipedia y que es cultura general para cualquier persona procedente de un país civilizado, es lo mismo que recogió el Parlamento europeo en su resolución de 17 de septiembre de 2019[4]. La Resolución empieza haciendo ver que en ese año, “se conmemora el 80º aniversario del estallido de la Segunda Guerra Mundial, que provocó un sufrimiento humano sin precedentes y dio lugar a la ocupación de varios países europeos durante décadas”.

Y prosigue: “Considerando que hace 80 años, el 23 de agosto de 1939, la Unión Soviética comunista y la Alemania nazi firmaron un Tratado de no Agresión, conocido como el Pacto Molotov-Ribbentrop, y sus protocolos secretos, por el que Europa y los territorios de Estados independientes se repartían entre estos dos regímenes totalitarios y se agrupaban en torno a esferas de interés, allanando así el camino al estallido de la Segunda Guerra Mundial (…) Como consecuencia directa del Pacto Molotov-Ribbentrop, al que le siguió el Tratado de Amistad y Demarcación nazi-soviético de 28 de septiembre de 1939, la República de Polonia fue invadida en primer lugar por Hitler y, dos semanas después, por Stalin, lo que privó al país de su independencia y conllevó una tragedia sin precedentes para el pueblo polaco; que la Unión Soviética comunista comenzó, el 30 de noviembre de 1939, una agresiva guerra contra Finlandia y, en junio de 1940, ocupó y se anexionó partes de Rumanía (territorios que nunca fueron devueltos) y se anexionó las repúblicas independientes de Lituania, Letonia y Estonia”.

A quienes intentan presentar otra verdad, inspirados en que “la historia la escriben los vencedores” o slogans similares, se les llama normalmente revisionistas, aunque más que “revisar” la historia, lo que pretenden es escribirla de nuevo, de acuerdo a sus parámetros ideológicos, a lo que a ellos más les conviene para no quedar mal. Este es el caso de Wladimir Putin.

Pero este revisionismo histórico no empieza con Putin, más bien él es el heredero de la historia como la contaron los soviéticos en la época de la II Guerra Mundial o de la “Gran guerra”, como se la llamaba en Rusia de aquel entonces. Ya en esos años, se negaba que la URSS hubiese invadido Polonia, decían que los soviéticos habrían tendido una mano a los hermanos polacos para liberarlos del fascismo. Nada decían ni tampoco dicen acerca del tratado entre los fascistas y los comunistas que hizo posible la invasión.

La resolución del Parlamento europeo condena claramente la alianza entre Rusia y Alemania, entre los dos totalitarismos que destruyeron gran parte de Europa en el siglo 20. Y va aún más allá: “Considerando que, tras la derrota del régimen nazi y el fin de la Segunda Guerra Mundial, algunos países europeos pudieron reconstruirse y acometer un proceso de reconciliación, pero otros siguieron sometidos a dictaduras, a veces bajo la ocupación o la influencia directa de la Unión Soviética, durante medio siglo, y continuaron privados de libertad, soberanía, dignidad, derechos humanos y desarrollo socioeconómico”.

Tales verdades, expresadas en una resolución del Parlamento europeo es algo que enoja sobremanera a Putin ya que no cuadra con su celebración del “Día de la Victoria”. Putin usa la II Guerra como una justificación simbólica de su propio autoritarismo: quiere hacer que Rusia no sea grandiosa otra vez, sino que sea “grandiosa” precisamente como lo fue en 1945, cuando el Ejército Rojo ocupó Berlín[5].

Si no hubiera sido porque Hitler decidió atacar a la URSS en 1941, para así conquistar la “tierra negra” y fertil de Ucrania y convertirla en el “granero del III Reich”[6], probablemente, Stalin y Hitler hubieran seguido como aliados quien sabe cuanto tiempo. O habrían seguido juntos para siempre… No doce años, sino tal vez los mil años que el Führer había prometido o la eternidad que prometían los comunistas.

Desde la Resolución del Parlamento europeo, Putin se ha lanzado de lleno contra Polonia, a quien culpa de la guerra. Esto es más que revisionismo histórico, es más bien lisa y llanamente una mentira, una gran mentira. “A big lie”, como dice acertadamente Anne Applebaum. Y lo digo yo que he recibido innumerables ataques de ciudadanos polacos que igualmente hoy quieren cambiar la historia a su favor, como si todos los polacos hubieran defendido a los judíos y nadie hubiera denunciado a uno solo. Sobre el antisemitismo en Polonia escribí innumerables columnas el año pasado[7].

Sólo puedo decir: no al revisionismo histórico, ni de un lado, ni del otro. En Polonia de la pre-guerra había antisemitismo; pero este no fue -ni de lejos- el causante ni de la guerra, ni tampoco del Holocausto. El antisemitismo polaco era religioso, pero no racial; excluyente pero no eliminatorio. A su vez, hay que reconocer que el antisemitismo en Rusia era comparativamente mayor que el polaco y que sobrevivió a la Revolución rusa y fue muy grande durante el stalinismo, cuando hizo estragos, por ej. a través de la llamada “Conspiración de los médicos”.

Applebaum concluye que es probable que el objetivo principal de Putin sea socavar el estado y la posición de Polonia, que “es el miembro más grande y más importante de la OTAN de Europa del Este, con el ejército más grande y la economía más seria, es el país que originalmente propuso el tratado comercial europeo con Ucrania, tratado que provocó protestas y la dimisión del presidente pro-ruso en Ucrania el 2014, es el país que argumentó durante más de una década contra el oleoducto ruso-alemán Nord Stream 2, ahora paralizado por las sanciones de los EEUU. ¿Por qué Putin no querría socavar y desestabilizar la posición de Polonia? Al hacerlo, socava y desestabiliza toda la arquitectura posterior a la Guerra Fría. Y eso ha sido claramente el objetivo central de su política exterior durante dos décadas”[8].


[1] La pelicula ganadora fue Los Falsificadores, también muy buena y que comenté hace mucho tiempo en mi artículo Die Fälscher – The Counterfeiters – Los falsificadores

[3] Sobre la teoría del Großraum de moda en esa época, ver mi columna El nuevo orden en el derecho internacional, según Carl Schmitt

[6] Sobre el tema, recomiendo el estupendo libro de Timothy Snyder, “Road to unfreedom”. Está traducido al castellano. como “El camino hacia la no libertad”. Y al alemán como “Der Weg in die Unfreiheit”.

La inestabilidad y el cambio en Chile

En su último libro “Road to unfreedom”[1], Timothy Snyder -el historiador norteamericano del momento- señala acertadamente que sólo en un estado estable y que funciona, sus ciudadanos pueden llevar a cabo un cambio. O muchos cambios. Es precisamente la estabilidad la que hace posible cambiar el cambio.

Este es mi problema frente al caso chileno: frente a la Asamblea Constituyente y a la eventual nueva nueva constitución. Creo que Chile se ha vuelto un país más que inestable, sumamente lábil e inseguro en todo sentido. Del legalismo del que nos gloriábamos o por el que éramos criticados, parece que pasamos raudamente al ilegalismo, al desgobierno. Del estado de derecho pasamos a la anarquía o, en el mejor de los casos, a un segundo período de “ensayos constitucionales”, como el del siglo 19; pero más de un siglo y medio después[2].

De las alabanzas del historiador alemán Heinrich August Winkler[3], quien calificaba a Chile como el único país occidental de Latinoamérica, de eso, poco y nada va quedando. Una de las características esenciales y conditio sine que non de la pertenencia a Occidente es la capacidad de resolver las diferencias políticas -tanto teóricas, como prácticas- en forma pacífica, sin violencia[4]. Después de la irrupción de la llamada “primera línea” y de sus “ayudistas” -verdaderos autores intelectuales del estallido de violencia- de occidental, poco y nada le va quedando al país.

Tengo que reconocer que, en un comienzo, yo era levemente proclive a una nueva constitución. Incluso me atreví a proponer una medida muy concreta para el eventual nuevo texto (el establecimiento de una barrera del 5% para que los partidos políticos puedan tener representación parlamentaria[5]) y creí que, con ello, contribuía a una proceso constitucional que, como me dijo un amigo nos identificaría a todos los chilenos con una nueva carta fundamental. Asimismo, pensaba que un gobierno serio y estable como el actual, conduciría el proceso constitucional por un buen camino y hacia buen puerto.

Sin embargo, me temo que, de a poco, estoy cambiando de parecer. Y no soy la única. Si una revisa las cifras de las encuestas de opinión[6], puede observar que la alternativa hacia el rechazo (el llamado #votorechazo) si bien es cierto no es aún mayoritaria, tiende a aumentar. Siempre he sostenido que las encuestas no se pueden ver como una simple foto de un instante, sino más bien hay que observarlas como una película, ya que la tendencia es lo decisivo.

Hace algunos días, recibí un mensaje de una compañera de Universidad de Javier Edwards[7], que contenía un escrito suyo acerca del tema rechazo o aprobación en el próximo plebiscito. Me pareció significativo que una persona como mi querido amigo Javier se pronunciara tan claramente en favor del rechazo. Entre otras cosas, porque él es una persona de ideas de izquierda. Me parece interesante comentar sus planteamientos.

Javier explica que “la estabilidad de la constitución es la estabilidad del país y sus ajustes deben recoger mayorías adecuadas para no convertirla en la herramienta de mayorías de turno o manipulaciones para perpetuar en el poder a algún gobernante inescrupuloso”. Así es. Las mayorías de turno son más bien un tool del populismo que una herramienta real de la democracia. Pienso que la estabilidad no es inmovilidad. Por el contrario, la inestabilidad es el verdadero origen de la inmovilidad. Me parece que la estabilidad de Chile actualmente deja mucho que desear.

En este sentido, el párrafo que Javier dedica a la Plaza Baquedano es muy significativo: “me parece absurdo y populista, innecesario, ponerle Plaza de la Dignidad al peladero en que se convirtió la inocente Plaza Baquedano, sino trabajamos de verdad en un plan de gobierno y legislativo que construya esa dignidad. Así, cada dictadura construye monumentos a la libertad, y la politiquería y la demagogia hablan de palabras como dignidad, justicia, equidad y quieren monumentos no políticas, leyes, normas y su aplicación”. Pienso que la Plaza Baquedano ha sido convertida más en una verdadera plaza de la indignidad.

Cuando un país es inestable, nadie -o poca gente- quiere cambiar algo, porque teme que será peor el cambio que el presente[8]. Y eso es lo que bien puede pasar en Chile si continúan las “protestas” y las acciones de la llamada “primera línea”: incendios, destrucciones, rayados, funas, saqueos, coacción y amenazas, además de otras barbaridades. Hasta ahora hablamos del estallido social; pero creo que estamos a punto de caer en un estallido terrorista.

En un clima inestable no se puede hacer reforma alguna, ni las necesarias ni las innecesarias. Ni sociales, ni políticas, ni económicas, ni institucionales, ni menos constitucionales. En un clima de inestabilidad, sólo se retrocede, en el peor de los casos -cuando se desquicia el estado de derecho- hasta la edad de las cavernas, donde prima la ley de la fuerza por sobre la fuerza de la ley.

Todas las reformas que se han hecho a la constitución actual en estos 30 años de vigencia en democracia, han sido hechos precisamente en un marco de estabilidad institucional y no de ruptura. No creo que sea necesario, ni conveniente, lanzar por la borda las reformas realizadas. Javier habla de “una mentira política”. Y señala que “su propósito, en algunos con ambiciones refundacionales, es un acto revolucionario para convertir a Chile en un proyecto viciado”. Fundar de nuevo el país es una utopía o más bien una distopía, un proyecto populista[9].

“El esfuerzo de una nueva constitución, innecesaria, el tiempo que llevará materializarla, la incertidumbre que generará, el impacto económico que ello tendrá, el debate oportunista de los políticos, todo pondrá en segundo lugar lo que realmente es necesario…”. Sí, Javier tiene razón: la incertidumbre es lo contrario de la inestabilidad y ésta durará al menos dos años, en los que la presión de la primera línea puede tornarse intolerable: más incendios, más barricadas, más saqueos, más actos de fuerza, más violaciones a la libertad individual[10]

Javier concluye: “Escribir una constitución no es un ejercicio de improvisación, ni podrá recoger todas las ideas de las cabezas más imaginativas (puedo anticipar un colorido circo de propuestas). En conciencia, y por el bien del país y de todos, para poner las prioridades en las verdaderas urgencias: votaré NO al cambio de constitución”. Yo no estoy decidida aún; pero no puedo negar que mi colega y amigo tiene bastante razón.

Puedo agregar que en un clima de agresión, de desgobierno, de crispación y de inestabilidad no conviene cambiar la Constitución. Nada bueno puede salir de ello. Ahora durante el verano, las cosas parecen más calmadas, tal vez porque “los jóvenes idealistas” se fueron de vacaciones au$piciada$ por papá y mamá; pero no creo que marzo vaya a ser un mes muy tranquilo, ni tampoco abril. Ojalá me equivoque, ojalá.


[1] “The Road to Unfreedom: Russia, Europe, America”, 2018. Leo que fue publicado en castellano bajo el título de “El camino hacia la no libertad”.

[3] Durante una charla-homenaje organizada por la embajada polaca en Berlín, hace algunos años.

[4] Esa gente que dice que todo cambio debe ser violento, creo que adolece de seguera histórica y está afectada por el pensamiento al que me referí en mi columna De la violenta revolución que conduce a la dictadura del proletariado, que invito a leer.

[5] “Sería interesante incorporar a la Constitución una cláusula de barrera de al menos un 5% para establecer un sistema de acuerdo al cual, “únicamente los partidos políticos que hayan obtenido al menos el 5% de los votos válidamente emitidos pueden obtener representación parlamentaria”, en mi columna La polarización es el semillero del extremismo

[8] O, como diría Shakespeare: “Rather bear the ills we have than fly to others that we not know of”.

[9] Aquí viene un enlace a mi artículo próximo acerca del populismo en el “estallido social” en Chile.

[10] Ver el testimonio de una amiga: Ayer sentí miedo

De la violenta revolución que conduce a la dictadura del proletariado

Al final del capítulo primero de su “Estado y revolución”[1], Wladimir Lenin formula cinco postulados acerca del paso de la sociedad burguesa a la sociedad socialista que, en la teoría márxista, es el siguiente “salto” en la historia, en su camino hacia el comunismo[2]. En La abolición del estado, según Marx, Lenin y Engels, me referí al primer postulado, ahora, me gustaría analizar los postulados siguientes. No sin antes recomendar la lectura de mi primer artículo sobre el pensamiento del revolucionario ruso, titulado Lenin y el estado opresor, represivo y explotador

De acuerdo al segundo postulado, el estado es “un poder especial de represión” (eine besondre Repressionsgewalt). Lenin se felicita por esta definición, que caracteriza como “grandiosa”[3]. Explica que, en el estado anterior de la historia, el poder especial de la represión estatal era utilizado por un puñado de hombres, miembros de la burguesía contra el proletariado. Eran unos pocos ricachones reprimiendo a los trabajadores. Para Lenin, el estado, como lo conocemos actualmente, sólo puede ser represivo, no puede ser de otra forma. Se lo impide su naturaleza histórica.

Ese poder estatal represivo y que asegura la explotación de una clase por otra, debe ser sustituído por otro estado, que iniciará otra represión, que, esta vez, será ejercida por el proletariado contra la burguesía. Esto es lo que llamamos Dictadura del proletariado, explica Lenin. Y, tiene que quedar muy claro, continúa, que la abolición del poder de la burguesía y su sustitución por el poder represivo del proletariado, bajo ninguna circunstancia puede significar la muerte del estado. Para mí es muy claro: una supuesta represión reemplaza a la otra, que es muy real[4].

El estado burgués es abolido, suprimido o anulado. Pero no deja de existir instantáneamente. Engels describe el proceso de cómo el proletariado se apodera del poder estatal y transforma los medios de producción en colectivos o estatales. Así, el nuevo estado que ha surgido como consecuencia de la revolución, “estatiza” todos los medios de producción existentes. Es claro, en la lógica leninista, en un mundo sin clases, la propiedad privada ya no tiene sentido. Todo le pertenece al pueblo, a los trabajadores, a los proletarios. Al nuevo estado proletario[5] surgido automáticamente de la revolución.

De manera que la abolición o supresión del estado burgués consiste en el acto de toma de poder sobre los medios de producción en nombre de la sociedad. No olvidemos que el marxismo es un economicismo que reduce todo a la economía. Así, el estado que surge de la revolución ejerce su poder contra la burguesía, y lo hace en nombre del proletariado, después de confiscar todos los medios de producción.

Tercer postulado: Después de la revolución socialista y de que el nuevo estado ha expropiado todos los medios de producción, el estado se duerme (einschlafen) o se muere (absterben). Sabemos, agrega Lenin con absoluta seguridad, que la forma política del estado es, en ese momento, la democracia perfecta, la democracia absoluta o consumada. En otras palabras, la democracia plena sólo se alcanzaría en el socialismo.

Llegados a este punto, Lenin vuelve a ponerse de mal genio y critica a los “oportunistas” -así llama en forma reiterada a quienes disienten de sus postulados- que sostienen que el marxismo significa la muerte de la democracia. Dice que hay que darse cuenta de que la democracia es sólo un estado y que, en consecuancia, la democracia también debe desaparecer en cuanto desaparezca el estado.

Entonces, vuelve sobre la una idea anterior que repite una y otra vez: el estado burgués sólo puede ser suprimido por la revolución, el estado proletario -que Lenin identifica con la democracia perfecta- sólo puede morir. O quedarse dormido, como dice más arriba. Después de la revolución, muere el estado o el medio-estado proletario. (Halbstaat lo llama).

En el cuarto postulado, Lenin pierda toda una página despotricando contra anarquistas, nuevamente contra los oportunistas y contra los pequeño burgueses o “filisteos”[6]. Y luego, dedica otra página a los social demócratas y a un debate que tuvo lugar en la década de 1870, acerca del slogan de la social democracia denominado “estado popular libre” (freie Volksstaat). Al parecer, Engels habría aceptado hablar de un estado popular libre, tan sólo como una exigencia táctica frente a los socialdemócratas; pero en realidad, no creía en ningún estado popular libre, explica Lenin.

Lenin señala que todo estado capitalista es, por definición, represivo. Y por lo tanto, de ninguna manera es un estado es libre. Un estado capitalismta no sería jamás, un estado libre. Sostiene que, por muy democrático que sea un estado burgués, siempre ejercerá un poder de opresión sobre la clase trabajadora.

Hoy, neo- y filomarxistas hablan de un estado neoliberal que sería también y por definición un estado opresor, y que tendría por finalidad, perpetuar la explotación de los trabajadores por parte de los ricos del mundo. De ahí que se insista en la superación del modelo o del sistema capitalista y de su sustitución por otro, de preferencia, por uno colectivista. Para los anarquistas -”oportunistas” los llamaría Lenin- esto llevaría a la abolición del estado como lo conocemos actualmente. La discusión que tuvo lugar entre Marx y Engels, por una parte y la social democracia por otra, hace 149 años renace hoy en la periferia del mundo. Me refiero a Sudamérica y especialmente a Chile.

En su quinto postulado, el revolucionario ruso (que vivió entre 1870 y 1924) elogia la verdadera loa a la violencia revolucionaria que hace Engels (entre 1820 y 1895). Lenin cita al industrial alemán, quien describió a la violencia como a la “partera” (Geburtshelferin) de cada nueva sociedad y a su vez, quien “embaraza”[7] a la nueva sociedad con el germen de la sociedad que la sucederá en el curso de la historia.

Ustedes conocen la teoría marxista que explica la historia mediante “saltos”: de la esclavitud al feudalismo debido al levantamiento de los esclavos contra los esclavistas, lo que condujo al feudalismo. En él, los siervos de la gleba se levantaron contra los señores feudales, lo que condujo a la burguesía. En ella, los proletarios se levantarán contra los  burgueses en una revolución que conducirá al socialismo. Después sobreviene la muerte del estado  y adviene el comunismo.

El comunismo que, como status final de la humanidad, no sin razón, ha sido denominado el “paraíso en la tierra”. Por algo se dice que, durante el siglo 20, la ansiedad de lograr el paraíso terrenal, condujo a la creación de muchos infiernos, en que los más conocidos “paraísos” se llamaron “comunismo” y “victoria final” (el Endsieg de los nazis). Este último “paraíso”, gracias a Dios y a los aliados de la II Guerra, quedó inconcluso.

Así, en el origen de cada uno de estos saltos de la historia, encontramos la violencia considerada por Lenin, Engels y Marx como absolutamente necesaria para avanzar en la historia. Es la partera y, a su vez, quien la embaraza. La violencia es pues el instrumento revolucionario por excelencia para romper y acabar definitivamente con formas políticas rígidas y fenecidas, arenga Lenin.

En un debate que hoy ya no tiene sentido[8], Engels y Lenin critican duramente a la social democracia alemana y a su supuesto eclecticismo. Así, a la mortífera crítica a los anarquistas, a los oportunistas, a los pequeños burgueses y a los filisteos, se suma la crítica a muerte frente a los social demócratas que serían eclecticticos y asimismo, a todos los eclécticos que no observan al pie de la letra la doctrina marxista. Junto al oportunismo, el eclecticismo parece ser el gran enemigo.

La deletérea crítica a la social democracia alemana del siglo 19 está en la genética del marxismo-leninismo. Los social demócratas alemanes de aquel entonces representan a todos los social demócratas que han venido y vendrán. A generaciones que, posteriormente serán consideradas revisionistas y por tanto, peor incluso que los disidentes. Quienes han bebido la leche del marxismo primigenio, odian, detestan y combaten duramente a todas las formas de social democracia habidas y por haber.

Lenin concluye que, en las enseñanzas de Marx y Engels, la violencia de la revolución contra el estado burgués es absolutamente inevitable. Reitera que el estado burgués no “muere” en el proceso revolucionario, sino que sólo la dictadura del proletariado puede acabar con él. Aquí, Lenin llama, por primera vez “estado proletario” a la dictadura del proletariado, que surge como la cima o la cúspide de la revolución violenta. Cita el Manifiesto comunista que se refiere a la violencia revolucionaria como fatal, inevitable e indefectible (unausbleiblich).

Escribe que hay que enseñar a las masas a creer en la violencia de la revolución violenta e insiste que tal  enseñanza pertenece a la esencia del pensamiento de Marx y Engels. Y aclara que esto no es fanatismo. Dice que enseñar otra cosa, por ej. en la no-violencia, es “traicionar” su doctrina, que es en lo que, de acuerdo a Lenin, han caído, los nacionalistas socialistas y los discípulos de Kautzky, esto es, otras facciones marxistas, que interpretaban los escritos del barbudo de Tréveris de otra forma menos dogmática que Lenin.

En suma, la disolución del estado burgués por obra del proletariado es imposible sin violencia revolucionaria. A su vez, el estado del proletariado “morirá” después de surgir, sin que sea necesario abolirlo, ni menos aún suplantarlo por otro.

Después vendrá, inevitablemente, el paraíso comunista.


[1] La obra en comento es: W. I. Lenin, “Staat Und Revolution”, Dietz Verlag Berlin Oriental RDA, 1967, 9a edición (la primera edición es de 1948), Biblioteca del marxismo-leninismo. Continúo analizando el capítulo primero, de la pág. 7 a la 24. Hoy le toca al número 4, que va desde la pág. 18 a la 24. Páginas bastante intensas. Pero no todo el número, sino del postulado segundo al quinto. Al primer postulado me referí en el artículo anterior.

[2] Como expliqué en el artículo anterior, los saltos han sido desde la sociedad esclavista a la feudal y de esta a la burguesa. En la cual nos encontraríamos actualmente.

[3] Trump también considera que todo lo que él hace o twittea es “grandioso”. Ambos encarnan personalidades narcisistas.

[4] En mis oídos suenan aquello que gritaban los partidarios de Allende en Chile de la década de 1970: “Los momios al paredón, las momias al colchón”. Por si alguien no lo entiendo, el colchón significa violación.

[6] Filisteo era el “nombre reservado a las personas que Marx denominaba pequeño burguesas, esto es, gente inculta y de mirada estrecha. Da lo mismo lo que ellos prefieran y por lo que ellos voten, siempre van a estar equivocados”, en Lenin y el estado opresor, represivo y explotador

[7] “…die mit einer neuen schwanger geht”

[8] Relacionado con la llamada revolución alemana del siglo 19.